Los personajes son creados por la escritora Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, seudónimo de Yumiko Fijii, publicado en Japón por Kōdansha Ltd. desde 1975 a 1979.

Randall Mac Filder había hecho hasta lo indecible por averiguar sobre aquellos dos escurridizos jóvenes, ese día finalmente había dado órdenes a su mayordomo para que fuera por el detective que finalmente pudo encontrar una pista sobre la ruta que su hija había logrado escapar, y cuál era aparentemente su destino, era de su total confianza, discreto y muy eficiente en su trabajo, necesitaba que le diera algún informe antes de irse, después de horas de esperar por fin llegó con la ansiada información.

-¡Muchacho por fin llegaste! el hombre le hacía señas al recién llegado para que se apresurara.

-Buen dia señor Mac Filder, el joven se despojada de su sombrero y su abrigo y lo entregaba al mayordomo.

-Vamos date prisa que tengo que abordar un barco en unas horas, no tengo tu tiempo.

-La verdad es que no tengo mucha información para darle, logre confirmar la información que ya usted sabía, estos dos pertenecen a una familia Escocesa, nadie da información sobre ellos, dentro del hotel el hermetismo es total, nadie sabe si son pareja, si son hermanos o primos, el hombre se ha hospedado anteriormente en ese hotel, pero la señorita es primera vez que le acompaña.

-Por lo que pude ver las pocas veces que salieron del hotel se llevan bien, es bastante peculiar su comportamiento, el detective guardaba silencio reflexionando sobre lo visto aquellos pocos días.

-¿De qué rayos hablas? ¿Acaso son inmorales o indecorosos? El joven movía la cabeza en negación.

-¡Estos ricos siempre de mal pensados! peso para si el hombre que había quedado sorprendido por las cosas que había visto hacer a ese par.

-No, para nada por el contrario parecen ser personas muy caritativas, en estos días salieron pocas veces y visitaron dos hospitales, unos tres orfelinatos y una casa para ancianos, a las cuales hicieron donaciones, el hombre levantaba una ceja, eso de estar despilfarrando el dinero no era cosa que él hiciera.

-¿Entonces son escoceses? ¿Sus nombres? Preguntó el anciano un tanto molesto, esta información no le ayudaba en nada.

-Albert, es el nombre del hombre, de la chica no sé, el sujeto la trata todo el tiempo de señorita o señora, he logrado infiltrar a alguien en el hotel, estaba esperando que llegara con más información, por eso me retrase, deje esta dirección para que me alcanzará.

-Hiciste bien aún tengo unas horas antes de partir ¿Tu crees que sean amantes? ¿Qué esa mujer sea la querida?

-No, el hombre la trata con mucha delicadeza, se muestra muy atento con ella, la joven se ve una mujer refinada, a de ser de una familia acaudalada, su vestimenta y sus joyas se ven que son antiguas y bastante costosas, ningún hombre le daría algo así a una mujer cualquiera.

-En eso tienes razón ¿Será su prometida?

-Viajan sin dama de compañía, siempre salen a caminar o a comer solos, lo que puedo asegurarles que tienen un buen equipo de seguridad, casi me pescan un par de veces.

-¿Será que tu informante llega a tiempo? ¿crees que logre averiguar algo? Mac Filder estaba impaciente, de ser por él no tomaría aquel barco y personalmente movería sus influencias para conseguir la información.

-¿Señor Mac Filder, qué interés tiene usted en ese par? El hombre se quedaba en silencio.

-Solo tengo interés en la mujer, él no me importa para nada, de ser su amante todo sería más fácil, con ofrecer una buena cantidad a la mujer sería suficiente.

-Pero señor Mac Filder, esa mujer debe tener la edad de su hija.

-Pero no lo es, la cara del hombre se transformó en ira, en realidad ni el mismo sabía porque se había obsesionado con esa muchacha.

Al detective le molesto lo actitud de aquel viejo que por lo visto sólo quería perjudicar a la joven, no era la primera vez que algo así sucedía, tristemente muchas mujeres eran víctimas de situaciones a si, en donde hombres con poder las obligaban a someterse y las hacían sus amantes.

