Nuevamente muchas gracias a todos los lectores que leen esta humilde historia, es una felicidad enorme sentir que disfrutan de la historia con una sonrisa. Disfruten del capitulo


Capítulo 5: La verdad de Kion y su decisión final

Simba y Khamisi estaban mirándose fríamente, midiendo distancias ante cualquier indicio de ataque, ambos estaban muy enfurecidos, sobretodo Khamisi quien se encontraba con el corazón destrozado y completamente furioso con Fuli y Kion. Los dos giraban en círculos, estudiándose bien.

La presencia de Simba no lo intimidaba, el cheetah era el líder de toda una guardia de felinos bien entrenados para cualquier tipo de combate o bien para lidiar con situaciones críticas. Él era el más inteligente y habilidoso de todo el grupo, por lo cual se sentía muy confiado ante la mirada de Simba. El resto de la guardia de león junto a los hipopótamos del manantial los estaban observando atentamente, en especial Fuli quien se sentía muy culpable al ser la causa de la actual situación.

- ¡Papá! ¡Cuidado! – alerto Kion, pero ya era demasiado tarde para su padre

Simba en un descuido, con una de sus patas traseras, piso un platano, cercano a los territorios de los primates. Sin dudarlo, Khamisi embistió a Simba con una velocidad superior en comparación a la de Fuli, el rey salió volando, estrellándose contra uno de los arboles Musa (Bananeros). La embestida fue tan fuerte que algunos primates colobos rojos salieron disparados del árbol.

Khamisi, en un acto de cobardía, se lanzó ante un Simba aturdido, pero el rey reacciono rápido y con un gran mordisco, sujeto el lomo de Khamisi desde los aires, para luego lanzarlo en dirección hacia los manantiales. Los hipopótamos se alejaron lo más rápidamente posible del combate, las cosas se estaban saliendo de control.

El cheetah, con la cara casi ensangrentada por las heridas de Fuli, se acercó a Simba con intenciones de despedazarlo, Simba por su parte se preparó para el contraataque, pero ambos felinos se detuvieron al ver como un cachorro saltaba en medio de ellos, era Kion quien se encontraba con una mirada seria. Este miro de reojo a ambos.

- Papa, Khamisi ¡Ya fue suficiente! – grito Kion ante la sorpresa de ambos

- ¡Kion, sal de allí! – dijo Fuli, muy preocupada al ver a su compañero tan cerca de un posible ataque.

Kion ignoro por completo el llamado de Fuli, este, para sorpresa de todos los animales, en especial de su padre, se había arrodillado ante Khamisi y lo observo con una mirada pasiva.

- Khamisi, te pido que detengas esta locura – dijo el cachorro ante la mirada atónita del cheetah – Perdónanos si te recibimos con hostilidad, pido perdón por las acciones de Fuli. En cuanto a mi padre, el solo estaba tratando de protegerme y defender mi nombre.

- ¿Es una maldita broma no? ¡Primero Fuli, la chica quien creía perdida, me recibe hostilmente, luego me entero que tú eres su compañero y finalmente tu padre trato de matarme! – exclamo Khamisi muy furioso, Kion suspiro y bajo la mirada.

- Lo sé y tienes razón, pero cálmate y escucha mis palabras, ambos somos líderes de diferentes guardias, por lo cual sé que eres un animal comprensible y tolerante, solo escúchame. – dijo Kion quien no dejaba de estar arrodillado, esta acción de Kion ante la mirada de todos los animales era una humillación pero no le importaba nada de eso, quería evitar un conflicto mucho mayor.

Khamisi miro los ojos de Kion, se dio cuenta que reflejaban una gran seguridad y tranquilidad, el cachorro estaba completamente indefenso ante cualquier clase de ataque, por lo que le impresiono que él no estuviera temblando.

- ¡Hijo! Levántate – ordeno Simba con un tono de voz molesto al ver las acciones de su cachorro, pero este solo se limitó a mirarlo y guiñarle el ojo.

Khamisi dio un fuerte suspiro y se sentó sobre el pasto, con una mirada seria y furiosa, se había calmado un poco, reconoció la actitud valiente de Kion.

- Y bien, ¿qué demonios es lo que quieres decirme? – pregunto Khamisi, levantado una ceja.

