Hola a todos, gracias por entrar al capítulo final de este fic.
Agradezco a todas las personas que se dan el tiempo de leer mis historias, a las que dejan reviews, a las que me marcan como favorito o siguiendo, y a las que simplemente leen.
Capítulo dedicado a FannyK03. Espero verte pronto por fanfiction.
.
Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. La historia es mía y la publico sin ánimos de lucro.
.
.
La problemática de mis sueños
.
Capítulo 3.- Dialogando.
Con la parsimonia que me caracteriza, salí de mi habitación. Trataba de disimular mi nerviosismo, más no podía, la necesidad de un cigarrillo era imperante, pero debía tranquilizarme, no podía ser tan terrible enfrentar a esa mujer ¿o sí? Bueno, ya no había tiempo de pensar más, estaba enfrente de ella.
—¿Qué te pasa Shikamaru? —me miró interrogante— , estás muy raro, siéntate y desayuna. Su voz de mando hizo erizar mi piel, ¿cómo podía parecerse tanto a mi madre?, mendokusai.
—Lo que pasa es que todavía tengo sueño —mentí nuevamente —, saqué las manos de los bolsillos y me senté—. Gracias por el desayuno, mujer, no era necesario.
Sus grandes orbes aguamarina me miraron sorprendida, creo que no esperaba que le agradeciera, o quizás vio sinceridad en mis palabras, cosa que no había visto antes.
—No es nada, vago —sonrió de lado, esta vez no era una sonrisa altanera ni maquiavélica, sino una… ¿una tierna?—, es lo mínimo que puedo hacer, ya que dormí aquí.
Al escucharla, recordé que este desayuno no iba a ser cualquier desayuno, ya que debía sonsacarle información a Temari, la cual yo desconocía, mejor dicho, no recordaba. No recordar era terrible, nunca me había sucedido eso, tuve que haber bebido demasiado; el único recuerdo que tenía de ella fue cuando llegó junto a sus amigos donde estaba mi grupo, y ahora la tenía aquí, enfrente de mí, tomando desayuno. Se veía hermosa, su cabello rubio, suelto y desordenado; y su rostro, tan bello y armonioso, junto a esos ojos aguamarina que me volvían loco.
—Supongo que tus hermanos no saben que estás acá —le di una mascada a mi tostada, tratando de actuar lo más normal posible —. No creo se lo tomen muy bien.
—Ni se lo imaginan —acotó, serenamente—, tampoco saben que salí anoche, ellos no están en la ciudad, por eso no estaban en la discoteque. Puedes estar tranquilo, no te matarán ni nada por el estilo.
Sus palabras retumbaron en mi cabeza, ¿por qué me iban a matar sus hermanos?, me estará dando una señal para que entienda que sí paso lo creo que pasó, ¿o simplemente estaba imaginando cosas?, la duda me estaba matando, tenía que saber con exactitud que había pasado, y debía hacerlo ahora o nunca.
—Temari, disculpa la pregunta —tragué duro y la miré fijamente a los ojos —. Hay algo que no entiendo y quiero que tú me expliques, ¿por qué dormiste en mi apartamento?, ¿acaso pasó algo entre nosotros?
Un silencio sepulcral se produjo en el ambiente, comencé a sudar frío, quizás había sido muy directo al preguntar, pero no podía seguir dándole vueltas al asunto. Ella bajó la mirada y se arregló el cabello con ambas manos, su semblante se veía tranquilo, parecía que trataba de buscar las palabras precisas para dirigirse a mí.
—Supongo que tú me invitaste —sonrió algo nerviosa, mostrándome su perfecta dentadura—, pero no tengo idea si hicimos otra cosa aparte de dormir.
Esa respuesta me descolocó, ¿tampoco lo tenía claro?, esto era problemático. Siempre creí que ella recordaba todo, eso me hizo creer con su sonrisa y su mirada.
—Mujer, ¿qué recuerdas de anoche? —hablé preocupado, acercándome a ella. Temari tenía que recordar algo, por último, lo que había pasado en la discoteque.
—Bueno, recuerdo algunas cosas —prosiguió con un deje de vergüenza —, tengo algunas imágenes de nosotros en la discoteque y en el apartamento.
Era extraño verla avergonzada debido a su carácter fuerte. Ella siempre tan mandona, altanera y descarada con sus cercanos, y hoy, unos segundos atrás, me mostró un lado que yo desconocía. Debo reconocer que esa actitud me encantó, y acrecentó aún más mi admiración hacia ella.
—Por favor, mujer, necesito que me cuentes lo que recuerdas —mi voz sonaba algo desesperada, supongo que mi rostro reflejaba lo mismo, ya que sus grandes orbes aguamarina me observaban con detenimiento—, la verdad es que yo recuerdo hasta cierto punto de la noche, por más que he tratado, no he podido recordar más.
