Antes de iniciar con este capítulo, quiero pedir disculpas por la tardanza, la universidad acaba de comenzar y me está quitando la mayor parte del tiempo. Apenas tenga tiempo seguire con la historia puntualmente, por lo que les digo que se relajen, este fic no estará abandonado en lo absoluto.
Otro detalle que quisiera disculparme, es el poco romance que tendrá este capítulo, a pesar de ser un fanfic de Romance/Drama, quiero darles profundidad a los personajes para que la historia tenga un impacto significativo antes de llegar al capítulo final. Después de toda una buena historia nace de un excelente desarrollo de los personajes. Sin más que decir, disfruten del capítulo ya que este es especial, muchas personas que estén a punto de leerla se sentirán un poco identificado ante las situaciones que se relataran a continuación. Disfruten de la lectura.
Capítulo 8: La Resurrección de Taka y el nuevo destino de Kion
La vida misma nos ha mostrado a veces lo mejor y lo peor del alma de un ser vivo, este puede realizar actos benevolentes y solidarios hacia otros seres para mantener el equilibrio del ciclo de la vida y estar en paz con los demás, demostrando un amor profundo hacia la vida… pero en otras ocasiones, existen seres que, por desgracias y malas compañías y enseñanzas erróneas, se van por el lado negativo de la vida, provocando actos horribles y despiadados, violando la vida de los demás seres con el objetivo de provocar dolor y sufrimiento hacia los demás, solo porque ellos no tuvieron la oportunidad de encontrar la felicidad, perdiendo a la vez su oportunidad de encontrar la redención a medida que causan más atrocidades hacia el prójimo. La vida a veces puede ser muy cruel y a la vez irónica, se ha demostrado que tanto el bien como el mal pueden llevarse de la mano y reencarnarse en dos individuos con un fuerte lazo familiar. Tal y como fue el caso de Mufasa y Scar.
Mufasa tuvo una vida privilegiada y enriquecedora desde su nacimiento, siempre estuvo al lado de su padre Ahadi quien lo apoyaba incondicionalmente, aprendiendo todo tipo de valores morales y respeto hacia la vida de todos los animales, con el pasar del tiempo, se volvió un león sabio y pacifico debido a su excelente crianza, su corazón estaba libre de rastros de maldad pues este nunca fue contaminado por algún acto perverso o tentado por el corazón oscuro de alguien más. En su juventud conoció a una leona que le brindo un amor profundo y un apoyo incondicional en los momentos más duros de su vida, su nombre era Sarabi. Ambos al conocerse, se enamoraron perdidamente, sus almas estaban entrelazadas desde el principio. A tal grado que no tardaron en casarse, luego del fallecimiento de su padre, coronándose a la vez como el Rey de Pridelands y el punto final de su felicidad evoluciono tomando la forma de un cachorro llamado Simba. La vida de Mufasa en pocas palabras, fue perfecta.
Sin embargo no todo es color de rosas en el destino de algunos individuos, los seres que sufren más por cualquier tema doloroso y pasan por mayores retos son por lo general, almas muy bondadosas, puras y benevolentes. En mejores términos humanos, llegan a la tierra con la espiritualidad de un ángel, lo crean o no, esto se ha demostrado muchas veces en la vida real, aquellas personas o animales que pasan por momentos muy difíciles y horribles, tienen dos posibilidades, o enfrentarlos con total determinación para así lograr encontrar una felicidad más profunda y eterna que los seres privilegiados en un futuro y ser más fuertes ante los retos de la vida, o sucumbir ante ellos, convirtiéndose en seres perversos, llenos de odio, envidia, resentimiento, entre muchos otros sentimientos impuros, al final y a cabo, estos seres terminan perdiendo la vida de la peor manera posible. Aquel ser que cometa un acto maligno, la vida misma se lo regresara por tres el golpe.
Un gran ejemplo de esto es Scar, en un principio estaba destinado a ser el rey de Pridelands debido a que fue el primero en nacer, pero su padre decidió escoger a su hermano al ver su delgado y débil cuerpo. Desde ese punto Ahadi cometió el error más grande que pudo haber tomado en toda su vida sin que se diera cuenta y esto lo termino pagando su hijo "favorito" en un futuro de la peor manera posible, espiritualmente Ahadi está pagando por su error al no encontrar el descanso eterno al lado de los reyes del pasado. Solo había una manera en la que el rey encontrara la paz y la palabra era una misma: Taka
El verdadero nombre de Scar era Taka que significaba "siempre honorable" demostrando lo anterior dicho, no es coincidencia que la personalidad de Taka fuera muy pura, inocente y solidaria desde el momento en que nació y se haga honor al significado de su nombre. A pesar de la indiferencia de su padre, tenía como consuelo a dos individuos, Zazu quien era su mejor amigo en aquella epoca, siempre lo acompañaba en su juventud, guiándolo por la senda correcta y Uru quien le daba todo el amor posible y lo consolaba en los peores momentos de su vida. Ellos eran sus únicas luces en su vida, alejando la maldad de su corazón cuando esta misma quería invadirla. Taka amaba mucho a Mufasa, no le tenía envidia en lo absoluto, adoraba jugar a su lado y vivir grandes aventuras con él, sin embargo, la vida no siempre es color de rosa, cuando ambos volvían de sus aventuras "peligrosas", Taka siempre se llevaba la peor parte del castigo al recibir la ira de Ahadi, no obstante Mufasa lo consolaba y defendía siempre, también era su luz en su vida, alejando nuevamente la maldad del corazón de Taka.
La mayor parte del tiempo en su niñez, Taka se la pasaba paseando por el reino completamente solo cuando su hermano estaba ocupado con su padre y con Zazu, debido a su aspecto, no era muy bien recibido por los otros cachorros del reino, no comprendía el "porque" de su tan triste vida y de la indiferencias de todos. En silencio, en una de las tantas cuevas del reino, se la pasaba llorando en silencio, puesto que no quería ver a su madre sufrir al ver su estado emocional ni que nadie notara su infelicidad. Otra pequeña luz apareció en su vida, se manifestó como una cachorra de león, su nombre era Sarafina, ella era diferente al resto de los cachorros, era más amable, cariñosa y "amorosa" a pesar de su edad. Conocía muy bien la historia de Taka y del trato que recibía por parte de todo el reino. Un día lo encontró en una de las tantas cuevas muy solo, ella se le acerco y lo consoló para la sorpresa del pequeño príncipe, desde ese día ambos se volvieron amigos inseparables aliviando su soledad y tristeza.