Kion se levantó y miro seriamente al felino, si no decía las palabras correctas, estaría peligro. Dio un suspiro y calmo sus pensamientos. Fuli quería acercarse pero Kion con una mirada la detuvo, ella se limitó a encogerse de brazos.

- Nuevamente, quiero pedir disculpa ante mis acciones y la de Fuli ante tu llegada, todo esto fue repentino y no sabía absolutamente nada relacionado a tus sentimientos con Fuli, ni sobre su pasado… – dijo Kion con un tono de voz tranquilo, miro a Fuli quien la veía con una mirada de tristeza, bajo las orejas y cerró los ojos ante la dura mirada de Kion – Nosotros tenemos la intención de ayudar a tu reino, sin importar cual sea la causa del problema, estamos dispuestos a cooperar contigo. Sin embargo…

Esta vez Kion levanto la cabeza y lo observo con una mirada muy fría . Todo el mundo estaba oyendo las palabras del príncipe, en especial Simba quien lo miraba atentamente. Fuli por su parte quería acercarse a Kion.

- Tú fuiste el causante de toda esta confrontación, sin avisar te acercaste a Fuli y la abrazaste de golpe, provocando en ella su violenta reacción… y la mía también –

- Lo hice porque es mi prometida, no la veía en años, creí que estaba muerta – reclamo Khamisi con una voz desafiante – Que esperabas de mi reacción Kion.

- Lo entiendo muy bien, yo reaccionaria igual... pero debes entender una cosa, si ella está aquí es por su propia decisión, no quiere casarse contigo, ahora es mi compañera lo quieras o no y vive en este reino, nada de lo que hagas cambiara las cosas.

Esto provocó la ira del cheetah pero antes de que mencionara unas duras palabras contra el cachorro, este le gano la palabra.

- Hay muchos temas que tenemos que aclarar y resolver de la mejor manera posible, ambos somos líderes por lo cual no debemos dejar que nuestras emociones nublen nuestro juicio y menos si se trata de temas tan triviales como un triangulo amoroso.

- Kion… - susurro Fuli

- ¡No me interrumpas Fuli! – grito Kion con un tono muy enojado, causando la tristeza de la cheetah, Ono se acercó a Fuli y la comenzó a consolar.

- Tranquila… recuerda que él te ama, no lo dijo con mala intención – dijo la garceta, colocando su ala en el lomo de Fuli.

- Lo se… - susurro Fuli con un aire de desaliento.

Luego del grito, el príncipe dio un fuerte suspiro y continuo su charla con su invitado.

- El rey Faraji es un gran aliado y un excelente amigo, ayudo a mi padre a reconstruir el reino luego del todo el desastre que había causado Scar. Queremos devolverle el favor sin importar cuál sea el problema, por lo cual… - Kion levanto una pata mirando al cheetah quien escuchaba las palabras del cachorro atentamente, se dio cuenta que esas palabras tan complejas no lo diría un cachorro, sino más bien las un león adolescente bien entrenado para resolver los problemas diplomáticamente – Te pido que entre tú y yo, por Fuli, hagamos una tregua.

- ¿Tregua? – miro incrédulo el cheetah a Kion –

- Si, una tregua, tenemos un chaman que puede sanarte esas heridas en un día y darte comodidad en nuestro reino, no queremos ocasionar una guerra innecesaria, después de todo es nuestro trabajo velar por la seguridad de todos nuestros seres queridos… y sé que me entiendes perfectamente, así que… ¿Tregua? – finalizo Kion levantando la pata aún más.

- Hijo ya fue suficiente – Dijo Simba pero luego se quedó sin aliento al ver la reacción de Khamisi.

Khamisi suspiro y observo a Fuli quien le devolvió la mirada con una de rabia, luego miro a Kion con una mirada tranquila y correspondió la pata de Kion, estrechándola muy bien.

- Esta bien Kion, admito que deje que mis emociones me dominaran por un momento… reconozco que eres un líder muy valiente a pesar de tu edad, ahora sé por qué Fuli se enamoró de ti… acepto tu tregua – respondió el cheetah con una mirada sonriente.

