Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer
Gracias a Isa por corregir este capítulo.
Música:
Mouth on fire-Duncan Sheik
Unsustainable-Muse.
CAPÍTULO 11
ETHOS (COSTUMBRE)
Día 56
Sujeto: B3LA "Bela"
Nivel cognitivo 100%
El sujeto ha mostrado un enorme avance en su capacidad cognitiva y motriz. Su aprendizaje del idioma se podría decir que es fluido en lectura, escritura y habla. He desarrollado un pequeño temario para introducirla a las ciencias básicas como matemáticas, física y química, los cuales ha demostrado entender fantásticamente bien; en unos meses tendrá un conocimiento equivalente al bachillerato.
Su adaptación social, sin embargo, me preocupa un poco. Aunque su nivel intelectual es equivalente a un adulto de 18 años, su nivel emocional sigue siendo el de un infante de 5 años. Su curiosidad, antes mitigada con simples respuestas o evasiones, hoy es casi incontrolable. Sé que necesito explicarle varios conceptos biológicos de la anatomía humana, pero temo que demasiada información la lleve a deducir su origen.
Me preocupa su alta dependencia en mí. Sé que técnicamente no soy su padre, pero prácticamente hablando soy lo único; el único ser humano que verá en su vida. Negarle interacción humana es lo mejor que puedo hacer por ella. Hacerla dependiente de mí la dejará vulnerable cuando yo no esté. Me pregunto si… cuando ella se entere de su verdadero origen entenderá mis motivaciones o me juzgará; su perdón es irrelevante, lo único que importa es prepararla para lo que se avecina.
La encuentra sentada en forma de flor de loto en el piso, rodeada de libros de álgebra y geometría, nuevas adquisiciones que él le ha proporcionado hace unos días. Se imaginaba que sería difícil y tedioso introducirla a tales temas, pero Bela resultó ser una ávida estudiante.
Abstraída en su lectura, ella no nota a Edward hasta que él carraspea un poco.
—Hola, doctor Cullen —ella responde volteándolo a ver con una sonrisa.
—Hola Bela, ¿cómo vas con eso?
—Bien, sólo… —ella se muerde el labio—, hay palabras que no entiendo ¿qué es un avión? Está en un problema de física de uno de los libros.
Edward piensa que fuera mucho más fácil entregarle un diccionario o darle acceso a búsqueda de palabras por el computador, pero no quiere arriesgarse con que se tope con ciertos conceptos que ella no está lista para aprender, en especial uno que empieza con "c".
—Bueno… es una maquinaria altamente compleja que gracias a motores y propulsores permite despegar del suelo y volar.
—Volar… ¿cómo un pájaro? —ella pregunta impresionada.
—Sí, como un pájaro mecánico —él responde paciente—. Te lo mostraré.
Él se dirige hacia el escritorio y toma una hoja que dobla rápidamente hasta que forma un pequeño avión de papel.
—Este sería el concepto básico, es como un ave de papel.
Edward lo avienta y el pequeño avión vuela en espiral por el cuarto hasta que topa con una pared y cae.
Ella se ve maravillada por la situación y se le ocurre a Edward que desea enseñarle más, quiere mostrarle la magnificencia de un avión, la ciencia detrás de él.
—Jaz, busca avión —él ordena.
La pantalla se llena de imágenes detalladas y luego se muestra un menú que da opción de ver artículos, dibujos y videos.
Bela, sabiendo que es una oportunidad rara —tener acceso a información en esta magnitud—, no duda en presionar varias opciones del menú.
Mientras ella lee y ve dibujos, Edward le explica los conceptos mecánicos que él aún recuerda, tratando de ser lo más preciso posible. Ella quiere saberlo todo, incluso los detalles más insignificantes, eso la lleva a presionar la opción de video.
Primero se muestra la estructura planear, las partes del avión en forma tridimensional y luego la física detrás de él, pero todo cambia cuando se muestra un video educativo sobre el uso comercial. El video inicia con un tumulto de personas corriendo de un lado a otro en un aeropuerto, el narrador: "… La ingeniería actual ha permitido que un gran número de vuelos sean ofertados gracias a la capacidad y disponibilidad en un mayor rango de distancias. Desde Estambul hasta Argentina, las distancias pueden ser acortadas…"
Un video tan simple, un concepto tan normal en nuestros tiempos, pero no para ella. No cuando ve por primera vez lo que es el mundo. La gente, hombres, mujeres ¿niños?.
Bela se acerca a la pantalla y la toca, tantos de ellos, todos diferentes e iguales a ella. Los lugares que muestra, los vastos paisajes, el cielo… el azul cielo que sólo había leído en libros. Y de pronto lo quiere todo, quiere salir y ser parte de eso.
—Jaz apaga el video —Edward dice cuando se da cuenta de lo que ha pasado.
—No…, no, doctor Cullen, quiero ver, déjame ver —ella suplica tocando la pantalla.
