Los personajes de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer
CAPÍTULO 16
ESTEREOTIPO
Es inmune al rechazo, como inmune es a la diligencia de ser un hombre bueno. Piensa que son cualidades que van de la mano. Su protegida ha sido tajante, quiere conocer el mundo. Él primero trató de ser asertivo, dando razones por las cuales ella aún no está lista para tal travesía. Después, al ver su insistencia adolescente ha recurrido a la inevitable carga de palabras imperativas y prohibitivas. Por último, ella ha decidido encerrarse en su cuarto, obviando la cena y predeciblemente no hablar con él. La deja sola, él tiene trabajo que hacer.
Bela por su parte ha logrado su objetivo, ha conseguido licencia de clandestinidad al "encerrarse" en su cuarto. Doctor Cullen no la buscará por el complejo, suponiendo que se encuentra en su cuarto. Ha entrado al ordenador central, gracias a su conocimiento naciente, casi amateur de programación pero suficiente para hacer lo necesario: ha detenido las cámaras de seguridad, poniendo un ciclo repetitivo de ella acostada en su cuarto. No espera que doctor Cullen revise minuciosamente las pantallas; tiene de su lado que él siempre está ensimismado en otras cosas, pero nunca en ella.
Según los registros, la planta diecisiete tiene tres secciones; no tiene idea de donde vio a esa persona dormida. Cree que con suficiente tiempo y siendo rápida, puede revisar toda la planta, pero inmediatamente sabe que su idea está destinada al fracaso. La planta diecisiete lógicamente mide lo mismo que esta en la que está, y es un lugar grande, con acceso biométrico; entrar requiere de la huella de doctor Cullen.
—IAS ¿qué nivel de acceso tengo?
La pantalla responde.
IAS: B3LA nivel de acceso visitante, categoría 3.
—Dime el nivel de acceso de la planta diecisiete—ella pregunta.
IAS: Planta de criogenia nivel de acceso categoría 7
¿Criogenia? Eso no lo ha estudiado, no tiene idea de qué pudiera ser.
—IAS, muéstrame información sobre criogenia.
—Acceso a información denegada, B3LA—dice IAS su nombre como "be, tres, ele, a"
¿Siete? Se pregunta, si ella tiene un tres es poco menos más que nada.
Es difícil destapar la cebolla metafórica del código en la que se encuentra para acceder a los datos biométricos. Accidentalmente se topa con un listado de pruebas experimentales con códigos: A1, A2…B7…B11…B2LA y por último B3LA que es el usuario con el que IAS la denomina.
La sorprende un golpe a su puerta, doctor Cullen es insistente, así que ella cierra todas las ventanas incriminatorias. Hizo bien, justo después del tercer toque, Edward entra con una charola de comida.
—No tienes por qué hablarme, eso lo entiendo, pero no alimentarte predispone una falta de madurez que pensé ya habías superado.
Es un padre severo, en este momento; dicotómicamente, también es un hombre al cual se le ha ofendido el ego.
Ella asienta, sabe que su comportamiento dista de cómo se imagina que una persona «madura» podría comportarse, claro, de acuerdo a los estándares de doctor Cullen.
—¿Qué hay en el resto de las plantas en este edificio?—ella pregunta tomando la manzana y la barra de proteína de la charola.
Edward la mira reticente, con merecida sospecha.
—Cosas sin importancia.
—Bien doctor Cullen, apelas a mi madurez así que seré razonable. No podrá refutarme que en cuanto más se prohíbe algo, más curiosidad da. Lo he aprendido analizando este comportamiento mío. Es una… necesidad, más allá de la razón. IAS dice que es porque mi nivel hormonal es inestable; usted dice lo mismo. Aparentemente no estoy en control de mi cuerpo. La solución más obvia, sería darme información suficiente para subsanar dicha curiosidad.
Edward se queda perplejo, Bela puede ser todo lo inmadura que quiera, pero también es muy astuta, mala combinación, piensa.
—Veo que has pensado en esto lo suficiente para establecer un argumento convincente. Dime ¿te serviría de algo ver lo que hay en el resto de las plantas?
Bela quiere sonreír triunfalmente, pero ha aprendido que nada es tan fácil con doctor Cullen, así que asiente macerando su sonrisa en un gesto de aprobación.