A medida que iba pasando los años, Taka, debido a la sangre de su madre, su apariencia lo mostraba como un león muy débil, pero ese defecto se compensaba a lo grande con una excelente inteligencia y habilidad mental a la hora de enfrentar conflictos. Gracias a esa habilidad, Taka salvo la vida de su hermano en múltiples ocasiones cuando se enfrentaba contra otros leones ajenos a otros reinos. Por medio de la diplomacia, Taka sabía cerrar de manera correcta los pleitos. Todas estas características lograron flechar el corazón de Sarafina quien lo acompañaba casi todo el día en sus aventuras. Poco a poco Taka también fue desarrollando sentimientos hacia su compañera hasta que finalmente llego el día en que ambos confesaron su amor. La vida de Taka desde ese momento comenzó a mejorar, hasta el día que recibió el puesto de líder en la Guardia del León.
Desde ese momento la marca lo puso a prueba en todo momento, junto a cinco leones, cuidaban con mucha cautela todo el reino, gracias a las decisiones del joven príncipe, casi el 99% de sus aventuras salían con un gran éxito. Sin embargo, la felicidad llego a un punto de quiebre al momento de enterarse de la muerte de su querida madre Uru a causa de una enfermedad, su primera luz se había apagado en un parpadeo. Una parte del corazón de Taka recibió los primeros rastros de maldad al recibir un trato más hostil por parte de Ahadi, quien lo culpaba injustamente de la muerte de su madre al joven príncipe.
Luego de este terrible hecho, las cosas comenzaron a empeorar para Taka, puesto que, debido a órdenes de Ahadi, ordeno a Zazu que pasase el mayor tiempo posible con Mufasa, enseñándole y guiándole con temas del reino, Taka al pensar que Zazu prefería a su hermano, tuvieron una pequeña pelea, conflicto que rompió su lazo de amistad y a la vez apagando su segunda luz.
Meses despues su tercera luz fue robado por un miembro de su guardia, este se había enamorado de Sarafina y ella sentía lo mismo por aquel león, a pesar de que era novia de Taka. Los padres de aquel león hicieron lo posible por comprometerla con Sarafina por medio de Ahadi. Esto provoco en Taka un dolor inmenso por segunda vez, la leona al darse cuenta del corazón roto de su antiguo compañero y del daño que le había causado, trato de disculparse, tratando de mantener ese gran lazo de amistad pero Taka decidió romperlo con un enorme silencio al enterarse que ella acepto su amor con el otro león.
Taka: Lo siento Sarafina pero ya no podemos ser amigos.
La maldad poco a poco comenzó a corromperlo, el odio comenzó a apoderarse de su alma cada vez que veía a su amiga con aquel león, pero Taka, con todo su esfuerzo, trataba de suprimir todos aquellos sentimientos negativos, mayormente por los consejos de su madre y por su amor al reino, y a Mufasa, su última luz. Esto provoco en Taka, la creación de una doble personalidad debido a la lucha mental y sentimental que estaba afrontando en esa etapa de su vida, su lado benévolo y su lado maligno. Era una lucha entre el bien y el mal dentro de su mente y corazón.
La marca de la Guardia del León lo estaba poniendo a prueba cada vez más pasando los dias, provocando en el príncipe mucho estrés y ansiedad. No obstante, si algo se ha demostrado, es que Taka es un león con una voluntad de acero y un guerrero nato a la hora de enfrentarse contra su lado maligno y los momentos más duros de su vida, cualidad por la cual fue escogido como líder de la guardia. Aun le quedaba una última luz y era su hermano.
Un día, cuando estaba acompañando a Mufasa a realizar una misión de reconocimiento alrededor del reino, ocurrió en un accidente que de no haber sido por las acciones de Taka, posiblemente hubiera ocurrido una desgracia. Su hermano se había perdido en las lejanías, al poco tiempo Mufasa fue emboscado por las hienas en un acto cobarde al verlo solo. Taka rápidamente se acercó donde las feroces fieras y con todo su conocimiento logro llegar a un acuerdo final con las hienas, su propia vida por la de su hermano. Mufasa no podía hacer nada en ese momento, a pesar de tener toda la sabiduría de su padre, no podía hacer nada ante la inminente muerte de su hermano. Rápidamente fue expulsado de las lejanías por las hienas, perdiendo de vista a su pequeño hermano.
Para su fortuna, el príncipe fue salvado por una leona proveniente de las lejanías quien tenía un acuerdo de paz con las hienas. Allí mismo conoció a Shenzi, Banzai y Ed quienes se convirtieron en sus "amigos", ellos al ver el enorme potencial que Taka tenía para ser un rey y gracias a las palabras de aquella leona, decidieron perdonarle la vida. Desde ese momento, en secreto, Taka se volvió un aliado de las hienas. Aquella leona ocupo el lugar de Sarafina en el corazón del príncipe, convirtiéndose en una nueva luz.
Lastimosamente las cosas a partir de este punto serian peores para Taka. Cuando regreso a la roca del rey, encontró a un furioso Ahadi reprimiendo a Mufasa debido a la mala decisión que tomo, debido a la ausencia de Uru, Ahadi era un rey completamente duro a la hora de castigar, este estaba a punto de darle un zarpazo al león dorado quien se limitó a aceptar su castigo, cuando de pronto, Taka se interpuso entre ambos felinos y recibió de lleno las garras del rey contra su ojo. Provocándole la tan famosa cicatriz que lo marcaria de por vida. Ahadi no se disculpó en lo absoluto con el herido príncipe, Mufasa estaba a punto de ayudar a su hermano cuando este lo aparto con un rugido, en sus ojos se mostraba una ira y resentimiento contra su hermano. Su penúltima luz se había esfumado, ya no sentía nada por Mufasa al ser consumido por tales sentimientos malignos, solo le quedaba un último consuelo y era la leona quien le había salvado la vida. A pesar de todo esto, el último resto del amor, la bondad y el cariño de Taka trataba de luchar para salvarlo de su inminente caída al lado del mal.
El tiempo paso hasta que finalmente Mufasa se convirtió en Rey, Simba todavía no nacía en esa época, estaba en la panza de su madre. El corazón de Taka ya estaba a un límite de ser devorado por la oscuridad. Solo faltaba un detonante para liberar al demonio que se formó en su ser a lo largo de los años. Y el detonante resulto ser doble, por un lado se enteró que Sarafina estaba embarazada de aquel león de su guardia y la leona que lo salvo en las lejanías, estaba comprometida con otro león de otro reino, dejándolo solo. El último rastro de bondad del príncipe estaba casi muerto, su personalizad maligna ya casi había domado por completo al león, el último acto que mando a la tumba al león conocido como Taka fue el ataque contra su hermano debido a la envidia que comenzó a tener al ver la vida tan privilegiada y feliz de Mufasa.
