Los personajes son creados por la escritora Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, seudónimo de Yumiko Fijii, publicado en Japón por Kōdansha Ltd. desde 1975 a 1979.
-Entonces tienes unas cinco semanas de embarazo, esto tenemos que celebrarlo, cuando lleguemos nos vamos a tomar unas semanas hasta después de los tres meses no daremos aviso de nuestro arribo, no quiero que lleguen a molestar la verdad me fastidia mi tía y sus estúpidas normas sociales, ella no va aceptar nuestra unión, el la veía como sopesando la situación.
-poco me importa, lo más complicado era presentarnos ante los ancianos del Clan en Escocia y no porque me importara su aprobación, era más por cumplir el legado de mi padre, solo por eso ahora que lo pienso, pero tu y yo estábamos muy lejos de los convencionalismos a esta alturas ya nos volamos todas las normas habida y por haber.
-No me gusta que hables así, me haces recordar la manera como nos casamos, ella desviaba la mirada.
-No quiero que te sientas mal, las cosas solo sucedieron, se hizo lo que se tenía que hacer y ya, pensé que este era un tema zanjado entre nosotros y te agradezco que no lo vuelvas a sacar a relucir, prometimos hacer hasta lo imposible ¿No? ella solo asentía sin verle a la cara, aquella situación era dolorosa.
-Ve a descansar, quiero que duermas en nuestro camarote , no vale la pena que desgaste cuando puedes dormir cómodamente, ya te están saliendo ojeras, él suspiraba siempre pasaba lo mismo, por eso no le gustaba ni tocar el tema de cómo se habían dado las cosas entre ellos.
-Sabes que no me iré así que ya basta con eso, su voz se escuchó mucho más fuerte de lo que él hubiera querido, ella giró su cara y lo bio con los ojos centelleantes, esto era nuevo nunca le había mirado de esa manera, sintió algo tan extraño en el pecho, y sentía como su molestia iba en aumento, no le gustaba verla mal, no le gustaba sentir que era él el causante de su malestar o su dolor.
-Voy a tomar un poco de aire fresco, espero que estes más tranquila cuando regrese, si no lo haces por ti, hazlo por ese pequeño que llevas en tu vientre que no tiene la culpa de todas esta situ situación ella desvió su mirada, apretó los puños para no tomarlo del cuello y ahorcarlo, porque eso era lo que serecia.
El rubio caminó con pesar hasta la cubierta ser paciente no era culpa de ella , tenía que tranquilizarse y recuperar el control, recordaba a la perfección aquella noche, si era verdad que había tomado algunas copas pero no estaba borracho, estaba en sus cinco sentidos, ahora tenía el deber de ser paciente y hacerla feliz.
-Un hijo, mi hijo decía en voz baja y sonreía, esta será una aventura maravillosa para los tres, mi familia, ahora se sentía feliz el futuro era prometedor y su mañana definitivamente sería maravilloso y eso depende de los dos.
-Hija, hija no te alejes de mi yo soy tu padre, no me dejes no, eres lo único que me queda de tu madre, aquello parecía una letanía que despertó a la pobre muchacha que trataba de dormir para no matar al burro de su esposos, ese hombre era tan desconcertante que la desesperaba.
-ahhh ¿A Quien voy a engañar si me gusta todo de él? amo la forma como su cabello refleja la luz del sol, como sonria por las cosas más sencillas, su expresión seria cuando está preocupado, su expresión tan apacible cuando duerme, su cuerpo desnudo que me enloquece, al pensar en su cuerpo se mordía el labio inferior.
-¿Por qué no te das cuenta de lo mucho que te amo? ¿Será que amas a esa rubia tonta? Dios haz que se enamore de mi, que nos ame, si no dame la fuerza para dejarlo libre y busque su felicidad con ella, aquel pensamiento la hizo derramar unas cuantas lagrimas, no queria , no podia alejarse de él, cansada de escuchar aquel hombre quejarse se asomo para encontrar que estaba sola, la enfermera se había ido y quizás la persona que se quejaba tanto necesitaba un poco de ayuda, con cautela se aproximo al ultimo cubiculo y se acercó a él.
-¿El señor que vimos en Londres? pobre desde que estoy aquí no lo ha visitado nadie, al escucharlo quejarse se acercó a él y le tomó una mano con cuidado, al verlo tan desvalido se le rompió el corazón, como hablaba tan bajito se acerco aun mas para escuchar mejor que decia.
-Hija no me dejes por favor, aquellas palabras eran como un lamento.
-Tranquilo ya estoy contigo, todo estará bien tienes que ser fuerte por mi, te tienes que poner bien, el anciano abrió poco a poco los ojos y la visión ante sus ojos lo hizo sonreír.
-¿Me perdonas hija? ella con lágrima en los ojos parpadeaban tratando de contenerlas.
-No hay nada que perdonar ya todo está olvidado, ahora debes reponer tus fuerzas, el anciano asiente y tomaba la mano de la mujer con las pocas fuerzas que tenía, y ella le regresaba el gesto acompañado de una gran sonrisa.
-Estoy cansado, necesito dormir hija, gracias por perdonarme, te amo, después de aquellas palabras cerraba nuevamente sus ojos y se quedaba profundamente dormido, la enfermera se extraño al regresar de no encontrar a la paciente en su cama sino acompañando al anciano infartado, ella le tomaba de la mano y lloraba junto a él.
-Señora Andrew, por favor venga a descansar, la chica asiente y con cuidado desprendía su mano de la de aquel hombre que débilmente se aferraba a la de ella.
-¿Por qué está así? la enfermera no vio inconveniente en comentar lo que le había pasado al anciano.
-Le dio un infarto, está muy inquieto eso no le hace bien.
-¿Viaja solo? no he visto que nadie venga a preguntar por él.
-Al parecer viaja solo, si resiste al llegar a New York lo trasladaran a un Hospital, si necesita algo llameme por favor, procure no levantarse de no ser absolutamente necesario por favor, por su bebé, ambas sonreían.
A la hora de la comida un rubio arrepentido regresaba con su esposa, está sonreía como si nada hubiera pasado. realmente eso de las hormonas durante el embarazo no era ningún mito pensó, ell hacía espacio y el se acostaba junto a ella, ya se habían acostumbrado a dormir juntos y si uno no estaba el otro no lograba conciliar el sueño, así que al estar juntos ella se acostó sobre su pecho y ambos se quedaron dormidos de inmediato, la enfermera estuvo a punto de despertarlos pero el doctor la detuvo y le hizo seña con un dedo para que guardara silencio, milagrosamente el anciano estaba mejorando su ritmo cardiaco se estaba normalizando y su aspecto parecía mucho mejor, ya no deliraba, aquello era una buena señal para el galeno, que auguraba una pronta mejoría.
CONTINUARÁ...
ESTE CAPÍTULO ES CORTITO PRONTO SABREMOS QUIEN ES LA ESPOSA DE NUESTRO PRINCIPE HERMOSO, SE ACEPTAN SUGERENCIAS.
