Los Jóvenes Titanes: El Inicio (6ª Temporada)

Queen: ¡Hola, holitas minna-san! ¡Por fin! ¡Finalmente el capítulo que todo el mundo ha estado esperado está aquí!

Princess: Se nota que estás muy feliz mami.

Queen: Asi es hijita mia de mi alma.

Mery: Y ¿Qué es toda esa felicidad que tanto demuestras amiga?

Queen: Eso lo descubrirán cuando lean este capítulo, Mery. :3

Raven: Queen sí que da miedo, ¿No lo creen?

Lucia: Concuerdo contigo Raven, que yo sepa ella nunca se ha visto tan contenta cuando publicó sus anteriores capítulos.

Robin: Por cierto Queen. ¿Qué tiene de especial este capítulo comparado con los otros que haz publicado?

Queen: Mucho Robin.

Chico Bestia: Ahora que lo veo… desde que comenzaste a escribir esta historia no has dejado de sonreir de oreja a oreja, Queen.

Queen: ¿Enserio? ¿Se me ha notado mucho? *Todos los titanes asienten* Mmm… espero que no me salgan arrugas de tanto sonreir.

Terra: Para eso existen las cremas para las arrugas.

Princess: A mi mami no le llames "Vieja", Rubia Oxigenada.

Terra: Mocosa maleducada, ya me las pagará.

Starfire: Amigos, ¿Algunos de ustedes han visto a la amiga Pigeon?

Todos *A excepción de mi*: No.

Abeja: Es muy raro. Lo que Chispita me ha contado es que ella nunca se pierde para nada ni un capitulo de bienvenida para los lectores.

Raven: Queen, ¿Sabes en dónde esta Pigeon?

Queen: Sí, esta en su habitacion. pero yo que ustedes no entraría en ella ya que la pobre esta… como decirlo… avergonzada por lo que paso en el capítulo anterior.

Jess/Mery/Princess: ¿Y eso?

Queen: Tal cómo les dije con anterioridad, tienen que leer todo este capitulo para que lo entiendan.

Speedy al grupo: Por alguna extraña razón Queen nos esta ocultando algo.

Todos: Concordamos contigo.

Queen: Bien. ¿Quién se ofrece a hacer los honores? *Todos al mismo tiempo* Oh vaya esto sí que es todo un caos.

Una hora y media despues de discutir por quien seria el anfitrión de este capitulo, decidieron que los Titanes del Este fueran los elegidos de decirlo.

Más y Menos: La Srta. Queen no le pertenece a los Jóvenes Titanes

Speedy: Ni tampoco a Lucia Hilary.

Aqualad: Que disfruten de la lectura.

Abeja: Y que se diviertan tambien.


Capítulo 21: De Regreso a Thilandel

Normal's Pov:

Al cruzar el portal el grupo titán se había quedado maravillado por la hermosa fauna que les rodeaba, ninguno de ellos se había percatado de que Pigeon reía divertidamente al observar como sus amigos se habían quedado distraídos por la belleza de la grandiosa naturaleza. Los dos escoltas rodaran sus ojos ante la infantería de los titanes con una voz de firmeza llamaron a la titán blanca la atención junto con sus amigos. Jeffroik silbó con firmeza mientras que el silbido se hacía un gran eco por el bosque, en ese momento unos galopes junto con unos relinchos aparecieron detrás de unos árboles del bosque; eran tres caballos, dos cafés y uno negro como la noche.

– ¡Spleinder! ¡Yasolf! ¡Yureij! – exclamó alegremente Pigeon sacando de onda a sus compañeros, la chica blanca corrió hacia los tres corceles mientras que éstos se animaban y relinchaban con alegría de ver a la joven. – ¡Chicos no saben cuánto los extrañe! – dijo con alegría mientras acariciaba las caras de los caballos.

– Al parecer tu hermana es una loca Raven, habla con los animales. – dijo burlonamente Terra causando un gran enfado a la titán gótica. – Parece que tú y ella tienen algo en común, tú hablas sola y ella con unos animales que ni siquiera le responden. – en ese momento un fuerte relincho salió del caballo mientras que éste corría hacia donde estaba Terra causando en ella un grito de espanto cuando el corcel estaba frente a frente de la rubia.

¡Come osano di offendere la mía signorina con la tua malvagità spregevole parole bugiardo da terre straniere! – los titanes se quedaron pasmados y con la boca abierta al no poder creer lo que sus ojos veían y sus orejas escuchaban… ¡El caballo había hablado!

– ¡AAAAAAH, ATRÁS DEMONIO ATRÁS! – gritó con espanto la rubia causando mucho más enojo a Spleinder.

¿Demone? ¡Demone farai e la tua discendenza! – gritó con tremenda furia el caballo negro.

Spleinder. Silenzio prego, vivono in un mondo diverso da noi; nel vostro mondo ci esseri che parlano come voi o altri. – comentó Pigeon con una voz dulce y pacífica hacia el corcel mientras que ella le acariciaba con ternura su lomo, el caballo negro observó a la chica no tan convencido con tal dicho comentario. – ¿Perdonare sì? E se si perdona loro ti darà il doppio carote. – ante esa confesión en ofrecerle el doble de zanahorias el caballo se le esfumó toda molestia y rabia contra la rubia.

Va bene, io li perdono. – dijo Spleinder mientras que una sonrisa de alegría apareció en los labios de la chica.

Grazie Spleinder. – en eso Pigeon abrazó la cabeza de su fiel amigo mientras le depositaba un beso en el chaflán del animal.

– ¡Asco! – se quejó Terra mientras ponía una cara de asco.

– Será mejor que ya nos retiremos, a su Majestad no quiere esperar más en su llegada. – comentó Jeffroik a Pigeon mientras que ella asentía levemente.

– Jeffroik, Yufrell. ¿Trajeron más caballos? – preguntó la titán blanca mientras que Yufrell negó con su cabeza.

– No pequeña, solamente trajimos a su caballo y a los nuestros. No contábamos que vendrían sus… umm… sus amigos. – comentó el pelimarrón usando en la última palabra un tono de molestia.

– Oh, ya veo. – la chica miró con pena a sus amigos mientras se disculpaba con ellos. – Chicos lamento de que Yufrell y Jeffroik no hayan contado con más caballos.

– No te preocupes Pigeon. – dijo Robin. – Nosotros caminaremos. – eso sorprendió mucho a los guardias y más a Pigeon.

– ¿Están seguros? El camino es demasiado largo. – afirmó la titán paloma preocupada.

– Si, no te preocupes Gigi, estamos acostumbrados a caminar. – comentó Cyborg sacando una media sonrisa a su compañera.

– Está bien. Si se sienten cansados por el viaje no duden en decírmelo ¿Si? – ante eso el equipo asintió. – Bien. Hora de irnos muchachos. – ordenó con autoridad y a la vez con un toque de alegría la chica, sacando de onda a sus amigos.

El equipo de héroes miró con rareza como uno de los guardias ayudaba a Pigeon a subirse a Spleinder mientras que el otro solamente sostenía al caballo, temiendo que el corcel se moviera de un lado a otro. Una vez que Pigeon y los hombres se subieron a sus caballos comenzaron a dar a paso lento en su camino, mientras que los titanes caminaban detrás de ellos; bueno a excepción de Terra (quien estaba encima de una roca) Starfire, Raven, Abeja y Chico Bestia (quienes estuvieron volando, aunque bueno el metamorfo se encontraba con la rubia, cosa que a la titán gótica le molestaba). Pasaron las horas volando y los titanes; los que andaban caminando ya comenzaron a cansarse.

Pigeon a percatarse de eso miró con tristeza y lastima a sus amigos, en ese momento ella llevo sus dedos índice y pulgar derechos mientras silbaba con fuerza haciendo eco por el bosque. La titán blanca detuvo su caballo mientras que los dos guardias al igual que todos los titanes detuvieron su andar. En ese momento a lo lejos se podían escuchar los relinchos y galopes de varios caballos, los titanes se quedaron anonadados al ver que frente a ellos junto con Pigeon y los dos guardias había una manda de hermosos caballos salvajes. La titán paloma se dirigió hasta donde estaban los caballos mientras que con una voz dulce y llena de amabilidad les pidió de favor a algunos de los caballos que si podían llevar a sus amigos en el camino.

Algunos caballos asintieron mientras que algunos de ellos se dirigieron hacia donde estaban los titanes, que también para su sorpresa éstos también hablaron tal como lo había hecho Spleinder pero ellos les habían hablado en diferentes idiomas. Pigeon se dirigió nuevamente junto con sus compañeros mientras que ella les decía a ellos que los caballos son algunos familiares y amigos de Spleinder, y que ellos les llevarían en su viaje al reino. Todos los titanes subieron a los caballos mientras se sentían nerviosos cuando éstos les hablaban diferentes lenguas. Cosa que para Pigeon le divirtió, en ese instante ella tuvo que decirles a los caballos que sus amigos no sabían hablar sus lenguas, para más sorpresa de Robin y de sus amigos les sorprendió que ahora aquellos caballos les hablara en su mismo idioma.

– Nos hubieras dicho desde un principio que tus nuevos amigos no sabían nuestros idiomas, Sorridente Ragazza. – comentó un potro color arena con melena azabache en un acento italiano.

– Jejeje, lo siento Francesco. – río divertida Pigeon mientras le dedicaba un sonrisa cálida al potro.

– ¿Y ustedes desde hace cuánto que conocen a Pigeon?, y por lo que he notado, ustedes no son de por aquí. – comento una yegua gris con melena casi azabache a Lucia con un acento alemán.

– Bueno… Gigi y yo nos conocimos de pequeñas. Y no. Yo provengo de Azarath. – respondió nerviosamente Lucia.

– Nosotros la conocimos hace… bueno un mes por así decirlo. Yo provengo de la Tierra al igual que mi equipo. – comentó Robin.

– Nosotros a penas la conocemos. Y nosotros también provenidos de la Tierra. – dijeron al unisonó los titanes del Este.

– A ya. Por cierto mi nombre es Genevive – asintió la yegua gris. – Me alegró mucho de que todos ustedes sean amigos de Lächelndes Mädchen. Es una chica bastante admirable y además es nuestro tesoro más valioso de todo Thilandel y del Bosque de Thürndoik. – afirmó la yegua.

– Se nota demasiado. – dijo Raven sin ninguna emoción en su voz.

– ¿Acaso tienes un problema con Pigeon? ¿Eh? ¿Azariana? – preguntó con rudeza un potro color marrón y melena blanca a Raven en un acento francés.

– ¿Cómo sabes que yo…? – antes de que la azariana preguntara el potro de acento francés la interrumpió.

– ¿Será acaso por tu acento Azariano? – frunció severamente el ceño el potro de acento francés a la titán mientras que ella sentía que se le había congelado la sangre.

– Lumier. – llamó Pigeon al potro. – Por favor no seas duro con Raven. – dijo en un tono triste la joven titán.

– ¿Raven? ¿Ella es Raven? ¿La misma Raven que tu solías contarnos Pigeon? – preguntaron al unisonó todos los caballos mientras que los titanes de los dos mandos junto con Jinx y Kid Flash se les quedaron viendo confundidos.

– Así es. – asintió la titán blanca. – Ella es Raven. Mi hermana mayor.

– Pigeon… ¿Acaso tu…? – Raven detuvo su habla mientras que su gemela la miraba con cariño y ternura.

– Yo siempre he hablado de ti todo este tiempo Raven. Y sí. Todo el mundo sabe de qué tengo una hermana mayor, y que su nombre es Raven.

Ante aquella confesión la nombrada sintió una inmensa calidez y alegría en su pecho. Al momento en que los titanes comenzaron con transcurso del viaje nadie comento nada en todo el camino puesto a que todos estaban maravillados por la increíble belleza de la fauna y la flora. Todo tipo plantas demostraban su hermoso colorido hasta los árboles que daban su fruto hacían que los viajeros quedaran hipnotizados por saborear y consumir ese exquisito deleite que era tan tentador. Las aguas eran tan cristalinas y puras que hasta podías reflejarte en su transparente claro como si de un espejo se tratase, y porque no, hasta podías beber de ésta y también bañarte en ese deleite tan pacífico y puro. Las tierras eran tan fértiles que hasta podías cosechar cualquier tipo de vegetal o frutal.

Pigeon sonreía con alegría y calidez al ver como sus amigos se maravillaban al ver como era su mundo, en especial se alegraba de ver como su hermana mayor le atraía la belleza de la naturaleza. En ese momento la gemela menor presencio algo entre lo más profundo del bosque, su mirada amatista se centró en el punto más lejano del bosque mientras que una sonrisa alegre y cálida decoró sus labios y a la vez que un leve sonrojo había aparecido en sus mejillas. Río divertida llamando la atención de algunos de sus compañeros quienes la vieron con curiosidad, a excepción de Terra quien solamente la miraba con rareza. Pocas horas después habían salido del bosque que por supuesto en ese preciso momento todos los titanes se habían quedado impresionados por un enorme y hermoso reino que estaba lleno de paz, armonía, vida y alegría.

– Bienvenidos a Thilandel chicos. – dijo cálidamente la chica a sus compañeros.

– ¿E-Ese es el reino del que tanto has hablado Pigeon? – dijo asombrado Chico Bestia mientras señalaba el lugar.

– Así es. – afirmó Pigeon.

– Será mejor dejen su plática para otro momento, la Reina no le gusta esperar. – interrumpió Yufrell.

– Esta bien Yufrell. – sonrió alegremente Pigeon. – Chicos una carrera a ver quién gana.

– Señorita Evengelina recuerde bien sus modales, la Reina no… – antes de que Jeffroik siguiera hablando la chica arquera le interrumpió.

– El quien llegue a la entrada del reino le daré 200 monedas de oro. –ante eso los dos guardias abrieron de par en par sus ojos mientras que los titanes se les quedaba viendo raro.

– ¿200 monedas de oro? – dijo Raven mientras arqueaba una ceja.

– Jejeje, verán chicos aquí en Thilandel 200 monedas de oro es mucho. – explicó Pigeon.

– ¿Y? son solamente monedas. – volvió a decir la titán oscura haciendo que ambos guardias jadearan de la sorpresa.

– ¡¿Solo monedas?! – se molestaron Yufrell y Jeffroik con ella.

– Chicos no se alarmen, como ustedes deben de saber que ellos viven en un mundo diferente al nuestro. – comentó con calma la titán blanca. – Verán muchachos, como les estaba diciendo aquí en Thilandel 200 monedas de oro es demasiado dinero, pero, en cambio en su mundo una moneda de oro les valdría como unos $ 1, 294 dólares. – al decir eso todos los titanes casi se iban a caer de sus caballos y las que estaban volando iban desplomarse al suelo por la inmensa sorpresa.

– ¿Cuándo comenzamos? – preguntaron al unisonó Kid Flash, Speedy, Chico Bestia, Cyborg, Robin, Más y Menos, y, Terra. Mientras que los demás titanes junto con Pigeon negaban con su cabeza.

– ¡Todos a sus posiciones! – ordenó con voz liberal Jeffroik mientras que todos se posicionaban en sus lugares (N/A: Imagínense como esas posiciones que toman los caballos de carreras). – ¿Todos listos?

– Si. – afirmaron los titanes a excepción de Pigeon y Raven.

– Bien. En sus marcas. – todos se aferraron a sus caballos. – ¿Listos? ¡Fuera!

Todos salieron rápidamente rompiendo fila mientras se dirigían a la meta. Los caballos comenzaron galopear a toda prisa cuando sus jinetes comenzaban a decirles que fueran más rápidos. Mientras tanto, Terra, Raven, Starfire y Abeja volaban rápidamente para llegar a la meta. En ese momento, sin que nadie se hubiera dado cuenta, Kid Flash había sido el primero en llegar al igual que Más y Menos. Después llegaron Raven, Lucia, Abeja, Pigeon, Aqualad, Robin, Terra junto con Chico Bestia, Starfire, Jeffroik, Yufrell, y al último Speedy.

Al momento en que todos llegaron a la entrada del reino se habían quedado completamente en shock. Los edificios y casas tenían un diseño Persia, sus calles eran de empedrados lisos, las personas vestían de manera elegante y a la vez cómoda; las vestimentas de los hombres eran camisetas de algodón y pantalones bombachos de algodón también. Las mujeres llevaban la falda larga y con la cintura muy alta, como un vestido largo y ceñido, de una pieza, sujeto con dos tirantes, también llevaban una especie de capa corta cubriéndole los hombros. Otras usaban una muselina muy fina.

– Wow. – dijeron sorprendidos los titanes al ver la majestuosidad y belleza del reino. Pero lo que les llamaron más la atención era el palacio que se encontraba lejos de donde ellos estaban.

– Jeje, bienvenidos a Thilandel. Mi hogar. – dijo con alegría Pigeon mientras observaba con cariño su hogar. – Andando.

– Si. – asintieron los titanes mientras se adentraban en el reino.

– Bien nosotros ya cumplimos con nuestro deber, ahora si serian amables de bajarse para podernos irnos. – comentó una yegua aperlada de melena café con un acento holandés.

– Eh? ¿Por qué? – preguntó Cyborg confundido.

– Digamos que nosotros no nos llevamos bien con esta gentuza de mala cara. – respondió la misma yegua sumamente molesta mientras observaba el palacio.

– Anika. – llamó Pigeon a la yegua.

– Bueno… casi todos, a usted la respetamos Glimlachend Meisje. – dijo Anika.

– Bien es aquí nos despedimos. Fue un gran honor en haberlos conocidos jovencitos. – dijo Lumier mientras que los jóvenes titanes ya se habían bajado de los caballos. – Ahora de irnos. – ordenó el caballo de acento francés mientras que todos los caballos se retiraron a todo galope de allí.

– Veo que ellos no cambiaran. – susurró Pigeon mientras negaba con su cabeza.

– Pigeon, no te pongas triste. – dijo Spleinder preocupado por la chica.

– No lo estoy Spleinder. – en eso la joven titán le dedicó al potro una sincera y cálida sonrisa, lo cual a todos les agrado. – Andando.

Pigeon fue la primera en entrar, seguido por los dos guardias y al último sus amigos. En ese momento las personas se detuvieron en seco cuando vieron a la chica de capucha blanca entrar con elegancia y seguridad; las personas se retiraron rápidamente de las calles mientras le gritaban con emoción y alegría a la chica en aquella extraña lengua que sus amigos no sabían con exactitud lo que decían. Los niños comenzaron a correr de la emoción detrás de los titanes mientras se dirigían a un lado de la joven titán blanca, los hombres comenzaron a danzar y a cantar el himno de su reino, las mujeres danzaban de la alegría haciendo que los chicos comenzaran a babear al ver como las jóvenes mujeres movían ágil y sensualmente sus caderas; pero lamentablemente sus novias les dieron un par de coscorrones por pervertidos.

Mientras tanto en uno de los muchos balcones del castillo se veía a una hermosa y joven mujer asomándose mientras se abanicaba con sensualidad y elegancia su abanico sobre la nariz, mientras que a su lado se encontraba un hombre que vestía con ropas de capitán, atrás de ellos dos se encontraban dos soldados con unas lanzas pero en vez de que tuvieran un pico como parte del arma tenían unas enormes y filosas cuchillas.

– Ya ha regresado. – dijo la mujer sin emoción mientras observaba como su pueblo recibía con gran alegría y calidez a la joven.

– Y al parecer no viene sola Majestad. – río divertido Alois mientras que él observaba al grupo titán.

– Espero que ellos no le causen distracciones a Evengelina. – dijo la Reina en un tono rudo mientras se retiraba del balcón con elegancia siendo escoltada por sus guardias.

– Nos alegra mucho de que hayas regresado, Pequeña Golondrina. – río divertido Alois mientras se retiraba también del balcón.

Los chicos se habían quedado boquiabiertos cuando observaron el gran tamaño de las murallas del palacio, eran mucho más altas que cualquier cárcel de la ciudad, al final de éstas había cabinas mientras que éstas entraban y salían guardias para asomarse para ver con curiosidad a los jóvenes titanes. En ese momento las puertas de la muralla (que eran de oro puro con la figura de una enorme mujer con unas enormes alas de ángel y que en cada mano sostenían un báculo y a la vez una esfera) se abrieron de par en par, Pigeon dio una gran bocanada de aire mientras la dejaba salir junto con sus nervios, cerró fuertemente sus ojos e hizo andar a su caballo.

Todos los titanes se habían quedado más el triple de sorprendidos después de que llegaron al bosque o al pueblo, pero esta vez, era porque vieron con asombro e incredulidad el majestuoso, enorme y elegante palacio; su arquitectura era como un estilo Persa dándole un toque tan exótico y atrayente, sus techos al igual que los marcos de las ventanas, las puertas y algunas paredes del palacio estaban bañados de oro sólido y puro, todas las paredes estaban tan blancas como la misma nieve que resaltaban la belleza de su arquitectura al igual que también otros colores pintorescos del palacio.

En los alrededores del palacio había un precioso patio bien cuidado y perfecto, que hasta los mismos jardineros más profesionales del mundo tendrían la envidia de poder crear uno como lo tiene el palacio, que por supuesto también tenía unos llamativos y exóticos árboles que para la mirada de los jóvenes titanes jamás habían visto en su vida. Frente a ellos también se encontraban una enorme, ancha y larga escalera que en tres escalones de ésta se encontraba el Capitán y al pie de la escalera se encontraban alguno de los guardias con un porte lleno de seguridad y orgullo.

