CAPÍTULO 5
IN VACUO
Gracias a Isa por corregir este capítulo
Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer
Música de este capítulo:
Deep Blue - Arcade Fire
Little Black Submarines - The Black Keys
The Lonely Life - City and Colour
(Link al playlist en Spotify está en mi perfil)
Lo suyo siempre fueron los conocimientos factuales: fórmulas, teorías, corolarios y axiomas. Las hipótesis eran del resto, de esos que temen saber la verdad; no se puede construir ciencia con puras hipótesis.
Desde muy corta edad le llamó la atención la perfección del cuerpo humano y le daba una curiosidad mórbida saber el contenido. La sangre en particular, era para él un viaducto de misterios que aun en la época moderna en la que él creció, seguía teniendo sus recovecos de información muy bien guardados. Era obvio que su rumbo estaba en la medicina moderna, así que no le fue difícil entrar a la facultad de ingeniería cuando ya se había leído varios libros de anatomía y bioquímica antes de los 14. Más que una pasión, su vocación creció como esos caminos agrestes que son pavimentados poco a poco: un día a la vez, sin saber a donde te llevará. Cuando menos lo pensó, tenía 25 y ya había terminado la carrera de ingeniero biomédico así como su posgrado en neogenética*, su trabajo como profesor adscrito e investigador en la universidad de Atlanta era cuando mucho necesario, pero no era emocionante; nadie quería fundar sus proyectos al ver la vena radical a la que él se inclinaba y además siendo tan joven y desconocido era casi ignorado y visto menos por sus colegas más avanzados en carrera y edad. Sin una praxis digna de su revolucionaria visión, se sentía inquieto, sin saber qué hacer. Entonces, conoció a Emmett McCarthy en una de esos congresos aburridos sobre fármacos revolucionarios a la que los científicos suelen ir si quieren ser contratados en una institución importante.
Recuerda al hombre robusto y sonriente que se le aproximó con una mano extendida, como sí supiera que su carisma era irrefutable y no podrías evitar saludarlo. Edward daba por sentado que todo aquél que asistiera a este tipo de eventos era un científico desesperado (no como él, que sólo estaba aburrido) o un científico que ha vendido su alma, el segundo consecuencia del primero. Pero este hombre parecía diferente, no llevaba el típico traje ostentoso; si no unos jeans y una camiseta con la leyenda "¿Quién estimula constantemente el núcleo de mi hipotálamo lateral? Porque tengo hambre todo el tiempo". Edward se rió sin saberlo al leer el simple chiste que sólo alguien del gremio entendería.
—Emmett McCarthy —se presenta el hombre.
Edward lo saluda y asiente seriamente.
—Edward Cullen —carraspea.
—¿Vendiendo tu alma al diablo? —pregunta Emmett.
—Supongo, honestamente vengo porque es sábado y no tenía nada que hacer —contesta honestamente Edward.
—¿Hablas en serio? Nadie vendría aquí por voluntad propia, cuando pudiera estar en un bar bebiendo o no sé, estar en casa masturbándose.
Edward se ríe, pero lo trata de contener, asiendo que parezca más como otro carraspeo.
—No bebo —contesta Edward muy serio.
—¿No te masturbas tampoco? Eso no te lo creería jamás. Más si eres un ingeniero.
Edward se mantiene callado, de pronto este hombre habla demasiado y no es tan simpático como pareció los primeros dos minutos.
—Vamos, hombre, es una broma —Emmett dice apenado, pensando que tal vez Edward es uno de esos radicales religiosos que están tan de moda—. Mmm, ¿vas a entrar a la siguiente plática? —pregunta conciliadoramente.
—No lo sé, voy llegando —dice Edward revisando el folleto del congreso—. ¡Ah! —exclama burlonamente—. Es sobre esa pseudo ciencia que no sirve para nada, no creo que vaya a entrar.
