Los Jóvenes Titanes: El Inicio (6ª Temporada)

Capítulo 19: De nuevo sola ¿O tal vez no?, Malos Instintos, El Secreto Revelado de Pigeon

Chico Bestia: Hola lectores de Queen. Les tengo un reporte especial. El día de hoy Queen no podrá recibirlos anteriormente, sólo será algo temporal. Y se preguntarán ¿Por qué…?

*Alguien lo lanza al otro extremo de la habitación*

Lucía: Ya ve al grano Duendecillo. Le estas echando mucha crema a los tacos. Bien chicos lo que pasa es que Queen se está tomando unas pequeñas vacaciones; debido a que tuvo una depresión por culpa del colegio que no la deja descansar como se merece.

Cyborg: Pobre de Queen, yo no quisiera estar más en su lugar. Sé lo que se siente estar presionado por los trabajos de escuela… por cierto… ¿En dónde se encuentra ella, Lucy?

Lucia: Descansando. En estos momentos debe estar con Pigeon y Star tomando clases de yoga.

Chico Bestia: ¿Yoga?

Lucia: Sip. Deberían ustedes dos tomar esas clases, Pigeon es una excelente instructora.

Chico Bestia: No sería mala idea.

Lucia: Si solamente que hazlo a las 6:30 p.m.

Cyborg: ¿Y porque a esa hora?

Lucia: Porque a esa hora Raven da sus clases de Yoga.

Chico Bestia: ¿Raven? ¿Yoga? Creo que voy a anotarme. *se va corriendo*

Cyborg: Por cierto Lucia. ¿Dónde están Robin y Terra?

Lucia: El Chico Semáforo esta como de costumbre buscando a ese tal Slade. Y la rubia oxigenada debe por alli tratando de separar a Raven de Chico Bestia.

Cyborg: Mmm…

Lucia: Bien yo me retiro seguiré con el yoga. ¿Me harías los honores Cy?

Cyborg: Claro. Los Jóvenes Titanes no le pertenecen a Queen, ni tampoco el personaje de Lucia. Que disfruten de su lectura.


Normal's Pov:

No paso más de un día y todos los titanes (bueno la mayoría) comenzaron a estar junto con Terra, mientras que ella les había contado sus experiencias cuando estaba en la preparatoria e incluso cuando hacían excursiones en cualquier parte del país o en el extranjero. Las miradas de los chicos comenzaron a brillar cuando Terra comenzó en hablar el castellano, cosa que para Chico Bestia le agrado tanto que le preguntó a Terra que si podía en ayudarle en hablar ese idioma, lo cual para chica no dudó en decir un "si". Mientras tanto Pigeon y Raven estaban sentadas en las sillas de la mesa tomando té mientras observaban a Terra y a sus amigos riéndose como nunca.

Raven tenía su ceño fruncido cuando Chico Bestia se le acercaba a la rubia, mientras sentía un dolor punzante en su pecho lo cual se le hizo dificultad para respirar. Pigeon simplemente veía con tristeza a su hermana quien por supuesto ella no dejaba de mirar al metamorfo, luego la vista de la gemela menor comenzó a observar a Terra; desde que el día de ayer que conoció a la rubia podía sentir en ella un gran odio hacia Raven. Ya que desde que las gemelas le habían hecho la broma a la rubia, ahora ella siempre las veía con demasiado desprecio, claro solamente cuando las gemelas Roth se encontraban solas. En ese momento Pigeon sintió un fuerte dolor punzante en su pecho que se llevó una mano sobre éste

Alzó su mirada hacia Raven y lo que había visto le había dado una gran tristeza y dolor, su hermana tenía una mirada dilatadora y a la vez llena de dolor, Pigeon volteo otra vez donde se encontraba sus amigos junto con la integrante y fue allí cuando vio lo que le estaba dolor a su hermana. Chico Bestia se encontraba abrazando a Terra mientras que sus amigos lo miraban con alegría… bueno… casi. En eso la arquera escuchó el sonido de la silla deslizándose con fuerza haciendo mucho escándalo, su gemela había salido apresuradamente del living mientras que la gemela menor escuchaba lo murmullos de sus amigos y de la rubia diciendo "¿Qué le pasa a Raven? "¿Por qué se fue?" "¿Estará bien?" y entre otras cosas más. Al escuchar eso, Pigeon miró a sus amigos con negación mientras que ella salía del living también para seguir a su hermana.

La gemela menor había llegado a la puerta de la habitación de su hermana, tomó un profundo respiro y comenzó a dar leves golpeteos en la puerta; la chica sabía perfectamente que su hermana no le abriría así que decidió hablarle sin importar lo que pasara.

– Raven. ¿Puedo pasar?

– Vete Pigeon quiero estar sola. – dijo seca y fríamente Raven cosa que para la arquera le dolía ver así a su hermana.

– No me iré. Por favor déjame pasar. – suplicó con voz preocupada y a la vez triste a su hermana, pero, al no recibir respuesta la chica dejó escapar un suspiro de resignación. – Está bien si no quieres abrirme lo entenderé, pero eso no me impedirá que me vaya; me quedare aquí por si necesitas compañía hermana.

– Haz lo que quieras. – dijo sin emoción la chica gótica. Pigeon y Raven se encontraban sentadas en el suelo mientras que sus espaldas estaban recargadas en el frio metal de la puerta.

– ¿Quieres hablar de lo que paso? – preguntó la gemela menor a su hermana en un tono convincente.

– No. – respondió secamente Raven.

– ¿Entonces de que quieres hablar? – volvió a preguntar Pigeon.

– Ya te dije que no quiero hablar. – respondió nuevamente la chica gótica irritada.

–… – la arquera suspiro resignada, abrazó sus piernas mientras colocaba su mentón en sus rodillas, en ese momento ella recordó el momento cuando le hicieron la broma a Terra y a sus compañeros. – ¿Aun te acuerdas de la expresión de Terra cuando le hicimos la broma Rae?

– Si… debo admitir que fue… divertido en hacerle esa broma. – Pigeon sonrió cálidamente al escuchar el cambio de voz de su hermana. – ¿También te acuerdas cuando se lo hacíamos también a Azar?

– Jajaja, como olvidarlo, fue tan divertido que casi la pobre de Azar tuvo un colapso nervioso.

– Si, pero también debido a eso recibimos las dos un par de bastonazos en la cabeza. – río Raven al recordar ese momento.

– Jajaja, ¿y también te acuerdas cuando ella pidió a los sastres en hacernos nuestros trajes? – preguntó la titán blanca mientras recargaba su nuca detrás de la puerta.

– Si, tú escogiste el blanco y yo el azul. – afirmó la titán gótica.

– Si… – hubo una leve pausa entre las dos chicas mientras que ambas comenzaron a recordar sincronizadamente sus recuerdos de pequeñas. En ese momento Pigeon comenzó a cantar la canción de cuna que alguna vez su madre le cantaba a ella y a su hermana.

A naoidhean bhig, cluinn mo ghuth

Mise ri d' thaobh, O mhaighdean bha

Raven se tensó al escuchar la dulce y melodiosa voz de su hermana cantar aquella canción mientras que Pigeon cerraba sus ojos y se dejaba llevar sus emociones a través de la letra de la canción.

Ar righinn oig, fas as faic
Do thir, dileas fhein

La mayor recargó su cabeza en la puerta mientras cerraba sus ojos relajándose por la bella tonada de voz que su pequeña Hermana poseía, Raven, secretamente siempre tuvo de Pigeon ya que ella poseía una voz preciosa y dulce. Una sonrisa apareció en sus labios al recordar los momentos felices que ella siempre tuvo con su gemela a su lado.

A ghrian a's a ghealaich, stuir sinn

Gu uair ar cliu s ar gloire

La menor de las Roth no dejaba de cantar aunque poco a poco su voz se escuchaba ya algo entrecortada pero no dejaba de liberar sus emociones, Pigeon ya no sentía aquel dolor en su pecho, ahora era remplazado por uno cálido y hermoso. Eso significaba que su hermana ya estaba un poco mejor, aunque podía sentir algo de nostalgia y tristeza en su ser. Desde que la menor tiene memoria, ella y Raven siempre tenían un vínculo especial, un lazo de hermandad de la cual nada ni nadie podía romper; solamente ellas mismas podían hacerlo, pero sabían perfectamente bien que jamás en sus vidas lo harían.

Naoidhean bhig, ar righinn og
Mhaighdean uashaill bhan

Poco a poco la canción de las gemelas iba terminando, mientras que la titán de cuervo embozaba una cálida sonrisa cuando su pequeña hermana había finalizado la letra de la canción. En cuanto a Pigeon una vez que ella finalizó la canción miró con tristeza y rendición la puerta, se levantó con elegancia del suelo mientras estaba dispuesta a irse a su habitación, fue en ese momento cuando escuchó la pacífica y gentil voz de su gemela comenzando nuevamente la canción, al mismo tiempo en que Raven abrió la puerta de su habitación mientras que su voz comenzaba a escucharse un poco más fuerte en donde ella y su hermana estaban.

Pigeon se volteó completamente mientras que sus lágrimas comenzaron a escapárseles de sus ojos amatistas, no eran de tristeza ni tampoco de nostalgia; eran de felicidad. Nuevamente al escuchar la hermosa voz de su gemela cantando de una manera tan asombrosa le hizo sentir una inmensa felicidad. Raven disfrutaba ese momento de convivencia a lado de su hermana, cuando la mayor había salido de su habitación sintió un poco de lastima por su hermana cuando ella se había rendido tan fácilmente. Cuando la pelivioleta mayor terminó de cantar, Pigeon no contuvo sus ansias y abrazo a su hermana mientras que la titán mayor le devolvió el abrazo solamente por unos segundos.

– Deja de llorar como Magdalena. – dijo burlonamente Raven mientras secaba las lágrimas de su hermana.

– Perdón…

– Y tampoco digas disculpas que no hiciste nada llorona. – río Raven mientras que su pequeña hermana asentía torpemente. – Ahora ¿De qué querías hablar? – preguntó la mayor mientras se recargaba en la puerta de su habitación.

– De nada… solamente quería que salieras de tu habitación. – sonrió Pigeon divertidamente mientras observaba como su hermana fruncía el entrecejo.

– Pigeon. – la menor río divertida mientras le sacaba a su hermana una que otra sonrisa.

– Esta bien… quería saber si tu ¿Quieres acompañarme a caminar un rato por la ciudad? Si tú quieres.

– ¿Te parece bien si tomamos un café en mi lugar favorito? – preguntó Raven a su gemela mientras que ella asentía.

– Si, si quiero.

– Bien cámbiate y nos iremos dentro unos minutos. – informó la Roth mayor a la menor.

– No tardo. – río divertida Pigeon mientras salía corriendo emocionada, sacando una sonrisa más a Raven. En ese momento su mirada se tornó cálida y gentil al ver como su hermanita canturreaba alegremente mientras daba pequeños saltos.

– No has cambiado en nada Gigi. – se dijo a sí misma la titán gótica mientras entraba a la habitación para cambiarse, pero en ese momento su mente la había transportado a Nunca Más. – Oh fantástico. – dijo sarcásticamente la chica.

– Hola Rae-Rae. – canturreó Alegría mientras la saludaba de forma aniñada.

– ¿Y ahora qué demonios quieres hablar conmigo Alegría? – preguntó irritada Raven.

– ¿Yo? – dijo la Raven de capucha rosada mientras se señalaba así misma.

– Ni modo que el vecino.

– Yo no soy la que quiero hablar. La que si quiere hablar contigo es Amor. – dijo infantilmente Alegría mientras señalaba a la Raven de capucha purpura.

– Hola Rae. – saludo cariñosamente Amor que ya estaba enfrente de su portadora.

– ¿Qué es lo que quieres? – preguntó rudamente Raven sacando una risa divertida y cálida de su emoción purpura.

– Hablar contigo querida. – respondió Amor en un tono materno.

– ¿Y de qué quieres hablar? – la pelivioleta cruzó sus brazos mientras miraba fijamente a su emoción.

– De nuestra querida y dulce hermanita. Veo que ella te ha estado cambiando todo este tiempo querida. – respondió la emoción purpura, Raven simplemente arqueó una ceja sin quitarle la vista de encima a su emoción.

– ¿Y?

– Y gracias a ella te has vuelto más abierta e incluso hasta expresar lo que sientes. – Amor miró con cariño a su portadora mientras que ella rodaba sus ojos como si no le interesara.

– ¿Ya terminaste? – preguntó con aburrición Raven mientras se estaba impacientando.

– No… también quería hablar contigo sobre Chico Bestia. – comentó Amor con un deje de nostalgia y a la vez de tristeza, que por supuesto en ese momento la portadora al escuchar el nombre del metamorfo su corazón comenzó a latir fuertemente de su pecho.

– ¿Y qué tiene que ver él en nuestra platica?

– Solamente quería decirte que aun tienes tiempo para declarar tus sentimientos a él. – en ese momento Raven se ruborizó al extremo. – Sé que en estos momentos Terra esta con él en el momento justo cuando tu apareces, siendo sincera Rae he visto que Chico Bestia ya no se siente más atraído por ella.

– ¿Y tú como lo sabes? – preguntó un poco interesada pero a la vez temerosa la gótica.

– Él ya no la mira cómo te ve a ti ahora. – confesó Amor.

– Mph, sea lo que tengas en mente Amor estás muy equivocada. Yo no estoy enamorada de Chico Bestia. – gruño con irritabilidad la chica cuervo mientras tenía el ceño fruncido. – Ahora si me disculpas me voy. Y ni se te ocurra a molestarme con eso de Chico Bestia. ¿Entendido? – dicho esto Raven se fue de Nunca Más, pero, lo que ella no sabía era que Amor sonrió divertida mientras ladeaba levemente su cabeza.

– Querida Rae aunque tú no lo quieras admitirlo estas enamorada de él. El amor es la única cosa que tiene el poder para vencer hasta el mismo enemigo; el orgullo.

Raven apareció nuevamente en su habitación, dejó aun lados aquella pequeña platica con Amor y se dispuso en arreglarse para su salida con su hermana; su conjunto era unos pantalones negros pegados y entubados, una blusa de manga larga de algodón color azul marino, una pañoleta/bufanda de cuadros grises y negros, una boina tejida color negro, unos converse negros y por ultimo usaba el collar de paloma. En ese momento alguien había tocado la puerta de su habitación, la chica cuervo se dirigió a ésta para abrirla, justo cuando la abrió se quedó quieta en su lugar mientras arqueaba una ceja. Frente a ella se encontraba nada más ni nada menos que Chico Bestia de espaldas.

– Hola Raven me preguntaba si… – en ese momento el metamorfo se volteó cuando escuchó la puerta de la habitación abriéndose y para su sorpresa vio que su compañera estaba vestida de civil. – Uh… ¿Por qué estas vestida así? – el titán verde señalo de pies a cabeza a su compañera.

– Porque sí. ¿Algún problema con eso? – Raven miró molestamente a su compañero mientras que él se lo negaba nerviosamente.

– No, no para nada. Es sólo que es raro verte vestida así. – en ese momento Chico Bestia quería que se lo tragara la tierra por aquel comentario. – P-Perdón no quise…

– Mira mejor ya cállate que no quiero escuchar más de tus estupideces. – dijo furiosamente la pelivioleta mayor mientras salía hecha una fiera de su habitación para buscar a su hermana y salir de la torre cuanto antes.

– E-Espera Raven ¿A dónde vas? – preguntó despavorido el metamorfo mientras perseguía a su compañera.

– A donde yo vaya no es tu incumbencia Chico Bestia. – dijo seca y fríamente la titán oscura haciendo estremecer un poco al chico verde. – Y deja ya de seguirme ¿Quieres?

– Lo haré si me dices a dónde vas. – insistió el titán mientras que la chica cuervo lo ignoraba. Eso hizo enfadar a Chico Bestia que la única cosa inteligente que hizo fue ponerse enfrente de Raven impidiendo a que ella siguiera en su camino.

– Muévete. – gruño irritada.

– No lo haré hasta que respondas mi pregunta que te hice. – dijo con seguridad el metamorfo haciendo que a la titán gótica se estremeciera a ver tanta seguridad en su compañero.

– Y yo ya te dije de lo que yo haga no es de tu incumbencia. – reclamó entre dientes mientras se hacía a un lado del chico verde. Pero él fue mucho más rápido que ella que volvió a interponerse en su camino. – ¡Te dije que te movieras!

– ¡Y yo te dije que no lo haré! – volvió a reclamar Chico Bestia ya casi perdiendo la paciencia.

– ¡Que te quites de mi camino te digo Chico Bestia antes de que pierda la paciencia! – vocifero ya irritada la pelivioleta mayor.

– ¡Si tan sólo me dijeras a dónde vas con mucho gusto te dejaría ir! – gritó ya fastidiado Chico Bestia.

– ¡Para mí sería mucho mejor que lo hicieras de una buena maldita vez!

– ¡Pues fíjate que yo…! – antes de que el metamorfo siguiera hablando una voz llena de calma y a la vez de inocencia interfirió en ese momento.

– ¿Qué pasa? ¿Por qué tanto grito? – los dos titanes miraron se voltearon a ver a la dueña de aquella voz, y para su sorpresa era Pigeon quien había interferido.

– Pigeon… – dijeron al unisonó la pelivioleta mayor y el peliverde.

La chica usaba un hermoso vestido; el conjunto de la parte arriba era completamente blanca y con mangas largas de encaje a la vez que dejaba ver sus hombros descubiertos, mientras que la parte de la falda era de un color rosa pálido con hermosos floreados, en la parte de la cintura tenía un cinturón color chocolate. Su cabello la tenía suelto y con tirabuzones y curiosamente tenía un velo transparente color blanco. Y finalmente en el cuello de la chica tenía el collar de cuervo.

