Buenas, en esta parte de la historia probare un nuevo estilo de redacción gracias a los consejos de un par de colegas, incluyendo a uno que comento esta historia, veamos si la historia y la lectura son un poco más fluidas, disfruten este capítulo ya que es especial.
Capítulo 3: El Campo de los Ancestros
Habían pasado 10 minutos desde que la guardia del león dejo el lugar del accidente. Los cuatros miembros se encontraban tristes y decepcionados, era la primera vez que una misión les salía mal y no es para menos, Kion, Fuli y Ono casi pierden la vida durante esa travesía. Cada uno se mantenía en absoluto silencio, Bunga al principio trato de decir algo para animar a sus compañeros pero fue detenido por una señal de Ono, de que no era el momento ni el lugar adecuado para decir algo divertido. El tejón comprendía bien la situación y no quería empeorar las cosas más de las que estaban, por lo cual abandono la idea de animar al equipo.
A medida que la pandilla se dirigía hacia el hogar de Rafiki, Kion tuvo muchas dificultades para mantenerse en pie, el rasguño en su pata derecha le provocaba un dolor inmenso y el golpe propinado en su estómago complicaba más la condición del cachorro. Cuando llegaron a un sendero de rocas, notaron que el camino se dividía en tres partes, uno conducía hacia el hogar de Timon y Pumba, el otro se dirigía directo hacia la roca del Rey y el último giraba en dirección a la casa de Rafiki, su árbol se podía ver a lo lejos. Allí mismo, Kion camino hacia el centro de los tres caminos y volteo a ver a sus compañeros, quienes lo miraban con una mirada de tristeza. Comenzó a pronunciar unas palabras con un tono serio.
-Creo que a partir de aquí, debemos separarnos muchachos... iré solo hacia el árbol de Rafiki, ustedes tómense el día libre - dijo esto mientras miraba uno de los senderos.
- Necesito estar solo si no les molesta... no me siento con ánimos de estar acompañado en este preciso momento - dijo esto último con la mirada baja.
- Esta bien Kion lo entendemos, si nos necesitas para algo, estaremos en la cueva de la guardia - respondió Ono observando a su lider
- Ten mucho cuidado Kion - le aconsejo un preocupado Beshte
- Si descuida, lo tendré, nos vemos muchachos - respondió el cachorro con una sonrisa, sonrisa que no duro mucho.
Luego de esto, se dispuso a proseguir su camino corriendo en dirección a la casa del mandril, Bunga al verlo partir quizo seguirlo pero Ono lo detuvo por segunda vez.
- ¡Déjame ir Ono, el me necesita! - exclamo Bunga, tratando de apartar a su compañero
- Bunga se que estas muy preocupado por Kion pero ya lo escuchaste, quiere estar solo - replico Ono quien a la vez trataba de sujetar con sus garras al tejón.
- Pero... es mi mejor amigo - susurro el tejón con una mirada de tristeza - No puedo dejarlo solo aunque me lo pida
- Lo sabemos Bunga, pero solo le causaríamos más problemas a Kion, dale un poco de tiempo y ya verás que todo volverá a ser como antes - dijo Beshte con un tono esperanzador.
- Venga vamos a la cueva de la guardia, tenemos que pensar en nuestros errores para no volver a cometerlos en un futuro - recomendó Ono quien a la vez, ya se encontraba volando por el camino.
Bunga solo se limitó a observar a Kion quien ya se encontraba cerca del árbol, no tuvo otra elección que aceptar las palabras de sus compañeros y seguir su camino.
Luego de unos 5 minutos, Kion llego algo agotado y adolorido cerca al árbol del Mandril, no veía a nadie a su alrededor.
- ¡Rafiki! - grito el con mucha fuerza, no recibió respuesta alguna.
- ¡Rafiki! ¿Estas allí? - grito con más fuerza.
- ¿Kion? ¿Eres tú? - pregunto Rafiki mientras se asomaba, en eso se da cuenta del estado del principe, por lo cual decide bajar a verlo.
- ¡Por los reyes muchacho! ¿qué te sucedió? - pregunto con preocupación al ver los rasguños de la pata derecha.
- Tuvimos un accidente en las lejanías y bueno... es una larga historia - respondió Kion mientras le mostraba su pata herida.
- Espérame unos minutos, iré por mis hierbas medicinales - le dijo esto mientras regresaba a sus aposentos.
Luego de unos minutos, Rafiki bajo del árbol con dos cascaras de coco y se dirigió donde Kion, quien estaba recostado al lado de una gran piedra deforme. En eso, comenzó a tratar con cuidado la herida del cachorro, quien a la vez comenzó a sentir un dolor mucho más fuerte.
- ¡Ouch! Rafiki hazlo con más suavidad, me duele demasiado - se quejó Kion con una mirada de dolor.
- Lo siento príncipe pero es por tu bien, deja que la medicina penetre en la herida para que pueda cicatrizar - le susurro esto mientras frotaba con un poco más de cuidado, la pata del león.
- ¡KION! - grito una voz conocida al joven cachorro quien lo tomo desprevenido
- ¡Mamá! - respondió Kion con una mirada de sorpresa, no esperaba ver a su madre.
Nala estaba corriendo a lo lejos junto al lado de Kiara, ambas llegaron un poco cansadas debido al recorrido que hicieron, la leona al ver la herida de su hijo se quedó pasmada, se acercó un poco más y se recostó a su lado, rodeándolo con su cuerpo.
- ¿Quién te hizo esto? ¿Qué le paso a tu pata? - pregunto toda alarmada mientras frotaba su cabeza con la de su hijo.
Kion se quedó asustado ante las preguntas de su madre, no sabía que responderle. Si decía la verdad sobre el accidente, se iba a meter en un lio tremendo no solo con ella, sino también con su padre.
- Hijo no te quedes callado, respóndeme por favor - le susurro Nala con un tono un poco más serio pero a la vez consoladora.
- Mamá, yo...- cerro los ojos y pensó con resignación - No puede mentirle, le diré la verdad - miro a su madre con los ojos llorosos y comenzó a hablar.
- Como ya sabrás, Ono nos alertó de la presencia de hienas cerca de los pastizales de las cebras, toda la guardia fuimos a toda prisa y las enfrentamos pero luego yo - unas lágrimas brotaban desde sus ojos - me puse en peligro sin medir las consecuencias cuando decidí perseguir a Janja hacia las lejanías, de no ser por Fuli y Ono, yo ahorita mismo estaría muerto y además- dijo esto último con unas palabras llenas de dolor - Por mi culpa, casi provoco la muerte de Fuli y Ono -
Kiara y Rafiki solo escuchaban la historia sin decir una sola palabra, Kion cerro los ojos y comenzó a llorar aún más, estaba esperando la furia de su madre pero en lugar de eso, sintió como unas cálidas patas lo rodeaban y como unas suaves lamidas entraban en contacto con su melena.
- Tranquilo... tranquilo hijo, ya paso -con una garra levanto la cara de su hijo y seco sus lágrimas - Lo importante es que estas a salvo y eso es todo lo que me importa.
- Mamá... - susurro mientras le daba un abrazo, al sentir el amor de su madre se quebró por completo, no podía aguantar más y tenía que sacar esas emociones negativas de su corazón - No sé en qué estaba pensando, me deje llevar por mis emociones y... - fue interrumpido por Kiara.