—Bien, acompáñame.
Bela está inquieta, apenas puede controlar su emoción. No obstante, se va dando cuenta poco a poco que doctor Cullen no la está llevando al ascensor, donde ella piensa es el acceso al resto del edificio. En cambio la lleva a su oficina, a su triste y sombría oficina en la cuál ella ha estado solo una vez. Es un lugar tácitamente prohibido y del que ella jamás ha tenido curiosidad por entrar.
—Pensé que usaríamos el ascensor—ella no puede evitar afirmar.
—¿Para qué? Todo lo que quieres ver está aquí.
Edward enciende los monitores presentando ante ambos las diversas partes del edificio, planta por planta. La planta uno parece que tiene un portal enorme, debe ser la entrada. La segunda planta hay gente en vestimenta extraña, nunca usada por ella o por doctor Cullen. Hay gente pasando, ajetreada y ausente. De la planta 3 a la 4, se ven personas parecidas a doctor Cullen, mismas batas blancas, con cubre bocas o trajes de protección; todos se ven enfocados en su trabajo. Las plantas de la 5 a la 13 se ven maquinarias y extraños aparatos que ella no entiende.
—Son las máquinas de purificación—él comenta distraídamente—ayudan a mantener el aire limpio, también reciclan…desechos orgánicos, entre otras cosas—termina diciendo tímidamente.
—Las plantas de la trece a la veinte son simples invernaderos de cultivo, nada importante.
Bela nota que doctor Cullen se ha saltado por completo la planta diecisiete. Mira las pantallas pero extrañamente la planta diecisiete no muestra lo que vio en el monitor laboratorio, solo ve hortalizas cultivándose.
—Finalmente, las plantas 21 a 69 son dedicadas a la residencia permanente del personal. Pero ahora mismo no hay nadie en permanencia.
Él la mira, tratando de discernir el nivel de curiosidad por tal dato que acaba de aportar.
—¿Por qué?—pregunta la chica.
—Es costoso mantener a toda esa gente… es preferible invertir en proyectos nuevos…
—Como yo.
Edward arquea una ceja.
—Sí, como tú.
Bela, por su parte disimula su curiosidad y frustración; o bien doctor Cullen le ha ocultado explícitamente la existencia de esas cápsulas de criogenia o no se encuentra en ese lugar. La única manera será ir y comprobarlo por ella misma.
—¿Y está planta, la setenta?—ella pregunta atando cabos.
—Está destinada para personal de alto nivel, como yo—él responde con circunspección.
—Pero somos los únicos ¿ciertos?
El asienta, no diciendo más.
Bela está en un dilema, sabe que doctor Cullen jamás le daría acceso al resto de las plantas, tanto eso sabe. Su única opción es IAS.
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Según el manual, IAS es una inteligencia artificial, capaz de procesar lenguaje humano para aprender, además de identificar daños y problemas estructurales en el edificio. También, hay una frase ambigua en el manual en relación con la protección a humanos «IAS tendrá como opción primordial la seguridad íntegra de un ser humano sobre todas las cosas», «En caso de peligro exterior IAS tomará control total del sistema de seguridad del edificio para evadir daño humano»
Bela tiene una idea ineluctable y arriesga todo con ella.
Es un acto casi epicúreo, desafiante en naturaleza, peligroso en consecuencia. Se concentra en mantener a raya su carácter febril, casi ansioso de buscar la verdad. Algo la llama allá abajo, en el piso diecisiete. Despierta por la noche imagina una aventura con mezcla de inocencia típica de alguien que no sabe la crueldad del mundo. Por otro lado, su mente aguda identifica los probables riesgos. Suena en sus oídos el latido acelerado de su corazón y no puede más, la curiosidad la carcome.
Es casi amanecer, es la hora en que doctor Cullen ha cedido al sueño, probablemente en su oficina o su cuarto –al que nunca ha entrado–. Se imagina su silueta recostada incómodamente sobre su escritorio. Nunca entenderá eso en él, esa obsesión por el trabajo, como si la vida misma se le fuera en ello. Pero tal vez ahora sí, ahora que ella tiene su propia misión, un propósito.
