Antes de empezar este capítulo, quiero indicar un par de detalles. Para los que conozcan el anime Fullmetal Alchemist Brotherhood, denle una mirada al Opening 5. En si casi todas las escenas que verán están algo relacionada a los futuros sucesos y personajes que veremos a lo largo de la historia. Este fanfic ya se encuentra en un 60% de desarrollo, por lo que no falta mucho para llegar al final. Nuevamente se agradece mucho a los lectores que están apoyando esta historia, en especial a Cyonix quien por cada comentario, me anima a seguir adelante con esta historia.

Como dije anteriormente, actualmente este mi primer fic por lo que agradecería mucho todo tipo de críticas, me gustaría mucho crecer como escritor y darle más profundidad a mis próximas historias. Admito que uno de mis mayores errores al escribir es el de colocar muchos diálogos entre los personajes, un error que puede llegar a aburrir a muchos lectores, hasta la fecha estoy buscando la manera de solucionar ese detalle.

Siéntanse en total libertad de comentar que es lo que les gusta y no. No me lo tomare a mal, al contrario, lo tomare como un consejo y lo tendré en cuenta. Un gran abrazo.


Capítulo 6: La llegada a Alsius Rock

- Papá, siempre estaremos juntos ¿no? - susurro una pequeña voz

- Claro que si hijo, siempre estaremos a tu lado - hablo una voz con un tono cariñoso.

Una pequeña figura se deslumbraba a lo lejos, sobre la punta de la roca del rey, era un león quien andaba perdido en sus pensamientos. Observando lentamente como el sol se asomaba a lo lejos, reflejando sobre su dorado pelaje los primeros rayos solares, lentamente escucho los pasos de alguien a su espalda, era Nala quien lo veía con una mirada de preocupación. El no giro la mirada, solo se limitó a mirar el horizonte.

- ¿Simba? – Pregunto dulcemente la leona mientras caminaba al costado de su compañero, recostó su cabeza sobre la suave melena del león, conocía bien a su amigo, sabía que algo lo preocupaba bastante – ¿Qué haces aquí tan solo?

Simba al sentir el cálido cuerpo de Nala, lentamente volteo la mirada, observando los hermosos ojos azules de su mejor amiga. Le dio una sonrisa para convencerla de que todo estaba bien, pero Nala no era tonta, sentía desde su corazón que Simba estaba profundamente triste. Antes de que toda la manada entraran en un profundo sueño, el rey le contó a Nala sobre el viaje que emprendería su hijo, causando en ella una angustia tremenda, angustia que no la dejo dormir muy bien durante la noche.

- Solo… estaba pensando – susurro Simba sin dejar de observar el reino.

- ¿En qué cariño? – pregunto Nala, ronroneando para calmar a Simba y darle confianza.

- Sobre mi trabajo como padre… hago un pésimo trabajo, mira que mandar a mi hijo a otro reino cuando apenas es un cachorro… – confeso Simba con un aire de melancolía, antes de que Nala pudiera responder, Simba le gano la palabra

- Nala… tengo miedo de perderlo… no quiero que la historia se repita, así como perdimos a – fue detenido por la pata de Nala, no quería escuchar ese nombre.

- No le sucederá nada, estará con sus compañeros – dijo Nala tratando de olvidar el nombre que Simba iba a mencionar – Es igual de fuerte que tu cariño, el camino hacia Alsius no es muy distante, llegaran sanos y salvos por el anochecer.

- Si, lo sé, en el pasado dimos una visita hacia aquel reino pero, no dejo de culparme por lo que sucedió aquel día – dijo Simba recordando a aquel cachorro – Si hubiera estado a su lado… - Fue interrumpido por Nala nuevamente, no soportaba recordar aquel trágico suceso, miro a su esposo y con una dulce sonrisa lo abrazo.

- Simba… no fue tu culpa, nosotros dos no sabíamos lo que iba a pasar en ese momento – dijo Nala mientras acariciaba a su marido con su cabeza, tratando de consolar su dolor, dio un fuerte suspiro - No eres un mal padre, solo fue una desgracia que lastimosamente nos tocó vivir, el ciclo de la vida puede ser cruel a veces, tal y como sucedió con mi hermano – susurro, girando la mirada hacia el cielo recordando a su hermano menor Mheetu.

Observo el reino mientras el sol se elevaba a lo alto, mostrando el grandioso paisaje que los rodeaba.

- No te voy a mentir, lo extraño mucho… pero ahora se encuentra en un mejor lugar, al lado de tus padres. – dijo Nala tratando de contener las lágrimas, Simba sintió que el cuerpo de compañera comenzó a temblar, coloco su pata alrededor del lomo de Nala y empujo con cuidado el cuerpo de su compañera hacia él.

- Gracias Nala y lo siento – finalizo Simba con un leve ronroneo, Nala correspondió el afectuoso ronroneo.

Dentro del Campo de los ancestros, los cálidos rayos solares comenzaban a penetrar en el rostro de Kion. Lentamente abrió los ojos y encontró la mirada de su compañera, aun dormida. Antes de incorporarse, sintió un fuerte mareo y jaqueca, no se sentía muy bien, sentía su cuerpo un poco más pesado de lo normal, su mirada estaba borrosa.

- ¿Qué me está pasando? – se quejó el cachorro colocando su pata en su rostro, aun sintiendo el dolor de cabeza.

Lentamente se dirigió al pozo y bebió un poco agua, poco a poco sus dolores se fueron calmando, hasta que Kion se percató de un detalle. El agua estaba completamente helada a diferencia de los días anteriores. Luego miro a su alrededor y se sorprendió ante aquel panorama, era totalmente distinto.

El color de la hojas de los árboles, incluyendo los arboles Ginkos y Magnolias se habían vuelto de color blanco, tan blanco como la nieve. Los pétalos que flotaban por todo el lugar también estaban teñidos del mismo color. Eso no era lo único nuevo, con un poco de temor observo como en todas las ramas de los árboles, se encontraba una cantidad considerable de aves de todos los tipos, incluyendo especies totalmente desconocidas. Todas estas aves se encontraban mirándolo de manera fija, a medida que Kion se movilizaba por el lugar, la vista de aquellas figuras las seguían lentamente. Era algo aterrador.

Sin embargo, el león decidió ignorar estos detalles a pesar de su temor, se dirigió donde Fuli y con su pata lentamente comenzó a despertarla, ella abrió los ojos y miro a Kion con una sonrisa.

- Buenos días Kion – saludo la felina a medida que se iba incorporando – Te levantaste temprano.

- Buenos días Fuli – respondió el saludo al ver la hermosa figura a su compañera. – Supongo que es la costumbre.

- Je no lo dudo… - De pronto Fuli se desplomo contra el pasto, el "cachorro" se alarmo por esto.

- Fuli ¿Te sientes bien? – pregunto Kion, acercándose un poco más donde Fuli.

Ella se incorporó nuevamente y antes de pronunciar algunas palabras, coloco una de sus patas en su cabeza, sentía escalofríos, mareos y una fuerte jaqueca al igual que Kion pero con mayor intensidad.

- No me siento muy bien… me duele todo el cuerpo – se quejó la felina con los ojos cerrados.

- Ven, déjame ayu… - no pudo terminar la frase, los dolores aumentaron aún más, a tal grado de que Kion no pudo mantenerse de pie. Le dolía la cabeza y el resto del cuerpo.

- Es normal que ustedes dos sientan eso, después de todo, sus cuerpos aún no se acostumbran a la nueva etapa que están atravesando. – susurro una voz desconocida a ambos felinos.

Ambos levantaron la mirada y se trataba de una gran cacatúa color blanco, al costado de ella se encontraban dos mangos color verde.

- Antes de que ambos mencionen una palabra, coman de este fruto, calmara al instante todos sus dolores por un buen tiempo – recomendó aquella ave al ver el estado de ambos.

Ellos dos, con una mirada de dolor intercambiaron miradas, no soportaban el dolor, rápidamente se acercaron donde los mangos y lo devoraron al instante. En poco tiempo, el dolor ceso para alivio de ambos.

- Muchas gracias, quien quiera que seas – agradeció Fuli con una sonrisa al sentirse renovabada.

- Digo lo mismo, gracias por sacarnos de aquella tortura – dijo Kion con un gran suspiro al sentirse en excelente forma, luego miro a la cacatúa quien tenía una mirada seria.

- Ambos pertenecen a la guardia del león ¿no? – pregunto la cacatúa ante la sorpresa de ambos, los dos asistieron con la cabeza.

- Eso lo explica todo… antes que nada, quiero que se miren mutuamente y observen bien sus cuerpos – ordeno la cacatúa

Ambos felinos se miraron bien y se sorprendieron ante lo que veían, no tenían explicación alguna ante lo que estaban presenciando.