- Una roca gigante casi los aplasta por completo - interrumpió Kiara con una mirada seria
- Pero... ¿Quién te contó lo que sucedió esta mañana? - pregunto un asombrado Kion
- Fuli... - cerro los ojos - me lo contó todo cuando daba un paseo por el bosque y luego de eso decidí contárselo a nuestra madre - dijo esto último mientras miraba a su hermano con una mirada de preocupación
- Tranquilo, nuestro padre no lo sabe, ahora mismo está ocupado con un asunto importante con los cocodrilos - Kiara dijo esto con tal de calmar el dolor de su hermano.
- Fuli... todo es mi culpa - se lamentó Kion al saber que Fuli seguía sufriendo, en eso recordó el bloqueo de la entrada y de las consecuencias de la misma - Kiara lo siento pero... te prometo que haré todo lo posible para que puedas ver a Kovu, lo prometo.
- Eso no me importa hermanito, me preocupa más tu estado, además... confió en ti, sé que siempre cumples tus promesas - le respondió Kiara mientras se acercaba a su hermano a darle un abrazo.
Kion correspondió el abrazo de su hermana, ya estaba un poco mejor después de recibir los afectos de amor de su familia y de sacar todo su sufrimiento al aire. Sin que él se diera cuenta, Rafiki ya había terminado de sanar su pata, está ya se encontraba en un excelente estado. Nala le agradeció por todo a mandril el cual le devolvió el gesto con una sonrisa y finalmente se comenzó a retirar cuando de pronto algo lo detuvo
-¿Rafiki? - pregunto Kion observando a su amigo - ¿Puedo hablar contigo en privado?
- Claro que si muchacho - le respondió con una sonrisa.
Mientras tanto en la cueva de la Guardia
Ono se encontraba charlando con Besthe acerca de lo sucedido en la mañana, Bunga por su parte se encontraba recostado a un lado deprimido escuchando la conversación. Todos estaban preocupados por el paradero de Fuli y sobre el estado actual de Kion. Esto no duro mucho ya que una figura familiar se presentó en la cueva, todos voltearon a ver quién era y se trataba de la mismísima Fuli.
- ¡Fuli! ¡Volviste! - corrió Bunga a darle un abrazo a la cheetah, pero ella solo se limitó a darle una sonrisa y lo detuvo.
- Lo siento Bunga, solo vengo aquí a decirles algo - dijo Fuli mientras se sentaba al lado de los demás, su mirada cambio de una alegre a una de tristeza.
- Voy a dejar la Guardia del León - dijo esto último con un tono de voz seria, el resto de los miembros se quedaron boca abiertos ante tales palabras, en eso Bunga se comenzó a reír.
- Buena broma Fuli, casi nos la creemos - le respondió un poco nervioso, pero al ver la mirada de Fuli, esta solamente cerro los ojos y aparto la mirada. La expresión de Bunga cambio al darse cuenta que esas palabras eran auténticas.
- Fuli ¿estas segura de lo que dices? eres un miembro importante de este grupo - le pregunto Ono con alguna esperanza de que ella le respondiera con un negación.
- Sí, estoy segura, vengo aquí para decirles esto y además quiero pedirles un favor - respondió la cheetah
- No le digan a Kion sobre mi paradero, no quiero volver a verlo nunca más, que busque a otra cheetah para este puesto... es todo - fueron sus últimas palabras antes de dar la vuelta y marcharse sin dar la oportunidad de que alguno de sus amigos le respondiera.
- ¡Hapana! - grito Ono con total preocupación - Esto no puede estar pasando, que le diremos a Kion cuando regrese de su sanación.
- Tenemos que decirle la verdad, no podemos perder a Fuli, es la más rápida del todo el reino y ademas... - Beshte se cayó un minuto para luego responder lo siguiente:
- Esto le romperá el corazón a Kion - dijo esto último con un tono de desaliento, demostrando a la vez a los otros miembros que él sabía todo acerca de los sentimientos de Kion y Fuli.
- Esperen un momento... ¿a qué se refieren con eso de que a Kion se le romperá el corazón? - pregunto un confundido bunga
Ono y Beshte intercambiaron miradas al darse cuenta de que Bunga no sabía absolutamente nada acerca de la relación de Kion y Fuli. Finalmente Ono dio un fuerte suspiro y se acercó al tejón.
- Mira Bunga, lo que voy a contarte es algo muy delicado, por lo cual agradecería que lo guardaras en secreto, Kion no sabe nada de esto, ¿Prometes no decir nada? - pregunto Ono viendo de manera seria a Bunga
- Por supuesto que si - respondió el tejón con una sonrisa. Desde ese momento Ono comenzó a revelarle toda la verdad, el tejón se quedó impactado al saber todo, a tal grado de desmayarse.
- Bueno, esto si no me lo esperaba - pensó Ono redondeando sus ojos.
Mientras tanto con Kion y Rafiki
Kiara y Nala se fueron a un lago cercano al habitad de las jirafas a beber un poco de agua para poder dar un poco de privacidad al príncipe y a Rafiki.
- Ya veo, así que estas preocupado por Fuli y quieres hacer todo lo posible por reconciliarte con ella ¿no es así? - pregunto mientras se frotaba el mentón.
- Si, cuando la vi llorar, supe que nuestra amistad estaba peligrando y al verla irse a toda velocidad, me sentí impotente - respondió Kion con un tono de melancolía al recordar los sucesos.
- ja, ja, ja hay mi querido Kion, se te nota en toda la cara - sonrió Rafiki al darse cuenta de lo que estaba pasando.
- ¿Qué? ¿Tengo algo en la cara? - pregunto Kion mientras se frotaba la cara con sus patas.
- Me refiero a lo que dice tu corazón y el brillo que hay en tus ojos cuando hablas de Fuli, no eres el primero que veo en estos casos - aclaro el mandril con una sonrisa picarona - Lo mismo paso con tu abuelo y padre cuando vinieron a verme.
- ¡Hevi kabisa! - se sonrojo Kion al darse cuenta de las palabras de Rafiki.
- No te preocupes, es algo natural, el ciclo de la vida te está indicando que estas creciendo y que pronto vivirás eventos increíbles e inolvidables - se rio Rafiki mientras frotaba la cabeza de Kion, en eso lo miro directo a los ojos.
- Primero que nada Kion, debes entender que el corazón de una hembra no es el mismo que el de un macho, estas son un poco más sensibles antes sucesos críticos y traumáticos - Con su bastón comenzó a dibujar en el suelo la forma de Kion y Fuli.
- El simple hecho de que Fuli te haya golpeado y gritado de esa manera, quiere significar una cosa, que ella también siente algo muy especial por ti y este sentimiento es muy fuerte -dijo Rafiki mientras seguía dibujando, esta vez formo un corazón roto.
- Cuando las chicas sienten que van a perder a alguien muy especial para ellas, su corazón tiende a quebrarse literalmente y tienden a sufrir mucho, un gran ejemplo de esto fue tu madre de cachorra, cuando perdió a Simba. Desde ese día nunca pudo volver a ser feliz, siempre estuvo llorando por tu padre.
- Cielos, eso no lo sabía... Dios que fue lo que hice - se lamentó Kion al darse cuenta de la gravedad de la situación.
En eso recordó las palabras de Kiara, por segunda vez, las palabras de su hermana tenían sentido y resultaron ser ciertas.
Flashbash
Kion mirando a su hermana seriamente: Kiara que debería hacer, esto es tan repentino, ¿cómo hablare normalmente con Fuli ahora que la estoy viendo de otra manera?
