Después del almuerzo, Hermione y Severus se dirigieron hacia el lago.

El niño tuvo un momento de coraje al notar que la mano de la pelinegra no había abandonado la suya, y entrelazó sus dedos como ella lo había hecho antes de comenzar el almuerzo. Caminó un poco más seguro de sí mismo, tomando el mando al guiarla hacia el lugar donde Lily ya los esperaba. El ojinegro se irguió en toda su altura al recibir una aprobadora y brillante sonrisa por parte de la joven.

No pudo evitar sonreírle levemente de regreso. Hermione Black debía ser la niña más bonita de Hogwarts, una muñeca de porcelana tamaño real, como había pensado en el tren al momento de conocerla. Y estaba tomando su mano. Viéndose tan orgullosa y aristocrática al caminar al lado de él, un mestizo sin ningún estatus. Tras unos pocos días en Slytherin, él había comprendido la extensión de las acciones de Hermione hacia él. Un lazo se había creado entre ellos, él estaría, de ese momento en adelante, bajo la protección de la familia Black. Su pequeño pecho se hinchó con orgullo al pasar un grupo de ravenclaws junto al lago, y continuó escoltando a su amiga hasta que llegaron junto a la pelirroja.

Lily los había estado mirando desde que entraron al Gran Comedor. Había observado como Severus elegía la comida para Hermione antes de tomar la suya; mientras su compañera había tirado "accidentalmente" su copa de jugo de calabaza, mojando todo su regazo. Había observado como él se sonrojaba y sonreía por ella. Era ridículo, en verdad, era obvio que Black solo disfrutaba de la atención. Era tan desagradable, no pudo mirar más.

Y luego, de camino hacia el lago, donde ella ya los esperaba. "Por supuesto, Su Majestad nunca tiene prisa al ir hacia ningún sitio, sus súbditos esperan con gusto", pensó la pelirroja al ver al par caminar tranquilamente hacia ella, bordeando el lago; aun si, en el fondo, sabía que estaba siendo injusta con Hermione. Seguían tomados de la mano y Sev, su Sev, se veía tan ridículamente orgulloso de guiar a la niña de la mano. No era la primera vez que lo veía así, erguido orgullosamente al llevarla de la mano, o del brazo. Él nunca había mostrado modales tan corteses con ella desde que se conocieron, pero de pronto conocía a Hermione Black y se le daba por sacarle la silla en clases y guiarla por los pasillos, ¡incluso una vez lo había visto hacer una reverencia, besarle la mano y llamarla "Lady Black", en compañía de otros slytherins y el profesor Slughorn!

Severus besaba la tierra por la que ella caminaba solo porque era una sangre pura. Los Gryffindors le habían advertido sobre la mentalidad de los slytherins, pero ella no había creído que este mundo funcionara así. Severus se había olvidado de su mejor amiga ahora que sabía que era una "impura".

Esos eran los oscuros pensamientos de Lily al momento en que los dos slytherins llegaron junto a ella. La realidad era que Severus aún se preocupaba, pero no adoraba el suelo por el que ELLA caminaba. Y Lily Evans extrañaba tener el monopolio en la atención del pelinegro.

-Lily! ¿Cómo estás hoy?- la joven de la casa de las serpientes preguntó a su amiga, ignorante de los pensamientos que cruzaban la mente de la sulfurada Gryffindor.

-Como siempre, podría estar mejor- fue la seca respuesta de la joven, que apretó los dientes al ver como la otra niña, una vez sentada buscaba naturalmente el contacto con el niño a su lado, recostando su peso contra el costado izquierdo del joven, y abriendo su libro con la otra mano.

-¿Tus compañeros siguen causando problemas?- preguntó entonces el chico, con preocupación. Pero todo lo que ella oyó fue apatía. Ya no podía oír nada más.

-No importa realmente, ¿o sí?- la amargura se coló en sus palabras claramente en esta ocasión. Severus frunció el ceño, molesto por la respuesta.

-por supuesto que importa, Lily, tal vez deberías hablar con la profesora McGonagall. Te acompañaríamos, por supuesto- interfirió Hermione, algo shockeada por la actitud de la ojiverde.

Lily se paró, sus manos hechas puños a sus costados, y abrió su boca, dispuesta a decir todo lo que tenía en su mente desde hacía tantos días.

