—Summary: Marco tiene novia, es una chica linda, amable, divertida y cariñosa, sin embargo, Star no puede estar bien con ella… ¿Por qué? *Starco. Semi-A/U*

—Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Daron Nefcy.

Warning: ESTO ES UN SEMI-A/U. Además, voy a usar OC, ya saben. Y otra cosilla: este fic fue planeado cuando yo sólo había visto los primeros caps de la primera temporada así que si salen cosas que se desajustan a lo que hay en la segunda temporada… pues lo siento.

—Pairing: Marco X Star. Starco para los amigos.

—N/A: ¿Hola?

No tengo beta. Acabó de escribir esto y posiblemente tiene muchos errores, pero no podía tardar más.


(`*•.¸ (`*•.¸*| Color Lavanda |*¸.•*´) ¸.•*´)

•Capítulo 8: Idilio Y Enredo •


El jueves llegó y jamás hubo una salida especial, no hubo S&D ni nada por el estilo. Marco y Star seguían sin hablar demasiado, era como si de pronto todas las chicas de la escuela fueran amigas y estuvieran pérdidas entre productos de belleza, vestidos y la fiesta del viernes, aparte no dejaban de hablar sobre los viejos amigos de Lavander que conocerían. Era como si quisieran planear cada detalle posible…

Si sobre planes hablamos Janna no tuvo que esforzarse mucho, en realidad. La gente puede creer que un plan para reunir a las personas correctas en el lugar correcto y hacer que confiesen su amor tenía que constar de varias fases, pero eso no era necesario, todo se podía hacer más directo; sólo decir las palabras clave y dejar que el resto se hiciera solo. Janna tan sólo quería volver a ver a Star sonreír como antes, porque esa loca princesa rubia era de las mejores amigas que alguien como ella podía aspirar a tener. Marco también era un buen chico. Además de todo eso, quién sabe, quizá Janna lograría que Lavander quitará la venda de sus ojos y dejara de negarse a una realidad que la perseguía. Si hasta ella que no era su amiga cercana podía verlo… las llamadas, los apodos, la melancolía… ¿Los jóvenes de ahora están ciegos o tontos o qué?

Por otro lado, Marco no tuvo otro recurso que pasar hora tras hora en compañía de Alfonzo y Ferguson, no es que sus amigos lo aburrieran, pero sinceramente no había nada más emocionante que estar con Star, porque así cada uno de sus días se volvía una aventura, estar con Lavander tampoco había sido posible en esos días, aunque una parte de Marco se alegraba por ese hecho. Sin contar que sus dos amigos estaban raros, como si estuvieran nerviosos o se sintieran vigilados, además hacían preguntas extrañas de la nada a cada segundo.

—Si tuvieras que saltar de un avión con alguien, ¿quién sería? —esta vez esa fue la pregunta de Alfonzo.

—Creo que Marco debería contestar primero —dijo Ferguson, señalando con la mirada al nombrado.

Claro que el joven Díaz no había escuchado lo que estaban diciendo, sólo los observó unos segundos con confusión y continuó mirando el vaso rojo en su mano. No conocía a muchos amigos de Lavander (por no decir ninguno) así que estar fuera de la casa mientras la fiesta se llevaba a cabo, con sus viejos amigos contestando preguntas era lo mejor que podía hacer por el momento, aunque realmente terminaba perdiéndose en la soda burbujeante de su vaso… lo cual le daba mucho tiempo para pensar en lo bonita que era Star, lo mucho que estaba enamorado de ella y por otra parte no dejaba de buscar en una forma correcta de decirle a Lavander Jones que no podía seguir a su lado, que fuera su cumpleaños no ayudaba para nada. EN VERDAD no ayudaba.

Oh, Lavander, feliz cumpleaños, ¿te parece si terminamos?

¡Ten tu regalo, por cierto, terminamos!

¡Oye, qué gran fiesta, es genial! ¿Sabes que sería genial también? Ya no ser novios.

Marco estrelló su mano libre contra su frente. No podía pensar con coherencia.