- ¡Kion!, tu melena… el tamaño de tu cuerpo – exclamo Fuli sorprendida ante lo que veía, un ligero rubor se dibujó en sus mejillas

- ¡Fuli! Tu voz, las manchas, el color de tu pelaje, tu tamaño – grito Kion al ver la nueva forma de su compañera.

Kion había crecido considerablemente, su cuerpo era más corpulento y robusto, su melena había crecido, era más suave y liso, esta se extendía hasta su lomo, el color era de un rojizo claro parecido al de Mufasa, en su pecho había crecido dos mechones del mismo color de su melena, ambos se unían al llegar hasta la parte superior de las patas delantera de Kion, formando una figura muy atractiva e mas imponente del león. Razón por la cual Fuli estaba apenada y más enamorada al verlo bien. La voz de Kion era un poco más grave.

Fuli por su parte, también había crecido, ahora tenía una complexión delgada, con hombros medianamente anchos, su pelaje amarillo se había vuelto más claro, las manchas de todo su pelaje se notaban más debido al fuerte color negro que estas dibujaban, su voz era un poco más suave y cariñosa. El color de sus ojos se había vuelto un poco más claro, convirtiendo a la cheetah en una felina muy hermosa a su edad. Al tener todos estos cambios, la felina se volvió un poco más liviana, la fuerza en sus patas se había incrementado considerablemente.

-No es un sueño ni una ilusión, sus cuerpos finalmente alcanzaron la adolescencia, pero aún no se acostumbran a los cambios, por lo cual sentirán un poco de mareo a lo largo de estos días. – comento el ave, quien los veía con una sonrisa.

- No lo entiendo… esto no es algo normal – dijo Fuli muy confundida observando el nuevo color de su pelaje.

- Tienes toda la razón, no es algo natural el hecho de que un día para otro nuestros cuerpos se hayan desarrollado de esta manera – dijo Kion, tocándose su melena y el pelaje rojo de su pecho.

- Digamos que este lugar tiene una energía mística, que ayuda a todo ser con intenciones benévolas a solucionar todo tipo de dolores en su vida, en el caso de ambos, los ayudo a crecer para prepararlos ante los futuros peligros que van a afrontar en su viaje.

- ¿Pero cómo sabes todo eso? – pregunto Kion aún más confundido.

- Porque yo soy el guardián de este lugar, conozco todos sus misterios y de todo lo que es capaz de hacer, es como un ser vivo – explico la cacatúa observando todo el lugar

- ¿huh? ¿Quieres decir que este lugar tiene voluntad propia? No me creo ese chiste – pregunto Fuli, algo incrédula ante la posibilidad de que algo así podría existir.

- ¿En serio? ¿El rugido de los ancestros no es una muestra de la magia que existe en Pridelands? – respondió la cacatúa ante el desconcierto de Fuli.

- Okay retiro mis palabras, tienes un buen punto… - respondió Fuli encogiéndose de hombros.

- Bien me retiro muchachos, hablaría más con ustedes pero mi destino no está entrelazado con el suyo, sino más bien con el de alguien más, un león que conocerán muy pronto. – dijo mientras volaba en dirección hacia uno de los árboles, dejando extrañados a ambos felinos.

- Creo que será mejor que nos vallamos, los demás deben estar esperando nuestro regreso – recomendó Kion mientras se incorporaba

- Kion no es por nada pero ¿Dónde está la entrada? – pregunto Fuli con un tono de nerviosismo, Kion giro la mirada y en efecto, no había ninguna entrada.

Ambos se quedaron pasmados por un minuto, al reaccionar comenzaron a correr hacia el lugar de la entrada, estaba bien cerrada, Kion intento empujar la pared pero no surgía efecto, Fuli se le unió en un segundo intento pero no hubo resultado alguno.

- ¡Hevi kabisa!, estamos atrapados – dijo Kion muy alarmado, de pronto la pared comenzó a temblar, parte de la pared comenzó a subir lentamente revelando la entrada, ambos felinos se quedaron sin palabra ante lo que acaban de presenciar.

- Sabes algo Fuli, este lugar no deja de impresionarme… - comento Kion con un tono de voz nervioso –

- Bueno al menos ya se solucionó un problema, pero ahora ¿Qué le diremos a los otros Kion?, cuando nos vean se llevaran una sorpresa. – pregunto Fuli con una mirada de preocupación, Kion dio un suspiro y le dio una sonrisa.

- Si te soy honesto, tampoco lo se… pero ya pensaremos en algo en pleno camino, debemos irnos.

- Mmmm no nos queda de otra ¿no? – dijo Fuli con un suspiro.

- Nope – respondió Kion dando los primeros pasos en dirección a la entrada.

Mientras tanto en la roca del Rey

Todos se encontraban listos para el viaje, Khamisi se encontraba esperando a que todos estuvieran listos desde un lado de la cueva. Timon y Pumba se encontraban aconsejando a Bunga sobre todas las tácticas de supervivencias que ellos emplearon años atrás con Simba cuando aún era cachorro. Ono por su parte se encontraba muy pensativo, ya se había despedido de sus padres pero se sentía algo desilusionado de que no estuvieran a su lado para la despedida. Beshte se encontraba al lado de su padre, este lo miraba con una mirada de orgullo al ver como su hijo había crecido a lo largo de aquellos meses.

Cerca de la punta de la roca se encontraban Rafiki y Simba, el chamán estaba calmando a Simba dándole unas palabras de aliento ante el futuro de su hijo, luego de que terminaran su conversación, el rey ya estaba tranquilo, Nala se acercó donde Simba y ambos se abrazaron, ambos con mucho cariño y amor, Kiara se les unió al abrazo, ambos la acariciaron con sus patas. En ese instante, Simba levanta la mirada.

- ¿Todos están listos para el viaje? – pregunto, captando la atención de todos.

- Por supuesto que si hermano – respondió Bunga con una sonrisa.

- Bunga… - dijo Simba con un tono serio, no estaba para bromas en ese momento.

- Lo siento su majestad – se disculpó el tejon al ver la mirada seria de Simba.

- No puedo creer que mi pequeñín se valla de viaje – dijo Timon con una mirada de tristeza, mientras abrazaba a Bunga – Te vamos a extrañar hijo.

- Papá… solo será por un día – dijo Bunga volteando los ojos.

- Entonces… ¿Listo para este viaje Besthe? – pregunto Basi a su hijo.

- Claro que si padre, seré el guardaespaldas del grupo ante cualquier amenaza –

- Ese es mi hijo, recuerda, la seguridad de todos depende de tu fuerza, úsala sabiamente – dijo su padre con una sonrisa

A un lado de la cueva se encontraban Tiifu y Zuri recostadas sobre el suelo, observando al resto del grupo, en eso miraron a Ono quien estaba perdido en sus pensamientos.

- ¿Estás listo Ono? Sera un viaje emocionante ¿no crees? – pregunto Tiifu al ver el extraño comportamiento de la garza.

Ono rápidamente regreso a la realidad y observo a las cachorras con una sonrisa.

- Si… muy emocionante – dijo la garza desanimadamente.- Espero que no sea algo agotador.

- Bien solo faltan Kion y Fuli, apenas lleguen iniciaremos con el viaje, debemos irnos de inmediato – dijo Khamisi mirando el camino en dirección a su reino. – Los animales deben estar sufriendo por la fuerte sequía.

- ¡Muchachos miren!, allí están – grito Pumba señalando la dirección, ambos felinos se encontraban corriendo por el pastizal cercana a la cueva de la guardia. En ese instante se percató de la apariencia de ambos felinos.

- ¿Esperen… ese es Kion? Se ve algo diferente – dijo Timon algo inquietado al ver la figura del león.

- Si y no solo es el, miren a Fuli, se ve más grande y linda con ese color de piel, es más brillante – dijo Kiara al observar detenidamente a la cheetah, las cachorras se acercaron al barranco y miraron a la felina, sintieron un sentimiento de envidia al ver su belleza.

Rafiki al ver el nuevo aspecto de los felinos, comenzó a reír sin que nadie se percatara, sabía lo que había sucedido pero decidió guardárselo para sí mismo. Khamisi por su parte estaba sorprendido, nunca había presenciado algo parecido, Kion se veía más imponente gracias a su tamaño y melena, provocando en él un cierto aire de temor, no era el mismo cachorro debilucho.

Lentamente Kion y Fuli comenzaron a subir por el camino de piedras hasta llegar a la cima, ambos caminaron lentamente mientras se sentían observados por todos, en especial por Simba y Nala, ambos intercambiaron miradas, no sabían cómo explicar su extraño "crecimiento". Kiara tomo la iniciación, se acercó lentamente donde su hermano y observo cada detalle de su cuerpo, era más grande que ella a pesar de ser la mayor.

