—Summary: Marco tiene novia, es una chica linda, amable, divertida y cariñosa, sin embargo, Star no puede estar bien con ella… ¿Por qué? *Starco. Semi-A/U*

—Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Daron Nefcy.

Warning: ESTO ES UN SEMI-A/U, RECUERDEN ESO Y PUES NO TIENE NADA QUE VER CON LO QUE SE VE EN ESTA SEGUNDA TEMPORADA. Además, voy a usar OC, pero no serán Mary Sue o Gary Stue o como se llamen.

—Pairing: Marco X Star. Starco para los amigos.

—N/A: Hola, lamento la tardanza. Explicación allá abajo…


(`*•.¸ (`*•.¸*| Color Lavanda |*¸.•*´) ¸.•*´)

•Capítulo 5: Confrontación•


—Eh… yo… ¡Claro que no estoy enamorada de Marco! —exclamó Star de pronto, luego rio y su risa casi pareció auténtica—. Él es mi meeejor amigo en todo el mundo, aparte de ti claro, y pues es imposible que me enamore de él.

Para Pony Head la idea de su mejor amiga enamorada de Marco no era precisamente agradable, aunque sí bastante obvia. El amor que la rubia princesa sentía era muy notorio desde tiempo atrás, en esos momentos lo era mucho más.

—Pues yo creo que…

—Bueno, gracias por escucharme —habló rápidamente Star haciendo exagerados movimientos con las manos—. Creo que quiero dormir un pequeño rato, salúdame a todos por allá, nos vemos, amiga.

—Pero… B-Fly tú…

—¡Adiós, hablamos luego!

Sin más la imagen de Pony Head en el espejo desapareció. Star se acostó en su cama, dejándose caer sin cuidado y prefirió cerrar los ojos, prefirió negarse lo que sentía, había estado funcionando bien por mucho tiempo…

¿Enamorada de Marco? ¿Cómo lo vería a la cara ahora? Un extraño escozor le rodeaba su cabeza y parte de su pecho, todo eso que había sentido desde que supo que Marco tenía novia… pero ahora multiplicado por cien. ¿Por qué tenía que ser tan difícil amar a Marco? ¿Por qué darse cuenta de lo que sentía ahora que él era feliz al lado de otra chica? ¿Debía decírselo a Marco? No. Lo mejor era callar, por la felicidad de él… porque eso era correcto… ¿O no?

—¿Por qué estoy tan confundida? —Star se cubrió el rostro con una de sus almohadas—. ¡Mi cabeza duele!

Quizá dormir un rato, de verdad, era todo lo que necesitaba.

.

.

—¿Estás pensando en Star?

La voz de Lavander tenía un tono ácido que Marco no había escuchado hasta ese día, el muchacho se sintió un idiota por decir aquello, aunque era cierto, no estaba mintiendo, pero de todos modos era estúpido haber dicho algo como eso.

¡Cielos, era realmente estúpido! ¿Cómo había podido decir semejante cosa?

—Eh… yo… me refiero a que… —no lograba encontrar las palabras—. Lo siento, no es lo que quería decir… bueno, sí, pero no de la manera en que estás pensando.

De nuevo las palabras que salían de su boca lo traicionaban. Lavander sólo miró a su novio, luego parpadeó y negó con la cabeza repetidas veces.

—¿Qué es lo que estoy pensado según tú, Marco? —el aludido tragó saliva. El tono con el que Lavander habló era aún más serio y lleno de reproche, realmente no era para menos—. No puede ser…

—Escúchame, a lo que me refería… —él se quedó en silencio antes de que ella acabara su frase—. Star y yo siempre nos vamos juntos a casa… y no es que pensara en ella mientras te besaba es que… la deje ir sola a casa y… —el muchacho se calló. Sintió que lo que decía no estaba ayudando nada a su situación deplorable.

Lavander entrecerró los ojos. Marco se mantuvo callado, mirándola esperando que ella dijera algo o lo golpeara, lo que pasara primero. Por su lado, la chica seguía con su escrutinio a su novio. Él había dicho que no es que pensara en Star mientras la besaba, algo muy obvio. Eso no había pasado por su mente… pero si por la de Marco, aunque eso era imposible, totalmente imposible, claro que Marco no pensaría en Star de esa forma, ella era como su hermana.

Aún con el enojo en mente, Lavander trató de calmarse.

