Disclaimer: Esta es la traducción del fic con el mismo nombre, cuya trama, ideas y desarrollo pertenece a Mrs Scorpius Malfoy, quien muy amablemente me ha permitido compartir. Los personajes mencionados pertenecen a Masashi Kishimoto, y en esta historia se presentan sin ningún fin de lucro. cabe decir, que esta prohibido re-suban esta traducción/trabajo de la autora ya mencionada. Yo, Aricat, no tomo el crédito de esta hermosa historia.
Something in Common
Parte XVII
Sarada dio sus primeros pasos el día antes de su primer cumpleaños. Sakura mantuvo los brazos abiertos esperando que su hija entrara en ellos, y así lo hizo. La niña rió entre los brazos de su madre, encontrándolo divertido este juego de caminar hasta sus largos brazos, sin siquiera prestar atención a las lágrimas de alegría que se reunían en los ojos de Sakura.
Ella comprende que su apartamento es demasiado pequeño para las dos, y que su viaje al hospital es bastante largo y tedioso cada día de la semana. Panfletos de bienes raíces y sitios web marcados aumentan en su tiempo libre siempre que ella consigue que Sarada tome una siesta. Sus padres se ofrecieron a ayudarla a pagar por otro lugar, idealmente uno más cerca de su trabajo y con tres dormitorios.
Tener una habitación de sobra sería genial como un lugar de juego para Sarada y para los huéspedes también. Su salario le permite más libertad, aunque su trabajo acabará por tomar la mayor parte de su día y el cuidado de Sarada ya no será tan fácil.
Es en uno de sus días libres, que ella llena con planes para llamar a agentes y establecer citas para mirar los lugares, que Sasuke aparece en su puerta.
"Hey, entra. Sarada está jugando en su habitación."
La última vez que se vieron el uno al otro fue en su celebración de graduación. Aunque se han mantenido en contacto por teléfono y tienen responsabilidades compartidas para vigilar a su hija, Sakura ni siquiera puede recordar la última vez que ella y Sasuke no estaban rodeados por otras personas. Él aún se ve igual que hace un año, vestido con un impecable traje negro, con el cabello peinado a la perfección, y sus zapatos brillando contra los azulejos blancos de su cocina.
Sakura, por el contrario, se encuentra con su pelo sin lavar en un chongo desordenado, los jeans verdes que finalmente puede usar de nuevo y un jersey grande con el logo de KonohaU.
El contraste sigue siendo llamativo, pero ambos adultos giran sus rostros hacia los pies bamboleantes de Sarada mientras ella extiende sus pequeños brazos para que Sasuke la recoja.
"¡Papa, papa!"
Su padre obedece sus peticiones, levantándola del suelo y envolviendo sus brazos alrededor del pequeño cuerpo de Sarada. Ella trata de plantar un beso en su mejilla, pero termina abriendo su boca un poco más, demasiado ancha y casi lo muerde por accidente. Sasuke, sin prestar atención a los torpes intentos de su hija en mostrar afecto, moviendo su cabello negro a un lado, notando cuánto tiempo ha pasado desde que la vio por última vez.
Dios, él la extraña. Ella ya tiene un año, caminando, con todos sus dientes, y llamándolo papá.
"Fue tan sólo ayer que ella nació," comenta Sakura.
Cuando Sarada comienza a pedir por su mamá, ella toma a la niña en sus brazos y saca su comida de la nevera. Sasuke acomoda la silla del bebé, mientras que Sakura pone las uvas cortadas en cuadritos y el queso en un tazón pequeño. Ellos sientan al bebé en la silla y tratan de alimentarla, pero Sarada parece estar demasiado emocionada para concentrarse en la comida.
"¿Crees que ella lo sabe?"
"¿Qué quieres decir?"
"Que su mamá y papá no están juntos," explica Sakura. "Está demasiado emocionada para comer ahora mismo. Debe ser porque no está acostumbrada a vernos al mismo tiempo."
Es una charla que eventualmente tendrán cuando Sarada crezca. Aunque Sakura quiere ocultarlo por tantos años como pueda, todavía teme que su hija descubra que ella es el producto de una sola noche. Que no haya sido creada por amor.