—¿Hasta dónde recuerdas tú, Shikamaru? —se puso de pie y empezó a recoger las cosas de la mesa.
—Deja las tazas en la mesa, Temari —tomé su muñeca, deteniéndola. Tocar su delicada piel produjo un estremecimiento en mi cuerpo, nunca la había tocado estando en mis cinco sentidos. Se sentía tan suave al tacto, que me daban ganas de abarcar más con mi mano.
Dejó las tazas en la mesa, y yo con mi mano izquierda corrí todo hacia un lado. Mi otra mano aún sujetaba su muñeca, no quería soltarla, quería seguir sintiendo su tersa piel.
—Vuelve a sentarte, mujer —le indiqué con cortesía, soltándola. Sabía muy bien que debía tratarla con guante de seda, ya que cualquier movimiento en falso de mi parte, podría significar un fuerte golpe en la cara o en el estómago—, no puedo estar en ascuas toda la mañana, no quiero.
—Está bien —bufaste, mirándome con resignación—, comenzaré desde el principio, pero necesito saber hasta dónde recuerdas.
—"Estábamos con los chicos cerca de la barra, y de repente, llegaste tú con tu grupo amigos" —suspiré, llevándome la mano izquierda a la cara por lo patético que me sentía —, eso es lo único que recuerdo de nosotros en la discoteque.
—No te sientas mal por eso, Shikamaru —cambió su tono de voz a uno más… ¿a uno más dulce? , lo que me hizo reaccionar, sacando la mano de mi rostro para observarla con detenimiento —, a cualquiera le puede pasar; yo tampoco recuerdo todo, es imposible recordar cuando se ha bebido tanto.
—Gracias mujer por tus palabras —no pude evitar sonreír como idiota en respuesta a la bella sonrisa que me regaló —, me haces sentir un poco mejor.
—No soy muy buena narrando, así que no profundizaré en ciertos detalles —esa simple frase hizo volar mi imaginación, quizás qué cosas le había hecho a esta mujer —. "Nos encontramos en la discoteque y supongo que me sacaste a bailar, ya que tengo la viva imagen de nosotros bailando, después tanto baile, me diste un beso, el cual te correspondí. Supongo que luego de eso, me invitaste a tu apartamento, ya que mis recuerdos me traen hasta aquí".
—¿Y qué pasó aquí? —estaba asombrado con todo lo que me había contado. Yo siempre soñé con tener una oportunidad con ella, y ahora ella me contaba que la había besado; bendito licor que me había dado las agallas suficientes para hacerlo, pero a su vez maldito, por haberme borrado ese gran momento.
—Y-yo… tengo que ir al baño —se paró rápidamente, al parecer trataba de huir. Instintivamente, me paré y la seguí, no iba a permitir que me dejara con la incertidumbre en este momento. Estaba a punto de cerrar la puerta del baño, pero por suerte, alcancé a afirmarla.
—Por favor, Temari, qué más pasó —le supliqué, empujando la puerta, como si mi vida dependiera de aquello—. Si te da vergüenza contarme, háblame ahora, que no te estoy viendo la cara, no seas problemática mujer, hazlo
—No tengo muy claro lo que pasó, Shikamaru —se escuchaba nerviosa, detrás de la puerta, debo reconocer que esa actitud me encantó —, sólo tengo un par de imágenes en mi mente.
—Te escucho, mujer —acoté con serenidad, apoyado en la puerta —, comparte tus recuerdos conmigo.
La puerta se abrió lentamente y ella apareció; yo me corrí de la puerta hasta la pared del frente y me quedé ahí observándola. Ella cerró la puerta y se apoyó en ésta, alzó su rostro para verme a los ojos, estaba sonrojada, un deleite para mí, se veía tan adorable. No sé en qué momento se invirtieron los papeles, ya que ahora, era yo quien se mostraba más tranquilo y seguro.
—"Recuerdo que estábamos en el sillón besándonos, tú estabas sobre mí, manoseándome; después recuerdo que estábamos en tu habitación, mientras me besabas me sacaste la ropa, yo también te saqué la tuya, luego caímos sobre la cama, comenzaste a recorrer mi cuerpo con boca y…", ¡maldición! , no sé qué más pasó —cerró sus ojos aguamarina y agachó la cabeza. Podía palpar la incertidumbre que la embargaba, ya que yo me sentía igual.
—Temari, yo…
—Ya te conté lo que recordaba, así que ahora me voy —comenzó a avanzar hacia la habitación, mientras que yo me quedé como un imbécil apoyado en la pared.