Se levanta y se viste, tiene que calcular bien el momento de su acción. Camina rápidamente y entra al ascensor, presiona el piso 17. El ascensor tarda cinco minutos en llegar a la planta deseada. Le sorprende que al abrirse la puerta nada es como esperaba.
Hay cierto olor a viejo, no es un lugar impoluto como la planta setenta. Se ve que no ha estado aquí nadie en años; polvo y decadencia cubre todo el lugar. Es un área gris, con pasadizos vetustos que se dividen como un camino incierto que le pregunta metafóricamente ¿a dónde? A la izquierda puede ver efectivamente plantas siendo cultivadas con diversos tanques que la alimentan automáticamente. Se acerca a ellas, las cuales están cubiertas por una lona de plástico protegiéndolas del exterior. Un cartel en la parte superior dice "Oxígeno" y otras palabras apenas visibles por el polvo. Con su mano limpia el plástico y ahora puede ver de manera clara las plantas dentro; parece que no son plantas de ingestión, ninguna tiene frutos. No recuerda nada de esto en exploración de los expedientes.
Busca dónde pudiera estar la sala de "criogenia"; algo delata el lugar deseado, uno de los pasillos se ve diferente, más iluminado y mientras más se acerca, un grupo de huellas de pies se ven nítidamente en el suelo empolvado. Sigue el camino, como una niña perdida en el bosque. Las luces titilan apagándose y prendiéndose azarosamente. Se le ocurre que lo que está al final de ese pasillo es la verdad absoluta. Tiene esta idea de que una vez descubierto el secreto, su curiosidad subsanará.
Finalmente ve una puerta, es blanca y con medida biométrica. Es tiempo.
Ha robado una cerilla de la cocina y usa como objeto inflamable su camisa, dejándola en un corpiño. El fuego rápidamente entra en acción con la tela, Bela deja la prenda encendida en suelo, que rápidamente empieza a emitir fuego y humo. Lo mira dubitativamente, tratando de convencerse que es la opción adecuada, que esto no es una locura; puede apagar el fuego ahora y no será tan tarde, puede hacer lo correcto. Pero la alarma suena y el destino está decidido.
Escucha la alarma que se ha accionado en todo el edificio. El sistema de evacuación, según ha visto, desactiva cualquier acceso biométrico en todo el edificio para poder escapar sin problemas, pero sigue siendo una teoría; sabe que si no fuera por el incendio, hasta aquí llegaría su viaje. Pero la luz otrora vez roja de la puerta frente a ella, ahora es verde. Tímidamente toma un paso adelante accionando el sistema de detección de movimiento y la puerta se abre. La recibe una oscuridad invadida por la luz exterior del pasillo. Al entrar a la cámara la luz se acciona. Sus ojos tratan de ajustarse poco a poco a la luz hasta que con mirada inquisidora absorbe el entorno. Y allá, en el fondo puede verla, dormida en posición vertical, justo como la cámara de video le mostró. La pantalla arriba de ella dice B4L4. Mientras camina a la cámara puede tomar forma de la mujer dentro de la cápsula. Paso a paso la razón le dice que no puede ser, que no es posible algo así. Pero ahí está, es ella, otra ella.
—¿Bela?—suena una voz en altavoz que resuena por todo el lugar, es doctor Cullen.
Bela lo ignora, no puede reaccionar, ni siquiera su voz es lo suficientemente imponente para hacerla mirar a otro lado. Su mano toca el mecanismo de estasis que mantiene a B4LA despierta.
—Bela, sé lo que estás pensando pero por tu bien y el de ella, no presiones ese comando.
Edward suena evidentemente preocupado. Bela tose, el humo está entrando por la puerta. Al tratar de salir escucha un estallido… con toda su inteligencia ha omitido que el fuego no se mezcla con el "Oxígeno".
A esta historia le quedan unos 5 capítulos. Más o menos. Ayyyy ya casi.
Dos noticias:
1)Algunas ya sabrán pero el fic de O Fortuna lo he hecho historia original, la cual está publicada en , con el nombre de "La Voz de las Cenizas" versión Kindle y física. haha ay que sinvergüenza soy!
2) Voy a publicar una historia de horror en octubre, se llamará "Flores de plástico" es romance gótico, más gótico que romance. Supongo que la publicaré cuando termine esta historia, o bien, justo el día de Halloween, o tal vez antes... mmmm no sé.
