Capítulo 7: Traición, el regreso de tres enemigos


La luna llena lentamente ilumino el interior de la cueva principal de la montaña, poco a poco la oscuridad se difumino, revelando a todos los habitantes. La guardia, a excepción de Fuli y Khamisi, se sorprendieron al encontrar una cantidad enorme de todo tipo de felinos, incluyendo híbridos, todos descansando y charlando en pequeños grupos. El tamaño de la cueva era superior al de la roca del rey, tanto así, que Ono pudo sobrevolar la cueva sin ningún inconveniente, con el objetivo de tener un mejor panorama del lugar.

El lugar estaba repleto de rocas planas, una más grande que otra, formando una especie de escalera rocosa, donde reposaban algunas leonas y tigres con sus respectivos cachorros.

- Increible… Kion mira arriba, es ¡bungaincreible! – dijo Bunga muy emocionado al ver todo el lugar, sobretodo la parte superior.

- Cielos… - susurro Kion.

Kion al levantar la mirada, encontró un enorme agujero, revelando gran parte del cielo nocturno con su infinidad luminosa de estrellas, formando una vista espectacular. Una parte de la luz lunar entraba en dirección hacia la parte final de la cueva, en la cual estaban descansando dos cheetah, ambos de enorme tamaño, del mismo color de piel de Fuli. Delante de ellos se encontraba una leopona, de la misma edad de Fuli, sus ojos eran de un hermoso color Azul topacio y su pelaje era tono rojizo, un poco grisáceo, con unas pocas manchas cerca de sus dedos y algunas en su espalda y costado, de un color oscuro que su pelaje. Su cuello tiene un pelaje más frondoso que el resto de su cuerpo, ella al fijar su mirada con Kion, este de alguna manera, se sonrojo un poco, no se explicaba la reacción de su cuerpo al ver a aquella felina. Por el otro lado, la leopona solo se extrañó al ver a Kion y al resto de la guardia.

Poco a poco todos los felinos comenzaron a notar la presencia de la guardia a medida que avanzaba, las voces se iban apagando poco a poco, subiendo un poco tensión en el ambiente. Kion no pudo evitar sentir un ligero aire de peligro al sentirse tan observado, era su primera vez en la que visitaba un reino sin la protección de sus padres. Fuli se percató de reojo al ver como el paso de Kion disminuía gradualmente, se dio la vuelta y lo miro a los ojos.

- Tranquilo Kion, ellos no te harán daño – susurro Fuli, acercándose a su compañero – Si pasa algo, te protegeré así que descuida. – coloco su nariz junto a la de Kion, el solo se limitó a sonreír al sentir la amorosa caricia de su amiga.

- Gracias Fuli pero yo debería decir eso – respondió Kion, un poco avergonzado de su timidez, ella le sonrió.

- Bueno acostúmbrate cariño, ambos nos protegeremos el uno al otro si vamos a ser una pareja – le guiño el ojo mientras se daba la vuelta y seguía al resto de la guardia.

- Me acaba de llamar… ¿cariño? – pensó el león algo sonrojado.

Algunos felinos observaron atentamente las acciones de Kion y Fuli, provocando pequeñas conversaciones entre ellos.

Luego de unos cuantos minutos finalmente llegaron al final de la cueva, toda la guardia junto a Khamisi se colocaron en frente de la leopona, ella se acercó donde Khamisi y se posiciono en su delante, ambos se observaban con una mirada muy seria, en especial la felina quien reflejaba cierto enojo en su rostro, el resto no tardó en darse cuenta que ambos felinos no se llevaban bien. Ella suspiro e inicio la conversación.

- ¿Qué es lo que deseas Khamisi?, ahora mismo los reyes están descansando –

- No es de tu incumbencia Asha, apártate a un lado y cierra la boca – gruño Khamisi a la felina, ella comenzó a sonreír y levanto la pata.

Una fuerte cachetada resonó en toda la cueva para la sorpresa de todo el mundo, provocando un pequeño eco, los cincos miembros intercambiaron miradas.

- Pss Ono, ¿es normal que los felinos se saluden con golpes? – susurro Bunga a la garza, quien le devolvió la mirada, el rodeo los ojos y sonrió al ver la inocencia de su compañero, tenía mucho que aprender.

- Por supuesto que no Ono, Khamisi se lo busco, a una dama jamás le debes hablar de esa manera –

- La pequeña garza tiene toda la razón, Khamisi serás el líder de la guardia de los gatitos o de lo que sea pero yo soy la mayordoma de tus gobernantes, recuerda bien tu posición a la hora de hablar conmigo – siseo Asha sacando las garras, Khamisi solo dibujo una sonrisa sarcástica.

- Igual de adorable que siempre, como sea, tengo que hablar con los reyes, traigo la ayuda que tanto solicito – dijo Khamisi, sobándose la mejilla. – Y no solo es eso… diles que traje a su pequeña hija de regreso –

- ¿Fuli? – levanto la voz, observando a la cheetah, estas al verse, ambas no pudieron evitar dibujar un gesto de alegría. Rápidamente Asha corrió donde Fuli y le dio un abrazo, el cual fue profundamente correspondido. El resto de la manada, al escuchar el nombre de la princesa, se impresiono y se incorporaron lentamente para observarla con detenimiento.

- Cuanto tiempo Asha – murmuro Fuli con los ojos cerrados, sintiendo el cálido cuerpo de su querida amiga. – Te extrañe mucho

- Por los reyes, Fuli… en verdad eres tu – respondió la felina, observando a su mejor amiga – Cuanto has crecido… que preciosa estas.

Lentamente se separaron sin decir nada más, Asha se dirigió donde los reyes quienes seguían dormidos. Moviendo un poco el rostro de Faraji con su pata logro despertarlo, este abrió los ojos y bostezo lentamente.

- Señor disculpe la molestia, ya están aquí… - susurro Asha, manteniendo una leve distancia con su soberano, este no dijo ninguna palabra, solo se limitó a ponerse de pie y observar a sus invitados. Parte de su cuerpo reflejaba deshidratación y pérdida de masa muscular, la escases del agua le había afectado fuertemente, volviéndolo un felino muy débil a pesar de su enorme tamaño y edad.

Sin perder el tiempo, este agradeció el aviso de Asha quien hizo una reverencia y se alejó del lugar. Al colocarse frente a frente a la guardia, este examino con detenimiento las cincos presencias, debido a su estado somnoliento, no se percató de la identidad de Fuli. Este dibujo una sonrisa.

- Bienvenidos Guardia del León a Alsius Rock, gracias por aceptar nuestra petición de ayuda – dijo Faraji, tratando de mantener el balance de su cuerpo. – Sé que el viaje no fue nada fácil debido a los diversos peligros que afronta el recorrido y… - El cheetah estaba a punto de continuar hasta que se desplomo.

- ¡Papá! – grito Fuli logrando despertar a su madre.

Kion y Bunga, con un rápido reflejo, lograron sujetarlo a tiempo mientras que Asha rápidamente se unió en la ayuda. Poco a poco lograron incorporarlo hasta colocarlo en una posición cómoda, este estaba agitado debido al cansancio y la sed.

- Es un honor venir a ayudarlo Rey Faraji… le prometo que haremos lo posible por solucionar este problema por la mañana, ahora mismo todos nos encontramos agotados por el intenso viaje y no tenemos muchas fuerzas para poder corregir el problema ahora mismo – explico Kion algo preocupado por el bienestar del rey, este observo atentamente la figura de Kion y por un instante vio la silueta de Simba en su época de cachorro.

- ¿Eres es el hijo de Simba no? Te pareces mucho a tu padre, igual de amable y gentil – dijo Faraji con una sonrisa al recordar a su viejo amigo.

- Si, mi nombre es Kion, soy el segundo hijo de mi padre y actualmente soy el líder de la guardia del león. – se dio la vuelta y presento a sus compañeros.

- Ellos son mis compañeros y a la vez, mis mejores amigos, Ono, Beshte, Bunga y… - se quedó mudo al ver a Fuli.

- Fuli… - respondió la felina ante la mirada atónita de Kion, se acercó al rey y pego su cabeza en el pecho de su padre.

- Papá, ¿me recuerdas? –

Faraji al escuchar ese nombre y aquellas palabras tan suaves, todo rastro del sueño se disipo, observo bien a Fuli y se quedó pasmado, no podía creer lo que estaba viendo, su pequeña hija, a la que creía muerta, estaba delante de él, dándole un tierno abrazo. Este sujeto la mirada de su hija y miro sus ojos con detenimiento, toda duda se esfumo al ver sus ojos, poco a poco las lágrimas comenzaban a brotar de los ojos del rey.