Esto provoco que utilizara a la guardia para terminar con el reinado de su hermano, pero al ver que sus planes no funcionaban debido a la negación de todos los miembros de la guardia. Un enorme sentimiento de rabia e ira se apoderaron de su ser. Sin mostrar piedad, lanzo el rugido de los ancestros en contra de todos los leones, en especial hacia aquel que le había robado a su mejor amiga, cometiendo así sus primeros asesinatos, desde ese día el alma de Taka se partió en mil pedazos y la marca lo desaprobó como líder, despojándolo de su don para siempre.
El demonio conocido como Scar había nacido, su lado benévolo ya no estaba, solo la maldad pura habitaba dentro de su corazón. Al final Scar cumplió sus objetivos, matar a su hermano, eliminar por venganza al segundo hijo de Sarafina llamado Mheetu, provocar la destrucción de Pridelands y finalmente el sufrimiento de todos los seres a quienes alguna vez considero su familia. Finalmente Scar tuvo una muerte muy horrible, dolorosa y trágica.
La vida no es fácil, para muchos animales puede ser algo fascinante y alegre como Mufasa, pero para otros como Taka, la vida misma les provoca su propia destrucción por medio de pruebas. Sin embargo, a pesar de que la muerte es el final de todo y todos terminan pagando sus pecados, existe una palabra sagrada que permite darles una segunda oportunidad a aquellas almas que caen en la oscuridad, la palabra que puede otorgar la salvación es: Arrepentimiento, el perdón de uno mismo.
Scar, agonizando, lloro y lloro recordando toda su vida, todo el amor que había sentido por parte de Zazu, Sarafina, Mufasa y finalmente de su propia madre, todas las aventuras que tuvo con su hermano, su noviazgo con Sarafina y por último, ya ante sus últimos alientos, recordó a un pequeño cachorro quien estaba llorando desconsoladamente en un abismo negro, era el mismo pero sin poseer la cicatriz, era su lado benevolente, era Taka quien le pedía disculpas por no poder derrotar a maldad que afronto a lo largo de toda su vida.
Scar, alucinando, extendió su pata y acaricio al pequeño cachorro quien comenzó a llorar sangre, señal de que su sufrimiento era muy duro, las últimas palabras del león fueron las siguientes:
Scar: Perdóname tu a mi Taka por haber sido tan débil, perdóname Sarafina por todo el dolor que te cause, Mufasa por haberte causado una muerte atroz, madre… padre… Simba.
El cachorro lentamente se colocó a su lado y se recostó a su lado, cerrando los ojos al igual que Scar, ambos dieron su último suspiro.
Esas últimas palabras que menciono el león no eran de Scar, eran de Taka quien había surgido de las cenizas ante el arrepentimiento de Scar, su corazón poco a poco comenzó a purificarse y finalmente termino dando un último latido. Después de eso, se desconoce el destino final del alma de Taka. El espíritu de Mufasa y Ahadi habían presenciado desde el cielo este suceso.
Ahora la historia se está repitiendo con los hijos de Simba y Nala, Kion estaba por afrontar una enorme prueba que pondrá al león en una situación de demostrar su lealtad y amor hacia los seres vivos. Sin duda seria la prueba más difícil que afrontaría el joven príncipe, sin embargo no estaría solo…
Paso 1 hora desde el ataque hacia Alsius Rock
- Kion… Kion… Kion…, despierta amor – se escuchó una voz femenina en la cabeza de Kion, era Fuli.
Se escuchaba unos ligeros sonidos a unos goteos, este producían un eco alrededor del estrecho lugar. Lentamente Kion comenzó a despertar al sentir algunas gotas caer sobre su rostro, cuando abrió los ojos solo observo oscuridad absoluta. Sentía que todo su cuerpo le dolía, en especial la cabeza. El aire lentamente estaba agotándose y a la vez estaba contaminado con mucho polvo.
- ¡Hevi kabisa! ¿Dónde estoy? – pensó el león tratando de ubicarse, el suelo estaba húmedo.
Lentamente el miedo invadía su cuerpo, trato de dar unos pasos hacia adelante con mucha cautela, pero se estrelló de golpe contra un muro, provocando a la vez la caída de algunas rocas sobre su cabeza. Luego de esto, trato de moverse por diferentes direcciones pero el resultado era el mismo.
- No hay salida… - susurro Kion cada vez más asustado y agitado.
- ¿Estaré muerto? – susurro Kion al recordar aquel golpe que le dio Khamisi.
Paso un buen rato, el león trato de hacer todo lo posible por encontrar alguna salida pero al final se rindió al darse cuenta que estaba completamente atrapado en una cueva. Poco a poco las esperanzas de Kion comenzaron a desvanecerse, nunca había pasado por una situación parecida, estaba completamente solo, no estaban sus padres, no estaban sus compañeros, no estaba Fuli… no había nadie. Kion cerró los ojos mientras bajaba las orejas hasta que algo llamo su atención, a la vez que puso todo los pelos de punta al pobre león.
- Parece que estas en un gran aprieto pequeño príncipe – susurro una voz grave y refinada cerca al oído derecho de Kion. – Parece que vas a morir en unos pocos minutos…
Kion salto del susto, rápidamente retrocedió hasta pegarse contra la pared, lentamente dos luces verdes comenzaron a manifestarse delante del león. Eran un par de ojos verdes, este de a pocos se acercaba hacia Kion, el león estaba aterrado ante lo que estaba observando.
- ¿Que sucede Kion, acaso estos profundos ojos y esta voz te hielan la sangre? – pregunto aquel ser a medida que rodeaba a Kion. – ¿Acaso este es el valiente león que protegerá a su amada Cheetah?
- ¿Quién eres? – pregunto Kion, tratando de alejarse lo más posible de aquellos ojos, esos ojos provocaban en el príncipe, mucha sumisión y terror, como si en cualquier momento lo quisiera atacar.
- Jajaja ¿Yo? No querrás saberlo…
- ¿Acaso tengo otra opción? No sé si me volví loco y estoy hablando con un ser imaginario o con un ser vivo – gruño Kion, poco a poco se estaba calmando.
- Estas muy vivo, por ahora, es solo cuestión de tiempo antes de que se agote el oxígeno – respondió aquella voz con una carcajada, su voz no era natural, este detalle lo noto Kion quien se puso nervioso nuevamente.
Los ojos comenzaron a seguir a Kion, el príncipe retrocedía lo más rápidamente de aquella mirada, sentía en todo su cuerpo una sensación de peligro. De pronto los ojos desaparecieron y reaparecieron en frente de Kion, el león se quedó congelado al no tener salida. Lentamente se dibujaba una sonrisa, mostrando los filudos dientes de aquella cosa.