Pigeon se bajó con cuidado de Spleinder mientras que cuatro de los guardias iban directamente hacia ella, tres de ellos tomaron las riendas de los caballos mientras los alejaban de allí, mientras que uno se quedó en atender a la chica, pero en vez de aceptar esa petición del buen hombre, le pidió de favor que él atendiera sus invitados junto con otros guardias. La titán blanca se dirigió hasta la escalera junto con sus amigos, hermana, y los dos guardias; Yufrell y Jeffroik. Al llegar allí, los guardias cada quien rompieron la fila mientras que se alineaban en el lado derecho e izquierdo de la escalera al igual que inclinaron sus cabezas frente a la chica.

Al ver eso, los jóvenes titanes se quedaron confundidos, dejándoles a la vez una tremenda curiosidad de ¿Por qué ellos hacían eso a Pigeon cuando simplemente ella caminaba? La titán blanca tragó nerviosamente saliva mientras miraba de reojo a sus amigos, en especial más a su hermana, quien con su mirada de "¿Por qué tanta cortesía hermanita?" un sudor frio comenzó en aparecer en Pigeon mientras intentaba ignorar las penetrantes miradas de curiosidad de su equipo. En ese momento su calma llegó al escuchar la voz de su salvador.

– Bienvenida a casa, Pequeña Golondrina. – dijo Alois mientras le dedicaba una sonrisa y gentil a la chica.

– ¡Capitán Valois! – gritó emocionada la titán ángel mientras corrió hacia donde está el pelirrubio para después abrazarlo como si su padre se tratase. – ¡No sabe el gusto de volver a verlo Capitán Valois! – comentó la chica sin dejar de soltarlo.

– Lo mismo digo yo mi Pequeña Golondrina. – dijo el Capitán mientras le retiraba algunos cabellos de la frente a la joven para después besar la frente, justo donde se encontraba la chacra, de ella.

– Si. – asintió la chica mientras se separaba del hombre. Todos los titanes al ver todo eso se quedaron con la bocabarra de la sorpresa. – Muchas gracias por su recibimiento, Capitán Valois. – agradeció Pigeon mientras inclinó levemente su cabeza hacia el buen hombre.

– Veo que trajiste compañía. – río divertido el pelirrubio mientras observaba con curiosidad a los jóvenes héroes.

– Jejeje… si, así parece… jejeje. – río nerviosamente la pobre chica mientras que unas gotas de sudor comenzaron a caer de las nucas de sus amigos y de su hermana. – Chicos quiero presentarles al Capitán Alois Valois, la persona quien me cuido todos estos años.

– Mucho gusto en conocerlo Capitán. – dijeron al unisonó los titanes.

– Lo mismo digo para ustedes jóvenes. – respondió el pelirrubio mientras inclinó un poco su cabeza hacia los héroes. – Bien dejemos por un momento a tus amigos, la Reina te está esperando Pequeña Golondrina. – Pigeon asintió levemente mientras que ella junto con el Capitán comenzaron a subir los escalones, seguido por el equipo titán.

Las miradas de las chicas aún estaban sorprendidas por la belleza del lugar, a excepción de Terra quien solamente miraba el oro junto con algunas joyas que estaban incrustadas en las paredes del palacio. Chico Bestia aún se encontraba maravillado por la hermosa naturaleza de que el mundo de su amiga poseía, e incluso, también podía notar que Pigeon se llevaba bien con los animales, como por ejemplo los caballos. Los chicos aún estaban sorprendidos de las inmensas riquezas e incluso de las hermosas doncellas que vieron en el pueblo que no dejaban de pensar ni por un segundo en eso.

En cuanto a Robin simplemente tenía una sospecha, al igual que Raven y Lucia, sobre de su amiga Pigeon; todas las personas que estuvieron alrededor de ella comenzaron a inclinarse mientras pronunciaban las misma palabra y a la vez diferente palabra desde que ellos llegaron al reino "Segondè Pretès" "Samajeste Wayal l 'Evengelina". Al entrar al palacio un exquisito olor de incienso inundo las fosas de los muchachos, causándoles en ellos un gran agrado de paz y calidez; en ese momento sus pupilas se dilataron de más al ver la gran decoración y enorme espacio del gran palacio; oro, plata y bronce estaban decorados en paredes, ventanas y puertas.

Y a la vez observaron las decoraciones como candelabros, pinturas de paisajes y personas (en las cuales salían los últimos reyes y reinas de Thilandel, hasta la reina reciente y en otras salía Pigeon vistiendo elegantemente), muebles estaban hechos de oro, plata, hierro y bronce; e incluso de la madera más cara, decorando cada pasillo del palacio y también de la más alta calidad, espejos elegantes con marcos decorados con las más preciosas joyas. Los suelos del pasillo parecían espejos que hasta podías reflejarte en ellos, las cortinas de las ventanas eran finas y elegantes que hasta uno podía imaginarse que estaban hechos de la más fina y cara tela.

En ese momento los chicos se detuvieron cuando el Capitán Valois y Pigeon detuvieron sus pasos cuando llegaron a una enorme puerta de oro puro. La gemela menor se giró quedando frente a frente a sus amigos y a su gemela mayor mientras que una voz seria pero tranquila y preocupada les dijo lo siguiente.

– Chicos antes de que crucemos esa puerta deben esperar hasta que la Reina nos ordene pasar, cuando ella lo haga caminaremos hasta ella y harán una reverencia. No hablen si no se lo ordena, no la miren si ella no lo desea y por ultimo… no hagan ningún escándalo por lo que oirán ¿Entendido?

– Entendido. – asintieron los titanes.

– Bien. – Pigeon dio una gran bocanada de aire mientras volvía a ver la puerta.

– Abran la puerta. – ordenó el pelirrubio a unos guardias que custodiaban la puerta mientras que ellos las abrían de par en par.

– Majestad. He aquí, nuestra Prensès -Segondè Pretès ha regresado a casa. – dijo Alois con una voz alegre y cálida mientras que hacia una reverencia desde la entrada de la puerta a la Reina quien se encontraba sentada en su trono de oro y ocultando su sereno y hermoso rostro detrás de su abanico.

–… – la mujer no dijo nada simplemente dio la señal de que pasaran.

– Chicos ahora podemos pasar, y recuerden lo que les dije. En especial a ustedes cinco. – comentó la titán blanca mientras señalaba a Robin, Cyborg, Chico Bestia, Terra, y Speedy.

– Si. – asintieron los titanes en una voz baja.

– Andando. – dijo con una voz llena de calma y a la vez de emoción cuando entraron al salón de trono.

En ese momento los cuchicheos de las personas quienes se encontraban dentro del salón comenzaron a escucharse enseguida, cosa que para los chicos no entendieron bien lo que decían; pero simplemente al ver las miradas de repugnancia y curiosidad sobre de ellos comenzaron a entender lo que realmente estaba pasando. En eso ninguno de ellos se había dado cuenta de que Pigeon y el Capitán Valois se habían detenido, causando en los chicos que chocaran detrás de la joven titán blanca, ella se volteó y los miró mientras que ellos se disculpaban muy apenados. La chica les dijo que se inclinaran inmediatamente, cosa que ellos hicieron rápido.

– Majestad. – dijeron al unisonó la pelivioleta menor y el pelirrubio mientras que ya estaban inclinados ante la mujer.

– Levántate pequeña. – ordenó la Reina de Thilandel con una voz serena y justa, cosa que para los chicos sintieron unos tremendos escalofríos cuando podían sentir una mirada fría y molesta por parte de la mujer.

– Majestad… yo… lamento haber huido de esa forma tan injusta y egoísta. – se disculpó apenada la chica mientras que ella jugaba nerviosamente con sus dedos, cosa que para el Capitán Valois le causó gracia.

– Hablaremos de eso después Evengelina. – dijo con seriedad la pelinegra mientras ella se levantó de su trono y a la vez se descubría el rostro, sorprendido a los titanes ante la gran belleza que poseía le hermosa mujer.

La Reina de Thilandel vestía un hermosa túnica larga y holgada color celeste pastel, a la vez que llevaba puesta una palla color azul marino que tenía muchos pliegues; adornada con elegantes bordados dorados, y sobre ella una palla, que con esa misma cubría su cabeza como un tipo de velo. La hermosa mujer dejó descubrirse su cabeza dejando ver su hermosa cabellera negra que estaba peinado en unos elegantes y sensuales rizos mientras lo tenía recogidos como una especie de coleta, haciendo que los mechones rizados le dieran un toque especial. En su cabeza tenía una preciosa corona hecha de oro blanco, y más de mil diamantes cuarzos y hermosas aguamarinas. Los muchachos no pudieron quedar más asombrados de lo que ya estaban, pareciera que ellos mismos estuvieran viendo a una diosa en persona; hasta Raven también había quedado impresionada por la elegancia y el porte de la joven mujer.

– Veo que trajiste compañía. – dijo sin emoción la Reina de Thilandel, haciendo que los titanes se estremecieran de la sorpresa al nombrarlos. – Levántense. – ordenó la mujer pero ellos no pudieron moverse debido a la inmensa sorpresa.

– Chicos levantase, su Majestad se los pidió. – gracias a la voz de su compañera reaccionaron mientras que de un brinco se levantaron.

– Sus nombres. – dijo la mujer sin quitar la mirada de ellos. – Y que sea rápido que no quiero perder más tiempo de lo que he perdido. – comentó rudamente.

– Yo soy Robin y este mi equipo. – dijo el líder de los titanes (originales por supuesto)

– Starfire. – dijo la tamareana un poco nerviosa.

– Cyborg. – comentó el mitad androide.

– Chico Bestia. – respondió el metamorfo.

– Terra. – dijo la *cof* traidora*cof* chica.

– Raven. – respondió sin emoción la gemela y hermana de Pigeon. Cosa que para Reina tuvo curiosidad en la chica desde el momento en que la vio.

– Yo soy Kid Flash y ella es mi novia. – dijo el titán corredor mientras que él iba a presentar a su novia, ella se le adelantó.

– Jinx. Mi nombre es Jinx su Majestad. – respondió ella con una reverencia.

– Yo soy Abeja, y este es mi equipo también. – comentó la líder de los titanes del Este.

– Speedy. – dijo el arquero.

– Aqualad. – dijo el atlante.

– Yo soy Más. –dijo el gemelo del signo del +

– Y yo soy Menos. – respondió el otro gemelo con el signo del –

– Somos gemelos. – comentaron al unisonó los gemelos titanes, cosa que para la Reina lo miraba fijamente sin inmutarse.

– Entiendo. – entrecerró sus ojos mientras que su miraba se fijaba nuevamente en Raven. – Tú. – señalo a la titán. – Quítate tú capucha.

– ¿Y por qué debería de…? – en ese momento Pigeon le tapó su boca mientras que la gemela mayor miraba la mirada de súplica de su pequeña hermanita.

– Por favor Raven… no lo hagas más difícil de lo que ya lo es. – dijo la titán blanca en un tono lastimoso y suplica.

De acuerdo. – se comunicó telepáticamente la titán oscura.

Gracias hermana. – respondió telepáticamente Pigeon.

En ese momento Raven se descubrió de su capucha al mismo tiempo de que la titán blanca le descubrió su boca para que después se descubriera de su capucha, haciendo que su largo cabello callera elegantemente. Fue en eso cuando todos, pero todos los presentes comenzaron a sorprenderse por el gran parecido de las dos jóvenes, hasta la misma Reina y el Capitán se habían quedado sorprendidos.

– Así que tú eres la famosa Raven. – dijo la Reina rompiendo la tensión. – Debo admitir que tu hermana ha hablado mucho de ti jovencita. Aunque la verdad jamás me mencionó que su hermana mayor fuera una gemela. – la mujer se fijó ahora en la titán blanca la cual en ese momento su rostro se tornó en un color carmesí debido a la pena.

– Pigeon dime ¿A cuántos más le dijiste sobre mí? – preguntó seriamente la titán oscura mientras observaba a su hermana menor con seriedad, en cambio la menor comenzó a reír nerviosamente mientras que unas gotas de sudor cayó de su nuca.

– Jejeje… a-a todos Rae. – respondió apenada, cosa que para Raven se le hizo un tic en su ojo derecho.

– ¿Cómo que a todos? ¿A quiénes? – volvió a preguntar la mayor a su hermana.

– Te prometo que te lo contaré todo. – respondió con cariño y dulcemente Pigeon causando en Raven que se mantuviera callada. – Pero no por ahora.

– Está bien seré paciente. Pero quiero más tarde respuestas ¿Entiendes? – asintió la titán blanca mientras le dedicaba una sonrisa sincera y cálida a su hermana mayor quien por supuesto ella le devolvió la sonrisa.– Lo mismo digo, Raven de Azarath. – comentó la Reina sacando de onda a la titán de cuervo y a la vez miraba confundida a la mujer, cosa que le causó una leve risilla en Pigeon.

– Es como una forma de respeto a los extranjeros Rae. En vez de usar los apellidos, utilizamos los nombres de los reinos o tierras extranjeras o vecinas de donde provienen. – explicó la pelivioleta menor a la mayor.

– Entiendo. – afirmó la titán gótica.

– Sin duda alguna eres tan parecida a Evengelina. – dijo la Reina llamando la atención de todos. – Aunque… la verdad tú y tu hermana son demasiado diferentes tanto en lo carácter como en lo físico. – aclaró la mujer molestando solo un poco a Raven por compararlas a ella y a su hermana. – Evengelina.

– ¿Si Majestad? – miró con inocencia a la mujer mientras que ella simplemente miraba a la joven chica con un brillo en su mirar.

– Aun no he olvidado lo que hiciste hace un mes. – Pigeon comenzó a sonrojarse al extremo debido a la vergüenza que en ese mismo momento sentía, y como dice el dicho "la curiosidad mató al gato" los chicos se acercaron un poco más al igual que los sirvientes, guardias y sacerdotes para escuchar lo que decía la reina. – Huir de esa manera no es digno de una señorita, Evengelina. Pero. Al dejarme una carta y pedirme perdón ella, es más que suficiente para mí al saber a dónde irías.

– Lo siento. – se disculpó apenada la chica. – Lamento de todo corazón en haber huido de esa forma y por haberlos preocupado Majestad y a usted también Capitán Valois.

– No tienes nada de que disculparte Pequeña Golondrina, lo importante aquí es que usted está sana y salva. – comentó Alois mientras le dedicaba una sonrisa paternal a la joven titán, lo cual para ella sintió una gran calidez y felicidad al ver aquella sonrisa que tanto le agradaba ver de pequeña. – Bienvenida a Thilandel, Princesa Evengelina. – en ese momento el Capitán al igual que todos los presentes, a excepción de la Reina y los titanes, hicieron una reverencia hacia la chica.

– ¿QUÉ? ¿PIGEON ERES UNA PRINCESA? – gritaron sorprendidos los titanes haciendo un gran escándalo en el palacio.

Esto será un largo día y a la vez una larga platica que tendré que declarar. – pensó apenada Pigeon mientras que una sonrisa nerviosa pero a la vez divertida decoró sus labios.

– Pequeña Golondrina ¿Acaso no le dijo a sus amigos que usted es de la nobleza? – preguntó extrañado el Capitán Valois a la princesa quien solamente reía nerviosamente.

– Eh… jejeje… yo… jejeje.

– Ah Princesa Evengelina. Creo que nunca cambiara. – el pelirrubio ladeó su cabeza en forma de negación mientras que soltó un suspiró de negación. – Bueno al menos le dijo a sus amigos que usted es la Gran Sacerdotisa de Thilandel y que en muy poco tiempo tendrá que purificar nuestro Reino junto con todas las dimensiones y galaxias existentes.

– ¡¿QUÉEEEEE?! ¡¿PIGEON TAMBIEN ERES ESO?! – gritaron anonadados los titanes mientras que la pobre de Pigeon sentía un ataque de nervios de lo cual ella tenía que ocultarlo frente a la Reina y todos del salón de tronos.

– Puedo explicarlo… jejeje. – río nerviosamente la Princesa de Thilandel mientras que todos se le había colgado una gruesa gota detrás de sus nucas.

– Y espero escucharlo muy pronto Evengelina. – dijo la Reina en un tono casi medio molesto y decepcionado, pero, eso no le afecto nada a Pigeon. Al contrario ella simplemente asintió y sonrió cálidamente. – ¡Aquamarine!

– ¿Si mi Lady? – en eso Aqualad se ruborizo al extremo al ver a la hermosa chica saliendo entre la servidumbre para dirigirse a la Reina. (N/A: Si quieren saber cómo es ella pueden checar en el Capítulo 12: Una Sorpresa para Pigeon)

– Lleva a la princesa a sus aposentos, dale un baño y vístela adecuadamente. – dijo seriamente la mujer mientras miraba con desagrado la vestimenta de la titán ángel.

– Como usted ordene su Majestad. – Aquamarine hizo una leve reverencia a la mujer mientras dirigió su mirada en la princesa. – Ya escucho Princesa Evengelina andando. – comentó en un tono divertido Aquamarine.

– Si. – asintió Pigeon antes de que se retirara del salón de tronos se detuvo en seco mientras miraba a la Reina con algo de preocupación. – ¡Espera Aqua! Majestad espero no molestarla por mi atrevimiento pero… ¿Puede darme su permiso de que mis amigos se queden por un tiempo en Thilandel?

–… – la mujer no le respondió, cubrió nuevamente su rostro con su abanico mientras le daba la espalda a la chica dejándole con la palabra en la boca. Para esto, lo titanes miraron con profundo molestia a la pelinegra, pero luego, su ira se fue calmando cuando ella habló. – Lion, Beryl. Muéstrenles las habitaciones a los invitados de la princesa.

– Si Majestad. – dijeron al unisonó un hombre de unos 30's de cabellos grisáceo con negro, tez aperlada, grande estatura y ojos aquamarinos. Y una mujer también de unos 30's de cabellos verdosos, tez acaramelada, mediana estatura y ojos grisáceos metálicos. – Síguenos. – ordenaron los dos sirvientes a los titanes mientras que ellos lo siguieron, en ese momento justamente cuando Pigeon ya iba saliendo del salón, Starfire se le acercó para preguntarle algo, pero fue detenida por los guardias amenazándola con sus armas.

– ¿Cómo osas dirigirte de esa manera a la Princesa? – preguntó rabiosamente uno de los guardias a Star, pero, antes de que Robin dijera algo fue Pigeon quien se le adelanto.

– Bajen sus armas. – dijo con una voz llena de seguridad, orden y liderazgo, cosa que había dejado sorprendidos a los chicos; en especial a Raven. Los guardias bajaron sus armas, pero, eso no quería decir que con eso dejó satisfecha a la princesa de Thilandel. – Gracias. Escúchenme bien todos por favor. Desde ahora en adelante los Jóvenes Titanes son nuestros invitados de honor, aquellos que osan alzar su voz, sus armas o cualquier cosa que sea una ofensa para ellos; también me lo hacen a mí. Así que desde ahora en adelante cualquier cosa que ellos necesiten se hará tal como ustedes lo hacen conmigo.

Todos dijeron un "si" como respuesta mientras que pocas personas lo dijeron con repulsión. Los guardias, los sirvientes, el Capitán Valois e incluso la misma Reina observaron con orgullo a la princesa mientras que ella se retiraba; no sin antes en despedirse de todos de manera educada. Camino con elegancia y con un buen porte digno de una noble, mientras que sus amigos aún estaban sorprendidos por el carácter de su amiga. Cuando se alejaron del lugar, allí fue cuando se rompió la tensión, el orgullo y todo que estaba relacionado con el digno de la realeza; Pigeon se arrinconó en una esquina mientras que un aura oscura la rodeaba mientras decía un "perdón" o un "qué vergüenza".

– Umm… Pigeon, ¿estás bien? – preguntó un tanto sorprendido Robin a su compañera.

– Le levante la voz a mi gente… nunca me perdonarán porque les hice. Perdónenme. Perdónenme. – dijo con vergüenza la titán blanca mientras fue cubierta por un aura de tristeza y vergüenza.

– Uh… ¿Qué es lo que le pasa? – preguntó Chico Bestia. – ¿Raven acaso tú sabes que le pasa a tu hermana?

– No. – respondió secamente. – Es la primera vez que veo de esta manera a Pigeon. ¿Por qué ese cambio tan repentino?

– Da miedo tu hermana, Raven. – dijo Terra con algo de burla, cosa que le molesto a Starfire, Raven y Aquamarine.

– Tranquilícense chicos, esto ya es algo normal en Gigi desde que era muy pequeña. – comentó la peliceleste mientras se acercó a su amiga. – Ya, ya Gigi tranquilízate. Tú no tienes la culpa de nada amiga.

– Pero les grite a todos, Aqua. – comentó en un tono arrepentido la princesa de Thilandel a su amiga, mientras que ella simplemente la miraba con cariño. – No merezco ser la Princesa de Thilandel, ni mucho menos la Gran Sacerdotisa.