- Como no recordar a mi pequeña Fuli – susurro con una voz quebrada mientras abrazaba a su hija, ella cerro los ojos y lloro en silencio, no era muy sentimental pero el hecho de ver a su padre llorar, la conmovió. – Creí que te habíamos perdido pero estas aquí… gracias a los reyes estas de vuelta.

- Si… los extrañe demasiado – murmuro Fuli, tratando de contener su voz quebrada por sus emociones.

Ono miro de reojo a Beshte quien estaba llorando al ver tan maravillosa escena entre padre e hija.

- Serás el más fuerte de la banda Beshte pero tienes un corazón de paja – pensó la ganza sonriendo.

Luego de que ambos secaran sus lágrimas y se separaran, Fuli regreso al lado de Kion y el rey recupero la compostura, esta vez se mostraba más feliz. Kion dentro de sí, entendía que esto no iba a durar mucho por obvias razones, sobre todo al ver a Khamisi acercarse al rey.

Este le comenzó a explicar todo lo sucedido en su llegada a Pridelands sin omitir ningún detalle, enfatizando la huida de Fuli, la relación que tenía con Kion y el recibimiento hostil por parte de su hija al momento de encontrarse y su total desaprobación ante su matrimonio. El rey lentamente cambio su mirada a una de decepción y de enojo, lentamente la ira se le iba subiendo a la cabeza al escuchar más detalles de la historia. Hasta que finalmente Khamisi termino por contarle las decisiones de Kion a lo largo del viaje, poniendo en énfasis la herida causada en la cola de Fuli.

Asha por su parte, al terminar de escuchar el relato, comprendió de inmediato los sentimientos de Fuli y el conflicto que se venía a continuación, por lo cual decidió colocarse delante de Kion en una postura defensiva. Conocía bien el carácter de su rey, por lo que no dudo en ponerse del lado de la pareja de su mejor amiga para protegerlo ante cualquier ataque. Ella miro de manera rabiosa a Khamisi quien le devolvía la mirada con un guiño.

Todos los felinos, en especial los cachorros, observaban atentamente la escena, sintiendo el peligro que se avecinaba, Besthe y Ono dieron unos cuantos pasos hacia atrás a excepción de Bunga quien no tenía miedo ante la mirada de Faraji.

- Kion, acércate – ordeno el rey, observando seriamente a león, quien a la vez no se intimidaba ante aquella mirada furiosa.

Kion se acercó hasta estar cara a cara con Faraji, Fuli lentamente sacaba sus garras y se colocaba en una postura defensiva en caso de tener que defender a su pareja ante algún ataque de su padre.

- Todo lo que me dijo Khamisi ¿es cierto? –

- Si… todo lo que le menciono Khamisi es totalmente cierto, actualmente soy la pareja de su hija – dijo Kion, tranquilamente, no sentía nada de miedo al revelar sus sentimientos. El rey suspiro tratando de calmar su ira.

- Como debes saber, Fuli está comprometida con Khamisi por un acuerdo que llegue con sus padres, actualmente ellos están muertos debido a un accidente que tuvieron en el pasado, por lo cual, por respeto a ellos, no lo puedo romper. Entiendes lo que estoy tratando de decir ¿no? –

- Así es rey Faraji, estoy consciente de ese compromiso pero mi respuesta será esta y no planeo cambiar de opinión – volteo a ver a Fuli quien le devolvió la mirada con una sonrisa, estaba completamente feliz al escuchar las palabras de Kion.

- Con el debido respeto, en un futuro, cuando seamos adultos, planeo casarme con su hija le guste o no, la amo con toda mi alma, una vez que hayamos terminado con este problema de Alsius, ella vendrá conmigo a Pridelands por voluntad propia. Además es parte importante de la Guardia del León. Espero que usted, como rey de este reino donde se aceptan parejas entre distintas especies de felinos, lo comprenda – dijo Kion, con total firmeza y seguridad, luego miro a Khamisi.

- Asi como lo oyes Khamisi, Fuli no tiene ninguna intención de casarse contigo y yo no tengo la intención de dejarla sola a no ser que me lo pida, por lo que considera tu matrimonio como tema del pasado. – Finalizo Kion, Khamisi estaba enfurecido ante aquellas palabras, estaba con ganas de despedazarlo.

- ¡No te atrevas Khamisi! – Grito Fuli colocándose al costado de Kion. – No dudare en atacarte si te acercas más a Kion.

- Ella y Kion no están solos en esto – susurro Asha colocándose al costado de Kion, quien no se esperaba aquella acción – Soy su mejor amiga y apoyare su relación que tiene con el príncipe de Pridelands.

- Así que esa es tu respuesta final Kion… no lo voy a negar, eres muy valiente al decirme todo eso a pesar de la situación, sin embargo – de un rápido movimiento, golpeo a Kion en la cara, ante la sorpresa de todos. El león no se movió de su lugar, se mantuvo en su misma posición con la misma mirada de firmeza y seguridad.

- Ella es mi hija y yo decidiré con quien va a formar su vida, por lo cual se va a casar con Khamisi por decreto real, te guste o no… aun así, ¿tu respuesta sigue siendo la misma Kion? – pregunto el Rey al ver la mirada de Kion.

- Si, le guste o no mi rey, ella vendrá conmigo de regreso a Pridelands, haga lo que haga, no me hará cambiar de opinión. – respondió Kion con una mirada aún más seria.

Esta vez el rey se enfureció por completo y desenvaino las garras de su pata. Fuli y Asha estaban a punto de bloquear el ataque del rey pero no pudieron debido a que alguien más se les había adelantado. El rey al lanzar el zarpazo, fue interceptado por una figura femenina, unas gotas de sangre salpicaron en el rostro de Kion quien estaba sorprendido al ver la figura.

- Madre – dijo Fuli asustada al ver a la reina con el rostro lastimado ante aquel zarpazo.

- Reina Nyah – susurro Kion, preocupado al ver la herida en su mejilla.

- ¡Ya fue suficiente Faraji! – grito la reina con una mirada rabiosa, logrando intimidar al rey por unos instantes, este se dio cuenta de lo que había hecho a su esposa. – Escuche todo lo que tenía que escuchar ¿Así es como recibes a tus invitados y en especial a tu hija?

- Nyah, ¿qué demonios significa esto? – gruño el rey aún más enfadado ante la actitud de su esposa, ella se colocó delante de Kion y saco sus garras.

- Si quieres desquitarte con alguien, hazlo conmigo, no con el hijo de Simba. Acaso lo has olvidado, este león salvara nuestras vidas, las vidas de todos los habitantes de tu reino… y aun asi ¿tienes el descaro de atacarlo? – dijo Nyah mostrándose más agresiva contra su esposo, el resto de los felinos estaban intercambiando conversaciones al ver el conflicto.

- Este león me está desafiando yendo en contra de mis decisiones y de las leyes del reino – replico el cheetah. – Quiere contraer matrimonio con nuestra hija, quien ya está comprometida con Khamisi.

- Lo sé, escuche toda la historia y para tu mala suerte, yo apruebo su solicitud de compromiso, si el desea casarse con Fuli y ella también lo desea entonces lo acepto. Recuerda que fue tu culpa del porque nuestra hija se haya escapado, sin tomar en cuenta mi opinión.

El rey golpeo el suelo en señal de completa ira, estaba tratando de calmar sus impulsos asesinos a ver que su voluntad no se cumplía como era debido, revelando la poca paciencia que tenía el Rey Faraji ante los problemas del reino. Fuli al ver la rabieta de su padre, no pudo dar un suspiro de decepción.

- Bien no soporto más esto, no has cambiado en nada padre, sigues siendo el mismo rey gruñon y agresivo de siempre, ni siquiera sientes arrepentimiento después de atacar a mi madre y a mi compañero – dijo Fuli con las orejas bajas, se dio la vuelta y se dirigió a la salida.

- Bunga, Ono, Beshte vengan conmigo, no es necesario que sigamos en este lugar – grito Fuli captando la atención de la guardia, ellos decidieron seguirla, luego giro la mirada donde Kion – Kion no pierdas el tiempo, mi padre no quitara ese compromiso aunque lo obliguemos, prefiere mantener su maldito orgullo de rey y hacer lo que le plazca a costa de la felicidad de los demás.

- ¡Hija, regresa aquí de inmediato! – ordeno el rey, pero para su desgracia, recibió las palabras más hirientes de su vida. Fuli con una mirada fría y bañada por la ira observo a su padre.

