El Derecho

InuYasha

Por: Ivanov Shinigami

Summary: ¡Ella es mía!, quiero protegerla aun que me cueste la vida.

Disclaimer: Los personajes de Inu Yasha no son míos, esta es solo una historia de fanáticos para fanáticos, es ficción, no tiene ninguna relación con personas, instituciones o hechos reales. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Que la disfruten... n-n

Parings: Inu Yasha X Kikyou.

Category: AU, OCc, generalmente. n-nU

Raiting: lemon suave, masturbación, violación, violencia, PG-13 yo señalo el NC-17.

Warnings: Situación muy explícita y lenguaje inapropiado (en este capitulo). Si consideran ofensiva esta historia, no se lea por favor, no deseo dañar u ofender a ninguna persona con el contenido de este texto, arigato.

Nota 1: - Diálogos –, "Pensamientos", - Sueños-, (Flash back).

Nota 2: Inspirado en la historia original del fic El derecho de Gundam Wing escrito por Laie Himura de Fanel. Solo hice la adaptación a mi estilo por que me encanta este fic. Espero les guste.

El Derecho

Lentamente, como si se abriera camino a través de un río de barro, Kikyou se despertó, entreabrió pesadamente sus ojos, la noción del tiempo no existía para ella en ese momento, su estómago había dejado de doler y sus malestares ya no se hacían tan fuertes como antes, gracias al brebaje había mejorado. Bajo levemente la mirada y pudo observar borrosamente a aquel enorme perro blanco acostado sobre su vientre, con ojos entreabiertos y orejas en posición de alerta, cuidándola, por un momento pensó que había sido un sueño, pero se alegraba de ver que era verdad, la cuidaba como había ordenado su amo… Su amo, ¿Dónde se encontraba ahora?

Un aroma conocido llegó hasta su nariz, parecía el de un estofado cocinándose. Algo que, en otras circunstancias, hubiera hecho su boca agua en un solo instante, pero desafortunadamente, sólo consiguió revolverle el estómago nuevamente.

Sintió la bilis subir a su garganta de manera drástica, un sabor tan amargo como el ajenjo, trató de incorporarse para colocarse de lado y así, escupir lo que fuera que iba a salir de su boca, pero parecía una tarea imposible, sus músculos no le respondían, aún estaba muy débil. Sus extremidades se sentían pesadas y comenzaba a tener calor nuevamente, tanto calor que no podía ni respirar, esa desagradable sensación de falta de aire comenzaba a activar su ansiedad y desesperación, el vómito la comenzaba a ahogar. Dejo escapar un gemido silencioso forzando su camino a través de sus labios, no podía gritar, no podía pedir ayuda, estaba tan débil que era imposible hacerlo ¿acaso iba a morir?

Taisho escucho el débil gemido de la nueva humana haciendo que alzara las orejas rápidamente, levantó su cabeza del vientre de la nueva humana, había sentido el latido de su corazón volviéndose loco y sus contracciones ligeras. Algo andaba mal con su nueva humana. Ladró fuertemente llamando al líder de la manada para que ayudara. Entonces empezó a lamer la mano de su nueva humana tratando de mejorar lo que fuera que le pasaba, pero esto no tenia efecto alguno.

Inu Yasha al escuchar los fuertes ladridos de Taisho abandonó el estofado colgando en un gancho metálico encima del fuego que quemaba brillante y corrió hacia la cama para ver que sucedía. Miro con desesperación como Kikyou estaba atragantándose con su propio vomito, la puso rápidamente de lado para evitar que se asfixiara, tomo su largo cabello negro para que no se ensuciara y sostuvo un cubo de madera que había puesto bajo la cama en su barbilla para que depositara el vomito.

Kikyou con ayuda del guardia, tiró los contenidos de su estómago lenta y dolorosamente, con gran pesar, apretaba las sabanas con fuerza, su estómago dolía mucho. Después de unos minutos término cayendo rendida por el cansancio en la cama con el sabor amargo en su boca, Inu Yasha acercó un vaso de agua fresca a sus labios para ayudarle a lavarse la boca. Tomo a la chica por la espalda y la sentó en la cama para que pudiera escupir en el cubo. Después la acostó nuevamente con delicadeza.

Finalmente, después de ese desagradable momento, Kikyou pudo abrir sus ojos pesadamente. Los grandes irises castaños de la antigua miko se giraron hacia el guardián en señal de agradecimiento, Inu Yasha acomodaba el cubo de madera cerca de la puerta de la cabaña mientras Taisho meneaba la cola agitadamente.

- Hey... - susurró Kikyou con una voz ronca, su garganta dolía por los ácidos de su estomago y su voz se tornaba aguarrientosa.

Inu Yasha cubrió el cubo con una tapa de madera, más tarde se ocuparía de él, haciéndose una nota mental. Entonces se sentó en la cama al lado de Kikyou y miró a su carga con preocupación, tocando sus mejillas que brillaban rosas de fiebre con sus fríos dedos.