Un grito seguido de risas interrumpió cualquiera que fuese su réplica.

Hermione, en su fusión con su anterior "yo", había actuado ante su bien aprendido mantra de "Constante vigilancia", y en un segundo se había parado y girado sobre si con su varita en la mano. Severus notó, mientras hacía lo mismo a una velocidad mucho menor, que también se había movido levemente frente a él.

En la esquina sur del lago, Remus comenzaba a levantarse del suelo, su mochila levitaba sobre la superficie del Lago Negro, cortesía de la varita de-

Hermione cerró los ojos, Severus la oyó tragar con dificultad y respirar profundo. Cuando ella volvió a enfocar su vista al frente, sus orbes grises parecían hechos de frio acero.

Hermione Black levantó sus muros de oclumancia para prohibirse sentir emoción alguna al estudiar la escena frente a ella.

Peter Pettigrew reía, rompiendo entre sus manos unos pergaminos, sin duda, apuntes de Remus.

James Potter hacía lo propio con el libro de DCAO.

Y… Sirius Black levitaba la mochila con el resto de sus pertenencias sobre el lago.

-Vamos Lupin, solo di que lo sientes y corregirás tus amistades, y te dejaremos ir- dijo James, sonriéndole de una forma que, si no fuese por el contexto, hubiese sido casi benévola.

Remus hizo un ademán de tomar su varita, pero Sirius dejó caer un poco más la mochila, casi tocando el agua. Unos centímetros más, y seria comida para el calamar gigante.

Severus observó, anonadado, como la pelinegra lanzaba dos rápidos encantamientos ¡no verbales! Y Potter y Pettigrew yacían, momentos después, petrificados en el suelo.

-Buenas tardes, hermano- Hermione casi escupió la palabra, con desdén- Remus se encuentra bajo la protección de la familia Black. El lazo ha sido creado, con la magia en mis venas como testigo y garantía, el será protegido por todos los Blacks, desde el día en que se lo he prometido, hasta su último día- Sirius miraba, nervioso, la varita de su hermana, que ahora lo apuntaba- Esto es lo que va a suceder, vas a entregar esa mochila a su dueño, y luego vas a arrodillarte y pedir perdón a Remus por ser una pobre excusa de ser humano sin honor- sus palabras sirvieron para enfurecer a su hermano y, en cuanto noto su intención de dejar caer la mochila ella, una vez más sin decir una palabra, atrajo el objeto con un rápido "accio" y se lo entregó a Remus que ya estaba a su lado, con la varita en la mano- tuviste tu oportunidad. Severus, busca a un profesor, por favor- el pelinegro echó a correr hacia el castillo.

Entrando en pánico ante el posible castigo por sus acciones, Sirius levantó su varita y la apuntó a la espalda de Severus, sin otro pensamiento que el de detenerlo. Una ráfaga de magia amorfa, escapó de su varita como un violento viento, muy similar a un arranque de magia accidental.

-Protego!- gritó la pelinegra, creando un escudo protector en dirección a Severus, y unos cuantos estudiantes que se habían ido acercando, atraídos por el drama.

A sus espaldas, Hermione escuchó la voz de Remus, también invocando un "protego", seguido de un "petrificus totalis". Pero no podía girarse a mirar, su varita rápidamente regresó a Sirius.

-Atacaste a los dos magos a los que he brindado protección, como tal, la Antigua Magia me concede el derecho de exigir un duelo, para restaurar mi honor- su voz sonó fría, impersonal y formal.

-Mione, no voy a luchar contra ti, eres mi hermana- dijo el ojigris, con incredulidad, como si no pudiera concebir la idea de ella peleando contra él.

-Cierto, soy tu hermana. Y sin embargo, tú y tus amigos acosaban a Remus para, ¿Cómo lo llamaron? Corregir sus amistades. No me recuerdes que tenemos nada en común, Sirius Black, porque aquí y ahora solo puedo sentir vergüenza de compartir la misma sangre que tú. No hay honor y no hay lealtad en ti. Descubramos si al menos hay algo de ese valor del que se enorgullecen tanto en tu Casa. Alza tu varita-

El duelo fue triste y corto. Hermione tenía la ventaja de las memorias de su otro yo, y las clases privadas que la familia Black consideraba necesarias en sus años de formación. Sirius no había prestado atención, las pocas veces que no se había directamente escapado para no asistir a sus lecciones.