- Hermano te ves increíble, ¿qué te sucedió? – pregunto Kiara, tocando el mechón rojo del pecho de su hermano, provocándole cosquillas a su hermano.

- Jaja Kiara deja de hacer eso – dijo Kion con una sonrisa, su hermana ignoro las palabras de su hermanito y siguió jugando con su pelaje.

- Cierto Kion, ¿qué fue lo que hiciste con Fuli para crecer tanto? – pregunto Bunga, subiéndose al lomo de Kion.

- Pues… - tartamudeo Kion al recibir tantas preguntas de golpe, miro de reojo a Fuli quien estaba nerviosa al igual que él.

- Kion te ves más grande y… guapo – susurro Tiifu con un ligero rubor en sus mejillas, Zuri estaba con la boca abierta al ver la apuesta apariencia de Kion, este pequeño comentario provoco el enfado de Fuli. Kion se sorprendió al escuchar la palabra "guapo" de parte de Tiifu, nunca lo había llamado así.

- Bueno… muchas gracias Tiifu – susurro Kion.

- Muchachos denle un respiro a ambos – se acercó Ono y se colocó sobre el lomo de Fuli – Eso queridos amigos, se llama adolescencia – explico la garza, tratando de aliviar la tensión que había en el ambiente. – Sus cuerpos ya se adaptaron a su nueva edad, es algo natural.

- Exactamente pequeño Ono, ambos ya son unos felinos totalmente pubertos – dijo Rafiki mientras se acercaba hacia ambos felinos, lentamente acaricio la melena de Kion – Felicidades muchachos, disfruten de esta nueva etapa de sus vidas.

- Gracias Rafiki – agradeció Fuli con una sonrisa.

- ¿Y qué tal se siente Fuli, es doloroso o agradable? – pregunto Beshte con curiosidad, ella le sonrió.

- Se siente muy bien, de hecho nunca me había sentido tan cómoda en toda mi vida – dijo Fuli observando su cuerpo con mucho orgullo.

Simba y Nala se acercaron delante de ambos felinos y los observaron con detenimiento, ese crecimiento no era nada normal, ambos se miraron entre si y observaron nuevamente a Kion quien los veía con una mirada de sumisión. Nala finalmente lo acepto, se acercó y abrazo a su hijo.

- Mi pequeño cachorro ya es todo un adulto – susurro Nala dulcemente para alivio de Kion, quien también comenzó a ronronear. Simba no dijo nada, se limitó a darse la vuelta y dirigirse hacia la punta del rey. Kion al ver esto, no pudo evitar sentir un aire de tristeza, aun no se acostumbraba a la indiferencia de Simba. Fuli al ver el rostro de su compañero, se acercó y le dio un cálido abrazo, el león cerró los ojos y correspondió el abrazo con una sonrisa.

- Pero qué demonios… porque Kion deja que Fuli le abrace de esa manera – pensó Tiifu con mucha ira.

Rafiki en medio de la conversación, noto un detalle en los cincos miembros de la guardia del León, la marca había desaparecido, esto provoco que el chamán diera un recorrido en sus memorias, había presenciado algo parecido en el pasado con la antigua guardia del león. Finalmente recordó el significado de aquel fenómeno.

- ¡Guardia del León!, quiero que me escuchen atentamente – exclamo Rafiki captando la atención de los cinco miembros. – Quiero todos chequen sus marcas.

Cada uno se fijó atentamente el lugar donde debería estar la marca, pero para su sorpresa la marca había desaparecido, dejándolos sorprendidos y confundidos.

- ¡No tengo la mía! – dijo Bunga mientras buscaba la marca por todo su cuerpo.

- ¡Hapana! ¡Tampoco tengo la mía! – dijo Ono luego de checar su ala izquierda.

- ¿Qué es lo que sucedió Rafiki? – Pregunto Fuli, levantando una ceja – Ninguno de nosotros posee la marca.

Esto llamo poderosamente la atención de Khamisi, quien se incorporaba lentamente.

- Tranquilos esto es algo normal, déjenme explicarles – con su bastón comenzó a dibujar a los cincos miembros y la marca a un costado de ellos, todos prestaban atención ante las acciones del chaman – Cuando el líder de la guardia comienza a cruzar por una nueva etapa como es el caso de Kion quien alcanzo recientemente la adolescencia, su habilidad con el Rugido de los ancestros también crece significativamente.

De pronto formo un círculo alrededor de los cuatro miembros.

- Esto crea una cadena evolutiva entre todos los miembros, sus habilidades y sus respectivas edades se ponen a la par de su líder, como es el caso de Fuli quien fue la primera en sufrir este cambio… pero todo esto tiene un gran costo – dijo Rafiki mientras tachaba la marca con una X

- La marca los pondrá a prueba a los cincos, en especial a ti Kion, ahora mismo ninguno de ustedes poseen las habilidades que tenían hasta hace poco, no se sorprendan si no las pueden usar, es algo normal. Deben demostrar que son dignos de formar parte de la guardia por medio de acciones de valentía.

- Eso explica el brusco cambio en Fuli – dijo Kiara, mirándola de reojo.

- ¿Quieres decir que nosotros también vamos a crecer? – pregunto bunga con los ojos brillosos.

- Casi todos tienen la misma edad, por lo cual es probable, pero todo depende de sus acciones – dijo Rafiki con una sonrisa, aumentando más la emoción de Bunga, pero esto no duro demasiado al escuchar las palabras de Khamisi.

- Aguarda, ¿quieres decir que Kion no puede utilizar el rugido de los ancestros? – pregunto con un tono de preocupación.

- Me temo que por ahora no – respondió Rafiki con un suspiro ante la mirada decepcionada de Khamisi – Pero si logran demostrar que son dignos, la recompensa será increíble para ustedes.

- Lo único que nos faltaba… - se quejó el cheetah, Kion coloco su pata en su espalda para tranquilizarlo.

- Tranquilo Khamisi, como dijo Rafiki, esto es solo temporal además, como te lo dije ayer, no es necesario que tengamos el rugido para ayudar a tu reino, encontraremos la forma de hacerlo, te di mi palabra y es lo que haremos. – dijo Kion, quien lo veía con una mirada de comprensión, el felino se limitó a suspirar.

- Esta bien, entonces no perdamos más el tiempo, es hora de irnos – dijo Khamisi con un tono de disgusto, la respuesta de Kion no le convenció mucho.

Todos asistieron con la cabeza y comenzaron a despedirse de sus respectivos familiares, Ono suspiro y decidió seguir a Khamisi quien bajaba de la roca del rey, Timon y Pumba le dieron un fuerte abrazo a Bunga quien correspondió el abrazo con mucho cariño, Beshte y su padre se dieron una última mirada, su padre sonrió al verlo partir y decidió retirarse del lugar, Beshte recordó todos los consejos de su padre a la hora de combatir o afrontar cualquier situación crítica, agradeciéndole por todo con un susurro. Nala y Kiara rodearon a Kion, dándole un gran abrazo al príncipe, deseándole buena suerte en su viaje, su madre no pudo evitar sentir preocupación por su hijo por lo que le dio una lamida en su mejilla.

- Cuídate mucho Kion, te estaremos esperando ansiosamente – susurro Nala, tratando de evitar sus fuertes impulsos maternos, la conversación que había tenido con Simba en la mañana la había afectado fuertemente.

- Adios hermano, no te olvides de nuestra promesa – dijo Kiara con una sonrisa.

- No te preocupes, llegaremos lo más rápidamente posible y volveremos cuando menos lo esperes, luego de esto iremos a ver a Kovu – dijo Kion acariciando la cabeza de su hermana.

En eso Kiara observo a Fuli con una sonrisa, ella al verla le devolvió la sonrisa, pero se sonrojo luego de escuchar las palabras de Kiara.

- Cuida mucho a mi hermano, futura "cuñada" -

- ¡Kiara! – Grito Kion muy apenado al escuchar aquella palabra, Nala comenzó a reír.

- Dalo por hecho Kiara, si es que el bobo de tu hermano no se mete en problemas – dijo Fuli, mientras soltaba algunas carcajadas.

- Fuli eso no ayuda… - Susurro Kion aún más apenado, en eso se percata de la presencia de una cachorra a su costado.

- Kion… ¿nos prometes que regresaras pronto? – pregunto Tiifu

Esto tomo por sorpresa nuevamente al líder, desconocía el repentino cambio de actitud de Tiifu. Fuli por su parte decidió ignorar este detalle con un suspiro y seguir su camino.

- Si, es una promesa – dijo Kion con una sonrisa, de pronto se queda perplejo al sentir la lamida de Tiifu en su mejilla, luego de esto se retiró a la cueva con Zuri. Dentro de si agradecía que Fuli no haya presenciado este acto, Kiara por su parte también se quedó sorprendida ante lo que había visto.

