Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer
Gracias a Isa por corregir este capítulo
CAPÍTULO 13
ALZA LA MIRADA HACIA LOS ASTROS
—OVIDIOS
27 días después … (83 días de vida)
Pensó que el cielo azul era la vista celeste que más adoraba; luego, aprende a amar el atardecer que pinta todo de colores rosados, convirtiendo los opacos cristales en luz reflectante ámbar. Pero la que la deja sin aliento es la noche. No hay nada que la noche no pueda envolver con sombras, la hace sentir cubierta por una dulce oscuridad que se siente familiar.
Apaga las luces de la cúpula y se sienta muy quietecita en el suelo. Sus rodillas en su mentón, sus manos entrelazadas abrazando sus piernas y su cabeza alzada al cielo nocturno. La luna es una pequeña esfera, pero intrusa con su luz perpetua. Las estrellas son galaxias moribundas, eso dice el computador. Y cuando preguntó a Edward si esta galaxia algún día moriría, el contestó "Alguien a lo lejos nos mira Bela, en el futuro, haciéndose la misma pregunta" Bela frunce sus cejas, la deja pensando. Y ahora al notar el tintineo, sus ojos se entrecierran formando un caleidoscopio que mezcla las imágenes de este lugar, parte cúpula, parte cielo estrellado. De pronto se le ocurre, como si fuera lo más natural, que lo que Edward quiso decir es que todo muere eventualmente.
Una de las condiciones que Edward puso para poder subir a la cúpula es avisarle siempre con antelación y en la medida de lo posible, sin descuidar sus otras obligaciones académicas, tener este lugar limpio. El pasto ligeramente crecido es peinado por sus dedos, como hirsutos cabellos que se doman con su tacto. Las flores, ahora que lo nota, están decaídas, marchitas algunas, en brote otras.
Escucha sus pasos mientras su cuerpo está supino sobre las ramas agrestes. Ella voltea su cara y sonríe. Sus ojos lo siguen, atentos a sus zapatos pulcros pero desgastados. Él se para frente a ella ejerciendo una sombra protectora de la luz nocturna.
—Es noche Bela, es hora de dormir —su voz es imperativa, mas su inflexión final tiene un dejo de tolerancia.
Bela se levanta, sacudiendo sus ropas y suspirando como la todavía niña que es.
—Podría dormir aquí, podría vivir aquí —ella dice petulante, caminando hacia el ascensor.
—Ya sabes las reglas. Primero debes estudiar, es importante —él dice paternalmente.
—¿Por qué? —ella pregunta desafiantemente, volteando con él. Ahora se le ocurre, al levantar su mirada, que doctor Cullen es alto y fuerte, más que ella ¿qué pasaría si ella se rehúsa a hacerle caso? ¿Le haría daño? ¿La sometería a cumplir sus órdenes?
Edward identifica esa mirada curiosa: ojos entrecerrados, cejas fruncidas, labios apretados.
—Porque yo lo digo —él dice duramente, sus ojos son fríos y vacíos de toda empatía.
Pero Bela por primera vez no cree en la farsa que pone Edward. Hoy está especialmente confiada y decidida en cuestionar, en obtener respuestas. Necesita saber.
—¿Por qué? ¿Quién eres tú para decirme qué hacer?
Su pueril postura hace levantar una ceja de incredulidad a Edward, que posteriormente levanta su mentón, inspeccionando al clon y sacando mentalmente lo que podría ser su edad mental a estas alturas. Casi tres meses de vida, eso equivaldría a casi 10 años de edad, aunque claro, no es una ciencia exacta, no hay precedentes para saber cómo trabaja la psicomemoria con latencia a estas alturas.
Edward trata de recordar lo que era tener 10 años de edad, ¿acaso cuestionaba todo con esa rebeldía? ¿Era así de altanero e irrespetuoso? No recuerda, pero si lo hiciese su infancia fue inmensamente diferente a la que tendría un clon. Al menos él tuvo una madre y padre, que si bien estuvieron itinerantemente ausentes, aún eran un modelo a seguir. Y tal vez es eso lo que Bela necesita, una figura de autoridad que naturalmente hablando le obligue a seguirle. El ser humano entiende de jerarquías y él le dará la más importante.
—Por que yo soy tu creador.
El clon no parece entender las implicaciones de tal frase, para entenderla ella tendría que asumir su papel en el mundo, en la sociedad e identificarse como un ser único e irrepetible, de conocer su esencia y de donde viene. Bela tendría que entender a un nivel más profundo que el de una niña de 10 años, lo que la existencia es. Y tal vez lo sabe, en el fondo, cuando mira las estrellas y se pregunta sobre la muerte de ellas, pero nunca se ha preguntando el lapso de vida que cada quien tiene, el origen de ella, o si la vida en sí es perpetua, porque no ha visto nada morir.
—¿Eres mi creador? —ella pregunta inocentemente.
—Vamos, sube al ascensor.
Ambos suben, ella se queda pensativa, mirándolo de reojo.
—Eres el producto de la ciencia y el ingenio humano —él dice sin mirarla con voz gélida—. Te he creado, te he dado vida con mis propias manos. Solo, aquí, en este moderno tabernáculo que es mi laboratorio. Nunca olvides eso niña. —Esta vez la mira, con penetrantes ojos verdes—. Nunca olvides que tu vida es un producto del progreso y mi voluntad.