Y sí, ahí estaba Marco, en la casa de su novia. El viernes por la noche. Esa tarde cuando llegó, tuvo como sorpresa que Star ya estaba ahí, rodeaba de personas que la miraban como si fuera un ser extravagante. Marco le dio su regalo a Lavander, quien lo abrió de inmediato, parecía muy encantada con el collar en forma de flor (forma que Marco había olvidado que tenía) tanto que se lo puso en segundos. Luego había sido presentado a los amigos de Lavander, entre ellos a Eden, de quien tanto había escuchado hablar a Lavander.

Y había terminado con Alfonzo y Ferguson afuera, en una charla no muy cómoda y sin sentido alguno. Ahora estaban hablando de aviones y… un momento… ¿Aviones?

—Espera —Marco alzó una ceja—. ¿Qué?

—La persona con la que saltas de un avión tiene que ser muy especial — Alfonzo repitió lo que había estado diciendo.

—Vamos, dilo, Marco… ¿Quién sería para ti? —Ferguson podía ser demasiado insistente.

—O bueno, si estuvieras en una isla desierta, ¿con quién decidirías estar?

—Siempre es bueno pensar en quien es la persona que más queremos.

—Sí, lo es.

—De verdad lo es.

Sus voces se oían algo… mecánicas y falsas.

—Bien, chicos, creo que han bebido demasiada soda —Marco les regaló una sonrisa y se dio media vuelta—, voy adentro… ¿vienen?

.

.

Después de que las chicas (que se esforzaban mucho por pasar tiempo con ella, quizá demasiado) la habían vestido y maquillado, Star había sido llevada a rastras a la fiesta de Lavander, al menos la habían dejado ponerse el lindo collar que Marco le había regalado.

Tan sólo unos segundos después de que los amigos de Lavander comenzaran a llegar, Star fue (de nuevo) arrastrada a saludarlos a todos, bueno, sólo a los muchachos. Chico tras chico le habían presentado, Star no tenía ganas de hablar con nadie. Ni siquiera Marco estaba ahí aún, ¿Por qué lo estaría ella?

La casa de Lavander Jones era más grande de lo que Star había imaginado. Había música, gente bailando, charlando comiendo y jugueteando por ahí. todos parecían divertirse de verdad y estar muy contentos, pero en esos momentos Star sentía que desencajaba totalmente, su mente estaba ida y ni siquiera notó cuando Marco llegó, fue Sabrina quien le comentó que Marco estaba por ahí, quiso ir a buscarlo, pero no se lo permitieron.

Además, la música sonaba bastante fuerte y era un poco molesto. En cualquier otro caso, Star estaría encantada con la idea de bailar, pero… ahora simplemente no podía.

Tras conocer al muchacho número 14, Star estaba cansada, logró librarse de las chicas y se refugió en una esquina, fue entonces que Janna acompañada de un joven y pecoso pelirrojo se acercaron a ella, Star se sintió tranquila, hablar con alguien de algo trivial la hizo sentir segura. Ese pelirrojo era amable y a la rubia princesa le cayó de maravilla, los otros tipos que le habían sido presentados no dejaban de hablar de ellos mismos de una forma bastante presumida y aburrida, pero ahora el chico mostraba unas fotos de sus dibujos a Star con simpleza, desde su móvil.

—Este fue el último que hice, quizá la calidad no se aprecie mucho porque la cámara de mi teléfono es un asco, pero traté de hacerlo bien —sonrió ese chico del que Star no sabía el nombre. Y cielos, el dibujo que le estaba enseñando era bellísimo.

—Oh —la mirada de Star soltó chispas—, es un dibujo muy lindo… ¡Demasiado lindo!

—Gracias, no es tan bueno, pero me esfuerzo bastante por mejorar —murmuró el chico—, ¿tú tienes algún hobby?

La rubia iba a contestar apenas.

—Te lo digo, Star, este hombre tiene talento —fue Janna quien habló y Star se limitó a asentir mientras mostraba una gran sonrisa. Giró su vista al pelirrojo—, tú no te imaginas las cosas geniales que Star puede hacer.

Star casi suspiró de alivio. Que Janna estuviera ahí, definitivamente la hizo sentir bien, protegida.

—No tengo dudas sobre eso —dijo el chico—, por cierto, tu collar es muy bonito…

—Gracias —se llevó la mano al collar que Marco le había regalado—. Mi amigo Marco me lo regaló, creo que si lo conocieras se llevarían muy bien, él es muy genial y…

Sabrina apareció en ese momento, como de la nada, susurró algo a Janna, quien contestó con guiñándole un ojo y sonriendo de lado.