- Descuida, aquí no pasó nada – susurro Kiara – No le diremos nada a Fuli.

- Ve hijo, los demás te esperan – dijo Nala mientras le daba una última sonrisa a Kion.

El asistió con la cabeza y corrió detrás del grupo quien ya se encontraba situado por los enormes pastizales de los venados, cerca de un enorme rio de baja profundidad. Cuando el grupo ya se encontraba en las proximidades del reino, cerca de dos enormes rocas cercanas al desolado paisaje que mostraba la salida de Pridelands. Fueron recibidos por Simba y por un pequeño grupo de animales, pero no era cualquier grupo, eran todos los animales que habían salvado a lo largo de sus aventuras. Entre ellos se encontraba el leopardo Badili, el okapi Ajabu, la pareja de cebras Punda Milia y Muhimu con su pequeño hijo, el pájaro drongo Tamaa, el pequeño admirador de Beshte, Mtoto el elefante junto al resto de sus compañeros, el pequeño bebe babuino con su madre que Fuli había salvado en el pasado y finalmente y para sorpresa de todos, Jasiri.

- No iban a irse sin despedirse de nosotros ¿no? – dijo Badili con una sonrisa

- Badili ¡cuánto tiempo! – dijo Bunga muy animado al ver a su antiguo amigo, de pronto sintió las caricias de una pequeña cebra en su espalda.

- Bunga, te extrañaremos mucho, regresa pronto que mi pequeñín quiere jugar contigo – dijo Muhimu pegando su rostro cariñosamente en el cuerpo de Bunga.

- No se preocupen, estaré aquí más pronto de lo que creen, gracias - dijo Bunga, abrazando a ambas cebras.

Desde los brazos de su madre, un pequeño babuino comenzó a correr en dirección hacia Fuli, quien lo veía alegremente.

- Hola pequeño, cuanto has crecido – susurro Fuli con una sonrisa al ver como el pequeño babuino se trepaba en su cuello y jugaba con sus orejas – Ouch, igual de travieso que siempre… babuinos.

- ¡Ajabu, Mtoto! Pero que tal sorpresa – grito Besthe al ver sus compañeros – ¿Que hacen aquí?

- A despedirnos de nuestro querido compañero, en cuanto supimos lo del viaje, vinimos de inmediato – respondió Ajabu.

- No quería perderme la partida de mi héroe – respondió el pequeño elefante con una sonrisa, Beshte se agacho y acaricio con su rostro a su fan número 1 – Te lo agradezco mucho Mtoto, te confió la seguridad del reino –

- Tamaa, no creí que te veríamos nuevamente – dijo Ono, aterrizando al lado de drongo, este le dio un cálido abrazo.

- Como no despedirme de ustedes, después de todo lo que han hecho por mí – dijo Tamaa imitando la voz de Ono. Este se limitó a reír al escuchar la excelente imitación. – Y no solo nosotros vinimos, mira a lo lejos, cerca al manantial de los hipopótamos.

Ono observo la dirección indicada y pudo encontrar a dos garzas quien giraba alegremente por el cielo, eran sus padres quienes se despedían por medio de bailes. La garza no pudo evitar derramar una lágrima al verlos por última vez.

Khamisi rodeo los ojos y decidió esperar con un gruñido entre la brecha final entre el pasto y la tierra muerta de la salida, no le gustaba mucho el sentimentalismo. Jasiri por su parte se acercó a Kion con una mirada de alegría, estaba ligeramente sorprendida ante su nuevo aspecto.

- Hola Kion, cuanto has cambiado – saludo la hiena observándolo con detenimiento.

- Jasiri, es una alegría enorme verte por aquí… pero como – fue interrumpido por ella.

- Conozco mis métodos, esa roca gigante no será un impedimento para no poder visitarte Kion – dijo Jasiri con una mirada de alegría, lentamente coloco una pata en el pecho del león – Descuida, el tonto de Janja y sus secuaces no saben cómo ingresar a Pridelands, por lo que tu hogar estará a salvo y en caso de que lo supieran, los detendré.

- Te lo agradezco mucho Jasiri y gracias por estar aquí – ambos se dieron un gran abrazo. – Vuelve pronto Kion.

- Si, no te preocupes – susurro Kion sin dejar de abrazar a la hiena.

- ¿Kion? ¿Podemos hablar un minuto? – pregunto Simba con una mirada seria desde lo lejos, el líder se separó de la hiena y se dirigió donde su padre. Dejando al resto de los miembros charlar con sus amigos. El rey lentamente coloco su pata en la espalda de su hijo y lo empujo con cuidado hacia su pecho, provocando una mirada de duda en Kion ante el comportamiento de su padre.

- Sé que durante lo largo de estos meses no fui un buen padre contigo, deje que mis deberes como rey te apartaran y te sintieras rechazado – susurro Simba mirando atentamente a su hijo.

- Pero te prometo que una vez que regreses, todo será diferente, jugaremos juntos, daremos paseos en familia y hare todos mis deberes con más rapidez para así poder compartir más tiempo de calidad contigo – abrazo un poco más fuerte a Kion.

- Papá – susurro Kion pero no pudo terminar de hablar.

- Recuerda usar toda tu sabiduría, piensa muy bien en las decisiones que vas a tomar, en ti recae la vida de todos tus compañeros y para finalizar, recuerda que todo lo fácil no es la mejor opción en algunas ocasiones, puesto que pueden tener un gran riesgo – dijo Simba, solto a Kion y con una sonrisa le dijo sus últimas palabras.

- Te amo hijo, recuérdalo siempre, regresa sano y salvo –

Kion no pudo evitar sentirse conmovido por aquellas palabras, eran uno de los pocos momentos en el que tenía un momento agradable con su padre, sin dudarlo le dio un abrazo.

- Yo también te quiero Papá, no te preocupes, volveremos sanos y salvos en un parpadeo – susurro Kion, Simba dibujo una sonrisa en su rostro y acaricio la melena de Kion.

El sol ya casi estaba posicionado en el centro del cielo, faltaba poco para que sea medio dia.

- ¡Bien es hora de partir, guardia del león, buena suerte en su viaje! – Grito Simba, captando la atención de todo el mundo.

- Ya era hora… - susurro Khamisi algo molesto

Finalmente toda la guardia, luego de despedirse de todos sus compañeros, comenzaron su viaje hacia Alsius Rock, algunos estaban emocionados ante su nueva experiencia, pero otros estaban preocupados por lo que sucedería a futuro cuando llegaran al reino, como era el caso de Kion, Khamisi y Fuli. El león no olvidaba la tregua que había hecho con el cheetah, por lo cual en cada momento agradecía el hecho de que Khamisi no hablara del tema. Fuli por su parte estaba aterrada con el tema de sus padres, no sabría si decirles la verdad sobre su huida o poner alguna excusa convincente.

Caminaron por un buen rato a medida que el sol avanzaba, por el terreno desolado que cubría las lejanías, no había nada de vegetación ni rastros de algún ser viviente, solo estaba ellos, Ono giro la mirada y se percató que ya no se veía la roca del rey a lo lejos, señal de que ya estaban muy lejos de su hogar. Cada miembro permanecía perdido en sus pensamientos, recordando las palabras de Rafiki sobre sus habilidades y el cambio que ellos sufrirían a medida que avanzara el tiempo.

Pasaron varias horas hasta que llegaron a un manantial con muchos árboles tropicales, cerca de este se encontraban dos caminos, uno se dirigía hacia un enorme bosque y el otro hacia un desolado paisaje de árboles muertos, arbustos negros y grandes montañas.

Decidieron hacer una pausa y beber parte del manantial, el intenso calor los abrumaba poco a poco.

De pronto Bunga se comenzó a sentir mal, sentía que su cuerpo le pesaba y su visión estaba borrosa

- Kion… me siento muy mal – susurro el tejón recostándose en el suelo, el león con mucha preocupación se acercó donde su mejor amigo.

- ¿Que tienes bunga? –

- Siento que mi cuerpo esta pesado y me duele mucho la cabeza – se quejó bunga colocando su mano en su frente.

- ¡Muchachos miren su hombro! – alerto ono al resto del grupo, lo que veían era algo anormal.

La marca apareció por un momento y luego desapareció, nuevamente se repitió el proceso y luego de unos segundos, dejo de mostrarse la marca. Todos se miraron entre sí, en especial Kion y Fuli.

- Parece que Rafiki no mentía respecto a las marcas, nosotros también nos sentimos mal cuando nos levantamos esta madrugada– dijo Fuli mientras ayudaba a su compañero a incorporarse.

- Si deseas, puedes descansar un rato en mi espalda Bunga, no tengo problemas en llevarte – dijo Kion mientras trataba de subir a Bunga a su espalda, con ayuda de Fuli lograron acomodarlo, lentamente Bunga se quedó dormido.