Todo el mundo estaba completamente anonadados, los primates, las aves, los hipopótamos, la guardia completa y sobretodo Simba. Con un increíble dialogo, Kion logro evitar una posible guerra entre ambos reinos, calmando la ira de Khamisi en un instante quien a la vez aceptaba sus errores de manera pacífica. Ambos felinos sonrieron entre sí.

Bunga comenzó a aplaudir, seguido de Besthe quien pisoteaba la tierra, después Ono y luego el resto de los animales, para sorpresa de Kion quien no se esperaba ese detalle, Simba por su parte se tranquilizó, mirando con orgullo a su hijo quien sin duda, había madurado mucho. Se acercó lentamente donde Kion y le acaricio la cabeza.

- Bien hecho, hijo mío, estoy muy orgulloso de ti – susurro el rey mirando con una mirada de orgullo a Kion, luego observo a Khamisi quien ya estaba completamente tranquilo.

- Khamisi, tal y como dijo Kion, eres bienvenido aquí y discúlpanos si no te hemos recibido de la mejor manera posible, tomo por completo la responsabilidad de todo este problema – dijo Simba con los ojos cerrados.

- Gracias su alteza, disculpe también mis actos y mis ofensas en contra de su hijo y hacia usted – dijo el cheetah haciendo una reverencia con mucho respeto.

- Kion, lleva a nuestro invitado con Rafiki, luego de su sanación, muéstrale el reino a nuestro invitado y que el escoja su lugar de descanso, que el resto de la guardia se prepare para el viaje que emprenderán mañana – ordeno Simba – Yo tengo que hablar a solas con Fuli, en aquel lugar que tú conoces.

- Por supuesto papá, sígueme Khamisi, el lugar no está muy lejos – dijo Kion señalando la dirección del hogar de Rafiki. El cheetah asistió con la cabeza y ambos se dirigieron rumbo al árbol. – Guardia de león, retírense, tienen el día libre.

Kion al ver a la guardia, noto la mirada de Fuli, ella solo desvió la mirada con las orejas bajas, el hizo lo mismo al pasar por su costado, estaba completamente decepcionado de ella por no contarle sobre su pasado. Ella al ver su rostro quiso decirle algo pero Simba la detuvo con una mirada seria, ella se limitó a agacharse ante la presencia de Simba mientras el resto de la guardia se retiraba a sus respectivos hogares.

- Fuli… vamos al campo de los ancestros, tenemos que hablar – ordeno Simba, pasando por su lado.

- Esta bien su alteza… - susurro Fuli, con una mirada triste.

Paso un buen rato desde el enfrentamiento, ya era medio dia, Kion y Khamisi ya se encontraban dónde Rafiki, quien estaba lavando y curando las heridas del cheetah, Simba por su parte aun no llegaba al campo con Fuli, se encontraban caminando por el bosque, ninguno decía ni una sola palabra. Ella. en medio del camino, comenzó a derramar lágrimas sin que el rey se diera cuenta. El mejor día de su vida fue estropeado ante la llegada de su "prometido", no sabía en qué pensar en ese momento, esta vez ella había lastimado indirectamente los sentimientos de Kion ante la revelación de su pasado, solo se esperaba lo peor de parte de Simba y de su compañero.

Luego de la sanación de Khamisi, el cachorro y el cheetah comenzaron a pasear por todo el reino, mostrándole los pantanos, manantiales, pastizales, y el resto de los habitad de todos los animales, el cheetah estaba impresionado por la diversidad de especies que habitaban en Pridelands y por el hermoso panorama que este revelaba a medida que iban avanzando. Kion por su parte no se encontraba animado, a pesar de esto mostraba un rostro de felicidad.

Luego de unos minutos, llegaron a una llanura cercana a los pastizales de la cebras, Kion decidió romper el silencio entre ambos.

- Así que... dime Khamisi ¿Cuál es el problema de Alsius Rock?, si viniste hasta aquí para solicitar nuestra ayuda, debe de ser algo tremendo – comento Kion con curiosidad, quería despejar su cabeza.

- Veras Kion, a diferencia de tu hogar, no hay mucho alimento para todos, en ese lugar se encuentran muchas especies de felinos, incluyendo híbridos como leopones o ligres – respondió Khamisi con un suspiro.