Kiara: Pues para empezar debes aceptarlo y hacer lo que te dije Kion, con el tiempo tienes que ver si "Fuli también está enamorada de ti" y pues el resto es historia, deja que el ciclo de la vida continué entre ustedes dos. Tú y yo ya estamos creciendo y creo que poco a poco nos está llegando la hora de continuar nuestras vidas con alguien especial, alguien que comparta nuestros sueños y nos quiera tal cual somos.
Fin del Flashbash
- Conozco bien a Fuli y hacerla llorar es lo equivalente a mover a un elefante atrapado en el fango, es muy difícil lograrlo, ella es una chica muy valiente, segura y fuerte - explico Rafiki mientras dibujaba un par de gotas en la figura de Fuli.
Kion bajo las orejas al ver aquella imagen, el dolor que sentía era muy fuerte, pero su mirada cambio a una de alegría cuando Rafiki le comento lo siguiente:
- Aun estas a tiempo para corregir las cosas pequeño Kion, pero para encontrar esa solución debes hablar con dos leones que quieras de corazón - de pronto una fuerte briza envolvió a Kion y Rafiki, el mandril sabia de que se trataba.
- Mufasa... te lo dejo en tus manos - pensó Rafiki con una sonrisa.
- Dos leones que quiera de corazón... ¿pero, tú no sabes la solución? - pregunto un Kion confundido ante ese acertijo
- ja, ja, ja yo ya hice mi parte amiguito, ahora es tu deber averiguar la manera de solucionar el problema - dijo esto último antes de retirarse a su hogar, no sin antes mirar a Kion y decirle unas palabras esperanzadoras - Si lo logras Kion, vivirás uno de los momentos más felices de toda tu vida y no solamente tú lo vivirás... - finalmente se retiró dejando a Kion algo confundido pero con un sentimiento de esperanza.
En eso Nala y Kiara regresan con Kion, y se dirigen a descansar en la roca del Rey. La pata de Kion había mejorado significativamente, ya podía moverse sin dificultad. Cuando llegaron a la cueva, notaron que Simba aún no había regresado de su asunto con los cocodrilos por lo cual Nala ordeno a Kion que durmiera un poco con ella, para que su pata mejore. Tiifu y Zuri estaban dentro de la cueva descansando con sus respectivas madres por lo cual Kiara se les unió. Kion, quien estaba enrollado ante los brazos de su madre quien reposaba su cabeza sobre él, antes de cerrar los ojos pensó en las últimas palabras de Rafiki. "Debes hablar con dos leones que tu ames de corazón"
El sueño de Kion
El pequeño felino se encontraba en un lugar totalmente desconocido, era un lugar realmente hermoso y sorprendente, estaba completamente rodeado de árboles de unos colores peculiares que nunca ha visto en toda su vida, eran de color amarillo y blancos (Estos árboles son conocidos como Ginkos y Magnolias respectivamente), pero los árboles que más predominaban en el área, era la de los pétalos rosados, habían muchos pétalos volando y volando alrededor de todo el lugar. La zona era inmensa, había arboles de pétalos por todos lados, más al fondo, se encontraban montañas rodeando todo el lugar en forma circular, en la parte central del lugar, se encontraba un enorme poso. Cuando Kion se acercó al pozo, observo algo que lo impresiono bastante, dentro del mismo se encontraban todos los tipos de peces que había en Pridelands, incluyendo uno nuevo que nunca antes había conocido, era un pescado de color rojo con amarillo. Era el que más resaltaba de todos los peces debido a su tamaño.
-Esto es totalmente increíble...- susurro un impresionado Kion al ver todo el paraíso que lo rodeaba.
Miro el cielo, era de noche pero lo que llamaba la atención fue el espectáculo visual que se mostraba, se podrían ver millones de estrellas brillando en el cielo nocturno, a un lado se encontraba la luna quien reflejaba con su luz todo el lugar, el brillo lunar al entrar en contacto con el poso, mostraba un panorama hermoso, los peces brillaban como si fueran luciérnagas. Cuando Kion toco el agua se percató que estaba caliente, no helada. La mayoría de los lagos y posos en todo el reino estaban heladas durante la noche, pero este lago era una excepción. Entro al lago y sintió como
todo su cuerpo se cubría de un placentero calor, como si estuviera abrazando a su madre, al probar un poco del agua, sintió la sensación más deliciosa que podía sentir en su vida.
- Veo que estas disfrutando de la comodidad del lugar, pequeño Kion - susurro una voz conocida detrás de Kion.
- No puede ser... ¡Abuelo! -exclamo Kion al ver al mismísimo Mufasa sentado a un lado del pozo, por poco el pequeño príncipe se ahoga al ver a su abuelo en frente suyo.
Al salir del agua y sacudirse rápidamente, miro al león y efectivamente, era su abuelo en persona, rápidamente corrió hacia él y lo abrazo. No sin antes notar un pequeño detalle, la temperatura del clima era cálida, como si estuviera en lo profundo de una cueva.
- Hola mi pequeño nieto, que bueno verte de nuevo - susurro Mufasa mientras correspondía el abrazo, Kion al sentir la calidez del cuerpo y los latidos del corazón de su abuelo, se percató que era real.
- ¡Abuelo Mufasa, en verdad eres tú! - grito un Kion muy emocionado y feliz - ¿Estoy soñando?, si esto debe ser un sueño.
- Je quien sabe, puede que sí, puede que no - comento el león mientras se incorporaba y miraba a su querido nieto.
- Veo que has tenido un día verdaderamente difícil - dijo Mufasa
- Si... pasaron muchas cosas y ahora estoy pasando por una encrucijada terrible - declaro Kion con una voz melancólica.
- Si eso lo sé, por eso mismo estoy aquí Kion, para ayudarte a resolver tu problema con cierta Cheetah que tú conoces - dijo Mufasa mientras levantaba el rostro del cachorro - No tengo mucho tiempo, así que seré breve.
Mufasa se acercó al agua y llamo a Kion, este siguió la indicación de su abuelo y observo el agua. Poco a poco el agua mostraba una imagen. Era un lugar rocoso, cerca de los bosques Hakuna Matata, allí se podía apreciar a un personaje de color amarillo, de pronto Kion logro reconocer a ese animal, era Fuli quien estaba recostada encima de una roca plana, cerca de una roca gigante de color marrón y al costado un enorme árbol muerto, este resaltaba en todo el lugar.
- Como veras Kion, estas pasando por una nueva etapa de tu vida en la cual tendrás que asumir nuevos retos y ser un poco más sabio, y maduro. Tu imprudencia causo el dolor y el sufrimiento de un ser muy querido por ti y actualmente se encuentra con el corazón roto. - comento Mufasa mientras veía la imagen.
- Lo se abuelo, no hace falta que me lo recuerdes... Fuli - dijo Kion quien se encontraba tocando la imagen de Fuli con su pata - Me confié demasiado y creí que lo tenía todo calculado, pero me equivoque y ahora alguien más está pagando por mis errores.
-Así es pero todos cometemos errores Kion, es parte del ciclo de la vida, nadie es perfecto - coloco una pata en la espalda de Kion y le sonrió - Pero recuerda, todo error tiene solución y toda solución trae felicidad absoluta.
- Pero... ¿cómo puedo solucionarlo?, Fuli ni siquiera me quiere ver - pregunto sin dejar de observar la imagen.
- A veces el corazón de algunos animales puede estar cerrado pero cuando tratamos de sanar el corazón de alguien, demostramos que somos capaces de reconciliarnos hasta con el ser más duro. La solución la tienes en frente de ti Kion.
