Severus y Remus estaban al fin en las habitaciones que les habían asignado. Aunque no habia sido descortes de forma alguna, Walburga Black era mucho mas fría que su esposo e hijos, y habia dejado a ambos niños sintiendo deseos de escapar de su vista a la mayor velocidad posible.

Remus decidió tomar su ropa y dirigirse a la habitación de Severus, para ponerle al corriente de lo que habia oído en el andén mientras se preparaban para cenar con la familia Black al completo. Ambos hipotetizaron, y se quedaron con mas preguntas que respuestas sin saber que, a unas cuantas puertas, Hermione aprovechaba su propio momento de privacidad para atar una carta a Poen, y verlo desaparecer en la noche, mientras Regulus escuchaba con avida atención los detalles de la "misión" que su hermana tenia en mente estas fiestas. La infantil emoción por la aventura habia desaparecido de sus ojos, y ahora atendia a cada palabra con determinada concentración. Cuando Hermione terminó su explicación, Reggie hizo algo que la dejó momentáneamente congelada.

El niño tomo su mano, con absoluta seriedad, y entrelazó sus dedos con los de ella.

-Todo lo que pueda dar, todo lo que pueda hacer, es tuyo. Por tu sangre, mi sangre, nuestra sangre; esto, lo juro- Reg sonrió, perdiendo el aire solemne- Somos Blacks, no tienen ninguna oportunidad contra nosotros, hermanita-.

Hermione se sintió profundamente tocada por el juramento oficial y espontaneo que su pequeño hermano menor habia decidido darle, y lo abrazó con fuerza, sintiendo la magia nutrirse de ellos; sus lazos mas fuertes que nunca antes.

La cena fue placentera, si bien algo solemne, y cuando su padre indicó deseos de hablar con Remus (presuntamente para hablar de los arreglos que habían hecho para la luna llena, sin saber aun sobre la capacidad de su hija de acompañar al niño lobo como animaga), Hermione y Regulus cruzaron miradas y Reggie asintió imperceptiblemente.

-¡Severus! ¿Puedo llamarte Severus, verdad? O Sev, ¿Qué tal Sev? ¿Cómo te llama mi hermana? Sé que seremos grandes amigos, cuando yo también esté en Hogwarts, ¿No sería genial? Ven, déjame mostrarte los libros que he estado leyendo, Mione me dijo que eres un genio en pociones, ¡No puedo esperar!- Severus lanzó una mirada suplicante por ayuda a su amiga, pero ella solo lo miró divertida, asi que no tuvo mas remedio que dejarse arrastrar fuera de la habitación por su hiperactivo hermano menor. Hermione subió las escaleras hacia su habitación, tomo su capa, algo de dinero (preventivamente, después de todo, esperaba ir y volver sin problemas), su varita, y esperó. Cuando oyó la puerta al otro extremo del pasillo cerrarse, minutos después, supo que Sirius también se habia retirado, sin dudas intentando escapar de Walburga.

Con precaucion, la niña bajó las escaleras y se lanzó hacia la chimenea, aprovechando su oportunidad. Con un puñado de polvos flu, pronunció claramente su destino, y desapareció en un remolino de llamas verdes.

Con el rostro cubierto por la gran capucha de su capa de viaje, Hermione abandonó la chimenea de Hog's Head Inn y se encaminó al primer callejón oscuro a su alrededor. Asegurandose de que no hubiese nadie alrededor, cerró los ojos y se concentró. Su rastreador estaba funcionando, y no podía hacer magia fuera de Hogwarts, por eso debería usar magia que NO fuese suya.

Pensó en Remus, atrapado en una jaula. Torturado por carroñeros. Por Greyback.

Sintió un suave calor en su plexo solar.

Pensó en Severus, y en el profesor Snape. En SU Severus, tomando la Marca, convirtiéndose en el hombre en la Casa de los Gritos.

Una llama pareció cubrirle el pecho. Se sentía calido, y vibrante.

Regulus. Su pequeño hermanito. Marcado, horrorizado. Muerto.

Hermione abrió los ojos y observó sus manos, toda ella envuelta en el dorado resplandor de la Antigua Magia, igual que cuando calmaba el dolor de la transformación de Remus.

Extasiada por su logro, sonrió y, tomando su forma de fénix, se lanzó al oscuro y frio cielo, en busca de la casa adecuada.

Tras veinte minutos de vuelo, Hermione se posó frente a la puerta de una casa de apariencia abandonada, algo alejada del resto del pueblo, y agradeció internamente que su forma fuese el fénix. Cualquier otro animal hubiese sufrido la gélida temperatura de la noche.

Tomando su forma humana, la niña golpeó con suavidad la puerta. Espero un segundo, escuchó un suave sonido tras de si, y antes de poder girarse por completo, se encontró tomada del cuello y levantada a treinta centímetros del suelo, contra la puerta de madera. Su capucha cayó de su rostro, y sus calmados ojos grises se encontraron con dos orbes castaños que destilaban sospecha y trataban de intimidarla.