- Valla, son muchas bocas que alimentar – se sorprendió Kion al escuchar al cheetah.

- Si pero eso no es el problema, Alsius Rock carece de aves con buen ojo y de muchos herbívoros que posean fuerza bruta como los hipopótamos, debido a la falta de árboles, bosques, manantiales y vegetación. Se parece al desierto en cierta forma, no hay muchas llanuras, por lo que la guardia de los jaguares carecemos de vista aguda y de fuerza. – continuo Khamisi observando las llanuras de Pridelands.

- Mayormente sobrevivimos gracias a un gran lago cercano a la montaña donde habita el rey y el resto de los felinos, pero últimamente una gran sequía ataco el lugar, provocando que el agua escasee… mayormente no es un problema para nosotros ya que sucede todos los años – dijo Khamisi mirando los manantiales, Kion solo escuchaba el relato.

- Afortunadamente para nosotros, cerca de la enorme montaña, se encuentra una gran cascada que nutre el lago con peces y otros tipos de alimento para los pocos herbívoros que habitan la zona – en eso mira a Kion con una mirada seria – Pero hace poco, hubo un enorme derrumbe provocado por un terremoto, una pequeña parte de la montaña se desprendió, tapando por completo la entrada de la cascada y muchas rutas de nuestro reino, algunos animales se quedaron atrapados

- ¡Hevi kabisa! – dijo Kion con una mirada de incredulidad ante la gran mala suerte de Alsius Rock.

- Así es, poco a poco el lago se iba secando hasta que llego al tamaño de un pozo, poniendo en peligro a toda la población, como no tenemos los recursos necesarios para mover esa enorme roca gigante, ni la vista adecuada para encontrar un camino que nos guie hacia la parte superior de la cascada, el rey solicito la ayuda de tu padre – en eso se detuvo a mitad de camino para sorpresa de Kion, se acerco a una distancia considerable al cachorro y observo la marca que la guardia.

- Escuche historias sobre ti y tu guardia, Ono el de la vista más aguda, Besthe el de la fuerza bruta, Bunga el más valiente y… Fuli, la más rápida de la banda – suspiro al recordar a la cheetah – pero lo más impresionante es la habilidad mística que posees Kion.

- El rugido de los ancestros… si, es una habilidad impresionante – confeso Kion sin dejar de ver al cheetah –

- Exactamente, según los rumores, el rugido de los ancestros tiene el poder suficiente como para mover montañas y destruir todo a su paso – dijo Khamisi con tono de emoción.

- Creo que los animales han exagerado con eso de las montañas – dijo Kion, acabando con la emoción del felino – ¿A qué te refieres?

- Actualmente conozco dos formas de utilizar el rugido, la primera es con una enorme onda expansiva que arrasa con todo lo que este a su paso y la segunda es lanzar pequeños rugidos con un disparo de viento más preciso – revelo Kion al felino. – Pero nunca utilice el rugido para destruir rocas gigantes, mayormente lo utilizo contra las hienas o cuando mis compañeros están en peligro –

- ¿Quieres decir que nunca has utilizado el rugido para destruir obstáculos? – pregunto con una mirada de decepción.

- En objetivos pequeños sí, pero nunca en una roca de semejante tamaño como lo es un escombro gigante, actualmente tengo un problema relacionado con una roca gigante – dijo Kion, recordando el lugar del accidente.

- Ya veo… - dijo Khamisi con la mirada baja, encogiéndose de hombros – Debí suponerlo –

- Pero eso no quiere decir que no lo quiera intentar, te di mi palabra de que ayudaríamos a tu reino y eso mismo haremos los cinco – dijo Kion con un tono de seguridad – Si el rugido no funciona, encontraremos la forma de desbloquear esa cascada, dalo por hecho. – dijo esto último sonriendo.

El cheetah sonrió ante las palabras de Kion, dandole esperanzas al felino, luego de unos minutos de charla, encontraron una cueva deshabitada cercana a un lago, Khamisi en poco tiempo se instaló en el lugar, dandole el visto bueno a Kion. El cachorro sonrio y se despidió de su invitado hasta que unas palabras lo detuvieron.

- Kion… recuerda nuestra tregua, tenemos un asunto pendiente...– dijo Khamisi, provocando en Kion un sentimiento de melancolía y desagrado, era lo último que quería escuchar.