La mente de Star se distrajo un poco en ese instante. No muy lejos de donde estaban se podía ver a Lavander en una plática con Eden, ese amigo que tengo mencionaba y con el que (según todas) se la pasaba horas y horas hablando por teléfono. Antes los ojos de Star, Eden lucía como un tipo amable y simpático. Tenía el cabello negro y un lunar cerca de la boca, parecía querer mucho a Lavander, ya que no dejaba de mirarla desde que llegó.

Lavander dejó de hablar con Eden, dirigió una rápida miraba a donde estaba Star, teniendo como compañía a uno de sus amigos de la secundaria y a Janna. Frunció el entrecejo. No, no estaba bien lo que estaban tratando de hacer, la chica caminó hasta el sofá donde estaba Brittney sentada mientras mandaba mensajes de texto, se acercó y le susurró:

—No me gusta nada esto que hacemos con Star —su voz denotaba culpa—. ¡Para nada!

—¿No? ¿Por qué, Lav? —Brittney realmente no comprendía, movió su mano indicándole a Lavander que se sentara a su lado—, lo único que queremos es que Star consiga un novio… ¡Cielos! Eso es algo bueno… para eso está aquí en tu fiesta, para que uno de tus amigos con gustos raros se haga su novio, para eso nos encargamos de ponerla bonita y además le has contado maravillas de ella a todos. Esto es para que deje en paz a Marco…

La pelinegra dio unas palmadas suaves en el hombro de Lavander.

—Sólo queremos que ella sea feliz, ¿No? —susurró Brittney con falsedad.

—Sí, supongo —murmuró Lavander—. Aunque, de todos modos, parece no funcionar, está con Lucas, él pues… Star no sé ve interesada en ningún chico… o algún chico en ella. Es que Marco dijo q…

Lavander fue interrumpida.

—Aunque no me agrade la idea y es bastante obvio que Eden, que puede estar conmigo no elegiría a la tonta de Star, puedes decirle a él que la invite a bailar —Brittney hizo un gesto exagerado—, pero recuerda que lo hago porque somos amigas.

Brittney tenía muchos pretendientes o novios, pero sin duda alguna, Lavander sabía que tenía una gran fijación con su amigo Eden, este último una vez habían mencionado que le gustaban las rubias, además acababa de romper con su novia y él mismo le había dicho un día atrás que buscaba nuevos horizontes en el amor… quizá… ¡No! ¡No podía tratar de manipular o engañar a la gente! Menos si involucraba a su mejor amigo, suyo…

Además, estaba siendo inmadura, Lavander quería pensar bien las cosas antes de actuar. Realmente no es como si Marco fuera a dejarla por Star Butterfly…

—¡Hey! —Sabrina llegó junto a ambas muchachas—, todo está bien, Star está muy animada hablando con ese pelirrojo de allá. Escuché como le decía que su collar era muy bonito mientras le sonreía, como coqueteando…

—Oh —Lavander no podía creer eso. ¿Coquetear no era una palabra muy fuerte? Sólo estaban hablando cuando ella los vio, de pronto cayó en cuenta sobre un detalle—. ¿Collar?

—Sí —Sabrina respondió, Lavander sintió un escalofrío—, es uno muy lindo, dijo que Marco se lo regaló…

La música seguía sonando. Había personas bailando. Y riendo.

Sabrina sonrió con ingenuidad, sin saber la razón por la que la cara de Lavander se mostró tan desconcertada. Brittney le había dicho que Star quería un novio y ellas le ayudarían, en la mente de Sabrina, de Megan o Hope, no pasaba lo mismo que en la de su vanidosa amiga.

—¿Lo ves, Lav? —Brittney al habla de nuevo—, Sabrina dice que la rara está feliz así que deja de preocuparte y ve a buscar a tu novio ahora, Megan me envió en un mensaje y dice que Marco estaba afuera con sus amigos, pero ya entró —suspiró—. Tus gustos son pésimos, Lav, pero como tu amiga no puedo dejar que te quiten al único chico que te has conseguido, aunque sea un perdedor.