El público que se había formado alrededor vio, casi con vergüenza ajena, como el niño esquivaba hechizos brevemente, saltando de un lado al otro como una rana desorientada, antes de caer al suelo, víctima de un "locomotor mortis" y un "melofors".

Instantes después, casi con precisión de relojero, Minerva McGonagall apareció, agitada, trotando tras Severus, que la guiaba hacia el lago. Cruzando el grupo de espectadores, la profesora se dirigió directamente hacia Hermione.

-Que está sucediendo aquí, Srita. Black?- Viendo a cuatro de sus estudiantes en el suelo, su rostro tomo una tonalidad rojiza y la amonestó, acusadora- explíqueme inmediatamente por que decidió atacar a estos estudiantes-

Notando que la Jefa de la Casa ya se había formado su propia opinión de lo ocurrido, Remus saltó a la oportunidad de arreglar la situación y evitarle a su amiga una detención injusta.

-S-si me permite explicarle, profesora. Todo esto comenzó por mí- dijo, cohibido. Al notar la presencia de uno de los estudiantes de su Casa, McGonagall, sorprendida, asintió, permitiéndole continuar- B-Bueno, desde que comenzaron las clases, James, Peter y Sirius han estado acosándonos a mí y a Lily por tener amigos en Slytherin. Tratamos de ignorarlos, pero las cosas cada vez se ponían peor. Hoy, al encaminarme al lago para reunirme con Severus, Hermione y Lily, los tres me siguieron y me empujaron, quitándome todas mis cosas. Notara en el suelo lo que queda de mi tarea y mi libro de DCAO. Sirius tenía mi mochila suspendida con "Wingardium leviosa" sobre el lago. Hermione vino a ayudarme, y petrifico a Peter y James. Trato de razonar con su hermano, y envió a Severus a buscarla, pero Sirius intento atacarlo por la espalda cuando él se iba, y Hermione tuvo que comprometerlo en un duelo, para evitar que atacara a nadie más-

-y la Srita. Evans?- preguntó McGonagall, aun algo dudosa, pero observando a Hermione con aire pensativo en lugar de acusador.

-Me temo que el constante acoso que ambos sufrimos tenía como fin que "corrigiéramos nuestras elecciones en cuanto a amistades". Parece que funcionó con Evans, porque intentó atacar a Hermione por la espalda. Tuve que petrificarla- explicó el joven, sonrojándose un poco, avergonzado.

McGonagall pareció relajarse un poco, ante la lógica explicación.

Para Severus sucedió al revés, cuando Remus llegó a la explicación acerca de porqué Lily estaba petrificada, su preocupación trasmuto en incredulidad y luego furia.

Había intentado dañar a Hermione.

Los había traicionado. A todos. Y Severus no olvidaría.

Dándole la espalda al cuerpo petrificado de su amiga de la infancia, el pelinegro se acercó a la ojigris para asegurarse de que estaba bien.

-¿tienen algún otro testigo de la situación? De otro modo, me temo que es su palabra contra la de ellos, en cuanto los libere de los hechizos- hablo de nuevo la profesora.

Los niños se miraron entre sí, la multitud se había dispersado en el momento en que la figura de autoridad había llegado, figurándose que la diversión había terminado.

-Yo lo vi todo- dijo una voz serena detrás de ellos- estaba caminando por el borde del bosque, recolectando pétalos de acónito. Son deliciosos- todos se giraron a observar al estudiante, que sostenía una pequeña bolsa llena de dichas flores y se llevaba una a la boca en ese mismo instante. Severus hizo una mueca, sabiendo que la hierba era totalmente amarga y desagradable. Hermione se concentró en sus eléctricos ojos azules y la corbata de Ravenclaw algo desarreglada alrededor del cuello del niño- triste situación, pero previsible. Las orejas de Evans estaban infestadas de wrackspurts desde hace semanas- comentó, como si fuera lo más obvio del mundo.

¡Tan tan TAN! Jajaja Hola! ¿Cómo están? Miren quien hizo aparición. Espero que disfruten el capítulo, y como siempre, ¡mil gracias por todos los encantadores comentarios!

Hasta la próxima.

Lady Black Snape