"Ella es inteligente, no tenemos que preocuparnos de eso ahora," ella termina diciendo sin esperar la respuesta de Sasuke.
En su lugar, él se enfoca en los folletos acostados en su mesa de la cocina.
"¿Estás pensando en mudarte?"
Él comienza a leer algunos de ellos, un ceño fruncido se asienta en su cara cuando se da cuenta de que están muy lejos de su ubicación actual.
"Necesito algo más cerca del hospital, Sasuke. El viaje es demasiado, mi trabajo ofrece cuidado de día mientras estoy en mi turno, así que será más fácil moverse con Sarada cuando empiece a trabajar más horas."
La manera en que él la mira cuando ella explica su razonamiento le recuerda demasiado a ese tiempo en que ella le dijo sobre su elección de apellido.
"Pero eso está muy lejos de Indra Corp. No podré cuidarla tan a menudo."
"Sólo tendremos que establecer un horario de cuando puedes llevarte a Sarada. Sin embargo, ella necesita socializar con otros niños de su edad."
"¿Estás diciendo que no podré ver a mi hija tan a menudo como me gustaría?"
"Eso no es... Sasuke, la verás, te juro-"
"Pero incluso después de un jodido año, todavía piensas que ella es más tu responsabilidad que la mía, ¿no?"
Ellos nunca parecen tener la misma opinión sobre las cosas
"No, por favor, no uses ese lenguaje, ella puede imitarlo."
"¡Mama papa!"
"Entonces, ¿qué quieres que haga? Sasuke está de pie ahora, su voz más fuerte. "¿Qué no me enoje? Sé lo que estás haciendo, estás tratando de mantenerte a distancia, tratando de mantenerla alejada de mí, ¡todo por alguna estúpida razón que no te molestes a decir!"
¿De dónde viene esto? Sakura mira con asombro al agitado pecho de Sasuke. Ella no puede entenderlo. Ella es feliz con su vida, está avanzando. Encontrar un nuevo techo para ella y su hija es sólo natural; cuanto más pueda abastecer a Sarada, mejor.
Él está avanzando, también; sus padres están sanos, su hermano y su hija también. Pronto se hará cargo de una de las mayores empresas de telecomunicaciones del país y se hará un nombre por sí mismo.
¡Él está comprometido, por el amor de Dios! Él viste buena ropa todos los días, nunca ha tenido que preocuparse para buscar por comida porque todo le fue dado, pero aun así él actúa como si algo faltara en su vida. Sasuke se pasa la mano por el pelo con frustración y se pone de pie hasta que se sienta de nuevo en su silla. Entonces, él decide concentrarse en alimentar a su hija con queso cortado en trozos mientras Sakura no quita los ojos de él.
"Sasuke," ella intenta, "¿Eres feliz con tu vida?"
Él tiene veinticuatro años, heredero de una gran fortuna, padre de una preciosa hija, comprometido con una mujer atractiva (Sakura descarta el hecho de que a ella de verdad Karin no le guste).
Sasuke se centra en recoger las piezas de fruta que Sarada deja caer de su plato.
"¿Cómo están las cosas con... con Karin? Ustedes están comprometidos, ¿verdad?" ella intenta de nuevo.
Esto definitivamente no es como pensaba que su día iba a ir.
"Sólo estoy pasando por eso por culpa de Madara," gruñe. "Él se quitara de mi espalda y me dejará en paz si me caso con ella. Eso significa que voy a tener un poco de libertad en mi vida," añade sarcásticamente.
Ahí es cuando Sakura entiende mucho mejor que antes. La educación de Sasuke lo ha convertido en un esclavo de su negocio familiar, una persona que nunca tuvo una opinión en el curso de su vida y que habría sido mucho más feliz buscando por comida que tener generosas cenas cada noche. Ella recuerda la manera que su familia habla cuando están juntos; tan serenos, casi demasiado perfectos para ser reales. Y eso es lo que Sasuke nunca quiso. Es casi como si él naciera para llevar una vida de imperfecciones, de manchas de colores en su compostura monocromática.