Lavander no escuchó ni una palabra de lo que dijo. Se puso de pie y caminó por la sala, abriéndose paso entre sus amigos que eran los únicos que disfrutaban la fiesta, fue a plantarse frente a Star quien ahora sólo estaba acompañada de Lucas, su viejo amigo de la primaria ya no había rastro de Janna. En un rápido vistazo Lavander escaneó el collar que llevaba Star y se dio la media vuelta.

El collar de Star era más lindo, casi pudo ver a Marco sonriendo mientras escogía ese collar para ella. Porque Star era muy especial, ja.

Lavander se llevó la mano al cuello. Su collar no era tan brillante, no era tan especial, y Marco no era suyo. Pero lo sería, Lavander Jones estaba flechada por él, y podía, juraba que podía hacerlo olvidar a cualquier chica.

—Eden —el aludido miró a su amiga.

—¿Qué pasa, Lav? —le regaló una sonrisa.

—Recuerdas que cuando rompiste con tu novia, bueno, ex novia, ah —habló una nerviosa Lavander Jones—, dijiste que buscarías el amor de otra forma, ¿Cierto? Pues tengo una amiga que creo que te gustaría conocer… mira, la verdad, lo que pasa es que…

Lavander sabía que Eden era algo así como irresistible, si Star lo conocía seguro que se enamoraría de él, ¿Quién no? Lucas no contaba para nada porque ya tenía pareja y además era imposible que se fijara en Star…

—Lav, escúchame —Eden habló firmemente y la tomó de los hombros—, no sé que tratas de hacer, pero olvídalo, ¿Vale? Mejor dime… ¿Aceptas mi propuesta? ¿Te cambiarás de escuela? Vamos, así estaremos juntos y… la verdad yo…

—Eden, tú…

—¡Escuchen todos!

Ahora Janna estaba sobre la mesa de la sala. Todos la miraban, la gran mayoría sin entender lo que sucedía, entre ellos la que más cara de desagrado tenía era Brittney Wong.

Creo que ha quedado claro que la fiesta de Lavander era genial, pero muchos no la estaban disfrutando porque estaban demasiado preocupados por sus enredos amorosos, así que alguien que interrumpe todo de la nada puede llegar a ser muy inoportuna. Todos se detuvieron, arremolinándose por la mesa donde Janna estaba.

—Tengo un divertido juego para ustedes —dijo con una mirada llena de picardía—. Es muy sencillo, pero sé que les gustará.

Algunos rieron con malicia.

Marco no llevaba ni cinco minutos dentro de la fiesta y ya estaban pasando cosas raras, debió buscar a Star antes, o a Lavander, ya no sabía.

Star dejó su charla con el chico pelirrojo y miró extrañada a su amiga sobre la mesa.

—Para comenzar, sólo tienen que hacer dúos, —dijo Janna—. Tan sólo vayan al lado de la persona más especial para ustedes que hay aquí hoy y abrácenla… ¡Ustedes, la música!

Ustedes era igual a Ferguson y Alfonzo. La música sonó de quien sabe donde. Una canción algo romántica se comenzó a escuchar.

Los adolescentes se miraban entre ellos, confundidos. ¿Qué rayos? ¿Nadie iba a encerrar en el armario junto a alguien más? ¿Nadie usaría una botella para ver a quien debes besar?

—¡Vamos! ¡Qué esperan! ¡Sólo tienen un minuto! ¡Habrá un gran premio, lo juro! —Janna casi lo ordenó, pero con simpatía y todos mágicamente pensaron que sería divertido ver que iba a pasar—. No puedo dar la siguiente indicación si no se mueven.

La persona más especial ahí.

Marco se paralizó. Sus dos amigos habían desaparecido de su lado. No sabía que hacer precisamente. ¿Debía buscar a…? Se sentía una basura. No podía seguir con Lavander, pero decírselo era toda una odisea. No podía seguir siendo egoísta ni mantenerse alejado de Star, no era justo para ellas. Y ahora un estúpido juego le ponía a pensar en algo tan directo como elegir…

Por otro lado, Star estaba parada junto a su nuevo y pelirrojo amigo.

—Wow, tu amiga Janna es bastante interesante —murmuró Lucas al ver como todos comenzaban a buscar un compañero—. Sabe persuadir, ¿Eh? ¿Sabes que será el premió?