– ¿Raven qué está sucediendo? Tus gritos y el de Chico Bestia se escuchan desde mi habitación. – la titán arquera camino hacia su hermana y su amigo mientras los miraba preocupada. – ¿Pasa algo?

– No, no pasa nada Pigeon. – dijo o más bien mintió Raven mientras que Chico Bestia la miraba con decepción y molestia. – ¿Nos vamos?

– S-Sí. – musitó la gemela menor.

– Bien vámonos. – en eso la gemela mayor tomó de la muñeca de su hermana mientras que ella la jaló con gentileza para dirigirse rápidamente a la salida.

– Pigeon. – en eso habló el metamorfo mientras seguía a las dos hermanas. – Me podrías decir ¿A dónde van tú y Raven?

– A pasear. – respondió Pigeon pero en ese momento sintió como su gemela le apretó con fuerza su muñeca haciendo que la menor dejara salir un leve quejido de dolor.

– Ya veo. – asintió el chico verde. – ¿Puedo acompañarlas? – justo cuando Raven iba a responderle con brusquedad Pigeon se le había adelantado.

– Lo siento Chico Bestia pero no puedes venir con nosotras. Es una salida de hermanas. Espero que lo comprendas. – la titán arquera le dedicó una sonrisa cálida y sincera al muchacho mientras que él entendía la decisión de su amiga.

– De acuerdo. Que se diviertan entonces Raven, Pigeon. – la chica gótica rodó los ojos como si estuviera diciendo un "si, como sea" mientras que la chica blanca asentía ligeramente.

Una vez que las hermanas Roth salieron de la torre habían llegado por fin al centro de la ciudad, las personas miraron con admiración y emoción a las dos titanes mientras que Raven ignoraba las miradas de los ciudadanos, entre tanto Pigeon simplemente miraba con alegría y calidez a las personas. En ese momento cuatro niños corrieron hacia las heroínas mientras les pedían sus autógrafos, en eso uno de ellos tropezó delante de ellas mientras que la gemela menor se incoó y le ayudó a levantarse mientras que el pequeño estaba rojito de la vergüenza.

La pelivioleta menor le dedicó una sonrisa dulce y maternal al niño cuando él le pidió de favor que le autografiara un cuaderno tamaño pequeño, Pigeon tomó el cuaderno junto con una pluma que otro niño le ofreció y allí comenzó a dar su firma. Raven al ver aquel gesto de su hermana no pudo evitar sonreír, al igual que su hermana menor, ella también comenzó a dar autógrafos y porque no también fotografías con sus fans. Después de un día de dar autógrafos y de tomarse fotografías las gemelas decidieron en tomar un merecido descanso y un tiempo para ellas mismas.

En ese momento las dos chicas habían llegado a un Starbucks, no había muchas personas pero el ambiente era agradable, Pigeon veía con mucha curiosidad los menús de cafés, postres y otro tipo de bebidas de las pizarras mientras que Raven reía internamente por la inocencia de su gemela. La gemela mayor llevó a su hermana en la caja mientras que en un abrir y cerrar una chica de cabello corto negro con luces fiuchas, tez blanca, complexión delgada y ojos verdes apareció.

– Hola Rachel. – dijo la morena. – ¿Lo de siempre?

– Hola Beca. Y si lo de siempre; un vaso grande de té hiervas con jazmín. – respondió la titán.

– Oki doki. – la muchacha comenzó a escribir en un hoja de papel la orden mientras que ella se lo entregaba a uno de sus compañeros. – ¿Nueva amiga? – preguntó Beca a la titán gótica mientras señalaba a su gemela.

– No. Hermana. – respondió con sinceridad Raven mientras que Beca arqueaba una ceja. – Rebeca ella es mi hermana gemela menor Evengelina. Evengelina ella es Rebeca Woltzberg.

– Mucho gusto en conocerte Rebeca. – dijo amigablemente Pigeon.

– O por favor solo dime Beca, y para mí también es un gusto conocerte Evengelina. – en eso Beca miró a su clienta favorita con una mirada que le estuviera diciendo "¿Por qué nunca me mencionaste que tenías una hermana?" a lo cual la pelivioleta mayor desvió su vista de la encargada de la registradora. – Bien ¿Qué es lo que quieres ordenar Evengelina?

– Mmm… sería tan amable de darme una rebana de pastel de chocolate y de tomar un té verde con un toquecito de miel de abeja, por favor. – dijo educadamente la pelivioleta menor sacando del asombro a la gerente, en eso Beca le sonrió amigablemente para después asentir.

– De acuerdo. Una rebana de pastel de chocolate y un té verde con miel de abeja estará en camino. – la chica de cabello negro y mechas fiuchas comenzó a tomar su orden para después entregársela a uno de sus compañeros. – Enseguida estarán sus órdenes chicas. Y en total serian 1.50 para ti Rachel y para ti Evengelina 3.45.

– Gracias. – agradecieron las dos gemelas mientras pagaban sus órdenes.

Las titanes gemelas se retiraron de la caja mientras se sentaban en uno de los tantos taburetes que se encontraban en los lados de las ventanas del lugar. Cuando las dos hermanas se sentaron en su lugar ambas quedaron frente a frente mirándose uno a la otra; Pigeon le dedicó a su hermana mayor una sonrisa cálida y alegre mientras que Raven simplemente la miraba con una ceja arqueada.

– ¿Y de qué quieres hablar Rae? – preguntó la titán blanca llena de inocencia y calma.

– No tengo nada de qué hablar. – respondió con tranquilidad Raven mientras desviaba su vista de la de su hermana menor.

– Raven… ¿Por qué Terra y tú se ven con tanto desprecio? – preguntó con preocupación y confusión a la vez la arquera.

– Porque no nos llevamos bien. – respondió casi secamente la chica cuervo a su hermana.

– ¿Por qué? – miró con inocencia y preocupación Pigeon a Raven mientras que la titán gótica dejó escapar un suspiro cansado.

– Bien te lo diré, simplemente porque me gustó mucho ver la expresión de loquera de la cara de topo. – río divertida la chica cuervo mientras que la arquera negaba levemente su cabeza pero a la vez miraba con cariño a su hermana. – Veras Pigeon hace tiempo Terra…

– Sus órdenes. – en ese momento llegó Beca con las ordenes de las chicas interrumpiendo el inicio de la plática entre ellas.

– Gracias Beca. – dijo agradecida Pigeon.

– De nada Eve. – respondió la gerente. – ¿Se les ofrece algo más?

(N/A: Eve suena algo así "Ib")

– No. – comentó sin emoción Raven.

– Eso sería todo Beca, y gracias por habernos atendido. – volvió en agradecer la titán blanca.

– Por nada Eve. Bueno que tengan buen provecho las dos. – con eso ultimo Beca se retiró de la mesa y se fue atender a los otros clientes.

– Beca es muy agradable. ¿No lo crees Rae? – comentó la gemela menor en un tono de agrado mientras que la mayor asentía.

– Si. – Raven tomó cuidadosamente el vaso mientras soplaba cuidadosamente la caliente bebida para después bebérselo en pequeños sorbos. – Bien como te estaba diciendo Pigeon. Hace algunos años Terra fue un miembro más del equipo titán, pero, debido que al principio ella tenía problemas con sus poderes.

– ¿Qué tipo de poderes tiene ella? – preguntó curiosa Pigeon.

– Puede controlar lo que esté relacionado con la tierra. – comentó sin emoción la gótica mientras que un tic comenzó en aparecerle en uno de sus ojos al recordar dicho momento que ella y la rubia tuvieron una pelea en el lodo cuando ella los traiciono.

– Vaya se escucha interesante. – dijo inocentemente la arquera mientras bebía cuidadosamente su té.

– Si pero no confíes tanto ella, porque no sabes si algún día te vaya a apuñalar por la espalda. – replicó en un tono de frialdad y molestia.

– ¿Por qué lo dices hermana?

– Bueno tal como te estaba diciendo pequeña hermana. Terra no es más que una traidora, ella nos traiciono con tal de seguir a Slade y eso ahí no ha acabado, ella intentó en asesinarnos debido a las órdenes de Slade. – explicó con una voz llena de rencor y frialdad, cosa que para la titán blanca se musitó y a la vez se había quedado anonadada.

– Es por esa razón que ambas tienen tanto rencor. – Raven asintió ante el comentario de su gemela.

– Así es.

– Mmm… yo pensaba que era por otra cosa. – lo dijo pensando Pigeon mientras bebía con cuidado su té, para eso a la titán oscura le entró curiosidad por aquel comentario que su hermana dijo.

– ¿A qué te refieres con eso Pigeon? – preguntó algo curiosa la chica cuervo que por supuesto eso hizo que la pobre de Pigeon se atragantara y a la vez se quemara con su bebida su garganta. – ¿Pigeon estas bien? – preguntó alarmada Raven mientras que su gemela asentía con algo de dificultad y a la vez que tosía levemente.

– Si… *cof*… no te preocupes… estoy bien. – respondió con una voz temblorosa y a la vez ronca mientras le dedicaba a su hermana mayor una sonrisa sincera.

– ¿Segura?

– Si. – la arquera comenzó a partir en trozos pequeños el pastel mientras comía el primer bocado del postre. – Mmm… este pastel sabe delicioso. ¿Quieres un poco Rae?

– No tú disfrútalo. Es tuyo. – Pigeon ladeó levemente su cabeza mientras partía otro pedazo de pastel con el tenedor, en eso clavó el objeto en el postre mientras lo ponía frente a su gemela.

– Solo un pedazo Rae. ¿Por favor? Si no te gusta ya no te daré más ¿sí? – insistió la arquera mientras ponía una carita de perrito abandonado.

– Argh, está bien. – en eso la menor se lo agradeció con una sonrisa alegre y contagiosa cuando vio a su hermana mayor comer el pedazo de pastel.

En ese momento las pupilas de Raven se dilataron de más mientras que un hermoso y cálido sentimiento inundo su pecho al saborear el tan exquisito dulce en su paladar, así tanto tiempo que nunca comía algún dulce cuando ella y su gemela vivían en algún tiempo en Azarath en ese momento, un recuerdo se le había venido a la mente. Un recuerdo que hacia tantos años había dejado al olvido. Un recuerdo de ella y de Pigeon.

FLASHBACK

En uno de los templos de Azarath se encontraban dos niñas de 3 años de edad limpiando el lugar, el suelo estaba lleno de lodo y agua mientras que ellas limpiaban sin quejarse; bueno más bien Raven era la que comenzaba a refunfuñar del enojo por el tal castigo que les había dado uno de los seguidores de Azar, debido a que la mujer rechazó en ser la novia de aquel sujeto, el muy descarado hizo una rabieta como niño chiquito, y debido a esa rabieta, los jarrones de agua y algunas macetas con tierra que estaban allí como parte de la decoración del templo los comenzó a romper. Y para el colmo él les echó la culpa a las dos pequeñas en especial a Pigeon, quien por supuesto en ese momento tenía serios problemas para controlar sus poderes.

– No te enfades Rae. – suplicó Pigeon con una voz inocente.

– ¿Cómo quieres que no me enfade? Ese tonto de Josanés (N/A: Se pronuncia algo así Yosanés) nos echó la culpa con sus rabietas de niño chiquito Gigi, en cambio nosotras no hacemos eso. – reclamó con enfado la pequeña Raven a su hermanita.

– Bueno en eso tienes razón. – la pequeña niña de leotardo blanco dejó escapar un suspiro cansado mientras se encaminaba en la estatua de la Gran Azar I, en ese momento justo cuando ella iba a limpiar la estatua algo le llamó la atención. – ¡Rae mira lo encontré!

– ¿Qué es? – preguntó la niña de leotardo azul oscuro mientras se dirigió hasta su hermana.

– ¡Mira! – exclamó Pigeon mientras tenía una bolsa de tela.

– ¿De dónde lo sacaste? – preguntó curiosa Raven mientras miraba con inocencia la bolsa.

– De allí. – señaló la estatua su gemela.

– Veamos lo que hay adentro.

– Si.

Ambas gemelas comenzaron a abrir la bolsa mientras que en ese momento un olor dulce y agradable inundo sus pequeñas fosas nasales y a la vez que una extraña sensación comenzó a llenarles agua en la boca. Raven sacó de la bolsa una barra oscura, grande y tamaño mediano mientras inspeccionaba con curiosidad; mientras tanto Pigeon no sabía si era correcto en tomar algo ajeno, pero, debido a la inocencia que tenía ella y su hermana no dudaron ni un segundo en averiguar que era esa cosa oscura y a la vez que olía delicioso.

– ¿Sabes qué es eso Rae? – preguntó inocentemente la gemela blanca.

– Parece que si Gigi. – afirmó con algo de duda la gemela oscura.

– ¿Enserio? ¿Qué es?

– Umm… esto es… como lo llamaba Azar… – la pequeña Raven comenzó a dudar de que era aquel dulce en ese momento se le encendió el foco cuando recordó aquella palabra que su mentora siempre decía a cada rato cuando cantaba de la alegría cuando comía aquel objeto dulzón y oscuro. – Ah!, chocolate.

– ¿Chocolate? – preguntó inocentemente Pigeon.

– Si. – asintió la pelivioleta mayor. – Así le llama Azar a esto.

– Mmm…

– Vamos a probarlo Gigi. – dijo inocentemente la niña a su hermana quien también asentía curiosa.

En ese momento la mayor de las Roth partió a la mitad la barra de chocolate mientras le dio a su hermana la pieza cortada, al mismo tiempo las dos niñas dieron un pequeño mordisco al dulce mientras saboreaban curiosamente la golosina. Al momento en que aquel sabor del cacao comenzó en invadir la cavidad bucal de las niñas una explosión de calidez y felicidad comenzó en inundar el ser de las gemelas. Las miradas amatistas de las pequeñas se dilataron de más cuando un brillo de felicidad e inocencia aparecieron en éstas, al mismo tiempo que una sonrisa de felicidad decoraba sus pequeños labios y a la vez que sus rechonchas mejillas se tornaban en un color rosadito.

Aquella sensación era hermoso y a la vez cálido. Era como un cálido abrazo como los que les daba Arella, su madre, y a la vez que esa misma sensación era tan parecida como el AMOR. Ninguna de las dos se habían que en su alrededor un aura oscura y un aura blanca comenzaron a destruir la mitad del templo y por supuesto también en aquel monje llamado Josanés tuvo su karma por la culpabilidad que les hecho a las pobres hijas de Arella. Raven y Pigeon rieron contentísimas mientras continuaban comiendo los chocolates que se encontraban en la bolsita.

FLASHBACK

– ¿Qué te parece Rae? – preguntó inocentemente la gemela menor a su hermana mientras que ella tenía aquel brillo en su mirada amatista.

– Sabe delicioso. – respondió con sinceridad mientras sonreía cálidamente. – Hacia tanto tiempo que no comía algún dulce, ni mucho menos chocolate. – confesó la mayor.

– ¿Nunca has comido algún dulce? – preguntó sorpresivamente la pelivioleta menor.

– No.

– ¿Y eso por qué?

–… – Raven no dijo nada simplemente su mirada estaba fija en su gemela como si ella supiera la respuesta, en ese momento Pigeon lo captó todo mientras que ella bajaba su mirada.

– Entiendo. Entonces soy yo culpable.

– Pigeon tú no tienes la culpa de nada. Simplemente… las personas cambian. – dijo la titán oscura mientras bebía cuidadosamente su té de hierbas.

Las personas cambian… – pensó con un deje de tristeza la titán blanca mientras comía lentamente un pedazo de su pastel.

Después de que ambas hermanas terminaran de terminar su té y el pastelito se retiraron del café mientras caminaban por las calles de la ciudad, hasta llegar al centro comercial, al estar dentro del edificio Pigeon le sugirió a Raven que en vez de ver ropa en las tiendas departamentales quería ir a ver unos libros en la librería; cosa que para la Roth mayor no dudo ni un segundo y aceptó esa petición de su hermana menor. Las dos hermanas caminaron apresuradas, o más bien, fue la Roth menor quien lo hizo mientras que ella se llevaba casi a rastras a su pobre hermana mayor; quien por supuesto no pudo evitar verla con algo de seriedad, ya que, para ella ver a Pigeon actuando como si de una niña pequeña se tratase no demostraba ser como una chica de su propia edad, pero, ¿Qué se le podía hacer?, se decía eso cada rato Raven. Desde que ella tiene memoria su pequeña hermana siempre, pero, siempre actuaba de esa manera tan infantil y llena de libertad, cosa que para la pelivioleta mayor le tenía envidia de ello.

Al llegar a la librería Pigeon soltó en ese momento a su hermana mientras se disponía a ver cada sección y cada libro que le llamaba la atención. Raven al ver eso en su hermana no pudo evitar sentir pena cuando las personas la miraban con burla y otros por curiosidad, pero, también debía admitir que tenía suerte de que su pequeña e inocente hermanita nunca había cambiado desde que eran un par de niñas. La titán arquera sintió en ese momento que todos la estaban observando, ella comenzó a verlos con aquella mirada llena de inocencia y confusión, mientras tanto, que los clientes y los gerentes al ver aquella mirada amatista de la joven que mostraba aquellas emociones no pudieron evitar sentirse atraídos por esa curiosidad que les estaba invadiendo. En ese momento Raven actuó de manera sobreprotectora, se dirigió hacia donde se encontraba a su hermana mientras disimulaba que estaba "viendo" los libros de la sección de romance para los jóvenes.

– Mira Raven. – llamó Pigeon a su hermana mayor.

– ¿Qué Pigeon? – preguntó Raven mientras observaba sin interés a su pequeña hermanita, en ese momento su mirada se dilató de más cuando leyó el título del libro.

– ¿Raven puedes comprarme este libro, por favor? – suplicó con aquella carita de niña buena mientras sostenía el libro, que por supuesto éste decía, "Las Cincuenta Sombras de Grey".