- ¿En frente de mí? - pregunto Kion.
- ... - No hubo respuesta alguna
Kion volteo la mirada y su abuelo ya no estaba, lo busco por todas partes pero había desaparecido por completo. Solo estaba él y la imagen de Fuli en el agua desapareció, en cambio comenzaba a aparecer otra imagen, era la silueta de su madre.
- La respuesta está en frente mío - pensó el cachorro, de pronto se dio cuenta de lo que quiso decir su abuelo - ¿Sera posible que mi madre conozca la existencia de este lugar?
En ese mismo momento, alrededor de todos los arboles comenzaban a aparecer muchas luces de color amarillo, cada vez eran más y más que rodeaban toda el área, eran miles de luciérnagas que sumada a la maravillosa vista del lugar, creaban un espectáculo visual nunca antes visto. Desde ese momento, Kion sentía felicidad absoluta, pura felicidad.
- Wow - exclamo Kion con una sonrisa.
Fin del sueño de Kion
El tiempo pasó, el sol ya se estaba ocultando a lo lejos. Simba regreso de su asunto privado algo agotado, al ver a su hijo dormido al lado de Nala lo extraño demasiado ya que la mayoría del día se encarga de proteger el reino con la guardia del león. Cuando se acercó a Kion, observo la herida de su pata derecha, Nala al despertar y ver a su querido esposo le explico todo lo sucedido en las lejanías, este en un principio se enojó por la imprudencia de su hijo al ser tan descuidado con sus acciones pero luego de esto se calmó y se acercó a darle un beso a su hijo, agradeciendo a los reyes del pasado que lo hayan protegido ante tal peligro. Cuando Kiara despertó, se acercó a su padre para explicarle todo lo sucedido con más detalle, allí Simba descubrió que fue Fuli quien salvo a su hijo de las garras de la muerte. Esto hizo que el rey estuviera en eterna gratitud con la cheetah, y luego de meditarlo por mucho tiempo, decidió lo mejor que podría hacer por Kion y Fuli, aceptar ese amor "prohibido" y apoyar en todo a Kion. Al fin y al cabo, observo el crecimiento de su hijo. Ya no era el mismo Kion de antes, su hijo estaba atravesando por una nueva etapa más madura. Por lo que finalmente dijo lo siguiente:
- Creo que ya llego la hora de que encuentres la felicidad hijo mio - miro a Nala y ella le sonrió, demostrando lo feliz que estaba de que su hijo halla madurado.
- Yo tengo la solución a su problema, debemos esperar un poco más hasta que sea la hora indicada - menciono Nala mientras miraba como el sol se ocultaba.
En eso entran a la cueva Ono y Bunga, quienes estaban preocupados por la salud de su líder, Simba y Nala con una sonrisa los invitaron a pasar para que observaran a Kion quien aún dormía plácidamente. De pronto, el cachorro comenzó a despertar de su sueño.
- ¿Ono, Bunga? - susurro el cachorro al ver a sus compañeros - ¿Están bien?
- Claro que si Kion, estábamos preocupado por ti y vinimos a ver cómo te encuentras - respondió Ono con una sonrisa
- ¿Cómo te sientes Kion? - pregunto Bunga observando la pata de su mejor amigo
- La verdad, me siento de maravilla - dijo esto mientras se levantaba y estiraba la pata, la cual ya se había sanado casi por completo.
- ¡Eso es Bungafantastico! - grito el tejón, era la primera buena noticia que recibía en todo el día.
- Siento arruinar el momento pero Kion, hay algo que tenemos que decirte - susurro Ono con una mirada de preocupación.
- ¿Que es Ono? ¿Le paso algo al reino? - pregunto con curiosidad, pero noto que era algo peor al ver la mirada triste de su compañero.
- Es Fuli, decidió abandonar la guardia para siempre... - dijo esto último con un tartamudeo
- ¡Que Fuli abandono la guardia! - grito Kion captando la atención de todas las leonas, en especial la de Nala, Kiara y Simba.
Ono estaba a punto de decir algo hasta que Kion le robo la palabra, recordó el sueño y las palabras de su abuelo.
- "La respuesta está enfrente de ti" - susurro Kion mirando el suelo, luego recordó la imagen de su madre en el poso.
- ¿Mamá? podemos hablar en privado por favor - pregunto Kion mirando a Nala, ella solo sonrió ante las palabras de su hijo, como si estuviera esperando todo este tiempo para escuchar esas palabras.
- Por supuesto que si, ¿nos disculpan muchachos? - Dijo Nala a Ono y Bunga, quienes estaban un poco confundido ante la frase de Kion.
Ambos salieron de la cueva y se dirigieron a la punta de la roca, ambos contemplaron la noche. Nala miro de reojo una parte del cielo y noto que había luna llena, esto la hizo sonreír aún más. En eso miro a su hijo.
- Bueno hijo, ¿Cuál es la pregunta? - pregunto Nala
- Bueno, quizás esto te parezca algo raro pero... por casualidad ¿no conoces un lugar donde el piso está cubierto por puras flores, rodeado por muchos, muchos árboles de pétalos rosados, con montañas pequeñas, y un gran poso lleno de peces? - pregunto Kion mirando a su madre, quien se encontraba sorprendida ante la descripción del lugar.
- "El Campo de los ancestros" - susurro Nala aun sorprendida, se estaba preguntando como su hijo conocía tal lugar. - Si, lo conozco muy bien, fue el lugar más hermoso que conocí en toda mi vida, allí fue el lugar donde tu padre me pidió que fuera su compañera luego del reinado de Scar.
- ¿El Campo de los ancestros?, entonces si existe... - comento Kion sorprendido, ahora tenía sentido las palabras de Rafiki, los dos leones queridos eran Mufasa y Nala - Gracias abuelo.
- ¿Abuelo? - pregunto Nala extrañada.
- Es una larga historia, te prometo que te lo contare mañana, ahora tengo que saber cómo llegar a ese lugar - dijo Kion con un tono de esperanza - Mamá, ¿sabes cómo puedo encontrar ese lugar?
- Si, pero la entrada está demasiado oculta, está muy cerca del bosque donde encontré a tu padre, el lugar donde vive Bunga. - explico Nala - Sé que no debería contarte esto ya que es un secreto que tengo yo con tu padre y prometí no revelarlo, pero lo haré por ti y por Fuli quien te salvo la vida, será nuestro secreto ¿vale?
- Por supuesto que sí, lo prometo con la garrita - dijo Kion levantando la garra, Nala sonrió al ver tal gesto y correspondió su garrita con la suya.
- Muy bien, la entrada se encuentra detrás de una cascada, está cubierta de puras hojas color marrón, cuando lo encuentres, veras un túnel completamente oscuro y largo - en eso coloca su pata a la espalda de su hijo - No temas, tu solo sigue avanzando y finalmente encontraras el lugar.
-¡Muchas gracias Mamá! - agradeció el cachorro con un abrazo - Ahora ya lo que debo hacer...
- Buena suerte Kion - le susurro su madre, quien a la vez pensaba en que esta seria posiblemente la mejor noche de la vida de su hijo.
Kion rápidamente entro a la cueva en busca de Ono y Bunga, estos se encontraban hablando con Kiara, Tiifu y Zuri.
-Muchachos, ya tengo la solución a todo este problema - dijo Kion con una sonrisa llena de confianza - Sé que es tarde pero necesito de su ayuda, es la única manera de lograr convencer a Fuli para que regrese con nosotros
- ¡Hapana! ¿Lo dices en serio? - pregunto Ono con una mirada de alegría - Cuentas con mi apoyo total Kion.