La chica negó con la cabeza y soltó un suspiro.

—Sí, bueno, yo no conozco a mucha gente por aquí así que me quedaré en este rincón —dijo Star, tratando de sonar animada—. Lindo rincón — ella rio, pero parecía que estaba muy afectada.

Lucas frunció el entrecejo, y le puso una mano en el hombro.

—Sólo es un juego —Lucas miró como la expresión de preocupación—. No te lo tomes tan en serio, busca una amiga y ya… mira todos están participando y…

Star estuvo a punto de preguntarle si podía ser su compañera, era un simple juego. No era algo real, el mismo Lucas lo había dicho. La princesa tenía los ojos enfocados en la cara pecosa de su nuevo amigo, temía mirar en alguna dirección y hallar a Marco abrazando a Lavander.

—¡Ahí estás! —un chico con un gorro azul atrapó en un abrazo a Lucas—. ¿No escuchaste? Eres una persona especial muy cruel, debiste correr hacia mí. Oh, hola —miró a Star.

—Hola… —ella no supo como responder.

El muchacho del gorro le dio un beso rápido en los labios a Lucas y este sonrió.

—Vamos por allá, los chicos no están esperando y tu hermana no deja de preguntar por ti —volvió a hablar el chico recién llegado y Star sólo puedo pensar que ellos lucían muy enamorados.

—¿Estás bien? ¿No quieres ir con nosotros o algo así? —Lucas mostró una expresión afable—, no es obligación hacer esto...

—No está bien —Star movió sus manos exageradamente—, mi amiga Hope estaba por allá, yo iré a buscarla y todo bien —alzó los pulgares. Mentía.

—¿Segura?

—Sí, Lucas.

—Vale, está bien entonces. Nos vemos, Star —se despidió animadamente el chico pelirrojo, Star lo siguió con la vista hasta que sus ojos se toparon con alguien, alguien especial.

Marco.

Había una pareja abrazándose, unos mejores amigos también, había unos hermanos y hasta un grupo de tres amigos que no habían podido o querido elegir y habían hecho un trío en lugar de un dúo.

—¡Marco! ¡Marco, estoy aquí! —Lavander agitó los brazos, su novio estaba acercándose a Star. Parecía no escucharla.

Lavander no era una chica mala, sólo quería a su novio para ella. Había tantos chicos guapos y geniales por ahí. ¿No podía Star acaparar la atención de alguien más?

—¡LAV! —Eden se aferró a su amiga de la infancia—. Juguemos esta tontería juntos, quiero ese premio —dijo alegre.

—¿Eden? —la chica parpadeó, se limitó a aferrarse a su amigo, no quería el momento preciso donde Marco corriera hacia Star, algo que sin dudas pasaría.

—¿Acaso no me escuchabas? Te estaba llamando —Lavander miró a Eden con algo de culpa—. Sé que querías ir con tu novio, pero esto es sólo un juego, y como ya dije quiero el premio.

Lavander asintió, fingiendo su mejor sonrisa. Y abrazó a Eden, se sentía tan cálido.

Para muchos podía ser sólo un juego, pero cuando tu corazón se está partiendo, cada detalle puede causar la más grande catástrofe. El corazón de Lavander latía con fuerza… era una segunda opción, pero podía cambiar eso… Marco era el único chico que se había fijado en ella, nadie más que él se podría fijar en ella, podía lucir como una chica con vida soñada, pero su actitud podía llegar a ser desesperante y alejar a los que amaba.

Si perdía a Marco, perdería su oportunidad de amar.

Entre el disturbio, Star aún tenía sus ojos azules clavados en Marco.

Él la miró. Star lucía frágil ahí, en medio de los chicos que se juntaban con su compañero. Sólo escuchó que alguien decía su nombre, pero supuso que era su imaginación, corrió donde Star y en menos de un segundo la estaba abrazando, la abrazaba como muchas otras veces lo había hecho. La respiración agitada de ambos se fue tranquilizando con lentitud.