Está encarcelado, atrapado en su trabajo porque es lo único que sabe y se queda en casa con una mujer que no ama y una familia que trata todo como un asunto de negocios.
Y ella ve cómo Sarada, a pesar de ser ilegítima pero aun así amada por su abuela paterna, él le considera su escape de esa vida. Es la primera vez que él llega a elegir su responsabilidad, para escapar de la vida enjaulada que es su oficina y su hogar. El pecho de ella se contrae, dándose cuenta de que al intentar de encontrar una manera de convertirse en una madre más independiente, está quitando la única alegría en la vida de Sasuke.
Su mano de alguna manera aterriza en la de él después de que le limpie una mancha en la mejilla de Sarada. Ella atrapa su atención por completo, aunque su consciente todavía se centra en alimentar a su bebé.
"Lo siento. No quise hacerlo. Te prometo que no seré tan egoísta-"
"Está bien-"
"No, no está bien, Sasuke," le interrumpe. "Si tu vida actual te hace tan miserable, debes ir por lo que quieres."
El balbuceo de Sarada es el único sonido que se oye en la cocina después de su declaración. Ella sabe que eso es demasiado cliché para decirle a alguien como Sasuke, quien ha tenido todo desde el principio. Sin embargo, es apropiado debido a su situación comprometedora. Rayos, ella eligió seguir ese consejo hace un año y nueve meses cuando ella descubrió que ella iba a tener a Sarada y no se arrepiente de los altibajos que vinieron con eso.
Pero antes de que pueda ser consciente, los labios de Sasuke acarician los suyos. Él separa el beso brevemente, mirándola directamente a los ojos mientras le pasa el pulgar en sus nudillos.
"Qué vaya por lo que quiero, ¿eso dices?" su voz suena mucho más profunda de lo que suele ser, y ella siente la electricidad bailando en su cuerpo. "Desearía que fuera así de fácil."
Él la besa otra vez, capturando su mandíbula con ambas manos. Los brazos de ella serpentean alrededor de su cuello en un intento de acercarlo cada vez más. Ha pasado demasiado tiempo desde que ella sintió esta sensación, y su deseo físico es dominar todos sus sentidos mientras su lengua juega con la de él.
De repente son interrumpidos cuando Sarada comienza a llorar.
"Es la hora de su siesta," ella suena casi sin aliento.
Sasuke se encarga de poner a su hija a dormir mientras Sakura limpia la cocina como distracción. Ella trata demasiado de olvidar la forma en que su cuerpo se siente en ese momento. Cada movimiento, cada pequeño toque envía bengalas en todas direcciones. Sus labios todavía se sienten tiernos, la parte de atrás de su cuello demasiado caliente a pesar de tener su cabello recogido. Ella tiene que quitarse el jersey mientras limpia los platos, sintiendo como si fuera a desmayarse con el aumento inesperado de la temperatura.
Cuando Sarada duerme profundamente en su cuna, Sasuke regresa a la cocina y ella espera que él recoja sus cosas y se vaya. Después de todo, eso es lo que hizo la última vez que estuvieron en un estado similar. Sin embargo, cuando él pone sus ojos en ella, en sus hombros desnudos y el torso cubierto con una simple y apretada camiseta, sus brazos inmediatamente envuelven su cintura de detrás y la atrapan contra la encimera.
Él, sus labios, le tocan la oreja, enviando sus sacudidas cuando se mueve con ellos. "¿Qué si esto es lo que quiero?"
"Sasuke, yo-"
Ella siente su dura erección frotar contra su trasero, logrando hacerle soltar gemidos de su boca.
"Ella estará fuera por una hora o dos."
"Eso es tiempo suficiente," Sakura responde sin aliento.
Se da la vuelta, todavía contraída entre el mostrador y su imponente cuerpo, y atrapa sus labios. Ha pasado mucho tiempo desde que ella sintió su erección entre sus piernas. Ni siquiera sabe de dónde viene su coraje, la última vez que comprobó, ella nunca había estado interesada en hombres comprometidos. Pero éste es Sasuke, el que ella sabe que no es feliz con su vida o la mujer con la que está.
