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Manzana verde
La academia Yüei, prestigiosa y altamente solicitada por los estudiantes , cada año más de mil postulantes y solo cien aceptados. Quién salía egresado de ahí tenía acceso a las universidades más prestigiosas de Japón sin problema alguno, incluso tenía convenios con universidades extranjeras. El examen de admisión consistía en uno escrito, físico y psicológico.
Izuku Midoriya si bien siempre fue buen alumno, su timidez fue un gran problema, sobre todo en matemáticas, le avergonzaba preguntar sus dudas durante la clase. Nuestro pecoso siempre soñó con estudiar en Yüei por su alto prestigio, debido a esto siempre se enfocó al 100% en sus estudios, al momento de rendir el examen escrito solo fracaso en el de matemáticas, el resto tuvo un excelente resultado, sobre todo en el físico y psicológico, por lo cual entró a pesar de no tener tan buenos recursos como la mayoría que entraba ahí, que era por ser hijos de influencias, como Todoroki Shoto, que a pesar de ser buen alumno la propia academia le envió una carta de admisión exclusiva.
Izuku no cabía de la sorpresa cuando recibió la gran noticia de que había aprobado, su madre inundó el departamento con lágrimas de felicidad, abrazándolo tan fuerte que Midoriya sentía que su columna se quebraría en cualquier momento.
—¡Podré conocer a All Might mamá! —gritó emocionado ese día el peliverde con los ojos llorosos, mientras apretaba la hoja emocionado.
—¡Yo sabía que podrías mi niño! —exclamó Inko mientras le abrazaba fuertemente sin dejar de llorar. —No olvides pedirle un autógrafo cuando lo conozcas —sonriente terminaba de decir mientras lo besaba en la frente y mejillas.
All Might, el héroe de las pesas, quien representaba a Japón por ser campeón mundial hace 8 años atrás, y a la vez héroe por haber rescatado a más de 20 personas en un incendio masivo, su rostro quedó como héroe nacional. Hoy en día se dedicaba a dar clases de educación física, su mayor orgullo era instruir a el futuro de la nación. Izuku era su fan número uno, o eso decía él, desde pequeño lo admiraba, y a pesar de los años esa admiración permaneció intacta como si hubiese sido el primer día, cuando descubrió las hazañas de All Might por televisión.
Volviendo al día de hoy, Izuku como todas las mañanas se levantaba a entrenar, era la acción más importante del día, le gustaba entrenar porque así se mantenía en forma y sobre todo porque le ayudaba mucho a relajarse y no pensar tan negativamente como usualmente lo hacía, el ejercicio le daba seguridad y la suficiente autoestima para enfrentarse a la vida de forma positiva. Cuando regresó a la casa se metió a la ducha enérgico, mientras se secaba recordaba que materiales necesitaría hoy.
—Entonces, historia con Aizawa–sensei, necesitaré llevar dos libros —murmuraba feliz mientras guardaba sus libros correspondientes y añadía una manzana verde con una botella de agua, luego comió un par de tostadas y se fue a clases contento, ya no tenía esa aura insegura, no le tocaba matemáticas ni ciencias, que eran las asignaturas que no se le daban muy bien, sobre todo matemáticas.
—Y es por eso que no me gustan los champiñones —terminaba de relatar Uraraka mientras hacía un puchero.
—Vaya, quién diría que te puedes ahogar con un simple e inocente champiñón — continuaba Iida meditando el relato con su mano en el mentón.
—Yo creo que fue por comer apresuradamente, Uraraka–san —dijo Izuku mientras sonreía.
—¡Ah! Puede ser Izuku–kun, después de todo tenía mucha hambre —añadió la de cabellos cafés, con una risita baja tocándose la mejilla con su dedo índice.
—Aizawa–sensei aún no llega —murmuró Todoroki sentándose en su respectivo asiento.
—Es normal, después de todo Aizawa–sensei siempre llega puntual, ni un minuto más ni menos —respondió el ojiverde acomodándose en su asiento mientras ordenaba sus libros.
—Bien, buenos días —dijo de pronto el aludido, con enormes ojeras, cargando un enorme libro, dando pasos perezosos y bostezando.