La canción seguía sonando, ahora de manera lenta. Tan lenta. Star había olvidado la última vez que estar así de cerca con alguien se sintió tan bien. Había tenido ese sentimiento especial en su pecho antes rodeada de a un ambiente de ensueño, ahora el lugar donde estaba no era un castillo, pero ella se sentía en el lugar más mágico de todos…

—Marco —dijo Star y la abrazó con más fuerza.

—Star, te estuve buscando… —dijo—, debí hacerlo antes.

Ella era su persona más querida, por encima de todos. Eso es lo que entendía al sentir cómo también él la abrazaba con más firmeza.

Podía ser sólo algo que Janna planeó para animar más la fiesta, pero Star no podía evitar sentirse algo mal. ¿Lavander estaba sola?

—Oh, oh, ya pasó el minuto —Janna anunció, aun sobre la mesa.

—¿Y luego? —preguntó un muchacho musculoso con cara de descontento, abrazando a una chica de cabello rizado—. ¿Qué hacemos ahora?

—Oh, eso es todo —Janna se encogió de hombros—, lamento si esperaban algo más, amigo. Pero déjame decirte, tú ganaste el premio —se bajó de la mesa y le entregó una caja de pizza a su interrogador.

—Una pizza… —el muchacho abrió la caja—. ¡Está vacía!

Janna se encogió de hombros de nuevo.

Nadie entendía bien a la chica, se supone que en las fiestas de adolescentes debe haber diversión, pero eso que había hecho ella sólo había sido extraño.

La música seguía, y había algo así como muchas parejas formadas, algunos se quedaron a bailar otros sólo rieron o se molestaron y siguieron con lo suyo. Otros fueron y felicitaron a Lavander de nuevo, quien iba acompañada por Eden. Por su parte, Marco y Star deshicieron el abrazo lentamente, no dijeron nada, sólo se quedaron mirando un pequeño rato, sin hablar, en medio de lo que parecía una situación incomoda. Y mas cuando otra duda llegó a la azorada mente de Marco… ¿Star correspondería sus sentimientos? Fuera así o no… oh, vaya, la adolescencia y las relaciones son un reto demasiado grande.

Marco no fue al lado de Lavander, simplemente ella se perdió de vista. Seguro haciendo lo que debía hacer desde el principio en su día de cumpleaños, pasarla bien con sus queridos amigos.

Poco a poco se hizo tarde, los minutos pasaron y todos se fueron yendo en pequeños grupos hasta que no había personas ya, Lucas pasó a despedirse de Star y Janna, Marco sólo pudo preguntarse quién era ese chico.

Todos se habían ido a casa, había un desastre, sin dudas una gran fiesta.

Sólo había seis personas en la casa.

Lavander se movía de un lado a otro, en medio de Eden y Brittney. Janna estaba con Marco y Star, quienes no se alejaban uno del otro. En la mente de Janna, su plan había sido más claro y menos caótico. La verdad estaba en el aire. Marco no amaba a Lavander, porque quería a Star, Star quería a Marco. Eden y Lavander estaban en una situación casi idéntica. Y cuando Janna dijo eso sobre la persona especial, no fue una vil tontería, pero sólo poner todo en claro. Un empujón y ya no podrían huir más.

Hay que aclarar que sin el escudo que era la aglomeración de personas el joven Díaz se vio obligado a ir donde su chica, quien se alejó de sus amigos, terminaron hablando en la cocina… Marco se hallaba avergonzado, dispuesto a ser insultado por ser un novio tan terrible. ¿No era obvio que debía una explicación? Quizá Lavander terminaría con él, eso haría las cosas más fáciles… Marco sólo quería disculparse por todo, ser sincero.

—Yo… —Marco iba a comenzar—, lo de hace rato, cuando Janna subió a la mesa...

—Está bien —Lavander alzó una mano para acallarlo—, Star… la conoces desde hace mucho, vive en tu casa y, creo que puedo entender, eso es muy especial.

—Lo que quiero decir…

—Debes huir de papá y mi hermano —dijo Lavander de pronto.

—¿Qué? —Marco no comprendió sus palabras. Quería ponerse serio, hablar y tomar las decisiones correctas.

—A papá no le gustan los chicos —explicó la muchacha—, ah, sabes a lo que me refiero, así que yo preferiría que sólo halle aquí a Eden y a Brit, puedes irte a casa…

—Pero…

Marco, antes de seguir hablando, giró sus ojos a donde estaban Janna y Star, la esquina de la sala se había vuelto su lugar favorito.

