Los personajes son creados por la escritora Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, seudónimo de Yumiko Fijii, publicado en Japón por Kōdansha Ltd. desde 1975 a 1979.

En Chicago Archie evitaba a toda costa cruzarte con aquella mujer, al principio le parecía una persona agradable pero cuando se enteró que ella y su tía conspiran contra Albert toda su buena voluntad se esfumó, estaba furioso con las dos mujeres, aún recordaba la carta que él le había enviado antes de marcharse tan inesperadamente.

Archie necesito que por favor me cubras, paso algo inesperado, por un descuido metí en problemas a un buen amigo y ahora a tengo que solucionar todo este embrollo que arme, tienes que ser mis ojos y mis oídos mientras esté fuera del país, nadie debe enterarse que te contacte por este medio, vigila a mi tía, muy especialmente a ella, si llegas a descubrir algún manejo extraño de su parte en el que se me involucre, no de dudes en avisarme lo más rápido que puedas, espero regresar en un par de meses, dejo instrucciones en Escocia para que mientras no esté allí me hagan llegar cualquier misiva que venga de tu parte, espero regresar con buenas noticias, si es que todo sale tal cual espero.

W.A.A

Lo que según sería un par de meses ya se había convertido en casi un año y no fue hasta que la tal Roselin se había instalado en la mansión que Archie se había percatado de lo que ese par había hecho y tristemente había sido tarde para poner sobre aviso a su tío, de no ser por Annie él ni se habría enterado de que según su tía Elroy ya hasta se había formado un acuerdo de compromiso y el mismo sería celebrado al regreso del pobre Albert de Europa.

Aquella mujer se paseaba por toda la propiedad como si realmente era la dueña y señora y eso le molestaba muchísimo, estaba distraído recordando cuando escucho el parloteo de su tía y la supuesta prometida del pobre Albert.

-Estoy tan emocionada tía pronto estará con nosotras y podremos celebrar el anuncio de nuestro compromiso, mi padre ya viene en camino, hoy en la mañana recibí un telegrama en donde me avisa que embarcó el día de ayer.

-Aún no tengo confirmación de cuándo regresa mi sobrino, pero estoy segura que estará muy impactado y complacido de la elección que hice, eres una muchacha muy hermosa Roselin además muy inteligente, Archie desde donde se encontraba al parecer había pasado desapercibido para las dos mujeres.

-Buenas tarde tía, señorita.

-Archie hijo no me percaté de que estaba aquí, Elroy se ponía nerviosa pues no quería que nada empañara sus planes, y si su sobrino le comunicaba a Candy el regreso de William seguramente ella insistirá en verlo.

-Ya me di cuenta ¿Usted realmente cree que Albert se va dejar atrapar así nada más? Elroy veía al muchacho furiosa al escuchar como llamaba a su primo.

-No se de qué me hablas y te ruego que nos dejes solas, estamos hablando cosas de mujeres que no son de tu incumbencia, por un momento el joven se concentró en ver el color ambarino de su bebida para contestar a su tía a modo de reflexión.

-Me Hace sentir que que estoy viviendo un déjà vu ¿usted no recuerda tía? Elroy no entendía qué quería decir aquel muchacho impertinente y su acompañante lo veía como si él tuviera dos cabezas.

-Archibald que nos dejes solas te dije.

-Tía recuerde y tenga presente lo que sucedió con aquel fallido asunto, ¿usted cómo cree que va a reaccionar Albert cuando sea directamente con él? Si a ellos prácticamente los expulsó de Chicago por intentar esta misma jugarreta con Candy, no quiero ni imaginar como será ahora su reacción cuando el asunto sea contra su persona, no quiero ni imaginar cómo se podrá, diciendo aquello hizo una ademán con una de sus manos y se retiró.