- ¡No me digas hija!, Fuli murió aquel día que decidiste comprometerla con Khamisi, puedes hacer lo que se te plazca, pero no me obligaras a quedarme en este lugar ni mucho menos a obligarme a casarme con alguien que no me agrada, así no te guste, me quedare para siempre con Kion, así que trágate tu maldito orgullo de rey, aquí la única familia que tengo son mi madre y Asha, tu para mi estas bien muerto como los padres de Khamisi – dijo Fuli muy molesta ante el desconcierto de su padre, antes de dar sus últimos pasos, miro por última vez a su padre – Ten esto en mente, si te atreves a hacerles algo a mis amigos, a mi madre y sobre todo a Kion, no dudare en enfrentarte así me cueste la vida o un posible exilio, estas completamente advertido, también esto va para ti Khamisi, más te vale que alejes a tu condenada guardia lejos de mis compañeros.

Todos los felinos de la cueva, la guardia completa, la reina y la mayordoma se dieron cuenta de las palabras de Fuli y la determinación que mostraba al decirlas, había cambiado mucho, era más protectora, valiente y fuerte en caracter. Demostraba seguridad y firmeza en todo momento, en ningún segundo demostró rastros de sumisión, ni siquiera al enfrentarse a su propio padre, de la cual ya era toda una osadía.

- Kion ¿vienes? – pregunto Fuli, el león no sabía que decisión tomar en ese momento, no se esperaba que todo el asunto terminara tan mal, la reina se dio la vuelta y acaricio la cabeza con una mirada cariñosa, como si fuera su propio hijo.

- Ve con ella, a partir de ahora yo me encargare de todo este problema, estate tranquilo – susurro Nyah con una sonrisa – Asha ve con ellos, llévalos a un lugar cómodo en donde puedan descansar y llévales algo de comida.

- Como desee su alteza – respondió Asha con una reverencia, luego se dirigio donde Kion y lo empujo lentamente con sus patas – Vamos Kion, ya la escuchaste, no te preocupes.

- Esta bien… lamento todo lo ocurrido reina Nyah – susurro Kion, dándose la vuelta para seguir a sus compañeros.

Cuando Kion y Asha dejaron el lugar, todos los felinos conversaban entre si sobre el conflicto, la reina con un fuerte palabra de "Silencio" cayo a toda la manada, luego de eso se dirigió donde su esposo quien estaba mirando la pared, dándole la espalda. Ella suspiro y se colocó detrás de él.

- Lamento mucho si me entrometí en tus asuntos pero no podía quedarme de brazos cruzados al ver como maltratabas al hijo de nuestro amigo – susurro ella con las orejas bajas y los ojos cerrados. Antes de retirarse del lugar, pronuncio sus últimas palabras.

-Sera mejor que reflexiones en tus próximas palabras y decisiones si quieres recuperar ese pequeño lazo de amor de tu hija, aun estas a tiempo… -

Luego de unos minutos, Asha dirigió al grupo hacia una cueva, ubicada un piso inferior al de la cueva mayor, esta tenía una mejor visión de todo el reino y era más cálida debido a que le entrada bloqueaba las heladas brizas nocturnas. Todo el mundo se recostó de golpe, estaban completamente agotados por todo el viaje. De pronto el estómago de Bunga hablo por todos, los demás se rieron al escuchar aquel rugido, Asha se limitó a sonreír y se retiró de lugar en busca de comida.

- No quisiera tocar el tema pero lo que acabamos de vivir es algo para recordar ¿no creen? – dijo Beshte observando al grupo.

- De hecho, Kion y Fuli estuvieron increíbles al hablarle al rey de esa manera, fueron muy valientes – agrego Ono con un suspiro de alivio. – Menos mal que ese pequeño pleito no termino peor.

- Si… quería hablar a solas con el rey respecto a la relación que llevo con Fuli pero no me esperaba a que Khamisi se me adelantara – respondió Kion, sobándose un poco el rostro, el golpe del rey resulto ser demasiado fuerte.

- Ven, recuéstate boca arriba sobre mis patas, Kion – susurro Fuli dulcemente al ver a su compañero lastimado.

- Esta bien Fuli, no te preocupes que no es nada grave – respondió Kion pero luego fue interrumpido por Fuli con una mirada completamente seria.

- No te estoy pidiendo que lo hagas, te lo estoy ordenando querido líder – el tono mesurado de la cheetah convenció a Kion en un parpadeo, los demás no pudieron evitar reírse al ver la sumisión de Kion ante Fuli.

Kion lentamente se recostó entre las patas delante de Fuli, ella cerró los ojos y lentamente comenzó a lamer la zona herida del rostro de Kion, al principio le dolió un poco pero luego el dolor se transformó en suaves muestras de amor. Era una escena algo romántica a la vista de los demás, quienes decidieron no molestar a la pareja.

- ¿Así seremos cuando tengamos pareja? – pregunto Bunga a Ono

- Quien sabe, puede que sí o no, todo depende del tipo de chica que se enamore de nosotros – susurro Ono, tratando de no incomodar a Kion y Fuli con la conversación.

Luego de unos minutos, debido al relajo y a la suavidad de las lamidas de Fuli, Kion lentamente se quedó dormido, ella sonrió al verlo descansar, era uno de los pocos momentos en lo que podía pasar un tiempo de calidad con el sin que nadie los molestara, la presencia de sus amigos no le incomodaba pues estos ya habían aceptado su relación y estaban charlando entre si sobre otros temas. Ella coloco su cabeza alrededor de la cabeza de Kion y cerró los ojos, ronroneando.

- No se dé donde sacas toda esa valentía Kion, pero no voy a dejar que nadie más te lastime, te lo prometo -

Antes de que Fuli lograra entrar al mundo de los sueños al lado de su amado león, escucho unos pasos aproximándose a la entrada, el resto de la guardia se puso en alerta. Fuli, cuidadosamente de no despertar a Kion, se levantó y se aproximó a la entrada. Era su madre junto a algunos tigres y Asha quienes traían en algunas enormes hojas, algo de fruta, insectos y algo de carne. Todos los felinos entraron a la cueva y dejaron las provisiones en el medio de la cueva, la reina con una sonrisa les agradeció la ayuda. Todos, con excepción de Asha, se retiraron del lugar.

- Adelante muchachos, coman todo lo que deseen – dijo la reina con una sonrisa.

- Cielos, estos insectos nunca los había visto – grito Bunga al probar uno. – ¡Están deliciosos!

- Apoyo tu comentario Bunga – comento Ono, al probar uno de los insectos

- Gracias por las frutas su alteza, no tenían por qué haberse molestado al traerme tantas frutas – agradeció Beshte observando la montaña de frutas al costado de Bunga.

Debido a las voces, Kion se despertó de golpe, captando la atención de las felinas, este se incorporó olfateo la carne cerca de él.

- Adelante Kion, come todo lo que desees – susurro la reina al ver la cara hambrienta del león. – Tu también hija, come todo lo que se plazca, estas en casa después de todo.

- Muchas gracias reina Nyah – agradeció Kion con una sonrisa.

- Madre…-

Fuli se acercó donde su madre y cariñosamente pego su cuerpo con la de su madre, ella le devolvió la muestra de cariño a su hija, dándole una cariñosa lamida en la frente de la cheetah, luego de muchos años, su hija estaba de regreso. Por su parte Fuli, no pudo evitar derramar unas lágrimas, había extrañado profundamente a su madre más que a su padre, al abrazarla sentía que parte de su alma se completaba.

- Gracias por protegernos de la ira de mi padre, y de proteger a Kion ante su fuerte golpe, al final terminaste cargando con su ira – susurro Fuli con las orejas bajas al sentir el olor a sangre de la mejilla de su madre.

- No te preocupes hija, mientras yo esté viva, hare todo lo posible para que seas feliz, no dejare que nadie te lastime nunca más – en eso empuja cariñosamente a su hija con su rostro – Adelante, ve con tus amigos y recupera tus energías.

Ella con una sonrisa asistió con la cabeza y se dirigió donde Kion, la reina junto con Asha salieron de la cueva esperando el momento adecuado para hablar con Kion. Pasaron alrededor de 10 minutos, las provisiones se hicieron humo en un instante y el resto de la guardia estaba más que satisfecha. Debido al cansancio, Beshte fue el primero en dormirse, Bunga se recostó encima del hipopótamo y se quedó dormido, Ono por su parte estaba algo pensativo, algo lo inquietaba respecto a lo que había visto antes de llegar a la montaña, sin darle más rodeo al asunto, decidió dormirse a un lado de la cueva.

Fuli decidió recostarse en el lugar donde estuvo con Kion, ella con una mirada llamo la atención del león, quien se le acerco cariñosamente como si estuviera hipnotizado, ambos cerraron sus ojos y se dieron un pequeño beso, beso que duro unos minutos, a ambos no les importaban si alguien los estaban observando, solo disfrutaban del momento. Luego de separarse para recuperar el aire, ambos sonrieron mutuamente susurrando algunas palabras. Finalmente Kion se recostó a su lado, mientras que Fuli recostaba su cabeza en la suave melena de su compañero mientras que Kion le dio una lamida en su mejilla y recostó su cabeza cerca del estómago de la cheetah. Ambos en un par de minutos se quedaron profundamente dormidos.

