Remus aun pensaba en lo sucedido dos días atrás, cuando Hermione había salido en su ayuda y lo había declarado bajo su protección. Las palabras y acciones de la niña aún se repetían en su mente, y hacían que una calidez le recorriera el pecho.

Y no solo a él.

Su lobo, más en la superficie de su conciencia que de costumbre, había reaccionado a la declaración de la joven Black. Para la mentalidad instintiva de la bestia, la declaración de la pelinegra equivalía a un reconocimiento como manada, y su lobo había rugido en éxtasis ante la idea, casi ronroneando al reclamar a Hermione como manada, también.

Remus no estaba seguro de si era algo positivo, ¿Qué significaba que su lobo la considerara manada? ¿Intentaría convertirla? El niño trató de relajarse, Dumbledore le había prometido a su padre que tenía un lugar seguro para él, donde no podría herir a nadie durante el cambio. Su lobo nunca estaría en cercanía suficiente con Hermione como para descubrir su reacción.

Esa noche, en lugar de dirigirse a la Sala Común luego de la cena, Remus camino hacia el exterior del castillo, donde Dumbledore en persona lo esperaba. Una vez allí, lo guio hasta un inmovilizado Sauce Boxeador, y le mostró el pasadizo por el que, de ahora en adelante, ingresaría a su nueva jaula.

La sombría casa que encontró al final del recorrido no estaba hecha de barras de metal, como la que lo esperaba en el sótano de su propia casa; pero Remus sabía que, fuese de la forma y el material que fuese, seguía siendo una jaula.

Tras unas palabras de aliento, y una promesa de regresar por la mañana, el director dio la vuelta y se perdió en el túnel que lo llevaría de vuelta a Hogwarts, dejándolo solo una vez más.

Las lágrimas no tardaron en precipitarse a los ojos del niño, una vez que se encontró sin compañía, mientras comenzaba a quitarse la ropa, preparándose para el doloroso cambio. Siempre solo, siempre en compañía del dolor, siempre siendo arrastrado a las profundidades de su mente por la bestia que residía ahí.

El sonido de una madera crujir lo devolvió de inmediato al presente, mientras se giraba a toda velocidad sobre sí mismo, sobresaltado; a tiempo para ver a Hermione salir de un viejo ropero al otro extremo de la habitación.

El pánico se apoderó del castaño, que camino hacia atrás hasta que su espalda choco contra la pared tras él, poniendo todo el espacio posible entre él y su amiga.

-NO… NONONONONONO! ¡No puedes estar aquí! ¡Hermione, no puedes estar aquí!- chilló, al borde de la histeria, sacudiendo su cabeza como si esperase que ella fuese una visión, y desaparecería si el la negaba lo suficiente. Las lágrimas se derramaron por sus mejillas rápidamente.

La joven prácticamente corrió hasta él y lo atrajo en un fuerte abrazo, aun cuando el forcejeó, intentando alejarla.

-Shhhh… no llores, Remus, shhh lo sé todo, todo está bien- el joven se congeló en su abrazo cuando ella pronunció esas palabras, el significado de la confesión de la pelinegra casi deteniéndole el corazón.

Hermione sabía.

Sabia de su bestia.

Sabía lo que él era y lo que podía hacer.

Y ahí estaba, abrazándolo.

Como nadie, ni siquiera sus padres, habían podido volver a hacer.

Si sus padres no podían aceptarlo, él siempre supuso que nadie lo haría.

Pero Hermione estaba ahí.

"Manada", ronroneó su lobo, y Remus se permitió devolverle el abrazo a su amiga.

-Gracias, Hermione- susurró, sintiendo que no estaba solo por primera vez- pero no deberías estar aquí, debes irte antes de que comience a cambiar- dijo, sintiendo los primeros dolores que indicaban que el cambio comenzaría en minutos.

-No- respondió la joven, soltándolo para mirarlo- he estado trabajando en algo, y el lazo mágico que nos une parece haberme ayudado a conseguir mi meta, porque el fin es protegerte y mi magia reaccionó acorde- él la miró, sin comprender a que se refería- los hombres lobos se vuelven violentos cuando son encerrados en solitario, Remus. Los lobos son criaturas sociales. Un animago puede servirle de compañía a un hombre lobo sin temer ser atacado, y el hombre lobo no perderá el control ni se dañará- al verlo temblar con los primeros indicios del cambio, agregó- también se supone que nuestro lazo debería menguar el dolor del cambio. Vamos a probar esa teoría ahora mismo- los ojos miel del niño se abrieron de par en par al ver como su amiga cerraba los ojos y su forma comenzaba a metamorfosearse en algo más pequeño; un segundo después, un fénix de un rojo muy oscuro y alas de puntas negras le devolvía la mirada con unos inconfundibles ojos grises.

-¿H-Hermione?- al verlo temblar, esta vez más violentamente, el ave se paró en su hombro y comenzó a cantar.

Era un sonido sublime, Remus cerró inconscientemente los ojos, dejando que la melodía lo llenara y lo relajara. El dolor se redujo a una perturbadora molestia. Era como una extracción dental con anestesia, no sentía el dolor, pero las sensación de sus huesos rompiéndose y reacomodándose debajo de su piel era innegable, la forma en la que sus uñas rompían la piel alrededor, convirtiéndose en garras, la cola creciendo al final de su columna. Podía sentir los cambios, pero el dolor no llegó.