- Muy bien, llego la hora de elegir entre estos dos caminos – grito Khamisi mirando al grupo completo.

- El camino más rápido para llegar al reino es de la izquierda, nos conducirá hacia un enorme bosque, rodeado de manantiales y animales herbívoros, no habrá peligro alguno. Llegaremos al reino en poco tiempo si tomamos ese camino. El de la izquierda conduce hacia una zona hostil, nunca pase por aquel camino así que no tengo idea de qué clase de peligros puede tener, pero de lo que si estoy seguro es que es el camino más largo. – finalizo Khamisi.

- Propongo que vallamos por el de la izquierda, lo cruce muchas veces sin tener algún problema –

- Me parece una buena opción – agrego Ono al observar el camino verdoso que conducía al bosque

- Digo lo mismo, me parece más seguro, aparte de que nos cubriría de los rayos solares – dijo Beshte.

- No lo voy a negar, la primera opción me agrada – comento Fuli sin darle la mirada a Khamisi.

- Creo que la mejor opción es irnos por la derecha – dijo Kion ante la mirada incrédula de todos, en especial la de Khamisi.

- ¿Estas bromeando no? – pregunto Khamisi con una mirada seria.

- ¿Me ves con cara de estar bromeando en un momento así? Lo digo en serio – dijo Kion ante la furiosa mirada del cheetah, este suspiro y encaro al león.

- A ver, dinos el motivo por el cual debamos ir por el sendero más largo y desconocido. Todos tus compañeros están de acuerdo conmigo.

- Fue un consejo de mi padre y una corazonada mía, el hecho de que sea fácil no quiere decir que sea seguro al 100% - Esta respuesta no convenció para nada a Khamisi ni al resto de la guardia.

- ¿Sabes lo que estás diciendo no? Estas poniendo en peligro la vida de todos tus compañeros por una simple corazonada – replico el cheetah, esta vez mas furioso, Kion no mostro signos de enojo y ni de rabia, estaba tranquilo.

- Bien si tú lo dices, nos dividiremos en dos grupos, los que deseen ir al bosque están en su total libertad, yo por mi parte tomare el camino de la derecha con Bunga, ambos somos líderes así que cada uno es libre de escoger su camino – finalizo Kion dando los primeros pasos en dirección hacia el camino desolado.

- Me parece perfecto -

Fuli no entendía los motivos de Kion pero confiaba plenamente en sus decisiones, por lo cual le siguió el paso para el desconcierto de Khamisi. Ono y Besthe luego de pensarlo decidieron seguir a Kion quien ya se encontraba a una distancia considerablemente lejana.

- No es nada personal Khamisi pero ya hemos trabajado con Kion en el pasado y casi todas sus decisiones son correctas – dijo Ono, quien a la vez se cuestionaba las acciones de su líder.

- Maldita sea… este león solo nos va a causar problemas – pensó el cheetah.

- ¡Kion! Espéranos – grito Fuli a lo lejos, el león giro la mirada y veía como todos iban corriendo hacia él.

- Creí que iban a seguir a Khamisi – dijo, levantando una ceja.

- Eres nuestro líder Kion, te seguiremos a donde vallas sin importar lo que pase – dijo Ono con una sonrisa.

- Si estás seguro que este es el camino más seguro, entonces confiamos en ti – agrego Beshte.

- Gracias muchachos – dijo esto con una sonrisa.

- Espero estés seguro de lo que hagas Kion, toda la responsabilidad esta en tus hombros ahora – grito Khamisi, Kion dio un suspiro y siguió adelante.

A medida que la guardia iba avanzando por el terreno muerto, encontraron huesos de todo tipo de animales, incluyendo la de felinos y otros depredadores, causando un pequeño sentimiento de terror. Se parecía al cementerio de elefantes solo que este era mucho más grande y profundo. Ono observo a lo lejos como el camino se achicaba entre 2 enormes montañas. Las nubes poco a poco comenzaron a juntarse en el cielo, tapando una parte del sol, esta no era una buena señal para Fuli quien odiaba el agua.

Luego de cruzar el camino ubicado entre las dos montañas, observaron que el sendero los conducía hacia un pequeño cañón con un rio de muy baja profundidad en el medio.

- ¿Ono logras ver algo a lo lejos? – pregunto Kion observando atentamente el lugar

Ono volo a una altura considerable y trato de utilizar su aguda visión pero esta no funciono, había olvidado que sus habilidades se habían suprimido ante la nueva etapa de su líder. Por lo cual, no pudo ver con claridad el paisaje.

- Lo siento Kion, pero no puedo ver con exactitud lo que hay al fondo de este cañón – grito la garza desde el cielo

- Bueno no nos queda de otra que cruzarlo en medio del rio – dijo Besthe, dando un gran brinco, salpicando un poco de agua sobre Kion, Fuli y Khamisi.

- Lo siento muchachos, no fue mi intención -

- Genial… simplemente genial – Se quejó Fuli, frunciendo el ceño mientras se sacudía fuertemente.

- Agradécelo a tu querido compañero – dijo Khamisi con un tono molesto, Kion no dijo nada ante aquella provocación.

- Khamisi, deberías agradecer el hecho de que te acompañemos hasta Alsius, de no ser por la solicitud de ayuda de mi padre y por Simba, no hubiera formado parte de esto. - gruño la felina ante el comentario del cheetah.

-Igual te hubiera obligado a venir, recuerda que estas comprometida conmigo y tus padres no se van a quedar de brazos cruzados al saber que vives en otro reino, es tu destino – dijo Khamisi con una sonrisa

- ¿Disculpa? Pero mi destino lo formo yo sola, nadie es dueño de mi vida, ni siquiera mis padres – replico Fuli cada vez más molesta.

- Muchachos tranquilos por favor, ahora necesitamos llegar lo más rápidamente posible a Alsius antes del anochecer – dijo Kion, mientras bajaba con cuidado hacia el rio.

- Eso me hizo recordar sobre la tregua… ¿Kion? –

Kion se detuvo en seco, Ono y Beshte se preocuparon lo que se venía, Fuli se quedó callada ante el comentario de Khamisi.

- Khamisi eso lo resolveremos una vez lleguemos a Alsius, estamos perdiendo tiempo – dijo Kion, sin darle la mirada.

- Esta bien, no lo olvides – dijo el cheetah mientras daba un salto hacia el rio. Fuli se acercó al lado de Kion y se mantuvo callada.

- ¿Estas bien? – pregunto Fuli

- Si… no te preocupes, ya lo conversamos ayer – respondió Kion guiñándole el ojo a su compañera.

Luego de cruzar con mucha dificultad el pequeño cañón, llegaron a un punto donde el camino se dividía nuevamente en dos. El de la izquierda guiaba hacia el bosque donde Khamisi quería dirigir al grupo y el otro llevaba a un enorme lago de baja profundidad rodeado de una densa vegetación, con grandes árboles.

De pronto comenzaron a caer gotas del cielo, estaba comenzando a llover para el desconcierto de Fuli. Las gotas despertaron lentamente al tejón.

- Kion… - susurro Bunga, abriendo los ojos

- Bunga, ¿cómo te sientes? – pregunto Fuli algo preocupada, el tejón se levantó en un instante y le dio una sonrisa.

- Bungafantastico, fue el mejor descanso que tuve en días –

- Bueno por lo menos alguien se divirtió – dijo Ono girando los ojos, algo cansado.

- Eso es genial Bunga, ¿pero ahora podrías bajarte de mi espalda? – susurro Kion, quien trataba de mantener el equilibrio al soportar el peso de su mejor amigo

- Si, lo siento y gracias por cargarme –

- Todo un placer Bunga –

- Bueno es nuestra oportunidad de dirigirnos hacia el bosque, está a unos cuantos metros – recomendó Khamisi, colocándose frente al camino del bosque.

- Espera Khamisi, huelen eso… – alerto Kion, mientras respiraba profundamente el aroma – Ese aroma se me hace familiar, demasiado familiar.

- Si… también lo huelo, proviene del bosque y cada vez es más fuerte – agrego Fuli.

- Yo no huelo nada – dijo el cheetah con una ceja levantada.

Kion de pronto recordó la imagen de janja y sus secuaces, alarmándolo por completo.

- El bosque debe estar habitado por hienas… rápido, vamos por el otro camino antes de que capten nuestra presencia – dijo Kion con voz baja para no llamar la atención. – Posiblemente sean las hienas que hicieron alianza con Scar en su reinado, no se me ocurre otra explicación ante su presencia.

- ¿Estás seguro de lo que dices? – pregunto Ono alarmándose un poco ante el peligro.

- Si, muy seguro, rápido no pierdan el tiempo – dijo Kion mientras corría en dirección hacia el lago.