La reina y Asha habían presenciado tan hermosa escena de amor entre ambos felinos, todas las palabras de Kion resultaron ser verídicas respecto a sus sentimientos hacia Fuli. Asha quiso acercase donde la pareja para poder platicar con ellos pero la reina la detuvo.

- Sera mejor que los dejemos descansar, mañana ya hablaremos con ellos –

- Reina, se ven tan adorables, mire el rostro de su hija, está completamente feliz – susurro Asha viendo la mirada de Fuli.

- Lo sé, esto es algo que nunca sucederá con Khamisi, Kion de alguna manera conquisto el corazón de mi hija, con lo que estoy viendo ahora, les doy mis bendiciones para que ambos estén juntos – respondió Nyah mirando tiernamente a la pareja – Solo espero que Faraji abra su mente y acepte el amor de mi hija, todo dependerá de las acciones de Kion en la mañana.

- Bien será mejor retirarnos, vamos Asha – murmuro la reina dando sus primeros pasos en dirección a la cueva central, Asha solo asistió y observo por última vez a Kion.

- Me recuerda mucho a aquel león que nos visitó aquella vez, me pregunto cómo le estará yendo ahora…

Faltan 4 días para la celebración del Upendi.

Al día siguiente, por el medio día

Asha se acercó a la cueva de la guardia y observo que todos aún seguían dormidos, lentamente se colocó en el medio de todos.

- Despierten dormilones, ya es medio día – grito la leopona, despertando al instante a los cincos miembros.

- ¿Medio día? – Pregunto un somnoliento Kion, mientras se incorporaba lentamente – Creo que el viaje fue más de lo que esperábamos

- Es normal, este es su primer viaje de un reino a otro, es natural que se hayan quedado dormidos por un buen tiempo – dijo Asha con una sonrisa.

- Buenos días muchachos – susurro Ono mientras estiraba las alas.

- Que increíble sueño tuve, soñé que ahuyentaba a Janja yo solito – dijo Bunga con una mirada de alegría.

- Buen trabajo Bunga, salvaste al reino, aunque sea en un sueño claro – dijo Beshte, mientras se incorporaba.

- ¿Janja? – pregunto Asha con una ceja levantada.

- Es una hiena que siempre está buscando problemas en Pridelands, uno muy terco y persistente – respondió Fuli aun recostada ante el sueño.

- Ah ya veo, bueno en este lugar no hay hienas así que pueden estar tranquilos – comento Asha tranquilizando a todos, volteo la mirada hacia Kion y se acercó hasta estar cara a cara.

- Y bien Kion, ¿cuál es tu plan para salvar este reino?

El león se quedó pensativo durante unos cuantos minutos hasta que finalmente sonrió y comenzó a explicar con detalles su plan.

- Veamos… mi plan se compone de 3 partes: El rescate de los felinos atrapados en las cuevas, encontrar la manera en la que podamos llegar a la parte superior de la cascada y finalmente destruir ese enorme escombro que bloquea el agua, con eso habrá suficiente agua para que todos los felinos puedan saciarse y puedan tener las fuerzas suficientes para conseguir alimento.

- Es un magnifico plan Kion solo que… hay un pequeño problema respecto a la segunda parte – dijo Ono, acercándose a su líder – Cuanto estábamos de camino hacia la montaña, pude observar por la izquierda, cerca del lago, un enorme cañon atravesando todo el lugar, impidiendo el paso directo hacia la parte superior de la cascada. Y por la derecha, hay una enorme jungla que se extiende muy a lo lejos, nos tomaría muchos días rodear la montaña para llegar hacia la cascada.

- No necesariamente, existe una tercera opción – dijo Fuli saliendo a la vez de la cueva. – En la parte superior de la montaña, a la derecha, hay una entrada que está bloqueada por una enorme pared durante muchos años, y desde que llegamos, pude verla intacta, si logramos derribar ese obstáculo, podremos llegar rápidamente a la cascada.

- Entonces vamos por ese camino, solo debemos destruirlo y listo, asunto resuelto – dijo Bunga observando desde afuera, la enorme pared.

- No es tan fácil Bunga… veras, hay un mito acerca de esa entrada – dijo Asha captando la atención de todo el mundo. – Se dice que cruzando ese lugar, existe un enorme mounstro capaz de causar fuertes temblores si se enoja y eliminar a cualquier ser vivo que lo rodee, todos los habitantes de este reino le tienen miedo, por lo cual nunca intentaron buscar la manera de derribar ese muro.

Todos intercambiaron miradas y llegaron a la misma conclusión respecto a la historia.

- ¿Están pensando lo mismo que yo? – pregunto Kion.

- ¡El Zimwi! – gritaron todos al mismo tiempo, causando la confusión de Asha, Kion solo se rio del relato y observo a Asha

- Todo tiene su explicación lógica Asha, hace tiempo, en Pridelands, un amigo nos contó la historia de un mounstro que vagaba todas las noches buscando presas, cuando fuimos a buscarlo y lo encontramos, resultaron ser dos simples puercoespines. Así que creo que nosotros seremos los primeros en cruzar ese lugar, si existe tal mounstro lo enfrentaremos por el bien de tu reino.

- ¿Lo dices en serio? – pregunto Asha incrédula al escuchar las palabras del león.

- Totalmente, tranquila que no pasara nada malo – luego observo al resto de sus compañeros quienes ya estaba listos para iniciar con la misión. – ¿Guardia del león, listos?

Todos asistieron la cabeza y se pusieron en marcha, antes de que Asha pudiera decir algo, Kion le pidió un favor, algo desagradable tanto para ella como para Fuli quien lo escucho.

- Asha, Fuli sé que no les agrada, lo veo reflejado en sus rostros con tan solo mencionar su nombre… pero necesitaremos de la ayuda de Khamisi y su guardia completa si queremos hacer esto más rápido, estamos jugando con la vida de muchos individuos quien quedaron atrapados en sus cuevas por muchos días, si ambas guardias cooperan entre sí, podremos salvar la vida de todos.

Ambas felinas se quedaron en silencio, una mirada de disgusto se dibujaba en sus rostros, a ambas no les agradaba la idea de trabajar con Khamisi debido a su "acciones" en el pasado, sobretodo Fuli quien no deja de recordar la suicida decisión del cheetah.

- Por favor Asha, Fuli, es por el bien del reino – suplico Kion

- Si es por el reino, lo hare tal y como me lo pides Kion, confiare en tus decisiones – dijo Asha con los ojos cerrados, – Ire a buscarlo de inmediato, espérenme aquí – rápidamente se fue corriendo en busca del cheetah y su guardia.

- Kion, recuerdas que Khamisi trato de matarte una vez ¿no? – protesto Fuli observando con una mirada de preocupación hacia su compañero, este le sonrió con mucha confianza.

- Si, lo recuerdo bien pero no te preocupes, el estará muy ocupado con lo que le voy a pedir, además seré más cuidadoso con el de ahora en adelante –

- Apenas vea que intente hacer algo… - fue interrumpida por Kion quien le dio un beso inesperado.

- Lo se Fuli, ambos nos cuidaremos nuestras espaldas, confía en mi – susurro Kion acariciando su mejilla, ella se limitó a abrazarlo con todas sus fuerzas. – Esta bien Kion, confiare en ti, recuerda que te amo demasiado.

- Y yo a ti Fuli – respondió Kion correspondiendo el abrazo.

Luego de unos minutos, llegaron Khamisi con Asha, acompañado de cinco jaguares, estos mostraban una mirada de pocos amigos, detalle que intimido un poco a Ono y Beshte, Kion por su parte estaba tranquilo al igual que Fuli, quien por un lado no dejaba de estar a la defensiva. Tenía su mirada puesta en Khamisi.

Todos se dirigieron hacia el final del camino del quinto nivel de la montaña y prestaron mucha atención ante las palabras del león, desde la parte superior se encontraba el rey, observando y escuchando a la vez al hijo de Simba con una mirada seria. La reina lentamente se acercó a su marido y también observo a Kion.

Kion les explico el plan con detenimiento, indicándoles que debía hacer cada felino al encontrar a los damnificados, todos los jaguares intercambiaron miradas de disgusto al ver que su labor era algo insignificante ante la vista de ellos, Khamisi por su lado no le quedo de otra que aceptar las indicaciones de Kion con un ligero gruñido.

- Ono y Beshte, ustedes serán los pilares de este plan, den lo mejor de sí y no caigan ante el cansancio – dijo Kion con una mirada seria.