Elroy Andrew no se había detenido a pensar en ese pequeño detalle, Rosalin era una joven refinada, hermosa, muy elegante y lo más importante era una rica heredera, su sobrino seguramente quedaría muy complacido al ver la belleza de la muchacha y su inteligencia a la hora de negociar, ninguna mujer era más perfecta que está que ella había escogido para el jefe del Clan Andrew, antes de abandonar el salón el joven se arriesgó a lanzar un último cuestionamiento a su tía.

-¿Tía usted conoce ya siberia? Elroy andrew enrojecida por la ira le gritó a su sobrino, asustando un poco a su invitada de honor.

-Archibald Cowell mejor no tientes a tu buena suerte, sonriente el aludido se retiraba triunfante al ver la expresión de sobresalto de su tía, seguramente no había pensado en la reacción de su tío y estaba confiada en poder meterle aquella chica por los ojos.

-Tía ¿Quién es Albert? La chica no entendió lo que decía Archie, pero si ese tal Albert tenía suficiente poder para desterrar a alguien, lo mejor era mantenerse lejos de su camino.

-No es nadie de quién tú debas preocuparte, palmando una de las rodillas de la chica trataba de restarle importancia a lo dicho por aquel insolente muchacho.

-Tía me gustaría conocer a esa muchacha que tanto ha nombrado su sobrino, no quisiera ser prejuiciosa y si William la tiene en tan alta estima ¿no crees usted que sea conveniente que yo me lleve bien con ella? Elroy quedaba asombrará de la astucia de la chica.

-Sería bueno que te hagas su amiga, así ella podría apoyarte con William, esta sería una oportunidad de Oro para sacarse a ese bendita muchacha deuna vez por todas de encima.

-¿Entonces cuándo me la va a presentar? Roselin hacía uso de su mejor sonrisa, pensado en que ganaría un apoyo al entablar amistad con la susodicha mujer.

-Ya la conociste hija ¿No recuerda que te la presente cuando llevamos aquel donativo al hospital? La chica trataba de hacer memoria pero no recordaba que se la hubiesen presentado.

-No tía, no recuerdo que me la presentara.

-¿Recuerdas a un grupo de enfermeras que estaban en la entrada? Te señale a una enfermera rubia de cabellos rizados, esa es Cadice, recordaba a perfección que una chica rubia sonriente haciendo una inclinación de cabeza, en ese momento le pareció medio sosa y hasta le pareció un tanto tonta, y recordó que su actitud no fue la más conveniente, que se alejó del lugar viéndola de arriba a bajo.

-¿Una enfermera en el hospital? Después de estar tantos meses en la compañía de Elroy Andrew ya se le estaban pegando sus modos a la muchacha y realmente había sido despectiva en esa ocasión.

-Realmente me gustaría intentar ser su amiga así estoy segura de complacer a William, la anciana levantaba una ceja mientras la veía, quizás esta jovencita no era tan inocente Como ella imaginaba.

Mientras en alta mar , en la enfermería un hombre se recuperaba de un desmayo, el médico indicaba que podría ser de un pre infarto por lo que permanecería bajo vigilancia y en reposo absoluto.

El joven matrimonio había disfrutado de unos días tranquilos, después de la primera incursión a la cocina todas las noche después de que todos se retiraban a descansar ellos se colaban a disfrutar de los manjares que preparaba el chef, o cuando menos eso era lo que la mujer pensaba, ya que Albert había hablado con el Capitán y se había puesto de acuerdo con el chef, por alguna extraña razón hacer aquellas incursiones nocturnas habían mejorado el estado de ánimo de su esposa.

Todo iba de maravilla hasta que Albert a la distancia divisó a un hombre de cabellera roja, su semblante cambió por completo cuando vio aquel sujeto caminar hacia la mesa en donde él y su esposa se encontraban tomando su desayuno y esta vez él al parecer traía refuerzos, mentalmente William Andrew estaba emergiendo porque ni de chiste se comportaría como el amable y buen Albert, aquel sujeto simplemente le resultaba
Insoportable.

-Buen día Señor Andrew, el pelirrojo saludaba al rubio sin quitar la vista de la pelirroja que se movía inquieta y tomaba la mano de su esposo que estaba sobre la mesa, dejan si ver sus alianzas de matrimonio.

