Remus se removió en su silla, intensamente nervioso por el resultado de aquella reunión. A cada uno de sus lados se encontraban sus mejores amigos, Hermione y Severus; tras ellos, erguido en toda su aristocrática altura, se hallaba Lord Black.

Las manecillas del extraño reloj que colgaba de la pared de la oficina del profesor Slughorn dieron las cuatro, y la chimenea se encendió con llamas esmeraldas dándole paso a sus padres.

Era sábado, y habían pasado cuatro días desde que Hermione le había propuesto pasar las festividades en Grimmauld Place. Al principio el solo la había mirado con incredulidad, recordándole el pequeño problema que seguro su familia notaria. Cuando la joven le dijo que su padre ya lo sabía, y eso no importaba porque era su Caballero, y uno de sus mejores amigos, el niño había llorado frente a los slytherins, sin importarle su orgullo, y si hubiese tenido en aquel momento su cola la hubiese estado moviendo vigorosamente; era algo tan impensable lo que su amiga le estaba ofreciendo, algo que él nunca creyó que podría tener, un lugar donde podría relacionarse con personas que sabrían exactamente quién y que era, e iban a aceptarlo de todos modos.

Había tardado en dar su respuesta, pero solo porque no quería tener esta discusión con sus padres. Su condición era un secreto muy bien guardado, ni siquiera compartido con sus relativos; cuando sus padres supieran que la familia Black tenía conocimiento de todo, las cosas podrían ir muy mal. Se preguntó si intentarían, incluso, separarlo de sus amigos, y su lobo rugió en las profundidades de su mente ante la mera idea.

Y ahora aquí estaba el momento que tanto había temido. Sus padres fueron toda excesiva cortesía hacia el patriarca de la Casa Black. Se veían preocupados, tal vez pensando que un problema habia surgido entre Hermione y él.

-¿Podría preguntarle cual es el problema, mi Lord? ¿Nuestro hijo ha traído algún problema?- preguntó su padre, lanzándole una mirada de dura reprimenda que no pasó desapercibida por Orion.

-No, por supuesto que no. Por el contrario, su hijo y mi hija han entablado un fuerte lazo; Hermione ha tomado al Sr. Lupin bajo su protección, como uno de sus Caballeros. Él es ahora considerado un miembro honorario de la Casa Black- Remus observó como el estricto rostro de su padre cambiaba de expresión con cada palabra: alivio, sorpresa, ¿acaso fue orgullo eso que brillo en sus ojos por un segundo?, al instante desapareció, convirtiéndose en temor y nerviosismo. Orion Black fue implacable, sin darle oportunidad de responder, sabiendo que Lyall no se atrevería a interrumpirlo- Por eso mismo, creo prudente que su hijo, al igual que Severus- hizo un gesto hacia el pelinegro, que respondió con una respetuosa inclinación de cabeza hacia el matrimonio Lupin- pasen con nosotros estas festividades, para que se relacionen con el resto de mi familia- levanto su mano, cuando el hombre abrió la boca, nervioso y dispuesto a lanzar la primera excusa que se le ocurriera- Tenemos todo bajo control, y le aseguro que podemos manejar su situación, cuando lleguen esas noches- Lyall y Hope lo miraron con ojos desorbitados y temerosos.

-Por favor…-las palabras tropezaron entre ellas en su desesperación, Hope Lupin dio un paso hacia la dirección general de su hijo, como si buscase protegerlo ante un ataque inminente. Hermione pensó que era una mujer muy valiente, teniendo en cuenta que, siendo muggle, no podría más que ser un escudo para su único hijo.

-No se preocupe, Sra. Lupin- decidió intervenir la niña, parándose y acercándose un poco a la mujer, seguida rápidamente por Remus- Mi familia y yo guardaremos el secreto con nuestras vidas y, aun si un día se descubre el secreto de Remus, siempre será protegido por nosotros. Remus es uno de mis mejores amigos, y lo he hecho mi Caballero porque lo amo como amo a mi propia sangre. Nuestro lazo es inquebrantable, hecho de la más Antigua de las Magias- el rostro de Lyall Lupin estaba lleno de asombro ante las palabras de la joven heredera de los Blacks. La Antigua Magia era algo ciertamente sagrado e inquebrantable y, si bien sabía que los Sagrados 28 podían utilizarla, nunca había sabido de nadie que hubiese extendido su protección, siendo los llamados Caballeros cosa de tiempos pasados. Ahora conocía a uno, su hijo era uno. Se irguió un poco, de pronto lleno de orgullo.

Por su parte, Hope no entendía la total extensión de esa declaración pero si entendía el sentimiento tras ella. El ambiente se relajó considerablemente.

-Siendo así, no podemos negarles nada, mi Lord, mi Lady- Lyall sonrió más naturalmente, de una forma que trajo a la mente de Hermione al Remus que había sido su profesor, en otra vida, e hizo una reverencia ante su padre, antes de tomar su pequeña mano y besar el aire sobre ésta. La pelinegra sonrió, feliz por haber logrado el objetivo de la reunión, y devolvió cortésmente una suave reverencia.

Tras unos minutos intercambiando cortesías, los Lupin abandonaron la oficina a través de la chimenea, con sus corazones más ligeros que nunca, y Remus cayó sentado de regreso en su butaca, dejando escapar un suspiro, liberando así la tensión y relajando su pequeño cuerpo.

Orion se despidió poco después, divertido, dejando tras de sí a su hija y sus Caballeros con las sonrisas más grandes que había visto en mucho tiempo.

Sin embargo, al salir de la chimenea, en Grimmauld Place, se frotó el pecho intentando relajar el dolor que sentía allí. Lo había sentido desde el momento en que los niños habían entrado a la oficina.

Lanzando un puñado de polvos flu a la chimenea, se contactó rápidamente con el Ministerio, donde tenía algunos amigos que podrían resolverle esta terrible y maravillosa duda. Cuando el conocido rostro de su amigo Paul apareció en la chimenea, fue directo al punto.

-Necesito un favor, Paul- dijo, con la voz algo ronca por la emoción y el pequeño ardor que aun sentía en el pecho, donde su magia, no, donde la Antigua Magia parecía estar quemando su interior- Severus Snape: Necesito todo lo que puedas averiguar acerca de su procedencia-

Si estaba en lo cierto, Ella estaba viva.

Si estaba en lo cierto, Severus tenía los ojos de su madre.

Continuará…

¡Hola! ¿Cómo están? Decidí hacer una pequeña parada antes de que empiece la acción, traer a los padres de Remus a la fiesta y ver un poco más la relación que tienen con él.

Orion vio por primera vez a Severus, ¡Y qué primera impresión! ¿No creen?

Y si, no me pude resistir a usar la frase más escuchada en toda la saga de Harry Potter jaja ¡Pero esta vez va dirigida hacia Severus!

¡Hasta la próxima!

¡Saludos!

Lady Black Snape