—Summary: Marco tiene novia, es una chica linda, amable, divertida y cariñosa, sin embargo, Star no puede estar bien con ella… ¿Por qué? *Starco. Semi-A/U*
—Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Daron Nefcy.
—Warning: Esto es un Semi-A/U. Además, voy a usar OC, ya saben. Y otra cosilla, este fic fue planeado cuando yo sólo había visto los primeros caps de la primera temporada así que si salen cosas que se desajustan a lo que hay en la segunda temporada (que es genial *O*) lo siento mucho :/
—Pairing: Marco X Star. Starco para los amigos.
—N/A: La uni es terrible y no tener humor de ni salir a la calle es un problemooo :D
Estaré haciendo como dos o tres capítulos cortitos como este, aunque sea mientras puedo tener tiempo de hacer uno más largo. Gracias por sus comentarios pasados y pues acabo de escribir este cap hace 20 minutos, no puedo esperar a revisarlo, ya saben que no tengo beta. Perdón por posibles errores de ortografía y gramática.
A la historia ya no le queda tanto, siento que casi se acaba D:
Y pues los quiero (?)
Nos leemos allá abajo.
(`*•.¸ (`*•.¸*| Color Lavanda |*¸.•*´) ¸.•*´)
•Capítulo 6: Viejos Amigos, Nuevas Amigas•
Hablar con Oskar nunca fue una de las actividades favoritas de Marco, sinceramente pensaba que ese chico era problemático, sin embargo, tampoco podía quejarse, siempre que necesitó la ayuda de Oskar, este se la brindó sin quejas, aunque claro que Marco acababa con más problemas de los que tenía al principio… la intención era la que contaba. Y para agregar, a Marco le caía mejor Oskar desde que Star ya no tenía sus ojos puestos en él.
Y ahí estaba Marco, en S&D, con Ferguson, Alfonzo y Oskar. Ni siquiera estaba seguro de cómo había llegado a ese lugar.
A la hora de la salida, cuando Star dijo que se iría con Janna a quién sabe dónde, Marco no supo que más hacer, Lavander ya había quedado de salir de compras con Brittney. Marco se consideró a sí mismo un patético patán cuando pensó que si Star no estaba, podía ir detrás de Lavander como un cachorro… ¡Maldición! Todo un drama del viernes pasado por dejar sola a Star para luego querer remplazarla con Lavander a la primera, Marco tampoco se había sentido orgulloso de ese último pensamiento; su novia no era el suplo de nadie… quizá era mejor pasar solo la tarde, tan fácil como eso…
Y entonces habían aparecido sus dos viejos amigos de siempre para acompañarlo, o más bien para aferrarse a él como lapas, no es que le molestaran, pero había momentos en que podían ser un verdadero dolor de cabeza. Que Oskar se les uniera cuando iban caminando por el estacionamiento de la preparatoria había sido una sorpresa, una muy grata, a decir verdad, porque así no habían tenido que caminar ni un poco. El auto de Oskar podía lucir como un pedazo de aluminio con ruedas, pero aun funcionaba bien.
—Está comida está deliciosa —murmuró Ferguson casi con lágrimas en los ojos luego frunció el entrecejo. Marco volvió a la realidad—. No sé por qué no nos habías traído aquí, Marco.
El tono de voz que su amigo usó, causó escalofríos en el nombrado, había sido una extraña mezcla de un tono de novia celosa, la tía lejana que da miedo y las ancianitas que quieren dejarte sin mejillas de tantos pellizcos.
—Es porque tiene novia —aseguró Alfonzo, dándole un golpe en el costado a Ferguson—. Ya no está al mismo nivel que nosotros…
Marco regresó la vista a su hamburguesa, y luego fijó sus ojos en Oskar.
—Siempre pensé que tu novia sería Star —moviendo los dedos al ritmo de una canción sobre la mesa, al tiempo que masticaba, Oskar habló.
El chico del historial había dicho aquello como si fuera lo más normal de mundo, sin recato alguno.
—Ella es mi mejor amiga —susurró Marco, dando un sorbo a su bebida. Tratando de que en su mente no trascendiera lo que Oskar acababa de decir.
—En la preparatoria todos conocen a Star Butterfly —añadió Oskar, de manera despreocupada.
—Es que Star es genial… —a Marco se le escapó una sonrisita tonta al recordar a su mejor amiga caminando y haciendo magia entre los pasillos y casilleros de la preparatoria.
—Sí, Star es una chica genial —dijo Oskar, sin cuidado, para luego seguir comiendo.
Con el ceño fruncido y sin dejar de mirar a Oskar, Marco agarró su hamburguesa y se la llevó a la boca. Él ya había dicho que Star era genial, Oskar no había tenido que repetirlo. Tragó ruidosamente, por alguna razón desconocida se sentía molesto.