- Afirmativo, ¿Beshte listo para la acción? – grito Ono, dirigiéndose a una distancia considerable entre el grupo y la montaña.

- No hace falta que lo digas, tan solo dame la orden y saldré a toda velocidad – respondió Beshte preparándose para abrirse paso ante todos los obstáculos de todos los niveles.

Ono se alejó lo suficiente para observar con mejor exactitud todas las cuevas de la montaña, en total había 10 bloqueadas y el número de obstáculos eran de 5. Gracias a su vista aguda, logro divisar a los felinos atrapados, la mayoría eran felinas con muchos cachorros, todos en total estado de deshidratación y cansancio.

- ¡Hapana! ¡Ahora Besthe! – Grito Ono con todas sus fuerzas, dirigiéndose a la primera cueva.

- ¡Twende kiboko! –

Todos los felinos, en especial los reyes, se impresionaron ante la velocidad que empleaba el hipopótamo sin importarle el temor de caer por uno de los caminos, dentro de poco tiempo se escuchó una gran explosión, Beshte había destruido por completo los escombros que cubría la primera cueva, luego de esto, se dirigió a una segunda cueva y repitió el proceso, Ono lo guiaba con una precisión exacta la dirección de los caminos que debía tomar.

- Muy bien Beshte, sigue así – dijo Ono volando rápidamente hacia la siguiente cueva.

- Muy bien, aquí entran ustedes Bunga, Fuli y Asha, ambas son las más rápidas del grupo, su prioridad es llevar a los cachorros hacia el pozo, tengan mucho cuidado a la hora de cargarlos, en especial tu Bunga. – dijo Kion observando a las dos felinas y al tejón

- Tranquilo, nací para este momento – dijo Bunga con una sonrisa

- Hecho, lista Asha – pregunto Fuli poniéndose lista para correr – Bunga súbete en mi espalda.

- Jamas estuve tan lista en toda mi vida – respondió la leopona con una sonrisa – Aquí vamos.

- ¡Huwezi! – gritaron las dos, levantando una gran cortina de humo, en poco tiempo llegaron a la primera cueva y encontraron a una leona inconsciente con dos cachorros llorando.

- Tranquilos gatitos, salvaremos a su madre –

Cada una tomo un cachorro y comenzaron a correr en dirección hacia el pozo, en pleno camino Bunga salto y se dirigió a la segunda cueva. La reina estaba impresionada ante la velocidad de su hija, era más veloz que ella.

- Muy bien seguimos nosotros, cada uno diríjanse hacia una de las cuevas y carguen a las hembras y ancianos, tengan mucho cuidado a la hora de bajar por la montaña, un pequeño error y podrían causarles la muerte. – Dijo Kion dando sus primeros pasos, pero al ver que nadie lo seguía, suspiro. El rey estaba mirando con mucha atención la reacción de Kion.

- Ya están avisados, depende de ustedes si quieren salvar a sus compañeros o no, pero yo no me quedare a perder el tiempo tratando de convencerlos, prefiero invertir cada segundo de ese tiempo perdido en salvar la mayor cantidad de vidas posibles – finalizo con una mirada seria, giro la cabeza y se dirigió hacia la primera cueva.

- Muchachos… muévanse – gruño Khamisi al ver como el león se les adelantaba.

Todos asistieron y decidieron moverse. A medida que iba avanzando el tiempo, se escuchan explosiones llamando la atención de todos los habitantes del reino, quienes veían sorprendidos las acciones de la guardia del león, este trabajo, a comparación de todos las aventuras que tuvieron en Pridelands, era el más exhaustivo de todos. Kion se quedó con un sentimiento de tristeza al ver la deplorable condición de los felinos atrapados, estaban a un paso de morir por el hambre y la sed.

- Así que esto es lo que vivió mi familia en el reinado de Scar… es una pesadilla - pensó Kion mientras bajaba con cuidado a una tigre blanca cerca del pozo.

A la guardia les tomo un aproximado de 4 horas llevar a todos los damnificados hacia el pozo, todos estaban al tope de su resistencia, en especial Bunga quien no paraba de llevar muchos cachorros hacia el poso. Beshte y Ono al terminar de desbloquear la última cueva, se dirigieron donde Kion quien se encontraba cerca al pozo. En total lograron rescatar a 10 leonas con 23 cachorros, 3 tigres de diversos colores, 5 jaguares y dos leones ancianos. Todos estaban bebiendo sin parar del pozo.

- Kion… todos los caminos están desbloqueados – dijo Beshte muy agitado y adolorido por la fuerza empleada en abrirse paso entre las cuevas. – Dinos que es lo que sigue –

- Necesitamos reventar ese muro cerca a la cima de la montaña, debemos desbloquear ese pedazo de escombro cerca de la entrada de la cascada, es solo cuestión de tiempo antes de que el pozo se seque por completo – dijo Kion algo desanimado al ver el estado de todos los felinos, estaba pensando en que hubiera pasado si llegaban tarde a Alsius Rock.

Lentamente Fuli, Ashe, Bunga y Khamisi con su guardia se acercaron donde el león. Fuli al ver la mirada desolada de Kion, se acercó y lo acaricio con su cabeza, tomando toda su atención.

- Tranquilo Kion, logramos rescatarlos a todos, todo gracias a tu plan – susurro cariñosamente la felina, alegrando un poco el estado emocional del león. – Salvaste la vida de todos.

- Gracias Fuli, lo necesitaba – susurro Kion ronroneando, luego de esto se separó de Fuli y observo a Ono y Beshte.

- Beshte ¿crees tener la fuerza necesaria para poder derribar ese muro? – pregunto Kion, al ver la mirada agotada de su amigo.

- Si… hare todo lo posible por desbloquear ese camino – susurro Beshte observando la cima de la montaña.

- Te acompañare Beshte, puede que encuentre un punto débil en ese muro – dijo Ono, levantando vuelo sobre la espalda del hipopótamo, este sonrió y emprendieron su camino hacia la cima.

- Beshte… no te presiones, no quiero que te hagas daño, si no puedes hacerlo lo entenderemos – susurro Kion, Besthe le guiño el ojo y siguió su camino.

- Asha necesito que avises a los reyes que preparen todo tipo de alimentos para los heridos, están muy flacos y débiles para cazar, el resto de nosotros llevara los alimentos una vez estén listos.

- Esta bien, aunque esto tardara unos minutos, son muchas bocas que alimentar después de todo – dijo Asha.

- Y bien Kion, ¿el resto de nosotros que haremos ahora? – pregunto Khamisi con una mirada seria.

- Debemos esperar la indicación de Asha, por ahora descansen un poco – respondió Kion recostándose a un lado.

Bunga estaba a punto de decir algo cuando sintió como una suaves patitas se le subían encima, eran todos los cachorros quienes estaban felices y agradecidos con el tejon por haberlos salvados.

- Je felicidades Bunga, tienes admiradores – rio Fuli al ver la adorable escena.

- Cielos, es demasiada ternura para mí, ¡Kion ayúdame! –

- Lo haría bunga pero estoy demasiado cansado como para poder liberarte de esos pequeños – susurro Kion riendo al ver la escena.

En ese pequeño instante, capto un aroma conocido, provenía cerca de los bosques cercanos a la derecha de la montaña, estaba a punto de reconocerla hasta que se desvaneció.

- ¿Habrá sido mi imaginación? – se preguntó Kion al observar con detenimiento el bosque

- Ya falta poco tiempo – susurro Khamisi a sus subordinados, estos sonrieron entre sí.

Mientras tanto en la cueva principal

El rey Faranji estaba observando desde la cima a Kion al lado de su hija, dentro de si sentía algo de rabia contra el cachorro por lo ocurrido anoche, pero a la vez se sentía impresionado y agradecido al ver tan maravillosa labor de rescate por parte de sus amigos y de Khamisi. A pesar de que ambos son rivales por el corazón de su hija, hicieron un excelente trabajo en equipo. Las últimas palabras de Kion hacia Khamisi y el resto de los jaguares al momento de partir hacia la primera cueva lo dejaron pensativo, Kion era distinto al cheetah, se preocupaba por la vida de los demás sin importar si eran de su reino o no. Demostraba un amor inmenso hacia el resto de los animales, cualidad que solo un verdadero rey tendría.

- ¿En qué piensas cariño? – susurro Nyah detrás de él, colocándose lentamente a su lado, no hubo respuesta alguna, entendía que aún seguía molesto con ella por haberse entrometido en su asunto con el príncipe, ella se encogió de hombros y suspiro.

- Kion es muy diferente a Khamisi como te habrás dado cuenta, su plan de rescate funciono a la perfección, no hubo ninguna muerte. Sé que estás enojado con él, pero debes admitir que tiene madera para ser un excelente rey, quizás un gran rey para este reino – comento la reina con una sonrisa, pensando en un posible futuro para Kion y Fuli en Alsius Rock.