- Dime Kion… ¿tienes miedo a la muerte? – pregunto aquel ser sin dejar de sonreír y observarlo atentamente.
Kion, con toda la valentía que pudo reunir en aquel momento, se colocó a la defensiva y observo con una mirada completamente seria.
- Todo el mundo le tiene miedo a la muerte, es parte natural del ciclo de la vida – respondió Kion, aquella sonrisa del ente aumento ligeramente, hasta que se detuvo al escuchar las palabras del león. – Pero yo no me puedo dar el lujo de perder la vida, si le tengo miedo a la muerte, pero no quiere decir que me valla a rendir. Tengo una familia, tengo a mis amigos y tengo a alguien especial para mí, si llegara a morir… ella quizás… - susurro Kion sin dejar de observar aquella mirada.
- Buena respuesta muchacho – respondió la voz sobrenatural alejándose un poco. Esto alivio un poco al león.
- Muy bien, es hora de ponerte a prueba joven príncipe, te hare una serie de preguntas, si las respondes correctamente te diré cuál es mi nombre. Pero… si las respondes mal, me iré acercando a ti lentamente, si fallas en todas, morirás – dijo aquella voz con los ojos más brillosos con una sonrisa, demostrando sus intenciones. – Pero eso si, tienes que escoger entre estas dos opciones antes de hacerte las preguntas: ¿Quieres que te ponga a prueba? O ¿Quieres que me valla de este lugar? Cual escoges joven príncipe.
Kion trago un poco de saliva y sintió un nudo en la garganta, de tan solo ver aquella sonrisa lo ponía muy nervioso, por un momento se apegó a la segunda opción pero una parte de su ser le decía que esa sería la peor decisión de su vida, por lo que dio un gran suspiro y se tranquilizó.
- Quien quiera que seas, elijo la primera opción –
Aquella mirada sonrió aún más, a tal punto de desfigurarse su sonrisa, era algo grotesco y a la vez imposible. Kion por un momento estaba de entrar en pánico pero recordó la hermosa imagen de Fuli, esto lo tranquilizo por completo. La mirada se alejó a una distancia considerable del león.
- No te rindas Kion… - escucho una suave voz a su espalda, era la voz de Fuli.
No se escucha ningún ruido, solo se escuchaba un par de respiraciones, la de Kion y la del ente.
- Antes de comenzar, te voy a dar un aviso así que ponte atento, soy capaz de sentir tus emociones y sentimientos, por lo que intentar mentirme sería un tremendo error, tenlo presente siempre. – luego de esto aquella mirada dio un suspiro y su sonrisa cambio a una seria. Kion estaba preparado.
- Primera pregunta: ¿Sientes envidia y odio hacia tu hermana Kiara? –
Esto dejo muy pensativo a Kion, no entendía a donde quería llegar su desconocido invitado con aquella pregunta, cuando estuvo a punto de responder recordó el aviso del ente, este se daría cuenta si él estaba mintiendo o no leyendo sus sentimientos. Cerrando los ojos, sintió un dolor en el pecho a la hora de responder.
- Si, le tengo demasiada envidia a mi hermana, ella tiene toda la atención de mi padre, Kiara siempre me toma la delantera cuando trata de llevarse la atención de Simba y eso me provoca mucha ira… odio hacia ella – respondió Kion avergonzado por lo que acaba de decir, su madre estaría muy decepcionada.
Los ojos comenzaron a brillar un poco más, retrocedieron un par de centímetros. Su fría sonrisa poco a poco, comenzó a transformarse en una más agradable al reducir su tamaño, la voz del ente cambio significativamente, era más "real" y alegre.
- Muy bien Kion, ahora segunda pregunta: Si Fuli desea dejarte y decide ir con Khamisi para casarse ¿te vengarias de ellos y matarías a Khamisi?
No hubo respuesta alguna, esto dejo muy desconcertado a Kion, conocía bien a Fuli y sabía que ella lo odiaba a muerte, la pregunta en si era muy oscura al mencionar las palabras venganza y matar. El león imagino un posible escenario en donde Fuli lo abandonara y se iba con Khamisi, lo que sintió fue algo muy doloroso y decepcionante al imaginar a su amiga rompiéndole el corazón y lo que sentía hacia Khamisi era mucha rabia e ira. Poco a poco sintió las ganas de despedazarlo al imaginarlo a ambos con una familia pero a la vez se sintió feliz al ver la sonrisa de Fuli con sus crías, por lo que finalmente se tranquilizó, la amaba demasiado a tal grado de sacrificar su felicidad por el bienestar de la cheetah.
- Al principio sentiría rabia, decepción y mucha tristeza, si Fuli desea dejarme por Khamisi después de todo lo que hemos vivido, entonces no hay nada en lo que pueda hacer, tomar venganza y tratar de matarlo significaría entregarme al mal por completo, si ella es feliz con Khamisi, entonces les desearía la mejor de las suertes y aceptaría mi derrota ante Khamishi – confeso Kion con la mirada seria, esta pregunta fue realmente difícil para él.
Los ojos se iluminaban cada vez más y la sonrisa cambiaba a una más decente, poco a poco retrocedió unos centímetros. Esto tranquilizo a Kion nuevamente.
- Una pregunta muy difícil para ti ¿no? – dijo sarcásticamente aquel ente provocando la ira de Kion. – Sin embargo tu respuesta fue la más correcta y sabía. Ahora vamos con la tercera pregunta: En un futuro, ¿tratarías de herir a tu querido padre Simba después de toda la tristeza y el dolor que te causo ante su indiferencia y también a tu hermana cuando se convierta en reina?
- Lo siento por ti, pero si algo estoy seguro de mis sentimientos, es que nunca me volveré un tirano y me revelare contra mis seres queridos, no lo voy a negar, le tengo un poco de odio debido a su total indiferencia conmigo pero lo hace con un buen motivo, está entrenando a mi hermana para ser una excelente reina, jamás haría daño a mi padre ni a mi hermana, preferiría suicidarme a que tomar esa acción. – respondió Kion con un tono de voz seguro y tranquilo, no dudo en responder la tercera pregunta con total seguridad.
Los ojos se alejaron otro par de centímetros y comenzaron a brillar cada vez más, iluminando la zona, Kion observo a su alrededor y sus sospechas de hicieron reales, estaba atrapado en una cueva muy chica. Luego volvió a mirar a aquel ente, su sonrisa sarcástica había desaparecido por completo, solo se veían sus dos temibles ojos. Era obvio que aquel ente estaba molesto con las respuestas de Kion.