—Espero que se hayan relajado en sus vacaciones, porque este año sufrirán conmigo —añadió mientras se sentaba con pereza. —Para empezar, simplemente lean desde la página 5 a 25 y hagan un resumen, escogeré al que se me dé la gana al final de la clase y me tendrá que leer su hermoso resumen, nos vemos — y dicho esto se acurrucó en su saco de dormir amarillo en el suelo del salón.
—¿Oye Midoriya me ayudas? — preguntó Kirishima sonriente.
—Por supuesto, si tienes alguna duda solo dime Kirishima–kun, pero por ahora leamos las páginas —respondió Izuku sonriente mientras abría su libro y comenzaba a leer.
Kirishima asintió y comenzó a leer o bueno, eso intentaba.
—Entonces ella me dejó comiendo solo hermano, sólo porque le dije que comía más que yo, pero es la verdad, tragaba como nunca —le susurraba a Kirishima por la espalda.
—¡Ahh! Denki deja de hablar y lee las páginas —murmuró Kirishima cansado de escuchar sus desgracias.
—Pero bien que me hablas en el receso —murmuró Denki mientras abría el libro con pesadez y destacaba toda la hoja con su lápiz color amarillo, para él todo, pero todo era importante.
Pasó la hora definida y Aizawa despertó gracias a su alarma ya puesta con anterioridad, se levantó somnoliento mientras veía a sus estudiantes escribir concentrados, se dio un par de vueltas por el salón viendo el avance de sus alumnos, hasta que se detuvo frente a cierto pelinegro.
—A ver, Sero léeme tu resumen, debiste haber terminado hace mucho por lo que veo —dijo con voz grave debido a la pequeña siesta, mirando como el chico escondía su celular de forma obvia y se ponía a abrir el libro con descaro, sonriente.
—Ah, sensei aún no termino —dijo Sero sonriente, algo nervioso porque la verdad no había hecho nada. Aizawa le quedó mirando más serio de lo normal y con un poco de esfuerzo visual divisó su hoja en blanco. Le había dado una gran oportunidad y su estúpido alumno la había desperdiciado por estar jugando Candy Crush en clases.
—Felicidades, tienes tu primer examen reprobado en historia —dijo mientras continuaba su caminata perezosa, pensando en quién sería el próximo.
Sero no debatió nada, solo le miró con cara de gato con botas sin tener éxito, se dio por vencido, conocía lo suficiente a Aizawa como para ponerse en su contra, pero se maldecía internamente por tener ese vicio.
—Izuku, léeme tu resumen —dijo Aizawa mientras apoyaba su cuerpo en una de las esquinas del escritorio, cruzándose de brazos y piernas cerrando sus ojos lentamente.
—Enseguida Aizawa–sensei —Respondió Izuku mientras se ponía de pie y comenzaba a leer su resumen.
Una vez terminó, Aizawa medio sonrió.
—Excelente como siempre, toma asiento —ordenó mientras el peliverde se sentaba sonriente, atesorando su libro.
—Por último, déjenme sus resúmenes en mi escritorio, este es el examen evaluativo, pueden retirarse —dijo mientras se sentaba y miraba a cada uno de sus alumnos acercarse para dejar su hoja e irse.
—¡Qué gran resumen Midoriya! —Se acercó Kirishima mientras le daba golpecitos en la espalda.
—Ah, gracias Kirishima–kun, la verdad me gusta mucho historia —respondió el peliverde algo avergonzado por el elogio, guardando sus libros en la mochila.
—Así me doy cuenta, hombre —respondió el pelirrojo sonriente posicionando sus manos en la cadera, de forma segura.
—Midoriya siempre ha destacado en el lado humanista —habló Denki con admiración, mientras comía galletas.
—Todos podemos destacar, Denki–kun — respondió el ojiverde lleno de motivación.
—No creo que destaquemos mucho en matemáticas con Yakuza–sensei —respondía Denki riendo a carcajadas.
—Sobre eso, vi un folleto cerca de la salida que decía algo de matemáticas, quizás te interese Midoriya —añadió Kirishima, era consciente que el chico hacía todo lo posible para tener buen rendimiento en ese ramo.
—¡¿Enserio?! ¡Muchas gracias chicos! Nos vemos —se alejó veloz como el rayo hacia la salida.
—Y como te decía, luego la llamé pero me bloqueo, quien las entiende hermano —retomaba el tema Denki de manera depresiva.