—No hay nada que ver.
—¿Quiénes son? ¿Dónde está toda esa gente? ¿Dónde están esos lugares?
Edward se levanta exaltado, maldiciendo en silencio su falta de criterio, su terrible descuido. Sabe que tiene que ser más precavido, incluso un concepto tan benigno como un avión puede perjudicar todo.
—¿Están afuera? ¿Afuera de aquí? —ella pregunta exaltada, incitada por las imágenes y lo apabullantes que son.
Edward necesita atacar esta curiosidad ahora mismo, si no lo hace ella podría cometer una estupidez.
—Bela, escúchame bien —él voltea dirigiéndole una mirada tiránica—. ¿Recuerdas lo que te dije sobre los peligros de estar afuera?. Ella asiente.
—Ellos son peligrosos, todos ellos.
—Pero… ¿por qué? No se ven peligrosos —ella pregunta confundida.
—Eres diferente a ellos, jamás lo entenderían, te… te aborrecerían, tratarían de hacerte daño.
—¿Por qué? ¿Qué he hecho?.
Su pregunta es la cúspide de la inocencia.
—Eres diferente a ellos… eres especial, eres mejor —él toca su cara con añoranza—. No están listos para saber de ti. Hay crueldad y dolor allá afuera, Bela, sólo estoy protegiéndote.
—No entiendo, ¿en qué soy diferente, doctor Cullen?.
Edward se sienta en la cama y pone sus manos en su cara. Al levantar su mirada, él se ve desesperado y la toma de los hombros.
—Prométeme que jamás saldrás ahí fuera, serías aniquilada al instante ¿entiendes? Morirías, dejarías de existir.
Bela quiere hacer más preguntas, pero lo ve tan desasosegado que no puede negarse a su pedido. Algo en ella, una parte que no comprende, desea complacerlo todo el tiempo. Nota sus ojos desorbitados, su preocupación y esa súplica la jala a la perpetua ignorancia. Quiere salir, quiere vivir y ser parte de lo que ha presenciado en ese video, pero también tiene miedo de las palabras del doctor Cullen.
Edward apela a su relativa juventud, a su intacta inocencia. Su manipulación es terrible y cruel, pero es lo único que tiene.
—Prométemelo Bela.
—Lo prometo —ella dice resignada.
Edward sabe que no será la última vez que toque este tema, con el tiempo ella se hará más preguntas, aprenderá más conceptos y su naturaleza humana la absorberá en curiosidad. Y se le ocurre un plan, se le ocurre darle una falsa fantasía.
XXX*X*X*X*X*XX*X*X**X*X*X*X*X*X
—Es una ruta peligrosa, Edward.
—¿Tienes una idea mejor?
—Decirle la verdad.
—Sabes que no está lista para eso, Jaz. Tal vez nunca lo esté.
—¿Qué sucederá cuándo esto no sea suficiente?
Edward exhala frente al mapa tridimensional de SCORP, ha modificado el acceso a ciertos cuartos para que Bela pueda entrar con su marca biológica, incluyendo la cúpula que muestra la ciudad.
—El ala oeste tendrá que ser suficiente —reflexiona Edward.
—Darle acceso al ala oeste la hará más curiosa —refuta IAS.
—No si le muestro la realidad de allá afuera. ¿Quiere ver videos? Le mostraré videos.
X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X
La lucha encarnada parece irreal, nunca había visto la sangre, no imaginó lo brillante que era y lo nauseabunda que se sentiría al verla. Las miradas desesperantes en los ojos de aquellos que han sobrevivido siempre quedarán en su mente. Las mutilaciones, las deformaciones, el odio, el absurdo de la muerte le es incomprensible. Algo en ella jamás volverá a ser lo mismo.
—¡Para! ¡Para! ¡No más! —ella grita tapando sus ojos.
Bela corre hacia el baño. Edward la escucha vomitar, ha cumplido su cometido.
—¿Estás bien? —él pregunta detrás de la puerta.
Ella no contesta, no se escucha nada y él tiene esa urgencia de protegerla, de consolarla. Toca la puerta como si su mano traspasase el frío material y llegase a ella.
—¿Bela?
Ella no responde. Él activa con su mano la apertura de la puerta. La encuentra acurrucada en una esquina, con ojos rojos y mirada perdida. Edward se arrodilla justo como aquella primera vez que se vieron en el cuarto de pruebas A. Toca su cabello, húmedo de agua que seguramente usó para limpiar su cara de vómito. Sin querer, su mano toca la piel expuesta de su hombro sintiendo su calidez por unos instantes.
—Sé lo que estás pensando, sé lo duro que fue ver eso, pero era por tu bien. Tenía que mostrarte la realidad, ¿lo entiendes verdad? ¿Entiendes que lo hago para protegerte?
Bela quita su mano con un jalón y cubre su cara, su llanto comienza nuevamente.