– Ay Pigeon, tan linda mi amiga. – rió divertida Aquamarine, cosa que dejó aún más confundidos a los dos equipos titanes. – Ni que fuera la primera vez que haces ese tipo de reacciones, ¿Acaso no recuerdas aquel día en que lo defendiste a él y a mí también?

– Si. Lo recuerdo bien. – comentó Pigeon mientras se volteó a ver a sus amigos y a la peliceleste. Todos al ver a chica con un rubor en sus mejillas de porcelana no pudieron evitar en pensar lo linda e inocente que se veía.

– Ya sécate esas lágrimas de cocodrilo. Nadie te odiara por lo que acabas de hacer. – Aquamarine le dedicó una sonrisa cálida y divertida a su amiga mientras que la pelivioleta menor se secaba sus lágrimas. – Y déjame decirte una cosa más jovencita. Que no te vuelva a escuchar de que no mereces ser una princesa o la Gran Sacerdotisa de Thilandel, porque la verdad si te lo mereces.

– Pero hacia tanto tiempo que nunca volví alzar de esa manera mi voz con las personas del palacio. – Pigeon cubrió su rostro avergonzado con sus manos mientras que ella sintió que las lágrimas se les escaparía nuevamente de sus ojos. – Que vergüenza. Y no además por mi… sino por la Reina y el Capitán Valois, de aseguro ellos me odian por mi comportamiento.

– Pigeon.

–Eso no es verdad amiga Pigeon – hablo en ese momento Starfire llamando la atención de la Princesa de Thilandel. – Lo que acabas de hacer fue muy valiente, debo admitir que me dejaste sorprendida… ya que en realidad a mí nadie me defendió cuando otros nobles o personas de otros mundos visitaban Tamaran para ofenderme a mí o a mi pueblo…

– Star… – susurró Pigeon el nombre de su amiga al igual que Robin también lo hizo.

– Es por esa razón que estoy muy agradecida contigo, es más deberías estar orgullosa y feliz por lo que acabas de hacer. Defender a tus amigos es el mayor anhelo que uno quisiera tener. – un rubor más notable había decorado las mejillas de la titán ángel por las sinceras palabras de la Princesa de Tamaran. – Sabes en mi planeta Tamaran hay una tradición en la cual se dice que si alguien defiende a la familia real de los extranjeros o si da la vida por ellos se le respetara y se le dará un título de nobleza.

– Starfire… yo… te agradezco mucho de que quieras hacer eso… pero… pienso que no es necesario hacerlo. – dijo con algo de pena Pigeon a su amiga. – Lo que hice fue porque… bueno… todos ustedes mis amigos, así que, yo… – en eso Starfire la interrumpió.

– Tonterías. – todos se quedaron sorprendidos por lo que había dicho la titán pelirroja. –Pigeon desde ahora en adelante, te llamaras Gluerkniaferk. – en ese momento la pelivioleta menor se ruborizó mientras que una sonrisa cálida y alegre había decorado sus labios.

– ¿Y eso que significa Star? – preguntó Robin con curiosidad a su novia y a la vez a la pelivioleta menor.

– Significa… Valiente Resplandor. – contestó la titán ángel mientras que su rostro se le iluminó de la alegría.

– Así es. – afirmó la princesa tamareana.

– Bueno lamento interrumpir el momento… pero… Pigeon será mejor que te llevé a tu habitación y te aliste para la comida. – comentó Aquamarine mientras que Pigeon asentía ligeramente junto con una sonrisa angelical en su rostro.

– Nos vemos en la comida chicos. – dijo animadamente la princesa, antes de que ella junto con su dama de compañía se retiraran, la pelivioleta menor tomó a su hermana de la mano mientras que ella al igual que todos sus amigos la miraron confusos. – Ven Rae tu dormirás a lado de mi habitación y después iremos a la mía.

– Como sea. – dijo Raven mientras que su pequeña hermana dejó escapar una risilla traviesa.

– También quiero que ustedes vengan conmigo chicas. – comentó Pigeon mientras que sus demás amigas asentían emocionadas.

– De acuerdo. – dijeron al unisonó las titanes mientras siguieron a Pigeon emocionadas.

– Ustedes ocho vengan con nosotros. – dijeron Beryl y Lion mientras que ellos junto a los titanes, al igual que Aquamarine y las gemelas, subieron las escaleras y una vez que habían terminado de subirlas cada quien camino por su lado.

Los titanes tomaron la izquierda mientras tanto las gemelas Roth y las chicas tomaron la derecha. Robin y sus amigos comenzaron a distraerse con las pinturas que estaban colgadas en las paredes del pasillo, algunas eran paisajes; como de bosques, lagunas, playas exóticas, praderas, animales, reinos y pueblos. Pero también había muchos retratos de la Reina, el Capitán Valois y Pigeon; en especial ella. vestida de diferentes tipos de ropas elegantes, cómodas y exóticas que podía llamar la atención de uno; en todas esas pinturas siempre usaba alguna que otra corona o un velo transparente y fino que dejaba ver su hermosa, sedosa y larga cabellera violeta.

Robin aun no podía creer la gran sorpresa que él y su equipo se habían llevado por el gran secreto que su amiga les había ocultado, aunque bueno, el líder no podía juzgarla ni mucho menos en que le diera razones el ¿Por qué había ocultado de que ella era una princesa? Cyborg no sabía que decir o que pensar pues estaba aún sorprendido de que su segunda "hermanita" era una princesa, en eso él soltó una risa divertida cuando recordó que Starfire tampoco les había dicho a ellos que ella era una princesa de un planeta llamado Tamaran, hasta podía jurar que la pelivioleta y la pelirroja eran tal para cual; ambas princesas de dos mundos extraños y que luego ese secretito les fuera revelado.

Chico Bestia cada vez le sorprendía mucho a Pigeon, no además era una gran heroína sino que también era una princesa y a la vez una sacerdotisa. Tenía tanta curiosidad por preguntarle a su amiga como era ella haciendo su papel de princesa y a la vez de sacerdotisa, pero todo tenía su tiempo así que decidió que todas sus preguntas que tenía en su mente tenía que esperar hasta que la chica se sienta confiada en sus amigos y en él.

Mientras tanto los titanes del Este no sabían mucho de su nueva amiga, pero, debían admitir que la chica les agrada mucho, y solamente la conocieron un día. Aunque ellos no sabían nada sobre la chica ver a sus otros compañeros y personas que viven alrededor de la titán ángel sabían perfectamente que ella es alguien muy especial, y más para Raven, en sus vidas. Kid Flash no se quedaba atrás aunque haya conocido muy poco a Pigeon ya comenzaba a tenerle tanto cariño de hermanos o conocidos, e incluso siempre tuvo mucha curiosidad de la chica del misterio que siempre le rodeaba a ella. En ese momento la voz de Lion sacó de los pensamientos a los titanes con una pregunta.

– Y díganos ¿Cómo ven ustedes a la princesa Evengelina?

– Es… una buena amiga. – respondió nerviosamente Robin.

– ¿Sólo eso? ¿No hay algo más que quieran agregar? – preguntó Beryl mientras arqueaba una ceja y esperando a que los chicos le dijeran algo más.

– Nosotros apenas la conocemos, pero, viendo en la forma de ser de Pigeon es… que es una chica bastante curiosa, divertida y confiable. – respondió Aqualad mientras que los dos adultos rieron al unisonó.

– Si, así es nuestra princesa. – afirmó el hombre mientras que la mujer asentía levemente.

– Umm… no quiero ser ensimoso pero… ¿Cómo fue que Gigi se convirtió en princesa? – preguntó Chico Bestia con bastante curiosidad.

– No es nuestra incumbencia hablar de la vida personal de la princesa. – respondió la mujer en un tono seguro y tranquilo. – Si ella no les ha dicho sobre su vida entonces tendrán que esperar hasta que ella este lista de tener su confianza.

– Entiendo. – asintieron los titanes originales y del Este.

– Disculpen. – dijo Kid Flash llamando la atención de los dos sirvientes. – En el salón de tronos la Reina le mencionó a la amiga Pigeon sobre de una purificación. ¿Qué es eso?

– Es una pregunta bastante sabia e interesante. – dijo Lion mientras le dedicaba una sonrisa divertida al muchacho. – Verán como cada año del séptimo mes, de la séptima semana, del séptimo día, los planetas se alinean en uno sólo y cuando la luz de la luna se refleje en el Lago Sephire nuestra sacerdotisa, que por supuesto es nuestra princesa, tiene que hacer una danza y un canto especial a nuestra diosa; El Espíritu de la Vida.

– ¿Qué tiene que ver eso con la purificación? – preguntó Speedy sin entender lo que decían los adultos.

– Nuestra diosa Aashta; la Madre de Todo, o mejor, conocida como El Espíritu de la Vida es la que brinda vida a nuestro mundo; así como otros mundos, dimensiones, galaxias y también el suyo por supuesto. La Princesa Evengelina fue escogida entre todas las mujeres y jóvenes vírgenes por los dioses. – explicó Beryl mientras observaba a los titanes entre confundidos y sin entendimiento. Para eso la mujer suspiro resignada y volvió a explicar con más cuidado. – Nuestra princesa tiene que danzarle y a la vez cantarle a nuestra diosa junto con los otros dioses como ofrenda. El punto es que si nuestra Sacerdotisa triunfa en su trabajo los dioses la elevaran, donde la tierra se conectará con el cielo, y una vez que eso se haga; nuestros dioses brindaran sus bendiciones en nuestras tierras, galaxias e incluso en su mundo.

– ¿Qué pasaría si eso fallara? – preguntó Cyborg algo curioso.

– Todo perecerá. No además en nuestro mundo, sino también el suyo, las dimensiones y galaxias existentes. – respondió la mujer con algo de temor en su voz mientras que los titanes sintieron en ese momento un inmenso temor que le calaba hasta los huesos.

– Pero eso no sucederá jamás. – dijo Lion mientras que los titanes lo miraron curiosos y confundidos. – Nosotros tenemos fe en nuestra Gran Sacerdotisa, y a la vez princesa. Gracias a ella Thilandel y otros mundos, dimensiones y galaxias están llenos de paz, riquezas y prosperidad.

– No hay duda alguna en que los dioses nos hayan dado a esa joven como una bendición y segunda oportunidad aquí en Thilandel. Y además de que nuestra princesa fue bendecida por ellos. – ante ese comentario los titanes sintieron una extraña pero hermosa sensación en sus pechos mientras que una sonrisa habían decorado sus rostros.

– Bien hemos llegado. – dijo Lion mientras se detenía en una de las muchas puertas del pasillo. – Estas serán sus habitaciones chicos. Escojan las que ustedes quieran. – señaló el hombre ocho puertas que estaban separadas una a la otra.

Terra simplemente miraba con profundo odio en cada pintura en la que estaba Pigeon, pero, a la vez sentía tanta envidia por la pelivioleta en vivir en la riqueza y a la vez en la nobleza. Starfire miraba con gran admiración y sorpresa cuando veía en los retratos de su amiga la inocencia, la calidez, la alegría y el amor que ella demostraba en su mirada y/o en su sonrisa en los retratos de los pasillos. Abeja le llamaba mucho la atención los vestidos que usaba Pigeon en los retratos, tanto los vestidos para jovencitas de su edad como para las niñas se veían elegantemente hermosos, hasta podía decirse que la pelivioleta menor sabia como lucirlos.

Lucia estaba realmente sorprendida y emocionada por su amiga, pues, desde que ella, Raven y Pigeon eran pequeñas siempre se imaginaron en convertirse algún día en princesas. Lo que ella recuerda en aquellos días de juventud junto con sus dos amigas fue que siempre se contaban en como seria sus vidas como princesas; el sueño de Raven era de conocer nuevas fronteras por sus lenguas, historia y por los libros. El de Lucia era vivir en las comodidades, vivir en la riqueza, vestir hermosos, caros y elegantes vestidos y joyas. Y finalmente el sueño de Pigeon era un poco diferente al de su hermana y el de su amiga; para la gemela menor simplemente quería ser querida y respetada por las personas y además que ella ayudaría en cualquier cosa a su pueblo.

Al recordar eso la pelirroja no pudo evitar embozar una sonrisa nostálgica y alegre a la vez, al ver como el sueño de su pequeña amiga se había cumplido y que además de eso, las personas del reino y del palacio si la querían y respetaban demasiado, hasta los animales del bosque también la amaban y la respetaban demasiado. Y por último Raven aún tenía esa duda de porqué su hermana nunca le comentó eso de que era una princesa y a la vez sacerdotisa, miró a su gemela platicando muy a gusto con Aquamarine en aquella lengua extraña que era nuevo para ella.

La pelivioleta mayor dejó escapar un suspiro mientras observaba uno de los cuadros que le había llamado la atención; era de su hermana que parecía tener unos 12 o 13 años de edad usando un hermoso vestido de encaje florales color champagne y con un velo transparente dorado mientras que encima de su cabeza tenia puesta una llamativa tiara color plateada y con preciosas perlas y diamantes en esta.

– Esa pintura fue el día en que me coronaron como Princesa de Thilandel. Tenía en aquel entonces 13 años de edad. – dijo Pigeon mientras caminaba hacia su hermana que por supuesto ella no se había dado cuenta de que se detuvo y que sus amigas continuaban caminando dejándola allí sola con la pintura.

– Ya veo. – dijo monótonamente Raven. – ¿Por qué nunca me contaste de que eras una princesa Pigeon?

– Tengo mis razones Raven.

– Pues aunque las tuvieras me lo hubieras dicho como quiera. Sigo siendo tu hermana mayor después de todo. – una sonrisa cálida y tierna decoró los labios de la gemela menor.

– Lo sé, debí haber confiado en ti después de todo, es solamente que… no sabía cómo reaccionarías en que yo, tu hermana menor, sería la princesa de un reino desconocido. – confesó Pigeon.

– Probablemente tengas razón. Algunas veces uno no tiene mentalidad de aceptar algo que es verdad. – Raven colocó una mano sobre el hombro de su gemela mientras le dedicaba una sonrisa llena de amabilidad. – Espero que… no te importe de que me sigas contando todo lo que hiciste estos últimos 14 años.

– Por supuesto que no. – la princesa de Thilandel le dedicó una sonrisa amplia y sincera a su hermana mayor mientras que la pelivioleta mayor le abrazó. – Por cierto… ¿Sabías que soy la primera Azariana que me coronaron como Princesa de Thilandel? – a Raven se le había dilato sus ojos de la sorpresa.

– ¿Qué? ¿La primera azariana en convertirse en princesa? – la titán blanca asintió.

– Y no olvides que también Pigeon es la primera y Gran Sacerdotisa azariana de todos los tiempos sacerdotales. – en ese momento Aquamarine interrumpió a las dos hermanas mientras que había llamado la atención de las demás chicas. – Es más hasta es considerada como la doncella más hermosa de todos los reinos, galaxias y dimensiones.

– ¿Es cierto todo eso amiga Pigeon? – preguntó con admiración Starfire.– Algo así. – afirmó la joven mientras que un rubor había decorado su porcelana cara. – Aunque… Aqua eso de que soy la doncella más hermosa de todas no es verdad.

– Por supuesto que lo eres Pigeon, es más, ¿ya has visto a todos los varones y los guardias que no quitaron ni por un segundo su vista de ti? – comentó la peliceleste a la princesa de Thilandel.

– En eso te equivocas Aqua. La razón por la cual ellos me estaban mirándome es por el gran parentesco que tengo con mi hermana. – respondió en un tono calmado Pigeon.

– Bueno también eso es cierto. Aunque… la verdad es que no hay ningún hombre que caiga bajo tus encantos tanto en la belleza como en la gran sabiduría que posees querida.

– Ay Aqua, qué cosas dices. – la joven titán ángel rió nerviosamente mientras que una gotita de sudor caía de su nuca.

– ¿Qué cosas digo dices? Simple solamente digo con la verdad y nada más que con la misma verdad Pigeon. – dijo con sinceridad Aquamarine a la pelivioleta menor. – Será mejor que les enseñe sus habitaciones chicas, ya hemos perdido 15 minutos platicando. Síganme.

Todas las chicas siguieron a Aquamarine en los largos pasillos del palacio, todas ellas debieron admitir que el lugar parecía un laberinto después de que las jóvenes heroínas fueran de aquí para allá, doblar una esquina y luego otra, de derecha y/o de izquierda. Hasta que en ese momento llegaron a lo que serían sus habitaciones.

– Pueden escoger la habitación que ustedes quieran. Póngase cómodas. – dijo Aquamarine en un tono divertido y amigable.

Una vez dicho esto, todas la chicas comenzaron a escoger las puertas de las cuales serían sus habitaciones, a excepción de Pigeon y Raven quien por supuesto la menor de las Roth guio a su hermana en la habitación que quedaría junto con la de ella. Las gemelas junto con la peliceleste caminaron casi com minutos hasta llegar a una puerta en la cual estaba casi 20 o 25 metros de separado de otra puerta.

– Esta será tu habitación Rae. Espero que te guste. – comentó con mucho ánimo Pigeon a su gemela.

– Si. – asintió casi en un susurro Raven.

La chica al abrir la puerta de su nueva habitación se quedó impactada y sorprendida por la habitación que su hermana le había ofrecido. La alcoba era demasiado pero demasiado amplia que hast elefantes africanos podrían caber en ella, los muebles eran en un estilo un poco medieval y a la vez con un toque victoriano. Las paredes de la habitación eran entre un color azul marino y azul medio claro.

– ¿Te gusta? – preguntó la pelivioleta menor a la mayor.

– Que si me gusta… es realmente hermoso me fascina, no tengo palabras para describir esta habitación. – respondió emocionada la titán gótica.

– Jeje, me alegro de que te haya encantado Rae. – dijo con alegría la titán arquera.

– Pigeon será mejor que te prepare, ¿No querrás perder la paciencia de la Reina? – llamó Aquamarine a su amiga.

– Si. Tienes razón Aqua. – asintió levemente Pigeon. – Bien Raven te dejare a solas para que descanses, enviare algunas de mis amigas para que te atiendan a ti y a las chicas.

– Si.

Con eso último Pigeon se retiró de la habitación de su hermana junto con Aquamarine dejando a una Raven maravillada con su nueva habitación. Luego de que la princesa de Thilandel llegara a su habitación, la fiel amiga de ella la guio hasta el baño; la cual era sumamente grande que podían caber hasta más 2,000 personas allí dentro. Aquel lugar tenía un toque romano desde los pilares hasta una tina sumamente larga y enorme. Aquamarine comenzó a prepararle el baño con agua caliente mientras que en la tina ponía aceites esenciales de lavanda y orquídeas, y porque no también pétalos de éstas, Pigeon se desvistió y entro en la tina sumergiéndose completamente de pies a cabeza.

– Aqua.

– Si Pigeon. ¿Qué se te ofrece?

– Podrías decirles a las chicas que atiendan a mis invitadas y a mi hermana por favor. – dijo Pigeon en un tono pacifico.

– Como tú lo ordenes Pigeon. – dijo Aquamarine. – ¿Se le ofrece algo más?

– ¿Has sabido algo de él desde que me fui de Thilandel? – preguntó con curiosidad la joven arquera mientras sentía como su rostro se le aumentaba la temperatura.

– Pues hace algunas semanas él se encontraba demasiado impaciente porque nunca llegó a visitar el bosque, e incluso, hasta puedo asegurarle que casi tuvo un arranque de ira cuando se enteró de que usted escapó. – Pigeon sintió como su corazón se le aceleraba con tanto prisa mientras que el calor de su rostro aumentaba cada vez más. – ¿Iras a visitarlo no es así?

– Si. – una sonrisa juguetona apareció en los de la peliceleste mientras que observaba con picardía a su amiga.

– Entonces te deseo la mejor de las suertes. – con eso ultimo Aquamarine se retiró del baño dejando sola a la chica-ángel.

– Aunque el poco tiempo que estuve en la Tierra fuera poco… se me hizo eterno en volver aquí… solo aguarda un poco más para mi llegada, mi querido Chico del Bosque.

Después de unos pocos minutos Aquamarine regresó para ayudar a Pigeon a vestirse elegante y frescamente; la joven Princesa de Thilandel usaba una hermosa túnica blanca, que le hacía resaltar más su piel y belleza, en la parte de la falda lo tenía drapeado, mientras que los tirantes eran de plata pura, al igual que el fino cinturón que lo tenía alrededor de su cintura. El peinado de Pigeon lo tenía semi-recogido con exquisitos y finos caireles cayéndoles del hombro derecho, mientras que en algunos mechones las tenías adornadas de pequeñas flores de plata, y por último, ella usaba un hermoso velo blanco largo hasta tocar el suelo y transparente cubriéndole su cabeza.

– Te ves hermosísima Pigeon. – exclamó encantada Aquamarine. – Sin duda alguna vas a hacer que tus invitados, los varones, caigan rendidos ante tus pies. – ante ese comentario la chica rió nerviosamente mientras que una gota de sudor cayó detrás de su cabeza.

– Ay Aqua qué cosas dices amiga.

– Pero si es la verdad Pigeon. Mírate eres toda una obra de arte que los mismos dioses crearon a la perfección. – alagó la peliceleste.

– Creo que estas exagerando un poco Aqua.

– Dime todo lo que quieras Pigeon, pero eso no cambiara mi forma de pensar, porque lo que te digo es nada más que la verdad. – una sonrisa cálida y tierna decoró los labios de la pelivioleta mientras que un ligero rubor decoraba sus mejillas.