- Hey… - respondió tomando nuevamente el trozo de tela y mojándolo en un bol lleno de agua fresca que había preparado, comenzó a lavar el rostro cubierto de sudor de la chica.

Kikyou respiró profundamente y descubrió algo nuevo, una punzada en su pecho aparecía con cada respiración. No sabía porqué le dolía, sus pensamientos no la dejaban de molestar, pero estaba demasiado mareada como para pensar más profundamente sobre eso.

- ¿Que está ocurriendo? – preguntó en un susurro la miko. Su cuerpo desnudo se sentía caliente debajo de las mantas. Quería quitárselas y que se enfriara un poco, pero no tenía suficiente energía para hacerlo.

- Tu fiebre ha subido durante el rato que he estado fuera, he tratando de pararla desde que llegue pero parece que lo que hago no es suficiente - respondió Inu Yasha, volvió a mojar el trozo de tela, bajó las mantas hasta la cintura de Kikyou, lo que hizo que la chica comenzara a temblar al ver lo que el guardián hacia, dejaba al descubierto sus bien formados pechos y su delgada figura blanca amoratada por los golpes.

El hanyou empezó a mojar sus brazos, así como su pecho y su delgado torso y abdomen, mojando la tela en el bol de agua fría y colocándosela en el cuerpo una y otra vez.

Kikyou frunció el ceño, ¿Por qué lo hacia siempre de esa manera?, la trataba como si no fuera nada, ¿Qué acaso el guardián no tenia modales?, ¿no sabía lo que era el pudor?, pero no tenia caso discutir, el le había dicho que no tenia ningún interés físico en ella, así es que lo mejor seria agradecer sus atenciones y cuidados, aunque con ello llevara el dejar que la viera y tocara desnuda. No comprendía por que el guardián la estaba ayudando, tenía un propósito todo eso, ¿porque había salvado su vida?, ¿Qué ganaba con ello?

- Así bajaremos tu fiebre más rápido – comento el guardián al ver la expresión de la exsacerdotisa.

¿Fiebre?, ¿Tenía fiebre? Bueno eso explicaba porqué se sentía tan caliente. Trató de moverse para aliviar el dolor que le afectaba en la parte inferior de su espalda, pero no sirvió de nada. Con cada pequeño movimiento el dolor se hacía más profundo. Kikyou decidió que entonces era mejor estarse quieta y que la fiebre bajara. Igualmente, estaba demasiado agotada para moverse mucho.

Viendo a Kikyou lamer sus labios secos, Inu Yasha dejó la tela de lado, se levanto de la cama y fue hacia la repisa que estaba en la cocina, tomo una de las tazas de cerámica y vertió una sustancia con olor a hierbas mezclándola con agua, después volvió a regresar al lado de Kikyou y le extendió la taza.

- Bebe esto, debería ayudarte con la fiebre y las náuseas - dijo mientras ayudaba a la chica a levantar la cabeza de la almohada para que alcanzara la taza.

Kikyou lo miro con extrañes, pero estaba tan débil como para protestar que no tubo mas remedio que tragar el tibio líquido sin ni siquiera saborearlo. Desafortunadamente en cuando llegó a su estómago, volvió a subir y esta vez Inu Yasha casi no fue lo suficientemente rápido para coger el cubo que había dejado cerca de la puerta.

Kikyou se sentía miserable, le dolían el estómago y la cabeza, el dolor que sentía en la parte baja de su espalda ahora se había transformado en un agudo dolor que se disparaba por todo su cuerpo y se centraba en la parte baja de su abdomen. Algo estaba muy, muy mal y tenía ganas de llorar, sentía que su bebe no estaba del todo a salvo.

Cuando Inu Yasha alejó el cubo de nuevo y ayudó a la chica de cabellos largos a acostarse en la cama ya que por el esfuerzo del vomito había quedado boca abajo pegando su cara sobre el colchón y sus cabellos regados por toda la cama.

Kikyou pudo jurar haber visto una mirada de total desesperación que relució a través de los fríos ojos de Inu Yasha. Pero cuando parpadeó, las órbitas ámbar estaban calmadas y frías de nuevo. ¿Acaso lo había imaginado?

- ¿Podríamos llamar al Curador? - preguntó la chica con voz áspera.

Inu Yasha apretó sus puños durante un segundo antes de volver a lavar el cuerpo de la portavida, tratando de bajar la fiebre.

- Fui a verlo, pero se negó a venir. Tu padre, el sacerdote en jefe del pueblo te ha renunciado rotundamente. Ahora eres un proscrito y en su sociedad no tienes derecho a pedirles ayuda. Eso es lo que dijo el curador – el hanyou apretó sus dientes durante unos instantes y gruño - Casi le rompo el cuello, pero me conformé con su mandíbula. Después de eso fui con mi amigo Miroku, un monje y curador también, vive en los bosques como yo en compañía de su esposa Sango y sus tres hijos, pero no lo pude encontrar. Le dejé un mensaje pero es obvio que aún no ha vuelto a casa – concluyo el guardián siguiendo con su tarea de bajar la fiebre de la chica.