– No te voy a comprar ese libro Pigeon. – dijo Raven en un tono seco mientras que sus mejillas comenzaron a tornarse en un leve tono carmesí.

– ¿Eh? ¿Y por qué no Rae? – preguntó confundida la joven titán blanca, ya que siempre su hermana jamás la rechazaba cuando ella quería algo.

– Porque no. Ese tipo de lectura NO son indicados para ti.

– ¿Por qué lo dices? – la pobre titán oscura quería que se la tragara la tierra en ese momento, o mejor aún, que en ese mismo instante que alguien la interrumpiera para evitar que su hermana la mirara con aquella mirada confundida e inocente.

– Porque así lo digo.

– Debe de haber alguna razón para que no me lo quieras comprar. ¿Por qué no me quieres comprar este libro Raven? – Raven se había quedado muda por unos segundos, ¿Cómo podría explicarle a su inocente hermana que ese tipo de literatura no era tan apropiado para una mente tan inocente?

– Te diré la razón querida hermana. – Pigeon la miró atenta y ansiosamente por la respuesta. – Porque no quiero que esa cabecita tuya se ensucie de tanta basura o/y que la dañe por ese error sólo de haberte comprarte ese tipo de libro, prefiero mil veces que Azar baile la macarena en tanga a que tu inocencia se pierda. – explicó la titán gótica a su gemela mientras le daba unas leves palmaditas en la cabeza de la menor, a la vez que la titán blanca la observaba inocente y confusamente.

– ¿? – una sonrisa se transformó en los labios de Raven al ver aquella inocencia en los ojos de su hermana.

– Nunca cambies por nada por nada Pigeon, y nunca dejes que NADIE te quite esa inocencia que tanto he añorado en estos 14 años. – dijo casi en un susurro la titán oscura mientras abrazaba a su gemela menor y a la vez le besaba la frente justo en donde se encontraba su chacra.

– Tu tampoco no cambies Rae. – Pigeon abrazó a su hermana mientras que una sonrisa cálida y maternal se le apareció en los labios de la chica cuervo.

Así transcurrieron todo el día juntas disfrutando de su paseo hasta que finalmente la noche cayó y aquellas dos jóvenes gemelas regresaron nuevamente a las torre titán. En la cual fueron bien recibidas por sus amigos, a excepción de Terra quien aún seguía un tanto molesta con ellas dos por la pesada broma que le hicieron.

– ¿Así que se divirtieron mucho amigas Raven y Pigeon? – preguntó emocionada Starfire.

– Si. No sabía que en este mundo hubiera tantas cosas tan interesantes, cada día que veo algo nuevo me sorprendo aún más. – explicó Pigeon muy emocionada como si de una pequeña se tratase.

– Hablas como si nunca en tu vida vieras algo como ahora lo estas relatando. – comentó Terra con burla mientras miraba de forma rara a la titán blanca, cosa que molesto mucho a Lucia y a Raven por el mal comportamiento de la rubia.

– Pues de hecho en el lugar de donde provengo no tenemos ese tipo de cosas. – dijo la chica arquera en un tono inocente mientras que la *cof* traidora *cof* titán de poderes de tierra la miraba aún más extraña.

– Ok… si tú lo dices que provienes de otro mundo. – la pelivioleta mayor sintió su sangre hervir cuando escuchó aquel tono de Terra que le había desagradado.

– Terra deja de usar ese tono con mi hermana. – dijo la chica cuervo en un tono molesto mientras observaba a la rubia con una sonrisa burlona y sarcástica.

– ¿De qué tono estás hablando Raven? – preguntó Terra haciéndose la desentendida cosa que molesto mucho a Lucia y Raven.

– Terra por favor. – habló en ese momento Robin llamándole la atención a la rubia.

– ¿Yo que hice? – volvió a preguntar ella fingiendo inocencia.

– Bueno si me disculpan yo me retiro a mi habitación. – comentó Pigeon educadamente.

– Te acompaño. – dijeron al unisonó la pelirroja y la pelivioleta mayor a la chica.

– Bueno yo también me retiro. ¿Nos vamos Terra?

– Si. – las gemelas, en especial la titán gótica, se voltearon enseguida a ver a su compañero quien se iba retirando del living.

– Umm… no quiero entrometerme en tu vida personal Chico Bestia… pero… ¿A dónde van tú y Terra? – preguntó en ese momento la titán blanca a su amigo, quien por supuesto, él, se volteó a verla mientras le dedicaba una sonrisa cálida y amigable.

– Ah, Terra y yo iremos a la feria, Pigeon. – contestó el metamorfo en un tono cariñoso, cosa que para Terra le molesto mucho.

– Que se diviertan mucho pero mucho amigos. – comentó Starfire, cosa que hizo molestar a Raven.

– Por supuesto que así será Star, Bestita ¿Nos vamos? – Terra abrazó el brazo de Chico Bestia mientras que él asentía.

– Regresaremos más tarde chicos, que descansen. – con eso ultimo el metamorfo se retiró del living, o más, fue la rubiecita quien lo estaba jalando hacia la salida.

– Bueno como les estaba diciendo chicos yo me retiro, que descansen y que Xenia les otorgue dulces sueños. – dijo Pigeon mientras les daba las buenas noches a sus compañeros.

– Hasta mañana Pigeon, Raven y Lucy. – dijeron Robin, Starfire y Cyborg.

– Hasta mañana. – replicó Lucia mientras les dedicaba una sonrisa amigable.

– Si como sea. – comentó monótonamente Raven mientras salía del living junto con su hermana y su amiga de la infancia.

Ya de muy noche, como en la madrugada, nuestros queridos héroes al igual que nuestros protagonistas favoritos se encontraban profundamente dormidos en sus camas soñando tranquilamente como el cielo nocturno habla.

Robin, típicamente, soñaba que él había atrapado finalmente al tirano de los villanos mientras que le hacia una entrevista en la revista Times y el periódico "The Jump City Times" diciendo tantas anécdotas de como un líder y un héroes debe cumplir con su deber de proteger a los más débiles, enfrentar al mal, y bla, bla, bla…

Starfire soñaba en su mundo de caramelo y color rosado rodeado de brillantina, unicornios, animalitos de ojitos saltones y brillantes mientras que ella bebía el té tamaritano junto con sus amigas del alma Pigeon, Raven y Lucia mientras hablaban de la vida, la felicidad, el amor, la amistad, shalala, shalala… (N/A: por todos los cielos creo que voy a vomitar "arco iris" con esto y también tendré pesadillas)

Cyborg, bueno, digamos que él estaba soñando de que era el campeón del mundo de tener el record mundial más alto de todos los videojuegos existentes mientras que, en vez de recibir un cheque de 100, 000, 000, 000 de dólares, recibió a cambio 3, 000, 000 fábricas de carnes de la más alta calidad, y porque no, hasta un auto convertible, de carreras marca Ferrari y el auto original de Batman.

Chico Bestia, bueno, últimamente ha tenido sueños bastantes extraños. Y este es uno de ellos. Una pelea de box entre Terra y Raven, y él es el único premio gordo. Claro que en estas ocasiones, para algunos hombres que tengan este tipo de sueños que uno desea ver a dos chicas peleando por él; pero en este caso haremos la excepción. Cada vez que el pobre metamorfo intentaba con escaparse de la pelea; Lucia (Chico Bestia: o cierta escritora loca que está escribiendo esto. Queen-Werempire: Chico Bestia no te metas en lo que estoy escribiendo. CB: ¡Es mi sueño! Queen: ¡Es mi historia!) Siempre lo tenía bien amarrado con sus plantas para que él no se escapara. Cosa que para él se auto-asfixiaba. Aunque la verdad era que él se había enredado entre las sábanas como un toca y así asfixiándose por sí solo.

Raven… bueno digamos que los sueños de ella serian algo… como decirlo, o en este como escribirlo… ¿Anormal? Ok lo diré esta manera, el punto aquí es que ella soñaba 1, 000 maneras de como torturar a una titán rubia-teñida-cara-de-topo desde lo más leve hasta el punto más extremo que un ser humano nunca podría tolerar ni un segundo, y si se preguntan en que numero va de tortura la rubia oxigena (Terra: soy rubia natural ¬_¬#. Queen: En mi historia no lo eres :P), bueno como les estaba diciendo antes de que ALGUIEN me interrumpiera. Terra estaba en la tortura 799, la cual por cierto no revelare ya que podría causar severo trauma para los lectores.

Lucia soñaba los recuerdos de su niñez que tuvo junto con Pigeon y Raven, pero, sinceramente les digo que fue mucho más con Pigeon. En el sueño la pelirroja creaba la hermosa vida silvestre en los jardines del templo, en donde las gemelas Roth se quedaban de niñas, e incluso ella siempre les hacía unas hermosas coronas de flores a sus amigas junto con la de ella mientras que las tres se imaginaban que ellas tres eran unas princesas mientras que el hermoso jardín era el bosque encantado donde salían pasar el mayor tiempo posible divirtiéndose en aquella hermosa e inocente fantasía.

Y finalmente Pigeon, en su sueño ella se encontraba caminando en un enorme, cristalino y hermoso lago mientras sentía la fresca brisa del verano acariciándole suavemente su larga cabellera violeta. La chica tenía una serena tranquilidad en su rostro mientras que ella comenzó a bailar en una hermosa, inocente y femenil danza que hacía y que en ese momento las aguas comenzaron a elevarla hasta un límite en el que el cielo y la tierra se tocaran. Unas hermosas y brillantes luces comenzaron a rodear a Pigeon una vez que ella finalizó con su danza, justo enfrente de ella apareció una enorme, brillante y cálida luz mientras se acercaba a la joven pelivioleta; justamente cuando ella estiraba sus manos para tocar aquella esfera, ésta, se tornó en una esfera oscura y fría que al mismo tiempo había atacado a Pigeon para después encerrar dentro de ésta. La chica en ese momento ella observó a través de la esfera algo que le había dejado en shock y que a la vez le helara la sangre… todo lo que estaba con vida, desde la vida silvestre hasta la humanidad estaba marchito y sin vida… la oscuridad, el dolor y el caos eran solamente los que reinaba desde ahora.

– ¡NO! – gritó en ese momento Pigeon mientras salía de su sueño, un sudor frio había recorrido por todo su cuerpo mientras jadeaba con dificultad. La chica, asustada, salió rápidamente de su cama mientras abría con rapidez las cortinas de su recamara para después respirar y exhalar de alivio. – Fue un sueño… gracias a Azar y a los dioses que fue un sueño… – se dijo así misma aliviada al observar que afuera de su ventana todo estaba normal como debía ser.

En toda esa noche la pobre arquera no pudo volver a dormir debido al insomnio que le había causado aquel sueño. Los primeros rayos solares anunciaban un nuevo día comenzaron a traspasar por la ventana iluminando la habitación de la chica, Pigeon recargo su cabeza sobre el tibio cristal mientras sentía con agrado aquella cálida sensación de los rayos del sol. Poco a poco, aquellos débiles y cansados parpados de la joven titán blanca comenzaron a cerrarse lentamente mientras que el delicado calor de la mañana velaba aquel sueño que había perdido debido al sueño de aquella noche. Mientras tanto los titanes se habían levantado al momento que los primeros rayos del sol se asomaron desde sus ventanas, siendo el primero en levantarse, Cyborg, se dirigió hacia el living para preparar el desayuno para sus compañeros.

Una vez que todos estuvieron allí el delicioso aroma del desayuno inundaron sus fosas nasales haciendo que la saliva se les acumulara en la boca (N/A: inserten aquí su desayuno favorito), una vez que los titanes iban a disponerse a desayunar; Lucia, Starfire y Raven se percataron de que Pigeon no estaba aún con ellos.

– Que raro. Pigeon no se ha levantado y ella es una de las primeras en levantarse. – dijo Lucia mientras observa la puerta del living esperando a que estas se abrieran.

– Tal vez se le haya enredado las sabanas y es por esa razón no se levanta. – comentó burlonamente la rubia teñida.

– Mejor guarda tus comentarios en la caja de sugerencias rubiecita. – dijo Lucia a Terra mientras que ella le fulminaba seriamente.

– Iré a ver a Pigeon. Es muy raro que ella se levante tan tarde. – dijo Raven mientras salía del living.

– Ok… eso sí que se vio demasiado raro en Raven. – comentó la *cof* traidora *cof* titán de poderes de tierra.

– Bueno es algo normal entre las hermanas. – dijo Cyborg.

– Y más si se trata de las mayores. – aplicó Chico Bestia.

– Lastima que mi hermana no sea así como lo son Pigeon y Raven. – dijo en un tono afligido Starfire.

– No te pongas triste Star. Ya verás que con el tiempo Blackfire y tú tendrán nuevamente esa hermandad perdida. – comentó Lucia dándole los ánimos a la Princesa de Tamaran.

– ¿Enserio lo crees amiga Lucy? – se le iluminó en ese momento el rostro a la alienígena mientras que la azariana pelirroja asintió.

– Por supuesto que sí. Tienes de ejemplo a Gigi y a Rae, después de tanto tiempo de estar separadas el destino quiso que ya era el momento de que esas dos gemelitas se reunieran otra vez. – una sonrisa tierna y amigable decoró los labios de la Hilary.

– Y hablando de Pigeon y Raven. Lucia, ¿Tú sabes la razón de la separación de ellas? Últimamente hemos escuchado la poca conversación de las chicas sobre ese tema de su separación. – dijo Robin a Lucia.

– Uh? ¿Raven y Gigi no les han comentado eso? – preguntó ella mientras que todos lo negaban, a excepción de Terra que ella no sabía ni un cacahuate de lo que estaba ocurriendo.

– ¿De qué tanto están hablando? ¿Separación? ¿Pigeon y Raven? ¿Qué está ocurriendo aquí? – dijo un sinfín de preguntas al equipo titán mientras que Chico Bestia, como todo amigo, decidió relatarle lo que él sabía de la separación de las gemelas.

– Mmm… vaya entonces no lo saben por completo. – dijo en ese instante Lucia a sus compañeros.

– ¿Acaso tu sabes algo Lucia? – preguntó Cyborg.

– La verdad es que si Cyborg. Es más. Yo fui testigo de esa separación. – confesó la chica mientras sonaba afligida y triste.

– ¿Podrías contárnoslo? – preguntó Chico Bestia, una vez que él dejó de contarle a Terra del suceso de las Roth.

– No es mi derecho hablar de este tema. Ni mucho menos si se tratan de mis amigas. Si Pigeon o Raven no les han contado de eso, entonces, yo no tengo que darles esa explicación. – la voz de la titán botánica comenzó a fallarle, carraspeó un poco y con las únicas fuerzas que le quedaban para hablar dijo. – Solamente les diré una cosa más. Tengan paciencia de Gigi y Rae, tal vez, sólo tal vez ellas les explique la razón detrás de sus vidas. No es nada fácil desenterrar algo del pasado.

Todos se quedaron callados en ese momento. Mientras reflexionaban las palabras de Lucia. Todo el equipo titán quería saber el pasado de sus amigas, pero, tendrían que ser muy pero muy pacientes para que ellas dos se abrieran y así contarles las cosas que les había sucedido en su pasado. Mientras tanto con cierta titán oscura. Raven había llegado a la puerta de la recamara de su hermana, sin pensarlo dos veces ella tocó varias la puerta. La Roth mayor sabía bien que irrumpir la privacidad de alguien podía causarle una gran molestia hacia esa persona… pero… no a Pigeon. Ella era una chica muy diferente, es más, hasta Raven había notado que su hermana le gustaba mucho que alguien le hiciera compañía eso también que ella los invitaba a pasar un tiempo con ella en su habitación. Desde que la pelivioleta mayor tenía memoria; Pigeon siempre se emocionaba demasiado cuando su madre; Arella, o su amiga Lucia las visitaban, aunque fuera en un corto tiempo de visita ella siempre se sentía muy feliz.

Al no recibir respuesta alguna de su gemela. Raven hizo algo que jamás, y digo, jamás en su vida haría. Entrar por si sola a la habitación de su hermana. Cuando la chica cuervo entró a la habitación se quedó estática en la entrada de la puerta mientras que una sensación de calidez y ternura se apoderó en ella. justo en frente de ella se encontraba una Pigeon descansando en el cristal de la ventana, mientras que los brillantes, dorados y cálidos rayos del sol hacían que la belleza de la chica dormida resaltaran tenuemente. Al ver esa imagen de su pequeña hermana, Raven, se acercó sigilosamente hacia a ella queriendo evitar a la Bella Durmiente de Pigeon. Al llegar a un lado de su gemela, la titán oscura la miró dulcemente, aquellas facciones delicadas y tiernas de su hermana le hacían sentir a Raven velar y proteger aquella inocencia que su hermana demostraba al dormir, y porque no, también cuando estaba despierta.

En ese momento Raven depositó un tierno beso sobre la sien de su hermana. La miró con cariño mientras le colocaba una manta sobre su cuerpo, ya que ella no quería decirle que se levantara para que durmiera en la cama como era debido, antes de que la pelivioleta mayor decidiera irse de la recamara le dijo a su gemela algo que ni ella misma lo hubiera creído.

– No importa cuánto hayas crecido, tú siempre serás mi pequeña, tierna y especial hermanita. Te quiero mucho Gigi. – depositó un beso más en la sien de su gemela para después irse.

Sin que Raven lo supiera Pigeon había escuchado su comentario. La titán blanca quitó su cabeza de la ventana para después observar la puerta de su habitación. La chica embozó una cariñosa y angelical sonrisa mientras que las cuatro paredes de su habitación habían sido testigo de lo que ella dijo.

– Yo también te quiero, Rae.