Respira, respira, cuenta hasta 10 y piensa con claridad, Jones —se dijo Lavander mentalmente—. Recuerda lo que te dijo tu madre, tienes que ser una chica buena, sin enojarte… sin enojarte.

Siempre había tratado de ser una chica tranquila, Lavander no gustaba de ser una manipuladora que se enojaba por todo, debía ser tolerante, comprensiva. Una chica buena. Eso es lo que había aprendido toda su vida.

No tenía que dejarse llevar por pensamientos torpes y causados por su actual molestia. Ese día al conocer a Star, por alguna razón extraña, la había sentido hostil de alguna manera, pero eso seguro sólo era parte de su imaginación. No es como si fueran celos saliendo por parte de la princesa o por parte de ella misma al ver que Marco la quería tanto.

Entre Marco y Star sólo había amistad, fraternidad. Era falsos esos rumores sobre que ellos estaban enamorados y destinados a estar juntos desde los 14 años, sólo rumores. Lavander se sintió confundida. Las ideas se aglomeraron en su mente, tenía que calmarse y solucionar todo, así que iba a usar su mejor tono para hablar. No debía hacer un berrinche, un alboroto… por más que quisiera.

No había que sacar conclusiones apresuradas.

El muchacho estaba mirando fijamente en dirección a casa de Lavander, con notable preocupación, la chica reparó en ello y después de clavó su mirada en él. Estaba realmente enamorada, ¿Verdad?… No iba dejarlo ir al tener su primera pelea, aunque quisiera arrancarle la cabeza.

—Oh, debo ir a casa —dijo ella, con voz calmada, como si de pronto fuera otra persona, Marco la miró con sorpresa y conmoción—. Quiero escucharte, lo que quieras decirme, eh, le enviaré un mensaje a mi hermano y listo…para tener más tiempo…

Con mucha destreza, la chica sacó su celular y tecleó a gran velocidad. Le mandó un mensaje a su hermano sobre que se había quedado con su amiga y estarían más tiempo juntas, que llegaría más tarde. Marco la miró y soltó una pregunta:

—¿Segura que eso está bien? Yo… realmente…

—Sí —ella contestó con frialdad y evadió su mirada, sentía que podía llorar de un momento a otro a causa de su confusión interna que aún no se esfumaba del todo, pero también sentía que podía reírse por ser tan tonta.

—Bueno… ¿Entonces…?

—Hay bancas cerca de aquí… podemos ir hacia allá y hablar, digo… si realmente quieres hacerlo… —Marco la miró, dubitativo y ella sonrió de lado, de una forma… extraña—. Por mi hermano no te preocupes, si le aviso no pasa nada…—soltó con desdén.

—Sí, p-pero…

—Tranquilo —y de nuevo esa sonrisa.

¿Ahora ella volvía a ser la chica alegre de siempre? No, su sonrisa tenía algo… Marco se mordió el labio inferior, todavía no lograba formular una frase coherente. Pero estaba levemente preocupado por el hecho de que la estaba haciendo mentir a su hermano para que pudiera aclarar un conflicto que ÉL había iniciado.

Empezaron a caminar hacia las bancas, con ella como guía, en silencio. Lavander pensaba. Marco pensaba… no sabía exactamente en qué, pero lo hacía. Cuando vieron la primera banca no dudaron en sentarse, pero el silencio seguía al igual que los pensamientos.

No sabía por qué, pero la chica empezaba a recordar su vida en lugar de concentrarse en lo que quería decirle y preguntarle a su novio.

Los padres de Lavander se habían separado cuando ella tenía 5 años y su hermano 13, su madre era una mujer de negocios que siempre andaba de un lado a otro, su padre por otra parte era un hombre hogareño que disfrutaba atender el negocio familiar e ir de pesca en vacaciones de verano. Su familia estaba destruida, ahora era su papá quien siempre trabaja, su madre estaba en otro país y su hermano y ella parecían haber estado solos toda su vida. Ni su confidente y mejor amigo de la infancia había podido sanar ese hecho.

Había perdido mucha gente por no saber controlar sus emociones. No perdería a Marco de la misma forma.

La voz de Marco la trajo al presente.

—¿Tú… hermano, realmente, no se molestará? —no era precisamente de lo que querían hablar, pero servía para romper el silencio.

Ella negó con la cabeza, sin ver a Marco directamente a la cara.

