El Derecho

InuYasha

Por: Ivanov Shinigami

Summary: ¡Ella es mía!, quiero protegerla aun que me cueste la vida.

Disclaimer: Los personajes de Inu Yasha no son míos, esta es solo una historia de fanáticos para fanáticos, es ficción, no tiene ninguna relación con personas, instituciones o hechos reales. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Que la disfruten... n-n

Parings: Inu Yasha X Kikyou.

Category: AU, OCc, generalmente. n-nU

Raiting: lemon suave, masturbación, violación, violencia, PG-13 yo señalo el NC-17.

Warnings: lenguaje explícito. Si consideran ofensiva esta historia, no se lea por favor, no deseo dañar u ofender a ninguna persona con el contenido de este texto, arigato.

Nota 1: - Diálogos –, "Pensamientos", - Sueños-, (Flash back).

Nota 2: Inspirado en la historia original del fic El derecho de Gundam Wing escrito por Laie Himura de Fanel. Solo hice la adaptación a mi estilo por que me encanta este fic. Espero les guste.

El Derecho – Capitulo 7.

Pasó un buen rato antes de que el llanto de Kikyou se volviera en sollozos y finalmente en una respiración suave y cansada. Seguían sentados en el suelo, acurrucados en un fuerte abrazo. Las sobrecogedoras y oscuras emociones habían dado lugar a un profundo agotamiento.

Una fuerte ráfaga de viento pasó por la puerta medio abierta, abriéndola del todo con fuerza. La puerta chocó contra la pared y permaneció completamente abierta, permitiendo que el frío viento otoñal entrara en la cabaña. Kikyou tembló cuando el viento frío tocó su piel desnuda. Se encogió y se acercó aún más al pecho de Inu Yasha, no queriéndose separar de su seguro santuario.

- ¿Tienes frío? – preguntó el guardián, mirando a la pequeña que yacía en sus brazos. Kikyou solo asintió, sin mirarle - Vayamos a meterte en la cama - dijo el Guardián, moviéndose con agilidad de su posición arrollida a otra medio sentada. Rodeando a la chica con sus brazos, el guardián levantó a la Portavida con cuidado para que no se cortara con los vidrios rotos, y la dejó en la cama.

Kikyou se sentó cuidadosamente y trató de no lanzar un quejido; aún dolía. El guardián la tapó con las mantas y la chica se acurrucó en ellas. No podían reemplazar la maravillosa sensación del toque humano, pero al menos le calentaban por fuera. Estaba convencida de que nunca volvería a estar caliente por dentro, donde más importaba, aquella calidez se había ido.

- ¿Mejor? - preguntó Inu Yasha mirándola y parándose a un lado de la cama.

La portavida asintió respondiendo - Sí, gracias – dijo acurrucándose aún más.

El guardián se enderezó y al girarse para cerrar la puerta, sintió los fríos dedos de Kikyou en su muñeca. Miró hacia abajo para encontrar a la temblorosa chica observando con ojos tristes la sangre que empezaba a secarse lentamente en su mano.

- No quería hacerlo - susurró Kikyou tristemente y giró hacia arriba la mano del guardián. Con cuidado trazó la herida abierta con la punta de su dedo.

- No pasa nada – respondió el guardián tranquilizándola - He tenido peores heridas – le contesto haciendo una mueca en forma de sonrisa. Quería que la chica se sintiera mejor con su respuesta, no quería que se siguiera culpando por cosas insignificantes, pero obviamente no funcionó, porque la cara de Kikyou se transformó en una mueca de dolor.

- Puedo... ¿Puedo ayudarte a curarla? - preguntó la portavida con los ojos aún fijos en el sangriento corte - nunca había lastimado a nadie, como sacerdotisa… Es decir ex sacerdotisa, nunca se me enseño a provocar el dolor o a lastimar a alguien, hasta que quise lastimarme a mí misma, supe la verdadera naturaleza de mis enseñanzas, por favor – suplicaba la chica.

- No pasa nada, puedo hacerlo solo - dijo Inu Yasha intentando tranquilizarla de nuevo. Viendo la cara de Kikyou caerse en un gesto triste, dedujo que había vuelto a decir algo equivocado.