—Eso ya lo dije yo —Marco no estaba seguro si lo había dicho o lo había pensado, cuando los otros tres chicos en la mesa lo miraron extrañados por el tono de molestia en sus palabras, supo que lo había dicho, sin dudas.
No había podido evitarlo. No se había sentido cómodo con Oskar hablando así de Star… ¡Vaya! Eso sí que era el colmo. Una verdadera tontería.
—¿Qué te pasa, Marco? —cuestionó Alfonzo.
—Nada —contestó el joven Díaz. Todos, menos él mismo, le restaron importancia a su anterior comentario y siguieron comiendo con tranquilidad.
—Bueno, debo irme… —anunció Oskar, pasado un rato de cortas pláticas sin importancia, el muchacho se limpió las manos y la boca con una servilleta de papel y se puso de pie.
Marco asintió y Oskar se encaminó a la salida.
—¡Oye! ¡Se va sin pagar su parte! —Alfonzo entró en pánico.
—¡Y además ahora tendremos que irnos caminando! —berreó Ferguson.
Por otro lado, a Marco ni siquiera le importaba tener que pagar lo que Oskar se había comido. Sus pensamientos se habían enfrascado en Star, esa tarde cuando salieron de la escuela y ella anunció que iría con Janna a otro lugar, por la cabeza de Marco sólo había ideas enfrascada sobre cómo olvidar que Star lo había botado como a un par de zapatos viejos.
Quería olvidarla en esos momentos, aunque a la que se terminaba haciendo a un lado de su mente era a Lavander. Para Marco era como si saber que Star existía estuviera mal. Deseaba con pensar en su rubio cabello, en su risa y la bonita sensación que le dejaban sus abrazos.
Pero Oskar se la había recordado. Y ahora, Marco no podía evitar pensar en ella de nuevo, en sus razones para dejarlo plantado… ¿Sería una venganza por lo de viernes y su cita con Lavander? Imposible, Star no era esa clase de persona, era muy buena como para hacer algo como eso.
Oh, Star.
Todos sus momentos juntos, los sacrificios que habían hecho el uno por el otro. Sus abrazos y sus palabras de aliento. Todo parecía irse por un vórtice que no conducía a ninguna parte. ¿Cuál era la razón? ¿Por qué no podía pensar así de Lavander, si ella era su novia?
Los recuerdos y pensamientos extraños azotaban la mente de Marco. Era nostálgico y casi mágico. A Marco nunca le gustó huir de sus problemas, o que alguien le resolviera la vida. De alguna forma, le gustaba hacer las cosas a su manera. Pero en esos momentos se hallaba tan estresado e indeciso que deseaba que apareciera un ángel, un alíen o cualquier ser mágico existente y le dijera que hacer. Necesitaba una señal, un milagro o al menos una persona que entendiera como se sentía, aunque claro, no es como si la buena suerte fuera a entrar por la puerta sin más.
Con cierto pesar, Marco suspiró y viró sus ojos hacia Ferguson y Alfonzo, quienes seguían hablando y quejándose a su lado, sin la más mínima idea de que la mente de su amigo era un caos en esos momentos.
Minutos después de que Oskar salió del lugar, una chica entró… una chica que Marco conocía muy bien. Alfonzo y Ferguson comenzaron a cuchichear.
—Es Jackie…
—Marco, ve a hablar con ella.
—No seas idiota, entiende que Marco tiene novia.
—Ah, cierto.
Marco tan sólo se limitó a ignorar a sus dos amigos, se levantó y se encaminó hacia donde estaba Jackie Lynn Thomas…
.
.
.
Star y Janna estaban charlando tranquilamente en una pequeña fuente de sodas que estaba cerca de la casa de la última. Las dos chicas parecía que tenían mucho de qué hablar después del ofrecimiento de Janna.
—No sé si sea buena idea ir a la fiesta de Lavander, creo… creo que yo no le agrado mucho —Star prefería ser sincera. Aunque claro que omitió que quizá Lavander tampoco le agradaba a ella.
—No digas eso, Star —dijo Janna con una sonrisa ladina—. Yo digo que le caes muy bien.
En el momento en que Janna le dijo que lo que le hacía falta era un novio, Star pensó que se no podía estar más equivocada, porque ella quería a Marco, y si él no era su novio, no tenía caso tratar de salir con alguien. Sin embargo, Janna, junto a Lavander y hasta Brittney, habían hablado y dicho tantas cosas que Star comenzó a dudar sobre si tenían razón o no.
La rubia princesa ya ni sabía qué pensar.
A fin de cuentas, Janna quería ayudar y Star estaba dispuesta a permitírselo, no quería ser mala amiga, ya tenía suficiente con ser infeliz ante la relación de Marco y Lavander.
Así que Star permitiría que el plan de las chicas, o sólo de Janna, Star ya ni sabía, siguiera su curso y después simplemente les diría que el muchacho que le presentarán no era su tipo y fin del asunto.
