Disclaimer: Hetalia no me pertenece.


Los únicos sonidos existentes en ese momento, era su respiración, su celular al recibir mensajes y la lluvia que golpeaba con fiereza el tejado de la casa. Feliciano y el abuelo no habían llegado. Y nuevamente se encontraba aprisionado entre las cuatro paredes que conformaban su cuarto, sentado en la orilla de su cama y con la vista fija en la puerta de su habitación.

Lovino estaba desesperado, era las dos de la tarde y ellos aún no llegaban, su maldito celular no dejaba de sonar y estaba solo…

Cerró los ojos con fuerza, se arrodilló al lado de la cama y sacó una caja mediana, la abrió, revelando una navaja y varios sacapuntas con las hojas manchadas de sangre y los tornillos sueltos.

Tomó a su ''amiga'', su vieja navaja y la observó por unos momentos, para después sonreír con tristeza y levantar la manga de su polerón. Con rudeza se hizo el primer corte, que no tardó mucho en comenzar a sangrar y a ese le siguieron varios más.

Lovino no podía controlarse, la rabia y la pena se apoderaban de él.

Se levantó del suelo y tiró la navaja al otro lado de la habitación con miedo. Sus piernas temblaban y sus ojos llenos de lágrimas observaron su muñeca, de la cual emanaba sangre sin control.

Corrió al baño y se lavó la muñeca, para después sacar de un cajón una venda, la cual envolvió rápidamente alrededor de la zona dañada y bajó la manga de su polerón para que no se viera.

Se miró al espejó por unos segundos y luego se lavó la cara para eliminar los rastros de lágrimas se sus mejillas. Volvió a la habitación y se arrojó a la cama, sintiendo sus ojos pesados y unas enormes ganas de dormir.

Al poco rato se dejó vencer por el sueño.


Sintió unos leves toques en su cara y abrió los ojos, asustándose al encontrarse con Feliciano tan cerca de él. Frunció el ceño y se enderezó.

-¡No te enojes!-Pidió Feliciano.

-¿Qué quieres?-Cuestionó.

-La cena ya está lista.

-¿La cena?.

-Sí, son las nueve. Llevas durmiendo desde las… Dos de la tarde y al almuerzo preferimos dejarte dormir, parecías cansado. Pero tienes que ir a cenar, no comer te haría mal.

-Bien.

-Te veo abajo.

Feliciano salió de la habitación y Lovino se levantó de la cama, bostezando. Se lavó la cara en el baño y bajó al primer piso.

En la cocina Rómulo y Feliciano ya estaban sentados y conversando entre sí. Lovino tomó asiento y comenzó a comer pequeños bocados de pasta. Después de cuatro bocados, comenzó a revolver la comida con el tenedor.

-¿Pasa algo, Lovino?-Preguntó Feliciano.

-No tengo hambre-Respondió.

-¡¿No tienes hambre?!-Cuestionó sorprendido-Lovino, estás muy delgado, ¿No crees que deberías comer?

-No, no lo creo-Se levantó de su asiento-Me voy a mi habitación, buenas noches.

-Buenas noches, Lovino.

Lovino miró a Rómulo por unos segundos y después se fue, yendo a encerrarse a su habitación. Se dio una ducha, se puso un pijama rojo y comenzó a hacer unas tareas que se le habían olvidado.

Miró su celular y lo tomó con algo de desconfianza, revisó los mensajes, la mayoría eran de sus acosadores, el ultimo enviado por ellos decía: ''Mañana nos veremos Vargas''. Lovino suspiro temblorosamente y dejó el celular en la mesita de noche.

Terminó la tarea de Lenguaje y guardo sus cuadernos en la mochila. Se acostó, puso la alarma en su celular y se durmió.


Despertó con el sonido de la alarma, la apago y se levantó de la cama. Se vistió con una polera manga corta negra, un polerón azul que le quedaba grande, pantalón negro y zapatillas del mismo color. Era casi igual a la vestimenta que llevaba ayer.

Salió de su habitación y bajó al primer pisó, su abuelo y su hermano ya estaban terminando de desayunar y Lovino solo bebió un jugo de naranja.

Feliciano lo llevaba a rastras todo el camino, alegando que llegarían tarde y que quería verse con Kiku y Ludwig antes de que las clases empezaran.

-Lovino, ¿Sabías que el viernes llegaron alumnos nuevos?.

-¡¿Eh?!-Le miró con sorpresa-¡Recuerda que el viernes no fui!.

-Lo siento-Sonrió-Creo que conocí a la mayoría, así que podría decirte.

-No me interesa-Contestó Lovino.

Llegaron en unos minutos a la escuela y se separaron, Feliciano se fue a buscar a sus amigos y Lovino se fue a su salón, abrió la puerta y ya había algunos alumnos ahí. Se sentía aliviado de que quienes le molestaban no habían llegado.

Se sentó en la parte trasera del salón y justamente tocaron el timbre del comienzo de clases. Los alumnos restantes llegaron y Lovino vio a tres personas que no conocía, ¿Serían los alumnos nuevos?.


¡Hola!, espero que hayan disfrutado del capitulo.

Nos vemos~