– Gracias Aquamarine. – agradeció Pigeon a su amiga.

– Bien creo que dejaremos nuestra charla para otra ocasión, ahora vámonos antes de que la Reina nos llame la atención.

– Si. – asintió levemente la joven titán ángel mientras que iba siendo escoltada por su amiga al comedor.

– Por cierto, ¿Le avisaste a los muchachos que mis amigos y mi hermana nos acompañaran para la comida? – Aquamarine asintió en ese momento.

– Por supuesto Pigeon, es más creo que en estos momentos ellos se están dirigiéndose hacia el comedor.

– Me alegro de escuchar eso Aqua.

– Por cierto Pigeon. – llamó la atención de la princesa. – Ellos ya saben tu historia en cómo te convertiste en princesa. ¿No? – Pigeon negó levemente.

– Todavía no. – respondió pacíficamente. – Además… ni siquiera le he contado a mi hermana de lo que me pasó aquel día cuando me… – en ese momento la titán blanca no pudo terminar su oración cuando su amiga la interrumpió.

– Eh?! Pero Pigeon, se supone que tú ya deberías de contarle de lo que te ocurrió ese día a tu hermana.

– Lo sé. Pero. Me resulta muy difícil en decirle todo lo que me paso en aquel momento, no sé quién de las dos sufriría más Aqua. – confesó la arquera. – Es por esa razón que no se lo he dicho porque no sé cómo lo tomaría, además, quiero esperar un poco más hasta que las cosas con mi hermana estén más calmadas.

– ¿Y por qué quieres esperar Pigeon? – preguntó confundida y preocupada Aquamarine.

– Bueno… como eres testigo de lo que acaba de ocurrir en el Salón de Tronos, mi hermana y mis amigos apenas se dieron cuenta de que soy una princesa a la vez que soy la Gran Sacerdotisa de Thilandel.

– Tal vez tengas razón. – en ese momento la peliceleste libero una leve risa llamando la atención de Pigeon. – Jeje, aunque debo admitir que fue muy chistoso por las expresiones de los jóvenes y la de su hermana cuando se enteraron de todo eso.

– Ay Aqua tu nunca cambiaras. – rió levemente la titán ángel.

– Jeje, tu tampoco querida. – ambas rieron divertidas en ese momento.

Después de unos minutos las dos chicas habían llegado a su destino, Pigeon sintió en ese momento que su corazón saldría bruscamente de su pecho mientras que unas ansias comenzaron a invadirle su ser. No sabía de lo que le esperaría detrás de aquellas puertas del comedor, respiró profundamente cuando las puertas se abrieron de par en par, sus piernas le comenzaron a temblar que pensó que en cualquier momento les fallaría al entrar al comedor.


Pigeon's Pov:

Las puertas se abrieron completamente, mi cuerpo se puso un poco rígido y casi no podía respirar debido a los nervios. En ese momento agradezco que Aqua estuviera a mi lado, dándome su apoyo, tomé una gran bocanada de aire y entre en el lugar; sólo di tres pasos pequeños hasta detenerme un poco a la entrada de puerta. Su Majestad se veía realmente hermosa; ahora ella vestía una hermosa túnica color crema, la falda tenia pliegues y una cadena dorada fina alrededor de su cintura, y su cabello tenía el mismo peinado pero esta vez usaba unas finas cadenas de oro con hojas de laurel. La Reina y el Capitán Valois me miraron en ese momento, por los dioses y Azar estoy nerviosa, ambos no quitaban su vista de mí; ambos parecían estar aliviados y a la vez felices de verme de nuevo después de pasar casi un mes en la Reina me hizo una seña de que pasara al comedor, respiré otra vez y pasé por completo al lugar. Cuando llegué hasta ellos pude observar en las miradas de ellos dos un brillo intenso, lo cual para mí eso me hizo realmente feliz, muy peor muy feliz. En ese momento, cuando la Reina me iba a decir algo; escuché los gritos de mis amigos muy cerca del comedor a la vez en que sus pisadas que chocaban escandalosamente en el suelo hacia un eco por todo el lugar, y apuesto que en todo el palacio también. Ladeé mi cabeza en forma de negación y a la vez que dejaba escapar un suspiro de cansancio, miré atentamente a la puerta, para observar en como mis amigos habían tropezado en la entrada y a la vez que me observaban atentamente.

– Pero que descaro. – escuché a la Reina molesta. – ¿Cómo hozan en entrar de esa manera sin mi permiso?

– L-Lo sentimos. – comentaron los chicos. Azar dame fuerzas.

– Majestad. Si me permite explicarle… – la llamé mientras que ella continuaba observando a los chicos.

– Hablaremos de esto muy seriamente Evengelina. – me miró con profunda seriedad, pero, en su tono de voz era mucho más diferente aunque también con algo de atención.

– Reina de Thilandel. – habló enseguida Robin. – No sea ruda con Pigeon, nosotros sólo…

– ¡¿Cómo hozas llamar con tanta familiaridad a la princesa?! – vociferó su Majestad haciendo que mis amigos se estremecieran en sus lugares a la vez que la miraran con miedo.

– Majestad, por favor, ellos no tienen la culpa. Ellos viven en un mundo diferente al nuestro, en su época sus leyes son diferente a las nuestras. Cuando estuve en su mundo noté muchas cosas que en nuestros mundos no nos hemos acostumbrado. En llamarme por mí nombre es como un indicio de amistad. – comencé a explicarle a su Majestad. – Así que por favor, se lo ruego, no les haga daño. Le prometo que les enseñaré todas las costumbres de nuestro mundo tal como ellos me lo enseñaron en mi estadía con ellos.

Hubo un minuto de silencio en el comedor mientras que la Reina me observaba fijamente con esos ojos verdes, pude sentir la tensión en el lugar, hasta que, su Majestad habló.

– Bien. Veré los resultados antes de la Purificación. ¿Entendido? – sonreí aliviada y feliz.

– Le agradezco mucho esta oportunidad Majestad. – agradecí. Coloqué mi mano derecha justo en el corazón mientras hice una leve reverencia con mi cabeza.

– Escúchenme bien ustedes seis. Desde ahora en adelante se dirigían a la Princesa Evengelina con sumo respeto. Solamente la llamaran como se debe; Princesa Evengelina, Gran Sacerdotisa o su Alteza. ¿Entendido? – los chicos asintieron en ese momento, mientras que yo ladeé mi cabeza a la vez que les dije en un…

– Lo siento. – en un tono apenado.

– Por cierto, ¿Dónde se encontraran sus amigas y su hermana Princesa Evengelina? – preguntó el Capitán Valois.

– Están cerca. – dije sin equivocarme. – Si mis cálculos son correctos estarán cruzando esa puerta en cinco, cuatro, tres, dos, uno… – comencé a contar en cuenta regresiva hasta que la puerta nuevamente se abrió.

– Ya hemos arribado, sus Majestades. – dijo en ese momento Beryl escoltando a mis amigas y hermana.

– ¡Rae! ¡Chicas! – grité emocionada mientras observaba cuan hermosas se veían todas ellas.

Todas ellas vestían un quitón; un vestido de lino, éste consistía en un trozo de tela larga, sin sobrefalda, estaba sujetada a los hombros con una especie de fíbula y dos cinturones de oro puro, uno por encima y el otro por la cadera, que éste servía para acortar o alargar el vestido a voluntad. Aunque todas ellas vestían el mismo quitón, sus colores eran diferentes al igual que sus estilos.

El color del quitón de Starfire era de un color coral pálido, usaba una elegante joyería de oro puro con joyas preciosas en ellas, su cabello lo tenía recogido con algunos rizos elegantes y exquisitos y una larga coleta-trenzada detrás de su nuca; sus cejas estaban delineadas perfectamente bien, sus ojos estaban pintados y delineados y sus labios también lo estaban.

El quitón de Jinx era azul, usaba poca joyería pero fina con hermosas gemas llamativas, su cabella llevaba el clásico peinado de la Venus de Milo, su maquillaje era natural, fresco y sencillo.

El de Abeja era de un color amarillo pálido, tenía una joyería llamativa y lujosa con hermosas piedras preciosas y llamativas también, en cabeza tenía una enorme pieza de oro con decoraciones llamativas haciendo que ésta recogiera todo su cabello y al final de esta tuviera un bulto rizado y algunos mechones rizados delgados y finos en su rostro; solamente sus ojos estaban delineados al igual que sus cejas, y también tenía sus labios pintados en un tono coral pálido.

El de Terra era amarillo-sol, la joyería de oro que usaba sobrepasaba demasiado los limites podía ver como ella apenas si podía sostener su compostura debido al peso de esos quilates, su cabello llevaba rizos diadema-espirales en relieve y moño; su maquillaje se notaba que era sencillo y fresco.

Y por último, mi hermana lucía un hermoso color azul-índigo, usaba una fina joyería dorada con preciosas gemas que la resaltaba en todo, tanto en la belleza como en la vestimenta, su cabello estaba peinado en hermosos rizos con un velo que le cubría su cabeza, solamente sus ojos estaban delineados y sus labios pintados en un color coral, lucia verdaderamente hermosa.

En ese momento, me fije como los muchachos observaban a la chicas hipnotizados, reí divertida ante eso. En ese momento la Reina habló.

– Ya que todos estamos reunidos comencemos con el festín.

– ¡Booyah! ¡Ya me muero de hambre! – comentó Cyborg mientras que yo reí lo más bajo que pude para no llamar la atención.

– Cyborg compórtate. – dijo Robin a Cy.

– Pero… – él iba a decir algo pero Robin lo interrumpió.

– Es por Pigeon que hacemos esto. No debemos quedarle mal. – sonreí tiernamente a mi compañero mientras que Cy me miró y después a Robin para después asentirle.

Al sentarnos todos en la mesa; la Reina en la cabecera, que es el lugar donde siempre se sienta, el Capitán Valois a su lado izquierdo mientras que Robin se sentó a un lado él seguido por Chico Bestia, Cyborg, Kid Flash, Aqualad, Speedy y los gemelos. Yo me senté al lado derecho de la Reina mientras que Raven se sentó a un lado de mí, seguido por Abeja, Jinx, Starfire, Lucia y Terra. Al principio tuve un pequeño problema cuando Robin me dijo que le cambiara el lugar a Star, pero, luego de recibir la mirada fija de la Reina se calló. En ese momento. Las puertas que se encontraban detrás de la Reina se abrieron, dejando ver a mis amigos junto con Aqua llevando cada quien una gran bandeja de plata llena de comida; pan de trigo, torta de cebada, habas, puré de lentejas, ensaladas de todo tipo de vegetal, carne de tierra y de ave, frutas, vino, agua, hidromiel y de postre; higos azucarados bañados en miel de abeja.

Observé a mis amigos como sus ojos se dilataron de sorpresa. Aqua junto con sus demás compañeros comenzaron a ordenar nuestros platos, sirvieron nuestras copas de las bebidas que pedíamos e incluso los platillos que íbamos a consumir.

– Que lo disfruten. – dijo la Reina. Vi como todos mis amigos, a excepción de las chicas, comenzaron a devorar la comida. No sabía si reír, o llorar, o las dos cosas por lo que estaba viendo. – Evengelina. – me llamó la atención su Majestad.

– ¿Si su Majestad?

– Espero que también les enseñes a estos… jóvenes… a tener buenos modales en la mesa. – eso ultimo elevó su voz llamando la atención de los chicos.

– Como usted ordene su Majestad. – dije sin musitar. – Por Azar y los dioses en que lio me he metido. – pensé mientras disfrutaba lentamente mi comida.

– Por cierto Pequeña Golondrina. Cuéntame. ¿Cómo es el mundo de los terranos? – preguntó interesado el Capitán Valois.

– Todo es muy interesante y divertido allá Capitán Valois. – contesté emocionada, pero tenía que controlar mi tono de voz para no causar molestia a la Reina. – En el mundo donde viven los chicos y mi hermana hay muchas cosas maravillosas que a todos le sorprenderían ver.

– ¿Y qué es por ejemplo? – preguntó la Reina sin emoción, mientras que yo la miré emocionada y con mi voz llena de alegría.

– Hay edificios muy altos que parece que podrían tocar el cielo, los transportes se mueven solos sin la ayuda de un caballo.

– ¡¿Enserio?! Interesante. – dijo el Capitán.

– Pero lo más impresionante es que hay un lugar en donde hay muchas tiendas que venden suficiente ropa para todo el reino, y un alimento tan delicioso que se te agua a la boca; se le llama pizza.

– Impresionante. – dijo el Capitán Valois. En ese momento el fijo su mirada hacia los chicos y a las chicas incluyendo a mi hermana. – ¿Y ustedes que es lo que hacen en su mundo?

– Combatimos el crimen señor. – respondió Robin.

– ¿Hacen competencias para ver quién es el mejor vencedor, no es así? Apuesto que son los guerreros más poderosos de su tiempo. –comentó el Capitán.

– Umm… bueno… básicamente no es así. De hecho luchamos contra los villanos para luego encerrarlos en la cárcel. – habló enseguida Chico Bestia.

– Entonces son cazarrecompenzas. – dijo la Reina enseguida.

– Tampoco somos eso Majestad. – dijo Cyborg.

– Majestad si me dejara explicarle le aseguro sabrá de que mis amigos tratan de decirles. – hable en ese instante.

– Prosigue. – contestó ella.

– Mis amigos son héroes, Majestad. Ellos luchan y hacen justicia contra a aquellos que provocan la ley.

– ¿Hablas de que ellos son…? – asentí cuando el Capitán Valois iba a formular su pregunta.

– Si. Son justicieros. – les dedique una sonrisa a los muchachos y a las chicas mientras que ellos me lo devolvían con el mismo gesto.

– Entiendo. – asintió el Capitán Valois. – Por cierto Pequeña Golondrina, ¿Haz estado entrenando?

– Si Capitán. Lo he hecho.

– Debo decir que la amiga Pigeon tiene mucha estrategia en la pelea. – dijo en ese momento Starfire.

– Bueno no soy buena del todo Star. – dije algo apenada mientras recordaba las veces en las cuales me había reusado en pelear en las batallas.

– Pero que dices Pigeon. ¿Por qué dices eso de ti? – preguntó Chico Bestia confundido. – Eres la titán más hábil y poderosa que he visto.

– Concuerdo con el joven elfo, Evengelina. – dijo el Capitán mientras me miraba fijamente. – Fuiste la mejor estudiante promedio con honores en todas las clases que participaste en la Academia para Varones de Thilandel.

– Lo sé… pero… usted sabe Capitán Valois que casi no me gusta usar mucho la violencia.

– Pues yo no pienso en eso Gigi. – en ese momento habló Lucia. – Venciste al Ciclope ese en tres ocasiones.

– ¡¿Ciclope?! ¡Luchaste contra un Ciclope tu sola! – exclamó la Reina mientras dejó de comer.

– Bueno… básicamente no era un ciclope, Majestad. Es sólo que así bautizaron a un sujeto que causo muchos problemas cuando estaba en mi estadía en la Tierra. – le expliqué a la Reina.

– Aun así. Luchaste contra él. – replicó su Majestad mientras me miraba fijamente.

– Si la razón por lo que hice Majestad no era porque quería, esa persona no sólo iba a lastimar a las personas de la Tierra… sino que… iba a lastimar a mis amigos y en especial a mi hermana. – hubo un minuto de silencio pude sentir las miradas fijas sobre mí, miré de reojo a Raven quien tenía una expresión de sorpresa y alago. – Usted al igual que todos saben cuáles son mis verdaderos sentimientos, Majestad. Daría mi vida por aquellos que estén en peligro y que no puedan defenderse.

– Entiendo. – dijo su Majestad en un tono tranquilo, llevó su copa de oro en sus labios y bebió tranquilamente su bebida. Dejó de beber y me miró fija y tranquilamente. – Por cierto hay dos personas que desean verte después de tu partida.

No dije nada, me levanté rápido de mi asiento mientras que una sonrisa me cruzó por mis labios. Escuché a mis amigos junto con mi hermana nombrándome, salí rápidamente del comedor, corrí por los largos pasillos del palacio hasta llegar a una puerta que conducía al jardín. La abrí de par en par mientras que el fresco aire del verano soplaba suavemente mi rostro, salí hacia un enorme balcón. En los dos lados extremos del balcón había dos escaleras. El jardín del palacio era sumamente enorme y espacioso, había todo tipo de árboles, plantas y flores exóticas. Para ser exacto era casi como los jardines griegos con un toque babilonio. En el lado derecho del jardín, caminando 35 pasos de distancia había un hermoso estanque rodeado de magnificas columnas y estatuas.

Me quité las sandalias y comencé a bajar las escaleras hasta tocar el suave y verde césped del jardín, al sentir esa cosquillada sensación solté una leve risa. Aunque había sido poco tiempo en estar ausente en Thilandel, ya añoraba esta sensación de volver a lo que era mi hogar, digo, después de todo crecí aquí. Me quité el velo, una costumbre que siempre he tenido, cuando estoy dentro del palacio tengo la libertad de no ponerme nada sobre mi cabeza, pero, cuando tengo que salir o tengo visitas siempre tengo que ponerme algún velo sobre mi cabeza. En ese momento sentí la presencia de que algo, o mejor dicho de alguien, me estaba observando. Eran los chicos y las chicas. Sus miradas estaban dilatadas de la sorpresa y sus mandíbulas parecían que en cualquier momento se les caería al suelo de la impresión.

– Wow. – dijo Chico Bestia mientras observaba a su alrededor.

– ¿Qué hermoso? – dijo Abeja mientras caminaba cinco pasos sin dejar de observar a su alrededor del jardín.

– Parece el paraíso. – dijo Jinx.

– Concuerdo contigo, Jinxie. – concordó Kid Flash a su pareja.

– Me alegró de que les encante, chicos. – dije mientras les dedicaba una sonrisa de alegría.

– Que lugar tan bonito. Amiga Pigeon es hermoso el lugar donde habitas. – comentó Starfire mientras que su mirada brillaba intensamente.

– Gracias por tu buen comentario, Star. Me siento alagada. – aquello lo murmuré bajamente.

– Por cierto. ¿Por qué te fuiste del comedor? ¿Acaso paso algo? – preguntó Aqualad preocupado.

– No sucedió nada malo, Aqualad.

– ¿Entonces por qué actuaste de esa forma? – preguntó Speedy.

– Oh, bueno, en primera lamento mucho por ese mal comportamiento mío; suele pasarme en algunas ocasiones cuando sucede algo bueno. Y segundo; la razón por la que me fui del comedor fue porque…

Antes de que siguiera explicándoles a los chicos de la situación que tenía, sentí un gran peso encima que hizo que cayera de estómago y a la vez que escuchaba como mis amigos junto con mi hermana empezaron a gritar y entrar en pánico.

– ¡Pigeon!

– ¡Ayuda! ¡Ayuda! ¡Un gato está atacando a Pigeon! – gritó en ese momento Cyborg.

– Gatito. Lindo gatito no le hagas daño a Gigi. – rogó nerviosa Lucia.

Volteé mi cabeza sobre mi hombro derecho mientras que una sonrisa amplia y llena de felicidad decoró mis labios. Ese pelaje blanco con rayas negras, esa nariz rosada en forma de corazón, y esos preciosos ojos azules como dos gemas preciosas.

Era él…

– ¡Raja! – grité emocionada. Raja quito su pata encima de mi mientras me abalance sobre de él para abrazarle alrededor de su cuello. – Oh! ¡Mi pequeño Raja te extrañé mucho!

– ¿Raja? – dijeron al unisonó mis amigos.

– Jeje, así es. – besé la frente de mi peludo amigo, a la vez que le acariciaba por debajo de su mandíbula que lo hizo ronronear.

Raja es el nombre de mi amigo. Un hermoso y fiel tigre blanco. No podría saber su edad porque él es especial.

– Vaya susto nos diste. – dijo Robin ya algo calmado. – Pensábamos que te atacó por ninguna razón.

– Lo siento, es por esa razón que me retiré del comedor. – les di ahora mi razón a los chicos.

En ese momento Raja observó atentamente a mi hermana, se separó de mí y comenzó a andar directamente hacia a ella. Pude ver como Rae se tensó un poco cuando la mirada fija azul de mi amigo se quedó perplejamente viéndola. No paso ni cinco segundos cuando Raja ya estaba cerca de ella y paso su cabeza sobre una de las manos de mi hermana.

– Umm… Pigeon… – reí cuando mi gemela empezó a ponerse algo incomoda.

– Oh, vaya. Veo que le agradaste mucho a Raja. – reí divertida.

U sizlar kabi ko'p hisoblanadi. – comentó en ese momento Raja en su lengua madre.

– ¡El gato habló! – el gritó de sorpresa de Terra hizo estremecer el lugar.

– Tranquila Terra. Es normal en este mundo que los seres vivientes hablen nuestro lenguaje. Ya te acostumbrarás. – dije tranquila. – U mening egizak singlisi, Raja, chunki u.

¿Raven? ¿Raven u har doim menga ma'noli kim siz emasmi? – preguntó sorprendido Raja.