—Mira, ahí viene Lav y Brittney.
Las dos chicas recién llegadas se sentaron en la misma mesa que Janna y Star, frente a ellas, cara a cara, y comenzaron una charla a base de ropa de temporada, maquillaje y chicos guapos.
—¿Por qué no le hablas a Star del chico que le presentarás el viernes, eh, Lavander? —en algún momento de la conversación, preguntó Janna, con esa vocecilla maliciosa que sólo usaba de vez en cuando—. ¿Cuál era su nombre? Lo mencionaste… ¿Eden, cierto?
Janna sabía que Lavander y su mejor amigo, Eden, tenían una historia similar a la de Marco y Star, para Janna hacerla de cupido no era precisamente un hobby, pero cuando se le presentaba la oportunidad las cosas siempre se ponían interesante… ya necesitaría la ayuda de algunos querubines para que su plan no fallara.
—¿Puedo hacerlo, Star?
Lavander no gustaba de imaginar a Marco secretamente enamorado de Star. Pero la idea de Eden ligando con Star tampoco le venía bien.
—Eh, claro… —Star estaba incómoda, seguramente.
Lavander se sintió nerviosa y también un poco mal. Star parecía una buena chica, demasiado ingenua desde su punto de vista, pero si tenía que engañarla o manipularla para asegurarse de que Marco estuviera a su lado, lo haría sin dudar. Con Eden las cosas se arreglarían más tarde.
—Te presentaré a un amigo —parlamentó Lavander—. Es mi mejor amigo de toda la vida, es muy dulce y guapo y…
—¿Eden? —Brittney agrandó los ojos por la sorpresa—. Me has mentido diciendo que me conseguirás una cita con él y jamás lo has hecho. Pero… ¿Ahora vienes y dejas que él salga con Star La Rara Butterfly?
—Pero Britt, tú tienes novio… —susurró Lavander.
—Sí, pero si puedo tener uno mejor y que me guste más sólo tengo que dejar al que tengo ahora, ¿No? —obvió la chica de cabello negro, con voz petulante.
Las tres chicas miraron a la arrogante pelinegra, Lavander le dio un leve codazo y entonces fue que Brittney se dio cuenta de su error.
—Digo… es una broma —fingió una risa. Brittney no quería quedar como una chica fácil o algo por el estilo—. Es que me enojé con mi novio y pues… ah, bueno, no todos podemos tener una relación perfecta como la que tú tienes con Marco Díaz, Lav.
—Eh, bueno —los nervios asaltaron a la chica, con los ojos de Star y Janna mirándole con fijeza era difícil decir que todo estaba bien—. Lo que digas…
—No seas modesta. ¿Les has dicho que Marco te dijo que te ama el viernes pasado? —Brittney Wong se giró para encarar a Star y Janna—. Él se lo dijo durante toda la cita, están muy enamorados…
Janna alzó una ceja y miró a Star, quien escuchaba atenta lo que Brittney seguía proliferando.
—Debe de haber sido muy romántico —continuaba Brittney haciendo exagerados gestos—. En el parque, con muchos besos y derramando miel. Algo cliché para mi gusto, pero nada como escuchar un te amo de tu novio…
Star se puso de pie. Marco amaba a Lavander Jones y se lo había dicho, más de una vez según Brittney. Marco era realmente feliz con Lavander Jones. Star suspiró resignada, entonces, ella tendría que intentarlo con alguien más. Para así jamás, ni de broma, ni sin intención, arriesgar la felicidad de Marco, su mejor amigo.
—¿Star?
Janna se puso de pie también, si Star se iba ella también lo haría. El comentario de Brittney había sido una sorpresa, nada que Janna no pudiera manejar, claro, pero aun así todo podía pasar cuando de Star se trataba, Janna lo sabía muy bien, era lo que le gustaba de ser su amiga, y cuando estaba a punto de rebatir con alguna frase mordaz lo que Brittney acababa de decir, Star se le adelantó a hablar.
—Sin dudas, quiero ir a tu fiesta el viernes, Lavander —manifestó la rubia princesa, mirando a la aludida—. Y quiero conocer a tu amigo Eden…
(`*•.¸ (`*•.¸*| Continuará |*¸.•*´) ¸.•*´)
N/A: De nuevo, no puedo contestar los comentarios. Lo siento. La próxima vez si lo haré. Sin más, sólo les digo que para los que lean en Wattpad me hice una cuenta allá y estoy publicando este mismo fic, con levísimas (casi invisibles) modificaciones, por si les gusta leer más en esa plataforma, me pueden hallar como SweetLuisee :3
¿Ahora, de las 41 personas que tienen esta historia en sus favoritos, alguien dejará un review?
PD: en una semana, les traigo el nuevo capítulo, que será igual de corto que este. Sorry.