La chica se levantó del suelo mientras dejaba nuevamente la manta sobre su cama, sacó del armario su vestimenta de combate mientas se quitaba la pijama y para después ponerse su conjunto. Se fue hacia su peinado y comenzó a cepillarse cuidadosa y gentilmente su cabello para luego hacerse una media-cola en forma de trenza. Justamente cuando la chica blanca se iba a retirar de su habitación un fuerte dolor punzante comenzó a sentir en su ojo derecho. Aquel dolor era tan doloroso e insoportable que hasta Pigeon sintió como si alguien se lo fuera arrancar bruscamente en ese mismo instante. La chica ahogó un gemido casi desgarrador mientras se mordía fuertemente sus labios hasta hacerlos sangrar levemente. Un sudor frío comenzó por recorrerle por todo su cuerpo haciendo que algunos mechones de su cabello se le pegará en el rostro, unas lágrimas gruesas resbalaban de sus ojos hasta el mentón mientras que su rostro mostraba el dolor y la desesperación con tal de desaparecer esa molestia punzante de su ojo.

Pigeon pensó que en ese momento se desmayaría en cualquier momento debido al fuerte dolor que seguía aumentando y aumentado cada vez más. Con algo de torpeza se dirigió hacia su peinador mientras que con desesperación y agonía comenzó a esculcar asustada entre los cajones aquel frasco amatista, cuando lo encontró, la chica destapó la tapa del frasco mientras se aplicaba tres gotas de aquel líquido. Entrecerró fuertemente su ojos esperando a que el dolor disminuyera, la medicina tuvo que tardar más de un minuto hasta que resultara efecto, un suspiro de alivio dejó escapar la pelivioleta menor mientras que ella se recostó en su cama de costado izquierdo mientras que su mirada estaba fija en la hermosa ciudad a través de la ventana.

¿Por qué me tiene que pasar esto? Como quisiera que esto desapareciera. Duele. Duele mucho. Pero. Lo que más me duele es estar encerrada hasta que todo este se calme. – pensó la chica con un deje de tristeza se cubrió el ojo afectado con una de sus manos mientras que su mirada reflejaba el dolor y la tristeza.

Mientras tanto en el living… Raven había regresado al lugar, sin su hermana, solamente el único desayuno que había consumido era su té de hierbas.

– Es una lástima de que tu hermana no nos acompañe en el desayuno Raven. Y yo que tenía tantas ganas de platicar con ella. – dijo Terra mientras sacaba de quicio a Raven y Lucia.

– Tienes mucha razón Terra es una verdadera pero verdadera de que no puedas platicar con Gigi, pero tendrás que aguantarte ya que la pobre está dormida. – la pelirrubia frunció su ceño al no gustarle aquel tono que le hizo la Hilary.

– Bueno titanes, dentro de una hora comenzaremos con el entrenamiento. Así que aprovechen el tiempo porque tendremos un día largo. – avisó Robin a su equipo.

– Awww… ¿Tan poquito tiempo nos das para descansar? ¿No nos puedes dar un poco más de tiempo Robin? – preguntó la titán de poderes botánicos mientras hacía un puchero de niña pequeña.

– No. Ya debes de acostumbrarte a esta rutina Lucia. – llamó la atención el chico maravilla a Lucia.

– Argh, es que todos los días de toda la semana de todo este mes hemos estado haciendo lo mismo, lo mismo y lo mismo. – refunfuño la pelirroja.

– Pues si tanto te aburres de hacer lo mismo todos los días entonces te daré el doble de entrenamiento. – todos los titanes lo miraron con incredulidad.

– Uh… eso quisiera verlo en primera fila. – pensó Terra mientras encorvaba una sonrisa de oreja a oreja viendo a la pobre de Lucia impactada.

– No te atreverías. – dijo la Hilary.

– Pues créeme que si lo haré si sigues comportándote de esa forma Lucia. – replicó Robin.

Alguien no dormirá bien esta noche en la cama de hiedras venenosas. – pensó maléficamente Lucia.

En ese momento, justamente cuando la chica iba a reclamarle al líder, las puertas del living se abrieron automáticamente dejando ver a una Pigeon sonriente.

– ¡Buenos días chicos buenos días hermana! – saludó amigablemente la titán blanca.

– ¡Gigi! – gritó en ese momento Lucia mientras se lanzaba hacia la pelivioleta menor para después abrazarla y llorando.

– ¿Qué pasa Lucy? ¿Por qué lloras? – preguntó confundida la Roth menor.

– ¡Gigi! ¡Dile a Robin que no sea injusto con nosotros y conmigo! ¡Él solamente nos dará sólo una hora de descanso Gigi, UNA HORA! – se quejó infantilmente la vieja amiga de la infancia de Pigeon. – ¡Y para el colmo el semáforo ese quiere que haga el doble de entrenamiento!

– ¿Eso es cierto Robin? – preguntó calmadamente Pigeon mientras miraba algo sorprendida a su compañero.

– Si me dejaras explicar ahora mi versión tal vez entenderías lo que está sucediendo en realidad Pigeon. – dijo con seriedad Robin a su compañera.

– Está bien. Te escucho. – respondió con una tranquilidad la titán blanca mientras que Robin comenzaba a relatarle todo lo que estaba sucediendo hasta terminar por completo su relato. – Ya veo. Con que era eso. – entendió la pelivioleta menor sin quitarle la mirada de su compañero.

– Me alegra de que escucharas. – dijo Robin.

– Por lo que he visto has dicho toda la verdad, eres sincero Robin, lo sé porque tu mirada lo dice todo. – comentó con sinceridad Pigeon ocasionando en Robin un ligero rubor.

– Umm… pues… gracias por entender. – agradeció apenado cosa que a la titán blanca sonrió cálidamente.

– Y en cuanto a ti Lucy tienes que obedecer a lo que Robin dice. ¿Lo entiendes? – dijo la Roth menor hacia su amiga quien hizo un leve puchero.

– Pero es que Gigi siempre es lo mismo todos los días. El traje de semáforo piensa que si no hago el entrenamiento es como si fuera el fin del mundo y para el colmo tengo que escuchar sus aburridos discursos. – replicó Lucia mientras recibía una mirada asesina del líder. En ese momento cuando Pigeon le dijo algo que había dejado a todos, e incluso a ella, sorprendidos.

– Lucy. ¿Qué haces todas las mañanas antes de venirte para acá a desayunar?

– Veo el invernadero.

– Jeje, correcto. Al igual que Robin tú también haces la misma rutina, ves a tus plantas como si fuera una parte de tu vida. Si un día dejaras de visitar el invernadero, te mortificarías por el simple hecho de que no cumpliste con tu tarea y te sentirías culpable por no cumplir la rutina que acostumbras hacer. Eso es igual para Robin. Él solamente quiere ver a sus amigos fuertes y saludables, porque si no lo hace, él fallaría como líder y amigo y los demás pensarían que Robin no le importa lo que a ellos le pase. Para Robin hacer este entrenamiento es para que sus amigos puedan defenderse bien en el campo de batalla. Si no fuera así, entonces tal vez ellos no estarían aquí. – todos se habían quedado callados y atentos ante las sabias palabras de la joven arquera, mientras que Lucia tenía una mirada de vergüenza por su mal comportamiento de niña pequeña. – ¿Ahora entiendes lo que Robin siente, no?

– Lo siento. – dijo casi en susurro de arrepentimiento la pelirroja.

– No es a mí a quien debes pedir disculpas Lucy. Es a Robin al quien debes decírselas. – comentó Pigeon mientras que ella miró a su compañero con tranquilidad y respeto.

– ¿Tengo que hacerlo? – la pelivioleta menor asintió a su vieja amiga de la infancia. Lucy dio una gran bocanada de aire mientras se dirigía hacia el Chico Maravilla. – Lo siento… lamento mucho por mi mal comportamiento, no volverá a ocurrir.

– Está bien. Te perdono Lucia. – dijo Robin mientras que Lucia se sentía avergonzada por su mal comportamiento, pero también calmada por las pacificas palabras de su amiga Pero eso no quiere decir que te libraras de tu castigo. – la paz de la pelirroja se derrumbó mientras que el Chico Maravilla infló el pecho lleno de orgullo a la vez que le daba unas leves palmaditas en el hombro de la chica.

– ¡¿Qué?! ¡Eso no es justo! ¡Gigi escuchaste lo que dijo Robin! – la Hilary volvió a reclamar de manera infantil mientras señalaba a su compañero quien tenía una sonrisa triunfante y burlona.

– Oh, Lucy. – rió divertida Pigeon mientras que su amiga de la infancia la abrazaba y le suplicaba que convenciera a Robin que no la castigara.

– ¡Lucia compórtate! ¡Y deja a Pigeon en paz! – gritó ya algo cabreada Raven al ver la infantilidad de la pelirroja a la vez como ella se aferraba cada vez más a la menor.

Después de varias horas de entrenamiento y del castigo de Lucia, que era solamente en limpiar la ropa sucia y sudorosa de todo el equipo titán, finalmente los chicos cada quien se fue por su rumbo, o para ser más franca; hacer lo que ellos se les viniera la gana en su tiempo libre. Starfire platicaba animadamente con Lucia mientras que la azariana-pelirroja tenía a Silkie en su regazo. Cyborg platicaba con Abeja, pues, ellos dos salían en secreto sin que nadie lo sospechara. Robin, bueno él nunca cambia, él se encontraba en su despacho averiguando sobre el paradero de Slade. Chico Bestia estaba con Terra en la playa lanzando piedras y hablando sobre lo que habían hecho de sus vidas. Y finalmente Pigeon y Raven se encontraban en el living leyendo tranquilamente; la menor leía "El Fantasma de la Opera" y la mayor "Hannibal".

La menor de las Roth dejó de leer el libro mientras colocaba un separador en la página donde ella se había quedado, se levantó del sofá y comenzó a estirarse haciendo que su espalda, brazos y hombros comenzaran a tronarse; llamando en ese momento a su gemela.

– ¿Quieres algo de tomar Rae? – preguntó Pigeon a su hermana.

– Té de hierbas si no es mucho pedir. – respondió en un tono tranquilo mientras continuaba con su lectura.

– Bien. – la titán blanca se dirigió hacia la cocina donde comenzó a preparar el té. – ¿Quieres acompañar tu té con una rebana de pastel selva negra?

– Si.

30 minutos después…

– Aquí lo tienes. Té de hierbas y pastel selva negra. – la menor dejo en la mesa de centro la bebida y el postre. – Buen provecho.

– Gracias Pigeon. – agradeció Raven mientras agarró el plato del postre mientras que ella comenzaba a comer pedazo por pedazo el pastel.

– Raven…

– ¿Si?

– ¿Puedo hacerte una pregunta? – la arquera se sentó a un lado de su hermana mientras subía sus pies desnudos encima del acolchonado sofá para luego abrazarse las piernas.

– Ya me hiciste una. – respondió la titán oscura. Ella miró de reojo a su hermana con diversión mientras que la menor inflaba infantilmente sus molletes.

– Rae.

– Jaja. Ya solamente estaba jugando. – dijo la mayor mientras dejaba a un lado su lectura. – Dime lo que tengas que decirme Gigi.

– Mmm… ¿Qué piensas sobre Terra? – al escuchar aquella pregunta de su gemela Raven se alarmó.

– ¿Acaso ella te ha hecho algo Pigeon? – preguntó la titán cuervo algo sombrío y frio. – Porque si es así, yo misma voy a ponerla en su…

– No. Terra no me ha hecho nada. – negó Pigeon mientras movía sus manos en forma de negación al igual que su cabeza con algo de rapidez.

– ¿Estás segura? – preguntó nuevamente la pelivioleta mayor mientras que la menor asentía levemente. – Bien… ¿Por qué me haces esa pregunta sobre Terra?

– Bueno… es que… cada vez que Terra intenta platicar conmigo, tú me alejas de ella.

– Lo hago porque esa rubia-teñida-cara-de-topo no es de fiar.

– Mmm… hay algo más que no me estás diciendo Raven. Sólo dime ¿Qué es? – Raven apretó con sus labios con sus dientes mientras se decía así misma sobre la astucia de su hermana en descifrar que ella ocultaba su verdadero odio hacia la pelirrubia.

– Solamente te diré que Terra no es de fiar. Es un lobo disfrazado de oveja.

Un lobo disfrazado de oveja. – repitió internamente Pigeon las palabras de su hermana mientras se perdía en sus pensamientos reviviendo las experiencias de su pasado. – Así que eso era a lo que todos se referían con las personas quienes osan mentir.

– ¿Ahora ya lo entiendes verdad? – preguntó la titán oscura mientras que la arquera asentía levemente. – Que eso no preocupe Pigeon, mientras que yo este a tu lado nada malo te ocurrirá. – Raven acarició la cabeza de su hermana mientras que ella le sonreía gentil y dulcemente.

– ¿Lo prometes?

– Lo prometo. – la Roth mayor le sonrió a su hermana al igual que Pigeon le correspondió de la misma manera.

– Gracias. – la pelivioleta menor abrazó a su hermana mientras que la mayor le correspondió.

– No tienes que agradecérmelo Pigeon. Después de todo soy tu hermana mayor, y las hermanas mayores tenemos que proteger a nuestras hermanas menores. – Pigeon asintió mientras que un ligero rubor decoró sus mejillas.

Después de unos minutos las hermanas volvieron a su lectura concentrándose y dejándose llevar por la imaginación de las escrituras que el escritor describía en los libros. En ese momento Pigeon cerró nuevamente su libro mientras meditaba un poco sobre el extraño sueño de aquella madrugada que le había quitado el sueño. La chica dejó escapar un suspiro mientras se levantaba del sofá llamando en ese momento la atención de Raven.

– ¿Pasa algo Pigeon?

– Iré a tomar aire fresco. ¿Quieres venir? – preguntó y a la vez invitaba a su hermana.

– De acuerdo. Un poco de aire fresco no me caería nada mal, es más, tengo ganas de meditar.

– Es una excelente idea Raven. – dijo emocionada la titán blanca a su hermana. – Un poco de meditación no nos caería nada mal. – Raven sonrió ante eso ante la inocencia y alegría de su hermana.

– Bien entonces que estamos esperando.

La titán gótica dejó a un lado su libro mientras se dispuso en acompañar a su hermana en la azotea, Pigeon, quien se encontraba emocionada, no pudo evitar sonreírle a su hermana de la alegría. Había ocasiones en las cuales ella y hermana hacían muchas cosas juntas para recuperar el tiempo perdido; pero, su pasatiempo favorito era meditar a lado de su hermana. Cada vez que ellas dos meditaban la Roth menor siempre le hacía gestos graciosos e infantiles, cosa que para Raven, fingía algo de molestia pero sabía internamente que eso era una costumbre que su hermana menor solía hacer cuando era pequeña. En fin. Volviendo al tema anterior. Una vez que Raven comenzaba por acercarse a su hermana algo inesperado sucedió, la joven pelivioleta tropezó en ese momento, como si algo invisible se hubiera atravesado en su camino, haciendo que ella tropezara en ese momento.

Pero.

Había algo raro que no cuadraba bien. En vez de sentir el duro y frio suelo del living en su lugar sintió algo suave y blando, era algo parecido a una especie de bolsa de carne. Justo cuando Raven había terminado en el suelo también había escuchado un "auch", algo muy raro para ella; pues, era raro de que un objeto diera un quejido de dolor. En ese momento cuando la titán oscura levanto su cara a la vez que abrió sus ojos, un balde de agua fría sintió caer encima de ella. ¿Por qué? Simple. ¡Ella había caído encima de Pigeon! Y lo peor de todo estaban en una posición bastante, pero, bastante incomoda. Su cuerpo estaba junto con la de ella, mientras que su pierna derecha estaba entre las de Pigeon, que por supuesto éstas las tenía entreabiertas y por ultimo su mano izquierda estaba sobre el seno izquierdo de su gemela. Raven quería morirse de la vergüenza en esos momentos ante la mala posición que estaba con su hermana.

Entre tanto Pigeon simplemente la miraba un poco adolorida, pues, la caída que tuvo su hermana hizo que ella amortiguara su caída; y debido a eso hizo que se lastimara un poco la cabeza y su espalda. Al igual que también su mirada mostraba también inocencia y confusión.

– Raven, ¿Estas bien? – preguntó con inocencia la pelivioleta menor.

– Yo si estoy bien ¿Pero qué hay de ti Gigi? – preguntó Raven preocupada.

– Yo también estoy bi… – la titán blanca no pudo alcanzar a terminar cuando de pronto la puerta del living se abrió dejando ver en ese momento a todo el equipo titán.

Los chicos al mirar a sus compañeras en aquella "posición" comprometedora no pudieron evitar sonrojarse extremadamente, a excepción de Starfire que la pobre no entendía ni pio, Raven en verdad quería que el Tártaro se la tragase o peor aún que el mismo Trigon destruyera por segunda vez la tierra y que la borrara de la existencia de la faz de la tierra.

– E-Esto no es lo que parece chicos… – la voz de Raven comenzó a temblarle de lo nerviosa que estaba.

*Punto de vista de los chicos (o mejor dicho de la imaginación)*

– ¡Kyaaa! ¡Rae ya nos descubrieron! – chilló angelicalmente Pigeon mientras su rostro de porcelana se había tornado en un leve rojo carmesí.

– No te preocupes Pigeon, mientras que ellos no se lo digan a nadie todo estará bien. – respondió Raven con una voz seductora y tranquila mientras miraba con lujuria y amor a su gemela. (N/A: Imagínense en el background o escena de fondo color rosado con brillantina reluciente color dorada y esferas transparentes blancas)

– P-Pero es que… ¿Qué dirán ellos? – preguntó con inocencia la titán blanca.

– Lo que ellos piensen o digan es cosa de ellos. Ahora volvamos a lo que estábamos antes. – ronroneó seductoramente la titán oscura mientras se acercaba al rostro de su hermana.