- Te felicito al responder tan rápido, no dudaste ni un segundo en contestarla – susurro el ser, su voz era más "cálida" a medida que Kion respondía correctamente, poco a poco el león dejo de sentir la sensación de peligro. De pronto los ojos se apagaron y se materializo a unos pocos centímetros de Kion, esta vez Kion no se asustó.
- Solo te faltan dos preguntas y estas serán las más difíciles, si respondes mal una de estas dos, asegura tu vida como terminada – dijo amenazantemente el ente, mostrando aquella desagradable sonrisa.
- Joder, ¡has tus condenadas preguntas de una maldita vez! – gruño Kion al ver la sarcástica sonrisa del ente, estaba muy molesto debido a las desagradable y perturbadoras preguntas, sentía que se iba a enfermar. El ente al sentir la furia del león retrocedió considerablemente, su táctica de intimidación no había funcionado.
- Muy bien, me agrada tu actitud muchacho, aquí la cuarta pregunta: Si Khamisi con toda su guardia mata a toda tu familia, amigos y en especial a Fuli ¿Los matarías a todos a sangre fría con tu rugido o les perdonarías la vida?
Esta vez Kion se quedó sin voz, el ente no bromeaba respecto a la dificultad de las preguntas, era demasiada fuerte y horrible a la vez. Kion nuevamente, para su disgusto total, tuvo que imaginarse un posible escenario en donde todos sus seres queridos estuvieran muertos, su ira, el resentimiento y la sed de venganza estaban aumentando rápidamente, al imaginarse a sus amigos asesinados hizo que gruñera y sacara sus garras. Finalmente llego a un punto en donde casi pierde el control de sí mismo al imaginarse como Khamisi mataba a Fuli. Poco a poco comenzó a sudar debido a la presión y a todas las emociones negativas recorriendo su cuerpo, no sabía que responder en aquel momento. De tan solo imaginar al cheetah con la boca ensangrentada le provocaba un fuerte impacto emocional, luego de un largos minutos, finalmente escogió su respuesta observando a aquellos ojos.
- Al principio sentiría una odio terrible hacia todos ellos, sé que es algo horrible ver a todos tus seres asesinados de una manera terrible, pero… yo no soy un asesino, a pesar de lo difícil que sea ocultar mi odio y mi sed de venganza contra Khamisi y su guardia completa, no usaría el rugido de los ancestros con ese propósito, al final solo decidiría ir solo hacia algún lejano, todos mis seres queridos no querrían verme convertido en un asesino. Fuli estaría muy triste y decepcionada de mí al verme convertido en un monstruo, con el tiempo… les perdonaría la vida… pero mi destino seria incierto - respondió Kion muy agobiado ante toda la tensión del momento, no pudo evitar derramar unas lágrimas al imaginarse todos aquellos escenarios. – Bien… ya te respondí tu asquerosa pregunta, sigamos con la última de una buena vez y espero que cumplas tu palabra.
Los ojos verdosos brillaron con más intensidad, se alejó unos centímetros y sonrió agradablemente a Kion. Este solo se limitó a mirarlo seriamente, tratando de olvidar todo lo que había imaginado.
- Bien aquí la última pregunta: ¿Tienes un profundo miedo de convertirte en una viva imagen de Scar? Ambos comparten destinos similares y una pregunta más ¿Odias profundamente a Scar?
Esto tomo por sorpresa a Kion, no se esperaba tal pregunta, escucho muchas historias respecto a Scar por medio de su madre y de su abuela Sarabi, de lo terrible que fue su reinado, de lo despiadado, cruel, asesino, sin valores morales, sin respecto a la vida, de la falta de remordimiento. Sobre todo a la hora de matar a su abuelo sin piedad y de desterrar a su padre de Pridelands, según las palabras de las leonas, era un auténtico demonio quien no dudaba en matar a alguien si se le oponía. Sin olvidar el detalle del asesinato de Mheetu y de la mayoría de los leones de la guardia. Lentamente dio un suspiro y recordó lo sucedido aquella noche en el campo de los ancestros, del miedo y angustia que sintió a la hora de encontrar la similitud de su vida con la de Scar. Parte de su corazón le temía un miedo profundo y un gran odio por todas las maldades que realizo a lo largo de su vida.
- Creo que esta demás decirte que seré honesto ante mis palabras visto y considerando que de alguna manera puedes leer mis sentimientos, nunca conocí en persona a Scar, solo lo conozco por medio de relatos crueles de mis familiares, sobre todas las atrocidades que cometió en su vida, sobre todo el caos que provoco en Pridelands y de todo el sufrimiento que causo hacia mi familia, en definitiva considero a Scar como un maldito demonio y sí, tengo mucho miedo de convertirme en su versión moderna, la similitud de mi destino es parecido al suyo con excepción de que tengo a Fuli de mi lado. Lo odio con toda mi alma, ese ser al final recibió su castigo de la peor manera posible. – Respondió Kion con una mirada completamente molesta, de tan solo pensar en Scar le provocaba una sensación de asco.
- Debi suponerlo… es normal que sientas eso respecto a ese león, causo mucho daño a muchos seres, merece estar en el infierno por todos sus actos… - respondió el ente con una mirada seria
- ¿Y bien, ahora me dirás cuál es tu nombre? -
- Respondiste correctamente todas las preguntas, lo menos que puedo hacer es revelarte mi nombre y mi forma verdadera.
Poco a poco los ojos del ente comenzaron a brillar intensamente cegando a Kion, poco a poco su forma espectral comenzaba a tomar forma a la de un león adulto, de complexión delgada, con melena negra, con pelaje marrón oscuro y finalmente una cicatriz se manifestaba en su rostro. Kion al verlo por completo se quedó pasmado, no podía creer lo que estaba presenciado, era el mismísimo Scar en persona. Kion rápidamente retrocedió hasta quedarse pegado en la pared, estaba completamente asustado. En cambio Scar solo lo miraba seriamente, su cuerpo brillaba con una pequeña aura rodeando cada rincón de su cuerpo. Se recostó lentamente.
- Tranquilo Kion, no te haré ningún daño – susurro Scar al ver la mirada pasmada del leon.
- ¡NO ME HABLES MALDITO DEMONIO! – gruño Kion mostrando las garras y los dientes, estaba preparado para pelear contra Scar.
- Puedes confiar en mi o no, pero ya te lo dije, no te hare daño, estoy aquí por una razón en particular y es ayudarte – explico el leon con un tono de voz serio, Kion no creía en ninguna de sus palabras.
- ¿En serio? No me jodas Scar, te conozco perfectamente, eres un ser completamente manipulador e inteligente, no me fiare de ti en ningún momento – grito Kion cada vez más furioso, Scar no mostraba signos de enojo, solo estaba recostado tranquilamente.