—Esque andas de desesperado, no seas idiota —le respondía Kirishima mientras le quitaba un puñado de galletas de su bolsita y se ponía a comer.
—De hecho ella come peor que tú —recordó Denki
—¡¿Ah?! hermano debes dejar de ir a esas citas a ciegas —respondió Kirishima impresionado, ya que nadie le podía ganar cuando se trataba de tragar como animal.
—No me digas nada, solo abrázame — murmuró Denki con sus ojos llorosos, apoyando su nuca en el hombro izquierdo de este. —A este paso nadie me va a querer —añadió.
—Pero que marica eres —respondió Kirishima mientras lo apretaba con sus brazos —Vamos por unas hamburguesas idiota —terminó de decir soltando el corto agarre, avanzando sonriente.
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Midoriya llegó veloz a la salida, y pudo ver la pequeña hoja, leyó rápidamente.
"A partir de hoy, martes 04 de Septiembre comienza el taller de reforzamiento matemático, a las 14:30 hrs. dirigido por Katsuki Bakugou en el aula 15. "
Los días de reforzamiento serán Martes y Viernes.
—Ah! ¡Pero si ya son las 14:15hrs, debo apresurarme! —Exclamó viendo su reloj negro mientras salía corriendo en la dirección contraria, pero al ir tan apresurado por los pasillos no notó que venía cierto bicolor frente a él mirando su teléfono.
—¡Lo siento mucho! Es mi culpa por ir tan apresurado por los pasillos —se apresuró a disculparse rápidamente y seguir su carrera, cuando pasó a llevar del hombro al chico, aunque Midoriya no notó que se trataba de Todoroki.
El bicolor al notar el apuro de Izuku lo agarro de la muñeca evitando que se escapara.
—¿Sucedió algo? estás muy apresurado —respondió mirándole a los ojos.
—¡Todoroki–kun! No note que eras tú lo siento, comenzará el taller de matemáticas, ¿vienes conmigo? —decía mientras trotaba en su lugar para continuar su carrera motivado.
—Tengo que acompañar a mi madre al psicólogo, en otra ocasión seguro —respondió Todoroki soltando el agarre — Mañana me cuentas como te fue, Midoriya —añadió mientras guardaba su celular en su bolsillo derecho del pantalón.
—Seguro que sí Todoroki-kun, ¡Nos vemos! —exclamó al último alejándose rápidamente, despidiéndose con su mano extendida y una gran sonrisa.
El bicolor solo medio sonrió, se acomodó su reloj y continuó su camino.
El aula 15 quedaba en el tercer piso, cuando Izuku al fin llegó y abrió la puerta, grande fue su sorpresa cuando no encontró a nadie.
—¿Me habré adelantado mucho? —murmuró viendo la hora —aún faltan 10 minutos —dijo para sí mientras tomaba asiento adelante y acomodaba sus cosas.
Para pasar el tiempo, comenzó a ver los libros que tenía el aula en la pequeña estantería.
—Me avisan a última hora de este cambio, ¡maldición! —gruñó una voz tras la puerta del salón, notándose una silueta de cabellos pinchudos.
—Joven Katsuki, el sistema acá es así, se salió de mis manos —respondía Toshinori tratando de calmar al muchacho.
—No pude comer nada por venir a esta mierda, ademas seguro y no viene ningún jodido mocoso —respondió rabioso con su mano en el estómago, abriendo la puerta con agresividad.
Midoriya quedó en shock ante el ruido de la puerta abierta con ese nivel de agresividad, y notar la presencia de unos ojos llenos de odio al mundo queriendo buscar a algo o alguien, hasta dar con él, se estremeció al notar su ceño extremadamente fruncido y su caminar intimidante en el interior del salón, lanzó su mochila con furia hacia su escritorio sin desviar la mirada hacia el peliverde.
—B-B-Buenos días Bak— Iba a saludar con notorio nerviosismo ante la situación y los fieros ojos carmines clavados en él hasta que fue interrumpido por Toshinori.
—¡Joven Midoriya! ¡no esperaba verte aquí! —saludó alegremente Toshinori, acercándose amigablemente al chico.