Y ella sabe cuán bueno puede ser en ciertas cosas.
"¿Estás seguro de esto?" Sakura pregunta entre besos. Ya están en su dormitorio, y sus manos han tocado cada centímetro de su cuerpo cubierto de ropa.
Sasuke deja de besarla por un momento. Él toma su mano y la coloca en su pecho. Ella puede sentir su corazón latir, el suyo emparejando en velocidad. "No estoy seguro de esto, para ser honesto," él contesta. "Pero esto se siente correcto, y yo no puedo pensar en otra cosa más que en ti. Me has estado matando, Sakura."
Ella le desabrocha su camisa y la lanza al suelo, ninguno de ellos se preocupa por el desorden que se está convirtiendo su dormitorio. Él se ve bien de esta manera; todo aturdido, sin camisa, con sus pantalones de vestir negros cayéndose de sus caderas. Ella sabe que esto es malo, que ella puede lamentar esto cuando terminen. Pero como Sasuke dijo, esto se siente correcto y ella lo ha estado matando.
Sasuke es suave con su toque, acariciándole los pechos con atención, llenando cada espacio de su piel con tiernos besos, sosteniendo su mano cuando están a punto de llegar al clímax. Ella estampa su cuerpo desnudo en su memoria, apreciando la forma en que sus brazos musculosos se contraen cuando está encima de ella, cuando él la levanta y la coloca en su regazo. Sus dedos recorren su cabello negro, tirando y tirando hasta que se convierte en un desorden. Su frente se conecta con la de él, la punta de sus pezones contra el pecho de él, esto le hacen sentir caliente entre sus piernas.
"No quiero regresar," él jadea mientras ella lo monta.
Sus manos sostienen sus caderas, tratando de hacerla ir más rápido. Ella siente que él está alcanzando su límite por la manera que su cara no oculta el placer que él está sintiendo. Ella se une a él en éxtasis, sintiendo que sus músculos se relajan después de dejar salir su orgasmo. Sakura envuelve sus brazos alrededor de su cuello mientras él los gira a ambos, quedando encima de ella. Sasuke pone su cara entre el cuello y hombro de ella, demasiado cómodo para dejar ir su cuerpo desnudo.
Esto se siente diferente de lo que él recuerda. Él puede notar que ella tiene más curvas que hace un año y nueve meses, pero eso sólo la hace más hermosa. Le gusta ver la forma en que su estómago tiene un pequeño bulto, un recuerdo orgulloso por haber cargado a su hija durante nueve meses. Sus piernas se sienten mucho más llenas en sus manos, más para su placer. Sin embargo, su rostro mantiene la misma redondez.
Ella lo mata. Ella lo mata lentamente y ni siquiera se da cuenta.
"Entonces no lo hagas. Quédate, Sasuke. Quédate conmigo," le susurra al oído.
Hacen el amor tres veces más, tomando descansos siempre que su hija necesite atención. Sasuke es el primero en levantarse cada vez que escuchan a Sarada quejarse en la habitación de al lado, pero rápidamente regresa al cálido abrazo de Sakura. Ni siquiera se dan cuenta cuando el día se convierte en noche y luego vuelve a día.
Él no sabe qué pensar de esto. A la mañana siguiente, él ve a Sakura vestirse para trabajar, alimentar a Sarada y prepararle a él el desayuno. Él siente normal el besarla como despedida antes de que ella salga por la puerta, e incluso permite que sus labios permanezcan por más tiempo en los de ella. Luego, él pasa todo el día con su hija, la lleva a pasear por el parque y le compra ropa y juguetes nuevos.
Sasuke sabe que esto es fuera de lo común, fuera de lo esperado y aceptado en su vida. Sin embargo, ignora su teléfono móvil todo el día, dedicando toda su atención a los tambaleos de Sarada, esperando a que Sakura llegue a casa y aceptar su invitación para quedarse por una noche más.
Esto puede ser equivocado. Esto puede ser un gran error.
Pero se siente como un hogar, y eso es lo que más le importa a él en ese momento.
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NT: 7 :)