Mira Carter mi barco zarpará a las cinco, no me gusta llegar con el tiempo justo, y ya van a ser las tres, si llega tu bendito informante me alcanzas en el puerto, de todas maneras en tres meses más tardar estoy de regreso, después del anuncio del compromiso de Roselin tendré tiempo suficiente para dedicarme a esto, si es necesario trasladarse a Escocia hágalo, no escatimes en gasto, quiero saber hasta la hora en que esta mujer se baña ¿entiendes? Sin más partió al puerto, al llegar su empleados registraron el equipaje y el mayordomo que le acompañaría subió a disponerlo todo en de lugar.

La pareja alcanzaban a llegar a tiempo, faltaba una hora para zarpar y aunque viajaba con escoltas en cubiertos decidieron ir directo a su camarote ya que nadie iría a de pedirlos al puerto, cárter llegaba minutos después casi corriendo, al divisar al anciano a punto de subir apresuró el paso y comienzo a llamarle por su nombre tratando de llamar su atención.

-Señor Mac Filder, espere los gritos se perdían entre el bullicio y la algarabía de toda la gente que esperaba para despedirse de sus familiares o amigos en el puerto, después de subir a bordo ya no podía hacer nada, pasados unos minutos soltaban los amarres y el barco se hacía a la mar, molesto el anciano se acercaba a la barandilla y pudo ver a Carter ondeando con la mano un sobre de cuero, trataba de decirle algo pero ya era imposible escuchar lo que aquel hombre desde el puerto gritaba a todo pulmón, la frustración del hombre creció aún más, si el detective había llegado hasta el puerto era porque traía alguna información relevante.

Esa noche en el barco se daría un baile como bienvenida como era costumbre después de la cena, después de lo vivido en el viaje de ida lo menos que el rubio quería era volver a sentirse incómodo y observado en la mesa del capitán por lo que decidió que lo más prudente era cenar en su camarote y descansar hasta la hora del baile ya que su esposa quería ir a bailar.

Por el contrario Randall Mac Filder, odiaba los bailes y las reuniones sociales por lo que decidió cenar en el comedor para luego pasar a retirarse a la tranquilidad de su camarote.

Esa noche el matrimonio Andrew fue invitado a la mesa del capitán y fueron el foco de atención, el Capitán fue muy atento con ellos pues sabía que el joven era cuñado de el Capitán Brown.

La pareja pudo disfrutar de la velada a pesar que muchos trataron de hablar de negocios con el joven empresario, quién era asediado desde que se conociera el rostro del misterioso y excéntrico heredero, agotados se retiraron a su camarote.

Muchos especularon sobre la hermosa mujer que acompañaba al famoso William Andrew, ya que no se había publicado la noticia de su casamiento, solos los socios del consorcio y los miembros del concejo habían asistido a la ceremonia que se habían realizado en la pequeña capilla de la Mansión familiar que era utilizado como casa de veraneo.

-Espero que durante el viaje podamos disfrutar como hoy, ella se desprendía de su vestido mientras él la observaba, se sentía un poco extraño al regresar, seguramente su matrimonio armario revuelo, al ser tan repentino seguramente daria mucho que hablar.

-¿Están consciente de todo lo que nos espera después de pisar New York?

-William Andrew, dejame disfrutar del momento, no me quiero angustiar antes de tiempo, ella lo veía suplicante, si, si estaba clara de lo que les esperaba al llegar, pero no quería pensar en todo eso, no quería pensar en su tía que seguramente pegaría el grito al cielo al saber que ya no podría emparentar con aque mujer que veía a los demás como si al hablar no les entendiera, sólo recordar el día que la conoció le daba dolor de cabeza.

-No quiero arruinarte el viaje, es sólo que necesito estar tranquilo porque estamos en una situación "Delicada" realmente le preocupaba que todo aquello les afectara a ambos.

-¡Vamos! No tienes que cuidarme, no soy una niña, soy tu mujer maldición William, soy la señora Andrew.

Aquella charla que él pretendió fuera para verificar que ella no se preocuparia, término alterandola a últimas fechas su mujer tenía cambios de humor extremos, le habría gustado quedarse en Escocia pero al recibir aquel telegrama de Archie sabía que aunque no era su deseo debían regresar cuando menos por un tiempo.

Hacia la medianoche Albert sentía Cómo lo movían, realmente estaba cansado y sentía que no había dormido absolutamente nada.