*Lo que en verdad estaba pasando*

– ¡¿PERO EN QUÉ MIERDA ESTÁN PENSANDO TODO USTEDES?! – gritó de una manera demoniaca y de ultratumba que dejó a Starfire despavorida y asustada, mientras que los demás chicos tenían un sonrojo extremo tan extremo que hizo que sus orejas y nariz explotaron liberando un humo blanco de sus orificios; al igual que la sangre que salía repentinamente de sus narices.

– ¡OH, POR AZAR ES UN *TWINCEST*! –gritó sorprendida Lucia que hizo que a Raven se le saltara una venita de su sien.

– ¡UN QUÉ…! – en ese momento, antes de que Raven le vociferará algo a su amiga de la infancia, la pantalla del living se encendió repentinamente apareciendo en ese momento la persona menos indicada…

– Hola titanes. ¿Me extraña…? – aquel sujeto no pudo terminar el saludo por dos simples razones.

– ¡SLADE! – una porque gritó Raven y la segunda era porque… aun la titán gótica se encontraba encima de su gemela, ya bastante confundida por cierto.

–… – el villano se quedó mudo en ese preciso instante mientras que todo su rostro, o mejor dicho mascara, se había tornado completamente roja, que digo roja, rojísima.

*Mientras tanto en la mentalidad pervertida de Slade*

– ¡Kyaaa Raven…! Slade nos está viendo. ¿Y ahora qué hacemos? – preguntó con inocencia y un poco apenada Pigeon a su hermana mientras que ella entraba abrazada de su hermana haciendo que sus cuerpos se juntaran cada vez más.

– Seguiremos continuando a lo que estábamos. Además un poco de público no estaría nada mal. – comentó Raven en un ronroneo de lujuria mientras que ella correspondía al abrazo de su gemela.

– Niña traviesa, además de que nos están viendo te estas poniendo cómoda. – dijo Pigeon en un tono fingido de inocencia mientras miraba de una forma de picardía a su hermana.

– Entonces que sean testigos y que esto que estamos haciendo queden entre nos. – comentó la pelivioleta mayor en un tono deseoso mientras miraba a su gemela con lujuria.

*Volviendo a la vida real*

– ¡OH POR DIOS! – gritó Slade mientras que un manguerazo de sangre salía de sus orificios de la máscara.

– MALDITO SEAS SLADE ¿QUÉ DEMONIOS ESTÁS PENSANDO MALDITO PEDOFILO PERVERTIDO? – vociferó Raven soltando una inmensa furia que hasta el mismo Trigon le causaría miedo y pavor.

– Jamás pensé que viviría para ver esto… siempre me he imaginado ver a un momento *yuri* – dijo sin pensar el villano a la vez que él lo había confesado en plena pantalla del living titán.

– Oh!, será mejor tomar algunas fotografías para el nuevo club que tengo pensado en realiza, así podré sacar algo de dinero con el *Twincest* que estás haciendo con tu hermanita Rae. – en ese momento unas venitas comenzaron a brotarle en la sien de Raven mientras que Lucia comenzaba a sacar muchas pero muchas fotografías con una cámara que no sé de dónde sacó.

– ¡CON UNA FREGADA YA DEJENOS A MI HERMANA Y A MI EN PAZ!

– ¡Raven ¿Pero qué vocabulario es ese?! – replicó su hermana sorprendida, pues, aunque ella sabía bien como se expresaba su hermana esta vez había escuchado que se estaba sobrepasando con su vocabulario.

– ¡Argh! ¡Es que lo único que saben hacer esos estúpidos es hacerme enojar! – gritó ya bastante cabreada. – ¡Y ustedes! ¡Ya dejen de imaginarse ese tipo de cosas entre mi hermana y yo! – llamó la atención de sus compañeros mientras que todos ellos, a excepción de Starfire, ya se estaban imaginando un momento *XXX* con las gemelas; aunque por supuesto como Pigeon estaba bastante distraída no pudo ver aquella imagen XXX de sus compañeros (que en ese caso eran solamente Robin, Chico Bestia, Cyborg y Lucia).

– Vaya Raven no sabía que estabas en aquel bando mucho menos que tenías ese tipo de relación con tu hermana. – dijo de casi burlona Terra mientras que sus mejillas se encontraba sonrojadas.

– ¡Mejor cállate Terra si no quieres que te la cierre con unos buenos madrazos que ya tengo ganas de desquitarme toda esta furia que tengo! – vociferó rabiosa como una fiera causando un gran miedo a la rubia que hizo que se escondiera detrás del metamorfo, quien por supuesto el pobre ya estaba a punto de desmayarse debido a que él había derramado grandes cantidades de sangre que tuvo con la hemorragia nasal.

– T-Titanes… – llamó el pervertido-psicópata a nuestros héroes, solamente Starfire fue la única quien le prestó atención. – A-Alguien por favor ¿Quiere quitar a Raven de encima de Pigeon? D-Digo yo seguiría disfrutando la vista… p-pero digamos que yo… oh, mierda esto es vergonzoso que no quiero decirlo por la transmisión. ¡Solamente que alguien muevan a las gemelas de esa posición! (N/A: Oigan rimo) – el pobre villano se moría de la vergüenza ya que cierto problemita ya se le había revelado en ese momento.

– Amiga Raven. – dijo Starfire llamando la atención de las gemelas. – Sé que no es apropiado interrumpirlas pero será mejor que terminen lo que estaban haciendo ya que Slade quiere decirnos algo. Luego jugaran a las luchitas.

– Por mí que sigan jugando a las luchitas. – dijeron al unisonó Cyborg, Robin y Chico Bestia; pero lamentablemente eso fue la última gota que derramó el vaso. Ante un arranque de furia extrema el aura de Raven salió de ella propinándole en ese momento unos santos golpes a sus compañeros que habían sido noqueados.

– ¡Eso para que dejen de decir burradas! – gritó molesta la titán oscura mientras observaba fijamente y a la vez asesinamente a sus compañeros completamente noqueados, siendo atendidos en ese momento por Terra, Lucia y Pigeon.

Minutos después…

– *Cof*, *Cof* Bien a lo que iba antes de toparme con el momento twincest.

– Vete con Trigon, Slade. – dijo Raven mientras le sacaba el dedo *censurado* (N/A: ustedes saben a qué dedo me refiero)

– ¡Raven baja el dedo! – llamó la atención Robin a su compañera.

– ¿Novio Robin porque le dijiste que bajara este dedo? – preguntó con inocencia Starfire mientras le había enseñado el dedo *censurado* de la misma forma que lo hizo su compañera, haciendo que el Chico Maravilla la mirara alarmado mientras que sus compañeros; a excepción de Pigeon quien tampoco entendía nada, comenzaron a reírse de él.

– Star no hagas eso por favor. Yo no quiero que saques las mismas mañas que tiene Raven. – comentó el titán de traje de semáforo a su novia mientras que la titán oscura movió sus labios diciéndole un "vete a la *censurado* Robin".

– ¿Es algo malo? – preguntó con inocencia Pigeon a su compañero.

– Si Pigeon. Eso lo que acabas de ver es algo malo, muy pero muy malo. No quiero que tu o Starfire hagan eso, ¿Me lo prometen? – las dos chicas asintieron a Robin cuando les explicó cuidadosamente sobre el detalle del dedo.

– Raven, yo no quiero que hagas eso. No quiero que los chicos te vean como una mala persona. ¿Por favor? – Raven observó sorprendida a su hermana mientras que la menor la miraba con suplica y preocupación. La pelivioleta mayor dio una bocanada de aire, miró a su hermana con cariño y ternura y le dijo.

– No te puedo prometer nada Pigeon, pero ten por seguro que lo intentare. – una sonrisa de alivio decoró los labios de la menor.

– Gracias Raven.

– Argh… creo que voy a vomitar. – dijo ya algo irritado Slade observando con asco la escenita de las gemelas, mientras que una mano apoyaba su mentón sobre la palma de ésta y la otra comenzaba a mover sus dedos contra el brazo de su asiento. – ¡He pasado aquí 40 minutos y nadie me ha prestado atención!

¡Rayos olvidamos que Slade estaba aquí! – pensaron todos los titanes al unisonó mientras observaron con pena al villano.

– Ahora si ¿Ya me dejan hacer mi trabajo? Tengo cosas que hacer como conquistar al mundo por ejemplo. – dijo ya algo irritado el villano.

– Adelante. – dijeron el equipo de héroes.

– Bien como les decía antes. – el ciclope de la máscara oxidada comenzó a carraspear para luego decir su típica frase. – Hola titanes.

– Slade. – gruño con molestia Robin (N/A: Queen: Jajaja, no manches Robin, Slade se la ha pasado los próximos 40 minutos en la pantalla y apenas dices su nombre. Robin: Cállate Queen.)

– Vaya, vaya, vaya. Veo que te has despertado de tu petrificación Terra. – dijo Slade mientras miraba fijamente a la pelirrubia, en ese momento Chico Bestia la protegió causando en Raven una inmensa rabia de celos y molestia. – Hola Pigeon. Tanto tiempo sin vernos. Dime ¿Cómo va tu vida con los titanes?

– Desgraciado. ¿Cómo te atreves hablarle de esa manera a mi hermana? – replicó con rabia Raven mientras protegía tras de sí a su hermana.

– Rae. – susurró Pigeon.

– A qué has venido Slade. – el Chico Maravilla observó con desafío y rabia al villano psicópata.

– Simple. Dentro de unas horas esta presa que contiene todo el agua de la ciudad la haré estallar ocasionando una enorme inundación en toda la ciudad. – explicó Slade mientras mostraba las imágenes de la presa de concreto que guardaba el agua, toda Jump City, un boceto de como la ciudad estaba inundada y por último una fotografía de Slade que estaba desmayado como tinaco desparramado en una fiesta de villanos todos borrachos.

– Bonita foto Slade. ¿Dónde fue la fiesta? – preguntó con burla Lucia mientras que Slade soltó una fuerte grosería, quien por cierto Raven y Robin alcanzaron a cubrirle los oídos de Pigeon y Starfire.

– Ignoren la última foto. – gruño avergonzado. – Argh… iré directo al maldito grano, si no apagan estos dispositivos explosivos TODA pero TODA la ciudad quedara al olvido. – Slade colocó una imagen de los dispositivos o bombas mientras que los titanes comenzaron a mirarlo con rabia y enojo, a excepción de Pigeon quien solamente tuvo una cara de horror cuando ella se imaginó el malévolo plan del villano. – Buena suerte titanes. Por cierto tú el de cabello de Ariel. – señaló a Lucia.

– Mi nombre es Lucia copia pirata región 4D de la "Máscara de Hierro" mexicana. – respondió con molestia la Hilary.

– Como quiera que te llames. Tengo una propuesta para ti.

– ¿Me vas pedir matrimonio? ¡Paso! – exclamó con espanto la pobre azariana ocultándose detrás de Pigeon, mientras que todos los titanes al igual que Raven lo miraron con asco y sorpresa.

– Slade ¿Qué no tienes vergüenza? – reclamó Robin al villano. – Ella es menor de edad.

– De hecho tengo casi la misma edad de Raven y Pigeon, Robin. – confesó la Hilary.

– Bueno aunque seas mayor o menor está mal. Digo. Viejo ella podría ser tu hija. Además se vería raro que un hombre cuarentón se case con una joven de 18 que hasta podría resultar ser su sobrina o hija. – comentó Cyborg algo ya paranoico.

–Además de eso Cy. Slade apenas acabas de conocer la existencia de Lucia, ¿Cómo le puedes pedirle matrimonio así como así? ¡Eso está mal! – llamó la atención Chico Bestia al Ciclope.

– Chico Bestia tiene razón, espérate tan siquiera unos 10 o 15 años para que conozcas bien a Lucia. Y así proponerle matrimonio. – dijo Terra de manera burlona, cosa que para los titanes no les causo la menor gracia; mucho menos para Lucia y las gemelas.

– ¡TERRA!

– ¡SI SERAN TODOS IDIOTAS! ¡YO NO LE VOY A PROPONERLE MATRIMONIO A LA MOCOSA! ¡SÓLO QUIERO UNAS CUANTAS FOTOGRAFÍAS QUE ELLA LE TOMÓ A RAVEN JUNTO CON SU HERMANA EN EL MOMENTO YURI! – exclamó ya más cabreado de lo que estaba Slade mientras que todos pusieron cara de alivio, a excepción de Raven quien tuvo en ese momento una cara de mil demonios.

– Ah!, con qué era eso. Ay ya me estaba asustando de que en verdad me querías proponer matrimonio. – suspiró aliviada Lucia.

Vaya idiota. – pensó el pedófilo-pervertido-psicópata.

– ¿Cuántas fotografías quieres del twincest? – preguntó emocionada la pelirroja.

– Las que tengas. – respondió él.

– Ok. No sé hasta cuando las tenga pero ten por seguro que te los enviare cuando estén reveladas. – sonrió pervertida mente Slade

– Trato hecho. – con eso ultimo el villano corto la comunicación haciendo que la pantalla del living volviera a la normalidad.

– Que bien ya tengo mi primer cliente. – dijo emocionada Lucia, peor, lamentablemente toda su alegría se fue al caño cuando un aura maligna y oscura comenzó a rodearla haciéndola estremecer.

– Lucia. – una voz de ultratumba se escuchó detrás de ella.

– Ah… h-hola Rae. – dijo nerviosamente la pelirroja al ver aquella aura asesina y fría por parte de la pelivioleta mayor.

– Nada de "hola Rae" en este momento me darás la cámara fotográfica para destruir todas esas fotografías que nos tomaste a mí y a mi hermana. – todos tragaron seco en ese momento, a excepción de Pigeon, al escuchar aquella voz asesina y maléfica de la titán.

– ¿Y si no quiero? – desafió Lucia a Raven, y grave error que lo hizo.

– Si no lo haces juró que hare tu vida un infierno de la cual no volverás hacer tu misma y que te arrepentirás por el resto de tu existencia. – amenazó la titán gótica.

– Muuu… eres una aguafiestas Raven, tan siquiera dame la oportunidad una o dos fotografías en las que tú y tu hermana salen. Es más hasta tengo planeado en hacer un club de ustedes dos no además haciendo un momento como hermanas sino que también un momento yuri y twincest. – en ese momento Raven se le subió los colores al rostro no de la vergüenza… bueno tal vez un poco… sino del coraje, que hizo que le diera un buen propinado golpe a su vieja amiga de la infancia cuando ella ya empezaba a imaginarse un momento pervertido con las dos gemelas.

– ¡Maldita pervertida! ¡Debería darte vergüenza de lo que dices y piensas Lucia! – vociferó enojadísima la titán cuervo.

– Umm… L-Lucia ¿E-Estas bien? – preguntaron Cyborg y Chico Bestia a la pobre chica quien quedó noqueada.

– Desde ahora en adelante quedan advertidos todos ustedes. – dijo en ese momento la Roth mayor a sus compañeros en un tono amenazador. – Si alguien de ustedes osan en comentar algo de lo que vieron a otras personas o publicar en Tweeter, Facebook o entra red social de esto, juro que por Azar les haré pagar con sus vidas que ya no volverán hacer los mismos otra vez. ¿Quedo claro? – todos tragaron saliva, a excepción de Pigeon y Starfire, mientras asentían bruscamente. – Bien.

– Umm… Raven.

– ¿Si Pigeon?

– Quiero hacerte una pregunta. – dijo la gemela menor.

– Argh, pues dímelo de una vez antes de que pierda la poco paciencia que me queda. – comentó la mayor.

– ¿Qué es un yuri? – preguntó Pigeon con inocencia y a la vez que no entendía bien la situación que se había llevado al cabo anteriormente.

¿Acaso es idiota? ¿Cómo es que Pigeon no sabe lo que es un yuri? – exclamaron los titanes, a excepción de la princesa de Tamaran, mientras miraban sin creer a la Roth menor.

– Y hablando de eso amiga Raven. Yo también quisiera saber lo que es un yuri y un twincest. – dijo inocentemente Starfire mientras que la pelivioleta menor asentía ante ello.

– Es cierto. También quisiera saber eso del twincest Rae. – tanto a Robin como a Raven palidecieron de más cuando observaron a Lucia, quien había salido de su noqueo, acercándose a las chicas.

– Así que… ¿Quieren saber lo que es el yuri y el twincest verdad? – preguntó ella mientras miraba con picardía a sus dos inocentes amiguitas quienes asentían emocionadas. – Bien pongan, pero mucha, atención. El yuri y el twincest son…

– ¡NOOOOOOO! – en ese momento gritaron despavoridos el Chico Maravilla y la titán gótica mientras se lanzaron hacia Starfire (Robin) y Pigeon (Raven) para taparles sus inocentes y vírgenes oídos. – ¡NI SITE OCURRA DICERLES ESO A STARFIRE/PIGEON, LUCIA!

– Ya no es para tanto, tarde o temprano ellas tendrán que saber lo que es el yuri y el twincest. – comentó la Hilary valiéndole gorro las miradas asesinas de sus amigos.

– ESO JAMÁS. – gritaron molestos y sonrojados los dos titanes.

– La verdad es que pienso que ustedes dos simplemente protegen su inocencia del mundo real. – dijo en ese momento Terra.

– Y estas en lo cierto Terra. – respondió Robin.

– Prefiero mil veces en proteger la inocencia de Starfire y la de mi hermana de las perversiones y las burradas que habitan este mundo y los otros. – dijo Raven.

– Pues te deseo lo mejor a ti y a Robin, Raven. Ya que hay ciertas personas que intentaran en afectar, y no sé también en influenciar, esas mentes inocentes de tu hermana y de Star. – confesó Cyborg.

– Gracias por el apoyo Cy. – agradeció el Chico Maravilla. En ese momento tanto él como Raven descubrieron las orejas de Starfire y de Pigeon, mientras que ellas dos observaron confundidas a sus compañeros.