El resto del grupo siguió a Kion rápidamente sin pensarlo, Khamisi por su parte dio un suspiro, susurrando unas palabras "misteriosas".

- Eso estuvo cerca Kion… la próxima no tendrás tanta suerte –

Luego de unos minutos llegaron a la orilla del lago, todos estaban exhaustos a excepción de Bunga, ya habían pasado transcurridos muchas horas desde que iniciaron el viaje. El sol ya se estaba ocultando y el resto comenzaba a tener hambre y sed. Se dieron un pequeño descanso.

- ¿Pero que tenemos aquí? Unos lindos invasores – grito alguien desde los densos arbustos, tomando la atención de todo el grupo.

Lentamente salieron tres leonas con una mirada muy seria, una tenía el pelaje del mismo color que Simba, era la más alta de las tres, la segunda era blanca como la nieve con unas manchas en la frente y la última tenía el pelaje color rojo oscuro. Fuli se puso a la defensiva al verlas, Bunga por un extraño motivo comenzó a tener un ataque de pánico, colocándose detrás de Fuli.

- ¡Retrocedan! – grito Fuli mostrando las garras.

- Bunga… ¿me parece o tienes miedo? – pregunto Ono al ver el comportamiento del tejón.

- ¿Mi.. miedo yo? No, solo estoy emocionado – tartamudeo Bunga, sin saber que le temblaban patas.

- Tranquilas, no queremos problemas, solo estábamos de paso – dijo Kion poniéndose delante de Fuli – Solo estábamos descansando, es todo.

- Todos dicen lo mismo chiquillo, pero todos los depredadores que pasan por este lugar siempre buscan la manera de quedarse con nuestro territorio, hasta ahora ninguno ha sobrevivido – susurro una de las leonas, mostrando los colmillos.

Beshte estaba a punto de correr furiosamente contra las leonas al escuchar sus palabras pero fue detenido por Kion con una mirada.

- Hablamos en serio, nos estamos dirigiendo hacia un reino llamado Alsius Rock, pero estamos algo agotados por el enorme viaje que emprendimos esta mañana – dijo Kion sin perder su tranquilidad y serenidad, detalle que impresionaba a las leonas a pesar de su edad. En ese preciso instante, en uno de los arbustos salto un cachorro de tigre blanco con una mirada de preocupación.

- ¡Mamá! ¡Mamá! Zuberi está en peligro – grito alarmado el cachorro, captando la atención de las leonas

- ¡Que dices!, ¿en dónde está ahora? – pregunto alarmada la leona más grande. - Cerca al territorio de los chacales, fue por algo de comida y ahora está atrapado –

Kion se acercó peligrosamente donde las leonas, estas al darse cuenta de su presencia se alarmaron mostrando sus dientes, pero el líder solo suspiro. - Nosotros podemos ayudarles con ese problema, solo guíenos hacia aquel lugar y salvaremos a su amigo -

Las tres leonas se miraron entre sí, estaban dudando de las palabras del león hasta que finalmente accedieron debido a la preocupación que estaban sintiendo.

- Muy bien, confiaremos en ustedes – dijo la leona más alta con una mirada seria.

- Rápido, síganme que no queda mucho tiempo – dijo el tigre.

- ¡Ono! ¡Fuli! – grito Kion

- No hace falta que lo digas – respondió Ono emprendiendo el vuelo sobre toda la zona.

- Estoy en ello, vamos Bunga – dijo Fuli mientras veía de reojo al tejón quien no escucho las palabras de la felina debido al susto – ¡Bunga!

Bunga al reaccionar, se subió al lomo de Fuli y se agarró lo más fuerte que pudo sin lastimar a su amiga, ella de un fuerte suspiro comenzó a correr siguiendo al tigre y a la leona mayor.

- Ustedes dos vengan conmigo, y no se separen que se pueden perder por este sitio – dijo una de las leonas a Kion y Besthe quienes asistieron con la cabeza.

Alrededor de todo el lugar había muchos arbustos y árboles, unos más grandes que otros formando una pequeña jungla, el sitio estaba rodeado por montañas rectas del gran cañón, en la cual solo se podían ver tres entradas. La primera era por donde Kion y el resto de la guardia pasaron, la segunda se encontraba a lo lejos, al frente del lago en frente del lago y la última se encontraba a la izquierda, lugar donde se dirigían el resto de la guardia.

Ono trato de fijar su vista en aquella entrada pero no lograba ver nada, todo se veía completamente borroso a lo lejos, lo intento por segunda vez sin tener resultado alguno. El sol ya se había ocultado casi por completo, dificultando aún más la visión de la garza.

- Ono rápido, ¿dinos cuantos chacales son? ¿El león está bien? – grito Fuli, aumentando la velocidad de sus pasos.

- Mis ojos me duelen… mi cabeza también - susurro Ono con una mueca de dolor, poco a poco estaba perdiendo el vuelo.

- Ono no te rindas, ¡dinos rápido por donde debemos ir! – grito Kion al ver caer a su compañero, este reunió todas sus fuerzas y pego una última mirada hacia la entrada.

- Vamos… funciona, aunque sea una última vez – pensó Ono, forzando su visión con todas sus fuerzas, sus ojos brillaron con una luz amarilla, esta vez logro ver muchas figuras a lo lejos, poco a poco aquellas figuras formaban la silueta de un león adolescente, un poco más grande que Kion y de muchos chacales.

"Deben demostrar que son dignos de formar parte de la guardia por medio de acciones de valentía."

- Los veo, ¡finalmente los veo! – grito Ono con una sonrisa.

En eso una pequeña luz comenzó a brillar ante la mirada de todos, en el ala derecha de la garza se comenzó a manifestarse la marca de la guardia, formando la figura completa de un león.

- Fuli, ¡mira eso! – dijo Bunga mirando el cielo, ella se quedó quieta al ver lo que estaba pasando.

- ¡Hevi kabisa! ¿Beshte estás viendo lo mismo que yo? – pregunto Kion sorprendido ante aquel fenómeno.

- Si, la marca finalmente lo aprobó como un guardián – dijo Beshte observando la figura.

- Muchachos los veo, esta al fondo de la entrada, cerca de ese enorme árbol muerto, está rodeado por diez chacales – grito Ono volando en dirección a la entrada, de pronto se dio la vuelta y miro hacia abajo.

- Fuli, Kion escúchenme, diríjanse por el borde del cañón, llegaran más rápido si van por ese camino.

Ambos asistieron junto a las leonas y corrieron por la dirección indicada, en poco tiempo Fuli junto a la leona mayor y el pequeño tigre fueron los primeros en llegar a la entrada, a lo lejos ambas felinas pudieron ver como los chacales estaban atacando cobardemente al león.

- ¡Zuberi! – grito la leona mayor, el león rápidamente observo a su madre con una mirada de terror.

- Aguanta, Bunga sostente – alerto Fuli al tejón quien se sujetó al cuello de la cheetah – ¡Huwezi!

Gracias a los cambios en su cuerpo, Fuli era más veloz y ágil al momento de correr por lo que no tardó mucho en llegar a su destino, al llegar donde los chacales, dio un gran salto y aterrizo cerca del Leon. Bunga se colocó delante del felino con intenciones de defenderlo, pero el miedo que sentía lo inmovilizo por completo.

Uno de los chacales se lanzó contra Fuli, quien con un excelente reflejo logro esquivarlo y darle un fuerte zarpazo en el rostro, luego de esto dos chacales más se lanzaron contra la cheetah, esta vez uno de ellos logro sujetar su cola con sus mandíbulas, provocando un gemido de dolor en Fuli. De un rápido movimiento, lanzo una zarpada contra los ojos del chacal que mordió su cola, cegando uno de sus ojos.

- Resistan muchachos – susurro Fuli tratando de proteger a ambos, pero la situación era mucho para ella, ya que en poco tiempo lograron inmovilizarla de un fuerte golpe. Antes de que un chacal estuviera a punto de darle un gran mordisco en el cuello, Bunga reacciono al instante y dio un gran salto sobre el chacal.

- ¡Déjenla en paz! – grito mientras se posicionaba en el cuello del chacal, jalando fuertemente sus orejas.

- Bunga…- susurro Fuli al ver a su amigo combatir con valentía.

Esto provocó que el chacal se comportara de manera errática ante todo lo que tenía en su delante, como si fuera un caballo salvaje, Bunga jalo sus orejas a la izquierda, en dirección hacia el resto de los chacales y comenzó a guiarlos contra ellos, el chacal ante el tremendo dolor comenzó a morder al resto de sus compañeros. Uno de los chacales estaba a punto de saltar sobre Bunga pero, con un gran salto, esquivo el ataque y se sujetó de otro chacal y volvió a repetir el progreso, poco a poco la manada iba retrocediendo.

- Vamos perritos, ¿eso es lo mejor que tienen? - dijo Bunga.