Kikyou suspiró y dejó ir su mano con cuidado. Sólo faltaría que hiriera aún más a Inu Yasha. Subió aún más las mantas hasta su nariz. No levantó la vista cuando escuchó al guardián irse y cerrar la puerta. Volvió a suspirar. Taisho camino lentamente hacia ella, se subió y sentó en la cama, se recargo su cabeza sobre su rodilla cubierta por la sábana de su nueva humana. Las orejas del perro temblaron y gimió suavemente con los ojos tristes. Kikyou levantó la mano y la posó sobre la cabeza del perro, acariciándolo con delicadeza y ternura. Taisho acarició su mano con su cabeza y luego la lamió. La ex sacerdotisa lo miró y sonrió tristemente.

- Causo demasiados problemas incluso para ti, ¿verdad Taisho? - susurró Kikyou al perro quien giro su cabeza.

La portavida se incorporó sobre la cama, en su ligero movimiento se sorprendió cuando algo cayó sobre el piso. Miro hacia allí extrañada... ¿Una Pomada?

Kikyou levantó los ojos y vio a Inu Yasha entrar nuevamente a la cabaña, arrastro una silla cerca de la cama. El Guardián dejó un bol con agua caliente sobre la cama, tenía en su interior un trozo de tela, tomo la pomada con la mezcla de Miroku y se la extendió a la chica. Kikyou parpadeó confundida mientras Inu Yasha se sentaba en la silla. El guardián posó su mano herida en la otra rodilla de la chica, la que no estaba ocupada por la cabeza del perro blanco.

Viendo la cara perpleja de Kikyou, Inu Yasha le lanzó una mirada penetrante.

- ¿Querías curarla? ¿No? - preguntó con voz severa.

La portavida lo miró durante un minuto, perdiéndose en la calidez ámbar de sus pupilas ambar, pero luego sonrió ligeramente, un calor en su rostro había echo que se sonrojara ligeramente contestando con timidez – Sí… - susurro y alargó la mano para escurrir la pieza de tela mojada del bol.

Los minutos siguientes pasaron silenciosamente. Kikyou limpió la herida del guardián con cuidado, tratando lo más delicadamente posible de no lastimarlo. No era tan profunda como había pensado, tanta sangre le había dado mal aspecto, pero una vez limpia no parecía tan grave. Al no ser tan profunda Kikyou podía ver que no necesitaba puntos. Se sintió aliviada, tocaba gentilmente la mano de Inu Yasha.

- No es muy grave – le dijo la portavida para romper el silencio incomodo mirándolo fugazmente.

- Te lo había dicho - respondió Inu Yasha indiferente.

Dejando la tela en el bol, Kikyou miró rápidamente a Inu Yasha al escucharlo, antes de volver a bajar los ojos a su mano. Entonces cogió el bote y lo abrió, tomando un poco de la mezcla de Miroku con la mano derecha, dejó el bote a un lado, tomo cuidadosamente la mano herida del guardián y empezó a aplicar el ungüento en ella.

"Se siente bien eso de ayudar a alguien pero..." - pensaba dudando la chica.

- Sabes… - comento con duda haciendo que el guardián fijara su vista en su rostro – sabes que podrías... Deshacerte de mi ahora, ¿Inu Yasha? - preguntó suavemente la portavida, sin mirarle, si le decía que si su mundo iba a terminar de romperse, por alguna extraña razón comenzaba a sentir cariño por el guardián, por su amabilidad, pero ahora que su bebe ya no estaba, no tenia caso seguir con el. Sintió los ojos ámbar de Inu Yasha sobre ella pero prosiguió hablando - Podrías... Podrías ir con mi padre, es decir… El líder y decirle que renuncias al derecho ya que él bebe se ha ido… - paro un momento al decir aquello, trago saliva y continuó la chica acariciando cuidadosamente con sus dedos el corte - No es algo muy común pero...

- ¿Porqué habría de hacer eso? - preguntó Inu Yasha, su voz genuinamente sorprendida, hizo que la vista de la chica chocara con la suya de golpe.