- Hablaremos de eso mañana Khamisi, por ahora solo dedícate a descansar – dijo Kion con un tono de voz serio sin darle la cara.

- Bien… no lo olvides – dijo el cheetah, recostando su cabeza.

Kion no dijo nada más, solo se fue corriendo en dirección al Campo de los ancestros, tenía que despejar su mente y saber toda la verdad acerca de su compañera. Khamisi al ver desaparecer la silueta del cachorro, sonrió con una mirada maliciosa.

- Fuli se casara conmigo, no me importa si es tu compañera, ella me pertenece – pensó el cheetah, cerrando los ojos – Después de todo es la princesa de ese reino, no la dejare ir tan fácilmente.

El sol comenzaba a ocultarse, Ono, Besthe y Bunga hablaron con sus respectivas familias respecto al viaje, sus familiares se sentían orgullosos pero a la vez preocupados por ellos, debido a todos los peligros que acechaban el camino entre ambos reinos. Sin pensarlo dos veces, se pusieron a descansar para ahorrar energía. El viaje sería muy duro para ellos.

Mientras tanto, Kion estaba cerca de la cascada del bosque, estaba a punto de entrar a la cueva hasta que vio salir a su padre con una expresión completamente molesta, él se acercó con las orejas bajas al verlo más de cerca, Simba se limitó a cerrar los ojos y acariciar la melena de su hijo con tal de tranquilizarlo. El cachorro le dio un abrazo, el cual fue correspondido cariñosamente por su padre. Pero no duro demasiado.

- Ve a descansar Kion, mañana inicia tu travesía y no deseo que tengas problemas durante el viaje... recuerda, la decisión está en ti – dijo el rey, mirando por última vez a su hijo, las últimas palabras de Simba lo confundieron.

- ¿La decisión está en mí? – pensó Kion al ver la silueta de su padre desapareciendo a lo lejos, luego de eso decidió entrar a la cueva sin perder el tiempo, estaba agotado por el enorme paseo.

- Solo me queda una última cosa por hacer… – susurro el cachorro entrando a la cueva.

Luego de unos minutos pudo llegar hasta el otro extremo de la entrada y observo el campo, se veía igual de hermoso que la noche anterior pero eso no lo tranquilizo, comenzó a caminar lentamente por el cálido pasto. Una sensación de tristeza y decepción lo invadió por completo al ver a Fuli a lo lejos, cerca del lugar donde habian dormido la noche anterior. La felina estaba mirando para el otro lado, dándole la espalda a Kion, sus orejas estaban bajas y su cola entre sus patas, era obvio que la conversación de Simba no había sido nada fácil. Dio un fuerte suspiro y se dirigió hacia la felina. Al llegar, decidió recostarse al lado de la cheetah, dándole la espalda también. Un pensamiento se le vino a la cabeza, era una frase.

"Te lo explicare todo cuando esto termine, tienes mi palabra... confía en mi Kion así como yo confié en ti cuando me buscaste "

- Hola Fuli – susurro Kion

- Hola Kion… - saludo Fuli con una voz melancólica

- Que gran día ¿no te parece? Todo el reino se entera que eres una princesa nomada… tienes un prometido… y facil resulta que eres la hija del Rey Faraji… un dia para recordar sin duda– dijo Kion con un tono sarcástico, causando que Fuli se sintiera terrible.

Una calida briza los acaricio, mientras la luna aparecía cerca de las montañas, iluminando la zona.

- ¿Por qué nunca nos lo contaste? ¿Por qué guardaste un secreto de esta magnitud? – pregunto Kion, encogiéndose de hombros y cerrando los ojos.

- Por miedo… miedo a que me expulsaran de este reino – confeso Fuli, Kion no se quedó conforme con aquella respuesta.

- Eres un miembro de la guardia del León, Fuli… ¿acaso creíste que dejaría que te expulsaran? – se levantó, con una mirada de resentimiento la rodeo y pudo ver su rostro, estaba llorando con la mirada perdida en el pasto... cuando ambos hicieron contacto visual, ella solo cerro los ojos y giro su cuerpo, dandole la espalda nuevamente a Kion – Dime Fuli… ¿no extrañas a tus padres? ¿No eras feliz en ese lugar?... Dime ¿Acaso no tenias amigas en ese lugar?