El dominio que esas palabras ejercen sobre Bela la convierten en súbdito, en feligrés reacio y acólito a una religión de sólo un hombre. Y Edward es, por así decirlo, el primer humano que es Dios creador.
Autoproclamado y sin duda culpable, Edward considera su postura, por primera vez. Lejos del ego y de las implicaciones científicas, la perpetuidad de sus actos reverberarán hasta convertirlo en el hombre que ha salvado la raza humana. El peso se siembra sobre sus hombros lentamente, fatigándolo a cada paso que da hacia su habitación. Su hija, su súbdita, su fiel feligrés no sabe de adoración ¿acaso es lo que desea? ¿Más que obediencia ciega? ¿En qué clase de dios lo convierte? Lleno de error y auto-conmiseración, harto de la vida misma y sin embargo la sigue imbuyendo de fuerza al crearla. Ha forzado a Bela a verlo como un ser superior, sabiendo que perfectamente que de los dos, ella es la única que lo es. Y ese es el propósito de crear vida ¿cierto? De perpetuar la especie con algo mejor.
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30 días después… (113 días de vida)
Día 113
Maduración aproximada: 13 años.
Sujeto: B3LA "Bela"
El sujeto B3LA "Bela" a superado mis expectativas en su desarrollo cognitivo. Sin embargo Bela muestra comportamiento más agresivo del normal, temo que sea un efecto secundario de la psicomemoria, o peor aún, que termine como su predecesora B1LA o B2LA. Sus cuestionamientos continúan pero son cada vez más someros, sobre cosas poco relevantes. Particularmente le interesa aprender sobre la sociedad misma. También hace preguntas cuestionando dónde está el resto de las personas. No tengo más remedio que dar una respuesta genérica parecido a un "eso no debe importarte por ahora, ya verás gente cuando estés lista". Es demasiado temprano para presentarla al mundo, demasiado peligroso, los riesgos son muy altos para arriesgarme a que haya algún fallo. Y si lo hiciese, si algún día la dejase ser parte del mundo, sería porque es la única y última solución. Sería porque he muerto.
—Sus niveles hormonales son altos.
La voz artificial de Jaz lo despierta de su introspección. Distraído, Edward obvia las palabras de Jaz y se dispone a revisar datos marginales de aprendizaje.
—Jaz dame las lecturas cognitivas de hoy, entre las 14 y 15 horas.
La pantalla se llena de datos que el genetista revisa cautelosamente. Dos horas después Edward está con terrible dolor de cabeza, es ya de madrugada, cree que lo único que ha comido es un pan con mermelada y un café, pero no tiene hambre, ni paciencia para masticar. Camina lánguidamente hasta su cama y se tira boca abajo, cansado de analizar datos y pronosticar el aprendizaje de Bela. Le perturba lo rápido que aprende todo, pero lo extraña que se ha portado. Su comportamiento es errático, a veces de buen humor, otros testaruda y altanera. Es difícil controlarla o tratar de mantener la disciplina. Le recuerda cuando él tenía 15 años y su padre ya había muerto en el medio oriente peleando la gran batalla. Su madre la pasó mal con él, un adolescente abstraído, sin padre, dolido con el mundo y demasiado inteligente para ser controlado.
Posteriormente se encuentra en uno de esos sueños… algo que podría también ser una pesadilla. Sueña con su esposa. Lo que antes era la mujer que más ha amado involuciona a sus ojos hasta que vuelve al estado de embrión. Edward no puede hacer nada, ella desaparece en el eterno agujero de la inexistencia.
Un grito lo levanta. Sin saber si sigue dormido o despierto, corre hacia el cuarto de Bela, mientras, la adrenalina le hace calcular las miles de cosas que podrían salir mal.
Al llegar, la ve aterrorizada en la cama.
—¿Bela? ¿Estás bien? —trata de modular su voz para no sonar amenazante, pero la urgencia lo traiciona.
Ella sacude la cabeza, sin verlo. Edward camina hacia ella, pero Bela se retrae con violencia, esta vez lanzando una mirada de pánico hacia él. Cada paso que da Edward, Bela sube más su sábana cubriendo su cuerpo.
Lentamente, el doctor llega a ella, seguro de su cercanía, él toca la mano temblorosa que sujeta la sábana.
—Está bien, sólo déjame ver.
Ella confía en él, ¿acaso alguna vez tuvo la opción de no hacerlo? Dócil, permite que él baje la sábana. La cara de Bela se voltea a un costado, en vergüenza, en miedo pero más que nada confusión.
Edward exhala al ver la mancha de sangre en la sábana.
—Mierda exponencial al infinito —dice entre dientes.
Sabe que ya no puede aplazar más esa conversación incómoda. Es tiempo de hablar de las flores y las abejas… y otras cosas.
NOTA DE AUTOR
Ven? No soy tan mala, tengo corazón y actualizo (hahah T_T). Espero sus comentarios con el montón de dudas que seguro han de tener o no. Después de aquí la historia tomará varios saltos y volteretas!
Saludos,!
Eve