—¡All Might! —grito emocionado con sus ojos enormes llenos de brillo
—Ya todo está bien. ¿Porque? ¡Porque yo estoy aquí! —exclamó el otro en respuesta a la reacción del chico, con sus manos en la cadera sonriente.
Katsuki ante esto rolo los ojos con pesadez.
—¿Y qué haces aquí Joven Midoriya, mi chico? — le preguntó Toshinori, no tenía idea que su preciado alumno tenía problemas con matemáticas.
—Leí el folleto en la salida y no dude en venir, después de todo siempre se me ha dificultado un poco matemáticas —respondió Izuku algo avergonzado revolviendo sus propios cabellos.
—¡Pues estas en el lugar indicado! El joven Katsuki es un genio —dijo con orgullo señalando al rubio que miraba con indiferencia, ya sentado con sus brazos cruzados.
Midoriya ante esto solo se limitó a asentir con alegría y mirar sonriente al de ojos carmín.
—Bien, no los interrumpo entonces mis muchachos, ¡nos vemos! —dijo Toshinori saliendo del aula cerrando la puerta con suavidad.
—Buenas tardes, Bakugou–sensei —dijo Izuku totalmente recargado ante la presencia de All Might, tomando asiento frente a él.
—¿Cómo era que te llamabas? —preguntó Katsuki, sin quitarle la vista de encima.
—Midoriya Izuku, sensei — respondió de inmediato el chico.
¿Porqué me suena tanto ese apellido?. Se limitó a pensar.
—Y dime mocoso, ¿desde cuando que está ese maldito folleto en la pared? —preguntó intimidante, acercándose peligrosamente al peliverde, estaba enojado, sabía que no era culpa del chico pero eso no quitaba su enojo.
—Y-yo no lo sé...—dijo bajito, retrocediendo la cabeza de a poco ante el rostro extremadamente cercano del rubio, podía sentir en su mejilla su respiración pesada y lenta, llena de furia.
—Y porque mierda vienes a el primer maldito taller, nadie nunca viene a estas mierdas el primer jodido día — gruñó mirando fijamente al ojiverde, quien solo se reía nervioso retrocediendo.
—Esto... si le molesta mi presencia yo me puedo retirar —dijo triste, mientras cogía su mochila mirando al suelo de manera desanimada y se levantaba para irse definitivamente.
—Estas muy equivocado si piensas que te dejaré escapar de mi aula, pequeño idiota —gruñó en su oreja mientras lo tomaba del hombro derecho y lo volvía a sentar con fuerza.
—Disculpe mis palabras, pero no pienso quedarme aquí con esa actitud que tiene ahora, sólo está tratando de intimidarme, yo vine aquí a aprender. — dijo firme Midoriya, serio con el ceño fruncido, sí, el chico era nervioso y todo lo que quisieran decir pero tenía carácter.
—¡¿Ah?! —exclamó Bakugou acercándose peligrosamente —si te quieres largar, hazlo, pero primero tendrás que pasar sobre mí, imbécil —dijo golpeando de manera brusca su mesita con el puño, justo al lado donde tenía la mochila.
Midoriya ante este gesto le quedó mirando con clara decepción.
—Realmente creí que sería un buen profesor, por un momento pensé que al fin podría entender matemáticas, pero veo que estaba equivocado, con su permiso —dijo el peliverde mientras cogía su mochila de nuevo y se dirigía rápidamente a la puerta.
Bakugou espero que se acercara a su lado, justamente donde se encontraba la puerta para arrinconarlo en la esquina de la pared. —¿Me parece que no fui lo suficientemente claro? —habló de manera dominante en su oído izquierdo, dejando al pecoso totalmente preso de la pared y sus brazos — Primero criticas mi manera de enseñar y luego simplemente te vas, ¿crees que esto es un juego, pedazo de mierda? —susurró grave de manera intimidante, con su mano izquierda apoyada en la pared apegandose al pecoso.
—No te tengo miedo —respondió Midoriya mirándolo a los ojos con su ceño fruncido.
—¿Y crees que yo a ti sí? —dijo acercando peligrosamente su rostro al cuello del chico —Yo si quiero, muerdo y si se me da la gana, te mato —le gruñó marcando sus colmillos en el terso cuello del pecoso.
Izuku se estremeció y trató de zafarse del agarre rápidamente, totalmente sonrojado y asustado.