-Despierta William, vamos sino me iré sola, William no seas perezoso por el amor de Dios, de tanto zarandeo por fin el rubio despertaba sobresaltado.

-¿Te sientes mal? Vamos con el médico... por un momento pensó en correr entonces al verla, se detuvo en seco.

-¿Pero qué rayos haces vestida de esa manera? Ella solo sonreía mientras se giraba.

-Voy a tomar por asalto la cocina ¿quieres acompañarme? él abría a todo lo que sus ojos daban.

-Realmente has enloquecido ¿Verdad? Esa mujer definitivamente estaba loca y lo arrastraría con ella si no lograba controlarla.

-Vamos vístete, ella le señalaba un atuendo que él no recordaba a ver solicitado que le empacaran.

-¿Pero qué es esto? Ella lo veía con los brazos cruzados en el pecho y movía uno de sus pies contra el piso en clara señal de impaciencia.

-Un traje, solo es un traje, apresúrate que ya quiero ir por helado y la cocina ya está cerrada a esta hora.

Aquel hombre se dejó caer su cuerpo contra la cama, estaba entrando a una dimensión totalmente desconocida para él no quería ni imaginar cómo sería su vida si de ahora en adelante tendría que solapar a su mujer en ese tipo de cosas, después de respirar resignado se levantó y vistió aquellas prendas que eran poco usual de llevar en un viaje por alta mar.

Unos minutos después los caminaban sigilosamente por los pasillos de aquel barco, todo estaba desolado y ambos parecían una aparición, sin ser vistos llegaron a la puerta que separaba el elegante comedor de la cocina, aquella mujer casi pierde la cabeza de ver tantos pobres en un pequeño exhibidor, habían pastelillos hermosamente decorados, pasteles, galletas, budines de todo había en aquella cocina, en un refrigerador encontraron el tan ansiado helado, el rubio entro a buscar un tarro y cuando regresa con él, se queda asombrado de ver como ella cómodamente sentada en un pequeño taburete ya se había servido tres porciones de pastel, la imagen de la sofisticada Matriarca del Clan Andrew comiendo desesperada aquellos postres, era digno de una primera plana, aquella estampa lo hizo saltar una sonora carcajada.

-jajajaja definitivamente estas muy loca, ella lo observaba achicando los ojos mientras comía de su botín.

-Cuando busques en las noche a tu esposa recuerda que esta loca ¿ehhh? Aquello hizo que él volviera a reír mientras caminaba hasta la puerta a vigilar por si alguien aparecía no les fueran a sorprender, en menos de nada Ella habló a su espalda.

-Ya nos podemos ir, por increíble que pudiera parecer aquellas porciones de pastel habían desaparecido Como por arte de magia, la única evidencia de ellas estaba justo alrededor de la boca de aquella mujer que cada vez lo enamoraba más.

Ella abrazando aquel tarro de helado corría rumbo a su camarote, él se percataba de la cucharilla sobre el mesón y rápidamente la tomaba y corría tras ella.

Desde una de las cubierta un hombre caminaba ansioso, trataba de aclarar sus pensamientos y despejar por completo su mente, por lo general nada lo perturbaba, durante toda su vida mantuvo el control de sus bienes su familia y su entorno, solo sus hijas lograron preocuparle, necesitaba entender por qué el ver aquella mujer lo había alterado tanto, al escuchar ruidos de voces le hicieron interrumpir su paseo nocturno, lo que veía dejó paralizado e hizo que un escalofrío recorriera todo su cuerpo, en su mente el tiempo pareció retroceder vertiginosamente.

-Apresúrate o nos van a descubrir, vamos corre debemos huir, los cabellos rojos de Romelia parecían flotar en cámara lenta mientras una gran sonrisa iluminaba su rostro, las pecas de su rostro la hacían lucir más infantil de lo realmente era.

-No corras tan rápido y habla más bajo, nos vas a delatar, la figura de un hombre corriendo tras su hija le hicieron llevar las manos a su pecho, una opresión en el pecho le hizo doblarse del dolor.

-Romelia, detente no te fugues con ese hombre, apenas pudo llegar a la enfermería antes de desplomarse estrepitosamente.

Continuará. ...