Fuli observaba atentamente todas las acciones de Bunga, desde que lo conocía, sabía que actuaba impulsivamente sin pensar en las consecuencias, pero aquí era diferente, sus acciones eran estratégicas y más cuidadosas, conocía el peligro de la situación.

- Pero que tejón más valiente – susurro el león, impresionado ante las acciones de Bunga.

De pronto una pequeña luz comenzó a dibujarse en el hombro de Bunga, la marca estaba brotando lentamente formando la figura de un león completo. Esto dio tiempo suficiente para que el resto de las leonas junto a Kion y Beshte llegaran al conflicto. El hipopótamo de una fuerte embestida, expulso a los chacales, mientras que Bunga de un gran salto se alejaba de los chacales faltantes, las leonas de un fuerte rugido atemorizaron a toda la manada. Ono se acercó al lugar y observo como todos los chacales huían despavoridos.

- ¿Estas bien Fuli? – pregunto Bunga preocupado al ver la cola de su amiga. Kion rápidamente se acercó donde su compañera.

- Lo estoy gracias a ti Bunga, me salvaste la vida… fuiste muy valiente – agradeció Fuli dándole una cariñosa lamida en la frente del tejón.

- También vi la escena desde lo lejos, en verdad estuviste grandioso Bunga – dijo Kion con una sonrisa.

- Yo también lo presencie, nunca vi nada parecido en mi vida – susurro el león quien poco a poco se estaba calmando.

Bunga se sintió muy apenado al recibir tantos agradecimientos, a tal grado de sonrojarse, provocando la risa de todos. Luego de este pequeño incidente, todos regresaron a la orilla del lago para darse un descanso, sobretodo la guardia quienes estaban muy agotados por todo el esfuerzo empleado en el rescate.

- Felicidades Bunga y Ono, son los primeros en ser aprobados por la marca – dijo Kion señalando con su garra, las respectivas marcas de ambos miembros. Ono y Bunga intercambiaron miradas de confusion.

- ¿Que fuimos aceptados por la marca? – ambos observaron sus cuerpos y la marca de un león completo estaba impregnada en sus pelajes. Ambos se quedaron pasmados al verla.

- ¡Hapana! Eso explica la mejora de mi visión al momento de localizar al león y al resto de los chacales – dijo Ono sin dejar de observar su ala.

- Y mis actos al momento de enfrentar a los chacales, dentro de mi mente sabía lo que debía hacer para manejar la situación. – confeso Bunga al recordar los sucesos.

- ¿Me perdí de algo? – comento un relajado Khamisi desde lo lejos.

- Khamisi ¿dónde has estado? Estábamos en un pequeño enrollo hace unos minutos, necesitábamos de tu ayuda... – pregunto Kion, levantado la ceja.

- Tenía que verificar la zona del bosque si era cierto lo que decían – dijo con una sonrisa, sonrisa que desapareció al ver la cola herida de Fuli.

- Fuli ¿qué te paso? –

- Fue un accidente, no es muy grave – dijo Fuli con una mirada seria.

Rápidamente Khamisi miro a Kion furioso, este se sorprendió al ver el fuerte cambio de actitud en el cheetah.

- Kion, desgraciado, te dije que venir por este lugar era peligroso, mira lo que tu decisión provoco – grito Khamisi aún más enfadado, Kion estaba a punto de decir lo que sucedió pero fue interrumpido por Fuli

- ¡Khamisi cierra la maldita boca! No tienes ningún derecho a hablarle a Kion de esa forma – gruño Fuli mientras se incorporaba, - Y menos aun cuando no has hecho nada más que quejarte a lo largo del viaje.

Esto dejo sin palabras al cheetah, no tenía como defenderse ante tal argumento, solo se limitó a gruñir mientras se acomodaba a un lado de la orilla. De pronto escucharon unas pisadas, eran las tres leonas junto al tigre y león. La leona mayor se acercó y con una mirada tranquila y dulce observo a los cinco miembros.

- Muchachos, queremos pedirles disculpas por tratarlos de manera hostil, a pesar de nuestro desagradable recibimiento, salvaron la vida de mi hijo, estoy en deuda con ustedes.

- No se preocupen, es nuestro trabajo después de todo – dijo Beshte con una sonrisa.

El pequeño tigre se acerco con un pedazo de hierba medicinal y lentamente, con sus mandibulas, rocio el jugo de la hierba en la cola de Fuli, provocandole un poco de alivio ante el dolor.

- Esta hierba sanara lentamente tu cola y calmara el dolor, espero esto sea suficiente para que acepten nuestras disculpas - susurro el tigre algo apenado, Fuli acaricio su cabeza con una sonrisa

- Te lo agradezco mucho pequeño, ya me siento mucho mejor - dijo la cheetah con un tono dulce, causando la alegría del pequeño tigre.

El león se acercó donde Kion quien lo veía algo confundió, lentamente acerco su mirada al rostro del príncipe quien cada vez se sentía más incómodo.

- ¿Sucede algo? – tartamudeo Kion

El león se alejó y sonrió al darse cuenta de sus sospechas, Aquel león tenía el mismo color de piel que el de Kion, solo que la melena y sus mechones las tenia de color marrón claro.

- Eres el hijo de Simba y Nala ¿no? – pregunto de golpe aquel león, sorprendiendo al lider.

- Sí, soy su segundo hijo… ¿cómo lo supiste? – pregunto Kion con curiosidad.

- Porque soy un gran conocido de ellos, los conozco como la palma de mi garra – dijo el león con una sonrisa. – Aparte de que te pareces mucho a tu padre, tanto físicamente como en su manera de ser.

- ¿En serio?, pero ellos nunca mencionaron tu existencia – dijo Kion algo pensativo

- Habrán tenido sus razones, créeme, es mejor que algunos secretos estén ocultos por ahora. – Finalizo con un suspiro.

Todos estaban en silencio ante aquella conversacion, la luna llena comenzo a azomarse lentamente aclareciendo un poco la pequeña jungla y dando un maravilloso color celeste al lago. Kion aun no comprendia porque sus padres no les habian hablado de aquel leon y lo confundia mas las palabras de aquel leon sobre los secretos, lentamente corto la tensión con aquel león.

- ¿Puedo saber cual es tu nombre? – pregunto Kion

Las tres leonas miraron atentamente al león, el giro y guiño el ojo, lentamente miro a Kion y dio un suspiro.

- Tengo muchos nombres, pero solo te puedo decir uno, me llamo Zuberi, un gusto conocerte Kion, junto al resto de tus compañeros, les debo la vida. – agradeció el león con amabilidad, luego miro la entrada trasera del cañón y formulo una pregunta.

- Dime Kion, cuando llegaron al manantial cercano a las lejanías de Pridelands, ¿porque elegiste este camino desolado?

Todo el mundo observo a Kion, en especial Khamisi quien sentía cierta sensación de nerviosismo, Kion después de pensar, respondió la pregunta del león.

- Porque sentí dentro de mi corazón que este camino era el indicado, sentí una corazonada al saber que era un camino largo pero seguro y gracias al consejo de mi padre, opte por tomar este camino, después de todo lo fácil a veces te puede salir muy caro – dijo Kion con una sonrisa

- Muy bien dicho, tu decisión fue la más sabia sabes ¿porque? –

- ¿Por qué? – pregunto Kion con curiosidad.

- Porque hace una semana, una cantidad enormes de hienas invadió por completo los bosques, sumado al hecho de que en ese lugar viven muchas cobras egipcias e insectos muy peligrosos. Si hubieran elegido ese camino, probablemente ninguno de ustedes habría salido con vida. – finalizo el león con una mirada completamente seria

- ¿Estas bromeando no? - pregunto Fuli impactada ante ese dato, el resto de la guardia estaba con la boca abierta.

- Nope, no es una broma, ese lugar es completamente hostil - respondió el león, provocando mas terror en el resto de la guardia. Luego de esto miro a Kion nuevamente con una sonrisa.

- Prácticamente salvaste la vida de todos tus amigos, por lo cual te felicito mucho, eres un lideer muy inteligente Kion – felicito colocando su pata en el hombro de Kion

Todos estaban con la sangre helada, en especial Kion, quien no se esperaba tal revelación, lentamente Fuli miro a Khamisi quien estaba con una mirada de incredulidad.

- Si hubiéramos ido por donde Khamisi nos indicó, posiblemente estaríamos muertos… - susurro Ono aun impactado ante las palabras del león.

- Y no solo es eso, sino que desde un principio todos estábamos de acuerdo en ir hacia aquel bosque, de no ser por Kion... - agrego Beshte

- Khamisi, tu nos mencionaste al comenzó del viaje que habías cruzado por ese lugar sin ningún problema y que bosque estaba habitado por animales herbívoros… ¿Todo fue una mentira? – pregunto Fuli mostrando una mirada de frialdad absoluta ante el cheetah.