- ... - No hubo respuesta alguna.

Kion giro la cabeza y observo las estrellas, con las orejas bajas.

- Durante todo este tiempo creí que tus familiares te habían abandonado a tu suerte, que sufrías todas las noches por saber cómo eran… todo resulto ser una mentira – susurro el cachorro con una mirada completamente triste y decepcionada.

- Cuando nos volvimos compañeros, fue el momento más feliz de mi vida… ¿sabes porque Fuli? – pregunto Kion, Fuli levanto la mirada y lo observo.

- Porque estaba feliz al ver tu hermosa sonrisa, tu felicidad reflejada en tus ojos al saber que no estabas sola en este mundo.. estaba feliz de que formaras parte de mi familia Fuli – susurro Kion mientras una lagrima se le resbala en su ojo derecho.

- Kion… - susurro Fuli al sentir la tristeza de su pareja, el corazón de Kion estaba roto, pero por otra razón en especial que ella desconocía.

Se acercó lentamente donde Kion y junto su cuerpo al lado del cachorro quien no dejaba de observar el cielo.

- Sabes algo... creo que comparto el mismo destino que Scar… - Ella lo miro con una ceja levantada ante aquellas palabras - a pesar de tener a mis padres, a mi hermana, desde un cierto punto me sentía completamente solo, porque mi padre no me tomaba en cuenta ni mucho menos compartía algo de tiempo conmigo, la mayor parte del día se la pasa hablando con Kiara y mi madre esta ocupada con las otras leonas la mayor parte del tiempo, dejandome solo... Tiifu y Zuri no cuentan porque ella jamas me consideraron un amigo – unas lágrimas caían de los ojos de Kion, Fuli estaba callada, colocando su cabeza debajo del mentón de Kion.

- Scar se volvió en un ser completamente maligno debido a la envidia y el resentimiento que le tenía a mi abuelo Mufasa, porque mi bisabuelo Ahadi hacia exactamente lo mismo con el así como lo hace mi padre con mi hermana… eso me provocaba envidia, a pesar de no estar interesado en asuntos de la realeza – bajo la mirada y su voz se quebró.

- Ahora resulta que soy el líder de la guardia del león, al igual que Scar… me emocione al principio pero luego de saber la verdad me asusté mucho… no lo aparentaba pero estaba demasiado asustado, quería contárselo a mi padre pero siempre que lo veía sonreír al lado de mi hermana, decidí guardármelo para no molestarlo… amo mucho a mi padre y a Kiara – tomo un poco de aire y miro a Fuli quien lo veía con sus hermosos ojos color verde esmeralda.

- Todo eso desapareció cuando te conocí Fuli, a ti y al resto de nuestros amigos… toda esa envidia, ese resentimiento desapareció al saber que tenía amigos que me apoyaban, todas nuestras aventuras tuvieron un fuerte impacto en mí vida – susurro Kion, se separó de Fuli y se dirigió directo al pozo al ver su reflejo.

- Y cuando finalmente mis sentimientos hacia ti evolucionaron, sentía como mi alma se purificaba, el día que me aceptaste como tu pareja… fue la que cambio mi destino, porque creí que no me volvería como Scar hasta que recorde cierto detalle de parte de mi abuela Sarabi antes de fallecer – cerro los ojos y revelo su completa conexión con el destino de Scar.

- Scar tenía una pareja, una que amaba con toda su alma, en aquella época lo llamaban Taka, todo era perfecto en su vida hasta que cierto día descubrió que su compañera le fue infiel con otro león que se comprometió con ella… y ahora resulta que está pasando exactamente lo mismo con Khamisi, la historia se esta repitiendo... como si el destino de ser el líder de la guardia estuviera maldito – Kion comenzó a llorar y a temblar.

Kion lentamente giro la cabeza y observo a Fuli, revelando toda su angustia y miedo. El cuerpo del leon comenzó a temblar mucho, sentía que todo el mundo se le venia encima.