– Raven. ¿Por qué me cubriste mis oídos? – preguntó confundida la pelivioleta menor.

– Novio Robin. ¿Por qué cuando la amiga Lucia nos iba a decir sobre la pregunta que la amiga Pigeon y yo le hicimos, tú y la amiga Raven nos cubrieron nuestros orificios oyentes? – preguntó la princesa de Tamaran.

– Se dicen orejas Star. – respondió con ternura y tranquilidad Robin a su novia.

– La razón por lo que le hicimos eso a ustedes dos, en especial a ti Pigeon, es porque no queremos que las malas y grotescas influencias de las personas destruyan su inocencia. – respondió con cariño y protección Raven a su hermana mientras que ella la miraba aún más confundida e inocencia.

¿Malas y grotescas influencias? ¿Inocencia? – pensó la titán blanca que hizo sacarle una que otra a su hermana mayor.

– Es a eso lo que me refiero Gigi. Prefiero mil veces proteger esa inocencia a que la pierdas. – dijo con una voz dulce y gentil la titán oscura, que por supuesto saco de onda a todos los titanes, le dedicó una tierna sonrisa a su hermana menor mientras le revolvía sus cabellos. – Jamás permitas que esa inocencia desparezca. – con eso ultimo Raven besó la frente de su hermana justo en donde se encontraba su chacra.

En ese momento algo inesperado sucedió…

FLASH

– ¡Kyaaaaa! ¡Salieron perfectas las dos! – dijo Lucia mientras sostenía entre sus manos una cámara digital.

– ¡LUCIA! – gritó ya bastante cabreada Raven mientras que su grito se escuchó por todo el mundo e incluso hasta las galaxias existentes.

Después de una larga persecución entre una azariana pelivioleta y un azariana pelirroja por tratar de arrebatarle una cámara fotográfica a ella, todos los titanes llegaron a la presa de agua. Robin comenzó a dar la orden a sus camaradas que buscaran en cuanto antes los dispositivos antes de que estos explotaran en cualquier segundo. Los chicos asintieron y se dispersaron de dos en dos; Robin con Starfire, Lucia con Cyborg, Terra con Chico Bestia y por ultimo Raven con Pigeon. Todos ellos empezaron por buscar en cada parte de la presa aquellas bombas. Pero antes de que todos se dispersaran. La mente de Raven estaba hecha un caos que se podía notar una pelea interna de sus emociones, que hasta la Cámara de Diputados se queda atrás.

MALDITA RUBIA-TEÑIDA-CARA-DE-TOPO, Y TAMBIÉN ESE IDIOTA DEL DUENDE VERDE QUIEN ACEPTO LA INVITACIÓN DE ESA TARADA. – gruñó cabreada Rabia destruyendo todo su alrededor en Nevermore.

Debemos detenerlos cuanto antes, y más esa rubiecita no quiero que mi Bestita sufra una tercera vez por esa traidora-rompecorazones. – dijo Amor enojada y preocupada a la vez por la escenita que vio cuando Terra le pidió a Chico Bestia que fuera su compañero.

Raven tienes que hacer algo y rápido antes de que nos quiten nuestro rayito de felicidad. – comentó Alegría sermoneándole a su dueña.

¡YA CALLÉNSE TODAS USTEDES COTORRAS LATOSAS! – vociferó ya bastante molesta Raven por los sermoneos de sus demás emociones.

Ay Raven creo que tu orgullo te está haciendo perder la razón y más que le estas dándole el paso libre a Terra a que este con Chico Bestia. – ladeó la cabeza en forma de negación Sabiduría.

Raven si no te pones las pilas ten por seguro que te arrepentirás por el resto de tu vida. – aseguró Inteligencia mientras que las demás emociones asintieron.

De aseguro que Chico Bestia ya no nos quiere y es por esa razón que siempre se va con Terra. – dijo Tristeza con una voz quebrada y que a la vez hizo estremecer a Raven.

Prefiero mil veces que Trigon conquiste el mundo, las galaxias y los planetas a que esa rubia oxigenada nos quite a nuestro hombre. – gritó enojada Valentía. – Déjenmela a mí, voy a usar a esa Barbie versión pirata mexicana de quinta como saco de boxeo.

¡Ya párenle de discutir que hacen que me duela me duela la cabeza! ¡Por Azar ya parecen como Cámara de Diputados todos en pos y contras! – dijo ya una cabreada pelivioleta.

Será mejor que te vayas Raven. – dijo Amor.

¿Por qué?

Porque nuestra querida y dulce hermanita te ha estado llamando hace unos 40 segundos. – contestó Felicidad.

¿Qué querrá ella ahora? – preguntó monótonamente Raven.

Jejeje, ¿Por qué no le preguntas querida? – rió divertida Amor.

– en… ven… Raven… ¡Raven! – en ese momento la titán gótica volvió en si mientras que enfrente de ella se encontraba Pigeon preocupada.

– Pigeon.

– ¿Ocurre algo Rae? – preguntó Pigeon en un tono preocupado.

– Eso debería preguntarlo yo Pigeon. – dijo con algo de seriedad la Roth mayor. – ¿Para qué me llamaste?

– Bueno es que… cuando Robin terminó de nombrarnos por equipos de dos tú te quedaste quieta en tu lugar sin mover ni un musculo. Me preocupe mucho, pensé que algo malo te había sucedido. – la pelivioleta menor agacho su cabeza avergonzada mientras que en su mirar mostraba tristeza y preocupación. – Pero al parecer estabas pensando en algo muy importante y debido a eso estas enojada conmigo. ¿No es así?

– Puede que tengas razón. Si. Estaba pensando en algo. – la titán blanca sintió un vuelco en su corazón mientras sentía que sus ojos comenzaban a inundársele de lágrimas. – Pero eso no quiere decir que estoy enojada contigo Pigeon. Yo jamás estaría enfada con mi hermana menor, así que no pienses en eso. – la arquera levantó su cabeza mientras observaba a su hermana mayor dedicarle una sonrisa sincera y noble

¡FLASH!

– ¡Qué bien ya tengo otro momento del Twincest! – exclamó emocionada Lucia mientras ya se imaginaba el dineral que ganaría con el nuevo club que ella pondría relacionado con las gemelas.

– ¡Maldita sea Lucia! ¡Juro que cuando terminemos con esto te enviaré con el mismo Trigon! – gritó furiosa y cabreada la Roth mayor.

– Tu que me envías con ese pelmazo y él sabrá de la existencia de Gigi. Aunque la verdad no tengo ni una intención por decírselo. – amenazó la azariana pelirroja a su amiga de la infancia mientras que una venita le había brotado de su sien.

– Grrr… vámonos Pigeon. Terminemos de una vez con esta maldita antes de que pierda la paciencia.

–Si.

Y bueno volviendo al presente.

Raven y Pigeon buscaban los dispositivos de Slade en el mural de concreto. La titán blanca sintió en ese momento un tremendo escalofrió cada vez que ella junto con su hermana tendrían que pasar por el otro extremo del mural, donde por supuesto estaba toda el agua estancada, para saber si había algún rastro de los explosivos. Justamente cuando las gemelas Roth, quienes por supuesto estaban encima de una plataforma hecha por el aura de la titan oscura, se iban acercando entre el muro y el agua una voz les llamó su atención.

– Vaya, vaya, vaya. Pero miren lo que tenemos aquí. Las gemelas titanes.

– Slade. – dijeron las hermanas.

– Poco tiempo sin vernos. – rió tétricamente el villano. – ¿No es asi… Pigeon?

– Ni e te ocurra en acercártele. – dijo Raven mientras protegia a su hermana detrás de ella.

– Awww, que escena tan conmovedor. La hermana mayor protegiendo a la menor. – rió burlonamente haciendo enojar a la titan oscura. – ¿Acaso no será un amor entre hermanos?

– ¡Cierra la boca Slade!

– Que ruda.

– Pigeon. – llamó a su gemela. – Vete y avisale a los chicos de que Slade esta aquí.

– Sí. – asintió Pigeon pero antes de que ella se comunicará primero con sus amigos el villano la detuvo.

– Ellos nos vendrán.

– ¿Qué? – la titan blanca miró al villano sin comprender a lo que habia dicho él.

– Me di la oportunidad de hacerles a cada quien un obsequio despues de que ellos decidieran en separarse. – dijo el ciclope-psicópata.

– Pigeon. – la nombrada vio a su hermana despues de que le dijera lo siguiente. – Corre.

– ¿Qué? Pero…

– He dicho que te vayas. – vociferó Raven mientras que la titan blanca simplemente se limitó en asentir.

– Me iré. Pero no pienses que por mucho tiempo, volveré con los chicos Raven.

– Haz lo que quieras. – una sonrisa leve decoró los labios de la pelivioleta menor mientras se disponía en ir a la búsqueda de sus amigos.

– No llegara tan lejos tu querida hermana. – dijo Slade.

– No dejaré que des un paso más Slade, ni mucho menos dejaré que te acerques a mi hermana.

– Oh, Raven. Yo que tu no hubiera dejado sola a tu hermanita en ir en búsqueda de tus amigos. – un malestar sintió en la boca del estómago de la titan mientras que un escalofrió habia recorrido en cada célula de su cuerpo.

– ¿Qué?

– En estos momentos tal vez se haya encontrado con Plasmus, Cinderblock u Overload. Tengo curiosidad si ella sola podrá acabar con ellos tres.

– ¡Maldito insolente! – gritó con furia Raven mientras que con su aura arranco un poste de concreto para despues lanzarlo y golpear a Slade. Pero. Para su sorpresa no era más que un simple androide cosa que le habia causado más rabia. – Slade, tu maldito cobarde sin vergüenza.

Raven tienes que buscar a Pigeon. Está en peligro. – dijo alarmada Amor.

Ve por ella. Date prisa Raven antes de que sea demasiado tarde. – dijo también alarmada Alegría.

Sin tiempo que perder Raven desprendió el vuelo y en busca de su hermana y amigos.

Mientras tanto Pigeon corría y corría en búsqueda de sus amigos, usando su habilidad de destreza la joven arquera esquivaba con facilidad los árboles, rocas, arbustos o una que otra cosa que atravesara en su camino. Sintió el fresco viento sobre su rostro que tenía unas cuantas gotas de sudor que les resbalaban de él, algunos pequeños mechones se habían pegado a su frente y su respiración se encontraba algo entrecortada; pero ella seguía y seguía corriendo como si de su vida dependiera de ello. En ese momento la arquera se detuvo en seco mientras que ella atentamente observaba cada detalle del bosque en que ahora ella se encontraba.

Respiró con tranquilidad mientras que los latidos de su corazón le retumbaban en sus oídos. Comenzó a escuchar a escuchar a su alrededor; como el viento maceaba las ramas de los árboles, los pájaros cantaban alegres melodías, los pocos animales que se encontraban allí empezaban a correr de un lado a otro. Acto seguido Pigeon abrió bruscamente sus ojos mientras que dio un gran salto hacia su lado izquierdo justamente cuando un feroz y brutal ataque apareció de la nada. La chica aterrizó sin ningún problema en el suelo mientras que su mirada se encontraba fijamente observando a la persona o más bien dicho cosa que le habia atacado.

Era Cinderblock. El villano de roca. (N/A: No me abucheen, ni me miren feo es sólo para las personas que no saben quién es ok ¬3¬)

La joven titan blanca comenzó a esquivar sin ningún problema los ataques del villano, que por cierto esos ataques eran tan lentos que hasta una persona normal podría esquivarlos con gran facilidad, Cinderblock arrancó brusca y bestialmente uno de los árboles más cercanos de allí mientras que con éste empezó por atacar a la pelivioleta menor. Con una gran destreza y habilidad empezó por esquivar los ataques del mutante haciendo que a él comenzara a perder la paciencia de no poder atinarle un solo ataque hacia la titan.

Fue en ese momento cuando Cinderblock lanzó el árbol hacia Pigeon, quien por supuesto hábilmente lo esquivo. Grave error que habia cometido. Sin que ella lo supiera ese ataque simplemente era una distracción, puesto a que cuando ella lo hizo el villano de roca arrancó un árbol más y con éste empezó en agitarlo de un lado a otro hacia la chica; con algo de dificultad la arquera trata por esquivar los ataques, pero, al ver que los movimientos de Cinderblock habían sido muchos rápidos y bruscos apenas si podía distinguir en donde esquivarlos. Fue en ese momento cuando ella no alcanzó a moverse cuando Cinderblock habia lanzado el árbol como si de un boomerang se tratase, haciendo que una de las ramas se desprendiera y que golpeara el costado izquierdo de la chica.

La titan blanca cayó de rodillas mientras aguantaba el punzante dolor del golpe. Ella observó como Cinderblock nuevamente arrancó un árbol, pero éste a diferencia de los otros era mucho más grande y grueso, Pigeon se mantuvo quieta en su lugar sin demostrar miedo alguno, pero, dentro de ella algunas de sus emociones comenzaron a gritarle que reaccionara y que atacara al villano antes de que él la lastimara. En ese momento el mutante de roca alzó el árbol y en un abrir y cerrar de ojo él mismo comenzó a dejar caer el objeto hacia la titan.

– ¡Detente! – ordenó Pigeon haciendo que el villano detuviera bruscamente el ataque antes de aplastarla con el árbol. – ¿Por qué me atacas si no te he hecho nada? – preguntó ahora con una voz tranquila pero segura.

– Sólo sigo órdenes. – respondió Cinderblock con un rugido. – Además eres una titan.

– Si. Y no lo niego ni me arrepiento de serlo. – comentó ella sin musitarse y manteniendo la calma en su voz. – ¿Qué haces aquí?

– Acabar con ustedes. – respondió el villano. – Asi el jefe tendrá la oportunidad de encontrarse con la nueva titan que se parece a la titan oscura.

¿Acaso… acaso el sujeto que está haciendo esto es…? – Pigeon se levantó con algo de dificultad mientras mantenía su mirada fija con la del villano. – ¿Quién es tu jefe? – preguntó.

– Slade. – respondió Cinderblock sin musitarse haciendo que la mirada amatista de la chica se le dilatara.

Slade… ¿Por qué Slade me quiere a mí? – se preguntó asi misma la chica sin aun quitar la mirada del mutante de roca.

– ¿Qué tanto estas mirando? Se supone que estaríamos peleando no conversando.

– Je, digamos que… soy más buena hablando que luchando. – la mirada de Cinderblock se le habia dilatado de más cuando vio a la titan blanca sonreírle amigablemente.

Qué rara es esta titan. – pensó el villano mientras que una gota de sudor habia caído de su cabeza.

– ¿Cómo te llamas? – preguntó ella.

–… – hubo un pequeño silencio en ese momento, pero, al cabo de unos segundos el mutante habló. – Cinderblock.

– Cinderblock. Me gusta. – dijo la chica haciendo estremecer al nombrado. – Mi nombre es Pigeon, Señor Cinderblock.

– Pigeon. Eres la titan a la que Slade quiere.

– ¿Por qué él me quiere a mí, Señor Cinderblock? – preguntó confundida.

– No sé. Debo llevarte con él, es una orden. – replicó el mutante.

– Está bien. Llévame con él entonces. – dijo Pigeon con tranquilidad y sinceridad. – No pondré resistencia, lo prometo.

Cinderblock la miró casi sorprendido y confundido. Para él ver a un titan sin poner resistencia era bastante raro, y más si se trataba de la nueva integrante que Slade le habia informado. Sin decir nada el mutante comenzó a llevar a la chica hacia donde se encontraba el sádico-masoquista de Slade. Y hablando de él… aquella Máscara de Hierro se encontraba en un risco observando fijamente a la ciudad que muy pronto para él sería destruida en cualquier momento. En ese momento los pensamientos asesinos y masoquista del pedófilo-pervertido…

(Slade: ¡Ya suficiente! ¡Si vuelves a llamarme asi te juro que yo…! CB: Uhh…, le gritó a Queen. Cy: Oh, viejo te metiste con la chica equivocada. Raven: Haré los preparativos para la funeraria. Robin: Star, Gigi ¿Quieren ir a algún lugar muy pero muy lejos de aquí? Star/Gigi: Si no es mucho pedir *se van rápido como alma que se lleva el diablo* Cyborg: Mi más sentido pésame a tus conocidos y tú no tantos conocidos Slade. Slade: Mierda… Queen… Queen: *con voz de ultratumba y frívola* No hables, tengo que hablar contigo muy pero muy seriamente Slade. *Me voy a una habitación mientras que el villano psicópata me sigue* Slade: Mami.)

Bien a lo que estábamos antes de que alguien me interrumpiera. Los pensamientos asesinos y masoquistas pedófilo-pervertido por unos gritos, el villano volteó su cabeza sobre encima de su hombro izquierdo mientras miraba desinteresado a 6 esferas que dentro de éstas se encontraban nuestros héroes y a Terra mientras intentaban en salir de su prisión, mientras estaba siendo custodiado por Plasmus.

– Maldito seas Slade, cuando salga de aquí te juro que…

– Si es que logras a salir de allí, Robin. – dijo con burla Slade al líder haciendo que al petirrojo se le hirviera la sangre del coraje.

– Ya verás que sí. – dijo molesta Starfire. – Cuando la amiga Pigeon y la amiga Raven se enteren de esto te darán una buena snorglurk.

– Habla en español quieres. – esto hizo que a la tamareana le hirviera la sangre a la vez que comenzaba a usar sus starbolts para romper la esfera. – Ah, lo olvidaba. En este momento Raven y Pigeon se están enfrentando contra Cinderblock y Overload.

– ¿Cinder… qué? ¿Y Over… qué? – miró confundida Lucia al villano.

– Cinderblock y Overload. – repitió el villano.

– ¿Y esos quienes son o que son? – preguntó la pelirroja azariana.