—P-Porfavor, solo quiero ir a casa —dijo casi rogando, con sus ojos llorosos y temblando sin parar, el miedo le había vencido.
Puta madre, te pasaste esta vez imbécil. Se regañaba a sí mismo Bakugou al notar la reacción del menor, se separó rápidamente e intentó arreglar la situación.
—Argh, lo siento mocoso, me gusta molestar - dijo divertido tratando de calmarlo —ven siéntate comencemos la clase —dijo relajado mientras tomaba asiento. Midoriya le quedó viendo estupefacto por unos segundos, luego volvió en sí y se secó las lágrimas dudoso.
—¿A-así que so-solo estaba jugando conmigo sensei? —dijo bajito mirando al mayor, con su mano derecha secando el resto que quedaba de lágrimas en sus mejillas.
—Claro que sí mocoso, ven a sentarte —respondió el rubio sacando sus plumones de la mochila, tratando de parecer lo más calmado posible.
Pero que idiota es. Reía para sí mismo, obvio que no era broma, por un momento la furia del momento lo dominó y se estaba desquitando con el pobre muchacho, casi la caga, lo sabía. Agradeció profundamente el hecho de estar solos y que su alumno fuera tan inocente o idiota, cualquier de las dos eran válidas para Bakugou.
—Bien, al estar solo nosotros presentes, tendrás una clase personalizada, cuéntame, ¿qué es lo que te cuesta de matemáticas? —preguntó Katsuki mientras le quedaba viendo con sus brazos cruzados.
—B-Bueno la verdad, tengo problemas con geometría y álgebra, hay cosas que simplemente no entiendo, memorizo las fórmulas y todo pero muchas veces me bloqueo y se me olvidan... — murmuró bajito esto último desanimado, mientras tomaba asiento nuevamente.
—Necesito ver eso con mis propios ojos — respondió el rubio mientras se giraba hacia la pizarra y comenzaba a escribir un ejercicio.
—Ven aquí —murmuró mientras terminaba de escribir y se giraba para ver al chico a su lado.
—ten —le entregó el plumón.
Izuku recibió el plumón con inseguridad y mirando el ejercicio comenzó a resolverlo de manera lenta.
—Ah, ah. Ahí estás mal, regla de signos, no lo olvides —murmuró el mayor mientras cogia el borrador y borraba todo el desarrollo del menor.
—¡Ah! Pero sensei, solo me había equivocado en el último paso del desarrollo —dijo Izuku con sorpresa al ver como el rubio borraba con furia sus números.
—Pero te equivocaste idiota, el ejercicio te debe salir perfecto, no quiero borrones en mi pizarra, hazlo de nuevo sin peros —gruñó mirándole con el ceño fruncido.
—¡Sí! —dijo sonriente mientras comenzaba a resolver el ejercicio de nuevo.
—¡Regla de signos, idiota! — exclamó borrando nuevamente.
—¡A-Ah! Lo siento —se reía de manera nerviosa mientras comenzaba otra vez, y otra y otra. Hasta que al fin pudo resolverlo de manera correcta.
—Bien, eres jodidamente lento, te pones ansioso y te equivocas, en resumen, tu maldita ansiedad excesiva es la raíz de tus problemas —dijo el rubio con su mano en el mentón —a ver resuelve este ahora —agregó mientras le quitaba el plumón de las manos con rudeza y se ponía a escribir otro ejercicio.
De pronto, un incómodo sonido inundó el salón, era el sonido de un estómago hambriento, Katsuki de inmediato dejó caer el plumón sonrojado y miro al peliverde con furia, aún sonrojado.
—T-Tú no escuchaste nada, idiota —gruñó mientras recogía el plumón y proseguía.
—Ah! No se preocupe sensei —dijo el pecoso notoriamente incómodo, mientras agitaba las manos.
—¿P-Puedo ir al baño? —preguntó tímido.
—Como quieras. — se limitó a responder Bakugou mientras se sentaba.
—¡No demoro! —exclamó Izuku saliendo veloz del salón.
Bakugou solo se limito a verlo salir y sacar su teléfono celular para jugar, así se pasaba el tiempo más rápido.