—Le diré que Brittney me llevó de compras, él la conoce y sabe que podríamos tardar horas haciendo eso —dijo Lavander y se encogió de hombros—. Eso me recuerda, también le mandaré un mensaje a Brittney para que me cubra, por si las dudas —Marco hizo una mueca y ella sacó su móvil—. Ella no es tan mala, no si le haces pensar que ella es la mejor, digo… me ayudará si le prometo conseguirle una cita con un amigo mío que le gusta… lo cual jamás pasará, pero Brit no va a saberlo ahora. Pequeñas mentiras blancas.

La chica comenzó a reír, pero era de manera falsa o por compromiso, eso parecía o por lo menos Marco así lo sintió.

—Lavander… —era hora de hablar, ya.

—Estoy muy molesta, Marco.

—Sí y e-entiendo el por qué es sólo que…

—No, Marco, ya pensé con claridad, no es necesario que expliques nada, estoy molesta conmigo misma —ella frenó las palabras del muchacho—. Hoy… tú quisiste hablar de eso conmigo, me dijiste que era importante, que Star y tú era muy cercanos, yo te dije que no tenías que mencionarlo porque yo lo comprendía a la perfección… pero creo que estaba equivocada, necesito que lo digas de nuevo, Marco —Lavander tomó la mano de Marco—. ¿Por qué estás tan preocupado por dejarla ir sola a casa? ¿Crees que ella me considere una amenaza? ¿Ella es…?

Antes de que Lavander pudiera acabar la frase, él hizo una mueca de extrañeza y habló:

—¿Una amenaza? —el joven Díaz, empezaba a sentirse más confundido ahora. ¿Amenaza? ¿Sobre qué?

—Bueno, yo soy muy apegada a mi hermano y cuando comenzó a salir con su actual novia, me sentí desplazada, tardé un poco en entender que sólo era mi imaginación… ¿Crees que Star se sienta así con nuestro noviazgo?

No sería la imaginación de Star, él realmente la había dejado. Marco se golpeó mentalmente por ese pensamiento.

—… Sí, yo creo que Star puede llegar a sentir algo así —a Marco le dolió el corazón decir eso, sintió que traicionaba a Star. Pero las palabras habían salido de su boca en busca de tregua, una reconciliación con Lavander es lo que él quería en ese momento.

—Debes decirle que no quiero apartarte de su lado, que ella siempre será tu mejor amiga… y yo tu novia.

—Ya lo he hecho. Ella lo sabe pero —susurró el muchacho más para sí que para su novia—…Star y yo siempre estaremos juntos… somos mejores amigos.

—Mejores amigos —repitió la chica, como para asegurarse y Marco asintió—. Entonces lo entiendo, cariño.

Él apenas y levantó la cabeza, sonrió con algo parecido a la melancolía. Star. Star de nuevo. Star siempre.

—¿Sí?

Él se veía triste y distante, Lavander pensaba que era porque había tenido su primera pelea, pero no. Él estaba triste, se sentía culpable y quería ir a casa por otras razones.

Los ojos azules de la chica se posaron en su novio. Y entonces su mente voló hasta su mejor amigo de la toda su vida, Eden Green. Ella era muy cercana a su amigo, realmente muy cercana, cuando él tuvo novia por primera vez, era una chica bonita que ciertamente le causó celos. Celos de amistad que poco a poco fueron desapareciendo al darse cuenta que era innecesarios.

Y cuando Eden se mudó de casa después de la secundaria y no entró a la misma preparatoria que ella, Lavander sintió envidia de aquellos que tenían la oportunidad de estar a su lado.

Si Marco y Star, eran tan cercanos como lo había sido (o lo era) ella con Eden, entendía que su novio pensara en Star… era normal al principio, esa chica rubia acaba de enterarse de su relación, aún no sopesaba que el corazón de Marco ahora debía dividirse, al igual que su tiempo. Eso debía ser.

Tener una persona con quien compartes todo, con quien pasas todo el tiempo y en quien confías para guardar tus secretos es especial. Y que alguien quiera alejar a esa persona de tu lado debe ser terrible, por más mínimo que sea es un cambio no se da tan simple. Ella misma lo había vivido. No debía enojarse con Marco. Él mismo había dicho que Star era como su hermana menor. Porque si lo había dicho él, ¿Verdad?

No había por qué enojarse… no había razón.