– No me digan que no le enseñaron a la mocosa esa sobre sus enemigos.

– Esta mocosa tiene su nombre psicópata-acosador-pervertido-adicto-al-yuri. – gritó molesta y ofendida la titan de botánica al villano, quien en ese momento una venita resaltó en su máscara mientras que los titanes comenzaron a reírse del nuevo apodo para el psicópata.

– Maldita mocosa. – gruñó Slade. – TODO ESO LO QUE MENCIONAS NO ES VERDAD.

– ¡Claro que si lo eres! ¡No me mientas! ¡Eres un psicópata por querer asesinar a los amigos de mis amigas, un acosador porque te propasarte de listo con Raven cuando cumplió sus 15 años, un pervertido porque estuviste vivoreándole con la mirada a Gigi, y finalmente un adicto al yuri porque tú mismo confesaste en la computadora del living que te gusta ver yuri! – la chica estaba roja del coraje a la vez que ya se encontraba hiperventilando de la rabia.

– ¡Golpe bajo! – dijeron al unisonó Cyborg y Chico Bestia mientras señalaban al ofendido del villano.

– Puede que no le he dicho de todo a Lucia sobre de los villanos, pero, eso no quiere decir que le hable "bien" de ti. – comentó burlonamente Robin a su rival.

Maldito Robin, juro que en cuanto acabe con todo esto te haré pagar de la manera más ruin, vil y bizarra en toda tu miserable existencia. – pensó cabreado Slade mientras que ya echaba humo del coraje por las rendijas de su máscara y de sus oídos también.

– Jefe. – habló en ese momento Plasmus.

– ¿Qué? – gruñó de mala gana Slade.

– ¿Qué es el yuri? ¿Y porque la chica de cabellos de fuego le dijo todo eso de "psicópata-acosador-pervertido-adicto-al-yuri"?

– ¡Qué te importa! – vociferó ya encabronado el villano.

En ese momento entre los arboles apareció Overload junto con una esfera que habia alguien en él, él comenzó a acercarse hasta Slade, los titanes y Plasmus.

– Ah, Overload. – dijo Slade. – ¿Encontraste a la chica?

– Si jefe, aquí la tiene. – en ese entonces la esfera se acercó mientras que Slade la observó. – Aquí tiene a la gemela de Raven.

– Umm… Overload. – habló Plasmus. – Esa no es la chica. Es esa es…

– ¡RAVEN! – gritaron en ese momento los titanes.

– ¡Maldito! ¡¿Qué le hiciste?! – gritó enojada Lucia.

– ¡Esta vez te saliste de la raya Slade! ¡Cuando Pigeon se entere de esto no te la vas a acabar!

– ¡Raven! – gritó Chico Bestia al ver inconsciente a su amiga.

– Overload, esta no es la chica quien te mencioné. – dijo Slade mononamente, cosa que para los titanes y los dos villanos sintieran como un balde de agua fría les cayera encima.

– Claro que lo es. – contradijo el villano de electricidad al psicótico. – Usted mencionó a una chica parecida a la chica titan oscura. Y aquí la tiene.

– ¡Si pero esta es Raven! ¡Ra-ven! – vociferó con furia extrema haciendo estremecer al pobre del mutante eléctrico.

– Por eso digo que es Raven. – dijo él.

– Mejor hubiera sido yo en buscar a la hermana de Raven. – pensó Plasmus con bajos ánimos.

En ese momento, los crujidos de los arboles comenzaron a escucharse en el bosque, llamando la atención de los villanos y de los titanes. Todos fijaron sus miradas en el sitio donde se encontraban dos siluetas; una pequeña y una enorme, era Cinderblock escoltando a Pigeon quien iba platicando con él amistosamente mientras que a lo lejos se podía ver una calma y sonrisa amistosa del mutante de roca dedicándosela a la joven titan blanca quien seguía platicando con él.

– Llegamos jefe. – dijo Cinderblock con una voz calmada.

– ¡Pigeon! ¡Gracias a Azar que estas bien! – gritó Lucia a su amiga.

– ¡Chicos! – la chica corrió hasta ellos, pero se detuvo en seco cuando observó a su hermana inconsciente. – ¡Raven!

– Hola de nuevo Pigeon.

– Slade. – la chica se volteó mientras a unos centímetros cerca se encontraba frente a frente del villano. – Suéltalos.

– ¿Soltarlos dices? ¿Y por qué debería de hacerlo Pigeon?

– Si no lo sueltas, entonces lo haré yo. – la chica sacó de su aljaba una flecha y justamente cuando ella iba a clavarla en la esfera de Raven, Slade la detuvo.

– No podrás penetrar con tus flechitas la prisión en la que están tus amiguitos, arquerita. Esas esferas están a prueba de cualquier poder, nadie puede romper esa barrera impenetrable ni siquiera tus flechas.

– ¿Pigeon? – en ese momento la titan blanca giró su cabeza mientras que veía a su hermana volver en sí.

– ¡Raven! – exclamaron aliviados los titanes.

– Ah, Raven. Finalmente despiertas. – dijo Slade.

– ¡Slade! – gruño molesta la titán oscura. – Maldito ser malnacido.

– Hagamos un trato Pigeon.

– ¡Pigeon! ¡No lo escuches! ¡Slade solamente manipularte! – gritó Robin a su amiga mientras observaba como ella miraba fijamente al villano.

– ¿Qué clase de trato? – preguntó la titan blanca.

– ¡Pigeon! – gritó Raven.

– Liberare a tus amigos y a tu hermana, a cambio de… que unas a mi.

Slade se acercó hasta la chica quien no quitaba su vista de encima de él. Pigeon ignoraba los gritos de sus amigos y la de su hermana de que no escuchara al villano, el psicópata la observó esperando su respuesta; al verla allí quieta con una mirada tranquila hizo que algo dentro de él le diera un escalofrió y a la vez unas ansias de luchar contra ella, tal como la primera vez que se encontraron y que de un solo golpe lo venció al igual que en el parque también lo hizo. En ese momento, la voz de la arquera lo sacó de sus pensamientos.

– No lo haré. No voy a renunciar a ellos solamente porque quieres que me una a ti Slade.

– Mal pensado. – respondió él.

En ese momento, sin que nadie lo supiera. Slade abofeteó tan fuerte a Pigeon en la mejilla haciendo que esa zona afectada se le inflamara y a la vez se tornara roja en su pálida piel. La arquera le observó sin musitarse, los gritos de sus amigos maldiciendo al villano eran ignorados por ellos dos.

– Cada vez que digas que no quieras unirte, un golpe recibirás.

– No me importa. – un escalofrío recorrió por la espalda del hombre despues de haber escuchado la segura voz de ella. – No me importa cuántas veces me golpeen, me torturen o me lastimen sólo para que me una al lado de la maldad. No me uniré a ti ni a nadie más sólo para hacerle daño a los demás.

– Bien. Si es asi como lo quieres, no habrá problema para mí. Pero veamos si tus amigos y tu querida hermana puedan soportar de lo que te haga a ti.

– ¿Qué…?

Antes de que ella dijera alguna palabra Slade le propinó una fuerte bofetada en el rostro haciendo que se escuchara un golpe seco. Pigeon cayó al suelo, la chica se colocó una mano sobre la zona afectada mientras que ella observaba al villano sin musitarse, los gritos de alto por parte de sus compañeros se hicieron presentes mientras que los golpes secos por tratar de salir de las esferas se escuchaban. El villano-psicópata siguió y siguió golpeando a la titan arquera evitando a que ella se defendiera o que lo que lo atacara. Antes de que Slade le diera una patada en la cara de la chica, ella con una gran habilidad increíble, le tomó el pie con gran facilidad que para despues se lo torciera con agilidad, haciendo que los huesos se rompieran y tendones se desgarran. Slade gritó en ese entonces quejándose del inmenso dolor que le propuso la chica.

Pigeon se levantó rápidamente del suelo mientras se quitaba la capucha, su rostro de porcelana tenía golpes, marcas y manchas de sangre y tierra. Raven al ver eso sintió una inmensa rabia hacia Slade, quería salir en ese momento de su prisión y ayudar a su hermana a vencer a ese loco-malnacido del villano. Mientras tanto Slade se reacomodo su pie haciendo que su huesos nuevamente se le tronaran, las miradas de la heroína y del villano se cruzaron a la vez que se retaban, en ese momento, Slade tomó la barra de titanio de Robin que se encontraba del suelo y con una rápida habilidad empezó por atacar a la pelivioleta. La titan blanca comenzó a esquivar con rapidez los ataques del villano, Slade ya se estaba molestando que aumento más la velocidad de su ataque; en una de esas le propino un fuerte y sonoro golpe en la pierna izquierda de la joven haciendo que ella gimiera de dolor y se tambaleara debido a las fuertes punzadas de dolor.

Otro golpe recibió la titan blanca, pero esta vez fue en uno de sus costados ocasionando que a la chica se le escapará el aire. Pigeon intentaba bloquear y esquivar los ataques que Slade le propinaba, pero, era demasiado difícil de hacerlo puesto a que los dolores punzantes en su cuerpo hacían que la chica se distrajera. Fue en ese momento en que el villano psicópata aprovechó el momento le propino una fuerte patada en el pecho de ella, haciendo que ella cayera de espaldas e hiperventilara del cansancio y de dolor.

– ¡PIGEON! – gritaron asustados y horrorizados los titanes, Lucia y Raven al ver a su amiga en el suelo.

– ¡SLADE DEJÁLA! – vociferó con rabia y dolor Raven despues ver como ese canalla lastimar cruel y brutalmente a su hermana.

– ¿Ahora lo ves Pigeon? Esto es lo que pasa cuando alguien dice "no" a lo que les estoy ofreciendo. – dijo con una voz tranquila y clara Slade a la chica, quien se encontraba mirando fijamente a sus amigos y a su hermana. – Pero… ya que eres hermana de Raven y además de poseer un poder superior a la de cualquier titan te daré una oportunidad. Si te unes a mí, Pigeon, liberaré a los titanes y a tu hermana, y no les haré ningún daño. – el villano miró fijamente a la joven titan blanca.

– No te creo. – dijo ella con seguridad y tranquilidad, cosa que dejo al villano paralizado y a la vez que un escalofrió le recorriera por todo el cuerpo. – Y aunque lo hiciera Slade jamás cumplirías con tu palabra, además, soy feliz estando en este equipo no entiendo porque me quieres a tu lado cuando lo único que quieres es destruir la felicidad, la paz, la armonía y la luz del mundo. Eso no es lo que quiero, y es por esa razón que yo me rehusó a unirme a ti.

– Interesante. Eres muy interesante Pigeon, aunque, también eres bastante tonta en rechazar mi oferta. – dicho esto, Slade le propino una fuerte patada en la espalda haciendo que la arquera gimiera del dolor a la vez que su cuerpo rodó tres veces cuando él le habia golpeado en esas tres ocasiones.

– ¡PIGEON! – gritaron los titanes y la hermana mientras intentaban romper las esferas.

– Aun tienes la oportunidad de cambiar de opinión Pigeon. – dijo el villano psicópata mientras observaba a la titan intentar corporarse aun despues de dejarla con todas esas horribles y brutales golpes y heridas.

– Nunca… cambiaré de opinión… porque mi decisión ya está hecha. – jadeaba con dificultad la arquera, esto hizo enfurecer aún más a Slade.

– Mala. Muy mala decisión. – en ese momento él golpeó brutalmente las costillas y el abdomen de Pigeon mientras que ella ahogaba sus gritos de dolor. – ¿Por qué no te unes a mí de una vez? Es sencillo solamente tienes que decir "si"

– ¡Déjala! ¡Déjala en paz Slade! – Raven vociferó con furia mientras que su mantra golpeaba bruscamente en el grueso cristal de la esfera tratando de romperla en añicos.

– ¿Escuchas eso? Son los gritos de tu hermana exigiendo que me detenga. – Slade le susurró aquello al oído de Pigeon, quien, ya hacia recargada e hiperventilado en un tronco caído.

– Raven… – jadeó de cansancio Pigeon mientras que su mirada se perdía en aquella donde se encontraba su hermana.

– Aun puedes cambiar de parecer Pigeon. Es sencillo sólo tienes que decir "sí".

– No lo haré. – dijo Pigeon con una voz sedosa y tranquila. – Si la razón por la que me niego a seguir los pasos de la maldad, de la oscuridad y de la destrucción… es porque me enseñaron a no decaer en esa tentación, en especial, me enseñaron a que nunca debo darle la espalda a un compañero. Nunca debo renunciar, ni vender, ni odiar, ni mucho menos a traicionar a mis amigos, a mi equipo o a mi familia… aunque ellos me den la espalda… yo nunca se las daré…

La chica blanca, con las últimas fuerzas que le quedaba, se levantó con algo de dificultad y también algo cansada hasta que ella finalmente se mantuvo de pie. En ese momento cuando ella levantó la vista; Slade, al igual los titanes, Cinderblock, Plasmus y Overload, se quedó en shock por lo que estaba observando en ese momento. ¡Pigeon le estaba sonriendo! Pero no una sonrisa cualquiera. Era una sonrisa de confianza, sincera, radiante y angelicalmente hermosa.

– Prefiero mil veces vivir en la agonía de la tortura, odiada y ser rechazada por aquellos que no saben apreciar el valor de la amistad, de la hermandad y de la familia; prefiero mil veces todo eso a traicionar a las personas que me brindaron su hogar y su amistad. – Pigeon fijó su mirada hacia los chicos mientras que ellos la observaron con cariño, aprecio y orgullo; aquellas palabras que dijo ella tocó los corazones de los titanes e incluso hasta de Overload, Plasmus y Cinderblock. – No importa cuántas veces me digan que me una al camino de la destrucción, de la oscuridad o de la maldad… yo siempre me negaré a ello y seguiré mi camino sin importar que me vaya a ocurrir.

– Hermosas palabras para una titan. – dijo con calma Slade, la titan aruera lo miró sin musitarse mientras que su mirada se encontraba fija con la de él. En ese momento el villano cambio repentinamente el tono de su voz haciendo que los titanes y los tres mutantes-villanos se estremeciera en sus lugares. – Lastima que eso a mí no me sirve para nada.

En ese momento Slade le propinó a Pigeon una fuerte y bestial patada en el pecho de ella, haciendo que la parte del tórax se quebrará. Los titanes comenzaron a desesperarse por romper aquellas gruesas barreras de su cautiverio, mientras que los tres villanos comenzaron a sentir pavor, miedo, horror y desesperación por ir y defender a la chica de aquel villano-psicópata. La titán blanca tenía dificultad por defenderse, apenas si podía esquivar los rápidos y brutales golpes del hombre quien la estaba acechando bestialmente. El cuerpo de ella rodó hasta quedar a la mitad del acantilado. Slade se detuvo, los gritos de los titanes aumentaron cada vez más fuerte haciendo que sus cuerdas vocales se dañaran y lastimaran; Cinderblock, Plasmus y Overload dieron al menos tres pasos hacia enfrente con la mentalidad de ayudar a la chica y alejarla del acantilado.

Con algo de dificultad, Pigeon se levantó sintiendo fuertes y severos espasmos en todo su cuerpo; cuando ella se levantó por completo alzo su rostro hasta quedar con la del villano, luego observó a sus compañeros, en especial con su hermana y su amiga de la infancia, quienes ya tenían algunas lágrimas en sus ojos, a excepción de Terra quien solamente la observaba asustada y horrorizada. Una sonrisa marcó los labios de la pelivioleta menor mientras que con una voz delicada, tierna y pacifica les dijo a ellos…

– No tengan miedo. Todo estará bien. Sólo deben creer y conservar la esperanza…

Ante esas últimas palabras que mencionó Pigeon, causó en Slade una incómoda sensación que le habia causado mucha cólera y rabia. Sin pensarlo dos veces sucedió lo que el villano tenía planeado desde el inicio cuando estuvo allí en el acantilado. En ese momento todo sucedió rápido. Slade dando el último golpe de gracia. Raven llorando y gritando de cólera y terror, los titanes maldiciendo al villano-psicópata, los tres mutantes corriendo hacia el acantilado y, finalmente, Pigeon cayendo hacia atrás mientras que todo el peso de su cuerpo hizo que perdiera el equilibrio y que cayera de espaldas en el acantilado.

– ¡PIGEON! – todos sollozaron el nombre de la titan caída mientras que las gruesas lagrimas escapaban de sus ojos.

– Slade… maldito… ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? – sollozó Raven maldiciendo una y otra y otra vez al villano.

– Le di la oportunidad a tu hermana, y ella lo rechazó. Si ella no lo hubiera rechazado, ella estaría viva. – respondió sin emoción el villano.

– Maldito… ¡MALDITO! – vociferó con rabia y amargura Raven mientras que su mantra habia salido de ella he intentado penetrar aquellas gruesas paredes de la esfera. Lo único que tenía ella en mente era asesinar y desmembrar el cuerpo del hombre que asesinó a su hermana.

– No importa cuántas veces me maldigas o intentes con asesinarme Raven. Eso nunca va hacer que tu querida hermana menor regrese a la vida. – dijo casi en un susurro tranquilo a la titan oscura, haciendo que ella desvaneciera su mantras mientras que las gruesas lagrimas escapaban de sus ojos.

– Pigeon… – susurró el nombre de su hermana. – Despues de 14 años llegaste a mi… siempre estuviste a mi lado aunque yo siempre me alejaba de ti, me motivaste a muchas cosas que yo nunca he querido saber, me enseñaste tantas cosas que yo nunca pude entender… yo quería saber más de ti… pero… pero ahora ya no lo harás más… Pigeon… no quiero que mueras, regresa una vez más. Hermanita.