- Y con el mío - dijo Bunga con una sonrisa, era la segunda mejor noticia que recibía durante el día.
- Entonces vamos, síganme - menciono el cachorro mientras se dirigía a la salida, no sin antes encontrar a su padre con una mirada seria.
De pronto sonrió y dijo:
- Ve Kion, ve a recuperar a tu amiga - se apartó de la entrada para sorpresa de Kion.
- Gracias Papá - dijo esto con un abrazo.
- Venga Fuli te está esperando, haz tu mejor esfuerzo - dijo Simba empujando cariñosamente a su hijo.
Una vez fuera de la cueva, Kion les explico con detalle la descripción de la entrada, con mucho cuidado de no revelar el lugar secreto. Bunga rápidamente recordó que existen 1 sola cascada en los bosques Hakuna Matata y no se encontraba muy lejos de la roca el Rey. Los tres emprendieron su viaje hacia los bosques con su famosa frase "Hasta el fin de las praderas, guardia del león defensa"
Durante el trayecto Kion indico a Ono que volara muy alto para localizar la cascada y un enorme árbol muerto con 2 piedras gigantes debajo de él, Ono se extrañó ante tal pedido respecto al árbol. Mientras que Bunga, al vivir en esa zona, se convirtió en el guía para encontrar la cascada por tierra.
Al llegar se pusieron patas a la obra, gracias a la luz de la luna llena, el bosque desde las alturas se podía ver más claro, Ono no tardo en encontrar el árbol muerto.
- Perfecto, yo iré a ese lugar, muchachos necesito que ustedes busquen la entrada secreta de la cascada, recuerden que esta se encuentra detrás de esta misma, cubierta de hojas color marrón - Dijo Kion antes de empezar a correr en dirección al árbol muerto. - Cuando logren encontrarla, quiero que me busques desde el cielo Ono y me des la señal, luego de eso, necesito que me dejen solo ¿vale?
- Dalo por hecho Kion - afirmo Bunga con una sonrisa.
Luego de eso se separaron, a medida que Kion visualizaba el árbol muerto comenzaba a sentirse nervioso, sabía lo que estaba a punto de suceder por lo cual se le hizo un nudo en la garganta. Finalmente llego al lugar y logro encontrar a Fuli, se encontraba "durmiendo" encima de una roca plana. Tal y como lo había visto en su sueño, Kion se armó de valor y se acercó cuidadosamente a la roca, en eso sube con mucho cuidado y encuentra el rostro de Fuli, para su desgracia, ella estaba despierta por lo cual Kion al hacer contacto visual con ella, retrocedió rápidamente a tal grado de caer de la roca plana. Fuli se levantó lentamente y miro a Kion con una mirada de enojo.
- ¿Qué es lo que quieres? Kion - gruño Fuli, mostrando sus dientes.
- Yo... vengo a hablar contigo - respondió Kion con una mirada seria pero insegura a la vez, lidiar con la ira de una hembra era algo nuevo para el.
- ¡No hay nada que hablar ni mucho menos tengo motivos para hablar contigo! - grito un poco más fuerte la cheetah
- Se que dejaste la guardia del León Fuli pero no vengo a preguntarte si quieres unirte o no, ni mucho menos obligarte -respondió el líder con una voz cada vez mas, sabía que Fuli estaba muy enfadada pero eso no lo intimidaba.
- ¿Y el motivo de tu agradable visita es? - pregunto Fuli con una mirada de confusión.
- Quiero llevarte a un lugar especial - dijo esto mientras subía a la roca, Fuli retrocedió un poco, no dejaba de estar a la defensiva - Sé que estas muy enfadada conmigo y sí, me lo merezco, fui un idiota y tonto a la vez, no pensé en las consecuencias que iba a traer mis acciones y que no merezco tu perdón.
- Ni la vas a tener Kion, pierdes tu tiempo - replico Fuli con un tono aún más molesto - Casi pierdo la vida por tu culpa.
- Lo sé... pero si me das una oportunidad, te prometo que si esto no funciona... te dejare en paz, para siempre - susurro con tristeza el cachorro - Como te dije, no vengo a obligarte, solo quiero ganarme tu perdón si es que aceptas esto que te estoy proponiendo.
- ... - Fuli solo desvió la mirada, demostrando su negación.
Kion se resignó por completo, ya no podía hacer nada más, era más que obvio que su lazo de amistad con ella se había roto por completo, sintió un dolor inmenso en el pecho ya que había perdido a su mejor amiga y la chica que amaba.
- Gracias por salvarme Fuli, quiero que sepas que la pase de maravilla al estar a tu lado y siempre recordare los buenos momentos y yo... quiero decirte que en verdad que te quiero mucho, siempre serás bienvenida en este lugar. - dijo esto último mientras se daba la vuelta - Adiós Fuli, gracias por todo.
Kion comenzó a caminar en dirección a la roca del rey cuando de pronto sintió una pata en su hombro derecho, giro la cabeza y observo a Fuli con una mirada de tristeza.
- Espera... - susurro Fuli mientras bajaba de su lugar de descanso y se acercaba a su ex-lider.
- Kion, espero que esto valga la pena - dijo Fuli con un tono de voz calmado, mientras lo veía directamente a los ojos, dio un suspiro y dijo - Acepto tu propuesta, guíame hacia ese lugar
- Fuli... no te arrepentirás, te lo prometo - sonrió Kion mientras emprendía el camino directo hacia la entrada.
Cuando comenzaron a caminar por el bosque, Kion mirando de reojo hacia el cielo, encontró a Ono dándole la señal de que habían encontrado la cascada, estaba muy cerca de ellos, este le guiño el ojo y le agradeció mentalmente.
- Buena suerte Kion - susurro mientras se disponía a dejar el lugar junto a Bunga, quien se encontraba arriba de un árbol viendo a los 2 felinos.
En pleno camino, ninguno de los dos mencionaba alguna palabra, la tensión era muy fuerte entre los dos y lo menos que deseaba Kion era que Fuli cambiara de opinión y la perdiera para siempre. En eso Kion se percata de un detalle, Fuli estaba temblando de frió, sabía que ella no tenía una cueva cálida en donde pueda dormir tranquila, pero eso iba a cambiar esta noche.
Cruzando por un camino de rocas, a lo lejos, logro encontrar la cascada, muy cerca del hogar de Bunga, de pronto se desconcentro ante una pregunta de la cheetah.
- ¿Cómo está tu pata? - pregunto Fuli mirando de reojo la pata de Kion
- Esta mejor, ya no me duele nada - respondió Kion mirándola de reojo - Rafiki sabe cómo curar a los animales
- Si... eso parece - suspiro Fuli - ¿Cuánto falta?
- No mucho, ¿vez aquella cascada?, allí está la entrada - dijo Kion tratando de moverse un poco más rápido, no quería terminar con la paciencia de Fuli.
Finalmente llegaron a la cascada, había un enorme camino de rocas que pasaba por debajo de la cascada, con mucho cuidado de no mojarse, observa que en efecto había una enorme maleza con hojas de color marrón, estaba en el lugar correcto, sin dudarlo comenzó a golpear fuertemente la maleza.
-¿Pero qué es lo que haces? - pregunto Fuli con una mirada de confusión.
- Ya veras, dame unos minutos - grito Kion mientras rasguñaba las hojas - Necesito sacar esto para que podamos pasar.