—Te refieres a la psycosciencia** —dice Emmett sonriente—, lo he escuchado todo, que es un chiste, que es la psiquiatría para hipsters, que los artículos de psycosciencia sólo lo leen las amas de casa yoguistas, que es como reiki pero con números, etc.
—Me da igual, sólo que no es ciencia factual —afirma Edward.
—¿No? ¿Y si te dijera que eso no es cierto? —reta Emmett.
— Te diría que estás mintiendo —responde Edward, revisando si hay alguna plática que le interese en la siguiente hora.
—Te propongo algo, entra a la plática, sólo son 25 minutos. Si no te gusta, te pago la comida.
Edward no es un hombre pobre, puede darse el lujo de pagar su propia comida, pero el reto es tentador, siempre le ha gustado tener la razón.
—Está bien, pero yo escojo el restaurante. Será caro, así que más te vale que me convenza.
Los dos hombres se dirigen a la conferencia hasta que Emmett se disculpa diciendo que volverá en unos minutos. Edward se sienta, junto con otros incrédulos que, como Emmett, piensan que están ante verdadera ciencia; él no es parte de ellos, él está aquí como prueba de que es un profesional capaz de escuchar racionamientos —científicos— que le prueben lo contrario, cosa que él cree imposible.
Un hombre a su lado discute con su colega "¿Es el mismo que tuvo esa plática TED*** hace un mes en Seattle?" "El mismo" contesta el otro hombre "Dicen que SCORP le ha fundado el proyecto, así que esto es algo histórico, seguro SCORP no lo dejará volver a hacer congresos de este tipo. Divulgación de propiedad científica y eso".
Edward bufa en incredulidad, ¿SCORP fundando un proyecto de neurociencia? Él ha estado intentado por meses que le funden una investigación mucho más relevante e importante para la humanidad que esta mierda. De pronto se siente ofendido y sabe que sea lo que diga el hombre frente a él le será imposible de ver con objetividad. Para su sorpresa, al prenderse la luz de proyección, Edward reconoce al hombre. Se ríe porque, por supuesto, sólo un psycocientífico o "psychos" —como se les conoce en el recóndito mundo de la ciencia— podría defender su propia bazofia. Cruza sus brazos y con toda la barrera que tiene un niño de 8 años que ha hecho un berrinche, se dispone a escuchar a Emmett.
Fueron días buenos, días interesantes donde conoció tal vez al mejor científico con el que ha trabajado mano a mano. Ahora, por supuesto, tiene otra opinión de la psycosciencia, pero no fue fácil que Emmett lo convenciera de su utilidad, no hasta que vio lo increíble que es una vez que las teorías se ponen a prueba.
Alice, Emmett, Rose…, todos ellos en el mismo grupo, y al final ¿a caso importó? Las mejores mentes de su generación y sólo queda él en este triste lugar. No hay nadie que le diga lo terrible que huele después de no haberse duchado por dos semanas, que recrimine sus ropas aún manchadas de sangre, o que le aconseje comer algo sólido, algo más que una taza de café al día. Pero la ubicuidad de la muerte es tan agobiante que se pregunta si vale la pena seguir. Días como este, semanas como estas, que cuestionan su sanidad mental y sus motivaciones, son los peores días y extrañamente es por eso que recuerda tanto a Emmett. Su amigo hubiera dicho algo reconfortante, y le hubiera recordado que todo esto es por un motivo más allá del personal; es el futuro.
Los días posteriores lo dejan abúlico, letárgico de la anonimidad a la que ha sido condenado. Nadie sabe que ha tocado la perfección y se ha ido de sus manos. Nadie sabe sobre su incandescente amor que se extingue y se enciende cuando la mira a los ojos y la reconoce. Sus manos, con manchas de vejez y temblorosas de tomar demasiada cafeína por años, se contraen al pensar en el fracaso futuro. Pensamiento recurrente al que se auto tortura. No quiere ser como todos esos que lo obligaron a exiliarse, no quiere volver a ese camino de mediocridad científica, donde no se llega a nada. La trascendencia es todo.