Al decir aquella última palabra en un susurro, una lágrima se deslizó suavemente sobre la mejilla de Raven. Para que luego esta cayera y golpeara en el suelo de la esfera. En ese momento una blanca luz bastante cegadora apareció de repente haciendo que los jóvenes titanes y los villanos se cubrieran los ojos debido a la cegadora luz. Cuando la luz apareció Robin junto con sus amigos sintieron en ese instante una sensación cálida, pacifica, hermosa y llena de paz y amor en sus pechos, junto una voz angelical y femenina diciéndoles un "todo está bien". Poco a poco, cuando la luz ya empezaba a desvanecerse, todos observaron una figura femenina sobrevolando por los cielos, observaron con atención como aquella silueta comenzó a dar forma hasta quedar completamente a la vista de que esa silueta era una persona.

Las miradas de todos se dilataron de la sorpresa e impresión. Aquella persona era…

– ¿Pigeon?

Si. Era ella. Era Pigeon. Todos observaron anonadados el gran cambio de la titan que hasta el aliento se les escapó de sus pulmones cuando la vieron atentamente. Pigeon poseía una enormes y blancas alas de un ángel, las alas más hermosas que nunca antes en su vida habían visto en sus vidas; eran mucho más hermosas que hasta la misma villana Ángel le causaría tanta envidia de tan con verlas. Aquellas alas blancas parecían tan fuertes y a la vez suaves que solamente de verlas todos tenían unas ansias con tocarlas para saber cuan suaves eran. Pero no además era eso, Pigeon, usaba un hermoso, largo y blanco vestido que se éste le moldeaba su perfecta y esbelta figura; el vestido era de estraple, de un sólo hombro cruzado, con recortes en la cintura y dos aberturas en la falda; dejando ver aquellas largas, suaves y desnudas piernas de la joven titan arquera. Su cabello lo traía suelto con un trenzado de corona en su frente y a la vez tenia encima de su cabeza una diadema floral hecha de oro puro, plata y piedras preciosas.

Era verdaderamente hermosa, se decían todos ellos mientras observaban a aquel hermoso ángel celestial que resultaba ser su amiga. Slade no podía decir nada, su boca estaba seca y sus palabras que trataba por decir quedaban estancada en su garganta y mente.

– Slade. – todos se estremecieron al escuchar la poderosa y frágil voz de Pigeon. – Por tus crímenes y la maldad que se apodera en tu corazón, no me queda de otra más que darte el castigo por tus actos crueles, egoístas y llenos de maldad.

–… – Slade no sabía que decir, es más, ni siquiera sabía que pensar en esos momentos.

– Lo siento. – susurró ella al villano a través del viento. – Con el dolor de mi corazón lo siento. Espero que algún día toda esa oscuridad y maldad en la que te ocultas desaparezcan y que la luz y el amor llegué a ti una vez más. – el villano la observó y vio a través de esa mirada amatista tristeza y lastima.

– Nunca. – dijo él sin sentimiento. En ese momento el villano-psicópata sacó un aparato negro con un botón rojo, y con su dedo pulgar lo oprimió.

¡PUM!

Aquel ruido llamó la atención de todos. ¡La presa habia explotado!

– No. – dijo Pigeon mientras observaba con terror como el agua comenzaba avanzar rápidamente hacia la ciudad. – Esto no se quedará asi Slade. – la titan ángel salió volando rápidamente hacia el agua.

– Yo lo dudo, Pigeon. Yo lo dudo. – dijo Slade mientras observaba interesado en la nueva forma de la titan. – Nos volveremos a ver muy pronto, Pigeon. –fue lo único que pensó él antes de irse del lugar junto con Cinderblock, Plasmus y Overload, quienes miraron por última vez a la chica.

Mientras tanto Pigeon volaba velozmente hacia donde el agua se dirigía, se detuvo frente a frente con una pared de una fuerte y poderosa ola, sus amigos y hermana apenas si podían ver en donde se encontraba ella y la pared de agua. La titan ángel observó concentradamente aquella enorme muralla de agua, cerró sus ojos, respiró y exhaló con tranquilidad; y comenzó a recitar un conjuro.

Seyè a dlo yo, li envoke prezans ou ka ede sèvitè ou ak alye nan fòs yo nan bon. Prete m 'pouvwa ou, fòs kouraj ou prete, prete m' bon konprann ou. Se sèlman sa a, se tout mwen mande nou yo sispann menas la ki ka touye moun nan lènmi m 'yo.

Una luz aquamarino salió del cuerpo de Pigeon mientras que ésta tomó la forma de lo que parecía ser una criatura mitológica marina, en ese momento el resplandor con forma de animal se abalanzó hacia el mural de agua haciendo que ambos chocarán bruscamente a la vez que emitiera un fuerte y sonoro sonido como la de un relámpago; aquel resplandor aquamarino a travesó la pared de agua, y una vez que ese resplandor salió del agua, ésta lo siguió a donde iba el resplandor. La titan arquera siguió lo que sería un remolino de agua que estaba siendo guiada por el resplandor aquamarino hacia la presa destruida.

Una vez que el agua regresó a la presa mientras que el resplandor impedía a que ésta saliera del muro destruido. Pigeon observó tranquilamente la presa, con sus manos hizo aparecer un hermoso arco de plata con algunos destellos dorados, pero habia algo raro en esa arma, no tenía hilo. La titan ángel posicionó su mano derecha en el lugar donde se supone que estaría el hilo, junto sus dedos índice y pulgar, y despues comenzó a jalar su brazo hacia atrás. En ese momento, un hilo apareció junto con una flecha blanca que liberaba un hermoso resplandor. Relajó todo su cuerpo al igual que su respiración y exhalación. Y después. Disparó.

Aquella flecha salió disparada directamente hacia el muro de la presa destruida, en ese momento, la flecha desapareció entre el muro y el agua como por arte de magia. Pigeon observó con tranquilidad como el muro de la presa se reconstruía por sí sola, pieza por pieza volvieron a su lugar, hasta que finalmente la presa de agua quedó como nueva y como antes. La titán ángel dejó escapar un suspiro de alivio mientras que su miraba amatista mostraba alivio, tranquilidad y paz. La criatura aquamarino se acercó a hacia a ella mientras que éste la observaba fijamente, la pelivioleta le dedicó una sonrisa cálida junto con "gracias" y a la vez con una leve reverencia con su cabeza, haciendo que aquella criatura le devolviera el mismo gesto gentilmente antes de que éste desapareciera a la vista de la chica.

En ese momento, cuando la titán arquera fijó su mirada hacia donde se encontraban sus amigos y su hermana, ella comenzó a ponerse rígida, asustada y nerviosa en todo su ser; pero la chica no dejó que esos sentimientos se apoderarán de ella, no, Pigeon mantuvo la compostura recta, tranquila y segura; respiró y exhaló tranquilamente mientras voló hacia donde se encontraban sus amigos. Cuando ella tocó el suelo con sus pies desnudos, la titán ángel estiró su brazo derecho mientras que un leve movimiento movió su brazo hacia el mismo lado, al momento en que ella hizo ese movimiento, las esferas comenzaron a romperse y a la vez que un aura blanca protegia a los jóvenes titanes.

Ninguno de los titanes dijo nada. Simplemente mantuvieron la mirada fija en su compañera, viéndola allí con unas hermosas y blancas alas detrás de su espalda era tan increíble de ver, e incluso, sorprendentemente hermosa. Pigeon observó entre nerviosa y a la vez incomoda a sus amigos. "No es la primera vez que alguien me mira asi", se decía asi misma. Pocos segundos despues Chico Bestia decidió en que ya era hora de romper el silencio.

– Pigeon… ¿Qué fue todo eso?

Creo que ya es hora de que sepan toda la verdad mí. – pensó la titan blanca. Al no escuchar respuesta alguna los jóvenes héroes se preocuparon.

– Pigeon. – habló Raven mientras se acercaba lentamente a su hermana, aun sin quitar la mirada de las alas de ella. – ¿Qué fue lo que te pasó? ¿Por qué tienes esas alas?

– Es una historia que contar. – respondió ella.

– Tenemos todo el tiempo para que nos lo cuentes. – comentó Robin aun sin dejar de observar a su compañera.

– Está bien. – asintió Pigeon. – Pero. Antes de contarles de esto, ¿Podemos a regresar a la torre?

– Está bien. – dijo el líder de los titanes.

Al llegar a la torre los siete titanes se encontraron sentados en el sofá del living esperando a que su compañera pelivioleta menor les relatará lo que habia pasado en la presa de agua. Pigeon se encontraba recargada en uno de los ventanales mientras observaba con calma el océano y la ciudad, después centró su mirada en donde se encontraban sus amigos y su hermana quienes no dejaban de observarla. Tomó una pequeña bocanada de aire y comenzó a hablar.

– Lo que acaban de ver tienen que mantenerlo en secreto.

– ¿Mantenerlo en secreto? ¿Por qué? – preguntó confundido Robin.

– Porque… – hizo una pequeña pausa la titán ángel y despues nuevamente habló. – Porque estas alas no son ordinarias.

– ¿A qué te refieres con eso Gigi? – preguntó Lucia.

– Cuando era pequeña fui bendecida por los dioses incluyendo con un dios alado.

– Que tontería. – dijo en voz baja Terra, pero nunca contó que lo habia dicho habia sido escuchado por sus compañeros y por la gemela de Raven.

– Sé que puede sonar algo raro, Terra. Pero asi fue. – dijo en un tono serio y seguro Pigeon, mientras que la rubia se atragantó con su propia saliva al ver la mirada fija y seria de la chica sobre de ella.

– Amiga Pigeon, ¿Cómo es eso de que fuiste bendecida por un dios alado? – preguntó Starfire curiosa.

– El dios alado; Avo, siempre ponía a prueba a los mortales para saber cuan bondadosos eran incluyendo si sus corazones eran puros sin ninguna mancha de maldad, si era asi entonces se les concedía su bendición o un regalo de él. Pero. Si eran todo lo contrario entonces recibirían una maldición. – los titanes escucharon atentamente a las palabras de su amiga, bueno, a excepción de Terra quien ponía una cara de "yo lo dudo" o "qué tontería". – Cuando era pequeña, Avo, me puso a prueba; no era difícil, pero, para una persona podría serlo. La prueba que él mismo me puso fue que él mismo se habia transformado en una lechuza de las nieves, esas criaturas aladas son muy populares en Thilandel y en otros lugares por sus plumajes y su carne. ¿Cruel no?... cuidé de Avo, sin que yo supiera que era un dios, durante cuatro meses… hasta que un día, él se presentó ante mí en su verdadera forma. Y durante esos cuatro meses de haberlo cuidado recibí no además su bendición, sino, que también de estas alas.

Dicho eso. Pigeon una vez más liberó sus alas mientras que algunas plumas se liberaban de ellas, el sol, que traspasaba los ventanales, hizo que su brillante luz le diera un hermoso toque angelical a la chica. Dejando sin aliento a todos los titanes.

– Wow… que maravillosa historia Gigi. – suspiró Lucia mientras miraba con admiración a su amiga de la infancia.

– Ahora que ya lo saben, deben guardar este secreto con sus vidas. – dijo ella con calma mientras hacía desaparecer sus alas.

– ¿Por qué? ¿Acaso pasaría algo malo? – preguntó preocupado Robin.

– Si Robin. Mi vida peligraría, si esto sale a la luz.

– ¿Cómo? – Raven casi gritó de la molestia. – ¿Por qué harían eso contigo Pigeon?

– Como dije antes… fui bendecida por los dioses, y, según lo que los viejos sabios me han dicho es… que yo soy especial. – confesó Pigeon en un tono bajo y nervioso. – ¿Me prometen que no le dirán de esto a nadie?

– Lo prometo. – respondieron al unisonó los titanes.

– Gracias. Se los agradezco mucho chicos. – dijo ella con una sonrisa cálida y feliz en sus labios.

– Veo que desde ahora en adelante tendremos a un ángel guardián cuidándonos. – comentó Chico Bestia como un cumplido a su amiga, para esto, las mejillas de Pigeon se tiñeron de un ligero color rosado. Y porque no. también causó que a la rubia-oxigenada le hirviera la sangre de celos.

– Tienes mucha razón Chico Bestia. No cabe duda alguna que en verdad siempre hemos tenido un ángel guardián cerca de nosotros. – afirmó Lucia mientras observaba con alegría y cariño a su amiga.

– Ya no digan más por favor… hacen que me apené. – dijo apenada Pigeon mientras que el rubor iba aumentando.

– Si te apena ¿Por qué no te cubres las orejas? – dijo entre dientes Terra mientras desvió su vista hacia el otro lado, a la vez que causo en Raven una furia por decirle eso a su hermana.

Al pasar las horas llegó la noche. Todos en la torre ya estaban descansando como dios manda. Bueno casi todos. Pigeon aún seguía despierta mientras se encontraba en la azotea observando detalladamente la hermosa luna y cielo estrellado. Dejó escapar un suspiro de cansancio y a la vez frustrado.

– ¿Cómo pude caer tan bajo? Tendré que mantenerme al tanto de los chicos, en especial de Terra, ya que ella puede decir en cualquier momento sobre de lo que mencioné en el living… también… tengo que poner cartas en el asunto y ayudar a mi hermana con sus sentimientos por Chico Bestia, ya que, no sé si Terra ya tenga un interés por Chico Bestia o el simple hecho de que quiera destruir el amor de Rae por él. – se dijo asi misma. – Espero no cometer ningún error… ¿Por qué el amor puede ser complicado?

Mientras tanto en otro lugar desconocido por el hombre…

– Mi Señor. Ya todo está listo, las tropas ya están reunidas. ¿Cuándo da la orden de partir? – preguntó la mujer pelicarmesí mientras observaba a su jefe, quien, seguía observando desde la ventana un gran ejercito de hombres con armaduras oscuras entrenando severa y bestialmente.

– Mañana partiremos Capitana. – respondió el peliblanco.

– Como usted diga mi Lord. – replicó ella mientras hacia una reverencia. – ¿Desea algo más que haga por usted mi Señor?

– No. ya puedes retirarte. Quiero estar solo. – ordenó el hombre.

– Como usted lo ordene mi Lord. – dicho esto la Capitana se retiró dejando a oscuras y a solas a su señor.

– Dentro de muy poco no además invadiré al reino quien tiene a virgen bendecida por los dioses, sino que también la haré mia y además engendraré al hijo que tanto tiempo habia deseado en tener con la hija de ese ser traicionero. – escupió venenosamente el hombre en la última palabra mientras que su mirada carmesí se tornó fría y llena de muerte.


Queen: Hola chicos, espero que les haya gustado el capítulo de hoy. Por fin termine. *lloro de felicidad*

Robin: No se les olvide comentar… *Starfire aparece y se pone detrás de su novio*

Starfire: Ni suscribirse amigos lectores.

Lucia: ¡Kyaaaaa! ¡Estuvo hermoso el capítulo! ¡Gigi! ¿Por qué nunca me contaste que eres un ángel?

Pigeon: Porque… *en ese momento la interrumpo*

Queen: Eso lo sabrán en dos o tres capítulos más mi querida Lucy.

Lucia: Pero yo quiero saber ¬3¬

Queen: Nop ˆ-ˆ

Terra: Como si fuera parecer interesante la historia de Pigeon. *nótense en lo amargada que esta la rubia-oxigenada*

Queen: Estas celosa porque Pigeon tiene más la atención que tu Terra.

Terra: Aja, sí. Yo lo dudo.

Pigeon: P-Por favor chicas no peleen. -.-'

Starfire: La amiga Pigeon tiene razón… por cierto… ¿Dónde se encuentran el amigo Cyborg, el amigo Chico Bestia y la amiga Raven?

Queen: Buen punto…

*en ese momento se escucha una persecución*

Raven: ¡CYBORG DAMÉ ESA MALDITA CÁMARA!

Cyborg: ¡AHHHHHHHHH! ¡QUEEN AYÚDAME!

Chico Bestia: ¡BORRA ESA FOTO VIEJO!

Queen: Mmm… al parecer Cyborg vio un momento BBRAE

Todos: ¿Momento? ¿Qué momento?

Queen: Digamos que Raven y Chico Bestia tuvieron un momento bastante pero bastante comprometedor, que hasta los fans tendrían un sangrado nasal y a la vez gritarían de la extrema felicidad y locura del fandom.

Lucia: ¿Y tú como sabes todo eso?

Queen: Digamos que ya quería un momento BBRAE

Lucia: Queen picarona.

Cyborg: ¡AHHHHHHHHHH!

Robin: Pues sea que sea de ese momento comprometedor, será mejor que ayudemos a Cy.

Starfire/Pigeon: Concuerdo contigo novio/Robin.

*Todos salen corriendo del cuarto a socorrer a Cyborg quien ya estaba siendo alcanzado por los tentáculos de Raven.*

Queen: Jejeje, nunca cambiaran.


"Seyè a dlo yo, li envoke prezans ou ka ede sèvitè ou ak alye nan fòs yo nan bon. Prete m 'pouvwa ou, fòs kouraj ou prete, prete m' bon konprann ou. Se sèlman sa a, se tout mwen mande nou yo sispann menas la ki ka touye moun nan lènmi m 'yo."

Significa

"Señor de las aguas, invocó tu presencia para que ayudes a tu servidora y aliada de las fuerzas del bien. Préstame tu poder, préstame tu fuerza, préstame tu sabiduría. Solamente eso es lo único que te pido para detener la amenaza mortal de mí enemigo.

Twincest significa en español Twin=Gemelo + Incest=Incesto todo junto significa Gemelos del Incesto quería ponerlo asi pero no convenció del tanto asi que decidí ponerlo en ingles que se escucharía mejor y atrayente.

XXX todos ya sabrán lo significa, asi que, para lo que no sepan significa que es un símbolo erótico es decir de sexo.

Por cierto el conjunto que viste Pigeon lo podrán ver en mi perfil. Ya que soy pésima describiendo la ropa.

Atte.: Queen-Werempire.