Kikyou parpadeó rápidamente para retener las lágrimas - He... He perdido el bebé, ya nada te ata a mí - dijo como si eso lo explicara todo.

- ¿Y?... – dijo el guardián sin comprender.

El agarre de Kikyou en la mano de Inu Yasha se estrechó, no entendía las palabras de la chica - Algunos Señores se sienten ofendidos, como si fuera un fallo en su derecho, muchos señores eligen Portavidas para tener hijos y yo... – decía la chica sin comprender, pero fue interrumpida.

- Esa no es la razón por la que te elegí a ti - interrumpió Inu Yasha.

La chica lo miró con los ojos llenos de sorpresa - ¿No? – pregunto sin entender.

Inu Yasha desvió la mirada, fijando sus ojos en algún lugar encima de la chimenea – No – contesto.

Kikyou volvió a parpadear, no lo entendía pero quería saber – Entonces, ¿por qué? – pregunto sin entender.

- Tu padre te habría matado si no lo hubiera hecho, ya que sabía que tu señor no habría confesado nada y tú no habrías dicho nada… - respondió el guardián con voz seria.

Kikyou tragó saliva al recordar la golpiza de hace unos días. ¿Acaso sabía Inu Yasha quién era el padre de su hijo?, ¿Cómo podía saber el algo así?

El guardián debió haber sentido los ojos de la portavida encima suyo, ya que giró la cabeza para poder mirar los sorprendidos ojos castaños de Kikyou.

- Los vi una vez - dijo suavemente, como si sintiera lo que estaba pensando la chica - A ti y a Naraku, escapándose en el bosque.

Kikyou se paralizó, aguantando la respiración ante aquellas palabras, pensó que habían ido con tanto cuidado, que nadie los había visto, pero al parecer el guardián tenía muy bien vigilado el bosque.

- Mi trabajo es vigilar a la gente que se aventura en el bosque, el bosque es un sitio peligroso para aquellos que no lo conocen, después de todo, esa es mi tarea de por vida, es imposible que pase algo sin que yo me entere – le dijo fríamente.

- ¿Porqué?... ¿porqué no dijiste nada?, pudiste haberle dicho a mi padre y te hubieras evitado tantos problemas, pudiste habernos condenado a los dos… - preguntó Kikyou con voz tensa.

Inu Yasha la miro con dureza - No habría cambiado nada, ¿verdad?, Naraku es un cobarde si no confesó, incluso si la gente hubiera sabido la verdad... Si el señor no reclama a su bebé, no importa que todo el pueblo lo sepa, hubiera complicado aún más la situación para ti, es mas hubieras muerto en esa misma plancha ese día y yo no hubiera podido hacer nada por ti, tener un niño no reconocido es malo, pero tenerlo con un señor que ya no es libre... Sabes muy bien a lo que me refiero…

Kikyou tragó saliva y bajó los ojos tristemente. La hubiera matado, su padre la habrían apaleado hasta matarle, el mismo castigo que le esperaba si Inu Yasha renunciaba a su derecho y la devolvía a su familia sin la criatura. La portavida tembló, ser apaleada por avergonzar a su familia, o bien por haber dormido con un señor que pertenecía a otra mujer, o por perder su bebé por el castigo de su padre, pero aun así la hubieran culpado de ello, demostrando así que no era merecedora del papel de portavida. Volvió a temblar el solo hecho de pensarlo.

- Si sabías... Lo del deshonor que llevo encima... ¿Por qué me reclamaste? - preguntó con voz temblorosa, necesitaba saberlo desesperadamente.

- A pasado mucho tiempo desde que juré que no iba a dejar que nada malo te ocurriera - susurró Inu Yasha, su mano herida se estiro para envolver los dedos fríos de Kikyou.

La portavida lo miró confundida - ¿Lo prometiste?, ¿Cuando?, ¡No lo recuerdo! – pregunto desconcertada.

Una pequeña sonrisa cruzó los labios del guardián mientras acariciaba con el pulgar la mano fría de la chica - Eso está claro.

- ¿Qué?... – pregunto la chica sin entender aquellas palabras del guardián.