- Si, todo lo que dices es verdad, soy un ser manipulador y cruel, pero te lo repetiré una vez más, solo estoy aquí para ayudarte a salir de este lugar y enseñarte un nuevo truco que te servirá de mucho una vez lo aprendas. Solo cálmate y respira… - dio un enorme suspiro y continúo su conversación- Adelante, puedes venir a golpearme si eso te hace sentir mejor, no voy a poner resistencia alguna, es más, si deseas puedes matarme, siento todo el odio que hay en tu corazón. – cerro los ojos esperando los golpes del leon.
Kion no dejaba de gruñir, tenía en su delante al ser más perverso que todo Pridelands, le costaba mucho creer en sus palabras, lentamente se tranquilizó al analizar más detenidamente la situación, si Scar lo hubiese querido durante todo este tiempo, lo hubiera matado sin piedad. Poco a poco comenzó a acercarse con cautela y se sentó delante de Scar, este abrió los ojos y ambos compartieron miradas serias.
- Sabes algo Kion, me recuerdas mucho a mi mismo en mi infancia, solo que las cosas son muy diferentes entre nosotros, puedes estar tranquilo, no corres con mi misma suerte, lo que yo pase durante toda mi vida fueron sucesos dolorosos y horrible, tú en cambio tienes amigos, una familia amorosa y sobre todo, alguien especial en quien confiar. – confeso Scar mientras se incorporaba de pie, Kion lo miro con incredulidad.
- Sin embargo, esos sentimientos de odio, resentimiento, envidia, rabia, dolor y sed de venganza no pueden gobernar tu corazón, eres el líder de la guardia del león, debes estar con el corazón puro.
- Si claro… al igual que tú lo hiciste al matar a todos tus compañeros sin mostrar rastros de piedad – dijo Kion con mucho sarcasmo, Scar no se enfadó ante tal comentario, giro lentamente y se dirigio hacia una pared, sus ojos lograban iluminar el lugar.
- Kion déjame hacerte una pregunta: ¿Tú me odias? –
- Creo que la respuesta está más que clara, eres un maldito asesino, sanguinario y el peor ser que existió sobre la faz de la tierra, mataste a mi abuelo y al segundo hijo de mi abuela Sarafina, causándole un tremendo daño psicológico. Si quieres puedo proseguir durante horas pero no tengo tiempo, el oxígeno se está agotando y necesito salir de este lugar. – respondió el príncipe cada vez más molesto e incómodo ante la presencia de Scar.
- Kion necesito que veas lo que te voy a mostrar, con esto aclarare muchas cosas y entenderás algo importante del ciclo de la vida, eres libre de verlo o no, pero mis intenciones son benévolas.
- … - Kion no dijo nada, no creía en sus palabras pero tenía curiosidad saber ese dato del ciclo de la vida.
- ¿Quieres saber porque te hice esas preguntas tan difíciles y fuertes? – Lo miro a los ojos – Es porque quería saber cuál serian tus respuestas ante aquellas situaciones y por lo visto, eres alguien especial, me recuerdas mucho a Mufasa. – luego de esto se acercó a un muro y coloco una garra en la mitad de la pared. – Es hora de que conozcas la verdadera historia de Scar… no, mi verdadero nombre es Taka y esta es mi historia Kion.
Lo que sucedió a continuación dejo boca abierta a Kion, una pequeña luz se manifestó en la pared formando la figura de un cachorro del mismo color de Scar. Al mismo estilo de Rafiki, la imagen cobro vida, por medio del arte rupestre, Scar comenzó a explicarle cada detalle de su vida, las imágenes representaban cada suceso doloroso que le había ocurrido a lo largo de niñez y juventud. Kion prestaba mucha atención, cuando llegaron a la parte donde los golpes de la vida dejaban profundamente lastimado al león, no podía evitar sentir lastima e impotencia al ver tan horrible destino. Todas las imágenes rupestre recorría toda la cueva, formando una experiencia visual increíble, el león narraba con detalle como cada evento negativo en su vida poco a poco lo iban convirtiendo en aquel demonio, a la vez contando como su lado positivo llamado Taka se destruida poco a poco. Kion no podía creer lo que estaba viendo, la vida del león fue totalmente miserable y terrible. Finalizando con la muerte de Scar y su última experiencia vivida antes de su muerte, un pequeño dibujo de Scar y Taka de cachorro se daban un abrazo antes de desvanecerse por completo.
- Como veras Kion, la vida puede ser cruel con muchos individuos, no todos tenemos la misma suerte que algunos como fue el caso de Mufasa, todas estas experiencias que he vivido me han marcado de por vida, convirtiéndome en aquel león maligno que todos conocen. – se acercó lentamente donde Kion y se recostó delante de él, Kion ya no sentía ira ni odio hacia el león, estaba temblando al ver la impactante historia del león.
- Sin embargo, en los últimos momentos de mi vida, logre darme cuenta de todos mis errores, me arrepentí por completo de no haber sido lo suficientemente fuerte para superar los dolores del ciclo de la vida, fui un completo idiota al rendirme tan fácilmente.
- Scar… perdóname pero sigo sin creerte – confeso Kion con un suspiro – Sé que eres un ser que haría lo que sea por alcanzar sus objetivos.
- Supuse que dirías eso, entonces solo hay una manera de demostrarte mi vida – de pronto Scar comenzó a brillar, su figura estaba encogiéndose hasta formar la figura de un cachorro, Kion se mostró impresionado al ver la figura de Scar, era muy parecido a él, en el hombro izquierdo del cachorro estaba la marca de la guardia del león. – Cierra los ojos, confía en mí, no te hare daño, cuando veas lo que te voy a mostrar, no abras por ningún motivo los ojos, bajo ninguna circunstancia lo abras ¿vale?
- Scar si te atreves a hacer algo, no responderé ante mis actos, estas advertido – amenazo Kion con una mirada seria, luego de esto cerro los ojos.
- No lo dudo Kion, ahora disfruta del viaje y analiza detenidamente cada evento que veas, puede que aprendas algo mas de todo esto – levanto su garra y lo coloco en la frente de Kion, una gran luz comenzó a iluminar todo el lugar.
Kion observo una cantidad increíble de imágenes en su mente, ante su perspectiva, el tiempo pasaba horas, cuando en realidad pasaron unos minutos. En aquel trance, estaba observando toda la vida de Scar, la cruda realidad sobre su vida, todos los momentos dolorosos y horribles momentos que vivió a lo largo de su infancia, juventud y adolescencia. Kion no podía creer la tan mala suerte que tuvo el hermano de su abuelo y aun así, lo conmovía mucho el hecho de ver como Scar luchaba contra su lado maligno y contra todas aquellas emociones. Sumado a todas las pruebas que le imponía la marca de la guardia.