De pronto, Lavander sonrió de lado, negando con la cabeza de nuevo.

—Síp, lo entiendo ahora —rectificó la chica—. ¿Recuerdas cuando te hablé de Eden?

—¿Tu mejor amigo? —cuestionó Marco.

—Sí, cuando ella tuvo novia también me sentí un poco mal y tuve celos a ratos —el rostro de Marco se movió en una mueca de sorpresa—. Como los que siente Star, así que ahí hay cosas que me ayudan a comprenderla más… además voy a tratar de ser su amiga cada día, ¿Qué te parece?

—Me parece… bien —masculló el chico, luego simplemente no supo que más podía decir. Su situación parecía ser el fin del mundo minutos atrás… se había arreglado todo con sospechosa facilidad.

Normalmente dudaría de todo y haría preguntas para asegurarse que todo estaba bien, pero ahora Marco quería llegar a casa, hablar con Star y dormirse, para despertar. Luego iniciar un nuevo, sin ningún problema, con la vida siendo tan fácil como pasarla bien con Star al luchar contra lo que se presentara y después tener un poco de tiempo con Lavander. Quizá había sido un error presentarlas.

Eso sonaba tan cobarde… ¿Desde cuando él era uno?

—Bueno, entonces nuestra pequeña primera discusión acabó… ahora me doy cuenta que quiero decirte algo, ¿Bien? —la voz de ella era jocosa.

Marco sintió un escalofrío.

—Claro, todo b-bien —él sostuvo la mano de la chica, nervioso por algo que sentía en su pecho—. Te escucho…

—Te amo —ella lo abrazó, colgándose de su cuello—. No quiero perderte nunca, Marco. Te amo… ¿Me escuchas? Te amo.

Marco tragó saliva, ella le había dicho me gustas mucho y te quiero pero esa frase de cinco letras lo desarmó por un segundo, era la primera vez que se lo decía. La imagen de Star reapareció en su mente.

—¿Marco? —Lavander estaba esperando una respuesta.

Su rostro se descompuso en miedo a no escuchar lo que esperaba.

—T-También te amo —murmuró de forma mecánica. Un dolor, una especie de temor se alojó en alguna parte del cerebro del muchacho. Tenía que decir esa frase, ¿Pero era verdad? ¿La amaba más que…?

—Soy muy feliz contigo, Marco —alentó la chica—. Y ahora que todo está bien, que tal si planeamos nuestra próxima, sin nada que incomode a Star, por supuesto.

Él asintió, todavía medio turbado.

Lavander sonrió de manera extraña otra vez. Había resultado. Ser una chica buena y dar un poco de amor, siempre funcionaba.

.

.

Marco llegó y su mamá le dio como bienvenida un interrogatorio de por qué Star había llegado sola a casa ese día. Marco inventó una excusa rápida. Sus padres no sabían sobre su noviazgo con Lavander, ya había tenido una experiencia vergonzosa más de una vez con varias de sus citas y no quería repetirla, aún no estaba listo.

Rápidamente el muchacho subió a la habitación de Star y entró sin más, lo cual no hacía comúnmente, solía tocar antes de entrar. Lo que Marco tuvo como recibimiento fue la estampa de Star dormida, se acercó despertarla, porque, aunque sonara cruel quería decirla ya que estaba en casa y que no volvería a dejarla.

Al estar ahí, en su habitación, Marco caviló que quizá estaba exagerando. Sólo había sido un día, un momento de no estar juntos, se supone que eso no es el fin del mundo. Si él nunca iba a dejarla. Eso era obvio. Pero para ser sinceros le afectaba demasiado…

—Um —justo en ese momento, ella dejó escapar una especie de quejido, como si tuviera un mal sueño.

—¿Star? —Marco se acercó a la cama y le tocó el hombro a su amiga—. ¿Star?

Ella despertó, con los ojos levemente irritados.

—Eh… ¿M-Marco?

—Sí, yo… regresé —susurró él. No quería hablar fuerte, sentía que podía aturdirla si lo hacía.

—Sí, y-ya veo —ella al notar que Marco realmente estaba ahí, se sentó en la cama con rapidez—. Eh, ¿Cómo e-estuvo tu cita? —se atrevió a preguntar, aunque lo que menos quería era saber detalles.

—Tú sabes —Marco se encogió de hombros, restándole importancia al asunto—. T-Todo bien.