– Umm… Pigeon, no quisiera interrumpirte… pero… ¿Por qué mencionan tanto a Raven? – preguntó Chico Bestia ya bastante confundido. Le dediqué una sonrisa cálida y tierna.

– Pues…

Cuando iba a explicarles a los chicos la situación, otra vez, algo o mejor dicho alguien me interrumpieron. Solamente que esta vez fue por un rugido poderoso como la de un relámpago. Mis amigos, a excepción de mi hermana, además de que se estremecieron en sus lugares, soltaron un grito de espanto mientras que ellos señalaron con sus dedos temblorosos al igual que una difícil palabra que no podían pronunciar. Hasta que finalmente esa difícil palabra de decir salieron desgarradamente de sus gargantas, que por cierto me hizo me causo gracia y diversión.

– ¡LEÓN! – comenzaron a correr. Grave error

– ¡Chicos no corran! ¡Si ustedes corren entonces Leónidas…! – demasiado tarde.

– ¡AHHHHHHHHHH! – vi a Leónidas acorralar a mis amigos entre la pared del balcón del palacio.

– ¿Leónidas? ¿Es enserio? – mi hermana me miró con una cara de "debes estar bromeando" mientras no dejaba de acariciar a Raja.

– Una larga historia. – reí nerviosa. – Leónidas píso edó kai afíste ta agória, parakaló, eíste pelátes mas. – llamé al travieso de Leónidas, él movió sus lindas y peludas orejas y comenzó a correr hacia a mí.

– ¡Evengelina! ¡Pou échoun epistrépsei, Evengelina! – gritó emocionado Leónidas.

Leónidas así se llama mi otro fiel amigo. Él es un león melanismo, es decir que su pelaje era completamente negro como la noche, de ojos hermosos color ambarinos claros. Él al igual que Raja son mis más grandes tesoros. Sin ellos, tal vez no estaría hablando y conviviendo este momento divertido y feliz junto con mis amigos y hermana.

– Ómorfi prinkípissa mou tis megális omorfiás, den xéro pós échasa tin apousía sas. – Leónidas se abalanzó a mí mientras que yo le recibí con los brazos abiertos, rodeé mis brazos alrededor de su cuello sin importar que su melena me hiciera cosquillas. – Parempiptóntos. Ótan épiasa to ároma sas, paratírisa óti aftí i ómorfi nearí arései tóso pou mou édose mía megáli entýposi.– A oraía. ¿Thymitheíte sas eípa pánta gia dídymi adelfí mou? – Leónidas asintió.

– Nai, thymámai óti to ónomá tou eínai Raven.

– Kalí. Afti einai. agapiméni mou adelfí, Raven.

Leónidas observó a mi hermana mientras que ella no dejaba de acariciar a Raja y él no dejaba de ronronear plácidamente. Luego de pocos segundos después Leónidas me observó atentamente mientras que en su mirada podía notar sorpresa, alegría y confusión. Me senté sobre mis piernas mientras que Leónidas colocaba su cabeza sobre mis piernas, acaricié su cabeza mientras lo escuchaba ronronear plácidamente. En ese momento. Los muchachos se acercaron unos pocos metros hacia a mi mientras notaba muchas emociones en sus rostros, en especial la de incredulidad y pena.

– Pigeon. – habló Robin. – ¿Se puede saber qué está pasando aquí? –justamente cuando iba a hablar Abeja interrumpió.– Pero antes de que hables amiga, quiero saber si no hay otro felino por aquí que quiera atacarnos por sorpresa. – reí ante eso. – ¿Por qué te ríes? Es enserio lo que estoy hablando.

– Jeje, lo siento. Pero ya no hay nada aquí… bueno… a excepción de los caballos que se encuentran a 35 pasos cortos adelante de aquí. – vi como ellos se atragantaron. – No sé preocupen, los muchachos y las muchachas son dóciles, además, están descansando en la caballeriza.

– Oh, amiga Pigeon. Tienes muchos animalitos en tu palacio. ¿Por qué nunca mencionaste que eres una princesa? – preguntó emocionada Starfire.

– Es una larga historia. – dije tranquila.

– Oye Pigeon. ¿Por qué tienes a un león negro y a un tigre blanco como mascotas? ¿Qué no sabes que está prohibido tener a estos animales exóticos? – dijo Terra, en ese momento Raja y Leónidas se levantaron mientras comenzaron a rugirle a ella.

– Chicos tranquilícense por favor. No lo dijo con mala intención. – calmé a los dos chicos, pero, al parecer a escuchar eso les afecto.

– Esa extranjera de malas tierras nos insultó. – dijeron al unisonó los muchachos hablando en un acento de su lengua materna de mis amigos.

– Chicos… si me dejaran explicarles a lo que Terra trata de decir les aseguro de que lo entenderán. – mis dos amigos me observaron por unos segundos, luego ellos dos se miraron y pocos segundos después volvieron a fijar su mirada de mi a la vez que me dieron una afirmación de asentimiento.

– Te escuchamos.

– Gracias. Primero que nada perdónenme si esto lo que les voy a explicarles es una ofensa. – Raja y Leónidas asintieron y empezaron a escuchar mi explicación. – En el mundo donde viven mis amigos a ustedes los conocen como criaturas ordinarias, en su mundo, está prohibido tenerlos a ustedes de compañía ya que por obvias razones por las cuales están prohibidas es… porque están en peligro de extinción o también piensan que ustedes podrían hacernos daños con sus garras y dientes o por su instinto.

– ¿Por qué? ¿Por qué piensan esos terranos todo eso de nosotros? – preguntó confundido y dolido Raja. Me incliné hacia a él mientras colocaba mis manos en su mandíbula.

– Porque a ellos los educaron de una manera mucho más diferente que la nuestra Raja. Es por eso que Terra le sorprendió que los tenga a ti y a Leónidas como mis acompañantes y amigos. Espero que con esta explicación sea más suficiente… no quiero que por un error mío los vaya a herir o que se molesten conmigo.

– Nosotros jamás haríamos eso, mucho menos a usted mi hermosa princesa. – dijo Leónidas decidido y sincero. Le dediqué una sonrisa cálida y de agradecimiento. – Aunque pienso que es una tontería de que los terranos piensen eso de nosotros como animales salvajes.

– Oh, Leónidas. – reí nerviosa.

– Por cierto. No nos hemos presentado. Mi nombre es Raja, el acompañante y amigo de la Princesa Evengelina. – dijo Raja en ese instante a los chicos.

– Es un gusto. – dijo Robin. – Mi nombre es Robin y este es mi equipo.

– Starfire.

– Cyborg.

– Chico Bestia.

– Lucia.

– Terra.

– Jeje, mucho gusto en conocerlos. – dijo Raja.

– ¿Y ustedes? – preguntó Leónidas a mis otros amigos.

– Yo soy Abeja y este es mi equipo.

– Speedy.

– Más y Menos. Somos gemelos. – dijeron al unisonó los niños.

– Aqualad.

– Tus amigos son muy simpáticos Evengelina. – confesó Raja ocasionando un leve rubor en las mejillas de los chicos.

– En eso tienes toda la razón Raja. – afirmé mientras le acariciaba las cabezas de mis dos amigos felinos haciendo que ellos dos empezaran a ronronear.

En ese momento Crona, una amiga de Aquamarine, me llamó diciéndome que la Reina quería verme en su despacho a solas. Supuse que ella me hablaría sobre la inesperada llegada de mis amigos. Miré a mis amigos, quienes por supuesto me miraron con una cara de "¿sucedió algo?", tal vez sea porque Crona y yo estábamos hablando nuestro idioma que es el thilandeno. Les avisé a los muchachos lo que me dijo Crona y después tuve que retirarme del jardín, comencé a caminar por los largos pasillos a paso lento mientras que mi mente tenía muchas preguntas sin respuesta sobre mis amigos y también… de mi huida. Sentí en ese momento como un *jarrón de agua helada* caía sobre mí.

De aseguro la Reina hablaría de eso conmigo, de cómo escape como una fugitiva ante la justicia. Por todos los dioses y Azar que me den fuerzas para no recibir el castigo de su Majestad. Me detuve en ese instante a una enorme puerta de oro, tragué saliva mientras tocaba la puerta para después escuchar un "adelante" por parte de la Reina. Respiré profundo y entré sigilosamente. "Que nervios" grito mi mente una vez que pasé en el despacho de su Majestad.

El triplemente de grande, en ambos lados de la habitación, en vez de que hubiera paredes, había libros demasiados libros a la vez una chimenea en el lado izquierdo de la habitación, y justo enfrente de mí se encontraba su Majestad sentada en su escritorio de caoba color crema mientras revisaba algunos documentos del reino o de otra cosa que estuviera relacionados con otros reinos. No sé por cuanto tiempo me había quedado allí parada en la en la entrada de la puerta, hasta que la voz de la Reina me mandó a llamar, diciéndome que me acercará hasta a ella. Una vez que lo hice ella me hizo una señal de alto. Quedando una distancio un poco cerca de su escritorio.

Ella se me quedó observando por unos minutos mientras que su rostro mostraba serenidad con un poco de seriedad. No sabía si sonreírle o hablarle en ese momento. Así que decidí en mantener en calma y como estaba en ese momento. Sin hacer nada y observándola. No sé por cuanto tiempo nos quedamos así, hasta que, ella habló.

– Evengelina. ¿Sabes la por la que estás aquí verdad?

– Creo que sí. – respondí tranquila, aunque, la verdad estaba nerviosa por dentro.

– Entonces dime la razón por la que estás aquí. – dijo su Majestad en su tono monótono. Me recuerda mucho a Raven. Una sonrisa apareció en mi mente cuando recordé a mi hermana usándome en algunas ocasiones ese tono en su voz.

– Tengo dos razones Majestad. – dije con claridad. – La primera es porque hui del palacio y de Thilandel. Y la segunda es porque invite a mis amigos junto con mi hermana aquí en Thilandel sin su autorización.

– Con que era eso. – dijo su Majestad con tranquilidad mientras colocaba su dedo índice sobre su mentón, su pose de pensadora, eso significa que…

– Algo me dice que eso no era de lo que quería hablar… ¿Verdad?

– Efectivamente.

– Oh… bueno… entonces, ¿De qué es lo que quería hablar conmigo Majestad? – pregunté algo apenada mientras sentía como mis mejillas me empezaban a arder.

– Quería hablarte sobre tus responsabilidades como Sacerdotisa, Evengelina, pero, ahora de que mencionaste sobre tu huida y que trajeras a esos terranos en este mundo quiero hablar de esto contigo ahora.

– Como usted lo ordene Majestad. – hice una leve reverencia con mi cabeza. Por Azar y los dioses ¿En qué me he metido?

– Evengelina. Ese comportamiento que acabas de hacer no es digno de una señorita ni mucho menos para la futura Reina de Thilandel. – me miró fijamente mientras que yo me moría de la pena al tener que recordar esa regla de oro.

– Lo sé. Y lo siento mucho Majestad.

– Con lamentarlo no te librarás de tu castigo Evengelina. – ella se levantó de su asiento mientras comenzó a caminar a un lado de mi observándome detalladamente. – Tú tenías una responsabilidad muy importante aquí en Thilandel, Evengelina, y eso es estar purificándote en cuerpo, mente y alma para la purificación de nuestro mundo. Entre todas las jóvenes vírgenes, tú, fuiste la elegida de los dioses, Evengelina, deberías estar agradecida con ellos cada día de que te regalen la vida.

– Lo sé Majestad. – dije en un tono afligido.

– Mañana en la mañana comenzaremos con tu purificación, y después, te llevaremos a que escuches al reino sobre sus plegarias. – me mordí nerviosamente el labio mientras asentía levemente. – Y finalmente cuando todo eso termine, para la siguiente mañana te llevaremos al templo de Aashta donde allí comenzarás a orarle y enviarle las oraciones de su gente.

– Si Majestad.

– La costurera llegará pronto para tomarte tus medidas para tu nueva vestimenta de sacerdotisa. E incluso. Ya escogí el diseño de tu vestido para la fiesta que organizaré para tu cumpleaños una vez que se termine la purificación de la tierra.

– Majestad… no quiero sonar como una grosera u ofensiva… pero… por el momento quiero dejar a un lado sobre el tema de mi fiesta, lo importante aquí es la purificación de la tierra, es lo único que me importa en este momento. – noté una sonrisa de lado de la Reina a la vez sentía como su cálida y suave mano acariciaba tiernamente mi mejilla izquierda.

– Veo que no has cambiado en nada Evengelina. Ni siquiera con la visita que hiciste en el mundo de los terranos, que es un lugar lleno de maldad, codicia, envidia, lleno de poder por la riqueza y territorio no has cambiado en nada. – miré a su Majestad mientras sentía una calidez en mi corazón. – Nunca cambies.

– Majestad… ¿Acaso esto de lo que usted me ha estado haciendo es una prueba?

– Todo depende de cómo lo veas Evengelina. – le sonreí a su Majestad mientras que la felicidad una vez más cayó sobre mí.

– Entonces si lo es. – dije convencida. – Ya me había asustado de que en verdad hice enfurecer a su Majestad.

– Al principio si, lo estaba pequeña. Pero. Aun pienso de lo que tu hiciste hace un mes estuvo mal y aún más porque ya falta poco para la purificación, y, digamos que tus invitados y sobretodo de tu hermana no me convence que deban estar aquí, ellos te distraerán de tus deberes.

– Por eso no se preocupe Majestad, hablaré con los chicos y con mi hermana todo sobre mis deberes que debo realizar antes de que suceda el día de la purificación.

– Eso espero Evengelina. – le dediqué una de mis más grandes sonrisas a su Majestad, aunque ella demostrara descontento y orgullo sé que muy dentro de ella añoraba mis sonrisas y que además le ponía de muy buen humor. – Por cierto quiero hablar de algo muy importante Evengelina.

– ¿Y qué es su Majestad? – pregunté tranquila.

– ¿Has tenido intimidad con alguno de esos muchachos? ¿Sigues siendo virgen no es así? – sentí como la sangre se me subió al rostro debido a la vergüenza.

– Majestad, por supuesto que no, no he tenido ninguna intimidad con ninguno de ellos. Y si… aún sigo siendo virgen. – exclamé apenada.

– Eso espero. – dijo su Majestad con calma, me sentí aliviada en ese momento. – Pero eso no quiere decir que tendrás que hacerte la revisión de castidad.

– Como usted lo ordene Majestad. ¿Por qué a mí? – grité mentalmente aun sin perder mi tranquila postura.

– Y hablando de ellos… quisiera hablar sobre tu hermana.

– ¿Mi hermana? ¿Acaso Raven hizo algo malo su Majestad? – pregunté preocupada por muchas razones mientras que su Majestad lo había negado.

– No pequeña. No hizo nada. Aunque la verdad me sorprende mucho en su parentesco, ¿Por qué nunca mencionaste que tu hermana era tu gemela?

– No quería ponerla en peligro Majestad. – ella me miró entre sorprendida y entendimiento.

– Entiendo. – afirmó ella. – Por cierto. ¿Por qué nunca les mencionaste a tus… amigos… y a tu hermana que eres la Princesa de Thilandel y la Gran Sacerdotisa?

– Tengo mis razones por no haberles dicho sobre eso Majestad.

– ¿Acaso te avergüenzas de serlo Evengelina?

– No Majestad, jamás me avergonzaría de lo que soy. Si no me avergüenzo de ser el producto de una violación o de ser una Azariana, no tengo motivos de tener vergüenza de ser una princesa ni tampoco de una sacerdotisa. – dije con seguridad y sinceridad.

– Eso es lo que quería escuchar. – dijo su Majestad mientras ocultaba su rostro detrás de su abanico. – Por cierto. Hay algo más que quiero haga una vez que comiences a educar a tus amigos Evengelina.

– ¿Y qué es su Majestad? – pregunté con tranquilidad mientras observaba a la Reina dirigirse a la puerta, ella colocó una mano sobre la perilla y dijo a la vez.

– En que les digas a ellos que espiar una conversación ajena es de mala educación. – dijo en un tono monótono y sereno mientras abría la puerta, haciendo que todos mis amigos cayeran encima del otro.

Ay, chicos… – pensé mientras negaba con la cabeza.

– ¿Queda entendido Evengelina? – preguntó su Majestad.

– Si Majestad. Ahora mismo hablaré con los chicos y si tengo tiempo después de mis deberes empezaré las clases de buena conducta.

– Eso espero Evengelina. Porque. Yo no admito en mi reino ni mucho menos en mi palacio gente que se comporta como barbaros o peor aún como animales.

– Majestad. – en ese mismo instante Beryl llamó a su Majestad.

– ¿Qué es lo que quieres Beryl? – preguntó monótonamente la Reina.

– La costurera real ya ha arribado Majestad, quiere ver a la Princesa Evengelina y tomarle las medidas para su nuevo traje de sacerdotisa.

– Al fin. Evengelina ve con Beryl, más tarde seguiremos hablando. – asentí mientras le sonreí cariñosamente a su Majestad antes de salir de su despacho.

– Pssst. Chicos levántense. – les dije a mis amigos mientras que ellos hacían caso a lo que les dije.

– ¿Pigeon a dónde vas? – preguntó Rae mientras me seguía junto con los demás muchachos.

– No cuestiones a la princesa señorita Raven. – respondió instantáneamente Beryl a mi hermana de una forma brusca.

– Perdona a Beryl, Rae, a ella nunca le ha gustado que alguien se meta en mi vida… a excepción de la Reina claro. – le expliqué a mi gemela quien por supuesto ella y Beryl ponían una mirada de contrincante.

– Creo que no te escuchó, Pigeon. – dijo Chico Bestia.

– Así parece. – dije rendida.

– Amiga Pigeon, ¿Qué es lo que vas a hacer ahora? – preguntó Starfire.

– Ahora veré a Charline, es la que nos hace a mí y a la Reina nuestros vestidos. Me van a tomar medidas para el nuevo traje de Sacerdotisa que la Reina me escogía para usar en el día de la purificación. – comencé a explicarles a mis amigos. – Y después de eso los llevaré al pueblo y les enseñaré como son nuestras costumbres y leyes aquí en Thilandel.

– Oh! ¡Ya me muero por conocer tu reino amiga! – chilló emocionada Lucia.

– Jeje. – en ese momento miré nuevamente a mi hermana y a Beryl quienes ya comenzaban a discutir sin que yo lo supiera. – Y ustedes por favor dejen de discutir.

– ¡Ella comenzó! – gritaron al mismo tiempo al igual que ellas dos se empezaron a señalarse una a la otra.

– Dije "las dos" no mencioné ni uno de sus nombres. – dije con tranquilidad mientras miraba fijamente a las chicas con tranquilidad, pero pude ver como las dos se tensaban cuando me vieron directamente a los ojos. – Beryl, ¿Podrías llevarme a donde está Charline por favor?

– Como usted lo ordene su Alteza. – dijo mientras hacia una reverencia completa, es decir, se hincó en ambas rodillas mientras que su torso chocaba contra el suelo y su cabeza estaba oculta en el hueco de sus brazos, a la vez que empezaba a suplicarme perdón. – Y perdóneme por mi actitud contra su hermana no lo volveré a hacer. Piedad. Tenga piedad de mí.

– Beryl por favor no hagas eso. Levántate por favor. – me senté sobre mis rodillas mientras levanta la cabeza de mi amiga del suelo. – No tienes que pedirme perdón por tu vida, simplemente haces tu trabajo de protegerme como todos aquí lo hacen.

– Pero…

– Nada de peros Beryl, será mejor dejar todo esto a un lado e ir con Charline. – reí divertida. – Vamos. Vamos. No quiero hacer esperar a la pobre de Charline.

– Como usted lo ordene Princesa. – dijo ella con gran autoridad y orgullo.

– Así me gusta. Esa es la Beryl que conozco, jeje.

Me levanté del suelo para después ayudar a Beryl a levantarse. Le dediqué una tierna sonrisa mientras que ella me acariciaba suavemente mi cabeza revolviendo gentilmente mis cabellos. Segundos después Beryl y yo junto con mis amigos llegamos a mi habitación, las chicas incluyendo mi hermana jadearon de la sorpresa cuando vieron el lugar donde dormía, a la vez, allí se encontraba Charline. Ella tiene el cabello café chocolate largo hasta la espalda y ondulado con algunas canas, tez blanca como la leche, ojos rosados y con una figura envidiable. En ese momento sentí el lugar un poco tenso, cuando me volteé, vi a las chicas con aura demoniaca mientras miraban a sus novios con recelo; ya que ellos comenzaron a babear cuando vieron a Charline.

– Princesa Evengelina. – la voz de ella llamó mi atención mientras que yo la miraba como ella hacia una reverencia.

– Buenas tardes Charline. – la saludé mientras me dirigí a ella.

– Bien comencemos a tomarte medidas, querida. – asentí ligeramente. – Pero antes de hacerlo, necesito que los caballeros se retiren de la habitación. Es de mala educación que un hombre vea a una joven cuando se le toma las medidas.

– Ya escucharon a la señora. Fuera de la habitación. – reí nerviosamente cuando Beryl empezó a sacar a los chicos de la habitación mientras que ellos insistieron en quedarse dentro de ella. Pero todo fue en vano. Fueron sacados de la habitación.

– Comencemos. – dijo Charline.