Cuatro semanas así y su corazón todavía está turbado, sus labios siguen incendiarios y sus memorias renacen con un esténtor inmenso. Cierra los ojos y la puede ver, justo como era.
Doc está jugando en la arena, y ella grita su nombre. Edward voltea y la mira recostada en la arena.
—¿Yo o el perro? —él pregunta mientras se quita arena de las piernas.
—Ambos —contesta ella sonriente.
—Bueno, no hay necesidad que me llames, aquí estoy o ¿has perdido al perro? —él pregunta jocosamente, mientras corre hacia ella.
Ella sonríe y sacude la cabeza.
—¿No crees que es extraño que tu perro se llame igual que tú?
—¿Dr. Cullen? Nah, creo que eso es más fácil para ti, así cuando grites el nombre, los dos iremos a ti.
Efectivamente Doc, o Dr. Cullen llega corriendo y se posa sobre su regazo.
Él despierta y mira su calendario. Dos meses más.
NOTA DE AUTOR:
La Neogenética y la psycosciencia son "ciencias" que NO existen en el mundo real pero están inspiradas en ciencias actuales. La neogenética está inspirada en la genética, biomedicina, biología sintética (relativamente nueva y en lo que yo estoy trabajando mi tesis por cierto) así como medicina y biología. La psycosciencia es algo más complicado, si alguien ha leído el libro de La Fundación de Isaac Asimov, reconocerán la variación del nombre, él le llama "psicohistoria" y es básicamente la recolección de datos a lo largo de la humanidad que se utilizan para predecir etapas o eras de la humanidad (como guerras, hambrunas, conquistas, victorias, creaciones de imperios, eras tecnológicas, etc) para los que les guste la ciencia ficción les recomiendo esta hermosa saga del maestro Asimov. Regresando al tema, en este caso no voy tan lejos como predecir hambrunas o guerras, pero digamos que sigue estando inspirada en la hipótesis de Asimov (porque es una hipótesis aunque sea escrito en ficción). La psycosciencia también se compone de fuertes elementos de la neurociencia y de biología, de ahí que Edward y Emmett se encontraran en la misma conferencia.
TED son pláticas de fuerte impacto social, tecnológico, cultural y en general cualquier tema que sea revolucionario. Se suele invitar a personas que tienen propuestas tan innovadoras que deben ser escuchadas y divulgadas. Las pasan por internet en youtube y hay de todos los temas posibles, desde como hablar en público hasta trasplantes de cabeza (para los que aún no lo hayan escuchado, un científico italiano propuso el posible trasplante de cabeza y dio una plática TED al respecto) En fin, se los recomiendo porque hay de todos los temas y es conocimiento directo de los expertos.
Ahora sí, mi nota de autor se ha desmedido con conocimiento pretencioso y un resbaladín ahí de información sobre mi tesis, pero ustedes son muy nobles y perdonan mi "postureo " científico, yo lo sé u.u. Bien, ahora que ya sabemos más de Edward espero que al meeeenos algunas de ustedes hayan subsanado sus terribles dudas. Para ahora es obvio que Edward y "la original" tuvieron algo que ver, si no lo habían concluído, ups (y de nada). Los siguientes capítulos serán menos de flashback y de más acción, porque ya las puedo ver preguntándose "ajá, interesante todo eso que no entiendo de ciencia y bla bla bla pero ¿cuándo empieza lo bueno, eso que me prometieron en el trailer eeeehhhhhh Eve?" pues pronto querida (o) lector (a)! Pero les prometo, cuando lleguemos al capítulo final, querrán haber leído bien estos primeros 5 capítulos, por si se les saltó algo ;)
Saludos,
Eve
P.D Les prometo que leo todas sus teorías y comentarios, sólo que me tienen de esclava en la uni, T_T