Al llegar a la parte de sus dos rupturas amorosas, Kion no pudo evitar sentirse imponente al ver la mirada de Scar en ese preciso instante, tenía ganas de ir a abrazarlo y consolarlo, su rostro reflejaba una tristeza cruda y un dolor inimaginable. Al ver como el león sucumbía ante la maldad, este trato de hacer lo posible por ayudarlo pero era en vano, solo eran recuerdos y sus palabras no llegaban a los oidos de Scar. El viaje de Kion termino observando el malherido cuerpo de Scar y el espectro de Taka dándose un abrazo. Al escuchar sus últimas palabras Kion se quedó sin aliento, aquel demonio que tanto odia estaba pidiendo perdón por todos sus pecados, estaba llorando desconsoladamente antes de dar su último suspiro, finalmente murio con unas lagrimas de sangre, esto dejo helado a Kion.
- Ya puedes abrir los ojos Kion – susurro Taka al quitar su garra de la frente de Kion, el león abrió los ojos y estaba mirando completamente la figura de Taka, su mirada reflejaba aquella tristeza.
- Te repetiré la última pregunta que te hice hace algunos minutos: Kion ¿Tú me odias?
Para la sorpresa de Taka, sintió un enorme abrazo por parte de Kion quien estaba arrepentido por sus duras palabras, estaba llorando desconsoladamente, aquel león maligno resulto ser el león más valiente y fuerte que jamás había conocido. Todo el sufrimiento que paso a lo largo de su vida fue increíble. A pesar de todos sus actos perversos, estos eran las consecuencias de la indiferencia de Ahadi, de la separación de su amor con Sarafina y la leona, y la muerte de su madre.
- No Scar, no te odio… ahora creo en tus palabras... lo siento mucho, perdóname por haberte dicho aquellas palabras tan hirientes - susurro Kion con la voz quebrada
Muy a diferencia de la vida de Kion, este tuvo amigos desde que era cachorro, a pesar de la indiferencia de su padre, Simba era totalmente diferente de Ahadi, si se enojaba solo los reprendía, pero nunca llegaba al acto de golpear a sus hijos. Por otro lado Kion tenía a su madre en perfecta salud. Bunga, Ono, Besthe, Jasiri y finalmente Fuli eran la luz de su vida, en especial su amada cheetah, ella durante todo este tiempo lo había apoyado y el amor de ambos estaba muy avanzado a diferencia de lo que sintió Taka con Sarafina o aquella leona.
- Oye no llores Kion, un líder jamás debe mostrar debilidad – susurro Taka limpiando los ojos de Kion, este no paraba de llorar.
- Lamento mucho haberte dicho todas aquellas palabras – se disculpo Kion tratando de aguantar las lágrimas, Taka solo sonrió con una mirada de alegría.
- Descuida pequeño principe, se que no lo dijiste con malas intenciones, eres un leon muy bueno y valiente al igual que Mufasa, lo creas o no, tus acciones cambiaron a tu padre, el ya no es el mismo, lo descubrirás una vez regreses a Pridelands -
El oxígeno ya estaba a punto de agotarse y ya no le quedaba mucho tiempo a Kion y a Alsius Rock, Taka estaba al tanto de lo que estaba sucediendo en el reino, por lo que no perdió el tiempo. Se alejó de Kion.
- Kion llego la hora, es hora de mostrarte el tercer modo de utilizar el rugido de los ancestros, este don lo descubrí en mi época de adolescencia al entrenar duramente contra una montaña, si logras dominarlo, serás capaz de destruir cualquier escombro, incluyendo aquella roca que está en las lejanías y el escombro que bloquea la entrada de la cascada. Solo tú y tus amigos pueden salvar este reino. Recuerda tus respuestas ante las preguntas que te realice, pues eran una prueba que te impuse y es posible que en algún momento tengas que tomar una decisión importante.
Kion asistió con la cabeza secándose sus últimas lágrimas, poco a poco recupero la compostura y cambio su mirada a una más seria, Taka indico a Kion por medio de su pata, que se colocara a su costado y se colocara en posición defensiva, Kion imito sus movimientos.
- Este rugido consiste en inhalar profundamente tus pulmones y con tus ojos, debes apuntar el punto exacto del impacto, cuando expulses todo el aire contenido, expúlsalo con todas tus fuerzas sin perder de vista el punto de impacto. Recuerda sujetarte fuertemente con tus garras del suelo, pues la onda expansiva en forma de disparo directo te hará retroceder peligrosamente. – Taka coloco sus patas delanteras agachando la cabeza, la parte trasera la tenía levantada, Kion imito sus movimientos, gracias al brillo de los ojos de Taka podía observar perfectamente los escombros. – Debido a la falta de oxígeno, solo tienes tres oportunidades, si fallas, morirás Kion.
- Estoy listo, hagamos esto – respondió Kion muy seguro de sus palabras, Taka sonrió y comenzó a inhalar profundamente, Kion hizo lo mismo, dentro de su cuerpo sentía una presión muy fuerte, le pesaba el cuerpo, mantener el balance le costaba mucho.
- Ahora posiciona bien tu mirada hacia el escombro y con tus garras sujétate lo más fuerte que puedas. – Kion estaba listo para lanzar el rugido.
- ¡Ahora ruge con todas tus fuerzas! – grito Taka
Kion rugió lo más fuerte que pudo, expulsando todo el aire con una gran fuerza, pero no ocurrió nada, le quedaban dos oportunidades.
- No te desanimes, sé que puedes hacerlo Kion, después de todo eres el líder de la guardia del león, hazlo por tu familia, por tus amigos, por tu querida Fuli quien te extraña profundamente.
Kion observo furiosamente los escombros y volvió a inhalar mucho oxígeno, cada vez le costaba más respirar, agacho su parte delantera y de un gran rugido, lanzo todo el oxígeno contenido, nuevamente no ocurrió nada. De pronto Kion se desplomo, la falta de aire le estaba afectando profundamente, solo le quedaba una última oportunidad.
- Fuli, ¿te quieres comprometer conmigo? – se escuchó una voz en la mente de Kion
- Kion… Por supuesto que si – respondió una dulce voz femenina.
- Hermano, confió en ti, sé que cumplirás tu promesa – susurro una cariñosa voz de una cachorra
- Si, es una promesa Kiara, no lo olvides -
- Kion, cuando regreses a casa, las cosas serán diferentes, tendremos más tiempo para nosotros, de padre a hijo.