Durante la explicación de Inu Yasha, Kikyou lo miró a través de sus ojos entreabiertos. El guardián parecía realmente preocupado por ella. ¿Preocupado? ¿El Guardián?... El Guardián... que nombre más bonito para un asesino.

Recordaba aquellos tiempos en que el padre de Inu Yasha, el poderoso Inu Taisho era el Guardián. Había sido asesinado por unos bandidos o algo así, no sabía la realidad de los hechos, nadie sabía realmente lo que paso, ni siquiera se lo habían explicado ya que él era un youkai, un demonio muy poderoso y venerado. La villa se había quedado indefensa delante de cualquier ataque durante años ya que nadie quería ocuparse de la tarea de ser guardián y ejecutor en uno, arriesgando su vida día tras día hasta ser matado, luchando por gente que nunca reconocería su esfuerzo, sino que le haría un extraño entre su propia gente.

Nadie del pueblo quería tomar esta posición y ningún extranjero estaba dispuesto a venir a los bosques profundos, tan alejados de las ciudades grandes para ocupar ese espacio. Así que la gente esperó a que Inu Yasha tuviera la edad necesaria, ya que ese pequeño era un hanyou, un hombre mitad youkai concebido deliberadamente por una portavida humana, Izayoi, quien siete años después de la muerte de Inu Taisho ella murió, dejando al pequeño solo y sin alguien que lo reclamara, el guardián perfecto y lo forzaron a tomar el puesto, reclamando que era herencia de sangre y que no se podía negar a su derecho. Inu Yasha airado juró no perdonarles nunca por haberle quitado su libertad de decisión.

Los ojos castaños de Kikyou se deslizaron por la espalda de Inu Yasha, donde sabía que encontraría la marca que le definía como guardián de por vida, atándolo a su destino hasta el día que muriera. Pero no la vio por las ropas del hanyou.

Romper ese enlace era imposible y era castigado cortando la cabeza del individuo si se negaba a hacerlo. Así que Inu Yasha servía al pueblo, pero se aseguraba de no sólo causar el miedo en los corazones de sus enemigos, sino que también en los de su propia gente.

Ahora los ciudadanos temían al hombre que habían hecho. Pero ella…

Un dolor agudo, tan fuerte que le quitó la respiración por un momento, rompió la reflexión de la antigua sacerdotisa. El dolor cortante ahora devoraba su bajo abdomen, haciendo que gimiera y retorciera las manos en las mantas con fuerza. Cerró los ojos fuertemente mientras una pequeña lágrima escapaba de sus párpados.

- ¿Kikyou? - preguntó Inu Yasha inseguro y levantó la mirada alejándola del pecho de la chica que había estado lavando.

Miro como la Portavida palidecía horriblemente, volvió a preguntar su nombre con una profunda preocupación en su voz.

- Kikyou, ¿que pasa? – le pregunto el chico con desesperación.

- Du... Duele - susurró sin aliento colocando ambas manos en su vientre.

Inu Yasha miró con preocupación presintiendo lo inevitable las sábanas que cubría a la chica de cintura hacia abajo, entonces alargó la mano y lentamente, como si en realidad no lo quisiera ver, trago saliva y la quitó. Hizo un sonido sorprendido y la dejó caer al suelo. Kikyou estaba estirada en una mancha de sangre y estaba haciéndose mayor con cada segundo que pasaba.

De inmediato, Inu Yasha se puso de pié y llamando a Taisho, corrió hacia la puerta. El perro blanco saltó de la cama donde observaba a su nueva humana lloriqueando casi silenciosamente.

Inu Yasha abrió la puerta y se agachó al lado de Taisho para darle órdenes.

- ¡Miroku!, ¡encuentra a Miroku! - le dijo claramente, mirando directamente a sus inteligentes ojos azules del perro - ¡Encuentra a Miroku y tráelo aquí!, ¡ahora!.

El perro ladró una vez, como diciendo que lo había entendido y desapareció en los bosques corriendo para seguir la orden de su amo.

-Fin del tercer capítulo-

Notas de la autora: Palabras dulces de un conejo.

Hola gente bonita, lamento mucho el retraso. Les traigo un capítulo más de esta nueva historia, saludos especiales a Serenity usagi y fabelliot, gracias por estar al pendiente. Cuídense mucho y ya saben:

Dudas, criticas, comentarios, jito matazos, naranjazos, ladrillazos y todo lo que termine en zos es bien recibido... No me enojo... Todo menos virus ya saben ¬¬U...

Dejen reviews porfis, porfis, mientras más dejen más rápido subo el otro cap (chantaje ¬¬) jejeje n-n, no de verdad, es una estimulación para mí, lo juro jeje.

Matta ne!

Propaganda: lean mis fics n-n. Chuus! (Besos!).