- Kikyou, quiero que me escuches muy bien y que te quede claro, no te devolveré al pueblo. No renunciaré a mi derecho nunca - dijo Inu Yasha con voz firme - Confía en mí, no te abandonare jamás – le susurro con voz tierna.

La portavida lo miraba expectante, con los ojos muy abiertos y sorprendidos. ¿Inu Yasha lo había prometido? La mente de Kikyou daba vueltas tratando de recordar aquello, pero su mente no cooperaba mucho.

- Confía en mí - repitió una vez más Inu Yasha al ver que la portavida seguía silenciosa.

Kikyou parpadeó sin comprender pero quedando tranquila - Confío en ti, Inu Yasha - respondió finalmente, y se sorprendió aun mas al ver que lo decía de verdad. Algo en su interior le decía que podía confiarle su vida y su alma a ese hombre, que Inu Yasha nunca iba a hacerle daño.

- Bien - asintió Inu Yasha soltando la mano de la chica con suavidad - Ahora, quiero que me prometas algo – le dijo agachándose para quedar a la altura de la chica y la miro fijamente a los ojos.

Kikyou lo miró a los ojos con duda, ¿Qué podría ser eso que quería que le prometiera?

- Prométeme que nunca volverás a intentar suicidarte – dijo con voz áspera, la portavida tragó saliva y apartó la mirada despegándola de la ámbar. Pero Inu Yasha tomo la mejilla de Kikyou con su mano y la obligó a mirarle - ¡Prométemelo!, Sé que nunca mientes - No reaccionó ante la mirada sorprendida que le lanzó la ex sacerdotisa - Necesito saber que nunca volverás a intentar hacerte daño.

Kikyou no sabía qué decir, Inu Yasha sabía que nunca mentía, pero ¿cómo lo sabía?, ¿Cómo sabia bastantes cosas de ella? Y si lo prometía, iba a mantener su promesa pasara lo que pasara. Pero... Aun sentía miedo, sentía una angustia que no la dejaba tranquila, pero no podía hacerle una cosa así, no después de cómo se había portado con ella. Respirando profundamente, se decidió. Miró a Inu Yasha directamente a los ojos y con voz segura dijo - Lo prometo.

Esta vez Inu Yasha sonrió de verdad – Bien – dijo soltando la mejilla de la chica, y miró hacia su mano, donde el ungüento empezaba a secarse lentamente y comenzaba a picar - ¿Puedes acabar de vendarla ahora? Tengo que ir a cortar madera para mas tarde – le dijo extendiendo su brazo.

Kikyou asintió y volvió al trabajo, pero su mente estaba ocupada. Lo había prometido. Ya no había marcha atrás. Debía recuperarse. Inu Yasha le había hecho prometer que jamás intentaría hacerse daño, así que ahora había una cosa por la que tenía que vivir, una razón por la que no podía morir. No se engañó. El camino que le esperaba no iba a ser fácil, pero quizá... Quizá esta decisión había sido el primer paso hacia un mejor futuro.

-Fin del capítulo 7-

Notas de la autora: Palabras dulces de un conejo.

Hola gente bonita, he aparecido una vez más y traigo el capítulo 7 de: El derecho.

Uff, primero que nada una disculpa por el retraso, pero ya saben, cosas que se deben hacer y muchos planes, como siempre, pero ya estoy libre.

Les mando agradecimientos especiales a fabelliot y a sabrosita fresita, muchas gracias por leer y escribir, créanme que cada review es maravilloso para mí, porque amo escribir y si a las personas les gusta, esa es la mayor satisfacción XD

Prometo actualizar los demás fics lo más rápido posible, ya me tarde y es lo mínimo que merecen por leer mis historias.

Cuídense mucho y ya saben:

Dudas, criticas, comentarios, jito matazos, naranjazos, ladrillazos y todo lo que termine en zos es bien recibido... No me enojo... Todo menos virus ya saben ¬¬U...

Dejen reviews porfis, porfis, mientras más dejen más rápido subo el otro cap (chantaje ¬¬) jejeje n-n, no de verdad, es una estimulación para mí, lo juro jeje.

Matta ne!

Propaganda: lean mis fics n-n. Chuus! (Besos).