– Si. – en ese momento, antes de que yo comenzará a quitarme el quitón, escuché la voz de mi hermana llamándome la atención.

– ¡Pigeon! ¡¿Qué crees que estás haciendo?!

– Me van a tomar las medidas, Rae. – respondí a su pregunta.

– ¡Pero desnudándote!

– Si tanto le incomoda ver a la princesa en paño menores, señorita, será mejor que se retire de la habitación entonces. – dijo con tranquilidad Charline mientras que mi hermana parecía no tener ni una pisca de gusto de aquel comentario. – A propósito debo admitir que su parecido con la princesa es muy impresionante.

– Será porque ella y Gigi son hermanas gemelas. – habló en ese momento Lucia.

– Oh, con que ella es la famosa Raven. ¿No es así princesa?

– Si. – afirmé.

– Debo admitir que el parecido es sorprendente. – dijo Charline sin dejar de tomarme las medidas. – Bien tu pecho sigue siendo el mismo tamaño 75 cm. Tu cintura 50 cm. Y lo demás sigue siendo lo mismo.

– Entiendo. – dije con tranquilidad, aunque eso no signifique que por dentro aún me sienta que no he cambiado nada en mi físico. – Por cierto Charline, la Reina me dijo que ella ya había escogido el diseño que usaré para el día de la purificación.

– Oh! ¡Si! ¡Y la verdad es que su Majestad escogió el diseño más hermoso y digno para usted! ¡Ya verá le fascinará tanto que no se lo querrá quitar para nada! – dijo emocionada Charline mientras que yo reía algo apenada. – Por cierto… me gustaría medir a su hermana.

– ¿Medirme para qué? – preguntó Raven algo confundida.

– Sólo por curiosidad. – respondió Charline con una sonrisa sincera.

– Paso.

– Oh, vamos Raven no seas aguafiestas. – dijo en ese momento Lucia mientras se acercaba a mi hermana. – O será que… te apena tanto en tener un pecho plano. ¿No? – al decir eso Lucy colocó sus manos sobre los pechos de mi hermana.

– ¡LUCIA DEJA MIS PECHOS!

Segundos después Charline comenzó a tomarle medidas a mi hermana, mientras que yo veía con lastima a la pobre de mi amiga Lucia que estaba golpeada con tremendos chichones brotando de su cabeza.

– Bien. Tu pecho mide 80 cm. Tu cintura 60. Tus caderas 70. Y con esto terminamos. – después de que Charline anotara las medidas de mi hermana en su cuaderno guardo sus cosas y comenzó a salir de mi habitación, no sin antes decirme algo. – Tu vestido quedará en algunas semanas Alteza.

– Muchas gracias por haber venido Charline.

– Igualmente. Me alegra mucho de que su Alteza haya regresado sana y salva de su viaje. Con su permiso.

Cuando Charline se retiró entraron los muchachos junto Beryl mientras notaba en ella una mirada de disgusto sobre los muchachos, quienes, por supuesto, tenían su mirada fija en Raven y también alcance a escuchar sus pensamientos sobre el físico de comparación de mi hermana junto con las de las chicas e incluso la mía… aunque… la verdad a mí nunca me ha gustado que me comparen con alguien en especial con mi físico. Digo. No todas las mujeres tenemos el mismo tamaño o físico de nuestro cuerpo.

– Bien ya que Charline terminó de tomarme las medidas. ¿Qué les parece si damos un paseo por el pueblo chicos? – llamé la atención de los muchachos.

– Princesa, ¿Está segura de esto? – preguntó Beryl. – ¿Qué hay de sus deberes?

– Su Majestad me dijo que mañana comenzaré mis deberes como sacerdotisa.

– Ya veo. Lamento mucho en haberme metido en sus asuntos personales Alteza. – se disculpó ella.

– Está bien. Es normal que estés preocupada al igual que todos porque me ausente un mes antes para la purificación.

– Tal vez tenga mucha razón su Alteza. – afirmó ella.

– Je, bien será mejor que me retire junto con los chicos a enseñarles el reino, Beryl.

Justamente cuando empezamos a retirarnos de la habitación, la voz de ella me detuvo.

– Princesa será mejor que usted sea escoltada antes del salir del palacio.

– No será necesario Beryl. Además. No quiero incomodar a los chicos o a mi hermana con 13 guardias a mí alrededor.

– Beryl tiene razón Evengelina. – en ese momento me giré mientras que enfrente de mí se encontraba su Majestad.

– Majestad. – dije con sorpresa.

– Beryl, llama a tus compañeros, los más confiables y que acompañen a la princesa junto con sus amigos a su caminata. – ordenó su Majestad a Beryl mientras que ella asintió y se retiró.

– Amiga Pigeon, ¿Por qué necesitas que te escolten 13 guardias? – preguntó inocentemente Starfire.

– Claramente no lo necesito Star. Lo que pasa es que…

– Yo responderé a tu pregunta niña. – habló en ese instante la Reina. – Evengelina necesita ser escoltada por nuestra guardia real por su seguridad.

– No creo que Pigeon lo necesite Majestad, ella tiene una gran fuerza y habilidad para defenderse. – dijo Robin mientras me miraba con seguridad.

– Aunque ella pueda defenderse, joven, aun así necesita estar protegida por nuestra guardia real. Y más aún porque estamos a inicios de la purificación. – dijo monótonamente enojada su Majestad haciendo callar en esos momentos a Robin. – No quiero te separes de los guardias Evengelina. ¿Entendido?

– Si… Majestad. – asentí mientras me hice a un lado para que ella siguiera en su camino.

– Es muy ruda. – dijo Cyborg.

– Puede parecerlo Cy, pero no lo es, es solamente que su Majestad se preocupa por mi bienestar ya que en estas fechas es muy importante para Thilandel y otros reinos, mundos y dimensiones.

– ¿Y eso de que necesitas ser protegida por 13 guardias? – preguntó Abeja con algo de seriedad y preocupación.

– Bueno… como soy la Gran Sacerdotisa habrá personas que intentarán en hacerme daño. – vi las miradas de los chicos dilatarse de más. – Pero dejemos esto a un lado amigos míos. Vengan quiero enseñarles todo Thilandel. – dije con ánimos mientras tomaba de la mano a Raven y Starfire para después iniciar con mi carrera hacia la entrada principal del palacio.

– ¡PIGEON VE MÁS DESPACIO! – gritó mi hermana mientras trataba de seguirme el paso en el que me encontraba.


Normal's Pov:

Una vez fuera del palacio, nuestros queridos y favoritos héroes observaron maravillados el enorme y pintoresco reino en el que fue criado su amiga. Pigeon con toda la emoción del mundo empezó a mostrarles a sus amigos cada rincón del pueblo, desde los puestos de comidas hasta los más grandes y hermosos edificios de aquel lugar. Las chicas se quedaban tan impresionadas por las hermosas y llamativas vestimentas que usaban las chicas del pueblo, mientras que los chicos… bueno… algunos de ellos se le hacían agua a la boca cuando veían los jugosos y exquisitos manjares de los puestos de comida y también por las bellezas que poseían las jóvenes chicas del reino.

Aunque bueno eso tuvo severas consecuencias por los celos de Abeja, Jinx, Terra, Starfire y hasta Raven cuando veían a todas las jóvenes muchachas encimársele a los chicos por una gran curiosidad, y más en especial por Chico Bestia ya que él era el más popular de todos los chicos presentes. Pero eso sí, también hubo grandes consecuencias con los chicos, cuando ellos vieron que todos los muchachos tanto jóvenes como adultos varones del reino se les había acercado a las chicas no pudieron evitar en que su sangre les comenzaran a hervirles, y más en especial para Chico Bestia, cuando él observó que muchos muchachos y adultos trataban de cortejarla con hermosos y caros regalos, desde flores hasta los más caros vestidos y joyas, lo único que él quería hacer en ese momento era en alejarla de todos ellos.

– Oh, amiga Pigeon tu reino es realmente hermoso. – dijo emocionada Starfire mientras tenía un brillo en su mirar.

– Te lo agradezco mucho Star. – dijo complacida Pigeon. – Y lo es mucho más cuando llega la noche.

– ¿En serio? – preguntó Lucia mientras que su amiga asentía.

– Pigeon. – habló Robin en ese momento.

– ¿Si Robin?

– Umm… sé que no debo meterme en tu vida personal, pero, ¿No te incomoda estar rodeada de todos estos soldados? – murmuro lo último mientras que señalaba a treinta guardias alrededor de sus amigos.

– Jeje, la verdad sólo un poco. Pero te acostumbrarás con ellos. – dijo con tranquilidad Pigeon.

Es estresante. – pensó Raven mientras disimulada desinterés las miradas de los guardias sobre de ella y de su hermana.

Puede que sea un poco Rae, pero, es su trabajo. Después de todo no además me protegen como la princesa del reino sino también como la sacerdotisa. – replicó su hermana menor telepáticamente.

Aun así es estresante estar rodeada de tanto fulanito. – rezongó la mayor de las Roth.

– Chicos. – llamó la pelivioleta menor a sus compañeros. – ¿Quieren ver algo más interesante?

– ¿Interesante como de qué? – preguntó Speedy con curiosidad.

– ¿Ven aquel puesto de carpa índigo con dorado que está allí? – señaló la chica mientras que sus amigos asentían. – Bien, en ese puesto hay un pequeño callejón, a la cuenta de tres corran lo más rápido que puedan. ¿Entendido?

– ¿Para qué? – preguntó Robin curioso y confundido.

– Esa es la parte que lo hará más interesante. – sonrió divertida la princesa ángel. – Uno…

Los chicos vieron como ella se levantó la falda de su largo quitón.

– Dos… – una descarga de adrenalina comenzó a recorrer por la espalda de la chica mientras que una sonrisa de emoción decoró sus carnosos labios. – ¡TRES! ¡CORRAN!

Los jóvenes titanes corrieron apresurados, persiguiendo a su compañera mientras que los gritos de los guardias reales comenzaron a gritar el título de ella diciéndole que se detuviera.

– ¡Corran!, ¡Corran! – gritó Pigeon a sus amigos mientras que ella divertida. – ¡Agáchense! – dijo ella mientras que los chicos la vieron agacharse para luego ver que enfrente de ellos había una larga tabla atravesando su paso.

Los chicos empezaron a ver la divertida escena de su amiga, al verla reír, sonreír y alegrarse de lo que estaba haciendo. Se veía que lo estaba disfrutando. No parecía la misma Pigeon que solían conocer, ni mucho menos en la princesa que suele ser. No. Esta Pigeon era diferente. Parecía como cualquier chica normal, llena de libertad y llena de diversión. Después de varios raspones, golpes, y disculpas hacia las personas que chocaban en su camino; los titanes junto con la princesa ya estaban en las afueras del reino. Se detuvieron en la enorme colina, que con anterioridad habían competido en una carrera de caballos, mientras observaban con sorpresa el hermoso paisaje de aquel reino siendo tocado por los cálidos rayos del sol.

– Hermoso, ¿No es así? – dijo la titán ángel sacando de sus pensamientos a los héroes.

– Si. – dijeron los chicos. – Hermoso. – pero ellos no lo decían por el paisaje del reino, sino por su amiga; quien se había quitado la palla de su cabeza y a la vez que los rayos del sol la bañaran con su luz, haciéndola lucir angelicalmente hermosa.

– Vaya Pigeon, no sabía que también eras una princesita rebelde. – dijo con diversión Lucia hacia su vieja amiga de la infancia.

– Jeje… lamento mucho que ustedes hayan visto ese mal comportamiento mío. Pero. Tenía que hacerlo. – rió nerviosa la pelivioleta menor. – Vengan, quiero que conozcan a mis otros amigos y el bosque.

Pigeon comenzó en adentrarse al bosque junto con sus amigos mientras que ellos, maravillados, no dejaban de ver la hermosa fauna junto a la vida silvestre que la rodeaba. Era como el sueño dentro de otro sueño, la misma imagen de una segunda vida. El aire eran tan puro y fresco que los pulmones de los jóvenes héroes se descontaminaran por la contaminación del aire de su ciudad, al ver las aguas cristalinas y azules supieron que estas tan puras y deliciosas para beberse; cuanta maravilla de belleza veían ellos en el Bosque de Thurndöik. En ese momento todos observaron que ella se había quitado sus sandalias mientras que ella les dedicaba una sonrisa divertida.

– Jeje, me gusta sentir el suave pastizal entre mis dedos. – confesó ella. – Sigamos. – dijo la princesa mientras seguía dando su excursión a sus amigos.

– Vaya, Pigeon este lugar es genial. – dijo emocionado Chico Bestia quien no dejaba de observar cada detalle del bosque. – Es tan pintoresco y lleno de vida.

– Lo sé. Para confesarte Chico Bestia, el Bosque de Thurndöik no además es como mi hogar sino que también es mi más grande santuario. – sonrió ella haciendo que su rostro se iluminara detalladamente.

– Dime Pigeon, ¿Qué es lo que haces aquí exactamente? – preguntó curioso Robin.

– Visito a mis amigos. – respondió Pigeon sin dejar de sonreír.

– ¿Y quiénes son tus amigos, Gigi? – preguntó Lucia con una sonrisa de lado.

– Ya lo verán. Les van a agradar, se los aseguró. – sonrió ampliamente la joven princesa mientras que su rostro se iluminaba de la alegría.

Eso para los titanes, varones, era como si aquello les robara el aliento.

– Vengan. – dijo la princesa de Thilandel.

La chica comenzó a guiarlos en cada parte del bosque, hasta que ella se detuvo en una enorme y cristalina laguna azul con una esplendorosa y hermosa cascada, mientras que a su alrededor había una hermosa vegetación. Los titanes al ver todo eso, se quedaron tan impresionados que hasta sentían en ese instante que sus bocas se encontraban secas, con unas ansias de beber esa cristalina y azulina agua. En ese momento, la voz de Pigeon comenzó a gritar en una lengua extraña y exótica que hacía que su tono de voz fuera tan angélicamente hermosa y atrayente.

De repente, las hermosas aguas de la laguna comenzaron a crear unas pequeñas olas en un movimiento suave y seductor. Pocos segundos después, de las aguas, salieron unas hermosas chicas de cabellera larga, algunas las tenían recogidos y otras sueltos. En es momento, los chicos tuvieron un fuerte sangrado nasal que a simple vista parecía una fuente. ¿Por qué la razón de su sangrado? Simple. Por el hecho de que cuando vieron aquellas hermosas y jóvenes mujeres saliendo del agua, era que las que tenían el cabello suelto les cubría sus atributos delanteros, mientras que las otras que lo tenían recogido tenían puesto paños menores en sus atributos tales como; conchas, algas, escamas y entre otras cosas más.

Las novias, Terra y Raven al ver esa expresión de los chicos no tardaron en dales unos buenos golpes que los habían dejado totalmente noqueados. Y por supuesto, segundos después ellas y ellos escucharon unos fuertes chillidos de emoción por parte de las jóvenes acuáticas mientras se lanzaban hacia la pequeña pelivioleta, y que a su vez comenzaron en abrazarla casi estrujándola contra sus atributos.

– Pequeña Doncella, te extrañamos muchísimo. – dijo una chica de cabello rubio-platinado, tez clara y ojos verdes-marinos.

– ¿Dónde has estado cariño? – preguntó otra muchacha de cabellos ónix, ojos marrones, y tez aperlada.

– ¡Kya! ¡Te ves reluciente el día de hoy! – comentó una muchacha de cabellera cobriza, ojos índigos, tez media-clara.

– ¿Has venido a tomar un baño? Porque si es así, permíteme lavar tu cabello. – dijo otra chica de tez morena clara, ojos grisáceo y cabellos negros ondulados.

– ¡No! ¡Yo se lo lavaré! ¡Yo siempre se lo dejó brillante y sedoso! – chilló otra muchacha de cabellos rosados, tez aperlada y ojos celestes; mientras jaló a Pigeon para luego "estrujarla" entre sus voluptuosos pechos.

– Disculpen… chicas… – Pigeon trató de llamar la atención de la muchachas pero al ver que ellas empezaron a discutir un poco más fuerte. – Y esto es… todos los días cuando las visito. – pensó divertida una vez que ella se habia separado de la muchacha quien la estrujaba entre sus brazos.

– Pigeon. – llamaron las chicas a la pelivioleta mientras que todas ellas se habían acercado hacia ella. – ¿A quién quieres que te bañe? – al decir eso, el grupo titán, o por sobre todo a los chavos, la observaron con un par de ojos dilatados de sorpresa extrema.

Mientras se los chicos, a excepción de Aqualad, se imaginaron un momento yuri con aquellas misteriosas y hermosas jóvenes muchachas bañando el cuerpo de su amiga y compañera de batallas.

– Por el momento hoy no chicas. – comentó Pigeon en un tono amigable y dulce, tan dulce que hizo que sus compañeros y amigos sintieran una calidez en sus corazones.

– ¿Y eso? – preguntaron confundidas las muchachas.

– Hoy traje a unos amigos, y quería presentárselos. – dijo ella con una amplia y brillante sonrisa en sus labios carnosos, mientras que la Princesa de Thilandel se habia volteado a presentárselos a ellas. – Amigas. Quiero presentarles a mis nuevos amigos; Los Jóvenes Titanes.

Las doncellas observaron a los mencionados mientras que la pelivioleta menor comenzaba a nombrarlos a cada uno de ellos, haciendo que las hermosas chicas poco a poco les llamarán la atención a cada uno de los mencionados… hasta que… sus vistas se dirigieron a uno de ellos.

– Y por último, quiero que conozcan a mi querida hermana mayor. – al mencionar por ultimo a su gemela, las doncellas soltaron un jadeo de sorpresa para después cambiarlas por un chillido de emoción.

– AHHHHHH. QUE LINDA. – exclamaron con profunda emoción las doncellas mientras que cada una de ellas comenzaron a abalanzarse hacia la mencionada que a su vez comenzaron a examinar. – SE PARECE MUCHISIMO A TI, PEQUEÑA DONCELLA.

– Es porque Raven y yo somos gemelas. – en ese preciso instante las miradas de las doncellas se dilataron de más mientras que ellas observaron con incredulidad a la titán gótica.

– ¿Raven has dicho? ¿La misma Raven que nos has contado todos estos años? ¿Esa Raven? – preguntó un sinfín de preguntas la pelirrubia-platinada.

– Si. – afirmó con una sonrisa la Princesa de Thilandel.

– Oh, es un gusto conocerla Señorita Raven. – dijo la pelirrosa.

– Su hermana siempre nos ha contado mucho sobre de usted. – dijo la pelinegra.

– Tiene mucha suerte en tener una hermana tan maravillosa como Pigeon. – alagó la pelicobrizo.

– No me digas. – respondió monótonamente Raven mientras miraba fijamente a su gemela. – Pigeon.

– ¿Sí Rae? – dijo sin dejar de sonreír.

– Nada de "Sí, Rae". Dime, ¿A quién más les ha contado sobre mí? – la chica cuervo se liberó algo brusca de las doncellas quienes la veían perplejas por el rudo carácter de ella mientras se le acercaba con un aura asesina hacia su gemela.

– ¿Por qué quieres saberlo, Rae? – rió divertida Pigeon, cosa que en verdad le fastidió un poco a su gemela mayor.

– Dime un número. – gruñó ella.

La Princesa de Thilandel sólo se limitó en ladear un poco su cabeza soltando a la vez un profundo suspiro de rendición.

– A demasiada. – concluyó la chica paloma.

– ¿Cuánta es demasiada? – volvió a cuestionar Raven.

– Mmm… yo creo que a… millones Raven. – confesó Pigeon.

En ese momento, un profundo y molesto silencio reino por todo el lugar donde se encontraban las doncellas, los titanes y las gemelas. Era un silencio tan… como decirlo… lleno de suspenso y… pongámoslo así cuando tu madre revisa la boletas de calificaciones y se da cuenta de que reprobaste todas las materias de todo el semestre y ahí está el molesto y suspenso reinado de silencio.

– Esto no me gusta nada. – murmuró Lucia sintiendo un tremendo escalofrió detrás de su nuca.

Y fue en ese momento de 3… 2… 1…

– ¡PIGEON EVENGELINA ROTH! – el fuerte, tétrico y monstruoso grito de Raven había causado tanto alboroto en todos los alrededores de todo el bosque, y porque no también en el reino de Thilandel.

– ¡Qué miedo! – chillaron todos los presentes ocultándose en dónde podían para evitar a una Raven totalmente cabreada y con una mirada llena de furia al rojo vivo que miraba con rotundo odio hacia su hermana, quien para todo les parecía extraño ni ella se musito en el enfado de su gemela, contrario, ella simplemente estaba ahí TRANQUILA Y SONRIENDO ANGELICALMENTE

– No te enojes Rae. – dijo en un tono tranquilo y divertido Pigeon a su hermana quien ya estaba a punto de explotar por segunda vez.

– ¡¿Qué no me enoje dices?! ¡¿Qué no me enoje?! ¡¿Cómo quieres que no me enoje cuando te enteras de que tu propia hermana te cuenta sobre tu existencia en otra dimensión desconocida?!