-No es el tipo de bienvenida a la que estoy acostumbrada, he de admitir- logró vocalizar, aun con la gran mano que le contraía el cuello.

-No estoy para juegos niña. ¿Quién eres y que haces aquí?- ella sintió la varita que se presionaba contra su vientre, amenazante.

-En mi bolsillo derecho- el hombre, sin apartarle los ojos de encima, metió su mano en el bolsillo de la capa, y encontró un anillo con un sello muy familiar, que habia visto hace apenas unas horas. Puso un hechizo silenciador y la soltó.

-Dilo- Hermione comprendió de inmediato que se referia a las palabras que ella habia puesto en la carta, sin ningún otro motivo que el ser una especie de contraseña que verificara la identidad de ambos.

-Defectum est mortis- el hombre la miró un momento mas, antes de abrir la puerta y dejarle paso a la niña frente a si.

-Adelante, Lady Black. Si tiene algo que vale la pena ser escuchado, será mejor que lo diga adentro- Hermione sonrió ante el tono brusco de su acompañante y entró a la rustica casa. La puerta se cerró tras ellos.

-¿No te parece genial, Severus? Suena a que es una poción muy complicada, no puedo esperar a intentarlo. Tal vez podríamos hacerla juntos, ¿No crees?- Severus asintió, leyendo la poción señalada por el hiperactivo Black frente a el. Pocion multijugos. Mentiria si dijese que no estaba interesado. Llevaban en la habitación de Regulus alrededor de una hora, y habia comenzado a relajarse. Reg era mucho mas parecido a su hermana que a su hermano, lo cual resultaba todo un alivio.

-¿No hablas mucho, no?, no importa, puedo decirlo desde ya, ¡Serás un gran hermano!- el ojinegro dio un respingo ante tamaña aseveración.

-¿Hermano?-

-Padre dijo que Hermione dijo que solo se casaria contigo. Y en sus cartas habla de ti tooodo el tiempo, es tan obvio- Regulus sonrio encantado, al notar como el niño frente a él enrojecia profusamente- y no es como si alguien con ojos no pudiese verte siguiéndola con la mirada a todos lados, asi que ¿Eso nos hará hermanos, no?- el ojigris se preocupó por un momento, habia tanta sangre acumulándose en la cabeza de su acompañante, que tal vez éste se desmayaría frente a él, ¿Cómo iba a explicarle eso a sus padres? Dios, su madre lo mataría.

Mientras tanto, Severus sentía que el corazón se le iba a salir del pecho. Su rostro ardía, tanto por la vergüenza de haber sido tan obvio en su interés por Hermione, como por el descubrimiento de que ella tampoco habia sido sutil al respecto. Es decir, le habia soltado la bomba a él, hace un tiempo atrás, y él nunca habia estado tan feliz como al saber que ella estaba interesada pero, ¿Se lo habia dicho a su padre? Eso lo hacia, de algún modo, mucho mas serio, mucho mas real.

-¿Reggie?- el ojigris sonrió, feliz de oírlo usar su sobrenombre, pero Severus no lo notó, estaba mirando firmemente el piso, claramente incomodo- ¿Cuáles son los pasos para…enviar un contrato al patriarca de una de las 28?-

Regulus se levantó de un salto y corrió a su librero, entusiasmado de estar ayudando a su hermana en mas formas de las que ella creía que estaba ayudándola en este momento- Tengo justo el libro que necesitas leer. Tu confía en mi-

Mientras tanto, en la habitación principal de Grimmauld Place, Lady Walburga habia dejado caer su mascara de frialdad y ahora estaba sentada sobre su cama matrimonial, con su camisón puesto y los hombros caidos en derrota. En sus manos sostenia una vieja foto, desde donde dos ojos de ónix le devolvían la mirada con intensidad.

Dejó la foto de nuevo en su lugar, en el lugar que habia ocupado desde hace once años; en la mesa de luz de su esposo, y se acostó bajo las frias sabanas. Una mano fue a su boca, y contuvo un sollozo. Orion no podía volver al dormitorio y encontrarla en este estado. Cerró los ojos y calmó su mente, poniendo su mascara nuevamente en su lugar, cubriendo la tristeza y el dolor.

Esos ojos.

Esos ojos negros como el ébano.

¿La perseguirían para siempre? ¿Los vería en todos lados?

Continuará…

¡Hola! Espero que les guste el nuevo capitulo, creo que di suficientes pistas como para que ahora si adivinen cual era esa pieza faltante que Hermione salió a buscar. Pero van a tener que esperar por la confirmación (muajajaja).

Regulus es un metido total, pero todo por el bien de su hermana favorita.

Y Walburga si tiene sentimientos, y no solo Orion reconoció a un fantasma del pasado en Severus.

¿Qué tal?

Nos vemos en el prox. Capitulo

¡Saludos!

Lady Black Snape