Cuando abrió los ojos, Remus notó que se encontraba una vez más en la prisión de su propia mente, observando solo como espectador. Aun así, se maravilló al ver como su cuerpo y el fénix en su hombro brillaban con una intensa aura dorada alrededor de ellos. La magia de ambos tangible, mientras el vínculo de protección establecido por Hermione intervenía anestesiando el dolor de su cuerpo.

Hermione terminó su canción, y abrió sus ojos nubosos, girando su cabeza para encontrarse de frente con dos ojos de intenso color dorado, que la miraban con atención.

El fénix pareció evaluarlo por un momento con la mirada, antes de restregar su cabeza contra el costado derecho del hocico del joven lobo, marcándolo con su esencia antes de saltar de su hombro y caminar por el suelo de la casa.

La lengua del cachorro de lobo salió por el costado de su boca abierta, y su cola comenzó a menearse a toda velocidad. Remus observaba todo con creciente tranquilidad, todo lo que la bestia podía pensar era en la sensación de pertenencia. Por primera vez, Remus pudo ver otra perspectiva de la bestia que compartía conciencia con él; siempre lo había odiado, su padre le había dicho que los hombres lobos se convertían en máquinas de matar, en monstruos, pero presenciando a través de los ojos del cachorro como éste ahora se arrastraba sobre su vientre hasta quedar con su rostro pegado al cálido fénix, sin dejar de mover la cola, no pudo dejar de pensar que tal vez su padre estaba equivocado (al menos un poco). Su lobo parecía feliz de ser aceptado y no se veía nada aterrador estando en compañía de la animaga.

No había dolor.

No había ira.

Solo paz, y calidez que ambos compartían.

Sentimientos que la joven pelinegra había traído a ambos.

Mejor amiga…manada… etiquetas diferentes pero entrelazadas.

Remus supo, antes de que ambos se quedaran dormidos bajo los efectos de una nueva melodía, que tanto él como el lobo harían lo que fuera por permanecer al lado de Lady Hermione Black.

Al despertar al día siguiente, Remus se halló a si mismo desnudo en el suelo de la casa; su alada compañera ya no estaba allí.

Mientras se vestía, no pudo evitar preguntarse si no habría soñado todo, y deseó con todas sus fuerzas que ese no fuera el caso. Para su alivio, su confirmación de lo sucedido vino cuando se pasaba la mano por el cabello en un intento de arreglarlo; una diminuta pluma rojiza estaba enredada ahí. El niño sonrió como nunca antes, contemplando el pequeño suvenir de la primera noche de luna llena en la que había sentido paz consigo mismo, y lo guardó en su bolsillo, justo al momento en que Albus Dumbledore entró a la habitación.

Remus siguió al anciano director fuera del túnel y de regreso al castillo, directo a la enfermería. Dumbledore le hizo preguntas sobre su estado de salud, y posibles heridas. El castaño supo implícitamente que lo que había sucedido en la noche era un secreto, por lo que fingió algunos dolores y evitó el tema de Hermione siendo una animaga.

Fue un verdadero alivio para el niño el momento en el que cruzó las puertas de la enfermería, y Dumbledore se retiró, dejándolo a cargo de la enfermera. El director se había mostrado inquisitivo acerca de la falta de heridas, que sus padres habían declarado que se hacía a sí mismo cada luna llena, y mentirle a ese mago era algo increíblemente difícil cuando sus ojos parecían atravesarte y ver a través de ti.

Poppy lo obligó a descansar en una de las camas disponibles por el resto del día para monitorearlo y asegurarse de que estuviera bien. El solo quería ver a Hermione y hacerle las cien preguntas que tenía para ella sobre lo sucedido la noche anterior.

Estaba ansioso.

Estaba aterrado.

Estaba más feliz de lo que jamás había estado.

La joven no solo sabía su secreto, sino que lo estaba guardando y no le temía. Ella lo había aceptado, y había compartido la luna llena con su lobo.

En el Gran Comedor, un niño pelinegro miraba de reojo a su adormecida amiga, con el ceño fruncido. Le había preguntado que le había sucedido y, por primera vez, la joven se había negado a darle una respuesta directa; Severus se preguntó, frustrado, que significaba este nuevo secretismo por parte de la joven que nunca antes le había negado su confianza.

Hola, ¿Cómo están? Aquí les dejo otro capítulo, espero que les guste.

Lamentablemente, durante el resto del mes voy a estar rindiendo muchos finales en la uni y no creo que vaya a poder actualizar tan seguido, asi que les voy a pedir que me tengan paciencia y cuando termine el mes ya voy a estar libre de esas responsabilidades en particular y voy a dedicarle de nuevo mas tiempo a la historia (esto no significa que voy a desaparecer totalmente, sino que voy a subir capítulos de forma mas esporádica e irregular).

Como siempre, mil gracias por los comentarios, siempre me motivan =)

Y ahora, ¿qué creen que debería pasar con el secreto de Remus? Severus ya esta notando algo diferente en Hermione, y la dinámica entre Remus y Hermione está destinada a cambiar de ahora en más. Ustedes díganme que opinan/ esperan que vaya a pasar :)

¡Hasta la próxima!

Lady Black Snape