—No vas hacer nada, Shikamaru — me dije mentalmente—, no seas un cobarde y ve tras ella. Avance rumbo a la habitación y la encontré recogiendo su ropa, la observé un momento con detenimiento, y me acerqué a ella.
—Temari, no te vayas —me agaché junto a ella y le tomé la mano —. Tenemos que conversar sobre lo que pasó entre nosotros.
—Voy a ir a vestirme al baño —arremetió, seria —. Me sueltas, por favor.
—Mujer problemática, no seas tan orgullosa y escúchame —le quité su ropa, dejándola en el suelo, luego tomé sus manos y la ayude a levantarse —para mí lo que pasó fue importante, puede que haya estado completamente ebrio, pero es lo siempre hubiese querido hacer estando en mis cinco sentidos. Siempre fui un cobarde, nunca me atreví a decirte nada, me conformaba con saludarte y contestarte las preguntas que me hacías sobre tus hermanos, pero anoche, el alcohol que ingerí me dio valor para hacer lo que nunca creí que haría; acercarme a ti con el fin de conquistarte, eso no lo hice por mero capricho, sino porque me gustas, siempre me has gustado mujer, hasta podría decirte que te quiero, eres muy especial para mí.
Sus hermosos ojos me observaban con asombro, supongo que nunca espero escuchar esa declaración. Luego de unos segundos de silencio, apretó fuertemente mis manos y me sonrió, mostrándome su perfecta dentadura.
—Tú también me gustas, vago —podía sentir la dulzura en su voz —. Tanta pereza sentías que no me lo dijiste antes.
Su comentario relajó mi semblante y alegró mi corazón, le sonreí de medio e instintivamente la estreché entre mis brazos. Me sentía tan feliz de tenerla junto a mí, era mi sueño hecho realidad.
—Te puedo dar un beso —le sonreí como idiota enamorado.
—Los besos no se piden —me miró coqueta —, se roban. Bastó que me dijera eso, para que yo asaltara su boca con premura, sus labios sabían tan bien, tenían un toque a frutilla y a café, sin duda, era el sabor del café y las tostadas con mermelada que habíamos comido en el desayuno, sabían tan bien en ella. Abrió su boca para dar paso a mi lengua, la cual recorrió con avidez cada rincón de su cavidad bucal. Lentamente su aroma alteró mis sentidos, incitando a que mis manos se desplazaran por todo su cuerpo con frenesí. Supongo que a ella la pasión también la embargó, ya que soltó mi cuello y deslizó sus manos por mi torso con el fin de introducirlas bajo mi playera. Sentir sus manos acariciar mi piel, me excitó sobremanera, por lo que rápidamente le quité la playera que llevaba puesta, dejándola sólo con una pequeña braga negra; aquel deleite visual hizo endurecer aún más mi virilidad, no iba perder el tiempo ahí parado, no señor, así que la tomé en brazos y la acomodé en mi cama.
Me posicioné sobre ella, buscando nuevamente su boca y lengua, era tan placentero besarla, podría estar la vida entera haciendo eso, pero en este momento, no sólo quería degustar su boca, sino todo su cuerpo. Succioné su cuello con fruición, me encantó su sabor; continué deslizando mi boca hasta sus senos para lamerlos y besarlos con devoción, mientras atendía a uno con mi boca, al otro lo amasaba con mi mano. La escuché gemir extasiada, ese sonido fue música para mis oídos, saber que yo le provocaba eso me endurecía mucho más.
Continúe descendiendo mis labios por su piel y me topé con su braga, tan diminuta y suave, le quedaba perfecta, pero en este momento me estorbaba, así que se la saqué y la boté en cualquier parte de la habitación. Ya no había obstáculo para llegar a mi objetivo, separé sus piernas y arremetí con mi boca su femineidad. Recorrí con mi lengua toda su vagina, succioné con pasión su botón rosado hasta el punto de hacerla gemir y estremecer de placer; abrí su hendidura con mis dedos, y la penetré una y otra vez con mi lengua, su sabor me excitaba, me calentaba, me endurecía; la sentí convulsionar y gemir mi nombre, sus fluidos inundaron mi boca, los cuales degusté fascinado.