—Está bien, Marco —dijo Lavander—. Es mi cumpleaños, no hablaré más contigo hoy… mañana te llamo…

—Ah, lo entiendo —claro que iba a terminar con él, era lo mejor—. Debo irme…

Quizá sonaba cobarde, pero Marco sólo quería lo mejor para Lavander, quien era una chica genial y no merecía ningún desplante.

—¿Marco?

—¿Sí?

—Estamos bien —Lavander habló—. Nosotros estamos bien. Habrá conflictos, pero seguiremos juntos, tranquilo. No soy una novia psicópata loca, esto fue sólo un juego y te amo.

Oh, no.

—Lavander… esto es…

El sonido del auto llegando se escuchó.

—Debes irte, papá y mi hermano seguro estarán discutiendo antes de entrar.

—¿Eh?

—Siempre pelean por tonterías… ¡Adiós! —plantó un beso en los labios de Marco y lo empujó.

—¡Marco! —Janna gritó su nombre, y junto a Star, salieron corriendo por la puerta de atrás.

Todo había sido muy loco y repentino. Sólo salieron de la casa y ya, Marco tenía la sensación de no haber estado en ninguna fiesta y así fue para él, se sentía terrible y desorientado con eso que su novia le había dicho… su novia…

Cuando Janna tomó otro rumbo, y él quedó sólo con Star, la naturalidad volvió de pronto. Como en una ilusión, olvidó todos sus problemas, su amiga repentinamente le sonrió y una plática mágica comenzó. En realidad, si era como si todo el mundo pasara a importar menos.

No lo sabían, pero ambos deseaban que ese momento mientras caminaban a casa fuera eterno, en la cabeza de ambos aún revoloteaba ese abrazo que se habían dado en medio de la sala de la casa Jones, entre adolescentes sudados que no conocían lo suficiente. Entre la palpable aclaración que ellos era lo más importante de otro.

.

.

Star y Marco llegaron un poco más tarde lo que habían pensado, ni se molestaron en avisar a los señores Díaz que habían llegado, puesto que ellos seguro ya estarían dormidos. Fueron a la habitación de Star, el par de amigos no dejaba de reír, habían pasado días desde que había logrado hablar con esa normalidad, con esa chispa que siempre alegraba sus charlas.

—Fue extraño —dijo Star, dejándose caer en la cama, mirando el techo—. Sabes… pienso que habíamos escapado de muchas cosas antes, pero jamás de un padre y un hermano enojados, creo.

Con cuidado, Marco se sentó en el piso frente a la cama de Star, quería dejar de mostrar esa sonrisa boba pero no podía, escuchar hablar a su amiga de esa manera tan sincera después de lo que para él había sido una eternidad lo hacían casi olvidar todo lo ocurrido esa noche y la fatal última charla que tuvo con Lavander, casi es una palabra clave.

Se llevó la mano a los labios, recordando ese último beso. Rayos, ¿Por qué? Tan sólo esperaba que Lavander estuviera bien, si bien las discusiones de su hermano y su padre era por tonterías, seguro que la chica no disfrutaba verlos pelear.

—Sí, fue… muy divertido —contestó Marco. No, no era verdad.

—Lo fue… —la voz de Star se apagó un poco, todavía acostada en la cama volteó su cuerpo para estar frente a Marco—, realmente lo fue —ella también sabía que había más incómodo que otra cosa.

—Star, yo quería decir que… —vaya, qué sorpresa. Marco no sabía que decir, lastimosamente eso se estaba volviendo un hábito—, lamento no haber tenido salida del jueves esta semana… —fue lo que atinó de decir. Y bueno, era verdad, lo lamentaba mucho.

Ese hecho era algo que la rubia princesa había querido olvidar, el comentario de Marco sólo causó el silencio. La voz de Star fue lo siguiente que se escuchó.

—Por un momento… por un momento pensé que elegirías a Lavander, en eso de la persona especial... Lavander… —murmuró Star, su miraba de volvió triste y dejó de sonreír—, ella es tu novia, después de todo… yo estaba segura que…

En un arranque de osadía o algo parecido, el muchacho estiró su mano y tomó la de Star.