– Bueno… al menos no les mencioné que mi hermana es mi gemela. – confesó en un leve tono apenado, que después cambió en un deje de tristeza. – Y que además… que todos no me hicieran preguntas el por qué había ocultado tu existencia…

Para esa última declaración a Raven se le hizo un vuelco en su corazón. Y vaya cuánta razón tenía su gemela menor. En esos últimos 14 años, Raven, nunca se atrevió a mencionar sobre la existencia de su querida hermana gemela, aunque todo el mundo pensará que la persona más cercana a ti la dieran por muerta en esos 14 años tan siquiera hubiera dicho la existencia de esa persona como un recuerdo del pasado.

– Yo… Pigeon… lo siento. – todo el mundo había quedado en shock, o más bien para los jóvenes titanes, mientras que sus miradas se habían centrado en la chica cuervo. – Como ya sabrás. Me exalté, y demasiado. Sé que no fue tu intención en sorprenderme de esta manera de mi existencia en otro mundo, ya que, tu siempre estuviste consciente en lo que hacías. Mientras que yo… simplemente oculté la verdad de tu existencia.

– ¡¿Qué?! – gritaron con incredulidad las doncellas. – ¡¿Ocultaste la existencia de tu propia hermana?!

– Cómo decía… el punto es Pigeon que la verdad me has sorprendido en que le hayas a todo el mundo sobre mi existencia, no te agradeciendo por ello, ya que aún estoy en un estado de shock. Pero. Me alegró de que tú no has cambiado nada en estos últimos 14 años, sigues siendo aquella niña parlanchina y risueña que quiere que todo el mundo vea lo que ves y de lo que tú quieres que ellos sepan lo que tú sabes. – confesó la titán oscura haciendo que todos, a excepción de Terra, la mirarán con ternura y con lágrimas que estaban a punto de salir de sus ojos.

– Rae. – susurró en un tono tierno y nostálgico la Princesa de Thilandel con una tierna sonrisa en sus labios. – Gracias.

– ¡Qué lindas! – pensaron internamente los titanes y las doncellas a moco tendido, mientras que una Terra simplemente rodó sus ojos ante la ridiculez de las dos pelivioletas.

– Bueno… cambiando de tema. Cómo ya sabrán chicas, ellos son mis amigos de un mundo llamado Tierra. – habló enseguida Pigeon. – Amigos, ellas son; Mysta, Arista, Gemi, Shell y Rina.

– Encantadas de conocerlos Jóvenes Titanes. – dijeron al unisonó las 5 chicas mientras hacían una reverencia.

– El gusto es nuestro. – dijeron los muchachos completamente sonrojados mientras recibieron por parte de las chicas una severa mirada fulminante.

– ¿Y estas qué son? ¿Sirenas acaso? – preguntó con burla extrema Terra.

Sólo un minuto de silencio reino en el lugar para después que las cinco rompieran toda tensión con una fuerte y sonora carcajada, haciendo que a la rubia pusiera un severo semblante molesto y frio.

– Jajaja… esta terrana sí que tiene un buen sentido del humor. – comentó Rina quien no dejaba de reír.

– Jajaja… ay Pequeña Damisela… sí que eres demasiado buena en tener buenos amigos con divertidos comentarios. – agregó Mysta sin dejar de reír.

– Discúlpenos señorita… nosotras no somos sirenas, somos náyades. – confesó Shell.

– ¿Náyades? – preguntaron confundidos los titanes, a excepción de Aqualad quien por supuesto él sabía todo sobre las doncellas de agua salada y dulce.

– Si. – afirmaron las ninfas, pero al ver que los titanes tenía una cara de "¿Qué es una náyade?" Aqualad decidió en explicarles.

– Una náyade es una ninfa de elemento acuático, en este ellas son ninfas de agua dulce.

– Vaya, usted joven sí que sabe todo sobre nosotras. – alagó Arista.

– No entiendo. ¿Qué tiene que hay de diferencia entre ustedes las náyades con las sirenas? – preguntó entre curiosa y sorprendida Abeja.

– Bueno en que nosotras enseñamos las artes de la música, danza, poesía, pintura y entre otras cosas más. – explicó Gemi. – Mientras que las sirenas, que por supuesto son nuestras primas-lejanas, ellas seducen al hijo del hombre para después devorarlos.

Los muchachos tragaron grueso mientras que un tremendo escalofrío les recorrió por sus espaldas al imaginarse a las hermosas chicas con cola de pez seduciendo a los hombres y después que comenzaran a devorárselos como caníbales. En ese momento, unas fuertes carcajadas comenzaron a escucharse por parte de las náyades que hicieron llamar la atención de los muchachos.

– No es cierto, no crean a mis palabras. – comentó Gemi son para de reír. – Sólo quería ver sus divertidas expresiones de sus caras cuando les mencioné aquello de mis primas.

– ¿Entonces ellas no son devora-hombres? – preguntó algo temeroso Chico Bestia a la náyade.

– No. – dijo Arista divertida. – Al contrario, las sirenas ayudan al hijo del hombre cuando se pierden en mar abierto a buscar tierra firme. – explicó ella.

Qué susto. – pensaron y a la vez suspiraron los titanes, hombres en este caso.

– Pequeña Damisela. – en ese momento una suave y tierna voz apareció, los titanes al igual que las chicas se sorprendieron al darse cuenta de que en la cascada se había formado una silueta burbujeante para después moldear lo que sería el cuerpo de una mujer.

– ¡Ah! ¡Reina Tina! – exclamó con suma alegría Pigeon mientras hacia una reverencia ante la presencia de la mujer. – ¡Es un agrado verla de nuevo!

La Reina Tina, como se hacía llamar la mujer, poseía una cabellera sumamente larga y color azul celeste claro, un cuerpo envidiable y a su vez voluptuoso que haría rabiar a una mujer, su tez era tan clara como la espuma del mar, ojos color coral, y vestía hermosas ropas dignas de una reina acuática con accesorios de piedras preciosas.

– Levántate Pigeon. – ordenó Tina riendo. – Escuché tu voz y no aguante las ansias por verte Pequeña Damisela. – contestó la mujer dedicándole a la Princesa de Thilandel una sonrisa tan agradable y hermosa que hizo derretir en un instante a los muchachos. – ¿Y esas personas quiénes son?

– Son los amigos de la Pequeña Damisela, mi Reina. – dijo Mysta.

– Ya veo. – sonrió angelicalmente la hermosa mujer. – Uh… ¿Y esa bella señorita que se parece tanto a Pigeon? ¿Quién es?

– Majestad, aquella señorita no es nadie ni nadie menos que la hermana mayor de Pigeon; la Señorita Raven. – explicó emocionada Arista haciendo que los ojos de la Reina de las náyades se le dilatarán de la sorpresa.

– ¿Raven? ¿La misma Raven? ¿Esa Raven? – cuestionó sorprendida Tina mientras que sus doncellas asentían emocionadas.

Un minuto. Sólo un minuto de silencio en el lugar cuando el gritó de la Reina se escuchó lleno de alegría.

– ¡Kyaaaaaaa! ¡Qué linda es! ¡Esta hermosa doncella de gran belleza no debería permanecer en la tierra sino al lado de los dioses junto con nuestra Pequeña Damisela! ¡Eres tan linda criatura divina! – al decir todo eso, Tina había abrazado, o mejor estrujado, a Raven haciendo que ella se quedará estática en su lugar y a su vez que le costará respirar, pues, ella estaba siendo estruja en el gran voluptuoso pecho de la reina.

– Majestad, por favor, dejé a la pobre doncella que ya se está poniendo azul. – confirmó Gemi algo divertida.

– Eh? Oh, upps, lo siento por eso Señorita Raven. – rió divertida Tina soltando en ese momento a la titán oscura, quien aprovecho ese momento para ocultarse detrás de su hermana.

Esta loca. – pensó Raven sin dejar de separarse de su gemela.

Pero dice verdad la Reina Tina, Rae, eres hermosa. – dijo Pigeon a su gemela junto con una sonrisa.

Te prohíbo juntarte con esa loca mujer. – ante ese comentario la Princesa de Thilandel simplemente ladeo su cabeza.

Ay Rae.

– Lamentó mucho por ese comportamiento mío, Señorita Raven. – sonrió apenada la mujer mientras hacía estremecer a un más a la chica cuervo.

– Pues no lo vuelva a hacer. – espetó fríamente Raven.

– Lamento mis malos modales, mi nombre es Tina; Reina de las náyades. – se presentó la hermosa mujer haciendo derretir en ese instante a los muchachos cuando ella les sonrió al grupo de héroes y heroínas

– Para nosotros no hay ningún problema. – dijeron al unisonó los chicos de los grupos de titanes, ocasionando que cierta pelirroja tamareana, pelirrosa, morena y una pelivioleta junto a una rubia *cof* teñida *cof* quienes los miraron fulminantemente.

– Me alegro mucho de verte, pequeña Damisela. Ya se me hacía raro en que no nos visitarás. – dijo la Reina Tina a Pigeon.

– Igual digo lo mismo, Reina Tina. Y dígame, ¿Cómo han estado las cosas acá en el Bosque de Thürndoik?

– Bueno, cuando dejaste de visitarnos todos aquí nos quedamos en muchas dudas por los rumores que se corrieron por todo Thilandel. – la Princesa de Thilandel se quedó confundida al escuchar la respuesta de la hermosa náyade que hasta le preguntó lo siguiente.

– ¿Qué clase de rumores?

– Bueno. Según los relatos que se mencionaron, se dice que usted había enfermado gravemente. Pero luego se dijo que usted se había ido fuera del reino por órdenes de la mismísima Reina a otro lugar para su purificación antes de entregarse al Espíritu de la Vida. – la mirada de Pigeon estaba perpleja por lo que estaba escuchando, mientras que sus amigos no dejaban de observarla como si ellos tratarán de entender de lo que estaba pasando. – También se dijo que usted se había escapado con uno de sus pretendientes.

– B-Bueno… m-mejor ya no escucho nada de esos rumores que no son nada ciertos. – comentó la joven soberana mientras que su rostro se había tornado a un rojo fosforescente cuando vio la picardía mirada de Reina de las náyades sobre de ella.

– Aww… es una lástima porque la verdad aquellos rumores sí que eran demasiados divertidos de escuchar. – rió divertida Tina. – Pero claro que nadie les hizo caso a esos comentarios nefastos y llenos de veneno, todos aquí sabemos cómo es en realidad usted Princesa Evengelina de Thilandel y Azarath. – la hermosa Reina le sonrió a la pelivioleta menor mientras que ella le devolvía la sonrisa.

– Gracias… por creer en mí. – agradeció ella. – Bien… será mejor que me retiré Reina Tina, cómo usted verá y entenderá estoy mostrándoles a mis amigos y a mi hermana el Bosque de Thürndoik, el lugar por el cual me vio crecer estos últimos 14 años.

– Oh, claro cariño. Adelante, enséñales a tus nuevos amigos y sobre todo a tu hermana la belleza de este bosque usted misma le devolvió la vida. – comentó con suma alegría Tina a la princesa.

– Gracias, Reina Tina. Cuando terminé con la Purificación del Espíritu de la Vida quiero contarle todas mis anécdotas que viví con los Jóvenes Titanes y mi hermana sobre la Tierra. – dijo emocionada la azariana menor.

– Ansió mucho por escuchar sus nuevas aventuras. – resumió la mujer. – Hasta pronto, pequeña Damisela. Y Jóvenes Titanes cuiden con sus vidas a Pigeon es un gran valioso tesoro para Thilandel y más para el Bosque de Thürndoik. – suplicó la hermosa Reina.

– No se preocupe, así será. – dijo Robin.

– De todos modos Pigeon es nuestra amiga. – agregó Chico Bestia.

– Y además es como una hermana más para esta familia. – comentó Cyborg.

Todos aquellos comentarios hicieron felices a la Reina junto con sus doncellas mientras que sus miradas se llenaron en un intenso brillo de felicidad y calidez.

– No saben cuánto nos alegra de escuchar esos halagos hacia la Pequeña Damisela. – dijo Mysta.

– Estamos agradecidas por todo esto que están haciendo por nuestra amiga. – agrego Arista.

– Gracias Jóvenes Titanes. – agradeció Gemi.

– Muchísimas Gracias. – comentaron Shell y Rina.

Todos esos comentarios de las náyades hicieron derretir a los muchachos, y porque no, hasta hicieron enfadar a las chicas, a excepción de Pigeon y Lucia, por la acciones que estaban haciendo sus novios/amigos que hasta unos coscorrones recibieron por parte de ellas.

– Por cierto. Pigeon antes de que te vayas quiero que les mandes saludos a Aquamarine. – dijo rápidamente Tina a la princesa antes de que ella se fuera con sus amigos y hermana.

– Si, así lo haré Reina Tina. No olvidaré. – sonrió angelicalmente la titán ángel.

Después de que dejarán el lugar de las náyades, Pigeon, les mostró a todos sus compañeros y a Raven los lugares que ella suele visitar con mayor frecuencia una vez que dejaba a un lado sus deberes de nobleza. Ella les enseñó a ellos los paisajes más hermosos y exóticos que ni el ser humano podía creer o ver ante sus propios ojos, desde las cascadas más hermosas, relucientes y claras hasta los prados más inexplicables que sólo en los libros de cuentos de hadas podían existir. Es más. Hasta la Princesa de Thilandel les enseñó a sus amigos las criaturas más fantásticas sacadas en libros y películas de fantasía, tales como; hadas, aves fénix, centauros, ninfas, elfos, unicornios, animales que hablan y otras variedades de seres fantásticos.

– Vengan este otro lugar de lo cual deben de ver. – dijo Pigeon sumamente emocionada sin percatarse de que sus compañeros ya estaban cansados de tanto recorrido.

– Pigeon… podemos… descansar un poco… por favor. – comentó en ese momento… ¿Robin?, quien ya lucia bastantemente cansado… esperen… ¿Cansado?

– Les prometo que esta última visita y nos iremos enseguida al palacio muchachos. – prometió Pigeon.

– Es que… Pigeon ya todos cansados. – se quejó Chico Bestia.

– Chico Bestia tú no te quejes que estuviste todo el santo día en el hombro de Pigeon convertido en un sinfín de animales voladores y terrestres. – comentó Cyborg haciendo un puchero de niño chiquito.

– Sí pero también es cansado en transformase y des-transformarse. – se quejó el metamorfo.

Pigeon al ver que todos sus amigos incluyendo a su hermana se encontraba recostados y sentados sobre el suelo se le encogió el corazón mientras se sentía culpable de lo que había hecho todo el día con ellos.

– Chicos… lo lamento tanto, no pensé que todo este recorrido les causaría tanto cansancio. – dijo ella con una voz arrepentida y quebradiza. – Yo sólo pensé en mostrarles cada rincón de este bosque que me vio crecer tal como ustedes me enseñaron las cosas en su mundo. En verdad. Perdóneme por mi egoísmo.

Los dos grupos de héroes al percatarse en la tristeza reflejada en aquella mirada amatista de su compañera se sintieron bastante mal que hasta entraron en pánico, sobre por todo los varones.

– No llores, Pigeon. No tienes la culpa de nada. Es sólo que… nosotros no estamos tan acostumbrados en hacer largas caminatas como tú lo estas acostumbrada. – comentó rápidamente Robin llamando un poco la atención de su compañera.

– Concuerdo con lo que dice el Pelo de Erizo. – dijo Kid Flas haciendo enojar al líder de los titanes originales. – Y digo, te doy mis respetos de una chica tan maravillosa como tú que puede rendir todo el tiempo, que digo, todo un día entero o más en hacer largas caminatas lo cuales ni un joven ordinario podría hacer.

– Kid Flash… ¿Lo dices enserio? – preguntó completamente anonadada la pelivioleta mayor.

– Completamente seguro.

– Chica mil respetos por tu gran motivación, y sabes una cosa más, me enorgullece que una chica como tú este calificada para este tipo de cosas. Cosa que mis compañeros deberían de hacer cada vez que les hago una prueba de entrenamiento. Deberías darme unos consejos para motivar a estos tarados. – dijo Abeja.

– ¡Oye! – gritaron ofendidos los chicos del Este hacia su líder, quien en ese momento ella los miró de mala gana.

– Amiga Pigeon, ¿Qué lugar nos querías enseñar? – preguntó Starfire queriendo que su amiga se le subieran los ánimos.

– Ah, pues, quería presentarles a unos amigos que son muy importantes para mí. – concluyó Pigeon a su amiga.

Esa frase de "Quería presentarles a unos amigos que son muy importantes para mi" ya me está enfermando de veras. – pensó de muy mala gana Terra mientras hacia una expresión de queriendo vomitar colocando su dedo índice dentro de su boca.

Mendiga Terra-Cara-de Topo-Viejo ya me tiene hasta la coronilla de que este insultando a Gigi. – pensó sumamente molesta Lucia mientras que en su mente se podía ver a ella misma torturando de una manera sobrenatural y sangrienta a una rubia quien pedía piedad.

– ¿Y quiénes son tus amigos, Pigeon? – preguntó Jinx.

– Pues muy pronto lo sabrán. Es más, déjenme traerlos para que los conozcan. – dicho esto, Pigeon liberó sus alas y ascendió con gracia hacia el cielo mientras que los titanes la observaron detalladamente. – No tardo.

– Oigan chicos, ¿Qué amigos creen que Pigeon traigan esta vez? – preguntó Chico Bestia curioso.

– No lo sé Chico Bestia. – aclaró Robin. – Pero por lo que vi en Pigeon, se veía muy emocionada.

¿Y cómo no lo va estar? Sí siempre que cada vez nos cruzamos con alguien o algo en el camino ella siempre pone una cara de emoción. – pensó Terra ya irritada.

Maldita Rubia-Teñida-Cara-de-Topo ya me tiene hasta la ****e con sus insultos hacia Pigeon. – pensó realmente molesta e irritada Raven quien ya no tenía ni la más mínima paciencia hacia la traidora de Terra con tal de matarla ahí y ahora.

– Espero que sean buena gente con buenas intenciones. – comentó Lucy. – No quiero volver a pasar lo que ocurrió con esos seres que Pigeon llaman *Ent*, ya que ciertas personas se atrevieron en orinar en ellos.

– ¡La naturaleza nos llamaba! – dijeron al unisonó todos los chicos completamente sonrojados debido a la vergüenza que tuvieron que pasar frente a las chicas y con los Ent.

– ¡Pues se tuvieron que aguantar! ¡La pobre de Gigi estaba muerta de vergüenza que hasta disculpas tuvo que pedirles a todos ellos por esa ofensa que le hicieron pasar! – explotó con furia la Hilary mientras recordaba el sinfín de disculpas por parte de su amiga pelivioleta hacia los árboles que hablaban y que tenían forma humanoide. – Pobre de Gigi, tuvo que pagar los platos rotos por su culpa.

– Bien cambiando de tema. Pigeon sí que es una caja llena de sorpresas, ¿No lo creen? – comentó Speedy hacia sus compañeros.

– Sí, tienes mucha razón Speedy. – concordó Lucia.

– No sabía que la amiga Pigeon tuviera tantos amigos tan fantásticos que ni siquiera yo misma pudiera verlos con mis propios ojos. – dijo Starfire con una mirada soñadora. – En especial por esos caballos de un solo cuerno, son tan lindos.

– Se llaman unicornios, Starfire. – dijo Raven sin ninguna emoción en su voz.

– Sí, esos, unicornios. – suspiró soñadoramente la Princesa de Tamaran. – Cómo me gustaría volver a verlos.

– Pues a mí me gustaría visitar a las ninfas. – dijo la azariana pelirroja llamando la atención de los todos los titanes.

– ¿Y por qué quieres visitar a las ninfas, Lucia? – preguntó Abeja.

– Pues porque ellas me dijeron que era una gran belleza al igual que Rae y Gigi. – dijo con un gran orgullo la Hilary.

– Oh, yo pensaba que te habías cambiado de bando. – dijo burlonamente Terra, haciendo molestar a la amiga de la infancia de las gemelas.

– Y también porque quiero volver a escuchar de las ninfas que Terra es la fealdad reencarnada. – rió con ganas la azariana pelirroja junto con los demás titanes, que hasta Chico Bestia también se unió a ellos porque la risa lo había contagiado.

– ¡Chico Bestia no te rías! – gritó molesta Terra sintiendo su ego ofendido.

– Ya te enojes rubiecita, estaba jugando, no te lo tomes tan apecho. – dijo entre risas Lucia.

Condenada hippie ya me tiene hasta la coronilla. – pensó cabreada la rubia teñida.

Eso te pasa por andarte burlando de mi amiga Gigi. – pensó divertida la Hilary.

En ese preciso instante, una fuerte ráfaga de viento hizo volar a unos pocos metros de distancia a nuestros jóvenes héroes, todos estaban sacados de onda de qué era lo que había pasado, al momento en el que todos ellos iban a levantar su vista un fuerte rugido bestial y agudo resonó por todo el bosque y a la vez hizo temblar todo a su alrededor.

Raven fue la primera en presenciar con sus ojos algo que la había dejado impactada. Justo en frente de ella se encontraban un grupo de seis dragones.

Así es, tal como lo leyeron dragones.

Aquellas hermosas criaturas mitológicas poseían un gran porte de sabiduría, madurez, belleza, e incluso, llena de liderazgo con tan sólo de verlos frente a frente. Sus cuerpos escamosos brillaban cuan diamantes gracias a los tenues rayos del sol, sus colores llamativos eran tan atrayentes que con tan sólo un leve movimiento parecieran un hermoso tornasol.