- Kion... si esto es una broma, yo.. - fue interrumpida por un fuerte sonido, Kion había golpeado la maleza con tal fuerza que logro atravesar la pared de hojas
- Bien, ya podemos pasar, ven Fuli - la llamo con una voz de seguridad, pero noto que la cheetah no se movía - Confía en mi por favor, no estoy aquí para hacerte pasar un mal rato
- Esta bien... voy - susurro ella con un tono molesto, al ver la entrada de cerca, no observaba más que oscuridad absoluta.
- Escúchame Fuli, voy a necesitar que muerdas mi cola para que no me pierdas el paso - dijo Kion mientras daba los primeros pasos - Sé que es raro, pero es la única forma de que podamos atravesar este camino.
- ¿Es en serio? - suspiro la cachorra - Espero que esto valga la pena
Fuli retrocedió un poco y con sus colmillos sujeto la punta de la cola de Kion con mucho cuidado de no lastimarlo, este al ver que Fuli estaba lista comenzó a avanzar hacia la macabra cueva, a medida que se desplazaban, la oscuridad cada vez más los abrazaba por completo, llegando a un punto en el que ninguno podía ver nada. En eso Fuli se detiene por el miedo pero Kion le susurra:
-Tranquila Fuli, no dejare que nadie te haga daño y mucho menos te dejare en un lugar como este -
Fuli contuvo su miedo y decidió seguir. Habían pasado 5 minutos desde que entraron a la cueva, ya no lograban escuchar el ruido de la cascada detrás de ellos. Lo único que se lograba oír era el sonido de sus pisadas. El tiempo pasaba y los nervios de Fuli no paraban de crecer, desconocía las intenciones del león, no sabia hacia que clase de lugar la estaba llevando, al final tomo un poco de aire y decidió confiar. No paso mucho tiempo para que ambos felinos lograran ver una luz a lo lejos, en ese momento Kion se detuvo.
- Fuli, ya puedes soltar mi cola - le susurro a una espantada Fuli, estaba completamente aterrada por no ver nada.
- Tranquila, ahora necesito que cierres los ojos por favor, quiero darte una sorpresa, ¿está bien?
- Kion te juro que te voy a golpear si intentas hacer... - fue interrumpida por Kion
- Dime Fuli, durante todos este tiempo, ¿alguna vez te trate de hacerte daño o algo que valla en contra de tu voluntad? - pregunto el león si tener respuesta alguna de su amiga - Sé que estas enojada conmigo pero dime... ¿confías en mí? - pregunto Kion con un tono de voz suave.
-... Si, confió en ti Kion - dijo esto último con una voz suave, detalle que alegro al líder.
- Esta bien, ahora necesito que des unos cinco pasos, estaré detrás de ti, quiero que tú lo veas primero - susurro Kion
- Va..vale - tartamudeo la aterrada cheetah, gracias a la luz que se veía a lo lejos, pudo avanzar sin problemas, luego de eso cerro los ojos.
- Cuando lleguemos a nuestro destino, te silbare y tu abrirás los ojos - indico Kion quien estaba tranquilo a pesar de estar rodeado por la oscuridad.
Siguieron avanzando por unos cuantos minutos, la luz cada vez se volvía más fuerte hasta el punto que desvaneció la oscuridad que los rodeaba, en eso se escuchaba un cálido ruido de árboles sumado a los sonidos de los grillos y sintieron un agradable aroma floral. La temperatura del clima comenzaba a subir a un punto agradable para ellos, Kion se alegró mucho al ver que Fuli ya no estaba sufriendo por el frio, todo estaba marchando perfectamente. Finalmente llegaron a su destino, Fuli sintió que pisaba algo suave y cálido. En eso Kion Silbo y Fuli abrió los ojos, lo que vio a continuación la dejo boquiabierta.
- ¡Sorpresa! - exclamo Kion con un tono de alegría
Fuli observo con detenimiento todo lo que Kion había visto en su sueño, era todo exactamente igual de hermoso, los pétalos rosados volando por todos los lugares, los arboles de colores peculiares, el poso de agua, el cálido clima, las montañas, las rosas cubriendo todo el suelo y el cielo cubierto de estrellas. La luna llena resplandecía a lo lejos, iluminando toda la zona.
- Kion... esto es asombroso - susurro Fuli, quien admiraba todo los detalles de la zona, ella conocía todos los rincones de Pridelands pero nunca había visto algo tan maravilloso y esplendido como aquel panorama. Su corazón comenzó a latir rápidamente, no sabía que decir, era como estar en un sueño. Todo la rabia, la ira, el enojo, la tristeza y el trauma habían desaparecido, solo sentía alegría y paz en su corazón.
- Te dije que no te ibas a arrepentir - dijo el león con una mirada sonriente - Ven, sígueme.
- Esta bien - susurro, con una voz suave la cheetah, mientras lo seguía lentamente.
Kion se dirigió al pozo y toco el agua, estaba caliente como en su sueño y estaban todos los peces, incluyendo el pescado de colores brillantes.
- Ven Fuli, toca el agua- dijo Kion quien jugaba con el agua del pozo.
- Perdona pero recuerda que no me gusta el agua - retrocedió un poco para no mojarse.
- Bueno tú te lo pierdes - dijo esto último mientras corría y daba un gran salto hacia pozo.
Pasaron algunos minutos y Kion no emergía del pozo, la preocupacion de Fuli comenzaba a crecer poco a poco, se acercó un poco a la orilla y para su sorpresa, Kion emerge sujetando a Fuli por el cuello y la sumerge en el agua (así como lo hizo Simba con Nala).
Ambos emergieron del agua, Fuli estaba desesperada, hasta que Kion se acercó y la sujeto.
-Fuli tranquila, antes de que te enojes conmigo y me golpees, siente el agua, ¿no notas algo raro? - pregunto Kion sin dejar de sujetarla con las patas.
- Esta... caliente, ¡el agua está caliente! - dijo la cheetah con asombro, era la primera vez en toda su vida en la que el agua le parecía muy agradable.
- Ahora mira debajo de ti, dime, ¿notas algo curioso? - indico Kion mientras soltaba a Fuli quien ya se había calmado.
- Los peces, están brillando... ¿pero cómo? - se preguntó a sí misma la cheetah al ver tan maravillosa vista debajo del lago.
- Por ultimo Fuli, bebe un poco del agua, confía en mi - dijo Kion mientras trataba de beber un poco de agua.
Fuli al tomar un bocado del pozo, sintió el agua más refrescante y dulce que pudo haber probado en su vida, no lo podía creer, todo parecía una fantasía. En eso siente que alguien le lanza un chorro de agua, era Kion quien trataba de impulsarla a jugar con él. Al principio lo miro con una mirada de enojo pero luego miro a Kion detenidamente y lo que sentía en ese momento no era rabia, sino un gran cariño hacia él, cariño que poco a poco iba evolucionando. Su corazón se estaba sanando de poco a poco.
- Bien... tú te lo buscaste Kion - grito Fuli mientras le lanzaba agua con sus patas - No me vas a ganar en esto.
- Ja ¿Me estas retando? - dijo Kion con un tono desafiante.
- ¿Tu qué crees? - dijo Fuli dándole una sonrisa, la primera sonrisa que dibujaba en su rostro, esto alegro muchísimo al león, por lo que le siguió el juego.
- Bien reto aceptado - le lanzo un poco de agua a Fuli y ella hacia lo mismo.