—La vida es dura, no acepta fragilidad como la tuya. No acepta la vulnerabilidad del inocente y se burla del que se atreve a retarla destruyéndolo en formas viles.
Ella al fin voltea a verle, sus ojos inyectados de rabia y decepción. Edward se detesta por eliminar poco a poco esa inocencia que la separa del resto, sabe que comete un crimen aún peor que los que le ha presentado en esos videos. Es un verdugo silencioso; su codicia, el ego, la trascendencia lo ciega. Pero a veces, como en estos momentos, desea poder tener un poco de empatía, de bondad en él.
—¿Por qué? ¿Por qué harían algo tan horrible? —ella pregunta con labios temblorosos.
—Porque somos humanos.
—Pero… pero tú eres humano, yo soy humana ¿somos capaces de eso? ¿De matar a inocentes por… por? Ni siquiera sé por que esa gente fue aniquilada.
—Codicia, odio… prejuicios… finalmente ignorancia —él responde—. El ser humano está sujeto a sus instintos más básicos, nos reducimos a un estado primitivo cuando nos vemos amenazados y somos acorralados. Otros, son cegados por el poder.
Como él, quiere decir, que es cegado por todo eso que ha mencionado y más. Es un hipócrita y lo sabe.
—No quiero ser así, no quiero convertirme en alguien tan terrible —Bela suplica.
Edward se levanta y ajusta sus ropas, su lejanía la deja más desconcertada.
—Es lo que trato de prevenir. Ven —él ofrece su mano—, te enseñaré algo.
Bela nunca había salido de su habitación, lo había pedido con vehemencia pero Edward le decía que aún no estaba lista. Y ahora que pisa los pasillos del lugar todo le parece tan familiar, como si hubiera recorrido este lugar antes. En comparación con su pequeño cuarto, todo es inmenso. Cada pasillo tiene otros pasillos, atestados de cuartos de los cuales tiene curiosidad de entrar, pero Edward no se detiene en ninguno de ellos. Al fin se detienen frente a una puerta que se abre y acceden a un pequeño cuarto.
—¿Qué es esto? —ella pregunta.
—Es un ascensor, nos llevará al piso de arriba —él dice poniendo su huella y recargando su cara sobre el lector ocular. Luego marca el botón que dice "C".
—¿Dónde vamos?
Edward no contesta, el viaje hacia la cúpula no es largo, pero el silencio intenso impera en la pareja. Ella expectante, él con miedo de lo que esto pudiera causar si no tiene cuidado.
La puerta se abre y los recibe una explanada inmensa. Lo primero que nota son los árboles y las flores diversas que rodean el lugar, como esos jardines que ha visto en los dibujos de los libros. Su mirada viaja hacia el horizonte, todo rodeado de una capa opaca que cubre el lugar en forma de cúpula. Sin ella darse cuenta, Edward acciona la apertura de la capa cupular y ésta se empieza a abrir.
La luz toca sus ojos con fuerza, haciendo que cubra su cara con su brazo. Poco a poco, sus pupilas se ajustan hasta que con ojos entrecerrados ve el sol por primera vez. Está en su planicie, fulgurante y blanco, nada como se lo imaginó. Luego, cuando ha ajustado su mirada, observa el cielo azul.
—El cielo —ella susurra—, es hermoso.
—Esto es tuyo ahora, podrás subir aquí cuando lo desees.
Bela camina hacia la orilla de la cúpula y ve algo que casi supera ver al sol: el ingente mundo. Su mano se levanta, pero ésta choca con el vidrio que la separa del exterior.
—¿Qué es este lugar? —ella pregunta ensimismada.
—Atlanta. Como vez —él toca con sus nudillos el vidrio—, esto es una cúpula, hecha para tener una vista aislada de la ciudad.
Bela aún desde lejos puede ver coches en movimiento, luces de grandes edificios, un movimiento urbano reverberante que parecen estrellas y sus itinerantes destellos la embelesan.
—Eso que ves son edificios, como éste, como SCORP —el genetista apunta hacia el este—. Los destellos que ves son coches, ya te he explicado lo que son.
—¿Gente vive ahí?.
—Sí.
—¿Cómo es estar ahí? —ella pregunta aún estupefacta.
Edward sonríe sardónicamente.
—Hace tanto que no vivo en ese lugar, pero te puedo decir que mi recuerdo principal de la ciudad fue el ruido. Hay caos y ruido, la gente va hacia todos rumbos, apurados por llegar a sus respectivos destinos. Nadie realmente te presta atención, es como si... no existieras.
—Suena triste —ella dice decepcionada.
—Es lo que es.
—¿Por qué no has regresado? ¿Por la gente mala?.
—Por que estoy aquí contigo —él contesta sin mirarla—. Tú eres más importante que todos ellos.
NOTA DE AUTOR:
omg! he actualizado, yo estoy más sorprendida que ustedes!.