—Oh, me alegra.

Hubo un silencio incómodo. Más incómodo que el que Marco había experimentado con Lavander. Y era incómodo y doloroso, porque ellos dos siempre tenía de que hablar, qué decirse. Pero ahora las palabras faltaban…

—¿Estabas teniendo una pesadilla? —fue lo que se le ocurrió decir al muchacho.

Si una pesadilla podía definirse como soñar una serie de eventos en los cuales ves como tu mejor amigo, de quien estás enamorada, te abandona de diferentes maneras, entonces, sí, Star estaba teniendo una pesadilla.

—Sí, algo así… —fue lo que la princesa atinó a contestar.

Y el silencio maldito apareció de nuevo.

—Creo que, espero que… —Marco quería aclararse de una buena vez. Pedirle una disculpa quizá. Lamentablemente la elocuencia no parecía ser uno de sus dones.

—¿Qué? —Star se encontraba un poco atolondrada e incómoda a más no poder. Que Marco tartamudeara le provocaba una sensación de que quería decirle algo importante, algo que tal vez ella no quería escuchar.

—No debí dejarte sola —Marco habló, lo dijo sin más.

La rubia princesa no contestó nada, sólo lo miró.

—La salida del próximo jueves —agregó él, en un desesperado intento de verla responder—… espero que sea grandiosa. ¿S&D de nuevo?

De pronto, Marco la abrazó y por un segundo, Star pensó que podría llorar de felicidad al sentirlo cerca, al sentirlo… suyo.

—Está bien, Marco —dijo ella, esta vez sonriendo con tanta autenticidad que le dolieron las mejillas—. Y sí, será todo grandioso.

—Claro… y por cierto —el muchacho se alejó de ella, por sólo un segundo—, no dejaré que vuelvas a venir sola casa, no es parte de nuestras costumbres… ¿Vale?

Ella miró su rostro. No quería perderse en sus ojos, pero…

—P-Pero… ¿Lavander? —cuestionó la chica—. ¿Tus citas?

—No te preocupes, todo eso está resuelto.

Era verdad, de alguna forma… era verdad.

—Está bien —ella confió en lo que reflejaban sus palabras. Y lo abrazó por inercia, por un instante, pensó que Marco la rechazaría pero no lo hizo.

Y por muy cruel que sonara, por un momento, todo fue perfecto, por un momento Lavander ni su encanto existió para ellos.

Lo que para otros no era nada, para ellos lo era todo. Lo que para los demás era una exageración vana para ellos era un asunto de suma importancia. Sólo Marco entendía a Star, sólo Star entendía a Marco, se supone que así era.

—Eres mi mejor amiga, Star —dijo Marco, como si fuera la primera vez—. Nunca, nunca te voy a dejar sola.

—Marco, Marco —Star dijo su hombre, como un rezo—. Yo… tampoco te voy a dejar.

Cuando ella dijo su nombre, algo en su pecho creció tanto que Marco pudo jurar que realmente él no conocía a ninguna Lavander Jones, menos que le había dicho que la amaba 30 minutos antes.

.

.

Era lunes.

Entre los pasillos de la preparatoria, Star charlaba con Marco. Desde la conversación que ella había tenido con Pony Head no se sentía capaz de ver a su mejor amigo a los ojos, sentía que lo estaba traicionado. Y eso era simplemente horrible.

Y ahora que lo estaba acompañando mientras él guardaba sus libros en su casillero, Star se ponía a pensar que estar alejada de él durante las clases era algo catastrófico, que sus casilleros no estuvieran juntos sólo empeoraba la situación y él le hubiera aclarado que sus citas con Lavander serían sólo los fines de semana no era más alentador. Que la feliz pareja tuviera una larga cita el sábado tampoco fue lo mejor del mundo.

—La salida de este jueves será genial —murmuró Marco—. Eh, iremos a S&D de nuevo, ¿Cierto?

—Sí, sí —Star contestó con rapidez y nerviosismo—. Ya lo habíamos dicho…

Marco hizo una mueca ante su respuesta.

—Oh, es verdad…

La princesa seguía sin mirarlo a los ojos. Y él empezaba a notarlo también empezaba a preocuparse por Star, su actitud hacia a él parecía haber cambiado, Marco lo había notado desde que llegó a casa después de su catastrófica cita. Sabía que ese hecho sería una exageración, pero aun así no podía evitar sentirse culpable.