Los ojos o irises de aquellas hermosas criaturas ni que se diga, con tan sólo verlos de lejos se podían ver un precioso color que hasta los podían confundir con el *heterocroma*. Los titanes suspiraron silenciosamente por aquella belleza exótica de aquellas maravillosas criaturas, y por sobre todo, porque su amiga, Pigeon, la Princesa de Thilandel, se encontraba domando uno de aquellos dragones mientras que ella mostraba un porte de carisma, de liderazgo y sobre todo llena de madurez.

Aquella joven de cabellera violeta parecía como aquellas mitológicas femeninas llamadas *valquirias*, domando a una bestia superior y feroz la hacía ver irresistiblemente hermosa.

– ¿Ve izy ireo? – preguntó el primer dragón, o mejor dicho una dragona, de color plateado puro con destellos blancos en un tono maduro y dulce hacia la Princesa de Thilandel, quien resultaba estar montada sobre de la criatura.

– Eny. – afirmó Pigeon y a la vez asintiendo con su cabeza sin dejar de sonreírle a los titanes.

– Tena hafahafa izy ireo, indrindra fa ny golem sy ny elf. – comentó un dragón de color marrón combinado con negro en un tono grave y rudo.

– Astro azafady, día efa efa niresaka momba izany. – suplicó la Princesa de Thilandel mirando al dragón marrón quien solamente bufó.

– Izaho ihany no hilaza izay hitako. – resopló el dragón quien se hacía llamar Astro.

– Pigeon. – llamó Lucia a su amiga quien por supuesto recibió todas las miradas de los dragones sobre de ella. – ¿Y estos quiénes son?

– Je, son mis amigos, Lucy. – respondió con agrado y con una gran amplia sonrisa en su rostro la pelivioleta, quien por supuesto recibió a cambio unas sonrisas de anhelo y carisma por parte de los dragones.

Con sumo cuidado, la dragona plateada se recostó procurando en no aplastar a algunos de los titanes ni mucho menos en que Pigeon resultará lastimada por ese movimiento. Al momento en que la titán alada bajó de la dragona, ella comenzó a presentarlos uno por uno.

– Muchachos, quiero presentarles a mis más grandes y queridos amigos. Soleil. – señaló a un hermoso dragón gris metálico combinado en un tenue color azul marino y ojos marrones.

– Un gusto en conocerlos. – dijo Soleil.

– Seth.

– Encantado. – respondió un dragón verde pasto con un tuene color turquesa en sus alas y ojos castaños.

– Astro.

–… – todos miraron al dragón marrón quien simplemente retiró su mirada de ellos a la vez que este bufó desinteresado

Ay Astro. – escucharon Lucia y Raven lo que pensaron todos los dragones al unisonó haciendo que Pigeon sonriera a la vez ladeando su cabeza divertida.

– Joya.

– Es un gusto conocerlos jóvenes. – replicó la hermosa dragona plateada con educación.

– Kira.

– Es un placer conocer a los nuevos amigos de nuestra querida Yailenys. – todos prestaron a una hermosa dragona violeta claro con un tuene color amarillo y preciosos ojos color rubís.

– ¿Yailenys? – cuestionaron confundidos los titanes.

– Umm… y este es Koldo. – finalizó la titán alada con un majestuoso dragón anaranjado que cuando él se movía su cuerpo parecía un hermoso tornasol, y sus ojos color almendrados miraban con lleno de sabiduría y calidez a los jóvenes héroes.

– Un gran honor conocerlos jóvenes. – dijo él con una voz pacifica que hicieron derretir a las chicas por aquella masculina y agradable tono varonil.

– El gusto es nuestro. – dijeron las chicas con un suspiro soñador, cosa que hicieron a sus respectivos novios, y a Chico Bestia, sentir tremendos celos hacia el dragón.

– Yailenys. Esa joven de cabellera violeta y ojos amatistas se parece mucho a usted. – comentó Joya a la Princesa de Thilandel.

– Y tienes mucha razón mi querida amiga Joya. El nombre de aquella joven es Raven. – replicó Pigeon con una sonrisa, para sorpresa de los dragones sus ojo se habían dilatado de más a la vez que un brillo intenso apareció en ellos.

– ¿Raven has dicho? La misma Raven que usted nos ha relatado en estos 14 años, ¿Es esta la famosa Raven? – exclamó con gran admiración Kira a la titán blanca quien no dejaba de asentir con agrado infinito.

– Es gran gusto y honor de conocer en conocerla en persona, Mi Lady. – replicó con caballerosidad Koldo a Raven mientras hizo una reverencia de sumo respeto.

Raven no sabía qué decir o en qué pensar, su corazón empezó por acelerarse contra su pecho que ella pensó que en cualquier momento se le saldría de su cuerpo. Sintió como sus mejillas comenzaron a calentarse. Hasta escuchó como sus emociones gritaban de la inmensa pena y alegría por el caballeroso comentario de aquel dragón.

– Su hermana es realmente linda, Yailenys. – comentó Seth sin dejar de mirar a la titán oscura. – Debo admitir que su hermana es toda una belleza entre todas las jóvenes presentes que se encuentran aquí.

– ¿Qué es lo que dijo ese dragón? – pensaron al unisonó Chico Bestia y Terra.

Él lo dijo por los celos, y ella lo dijo solamente porque Seth considera a Raven las más bellas de todas sus compañeras e inclusive ella, lo cual esto la hizo enfadar al máximo.

– Tiene una esencia exquisita y a la vez misteriosa, Mi lady. – dijo Soleil, lo cual esto hizo que a la chica cuervo ya estuviera completamente sonrojada más que una cereza, o una fresa, o cualquier color rojizo.

– Podrían dejar de decir todo eso, por favor. – replicó una apenada Raven quien intentaba por ignorar los halagos de los dragones.

– Me recuerda mucho a usted Yailenys. – confesó Astro burlonamente a Pigeon quien simplemente ella lo miró algo apenada por su comentario.

Después de que los jóvenes titanes se presentaron a los dragones, Pigeon comenzó a explicarles que gracias a esas majestuosas y aladas criaturas ella aprendió a volar cuando había sido bendecida por aquel dios alado con el nombre de Avo, e incluso, les contó por qué los dragones la llamaban bajo el nombre de Yailenys, y eso era porque es un nombre honorifico que ganó por sus grandes virtudes y por su fuerza de voluntad cuando se propuso en volar, y también fue por el relativo nombre del Monte Yaila un lugar en dónde todos los dragones cuando son crías son arrojados ahí mismo para aprender a volar.

– ¡¿Cómo es eso de que arrojaron a Pigeon desde un monte?! ¡¿Acaso están locos?! – vociferó Raven a los seis dragones totalmente en shock y a la vez enojada. – ¡¿Qué hubiera pasado si en un descuido de ustedes no lograrán con atraparla?!

– Pero no fue así. Tu hermana fue la que decidió eso, nosotros siempre le decimos a ella que era muy riesgoso para un hijo del hombre, pero aun así quiso hacerlo. – replicó Joya con tranquilidad.

– Ella sabía perfectamente los riesgos que habría sí seguía continuando, pero Yailenys siempre nos decía que nunca se rendiría hasta lograr con su cometido. Así lo hizo y lo cumplió hasta lograr hacerlo. – dijo Koldo quien miró a una sonrojada Pigeon que ya estaba hecha humo de la pena.

– Jaja, muchachos ya dejen un poco a Yailenys, miren que la pobre ya está toda roja como la llama del fuego. – comentó Soleil junto a una risa.

– Vaya Pigeon, jamás creí que fueras tan popular en este lugar. – dijo Chico Bestia haciendo que su amiga lo mirará alagada y apenada.

– Umm… yo no me considero tan popular que digamos Chico Bestia. – replicó ella en un tono apenado y seguro.

– El amigo Chico Bestia tiene razón amiga Pigeon se nota a lo lejos de que todas las personas te buscan por tu compañía. Hasta las criaturas de este magnífico lugar te admiran y te quieren demasiado. – dijo Starfire sorprendiendo no además a la Princesa de Thilandel sino también a los dragones.

– Posee una grata sabiduría joven Starfire. – alagó Joya a la titán. – Y en efecto, usted tiene mucha razón, todos aquí en el Bosque de Thurndöik amamos a nuestra querida Yailenys, o mejor dicho, a Pigeon.

– Perdonen por las molestias, pero mis compañeros y yo debemos retirarnos. – comentó Kira a los titanes.

– ¿Tan pronto? – preguntó Lucia.

– Lucia. – regañó Raven a su amiga.

– No se moleste con la Señorita Lucia, Señorita Raven. – dijo Koldo en un tono suave y gentil, haciendo que todo el enojo de Raven se esfumará y las demás chicas suspirarán silenciosamente por la voz del dragón. A la vez que hizo hervir la sangre de los novios y de Chico Bestia de los celos.

– Ya no lo estoy. – dijo la titán cuervo.

– Ya no lo está. – suspiró Lucia soñadoramente.

– Nos veremos pronto Yailenys. – dijeron los dragones.

– Que todo salga bien en la Purificación querida. – dijo Soleil.

– Gracias por sus comentarios. Y sí. Nos veremos pronto. – dijo Pigeon, despidiéndose de sus alados amigos quienes uno por uno comenzaron a volar en la montaña. – Bien, será mejor que nosotros también nos retiremos muchachos.

– Sí. – asintieron los titanes.

Con Pigeon como su guía, los titanes observaron cada rincón, árbol, roca, río, y entre otras muchas cosas del bosque antes de que salieran de éste. En el momento en que su hermana y sus amigos se encontraban distraídos admirando la belleza de la naturaleza, Pigeon se tensó un poco cuando sintió una fuerte y poderosa presencia que le había atravesado su ser, ella giró un poco su cabeza sobre su hombro izquierdo mientras que su mirada amatista comenzaba a buscar aquella presencia entre los frondosos y enormes arboles del boque, una sonrisa se cruzó por su rostro mientras que su mirada se había iluminado de la emoción. Cosa que Raven y Lucia lo notaron rápidamente.

– Pigeon. – llamó Raven a su gemela haciendo que ella le respondiera sin dejar de mirar aquel punto invisible del bosque.

– ¿Sí? – la voz de la Princesa de Thilandel se suavizó gentilmente haciendo que todos sus amigos la mirarán.

– ¿Te pasa algo Pigeon? Tienes cara de borrego a medio morir. – comentó la Hilary a la chica.

– Me encuentro bien… – replicó la titán alada quien después miró a sus amigos con una brillosa y cálida mirada junto a una sonrisa.

– ¿Estás segura? – preguntó Chico Bestia quien se acercó a su amiga algo sospechoso.

– Estoy bien Chico Bestia. – rió divertidamente la pelivioleta menor haciendo sonrojar a su verdoso amigo. – Será mejor que regresemos a Thilandel, a su Majestad no le gusta que la haga esperar en la hora del té.

– Con que era por eso que te quieres ir así de rápido, ¿No es así? – comentó Terra. – ¿No te gusta estar separada de la Reina, Pigeon?

– Se podría decir que sí Terra, después de todo gracias a su Majestad le debo todo lo que ella me ha dado. Es más, hasta daría mi vida por esa maravilla mujer que los dioses han creado.

Terra se quedó callada por las dulces y valerosas palabras que mencionó Pigeon hacia la Reina de Thilandel.

– ¿Te comió la lengua los topos Terra? – preguntó con burla la pelirroja azariana.

– Cállate complexión de hippie. – respondió enfadada la rubia. – Esto no se va a acabar así, maldita clon.

No si yo intervengo. – pensaron las dos azarianas concordando al mismo.

Al llegar a Thilandel pero sobre todo al palacio, Pigeon fue recibida por todo el personal mientras que Aquamarine la llevó rápidamente a su habitación para vestirla en nuevas y frescas ropas para la hora del té con la Reina de Thilandel. Entre tanto, nuestros jóvenes héroes se habían quedado perplejos por el comportamiento de la Dama de Compañía de su amiga junto con ella.

– Bien… umm… eso fue extraño. – dijo Robin con una gruesa y enorme gota de sudor colgando su nuca.

– Concuerdo contigo. – dijo Cyborg, Speedy y Kid Flash.

– ¿Y ustedes qué están haciendo aquí parados? – en ese momento la voz de Beryl llamó la atención de los jóvenes titanes.

– Pues… – antes de que el Chico Maravilla dijera algo Beryl lo interrumpió.

– No digan nada y váyanse a sus habitaciones inmediatamente, dentro de cinco minutos deben estar listos para la hora del té con su Majestad y la Princesa Evengelina. – ordenó con rudeza la mujer.

– ¿Tomar el té? – dijeron los titanes originales.

– ¿Con la Reina y Pigeon? – agregaron los titanes honorarios.

– ¡¿Qué están esperando?! ¡Muévanse! – gritó ordenando la hermosa y ruda mujer a nuestros jóvenes héroes.

Esta mujer da miedo. – pensaron todos ellos mientras se dirigirían cada quien a sus respectivas habitaciones, que por cierto en sus camas ya tenían sus vestimentas que usarían para la hora del té.

Una vez arreglados y listos, los titanes fueron llevados hacia el jardín. Una vez ahí, se encontraron con Pigeon vestida con un elegante y hermoso vestido color crema con un exquisito diseño de flores en dorado de la época victoriana, su cabello lo tenía completamente recogido en una trenza de lado a lado, en forma corona, mientras que el resto del cabello lo mantenía recogido completamente en un moño bajo con un toque sofisticado. Mientras que en el peinado tenía unos finos y exquisitos accesorios en forma de lirios.

– Ah, mis amigos y mi hermana están aquí su Majestad. – dijo emocionada Pigeon mientras se levantaba de su asiento para dirigirse hacia ellos.

14 años y no has cambiado en nada Evengelina. – pensó la Reina observando cómo su Princesa se fue a atender a sus amigos.

– Vengan chicos, su Majestad y yo los hemos estado esperando para la hora del té. – dijo animadamente la chica.

– Creo que un poco de té no me caería nada mal. – comentó Raven accediendo la invitación de su gemela.

– Concuerdo contigo Raven. – dijo Lucia mientras que ella junto a Pigeon y Raven se dirigieron a una larga y rectangular mesa con deliciosos pastelillos y un fino juego de té de porcelana.

– Robin, ¿Y ahora que haremos? Todos sabemos que no a todos nosotros nos gusta el té. – dijo Chico Bestia.

– Pues hay que hacerlo por Pigeon. Viendo como es estricta la Reina con ella quiero evitar que la metemos en un lio. – replicó Robin.

Sin decir nada más los titanes originales y honorarios se dirigieron hacia la mesa dónde podían apreciar cómo Pigeon junto con su gemela y su amiga de la infancia conversaban gustosamente tranquilas y divertidas en la hora del té junto con la Reina.


Todos miran enseguida a Pigeon quien ya estaba al borde del colapso y de la vergüenza con su rostro totalmente al rojo vivo.

Raven: Entonces…

Chico Bestia: Pigeon es una princesa.

Robin: ¿Quién lo creería?

Starfire: ¡Kyaaaa! ¡Amiga Pigeon eso es fantástico!

Pigeon comienza a balbucear un sinfín de cosas que nadie entendía.

Queen: Ya se le pasará, la pobre ha estado así desde que le confesé desde el capítulo anterior que ya era hora de revelar su verdadera identidad.

Pigeon: Aun no me siento conforme a esto Queen.

Raven: Por eso te dije que no te le acercarás a esta loca, Pigeon.

Terra: Concuerdo con Raven. *Todos la ven sorprendidos* Después de todo ella. *Me señala* Sólo quiere hacer sentir y ver mal a las personas.

Queen: *Comienzo a cantar* El comal le dijo a la olla.

Raven: Estoy de acuerdo contigo Queen.

Terra: Condenada Raven después de que trato apoyarte con lo de sufrida hermana me restriegas eso a la cara.

Starfire/Pigeon: Novio Robin/Rae, ¿Por qué Queen cantó sólo una parte de la canción del "Comal y la Olla" de Cri-Cri?

Robin: Umm… no lo sé Star, los mexicanos tienen un humor bastante extraño.

Queen: Extraño, pero único y divertido ;)

Chico Bestia: Concuerdo con Queen. Y ya está decidido para mis próximas vacaciones he decidido ir a México.

Lucia: Yo también quiero ir.

Más y Menos: Les recomendamos que vayan a Guanajuato.

Abeja: No sería mala idea en tomar unas vacaciones en las playas de Acapulco.

Speedy: O ir a la Rivera Maya.

Aqualad: O en el Acuario Natural de Xel-Há en Quintana Roo. Así aprovecharé en tener una cita con Aquamarine ya que he escuchado que en ese lugar conviven las especies de agua dulce con las especies marinas.

Lucia: Qué picaron nos salió el "Sirenito"

Pigeon: Qué divertido seria ir a esos lugares. ¿No lo crees Rae?

Raven: Mmm…

Queen: Bien mientras que los titanes están patrocinando los viajes a México, Jesy/Mery/Princess. ¿Me harían el honor de despedir el programa, digo, el capítulo?

Jesy: Gracias por ser partícipes del fic de nuestra amiga.

Mery: Nos leemos en la siguiente aventura.

Princess: No olviden subscribirse, ni tampoco se les olvide comentar.

Jesy/Mery/Princess: No sean lectores fantasma.

Queen: Creo que exageraron un poco con eso al último, pero, tienen razón. ˆ-ˆ'


Traducciones y otras cosas relacionadas con el capítulo:

¡Come osano di offendere la mía signorina con la tua malvagità spregevole parole bugiardo da terre straniere!, significa "¡Cómo osas en ofender a mi señorita con tus malicias palabras despreciable embustera de tierras extranjeras!"

¿Demone? ¡Demone farai e la tua discendenza!, significa "¿Demonio? ¡Demonio serás tú y tu descendencia!"

Spleinder. Silenzio prego, vivono in un mondo diverso da noi; nel vostro mondo ci esseri che parlano come voi o altri., significa "Spleinder. Tranquilo por favor, ellos viven en un mundo diferente al de nosotros; en su mundo no hay seres que hablan como tú o como los demás.

¿Perdonare sì? E se si perdona loro ti darà il doppio carote., significa "Perdónalos ¿Si? Y si tú los perdonas te daré el doble de zanahorias."

Va bene, io li perdono., significa "Está bien, los perdono."

Grazie Spleinder significa "Gracias Spleinder"

"Sorridente Ragazza" significa "Niña Sonriente"

"Lächelndes Mädchen" significa "Niña Sonriente"

"Glimlachend Meisje" significa "Niña Sonriente"

"Segondè Pretès" significa "Gran Sacerdotisa"

"Samajeste Wayal l 'Evengelina" significa "Su Alteza Real Evengelina"

"U sizlar kabi ko'p hisoblanadi" significa "Se parece mucho a ti"

"U mening egizak singlisi, Raja, chunki u" significa "Será porque ella es mi hermana gemela, Raja"

"¿Raven? Raven u har doim menga ma'noli kim siz emasmi?" significa "¿Raven? ¿Es la misma Raven de quien siempre me has contado?"

"Leónidas píso edó kai afíste ta agória, parakaló, eíste pelátes mas" significa "Leónidas regresa aquí y deja a los muchachos, por favor, son nuestros invitados."

"¡Evengelina! ¡Pou échoun epistrépsei, Evengelina!" significa "¡Evengelina! ¡Has regresado, Evengelina!"

"Ómorfi prinkípissa mou tis megális omorfiás, den xéro pós échasa tin apousía sas" significa "Mi hermosa princesa de gran belleza, no sabes cuánto he extrañado tu ausencia."

"Parempiptóntos. Ótan épiasa to ároma sas, paratírisa óti aftí i ómorfi nearí arései tóso pou mou édose mía megáli entýpo̱si" significa "Por cierto. Cuando percibí tu aroma, noté que esta hermosa joven tan parecida a ti me dio una gran impresión."

"A oraía. ¿Thymitheíte sas eípa pánta gia dídymi adelfí mou?" significa "Oh, bueno. ¿Recuerdas que siempre te contaba sobre mi hermana gemela?"

"Nai, thymámai óti to ónomá tou eínai Raven" significa "Si, recuerdo que su nombre es Raven."

"Kalí. Afti einai. agapiméni mou adelfí, Raven"significa "Bueno. Ella es. Mi querida hermana mayor, Raven."

*Jarrón de agua fría* es algo parecido a Balde de agua fría

*Ent*: es un guardián de los bosques, hibrido entre hombre y árbol.

*Heterocromía*: es una anomalía de los ojos en la que los iris son de diferente color, también puede llegar a afectar a la piel o el cabello, pero el caso más común es en los ojos, total o parcialmente.

*¿Ve izy ireo?* significa *¿Son ellos?*

*Eny* significa *Sí*

*Tena hafahafa izy ireo, indrindra fa ny golem sy ny elf.* significa *Son bastantes extraños, en especial por el golem y el elfo*

*Astro azafady, día efa niresaka momba izany.* significa *Astro por favor, ya hemos hablado de esto*

*Izaho ihany no hilaza izay hitako* significa *Yo sólo digo lo que veo*