Severus se ajustó un poco mas la bufanda alrededor del cuello, acariciando la suave lana negra con delicadeza. Había sido un regalo. De Hermione.
Miró, desde su posición en la ventana, la nieve caer suavemente sobre los oscuros jardines del colegio. Estaba nervioso, se preguntó por un instante si alguien podría oír su corazón, si pasase a su lado.
Seguía fallando. Seguía sin poder convertirse en animago. Seguía sin siquiera poder visualizar nada.
Y Hermione estaba ahí fuera, una vez más. Con Remus.
Les estaba fallando a ambos.
El joven pelinegro apretó los dientes con fuerza al pensar en su propia ineficacia.
Les estaba fallando. Ellos no lo veían así, y nunca siquiera pensarían en echárselo en cara, pero él lo sabía. Les estaba fallando.
Después de que Hermione le contase su secreto, Remus no había tardado más que cuatro días en confesar el suyo. En aquel momento, cuatro días habían parecido una eternidad.
Su amigo, su paciente amigo de dócil temperamento, era un hombre lobo. O niño lobo, en realidad.
Había estado asustado, no iba a negarlo, solo había oído horribles cosas acerca de criaturas como esa.
"No es una elección, Severus", había dicho la ojigris, con una mirada que le suplicaba silenciosamente por empatía"No nos abandones, no nos traiciones" parecían gritar esos orbes. Remus se veía asustado y desesperanzado, medio oculto tras el cuerpo de la joven.
Eso fue todo lo que tomo.
"Nunca", había pensado, y la decisión estaba tomada.
Hoy comenzaba la tercera luna desde que Hermione acompañaba a Remus a la Casa de los Gritos; la segunda desde que él tenía conocimiento de lo que sucedía.
Le habían explicado que solo un animago podía acompañar a un hombre lobo durante su cambio. Que le traía paz.
Hermione creía que se debía a la naturaleza social de los lobos. Sin manada, enloquecían por la soledad. Si no tenían una manada, buscaban crearla.
Eran su manada también, si tan solo pudiera lograr su estúpida transformación.
El debería estar ahí, también.
Acompañando a Remus.
Protegiendo a Hermione.
¿Y qué tal si algo iba mal? ¿Si alguien se metía en la Casa de los Gritos y Remus perdía el control? Hermione era solo una pequeña ave, y en su forma humana una pequeña, y aunque talentosa, inexperta bruja. El también, claro.
Talentosos y experimentados magos y brujas habían sucumbido bajo el ataque de hombres lobo.
Y por eso ahí estaba Severus, con frio, desvelado y frustrado; pensando en todos los posibles peores escenarios, mientras esperaba a que amaneciera y sus amigos regresaran, ambos vivos y en una pieza, de la Casa de los Gritos.
También estaba aquella otra situación, aumentando sus preocupaciones por la niña.
Algo había cambiado, hace poco menos de un mes.
Lucius Malfoy la miraba de una forma extraña durante cada comida, de una forma que perturbaba a Severus de más de una manera.
Y Hermione había estado comportándose diferente; más silenciosa, mas alerta, incluso algo paranoica. Ella también mantenía cierta vigilancia sobre el heredero de la Casa Malfoy. No eran cosas notables para el resto, pero Remus y él la conocían mejor que eso.
Ella había dicho, cuando la interrogaron sobre el asunto, que no podía decirles nada, no hasta hablar primero con su familia. Tuvieron que respetar eso.
Severus deseaba quitarle algo de peso de los hombros a su amiga, pero había sido infructuoso. Sabía que le preocupaba tener que irse durante las festividades, y que no había seguridad de que la dejaran regresar antes que al resto; y que si no regresaba a tiempo, Remus sufriría la transformación del próximo mes solo. Si tan solo el pudiese suplantarla y hacerle compañía al joven Gryffindor, la pelinegra no estaría tan estresada por no poder estar en dos sitios a la vez.
Unos pasos suaves, seguidos de un maullido, advirtieron a Severus de que McGonagall estaba patrullando el pasillo siguiente. Resignado, huyó entonces a las mazmorras. Debería esperar el amanecer en su habitación.
Al otro día, Remus estaba en la enfermería, pero Hermione no estaba en el Gran Comedor.
¡Hola! ¿Cómo están? Este capítulo no es extremadamente interesante, pero era necesario para avanzar un poco en la cronología de la historia y llegar a lo bueno el próximo capítulo =)
Teniendo en cuenta que Hermione acompañó a Remus en la luna llena de septiembre, ahora estamos a fines de noviembre (para que lo tengan en cuenta con los sucesos del próximo capítulo).
Además, este mini cap. Es para dar un poco de profundidad a lo que está pasando por la mente de Sev, ya que el próximo va a estar más centrado en Hermione y su familia.
Estaba pensando en hacer uno centrado en Remus, ¿Qué les parece?
Hasta ahora nadie adivino cual es la pieza faltante, ¡Intenten de nuevo!
Hasta la próxima
Lady Black Snape