—Bueno, me voy a clases —dijo Star, al ver la expresión que tenía su mejor amigo en el rostro.

Se dio media vuelta, pero entonces Marco la sujetó de la muñeca. Sus manos de chico… Marco era un chico tan…perfecto. Star agitó la cabeza.

—Oye, es terrible que tengamos un horario diferente, ¿No crees?

—Eh, sí… lo es.

En su voz se detonaba nerviosismo. La chica espera que Marco no lo notara.

—La próxima vez definitivamente estaremos juntos —él le sonrió. Star estuvo a punto de desmoronarse—. ¿Te parece bien?

—Marco —lo miró con una sonrisa auténtica, con las razones de estar enamorada de él revoloteando por su mente—. ¡Por supuesto~!

Estuvo a punto de lanzarse a abrazarlo pero desechó la idea con rapidez.

Entonces se dio cuenta que era Marco. Que seguía siendo Marco. Pese a que lo amaba, seguía siendo su mejor amigo también y de la nada, un tema de conversación salió y ninguno de los dos quiso desaprovechar la oportunidad para hablar aunque sea un poco.

Por otro lado del pasillo, Lavander hablaba con su amiga Brittney.

—Por un momento sentí que Marco estaba enamorado de ella, por un momento lo sentí, Brit —susurró Lavander, mirando hacia donde los amigos charlaban—. Y no quiero perder a Marco, pero estoy muy enojada, no puedo ser amiga de Star si sé que ella…

La pelinegra interrumpió a su amiga de forma petulante.

—Pero te dijo que te amaba… o sea, deja de estar lamentándote.

—Sí, lo dijo pero yo se lo dije primero, obviamente no me iba decir oh, sí, Lavander, pues yo no te amo —masculló la chica castaña—. De hecho, dudó un poco antes de decirlo y no me lo dijo cuando fuimos al partido de baseball el sábado, se supone que después de que lo decimos una vez, esto se debe convertir en algo constante… ¿Qué voy a hacer si termina conmigo? Realmente… lo quiero…

—O sea, Lav, estás loca —dijo Brittney haciendo un ademán—. No sé porque me tomó la molestia explicarte esto…

—¿Qué?

—Star no quiere con tu novio —dijo Brittney—. Está celosa porque Marco tiene pareja y ella no. No sé si ya te lo había dicho, pero antes, en la secundaria Star era muy popular con los chicos… ahora ellos huyen de esa loca por lo rara que es, ¿Captas? Yo también he tenido amigas que cuando me ven con mi novio súper modelo, buscan desesperadamente atención y se consiguen un novio, eso es lo que le hace falta a la loca de Star…

—Eso no tiene sentido —susurró Lavander—. Nada de sentido.

—Claro que sí. A esta edad todos queremos un novio —fue la cortante respuesta de la pelinegra—. ¿Quién de las dos sabe más de hombres y ha tenido más de 10 novios, querida?

—Pues… tú… pero…

Janna las estaba escuchando, mientras fingía estar concentrada en su casillero, supo que era el momento de actuar. La chica del gorro le echó una rápida mirada a Star y Marco, era obvio que ellos… necesitaban la ayuda de Cupido. Lavander también necesitaba un empujón para comprender ciertas cosas. Había que jugar un poco con ellos para poder ayudarlos.

—Hola, chicas —saludó Janna, como si apareciera de la nada—. Soy Janna, no nos había presentado formalmente —le dijo a Lavander.

—Eh… ¿Hola? Soy Lavander y…

—¿Qué rayos quieres, Janna? —soltó Brit interrumpiendo a su compañera.

—Ayudarlas con su… problemita —Janna se encogió de hombros—. Las oí por error. Y tengo una idea, respecto al punto que decía Brittney, quien tiene razón…

Lavander miraba sorprendida a la chica recién llegada. ¿Qué demonios…?

—Está bien, te escuchamos. Más vale que sea bueno lo que vayas a decir. Todo por calmarte a ti y tus locura, cariño —susurró Brittney viendo a Lavander.

En el último año de secundaria, Janna y Brittney se habían empezado a llevar bien así que la petulante chica no habría podido dar otra respuesta.

Lavander la miró con sorpresa, pero si Brittney estaba dispuesta a escucharla debía tener algo interesante que decir:

—Sí, te escuchamos.

