-¿Por qué ahora? Su familia nunca se ha visto involucrada, ni a favor ni en contra. Su padre ha caminado una línea casi invisible por años, para que todos vean claramente su neutralidad- Hermione escuchó pacientemente, girando entre sus dedos la taza de té que su anfitrión le había ofrecido. La superficie del té, apenas menos brillante de lo usual, traicionaba levemente la aparente inocencia de la bebida. Veritaserum. La niña depositó delicadamente la taza sobre la mesa de rustica madera que tenía frente a si, y miró al auror directo a los ojos.

-Mi padre se pronunció neutral para protegernos. En especial a mí, supongo- apretó sus manos entre sí, y trato de expresar con finalidad la verdadera seriedad del asunto- pero no fue suficiente. El peligro en el que me encuentro va más allá de lo que él esperaba, y siento el deber de cuidar de los míos, a los que he prometido mi protección-

-¿Y qué esperas que haga al respecto, niña? No puedo ser tu guardaespaldas privado- dijo, bruscamente, perdiendo la paciencia.

-No es lo que usted pueda hacer por mí, Auror Moody, es lo que yo puedo hacer por usted. Por supuesto, protección es lo mínimo que pido a cambio de la información que tengo para usted. Le pido la mejor protección que puede darme a mí y a los míos: la capacidad de protegernos a nosotros mismos-

-Quieres que les enseñe a luchar contra mortífagos- la burla e incredulidad eran claras en su voz.

-No somos Gryffindors inconscientes y temerarios. Solo ofrezco información; no planeo batallar mortífagos en ningún tiempo cercano, preferiblemente nunca. Pero siempre hay que estar preparado para lo inesperado- Moody se irguió un poco en su asiento, con renovado interés ante esta filosofía proviniendo de una jovencita de apenas 11 años.

-Eso es cierto, constante vigilancia; siempre lo he dicho, aunque esos imbéciles en el Ministerio me crean un loco- la miró pensativo- Si acepto, y ese es un gran SI, ¿Cómo sé que el esfuerzo valdrá la información que tienes para mí?-

-Creo que es un hombre honorable, Señor Moody; así que solo pediré su palabra, y le daré la información que tengo hasta el momento- Él se irguió en su sitio, y la miró directo a los ojos, con seriedad.

-Tiene mi palabra, Lady Black. Si la información que tiene para mi es de la naturaleza que me ha prometido, la entrenaré, junto a sus hermanos y sus caballeros- Hermione lo observó, todo en él expresando absoluta sinceridad, y asintió.

-Gracias- suspiró, ordenando sus ideas- Bien, empezaré por los detalles menos sorprendentes y avanzaremos de ahí en más, ¿Tiene pergamino y pluma? Tal vez quiera anotar los nombres de las familias que sé, brindan su apoyo a Voldemort- las cejas del hombre se dispararon al oírla pronunciar el nombre del mago oscuro, pero atrajo con un gesto los elementos necesarios para anotar todo lo que encontrase pertinente.

- Parkinson, Goyle, Crabbe, la segunda rama de los Black, Nott, Rosier, Avery, Carrow, Lestrange, Yaxley y- al oírla dudar, los ojos de él la buscaron.

-¿Y?-

- Malfoy y Crouch- él la miró unos segundos, en total silencio.

-No me sorprendería de la cucaracha asquerosa de Malfoy, siempre revoloteando el Ministerio como un ave de rapiña esperando por el primer cuerpo fresco; pero, ¿Estas acusando al Director del Departamento de Seguridad Mágica? Niña, si él fuese un mortífago, ya todos estaríamos muertos. No es secreto para nadie que el viejo Barty odia las artes oscuras- Hermione sacudió su cabeza, impaciente, y decidió interrumpirlo.

-No me refiero a él, ¿Ha conocido a su hijo?- Moody la miró, aun escéptico, pero escribió al final de la lista "Barty Crouch Jr."- Oh, y Rockwood. Y Greyback-

-¿Qué, exactamente, sabes sobre Greyback?-

-Hombre lobo, totalmente desquiciado. Voldemort está tratando de ganar el favor de los hombres lobo. Una guerra sería como un buffet de todo lo que pueda comer, imagino- la ojigris se encogió de hombros, indiferente.

-¿Y cómo es que una joven Lady como usted tiene acceso a este tipo de información?- Ah, la paranoica sospecha, si no estuviese ahí, ella hubiese comenzado a dudar de que este hombre era Alastor Moody. Ahora, esta era la parte del plan que podría ir muy bien, o mandarlo todo al diablo. Esperaba que su "prueba", le ganase credibilidad a su obvia mentira.

-La mayoría de los nombres los conseguí a través de simple observación. Mis compañeros no pueden esperar a seguir los pasos de sus padres- esto era verdad- Malfoy es diferente, su hijo, Lucius, claramente recibió órdenes. Su misión es obtener el favor de otra de las 28 familias para su Señor; a través de matrimonio. Ha estado vigilándome y tratando de acercarse a mí durante todo el año- otra verdad- Ahora en cuanto a Greyback y Crouch… lo sé porque lo vi. Aquí- señaló su sien. Al ver la incredulidad pintada en el rostro del Auror, así como el pronto comentario hostil que se estaba formando en su boca, ella se adelantó, en un intento de capturar su interés una vez más- puedo probarlo- el frunció el ceño, tragándose su reaccionaria respuesta, por el momento.

-Hazlo- gruñó, en su lugar.

-Tuve una visión, varias visiones, sobre el plan de Voldemort. Y sé cómo destruirlo- Claramente, la palabra "visión" no estaba en el top100 de sus favoritas, pero no podía negar su interés, aun si era altamente escéptico.

-¿Tu evidencia son visiones? Creo que debe chequear el diccionario por la definición de "prueba"-

-Dos de ellas ya se cumplieron. En la primera, Voldemort, siendo estudiante, obtuvo información sobre horrocruxes. Slughorn lo adoraba, y le dio demasiada información sobre un tópico tan… oscuro para para un joven "inocente". Ese es su plan, crear horrocruxes. Creó uno al matar a su padre. Es el anillo de los Gaunt; está bajo las ruinas de la Casa Gaunt- Hermione se levantó de su asiento y se encaminó a la puerta- vaya y búsquelo. Si está allí, tendrá que creerme. Si no, lo libero de su promesa- La joven abrió la puerta, pero se giró justo antes de cerrarla tras de si- Oh, y no se lo ponga. Tiene un hechizo de compulsión, pero si lo hace, morirá. Escríbame cuando lo tenga. Que tenga buenas noches- Y sin más, la pelinegra escapó a la noche gélida. Se había retrasado demasiado. Asegurándose de que nadie la viera, tomó su forma de animaga y se lanzó a los cielos.

Solo esperaba que Reggie hubiese tenido éxito distrayendo a sus caballeros, y no hubiese preguntas que no pudiese contestar de momento.

Hermione Granger, que había vivido locas y peligrosas aventuras desde su primer año en Hogwarts, resentía la nueva estrategia de observar desde las sombras mientras otros hacían el trabajo sucio, pero Hermione Black rebatía esos heroicos argumentos; tenía once años, y ella y los suyos eran prioridad.

Al tambalearse fuera de la chimenea en Grimmauld Place, dos manos la atraparon, y sus ojos conectaron con dos orbes idénticos a los suyos.

-¿A dónde fuiste?- Los hermanos se midieron con la mirada, desafiantes.

Hola, ¿Cómo están? Estoy un poco corta de tiempo, pero espero que disfruten este capítulo, aunque sea cortito.

Saludos.

Lady Black Snape.