El rey solo se quedó más pensativo ante las palabras de su esposa.

- ¡Altezas! – grito Asha desde lo lejos, estaba muy agitada debido al recorrido.

- ¿Que sucede Asha? Respira un poco – pregunto preocupada al ver a su mayordoma tan agitada

- Kion me pidió que lleváramos todo tipo de alimento hacia los heridos, están demasiados flacos y hambrientos, el agua no los ayudara a recuperarse por completo –

- Entiendo, avisa a todos los felinos de la cueva que se preparen para cazar y recolectar algunos frutos, necesitaran toda la ayuda posible – ordeno Nyah a Asha quien asistió con la cabeza.

Antes de que Nyah se retirara del lugar, escucho unas palabras.

- Nyah sé que es una pregunta demasiado estúpida a mi edad pero… ¿crees que fue una decisión correcta haber comprometido a Fuli a tan temprana edad?

Ella se quedó pensativa y se encogió de hombros, la respuesta era más que obvio pero de igual manera decidió acercarse donde su marido, coloco lentamente su cabeza en el hombro de Faraji.

- Antes de que yo te responda esa pregunta, necesito que me respondas esta – susurro la cheetah con un tono más cariñoso, el rey la miro de reojo y observo que sus ojos estaban cerrados, la herida de su mejilla aún no se había sanado, esto hizo que el rey se sintiera más culpable.

- ¿Tú me amas, con todo tu corazón? –

- Claro que sí, eres mi esposa después de todo –

- ¿En serio? Porque desde el día que contrajimos matrimonio, durante todos estos años, jamás me tomaste en cuenta para ayudar con asuntos del reino, ni siquiera en pedirme consejos – susurro la cheetah algo melancólica, estas palabras dejaron sin argumento a Faraji, lo que decía era totalmente cierto.

- A pesar de recordar al pie de la letra, todas tus decisiones erróneas como por ejemplo, comprometer a nuestra hija sin mi autorización y alejarla de mi lado durante todos estos años, aun te sigo amando, jamás me separare de tu lado a no ser que tú me lo pidas. – dijo Nyah mirando de reojo a su marido, luego de esto se separó del cheetah y se dio la vuelta.

- Esas palabras de Fuli fueron muy dolorosas para ti ¿no es cierto? Bueno, aun tienes la oportunidad de recuperar el amor de tu hija, esta vez tomando la decisión correcta, no como rey, sino como su padre – finalizo la reina retirándose del lugar, dejando al rey muy pensativo ante sus palabras

- Como un padre… -

Mientras tanto en la entrada bloqueada

Ono se encontrando observando fijamente el muro de piedra sin encontrar ninguna clase de grieta o punto débil, al volar sobre el muro, pudo observar a lo lejos una intensa neblina, decidió retroceder debido al miedo que le provocaba aquella vista. De pronto se exalto al escuchar un fuerte golpe contra la pared, era Beshte quien se había lanzado con toda su fuerza. La pared no sufrió ningún daño.

- No es posible, lo golpee con todas mis fuerzas y aun así sigue intacta – renegó Beshte

- El muro es demasiado grueso Beshte, si sigues lanzándote a lo loco, te lastimaras por completo – advirtió Ono observando la cabeza del hipopótamo. – Recuerda las palabras de Kion

El hipopótamo retrocedió y pisoteo fuertemente el suelo, al terminar de pisotear comenzó a correr con más velocidad contra el muro y estrello su cabeza. El golpe fue más intenso y doloroso a la vez, Ono al escuchar el golpe no pudo evitar sentir escalofríos al tratar de comprender como Beshte podía soportar todo ese dolor de cabeza.

- ¿Nada aun? – pregunto Beshte con los ojos cerrados, le dolia mucho la cabeza pero no quería demostrarlo.

- No y creo que ya fue suficiente Beshte, tu cabeza ya está sangrando, si lo intentas por tercera vez te causaras un daño enorme – Dijo la gazella, colocándose al frente del hipopótamo.

- Ono, a un lado… lo voy a intentar de nuevo – susurro Beshte con una mirada muy enfadada. – Se lo prometí a Kion y a mi padre al iniciar nuestro viaje, no vine hasta aquí solo para ser un estorbo, también soy un miembro de la guardia del León.

- Eso es una mentira total, has ayudado mucho a lo largo de este viaje, salvaste la vida de todos esos felinos atrapados en la cueva. – grito ono molesto al ver la terquedad del hipopótamo.

- ¡Si pero hasta cuando crees que durara eso, el agua se está agotado y no hay ningún solo animal que tenga la fuerza suficiente que pueda destruir este obstáculo! – replico Beshte esta vez mas enojado, Ono suspiro y lentamente se retiró del lugar al ver la mirada del hipopótamo.

- Veo que no puedo hacer nada para poder convencerte – suspiro fuertemente – Esta es tu ultima oportunidad, si no funciona, renuncia ante esta patética idea.

Beshte retrocedió unos cuantos metros, su mirada se estaba tornando borrosa, el dolor que sentía era insoportable.

- Esta en su límite, si esto sigue así… - pensó Ono con preocupación.

Beshte no escuchaba nada, ni el sonido del viento, lo único que escucho antes de comenzar a correr contra el muro fueron las siguientes palabras:

"Deben demostrar que son dignos de formar parte de la guardia por medio de acciones de valentía."

Kion, Fuli, Bunga Khamisi y su guardia, el rey junto a Asha y Nyah escucharon una enorme explosión a lo alto de la montaña, una densa cortina de humo se expandía por todo el lugar, nublando la visión de todo el mundo. Poco a poco comenzó a manifestarse una pequeña luz blanca, como si fuera el sol en miniatura. Ono estaba tosiendo fuertemente por el polvo, al recuperar la compostura observo como poco a poco se dibujaba la figura de Beshte con una luz, esta comenzaba a tomar la forma de un león completo en su hombro.

- No puedo creerlo, ¡lo logro! Y no solo es eso… – grito Ono anonado al ver el muro destruido – La marca lo acepto como un miembro de la guardia, Beshte recupero su fuerza –

- Kion, padre, lo logre – grito Beshte saltando de alegría como si fuera un cachorro – Ono viste eso, te dije que podía lograrlo.

- Nunca lo dude Beshte, sin duda eres un gran miembro de la guardia del león, tu padre estaría muy orgulloso – dijo Ono con una sonrisa.

Luego de unos minutos, tanto Kion como Khamisi llegaron con sus respectivas guardias al lugar de la muralla, Asha llego acompañado de la reina. Todos no lo podían creer, el muro que permaneció intacto por años, estaba totalmente destruido. Cerca de la entrada se encontraba Beshte descansando un poco, mientras que Ono limpiaba con una pequeña hoja, la mancha de sangre que había en su frente.

- ¡Beshte lo hiciste! – grito Bunga con un salto de alegría.

- No puedo creerlo, que fuerza tan demencial tiene ese hipopótamo – susurro Khamisi impresionado.

Rápidamente Kion, Fuli y Bunga se acercaron donde su compañero herido

- Beshte, ¿te encuentras bien? Pregunto Kion preocupado al ver la ensangrentada frente del hipopótamo

- Estoy bien, solo es una pequeña herida, no es nada grave – respondió Beshte con una mueca de dolor.

- Tonto, no debiste esforzarte tanto, pudiste haberte roto la cabeza – dijo Fuli muy molesta al verlo herido.

- Esta bien Fuli, tienes motivos para enojarte pero mira, el muro se destruyó, Beshte se convirtió en un héroe, ahora podremos salvar a todos los animales de este reino gracias a su audaz acción. – Dijo Bunga, tratando de calmar a su compañera, ella solo gruño y aparto la mirada.

La reina lentamente se acercó dónde Beshte, observo detenidamente su herida y dio un suspiro de alivio, lentamente comenzo a limpiar la herida de Besthe hasta dejarla limpia.

- Tranquilos, es solo una cortadura pequeña, en poco tiempo se sanara sola – luego miro a Beshte con una sonrisa. – Tal y como lo dijo Bunga, eres un héroe, salvaste la vida de todos los animales de este reino, te lo agradecemos mucho Beshte.

- Es un honor haber ayudado su majestad – susurro Beshte, un poco más tranquilo y satisfecho.

El sol comenzó a ocultarse a lo lejos, ya estaba anocheciendo y el resto de la guardia del león estaba exhausta por su labor de rescate, a lo lejos, cerca al pozo se observaba como varios felinos cargaban al resto de los heridos y los llevaban hacia la cueva central, tardaron unos cuantos minutos en llevarlos debido a su fuerza, era superior a la de ambas guardias.