—Seguro Bakugou–sensei no ha comido nada... —murmuraba para sí Midoriya mientras sacaba dinero de su bolsillo — Dos sándwiches con dos jugos de naranja por favor —pedía Midoriya a la señora que atendía el pequeño negocio. — Gracias —se limitó a decir Midoriya mientras pagaba y se devolvía al aula, procurando esconder los sándwiches, sabía que si se lo entregaba personalmente él se podría molestar.
Regresó al salón y se sentó con rapidez mientras se quedaba mirando al rubio
¿Y ahora qué le digo?, se limitó a pensar el peliverde.
—¿Qué te pasa? ¿Porqué me miras asi? — pregunto Katsuki con pesadez sin despegar su vista del móvil.
—E-Esque creo que Toshinori sensei lo buscaba, solo creo... —dijo Midoriya notoriamente nervioso por su mentira mal formulada mientras se rascaba la cabeza con ansiedad.
—Que idiotez, él sabe que yo estoy aquí — dijo el rubio desviando la vista del móvil para mirar al pecoso frente a él.
—Sólo me pareció verlo cerca... — dijo riéndose de manera nerviosa.
—Más te vale que me estés diciendo la verdad —Gruñó el oji rubí levantándose con desgano mientras salía del aula, Midoriya se apresuró y puso el sándwich junto al jugo en uno de sus cajones abiertos.
—Oye, que se supone que me decías, yo no vi a nadie cer—gruñó Katsuki notando a Izuku cerca de su escritorio —¿¡Qué mierda haces ahí!? —exclamó con furia frunciendo el ceño de manera extrema, entrando nuevamente colérico, cerrando la puerta con un estruendoso portazo.
—A-Ah! ¡No es lo que cree sensei! — exclamó el peliverde notoriamente nervioso al notar al rubio acercarse furioso, levantando ambas manos en señal de inocencia absoluta. — Y-Yo sólo quería dejarle algo de comer —dijo señalando el cajón con el sándwich y el jugo.
—Ah?! ¿Porque harías eso, pequeño imbécil? —exclamó el rubio cerca de Midoriya sin quitarle la vista de encima.
—E-Es sólo que usted me ha ayudado tanto el día de hoy que yo también quise ayudarle en algo... —murmuró bajito, sonrojado.
Bakugou quedó perplejo por unos segundos, desvió la vista al sándwich y luego le observó con detenimiento, observó sus labios fuertemente apretados y temblorosos, su respiración semi agitada por su nerviosismo y su leve temblor en las manos. —Más te vale que me estés diciendo la verdad, pequeño infeliz — respondió frunciendo el ceño.
—Yo n-no le estoy mintiendo sensei — respondió Izuku nervioso
Katsuki llevo sus dedos a su frente, masajeandola, tomo un poco de aire y lo miró.
—Es mi trabajo, idiota — terminó murmurando mientras se sentaba con calma — ve a sentarte —dijo con su mirada pasiva, casi feliz mientras observaba al chico regresar a su asiento.
Ese pequeño idiota...
—No debiste hacerlo, maldición. — murmuró bajo, con sus mejillas carmín debido al esfuerzo que necesito decir esas palabras, mientras cogía el sándwich y comenzaba a comer, se sentía jodidamente bien, al fin podía comer.
—¡Si! —asintió Izuku mientras comenzaba a hacer lo mismo feliz, hoy había progresado mucho en matemáticas en apenas una hora, All Might tenía razón, Bakugou–sensei era un genio, realmente era genial, decía Izuku a sus adentros sin quitarle la vista encima, ilusionado y lleno de admiración hacia el rubio.
Los minutos pasaron y había llegado la hora de retirarse.
—Hasta mañana, sensei —se despidió el pecoso mientras le dejaba su manzana verde en el escritorio —Gracias por las lecciones de hoy —le sonrió mientras se retiraba.
—Si como sea —fue lo único que dijo mientras miraba hacia otro lado, rogando que ya se fuera, al escuchar cerrar la puerta giró lentamente su rostro algo confundido ante la actitud de su alumno.
—Con que Izuku, eh? ...—murmuró para sí mientras se quedaba viendo la verde manzana que relucía.
Se levantó y se puso su mochila, cogió la manzana y le dio un mordisco, con una media sonrisa y mirada extrañamente calmada procedió a retirarse de la academia.