.

.

El profesor Lavish los había dejado salir un poco antes de la hora pautada. Star estaba esperando Marco, porque presumiblemente se iría a casa con él ese lunes por la tarde.

Star cerró la puerta de su casillero, alegre. Entonces una amiga suya se acercó y habló sin irse por las ramas.

—Star… —llamó Janna—. ¿Todo bien? Te he notado un poco decaída… ¿Tiene que ver con la nueva novia de Marco?

Los ojos azules de Star se abrieron como platos y casi se atraganta con su propia saliva, casi tropieza con sus propios pies al retroceder un paso.

—Je, cla-claro que no, yo soy tan alegre como siempre —contestó con los ojos aún muy abiertos—. ¿De… De qué hablas, Janna?

La chica se acomodó su gorro y sonrió ladina.

—No tienes que fingir conmigo, Star —apremió la chica—. Sé lo que estás sintiendo. Justo en estos momentos, crees que estás enamorada de Marco, ¿Cierto?

—Yo… —Star no supo cómo responder a aquella pregunta. ¿Cómo Janna había notado su malestar tan velozmente? Si, en realidad, ellas no eran tan cercanos ni tenían tanta empatía como para leerse el disco.

—¿Cierto?

Janna sabía que la rubia princesa podía ser muy ingenua, y ahora tenía todos sus mecanismos de defensa bajos y ella aprovecharía eso para ser su buena obra. Ayudaría a acabar con la miseria de Marco, Star e incluso con la de Lavander Jones.

—¿Cómo lo sabes?

Al ver a la chica del gorro tan segura, Star no puedo seguir negándose. Quizá ella era la persona que la escucharía y la ayudaría a entender. Eso debía ser lo más lógico… tal vez.

—Ja, Star, yo sé muchas cosas, como por ejemplo, los sentimientos de culpa que te agobian y la confusión que te aturde. Pero antes de que nada, debo decirte que tú no estás enamorada de Marco, sólo crees estarlo…

—¿Qué? —se pasmó Star—. Pero acabas de decir…

Su confusión ahora era mayor. ¿Qué estaba pasando?

—No, Star —susurró Janna, con la voz aterciopelada en malicia—. Tú sólo tienes celos porque Marco tiene novia y tú no tienes novio desde que chico con cuernos… eso es todo, tú sólo quieres una relación amorosa… a tu edad eso es normal —Janna entrecerró los ojos.

—¿Qué…? Yo no…

—Estás en la negación, tranquila. Yo te ayudo, amiga. Sé mucho sobre esto o acaso crees que simplemente adiviné todo lo que sientes —habló Janna, con su voz tan persuasiva como siempre.

—Pero es que…

—Sshhh —la acalló Janna, acercándose más poniendo sus dedos en los labios de la princesa—. ¿Confías en mí? ¿Quieres ayuda para dejar de sentirte mal?

—Pues sí… creo.

—Entonces, tengo el evento perfecto para buscarte un lindo novio… y solucionar tus problemas, chica.

Star rio nerviosa, contrariada. Ahora estaba más confundida, Jana se miraba muy segura en lo que decía. Su mente era un caos cada vez más grande.

—A-Ah, ¿Sí? ¿Cuál? —fue lo único que Star atinó a decir.

—La fiesta de Lavander este viernes —susurró Janna con malicia.


(`*•.¸ (`*•.¸*| Continuará |*¸.•*´) ¸.•*´)


N/A: Me supongo que piensan que este capítulo fue una mierda. Yo lo creo así… está bien si se quejan.

Seré directa, a la persona que más amo en el mundo se le detectó cáncer terminal y falleció hace poco, y no daré más explicaciones porque mi intención no es dar lástima para que leen mi fic o algo como eso. Sólo espero que entienden que escribir continuaciones de fics no ha sido mi prioridad en estos meses… pero esta historia no la dejo, tranquilos, sólo que no sé cuándo pueda subir cap de nuevo. Les pido algo de compresión…

Perdón por tardar de todos modos, perdón por confundir el sexo de los lectores, y por no poder leer o comentar fics, lo siento. De verdad, en cuanto pueda, lo haré. Gracias por sus comentarios lindos. Gracias en serio. Y también perdón por no contestar review por review como me gusta hacerlo. La próxima vez será, espero…

Sin más, mucha suerte. Lu fuera.