- Kion… Guardia del león – se escucharon unas palabras detrás de todo el grupo, era el rey Faraji, este lentamente se acercó donde Kion y lo miro seriamente. La reina y Fuli se acercaron donde Kion con intenciones de defenderlo en caso de que Faraji intente atacarlo por segunda vez. Pero para su sorpresa, el rey dijo unas palabras que las dejaron pasmadas.

- Lamento mucho los problemas ocasionados, te trate de una manera muy hostil Kion y a pesar de todo eso, ayudaste a salvar la vida de mi gente, tú y tus amigos tienen mi total gratitud. – luego de esto observo a Fuli quien giro la mirada, mostrando rastros de odio en sus ojos, se acercó donde su hija y se recostó.

- Fuli… lamento todo el daño que te cause desde que eras pequeña, deje que mis deberes como rey me dominaran por completo y eso trajo como consecuencia el que te alejaras de nuestras vidas, soy responsable de causarles un inmenso dolor tanto a ti como a tu madre… sé que nunca vas a perdonarme pero lo único que quiero que sepas es que las amo a ambas y quiero que seas feliz – acaricio la mejilla de su hija, Fuli lentamente hizo contacto visual con él al escuchar sus palabras.

- Khamisi lo siento mucho pero tu compromiso con Fuli queda totalmente revocado en vista de que ella no te ama, ahora es libre de escoger a su pareja.

- ¡Papa! – grito Fuli al escuchar las últimas palabras de su padre, no lo podía creer.

- Hija, tienes mis bendiciones para quedarte con Kion, si ambos desean comprometerse, debemos ir a Pridelands una vez se solucione el problema de la cascada. ¿Te parece bien?

El resto de toda la manada, en especial Kion y Khamisi estaban con la boca abierta, la reina no pudo dibujar una sonrisa en su rostro al escuchar aquellas palabras. Ono, Beshte y Bunga se miraron entre si y comenzaron a sonreír.

- ¿Lo dice en serio? Su alteza, ¿en verdad lo está diciendo en serio? – pregunto Khamisi con una mirada llena de rabia.

- Así es Khamisi, Fuli ya no está destinada a estar contigo – finalizo el rey con los ojos cerrados.

- ¡Kion! – grito Fuli muy alegre mientras salvaba encima del león, quien aun permanecía en shock.

- Fuli… debo estar alucinando debido al cansancio, ¿tu padre dijo que nos podíamos comprometer? -

- No estas soñando, es la realidad, por fin podemos estar juntos y regresar a Pridelands – susurro Fuli juntando sus labios al del león, este al reaccionar sintió la alegría más grande su vida, ya no había barrera alguna que pudiera oponerse ante su amor con Fuli, este correspondió el beso, sintiendo una lágrima proveniente de su compañera.

- Felicidades muchachos – felicito la reina a la pareja.

Cuando Kion se incorporó luego de cálido beso, capto nuevamente el aroma, esta vez con mayor intensidad, poco a poco se dio cuenta de lo que significaba.

- ¡Hienas! – grito Kion.

- Muchachos… estoy mal de la vista o eso que estoy viendo abajo es un enorme grupo de hienas- dijo Ono alarmado al ver a todos los felinos correr directo hacia la cueva central.

- ¿Pero qué rayos… de donde aparecieron tantas hienas? – pregunto Asha alarmada ante la presencia de aquellos animales.

- Honestamente no me esperaba esto pero es una verdadera lástima, rey Faraji usted cargara con toda la responsabilidad de su acción. – dijo Khamisi mientras se acercaba donde Kion, rápidamente le dio un fuerte golpe en el cuello, dejándolo inconsciente en el acto.

- ¡Kion! – gritaron los cuatro miembros de la guardia.

El resto de los jaguares rodearon a todo el grupo, mostrando sus garras y dientes.

- ¿Qué significa esto Khamisi? – pregunto el rey muy enfadado, colocándose delante de su hija.

Es simple su alteza, este reino necesita un nuevo líder que sepa dirigirlo, usted no está en condiciones de llevar tal responsabilidad – se manifestó una voz conocida detrás de los jaguares, eran tres hienas.

- ¡Hapana! Son Shenzi, Banzai y Ed – grito Ono

- ¡ASHA ESCAPA AHORA! – grito la reina a su mayordoma, ella no quería dejar solo a sus soberanos pero no le quedaba otra opción, de un fuerte salto, empujo a las tres hienas y comenzó a correr a toda velocidad rumbo a la salida de la montaña.

- ¡ONO TU TAMBIEN, VE CON ELLA! – grito Fuli, la garza solo asistió con la cabeza y comenzó a volar al lado de la leopona.

- Khamisi, maldito eso no quedara impune – susurro la leopona mientras corría en dirección hacia un rumbo desconocido.

- Les recomiendo que no se atrevan a hacer ningún movimiento brusco, si no quieren que los tres miembros de la familia real mueran – dijo Khamisi con una sonrisa, se acercó donde Fuli y coloco su pata en su mejilla.

- Te lo dije en Pridelands y te lo repetiré aquí, tu serás mía lo quieras o no, junto a tu reino – Fuli contuvo toda su ira, no podía hacer nada en ese momento, si atacaba podrían matar a sus padres.

- Muchachos, llévenlos a la cueva central y no dejen que nadie salga de ese lugar, yo me encargare de Kion personalmente – sujeto el cuello del león y comenzó a arrástralo en dirección hacia la entrada destruida.

- ¡Kion! – grito Fuli al ver como Kion desapareció entre la neblina del lugar, Bunga en un acto desesperado trato de seguir a Khamisi pero fue sujetado por uno de los leopardos.

- Tranquila jovencita, tu amigo estará en un mejor lugar – rio sarcásticamente Shenzi – ¿Que están esperando?, ¡muévanse!

Todos no podían hacer nada más que seguir las órdenes de la hiena, todos se dirigieron rumbo a la cueva central, todos estaban asustados, la cantidad de hienas en las proximidades del reino era superior a lo que habían enfrentado en Pridelands. Al llegar a la cueva, todos los felinos estaban hambrientos y sedientos, se encontraban muy débiles para poder defenderse.

La familia de Fuli, junto a Bunga y Beshte, quien aún se encontraba herido, estaban recostados en una esquina.

- Este reino es perfecto para las hienas, esperemos que Khamisi honre su pacto y no nos traicione como lo hizo Scar. – dijo Ed recordando con amargura al malvado león.

- El sabrá lo que le espera si se atreve a hacer eso – dijo Shenzi.

Paso una hora desde que las hienas invadieron el lugar

Khamisi regreso con la boca cubierta de sangre, Fuli al ver esto se quedó shockeada, rápidamente corrió donde el cheetah pero fue detenida por su madre.

- Maldito, ¿qué le hiciste a Kion? – pregunto furiosa la cheetah.

- Kion ya no vive más en este mundo, así que olvídate de el para siempre – sonrió el cheetah.

Ella se quedó con la boca cerrada, lentamente dejo de forcejear y sus ojos perdieron el brillo, su corazón se partía a pedazos al escuchar las últimas palabras del cheetah.

- Ed, Banzai necesito que me acompañen, tengo algo que hacer con ustedes –

- Más vale que sea importante – gruño Banzai

- Oh lo es, créeme no te arrepentirás – susurro Khamisi alejándose de la cueva, ambas hienas decidieron dejar sola a Shenzi.

Ella lentamente se acercó donde Fuli quien estaba con la mirada perdida, con su pata levanto su mirada y sonrió.

- Que pasa pequeña, es solo un león patético, alégrate por el hecho de que Khamisi te haya dejado vivir, serás una esposa fantástica –

Fuli no decía nada, su madre se interpuso entre su hija y la hiena con una mirada rabiosa, Bunga rápidamente salto sobre la cara de Shenzi y comenzó a forcejear su rostro, ella en un rápido movimiento lanzo al tejón al costado de Fuli.

- Mi mejor amigo no está muerto, el no morirá tan fácilmente por un patético cheetah – grito Bunga muy molesto, saltando nuevamente sobre el rostro de Shenzi, esta vez lanzándole pequeños puñetazos con sus patas, lastimosamente no causaban daño alguno a la hiena quien solo se limitó a sonreír.

- Todos tus puños son tan insignificante pequeño tejón estúpido – rió Shenzi mientras lanzaba nuevamente a Bunga contra el suelo.

- Bunga… deja de atacarla, viste la mandíbula de Khamisi, estaba cubierta de sangre, Kion esta… - susurro Fuli derramando sus lágrimas.

- ¡Él no está muerto! Tú eres su pareja, no pierdas la fe.

El resto de los felinos miraban con mucha impotencia las acciones del tejón, era el ser más valiente que hayan conocido.