- Tengo miedo Fuli… tengo mucho miedo de que pueda convertirme en ese demonio y termine matando a mi hermana un día – Kion no pudo contener su miedo, a tal grado de encogerse y abrazarse así mismo. Fuli no pudo más al verlo en ese estado, corrió llorando en dirección hacia su compañero y lo abrazo lo más fuerte que pudo.

- ¡No! Eso no sucederá nunca, no eres como Scar ni mucho menos compartes ese destino – susurro Fuli mientras rodeaba lentamente a Kion juntando su cuerpo con el de su amigo, hasta quedar cara a cara. Kion se limitó a verla.

- Yo nunca te he sido infiel Kion… no tengo ningún sentimiento de amor o de afecto relacionado con ese cheetah – lo abrazo un poco más fuerte, calmando un poco a Kion quien no dejaba de temblar.

- Te conozco muy bien Kion, no eres un ser malvado, me lo has demostrado en muchas ocasiones, salvando la vida de todos los animales, asegurando la seguridad de tu reino – susurro Fuli con la mirada puesta en él, coloco su pata en la mejilla de Kion y lo acaricio suavemente, secando sus lágrimas.

- Lo siento mucho si no te conté la verdad al principio, tuve mucho miedo de que reaccionaras mal y te resintieras conmigo… - dijo esto sin dejar de acariciar a su compañero.

- La verdad es que extraño mucho a mis padres, a mis amigos... mi hogar, era feliz a su lado… siempre jugaba con ellos y salíamos a pasear todos los días, era algo completamente maravilloso… los amaba mucho - dijo Fuli hasta que de reojo el pozo, mirando su reflejo - Hasta que cierto día... llego la familia de Khamisi, sus padres no tardaron en llevarse muy bien con los míos, tanto así que en poco tiempo decidieron comprometerme en contra de mi voluntad con él, por esa misma razón abandone mi hogar, para no vivir ese infierno, corrí y corrí hasta llegar hasta Pridelands.

La felina respiro profundamente y dio un fuerte suspiro, demostrando toda su ansiedad y angustia.

- Estaba muy sola, todas las noches sufría por no estar al lado de mis padres pero no lo aparentaba, ustedes me veían sonreír pero en el fondo estaba muy destrozada – susurro Fuli mientras se incorporaba, lentamente ayudo a Kion a levantarse mientras se veían mutuamente, en eso Fuli abrazo con su cuerpo a Kion y comenzó a ronronear, colocando su cabeza debajo del mentón de Kion nuevamente.

- Tú me salvaste de esa soledad cuando me incorporaste a la guardia del león, desde aquel día, me diste un motivo para vivir mi vida plenamente, olvidando toda la tristeza y... cuando finalmente confesaste tus sentimientos hacia mí, mi destino se unio al tuyo por completo – Fuli unio lentamente sus suaves labios con los de su amigo, el cachorro dejo de temblar al sentir su respiración. Después de aquel beso, ella coloco una pata en la mejilla de Kion con una mirada alegre.

- Me volviste la felina más feliz del mundo, eso es lo que te diferencia de Scar y a mí de aquella leona que le fue infiel, te amo Kion y sabes que no miento cuando digo esas palabras.

Kion lentamente cambio su mirada a una de esperanza, las palabras de Fuli lo calmaron y le dieron esperanzas ante su destino supuestamente maldito. Lentamente cerró sus ojos y sintió el suave cuerpo de Fuli rodeándolo, todo sentimiento de desconfianza, miedo, envidia, resentimiento y decepción se había esfumado, ahora era Fuli quien estaba sanando su corazón.

- Tu padre hablo conmigo durante un buen tiempo, la charla no fue muy tranquila que digamos, estaba furioso pero lo comprendo muy bien, el solo quiere proteger su reino y me dio a escoger entre una de estas opciones – se alejó Fuli mientras colocaba sus patas sobre las de Kion

- Que debía regresar a mi reino y casarme con Khamisi o que solucionara el problema del compromiso y lo rompiera con la aprobación de mis padres, solo así podre regresar a Pridelands – dijo Fuli, colocando su pata en la mejilla de Kion quien a la vez cerró los ojos al sentir el suave pelaje de la felina.

- ¿Y Cuál elegiste? – pregunto Kion

- A ti Kion, romperé ese compromiso mañana y regresare a tu lado – respondió Fuli con una mirada decidida - Dime ¿confias en mi?