Quise asaltar de nuevo su boca, pero ella se negó con sutileza, luego hizo que me girara, quedando ella a horcajadas sobre mis caderas, comenzó a frotar su sexo caliente contra el mío, me encantaba, me calentaba, me endurecía; ¿esta problemática qué quería?, que acabara antes de empezar. Traté de sacarla de encima, tenía que acostarla y penetrarla ya, pero ella se negó sonriendo con altivez, luego tomó mi erección con su mano derecha, para acomodársela en la entrada de su hendidura y sentó de golpe. Sentir como sus paredes vaginales abrazaban por completo mi miembro produjo en mi cuerpo y mente, un cortocircuito exquisito, una sensación tan placentera como un pre-orgasmo, lo que me hizo gemir de inmediato. Comencé a sentir sus movimientos perfectos sobre mi virilidad, su cuerpo ascendía y descendía acompasadamente, tenía una excelente visión del rebote de sus pechos, era grandioso verla saltando sobre mi eje apoyando sus manos sobre mi abdomen, parecía una diosa, la diosa de la lujuria en acción. Sus gemidos me encantaban, pero quería escucharla gritar, tomé sus caderas y comencé arremeter desde abajo, siguiendo su ritmo para luego acelerarlo y así lograr mi cometido. No tardé en sentir sus paredes contraerse estrechando mi virilidad, al mismo tiempo que escuchaba más fuerte sus gemidos.
Antes que llegáramos a nuestro momento culmine, quise tomar el mando, desaceleré el ritmo para tratar de tumbarla con cuidado, sin salirme de ella; me costó un poco, pero lo logré, por fin la tenía bajo mi cuerpo. Comencé embestirla de forma arrebatada, la sensación de deslizarme por su cavidad húmeda era indescriptible, había estado con otras mujeres, pero esto era sublime. Me rodeó con sus piernas para seguirme el ritmo, inmediatamente logramos ese vaivén exquisito que nos hacía tocar el cielo. Busqué su boca con desesperación, necesitaba entrelazar mi lengua con la suya, mezclar las salivas, los alientos para perderme por completo. El choque de nuestros cuerpos acompasados, junto a la deliciosa fricción que producía, nos acercó rápidamente al orgasmo, podía sentir como se estremecía su cuerpo, contrayendo sus paredes sobre mi miembro, sumado a sus gritos descontrolados; convulsionó un par de veces más y luego sentí lánguido su cuerpo, yo continué mi afanosa tarea, acelerando mis movimientos, estaba a punto de llegar, sólo un par de embistes más fue suficiente para comenzar a tocar el cielo. Con un movimiento rápido salí de su cavidad y derramé mi semen sobre ella.
Caí sobre el colchón jadeando, estaba exhausto, necesitaba desacelerar mi ritmo cardiaco. Luego recordé que la había ensuciado, estiré mi brazo hacia la mesa de noche para alcanzar los pañuelos desechables que estaban sobre ésta, los cogí y me acerque a su cuerpo para limpiarlo. Sentí su mirada mientras la limpiaba, al terminar mi tarea, boté los pañuelos al suelo, y levanté mi cabeza para observarla.
—Qué tanto me ves —sonreí de medio lado —. Nunca has visto a un hombre limpiando el desastre por no usar preservativo.
—¿Y por qué no usaste preservativo? —su mirada inquisidora, me descolocó.
—Se me olvidó — articulé con pereza —. Tú tampoco lo recordaste.
—¿Y anoche, usaste? —inquirió seria.
—Creo que no —respondí preocupado —. No veo ningún preservativo botado en el suelo y tampoco pañuelos desechables.
—Somos unos irresponsables —continuó, serena —menos mal que yo tomó anticonceptivas, porque tengo mi ciclo irregular.
—Que alivio mujer —acoté más calmado —, me has salvado de una muerte segura en manos de tus hermanos.
Me sonrió como siempre, luego me hizo una señal para que me acostara a su lado, inmediatamente fui y la abracé. Por fin tenía junto a mí a la mujer de mis sueños, que más podía pedir.
—¿Cómo y cuándo le dirás a mis hermanos que estamos juntos? —preguntó seria, mirándome fijamente.
—Mujer problemática, quieres que me maten —repliqué algo alterado —. Tengo que pensar cómo y cuándo hacerlo, para así salir ileso.
—Piénsalo rápido, Shikamaru —su sonrisa maligna me erizó la piel —, porque acabo de recordar que iban llegar antes del mediodía y de seguro armarán un escándalo porque no dormí en casa. Después que almorcemos, ¿me irás a dejar a casa, verdad?
—Ahhh… mendokusai.
.
CONTINUARÁ...
¿Algún reviews?... Cualquier sugerencia, crítica, felicitación, hazlo por este medio, me hacen muy feliz. Si quieres mandarme una flor o tomatazos, igual XD.
Gracias por leer este fic, espero que les haya gustado, en especial a los pervertidos y pervertidas Shikatemienses XD.
Ya comencé a trabajar en el capítulo final de mi Two shot "Situaciones problemáticas", espero subirlo pronto. Saludos y que tengan una buena semana. Abrazos y besos.