Shenzi rápidamente levanto una garra y aplasto al pequeño tejón, esta se sorprendió al ver como Bunga sujetaba su pata con sus garras.

- Bunga... ya basta, no tiene caso - susurro Fuli cada vez mas quebrada.

- Fuli, recuerda todas las aventuras que vivimos junto a Kion, recuerda el momento en el que te propuso ser su pareja, ¿vas a perder la esperanza tan fácilmente? Pues déjame decirte que yo no perderé aquella fe, mi mejor sigue vivo y haré todo lo posible por encontrarlo.

- Lindas palabras pero eso no sucederá jamás… Kion esta completamente muerto - estaba a punto de continuar hasta que sintió una mirada penetrante a su espalda, Shenzi sintió un fuerte escalofrió, como si sintiera la mismisma muerte detrás de ella.

- Muy bien dicho pequeño Bunga – dijo una voz conocida detrás de la hiena, ella al voltear recibió un zarpazo con una tremenda fuerza, mandándola a volar unos cuantos metros contra el muro. Todos los felinos se quedaron sorprendidos ante la fuerza de aquel león, el rey reconoció aquella figura.

- Por fin, luego de todos estos años, finalmente te encuentro Shenzi… - dijo aquella voz con una voz furiosa. – Debo decir que esas cicatrices que te causo mi padre cuando era cachorro, se te ven muy bien.

Ella se incorporó ante aquel ataque, su rostro estaba sangrando bastante, aquel golpe hacia sido demasiado fuerte para ella, dejándola aturdida.

Bunga, Besthe y Fuli se sorprendieron al ver aquella figura delante de la puerta, por un momento vieron la silueta de Kion pero luego su imagen se aclaró por la luz lunar, era Zuberi en persona.

- Guardia del león escúchenme atentamente, Kion no está muerto, no sufran en vano – explico Zuberi.

- ¿Pero cómo lo sabes? – pregunto Fuli con una pequeña esperanza en su corazón.

- Porque según las palabras de Rafiki, cuando el líder de la guardia del león muere, las habilidades y las marcas del resto de los guardianes desaparecen por completo, checa los hombros de Bunga y Beshte.

Ella junto al resto de los felinos observaron los hombros de ambos miembros y efectivamente la marca aún se encontraba allí.

- Fuli, tal y como dijo Bunga, no pierdas las esperanza, Kion es un león muy fuerte – dijo el león a medida que avanzaba contra Shenzi, esta al recuperarse se lanzó contra el león, este con un rápido reflejo, le lanzo una tremenda zarpada contra su rostro, embistiéndola contra la pared nuevamente.

- Dime Shenzi, hace unos momentos mencionaste que los puños de Bunga eran insignificante, puedes entonces te daré todos los golpes que sean necesarios hasta que des tu ultimo respiro.

Rápidamente comenzó a lanzar múltiples zarpazos contra todo el cuerpo de Shenzi, quien gritaba de dolor, ella trato de morder al león pero este lo esquivo fácilmente y le devolvió la mordida con toda su ira.

- ¿Quién demonios eres tú? – pregunto Shenzi muy asustada y herida al ver la mirada fría del león, este levanto la ceja.

- Soy aquel león que vino del mismísimo infierno para vengarse, hace muchos años, junto con Zira, emboscaron en las lejanias a un pequeño cachorro de león a sangre fría, no mostraron piedad alguna al momento de lanzarle toda clase de rasguños y golpes. No les importo su vida a pesar de ser un pequeño. - susurro el leon con los ojos cerrados, ella lentamente comenzó a recordar aquel suceso, de pronto el león mostró una mirada fulminante contra la hiena.

- Ese cachorro se llamaba Kopa y aquí y ahora lo tienes al frente tuyo, mi nombre verdadera es Kopa, soy el primer hijo de Simba y Nala ,y el hermano mayor de Kion y Kiara. – revelo el león su verdadero nombre ante la mirada estupefacta de Shenzi, estaba con una mirada de horror.

- ¿El hermano mayor de Kion y Kiara? – dijeron Fuli, Beshte y Bunga sorprendidos a tal revelación.

- No puedo creerlo, el primer hijo de Nala esta vivo... - susurro Nyah al ver el cuerpo de Kopa

- Maldito Kopa, sobreviviste al ataque de Zira – grito con furia la hiena mientras vomitaba algo de sangre.

Está en un último acto, se lanzó contra el león con intenciones de morder su cuello, pero este la detuvo con un pequeño movimiento, ella observo la parte inferior de su cuerpo y observo como las garras de Kopa estaban enterradas en su corazón. Este lentamente saco sus garras del pecho de Shenzi, estaba agonizando. Ambos intercambiaron miradas.

- Vine del mismisimo infierno para enviarte a ti y a tus dos amiguitos a un lugar muy oscuro y horrible, dale mis saludos a Scar - susurro Kopa cerrando los ojos

- Un león que vino del mismo infierno para vengarse, jaja quien lo diría, tus fríos ojos, tu mirada completamente profunda. Toda esa ira se vendrá en tu contra un día de estos Kopa, recuerda mis palabras. – susurro lentamente Shenzi dando su último suspiro de vida.

- Una menos, faltan 2 – pensó Kopa limpiándose las garras, luego dirigió su mirada hacia Fuli y Bunga

- Se encuentran bien muchachos, lamento mucho que hayan tenido que presenciar esto - pregunto Kopa al ver la mirada de ambos guardianes.

- ¿Estas bromeando? Eres un león bungaincreible, tu manera de pelear, tu seriedad, todo, eres fantástico Kopa, Kion estará sorprendido al saber que tiene un tercer hermano.

Esto causo la risa de Kopa, no se esperaba aquella reacción de parte del tejón, luego observo a Fuli quien seguía llorando, se acerco a ella lentamente y con su pata levanto su mirada.

- Fuli, no llores en vano, mi hermano esta vivo - susurro Kopa limpiando las lagrimas de la cheetah, ella solo le dio un abrazo tratando de aguantar el dolor que sentía en ese momento, Kopa le recordaba mucho a Kion. - Esta bien... deja salir todo tu dolor, que no domine tu corazón...

Su madre se acerco donde su hija y comenzó a lamer la frente de Fuli, tratando de consolarla.

-¿Se encuentra bien señor Faraji?– pregunto el león

- Si, gracias por salvarnos Kopa, te debemos la vida - agradeció el rey con una sonrisa – ¿Pero como llegaste hasta aquí?.

- Fue gracias a una linda leopona y una pequeña garza – señalando la entrada de la cueva, Ono y Asha ingresaron lentamente.

- Hola muchachos - saludo Ono colocandose al lado de Fuli - lamentamos la tardanza

- Gracias Kopa... no se que hubiéramos hecho si no te encontrábamos en la entrada del reino - agradecio Asha dandole una lamida en la mejilla del león.

- No hay porque Asha... si me disculpan iré en busca de mi hermano menor – dijo el león dándose la vuelta.

- Iré contigo Kopa, quiero verlo con mis propios ojos – dijo Fuli acercándose a Kopa, el solo sonrió y asistió con la cabeza.

- No pierdas mi paso Fuli.

De pronto se escucha una enorme explosión muy a lo lejos, seguido de un gran rugido, la guardia y Kopa sonrieron al reconocer aquel rugido.

- Kion... - susurro Fuli con una mirada de alegria, su querido leon esta vivo.

- Te lo dije Fuli - susurro Kopa acariciando la cabeza de la felina. - Vamos...

Mientras tanto en un lugar desconocido

Se encontraba una cueva, alrededor de esta se encontraba una cantidad enorme de rocas y pedazos de escombros, lentamente un león comenzó a caminar ante la densa neblina de la zona. Era Kion quien estaba tratando de reconocer la zona mientras una pequeña luz se dibujaba en su hombro, formando la figura de un león completo.

- Te agradezco mucho por lo que has hecho por mi… pero quiero saber el ¿porque? De todos los seres que he conocido, no me esperaba esto de ti – pregunto Kion con una mirada de confusión sin dar la mirada hacia la cueva

- Porque no quiero que la historia se repita, tu eres igual a mí solo que ambos tomamos rumbos distintos en nuestras vidas, ahora la decisión está en ti, usa tu poder para el bienestar de todos tus seres queridos. – Susurro una voz conocida dentro de la cueva – Recuerda esto Kion, todo destino puede cambiarse para el bien o para el mal, todo depende del camino que elijamos, te confió la guardia del león.

Kion cerro los ojos y susurro sus últimas palabras: Muchas gracias Scar… no, mejor dicho, Taka.

Lentamente comenzaron a caer gotas, el cielo comenzó a lloviznar.

Faltan 3 días para la celebración del Upendi

Fin del capitulo 7