-Buen día, la respuesta fue cortante aunque muy educada, quien acompañaba al muchacho enseguida comprendió la reacción de aquel hombre, pues su hijo no dejaba de hablar de la joven pelirroja que había conocido en el barco y la verdad su hijo se había quedado corto al describir su belleza.

-¿Podríamos acompañarlos a desayunar, el muchacho impertinente figio no darse cuenta de cuánto incomodaba a la pareja que antes de su aparición habían estado riendo y comentando la última incursión a la cocina.

-No, no pueden, la voz firme de la pelirroja dejó en una pieza al joven que pretendía disfrutar de ver su hermoso rostro durante el mayor tiempo posible.

-Lo lamento mucho, pero ella está un poco irritada, el joven levantaba una ceja pues ya los había visto sonrientes a ambos desde lejos.

-Por favor perdonen la imprudencia de mi hijo no queremos incomodar, el hombre era tan alto como albert, su cabello era rubio pero de un tono distinto al del rubio y sus ojos eran verdes con pequeñas vetas azules.

-Me disculpa pero de buenas intenciones está plagado el infierno, con aquellas palabras los tres hombres se quedaron asombrados y en silencio.

¿Cariño? De nuevo el mal humor había regresado a su mujer, le esperaban días difíciles al pobre rubio si no encontraba el modo de revertir aquel infortunado encuentro.

-William te espero en el camarote, la mujer se levantó y se retiró sin siquiera ver a quienes habían arruinado el hermoso momento que ellos tenían.

-Realmente lo lamento mucho, la mirada endurecida que aquel hombre estaba sobre su hijo imprudente.

-Si me disculpa debo alcanzar a mi esposa, debe estar muy molesta para reaccionar así, Albert así se despedía.

-¿Estas loco? Cómo puedes ser tan imprudente y grosero con esa chica ¿ya sabías que estaban casados no? El muchacho un tanto apenado no sabia que contestar.

-No era para tanto, fue lo único que se le ocurrió decir en su defensa.

-¡Mira que incomodar a esa pareja! eso me demuestra lo inmaduro que eres, ya había decidido dejarte frente de las operaciones en América pero después de esto creo que no estas listo, si logró concretar la alianza comercial por la que tanto he trabajo no creo que estés a cargo, su pequeña artimaña le había salido cara y sin querer él mismo se había perjudicado.

La pelirroja iba caminando lo más rápido que podía, últimamente estaba reaccionando intespectivamente, era algo que no podía controlar, simplemente la rebasaba, estaba tan ofuscada que no vio al hombre que venía desde la esquina próxima y chocó contra él, por instinto se tomó de la solapa del traje de aquel sujeto y esta la tomo de la cintura evitando así que ella fuera a dar al piso, unos pasos más atrás de ella Albert veía aterrado lo que sucedía y aunque corrió no pudo alcanzarla a tiempo para sujetarla.

Después de tanto querer saber de ella, era increíble tenerla así de cerca, pudo detallar su rostro y después de su primera impresión pudo darse cuenta que más que nada había sido una ilusión, esta chica tenía un rostro un tanto más ovalado, su cara estaba libre de aquellas pecas que tanto le hacían recordar a su hija, sus ojos eran de un verde aún más intenso y sin esas vetas ámbar que tenía su pequeña, el tono del cabello de esta mujer era un tanto apagado comparándolo con el de ella, a pesar de todo fue inevitable soltar algunas lágrimas.

-¿Amor te encuentras bien? Albert estaba realmente angustiado cuando vio que sus manos soltaban el agarre y todo su cuerpo se relajaba y casi se va al suelo, por suerte él pudo sostenerla desde atrás y enseguida la llevó a la enfermería, el hombre mayor atraído como imán se iba tras él con el corazón en la boca presa de una inexplicable angustia, la pareja entró y él se mantuvo afuera en espera de noticias.

Continuará...