Marco hizo una mueca. Ella era, sin ninguna duda, la persona más especial en su vida, en su mundo y en cualquier otro. El muchacho no pudo evitar recordar la expresión que Lavander tenía cuando se despidieron, y lo que había dicho… ¿Cómo pudo reír sin preocupaciones después de eso? ¿Se había vuelto un insensible? ¿Eso significaba que estaba condenado? ¿Haber elegido a Star como su persona más especial había sido un claro anuncio de que la amaba? ¿Qué se supone que debía hacer ahora?

Cartas sobre la mesa, tenía que hablar con Lavander, terminar. Ya ni quisiera era por él, era por ella, Lavander no se merecía eso. Merecía sinceridad y amor real.

Y luego se vendría el turno de lidiar con Star y todo lo que le hacía sentir… también merecía sinceridad.

Con fuerza, Marco sujetó su mano y la miró a los ojos, Star respondió el gesto apretando su mano contra la de su amigo, como deseaba que sus dedos se entrelazaran en ese instante. Ambos sonrieron con nervios, y con miradas tímidas, ese tipo de miradas que sólo se conectan cuando (lo sepan o no) los sentimientos son correspondidos.

—Gracias, Marco

—Star, yo…

Querían besarse. Él lo quería, pero sabía que no era el momento. Ella lo quería, pero no tuvo el valor de hacerlo. Sólo se perdieron en los ojos del otro un poco más, era como si una confesión pasará una tras otra. Pero ellos estaban tan confundidos y podían a llegar a ser tan torpes que no se daban cuenta.

Por la mente de Star cruzó la idea de que Marco se molestara con ella por verlo tan fijamente, por sujetarle la mano con tanta fuerza y por tanto tiempo. Y en un intento errado y desesperado para no exponer sus sentimientos susurró:

—Eres mi mejor amigo…

Marco sintió de todo en ese momento: felicidad, y sorpresa y tristeza y más felicidad mezclada con confusión.

Eso eran ellos.

Mejores amigos.

Marco lo sabía.

—Y tú eres mi mejor amiga…

Star no supo que decir ante la respuesta de Marco, pero sonrió.

Eso eran ellos.

Mejores amigos.

A fin de cuentas, había sido un día largo, una noche agitada, Star y Marco sólo se limitaron a no moverse, a no decir nada más, como si estuvieran asustados, pero también se sentían a salvo, era bastante complejo. En pocos segundos ambos se quedaron dormidos, ella recostada de lado, viendo a Marco y él sentado en el piso, levemente apoyado en la cama de Star… sus manos aún unidas.

Según el reloj de muñeca de Marco eran las 3:37 AM cuando despertó. Estaba en la habitación de Star y ella seguía dormida. El muchacho tan sólo soltó su mano con mucho cuidado y se puso de pie, caminó hacia la puerta tratando de no hacer ni un poco de ruido, antes de abrir la puerta echó un vistazo en dirección a Star, quería asegurarse que no la había despertado.

Cuando Marco salió de la habitación de Star, tuvo la sorpresa de hallar a su padre ahí, vistiendo su pijama con un vaso de agua en la mano y mirándole con expresión indescifrable.


(`*•.¸ (`*•.¸*| Continuará |*¸.•*´) ¸.•*´)


N/A: Bueno, dejé la uni. Ahora trabajo todo el día. Lamento mucho la tardanza, espero no tardar tanto para el prox capítulo, antes del miércoles juro que subiré, aunque sea un pequeño cap de relleno. Perdón si no es lo que esperaban, pero eso que hizo Janna está inspirado en hechos reales, en algo que ocurrió, en una actividad de la prepa y ihdaskdnk funcionó muy bien, en serio, 100% real no fake.

Imagino que piensan "Qué mierda acabo de leer" sé que lo hice super complicado, no pasó nada interesante y la personalidad de los personajes es algo cobarde o algo así, es decir totalmente OOC. Lo trataré de explicar mejor en los próximos capítulos… en serio. No me odien, tomen esto como relleno… plox. La verdad ni yo sé que carajos escribí, pero prometo que los caps que vienen serán mejores. Gracias si es que aún están por ahí. Y de nuevo, perdón por todos los fallos que debe tener esta wea.

¡Suerte!