- No es lo que tú crees Fuli.. lo que dije fue verdad – retrocedió el cheetah ante la mirada furiosa de Fuli, esta se incorporo y se acerco hacia su prometido.

- ¿No es lo que creo? Por lo visto nos querías ver muertos antes de llegar a Alsius Rock, te conozco muy bien, eres un ser completamente calculador y manipulador… o acaso ¿querías ver muerto a Kion sin que nadie sospeche nada para así tener una excusa para quedarte conmigo? – esta vez Fuli saco sus garras y colmillos, la ira la estaba consumiendo cada vez más. Pero Kion lentamente se acercó donde su amada compañera y trato de tranquilizarla.

- Fuli tranquila, lo hecho ya está hecho, no sirve de nada que te enojes con él. – susurro Kion colocando su pata en el hombro de su compañera

- ¡Pero es que acaso no ves lo evidente, el trato de asesinarnos!… trato de matarte Kion – respondió Fuli con un tono molesto – No es más que un mentiroso asesino.

- ¿Tu trataste de matar a Kion? – Gruño el león ante la sorpresa de todos, en especial la de Kion, - Desgraciado eso no te lo voy a perdonar –

Estuvo a punto de atacarlo cuando fue detenido por una de las leonas, estaba completamente furioso con aquel cheetah, Khamisi se limitó a retroceder aún más.

- Ni mucho menos yo Khamisi, esto no se quedara sin un castigo - agrego Fuli.

Kion sujeto a Fuli quien cada vez estaba más rabiosa con el cheetah, poco a poco se fue calmando al sentir el cálido pelaje de león, ella lo miro con una mirada de tristeza y lo rodeo con su cuerpo, colocando su cabeza dejado del mentón de Kion.

- Kion… casi te pierdo por segunda vez, no esperes que muestre piedad con ese… - fue interrumpida por Kion quien lo miraba con una sonrisa.

- Pero no me perdiste, estoy a tu lado viviendo y coleando, jamás te dejaría sola – susurro con un tono delicado a su compañera, ella sonrió y le dio una lamida en la mejilla, ronroneando a la vez.

Khamisi al ver esto se sintió completamente furioso pero no podía hacer nada más, giro su mirada y se dirigió rumbo al camino en dirección hacia la cima del lugar. Bunga, en un acto de cortar el mal momento, decidió cambiar el tema.

- Dinos Zuberi, ¿sabes cuánto nos falta para llegar a Alsius Rock? – pregunto Bunga un poco más tranquilo.

- Pues de hecho ya están en la entrada del reino, basta con que suban esa colina donde se dirigía aquel cheetah y verán la enorme montaña del reino junto con su enorme cascada. – señalo el león la dirección del lugar.

- Bienvenidos a Alsius Rock muchachos – dijo el tigre con una sonrisa.

- Gracias a los ancestros, por fin lo logramos, llegamos sanos y salvos muchachos – grito Ono con alegría.

- Pensé que nunca llegaríamos, pero de alguna manera lo logramos – dijo Beshte con una mirada de felicidad mientras se recostaba en el poso.

- Lo logramos gracias a Kion, se lo debemos todo a el – susurro Fuli dulcemente mientras seguía abrazando a su alma gemela, el león correspondió cariñosamente el abrazo, era lo que más disfrutaba del viaje, tener a Fuli a su lado. El león sonrió al ver la melosa escena, entendió al instante que ambos se amaban profundamente.

- Bien muchachos sera mejor que se den prisa en llegar al reino, tengo entendido que esta pasando por un terrible problema, por lo cual no queda mucho tiempo, dense prisa – recomendó el león al resto de la guardia quienes asistieron con la cabeza.

- Buena suerte muchachos - susurro el pequeño tigre - Cuando tengan tiempo, denos una pequeña visita que los recibiremos con un banquete -

- Dalo por hecho pequeño y gracias nuevamente por curar mi cola - respondió Fuli dulcemente.

Todos se despidieron y se pusieron en marcha ante la cima del terreno, Ono, gracias a su vision mejorada, pudo observar desde una enorme distancia la enorme montaña, el pequeño lago y la enorme cascada tapada por los escombros de la montaña. Antes de que todos siguieran a Khamisi quien se encontraba un poco lejos de ellos. Kion miro a Fuli quien le devolvió la mirada un poco preocupada.

- ¿Lista para ver a tus padres Fuli?

- Si… estoy lista.

Dicho esto, la guardia completa se dispuso a dar sus primeros pasos rumbo a la enorme montaña, la cantidad de sucesos que iban a experimentar estaba fuera de su imaginación. Solo quedaba esperar la reacción de los padres de Fuli al verla nuevamente y enterarse de su relación con Kion.

A medida que se acercaban a la enorme montaña, se dieron cuenta del lamentable panorama que los rodeaba, toda la zona era desértica, sin rostas de praderas o algunos arbustos que adornaran la zona. muchos felinos estaban desplomados en el suelo ante la falta del agua, no tenían energías para moverse ni menos para cazar. Era una visión muy triste del reino, Fuli se sentía muy triste al ver a que extremo de miseria habia llegado su antiguo hogar, lo recordaba de manera distinta cuando era mas pequeña, antes era una zona cubierta por mucha vegetación y pasto. Todo eso quedo en el pasado.

Kion observo el famoso lago del reino, el agua estaba a punto de agotarse mientras que aun costado habia una enorme fila de felino esperando su turno para beber un poco del lago, muchos se veían enfermos y en condiciones lamentables. Muchos animales observaron a la guardia, en sus rostro se manifestaba su falta de esperanza.

- Como pueden ver, la situación es completamente trágica en Alsius, eso sin mencionar a los animales atrapados en los escombros de la montaña - dijo Khamisi sin dar la cara al resto de la guardia.

- Lo lamento Khamisi, en verdad tenias razón, este reino esta en un gran peligro - dijo Kion observando a los felinos recostados cerca a la orilla del lago - Esto me recuerda a la descripción que me contó mi padre respecto al reinado de Scar, todo esta en ruinas.

- La diferencia es que en tu reino escaseaba la comida, aquí escasea el agua y con el enorme calor, casi todos los habitantes de este lugar se quedan deshidratados y sin energías para conseguir alimento - agrego Khamisi.

- Fuli ¿te sientes bien? - pregunto Bunga a Fuli quien andaba perdida en sus pensamientos, al escuchar las palabras del tejon le dio una ligera sonrisa

- Si, no es nada, es solo que... este lugar me trae muchos recuerdos -

Luego de una hora, llegaron a la entrada de la enorme montaña, esta tenia muchos senderos que se elevaban en muchos niveles, habían muchas cuevas alrededor de toda la montaña, en la cima se encontraba una enorme cueva, allí se encontraban reposando los padres de Fuli. Khamisi los guió por diferentes caminos, Ono observo como algunas entradas y senderos estaban bloqueadas por los escombros, dentro de ella se encontraban felinos completamente dormidos y deshidratados. Luego de emplear un enorme esfuerzo para subir todos los niveles de la montaña, finalmente llegaron a la cueva principal. Khamisi se detuvo delante de Kion quien lo miraba seriamente.

- Es la hora de resolver nuestra tregua - dijo Khamisi con una mirada fulminante.

- No te preocupes, lo resolveremos - respondió Kion devolviendo la mirada al cheetah.

- Entonces entremos... espero estés lista Fuli - dijo Khamisi mientras entraba a la cueva.

- Tranquila Fuli, todo saldrá bien - susurro Kion

- No te preocupes, ya estoy preparada para esta situación - respondió Fuli con una mirada decidida mientras entraba a la cueva.

- Guardia del león, adelante - dijo Kion siguiendo los pasos de Fuli.

Mientras tanto con Zuberi

Este se encontraba mirando las estrellas, recostado a la orilla del lago, cuando sintió unas pisadas detrás de él, era su madre quien lo veía con tristeza.

- Dime Hijo… ¿porque no les dijiste tu nombre verdadero? – pregunto la leona. – Sabes que pudiste haber cambiado las cosas en ese preciso instante.

El lentamente se levantó sin dejar de mirar las estrellas, dio un fuerte suspiro y cerro los ojos.

- Aun no es el momento de hacerlo, hay que tener paciencia, el ciclo de la vida es así – luego de esto comenzó a reír. – Quien lo diría, Simba y Nala tienen dos hijos, se nota que no pierden el tiempo con sus actividades "íntimas".

- Pero a pesar de todo esto, estoy contento por ellos, así es como me siento ahora -

Lentamente comenzó a caminar hacia el lago y miro su reflejo, y se dijo a si mismo con una sonrisa.

- ¿No es cierto? Kopa…

Fin del capítulo 6