Ambos cachorros se estaban divirtiendo como nunca antes, ambos habían jugado tiempo atrás con diversos tipos de juegos, pero este fue el más divertido que pudieron probar, ambos lo estaban disfrutando demasiado. Luego de unos minutos, ambos cachorros quedaron agotados por todo el esfuerzo y decidieron salir del pozo, gracias al cálido clima, no sentían frió a pesar de estar empapados. Luego Kion escucha un ruido proveniente del estómago de Fuli, ella se apeno por esto por lo cual Kion se limito a sonreír.
-Espérame aquí, no tardare - dijo Kion mientras regresaba al agua y se sumergía aún más dentro del pozo.
De pronto el león emerge con un el pescado de colores brillantes, lo lanzo directo al pasto y volvió a sumergirse, nuevamente Kion pesco el mismo pez y lo lanzo hacia el pasto, realizo esta acción cinco veces. Fuli estaba anonadada por la habilidad de pesca de Kion, nunca lo había visto pescar y nadar de esa manera. El cachorro regreso al pasto muy agotado por el enorme esfuerzo.
- Bien, aquí tienes mucho para comer Fuli, puedes servirte - le sonrió a Fuli quien a la vez lo veía con una sonrisa
- Muchas gracias Kion pero, tu ¿no vas a comer? - pregunto la cachorra a su ex-líder.
- La verdad no tengo hambre, pero quisiera probar esta nueva especie de pez - dijo esto mientras miraba la comida.
- ¿Kion? - susurro Fuli.
- ¿Si? - pregunto Kion
- ¿Me quieres acompañar a comer? - le pregunto con una voz suave, tan suave que por un momento parecía seductora, Kion no se negó.
Ambos cachorros, al mismo tiempo, dieron un mordisco y la sensación que sintieron estaba fuera de este mundo. El pescado estaba delicioso, era un sabor mucho mejor que el atún.
- ¡Cielos esto esta delicioso! - gritaron al mismo tiempo, el sabor era fenomenal para ellos.
- Nunca pensé que existiría tal sabor - dijo Fuli mientras daba otro bocado.
- Tampoco yo, es la primera vez en tanto tiempo que pruebo una cena de este nivel - respondió Kion con un pedazo de pescado en su mandíbula.
Ambos felinos no tardaron en terminar su cena, terminaron satisfechos por el banquete, Kion observo como Fuli estaba completamente feliz, todo estaba saliendo muy bien. Se incorporo y se acercó lentamente hacia Fuli y le toco con su pata.
- Tú las traes - dijo Kion mientras se echaba a correr a toda velocidad.
- Oh ya verás pequeño pillo - dijo Fuli mientras se preparaba para correr a toda velocidad.
Kion sabía que iba a perder, pero no le importaba, lo único que quería era divertirse con su mejor amiga y que pase la mejor noche de su vida.
- Aquí estoy Fuli, a que no me atrapas - grito Kion con voz desafiante.
- Muy bien, acepto el desafió - dijo Fuli mientras comenzaba a correr a toda velocidad.
No tardo ni 1 minuto en atrapar a Kion, pero por accidente la velocidad era tan alta que no la midió bien, estrellándose con Kion, ambos comenzaron a rodar por todo el camino de flores hasta que finalmente cayeron al poso nuevamente.
Por suerte ninguno había sentido dolor ante el impacto, al contrario, ambos comenzaron a reír una vez salieron del agua.
Kion estaba muy feliz, después de mucho tiempo, por fin oía reír a su amiga. Esto lo alegro una vez más. Pero en eso Fuli comienza a carcajearse aún más.
- Kion, mira todo tu cuerpo - dijo Fuli con una sonrisa.
Kion observo todo su cuerpo y se percato que estaba cubierto por una gran cantidad de pétalos rosados, tanto así que parecía un arbusto gigante. El simplemente sonrió y se sacudió fuertemente. Para su mala suerte, el resultado fue peor de lo que esperaba. Debido a la sacudida, levanto más pétalos del suelo y quedo atrapado en una bola de pétalos, solo se veía su nariz. Fuli simplemente no pudo contener la risa, a tal punto que comenzó a llorar.
- Bien creo que fue suficiente diversión con las carreritas - dijo Kion mientras daba un gran salto al poso con la intención de librarse de los pétalos. Cuando salió del agua, algunos pétalos seguían pegado a su cuerpo.
Fuli se acercó a él con una sonrisa y decidió ayudarlo con ese problema, ella no podía evitar reírse de Kion al ver tan graciosa escena.
- Bueno por lo menos alguien se está divirtiendo - dijo Kion con un tono sarcástico.
- Lo siento Kion, debiste verte, fue tan gracioso - respondió Fuli mientras sacaba los últimos pétalos del pelaje del león.
Luego de esas palabras, ambos cachorros decidieron ir debajo de uno de los árboles y se recostaron boca arriba para contemplar las estrellas, ambos estaban cansados por toda la diversión que habían tenido. Fuli estaba completamente complacida por todo lo que estaba viviendo aquella noche, para su buena suerte, la noche no acababa aun. Kion se levantó y miro a Fuli, sabía que era la hora de sanar ese corazón roto.
- Fuli ¿Podemos hablar un momento? - pregunto Kion con una mirada seria.
- Claro, dime ¿qué es lo que sucede? - pregunto la cheetah con una mirada curiosa, mientras se incorporaba.
- Primero quiero que sepas que yo jamás en mi vida quise hacerte daño, cuando te uniste a la guardia del León, estuve muy contento por contar con tu apoyo, a medida que el tiempo iba pasando, nos hicimos muy buenos amigos, nos apoyábamos el uno al otro sin importar el riesgo y yo... - dijo esto último con una voz quebrada, Kion comenzó a llorar - Lo arruine por completo... por mi falta de juicio te puse en un grave peligro, casi te pierdo en ese accidente, de no ser por tu ayuda, yo no estaría con vida en este momento. Y cuando te vi llorar, me sentí como la peor escoria de este mundo, sabía que te había lastimado... hasta el día de hoy no puedo perdonármelo, Fuli lo siento mucho... en serio lo siento mucho, tu significas mucho para mí y no quiero perder tu amistad. Lo siento... en verdad lo siento.
Kion cerro los ojos y siguió llorando hasta que de pronto comenzó a sentir como algo suave y calido se frotaba contra su piel, era Fuli quien estaba rozando, suavemente, su cuerpo por completo al de su amigo, colocando su cabeza debajo de él y luego rodeo su cuello ,y comenzó a ronronearle.
- Tu también eres muy importante para mi Kion, antes de que me uniera a la guardia, era una cheetah muy solitaria, no tenía muchos amigos, eso cambio el día en el que me uniste a la guardia del león, desde ese día cambiaste mi vida, gracias a ti, pude vivir cientos de aventuras y pude aprender muchas cosas del ciclo de la vida. Pasamos por momentos tensos, cruciales y peligrosos, y a pesar de los malos momentos, siempre salíamos adelante. Tu eres mi mejor amigo y cuando presencie lo de esta mañana, creí que te perdería para siempre. Eso me rompió el corazón Kion, no quiero perderte, si tu no estas, mi vida no tendría sentido - confeso esto ultimo con tono de melancolía.
Fuli retrocedió y ambos felinos se quedaron viéndose por un largo tiempo, la luz de la luna lograba crear un brillo hermoso en los ojos verdes de la cheetah, provocando que Kion se sonrojara. Lo mismo paso con Fuli, al observar de cerca a Kion, observo el brillo de sus ojos, estos lograban que Fuli se sintiera segura a su lado, ella se sonrojo al darse cuenta que ambos se quedaron mirándose por un largo tiempo. En ese instante Fuli vuelve a pegarse cerca a Kion mientras le ronroneaba.