- Mi pequeño bebe, recuerda que te amamos profundamente, esperaremos ansiosamente tu regreso –
- Señor Faragir, no voy a cambiar de opinión, amo con toda mi alma a su hija y no la dejare sola a no ser que ella me la pida, es un hecho.
- Kion… te amo – susurro la voz de Fuli dentro de el.
Kion se levantó con una fuerza de voluntad increíble a pesar del poco oxigeno que quedaba, volvió a colocarse en posición e inhalo con todas sus fuerzas todo el aire restante de la cueva.
- No me voy a rendir, no voy a morir en este lugar, todos me esperan… Fuli -
"Deben demostrar que son dignos de formar parte de la guardia por medio de acciones de valentía."
Una fuerte luz comenzó a manifestarse en el hombro de Kion, Taka comenzó a sonreír mientras se colocaba en medio de Kion, al ser un espíritu, pudo encajar perfectamente su silueta al cuerpo de Kion.
- Kion, tu nunca serás como Scar, recuérdelo siempre, siempre estaré a tu lado sin importar lo que suceda - una últimas palabras resonaron en la mente de Kion.
- No hay mérito alguno en ser el líder de la Guardia del León si no proteges a los demás, por eso mismo cuando veas la oportunidad, no dudes en socorrerlo con toda tu voluntad y mostrárselo al mundo. – pensó Taka colocándose en la misma posición de Kion quien ya estaba preparado para lanzar el rugido. Ambos al mismo tiempo pensaron unas últimas palabras:
- RECUERDA, EL LÍDER DE LA GUARDIA SIEMPRE DEBE VELAR POR LA SEGURIDAD DE SU REINO Y DE LA VIDA DE LOS ANIMALES. RUGE CON TODO TU CORAZÓN CUANDO ESTÉN EN PROBLEMAS.
El brillo de la marca se intensifico iluminando por completo toda la zona, el cielo comenzó a formar la figura de muchos leones, dando paso a un poderoso rugido contra los escombros, fue tan poderoso que Kion salió volando contra la pared mientras que la enorme ráfaga destruyo por completo toda los escombros delante de la cueva, mandando a volar todos los trozos de piedras por todo el cielo a una gran velocidad. El enorme rugido se escuchó en todo Alsius Rock, todo el mundo lo escucho, las hienas, Khamisi con una mirada de incredulidad, Kopa, Fuli, Bunga, Beshte, Ono, Asha, los reyes y el resto de los felinos en todo el lugar.
- Así es, sale a la superficie, la cualidad más importante de un líder, ¡el espíritu del autosacrifico! – susurro Taka satisfecho ante el progreso de Kion.
La marca de un león completo apareció en el hombro de Kion, este se levantó y se dirigió a la salida, tratando de recuperar el aliento, el rugido lo había agotado por completo. El polvo generado por la explosión no lo dejaba respirar bien. Luego de un rato, Kion estaba recuperado y feliz al saber que había recuperado su rugido y había aprendido dos cosas, la manera de salvar al reino y el verdadero pasado de Scar.
- Te agradezco mucho por lo que has hecho por mi… pero quiero saber el ¿porque? De todos los seres que he conocido, no me esperaba esto de ti – pregunto Kion con una mirada de confusión sin dar la mirada hacia la cueva
- Porque no quiero que la historia se repita, tu eres igual a mí solo que ambos tomamos rumbos distintos en nuestras vidas, ahora la decisión está en ti, usa tu poder para el bienestar de todos tus seres queridos. – Susurro Taka dentro de la cueva – Recuerda esto Kion, todo destino puede cambiarse para el bien o para el mal, todo depende del camino que elijamos, te confió la guardia del león.
Kion cerro los ojos y susurro sus últimas palabras: Muchas gracias Scar… no, mejor dicho, Taka, el león más valiente que he conocido.
Rápidamente Kion observo a su alrededor, todo el lugar estaba cubierto de una densa neblina. Sin titubear, capto el aroma de un par de hienas y de Khamisi, estaban muy cerca de su ubicación, dio un suspiro y se preparó para el futuro combate contra su rival. Rápidamente comenzó a correr en dirección hacia el aroma, la figura de Taka lentamente comenzaba a desaparecer con medio de partículas de luz.
- Nunca imagine ver este día querido hermano… al final lograste vencer toda la maldad dentro de tu corazón. – susurro una voz conocido a la espalda de Taka, este se limitó a sonreír con los ojos cerrados
- Hice lo que tenía que hacer, después de todo, esto no es suficiente para remediar mis pecados – susurro Taka a medida que solo faltaba la parte de su cabeza antes de desaparecer. – Mufasa, tengo entendido que Ahadi no puede encontrar la paz... dile a nuestra madre que la amo con todas mis fuerzas y a nuestro padre, dile que lo perdono por todo lo sucedido en el pasado, después de todo es el ser que me dio una vida, dile que lo amo demasiado y que siempre lo amare, merece descansar en paz.
- Taka… aun puedes corregir tus pecados, ¿es mejor que se lo digas tú mismo no crees? – respondió la silueta de Mufasa detrás de él.
- Lastimosamente no podré ir al lugar donde ustedes están descansando, pero para mí es más que suficiente que ustedes sean felices y estén en paz y… hermano, lo siento mucho por haberte quitado la vida…
- Mi pequeño hermano, no te preocupes por eso, siempre serás mí querido hermano menor, por lo cual tienes todo mi amor y cariño, estaré esperando por ti cuando las puertas se te abran por completo
Estas últimas palabras de Mufasa lograron provocar un sentimiento de tristeza y arrepentimiento hacia su hermano, antes de que finalmente desapareciera su rostro, susurro sus últimas palabras derramando una lagrima:
- Mufasa gracias por tus palabras, finalmente puedo estar en paz hacia el lugar donde me dirijo, no será un lugar lindo pero con tus palabras puedo estar tranquilo, adiós querido hermano – finalmente desapareció por completo de la cueva, Mufasa con una sonrisa miro el lugar.
- Quien sabe Taka, tal vez dentro de poco nos encontremos al lado de los reyes del pasado, te estaré esperando ansiosamente… - susurro Mufasa desapareciendo por completo.
Lentamente comenzaron a caer gotas, el cielo comenzó a lloviznar fuertemente. Kopa y Fuli lograron captar el aroma de Kion en la cima de la montaña, a medida que se acercaban al lugar, el aroma de Khamisi y de las dos hienas se unieron.
- No bajes la guardia Fuli – dijo Kopa con una mirada seria
- Nunca en la vida – respondió Fuli
- Espérame Kion, pronto estaré a tu lado – pensó la cheetah mientras daban los primeros pasos hacia la neblina.
Fin del capítulo 8