Kion se quedo pensando unos minutos, no le era fácil digerir toda la información que había obtenido, se encogio de hombros y miro a Fuli.

- Si... confio en ti, creo en tus palabras - dijo esto ultimo dibujando una sonrisa en sus labios, su compañera se sintio satisfecha ante aquella respuesta.

- Ya tome mi decisión, haré todo lo posible por convencer a mis padres sin importar lo que diga Khamisi, no me hará cambiar de opinión - respondió mirando las estrellas, en eso bajo la mirada y se sentó, sintiendo el agradable aroma de las flores y el cálido abrazo de la brisa. El león se encontraba perdido en sus pensamientos hasta que Fuli susurro.

- Y tu Kion, ante todo esto, ¿cuál es tu decisión? – pregunto Fuli mirando los ojos de Kion.

- Mi decisión... - susurro el cachorro.

De pronto comenzaron a salir las luciérnagas a través de los árboles, iluminando todo el campo de los ancestros, Kion cerró sus ojos y recordó las palabras de su padre.

"La decisión está en ti"

Kion miro los ojos de Fuli, los cuales brillaban ante la luz de las luciérnagas, tomo sus patas y con una sonrisa dijo:

- Fuli… mañana iré a hablar con tus padres y confesare mis sentimientos luego de solucionar el problema de tu reino – lentamente se acercó a la oreja de su compañero susurrando las palabras más maravillosas que Fuli pudo escuchar.

- Fuli… se que esto es algo repentino, tomando en cuenta el poco tiempo que hemos tenido de noviazgo pero... ¿te quieres comprometer conmigo?

Ella se quedó pasmada por unos instantes, dentro de todo su cuerpo sintió la sensación más agradable y placentera de toda su vida, salto sobre Kion con los ojos llorosos.

- ¡Claro que sí! – grito Fuli con una voz muy alegre, las lágrimas no paraban de brotar desde los ojos de la cheetah. Kion estaba completamente feliz, su sueño se estaba volviendo realidad poco a poco.

- Esa es mi decisión final, mañana nos comprometeremos delante de tus padres – dijo Kion secando las lágrimas de su futura esposa, ambos se acercaron y cerraron sus ojos.

Ambos sellaron sus corazones y sus destinos con un beso, beso que duro mucho tiempo. En la entrada se encontraba Simba con un rostro de felicidad.

- Eso era lo que quería escuchar… tienes mi bendición Kion – pensó Simba, retirándose de la cueva, estaba completamente orgulloso de su hijo y a la vez muy decepcionado consigo mismo por haber provocado todo ese dolor en el corazón de su hijo, jurándose que nunca más lo trataría de ese modo. Simba a pesar de ser adulto, aprendió la lección a través de su hijo, jamás iba a permitir que el sufriera el destino de Scar.

Kion y Fuli finalmente decidieron ir a descansar, ambos estaban muy agotados por todas las fuertes sensaciones que experimentaron durante el dia, esta vez abrazados mientras se sonreían mutuamente, sus destinos ya estaban entrelazados para siempre. Una silueta de un gran león los veía desde el cielo, era Mufasa quien los observaba felizmente.

- Finalmente ambos están listos -

Esa misma noche, Kion y Fuli dejarían de ser cachorros, puesto que el Campo de los Ancestros les tenía una sorpresa preparada para el amanecer. Al momento de cerrar los ojos y sumergirse en un profundo sueño. Las luciérnagas comenzaron a rodear la marca de la Guardia del león en los hombros de ambos felinos, logrando que brillase con una intensidad equivalente al de una estrella del cielo. Ambos felinos comenzaron a tener fiebre alta por razones desconocidas, mientras que las marcas desaparecían de sus hombros lentamente. Después de esto la fiebre desapareció por completo y finalmente la noche termino con un último suspiro de alivio de ambos "cachorros"

La entrada de los ancestros lentamente se cerraba por completo.

Faltan 5 días para la celebración del Upendi.

Fin del capítulo 5


Un capitulo muy meloso, lo admito pero era la única manera de representar el amor de esta parejita, un gran abrazo.

En el siguiente capitulo descubrirán lo que en verdad paso aquella noche en el Campo de los Ancestros.