- Kion, muchas gracias por darme esta maravillosa noche, en verdad me divertí mucho y disfrute mucho de este lugar - agradeció con los ojos cerrados, sintiendo el calido cuerpo del león, sentía que su corazón se aceleraba por el contacto y finalmente dijo - Quiero decirte que yo... te perdono por todo lo que paso, nunca más me volveré a enojar contigo ni mucho menos te golpeare. - dijo esto último mientras le daba una lamida en la mejilla que ella golpeo.
- De nada Fuli, para eso son los amigos, debemos cuidarnos y ayudarnos mutuamente y muchísimas gracias por perdonarme, era lo que más deseaba - susurro Kion con alegría mientras sentía el cálido cuerpo de Fuli y su ronroneo.
De pronto ambos comenzaron a ver a su alrededor como comenzaban a brotar luces amarillas desde los árboles, eran las luciérnagas, era el último detalle que faltaba revelar del campo de los ancestros. Ambos se quedaron contemplando la hermosa combinación que formaban los petalos y los coloridos bichos, era como ver las estrellas de cielo y poder tocarlas, Fuli, con sus patas, comenzó a tocar a las luciernagas, era la primera vez que veía este tipo de insecto en particular y le parecia muy adorable. Kion solo la veia con una mirada de felicidad, en ese instante recordó las palabras de Nala sobre la propuesta de Simba. Observaba su entorno, era como si el mismo lugar le estuviera impulsando a revelar sus sentimientos hacia su compañera. Al principio le entro el miedo ya que no sabia como reaccionaria. ¿Y si decia que no?, su amistad terminaría y no se volverían a ver de la misma manera, todo se arruinaría. Pero luego una refrescante brisa lo comenzó a rodear, sintió como una pequeña pata lo tocaba por la espalda, era el espíritu de su abuelo quien lo estaba indicando que era el momento de la verdad. Kion dio un fuerte suspiro y decidió llamar a su amiga quien jugaba alegremente con las luciérnagas.
- ¿Fuli? - susurro Kion
- ¿Si, Kion? - pregunto suavemente Fuli
Se acercó un poco más a ella, junto sus patas con las de ella y finalmente se confesó:
- ¿Quieres ser mi compañera, y estar a mi lado por siempre? - pregunto esto último, con mucha vergüenza y sonrojado a la vez.
- Kion... yo... esto es tan repentino y... - tartamudeo la felina hasta quedarse callada por unos minutos, desviando la mirada.
El silencio y la cálida brisa del lugar los envolvía, al no tener una respuesta concreta de parte de Fuli, Kion cerro los ojos y se preparó para escuchar el rechazo. Después de todo ambos eran de diferentes especies, el reino vería rara la relación entre un león y una cheetah, sobretodo Simba, su padre no lo permitiría puesto que es la tradición de tener una pareja de la misma especie en la realeza, pero a esto no le importaba a Kion, el no quería ser rey o gobernar el reino, solo quería protegerlo y que todos estuvieran a salvo, y quería hacerlo al lado de la chica que amaba.
Kion se resigno pero al menos había recuperado la amistad de Fuli, estuvo a punto de decir algo hasta que de pronto... no pudo hablar debido a que algo cubría sus labios, fue la experiencia más hermosa de toda su vida. Fuli, su querida amiga, lo estaba besando con mucho cariño, demostrando finalmente sus sentimientos y su respuesta, el se quedo pasmado por unos segundos y luego se dejo llevar por la sensación. Ambos se quedaron compartiendo su primer beso bajo la luz de la luna por unos minutos hasta que ambos finalmente se separaron para tomarse un respiro. Ambos estaban completamente sonrojados.
- Por supuesto que si Kion, quiero estar a tu lado por siempre - susurro la cheetah con una mirada de alegría - Siempre me tendrás a tu lado, te amo demasiado y no quiero perderte.
- Yo también te amo demasiado Fuli, deseo pasar el resto de mi vida contigo a mi lado, no me importa si los otros no lo aprueban o el reino lo ve mal, tu eres la chica de mis sueños - respondió Kion con una sonrisa mientras veía los ojos de Fuli los cuales estaban brillando con mucha intensidad, demostrando que su corazón estaba sanado y que se habían reconciliado por completo.
Fuli en un acto amoroso, salta sobre Kion y lo abraza, estaba completamente feliz. Su mejor amigo ahora era su compañero, era el mejor momento de su vida y nada podría arruinarlo, el cachorro correspondió el abrazo y se quedaron viéndose fijamente los dos, ambos estaban nerviosos al sentir el calor de sus cuerpos, finalmente Fuli cierra los ojos y besa por segunda vez a Kion, quien correspondió el beso con mucha alegría.
En poco tiempo, la luna se comenzó a ocultar, oscureciendo un poco el lugar para sorpresa de ambos. La noche ya estaba por acabar y era muy tarde, considerando el hecho de que mañana tendrían que trabajar con la Guardia del León.
- Kion ¿Quieres dormir conmigo esta noche? - pregunto Fuli con una voz suave y cariñosa a la vez.
- E... Cl.. claro - tartamudeo Kion un poco nervioso ante la pregunta de la cheetah, era la primera vez que dormiría con una felina que no fuera parte de su familia. Fuli solo sonrió al ver la reacción del león.
- Tranquilo que no muerdo, te lo prometo - dijo esto ultimo dándole una lamida, poniendo mas nervioso a Kion.
Finalmente los dos volvieron a compartir un beso lleno de amor mientras los pétalos los rodeaban, esa noche fue marcada como la mejor de sus vidas, al menos por el momento ya que más alegrías vendrían en el futuro, el día del Upendi.
Ambos comenzaron a caminar juntos buscando algún lugar donde puedan dormir sin que nadie los moleste, estaban demasiados cansados debido a todas las experiencias vividas por este día. Finalmente encontraron un pequeño sitio con un espacio bien profundo entre los árboles Ginkos, ambos se fueron a lo profundo de estos y se instalaron. Se recostaron uno encima del otro no sin antes despedirse.
- Buenas noches Fuli - susurro Kion mientras abrazaba a Fuli
- Buenas noches Kion y gracias por hacerme la chica más feliz del mundo - dijo Fuli mientras le daba una lamida.
Una lagrima de felicidad rodó por el ojo izquierdo de Fuli mientras cerraba los ojos, demostrando toda la felicidad que Kion le había dado durante toda la noche.
Finalmente ambos se acomodaron un poco mas y se quedaron profundamente dormidos. Oficialmente Kion y Fuli eran pareja, y la Guardia del León se volvió a restablecer por completo. En la entrada de la cueva se encontraba una figura con ojos azules quien estaba feliz por lo que acaba de presenciar, finalmente se retiró al ver el final feliz, dejando a los cachorros dormir en paz.
Faltan 6 días para la celebración del Upendi.
Fin del capítulo 3
Inspiraciones para realizar este capitulo:
Actualmente el Campo de los ancestros esta inspirado en los jardines de la sala gemela de la casa de Virgo del anime de Saint seiya: Saga de Hades Santuario
El poso del Campo esta inspirado en el poso carnívoro que aparece en la pelicula Life of Pi
Como se habrán dado cuenta, hay muchas referencias a la canción "Esta noche es para amar" de TLK 1
