Todos miraron hacia la mesa de los leones para saber quien se había ofrecido, Los Merodeadores se sorprendieron de que hubiera sido Sirius quien lo había hecho.
Este se levantó y camino hacia la mesa de los profesores para busca el libro, una vez se lo dieron, volvió a su asiento, se sentó, carraspeó su garganta y leyó en voz alta el nombre del capítulo: Capítulo 6: El vidrio que se desvaneció
Habían pasado aproximadamente diez años desde el día en que los Dursley se despertaron y encontraron a su sobrino en la puerta de entrada, pero Privet Drive no había cambiado en absoluto (—Y nunca cambiará— murmuró Harry un poco aburrido y esperando que sus castigos no salieran en la lectura) . El sol se elevaba en los mismos jardincitos, iluminaba el número 4 de latón sobre la puerta de los Dursley y avanzaba en su salón, que era casi exactamente el mismo que aquél donde el señor Dursley había oído las ominosas noticias sobre las lechuzas, una noche de hacía diez años. Sólo las fotos de la repisa de la chimenea eran testimonio del tiempo que había pasado. Diez años antes, había una gran cantidad de retratos de lo que parecía una gran pelota rosada con gorros de diferentes colores
- ¿Quién fotografía pelotas? - preguntó el confuso Neville.
—Más importante, ¿Por qué habría una pelota en la casa de tus tíos que sea importante? - cuestionó Dean.
- ¿Para qué ponen le gorro? - preguntó Luna un poco extrañada.
—Dejen que Sirius continuó para saberlo— contestó Harry simplemente con picardía al saber que era exactamente la pelota y Sirius siguió curioso.
, pero Dudley Dursley ya no era un niño pequeño, y en aquel momento las fotos mostraban a un chico grande y rubio montando su primera bicicleta, en un tiovivo en la feria, playing con su padre en el ordenador, besado y abrazado por su madre ...
—La pelota ¿era tu primo? - preguntó Theo a las risas.
- ¿Era tan gordo? - preguntó Caro un poco preocupada por la salud de su sobrino y extrañada dado que su hermana Petunia era muy exagerada por el ejercicio. (1)
—Si— contestó Harry, mientras los del futuro se miraban dado el estado físico actual de Dudley.
Sirius miró un rato al primo de su ahijado y luego siguió con la lectura.
La habitación no ofrecía señales de que allí viviera otro niño.
- ¿Vives con tus tíos? - preguntaron los del pasado.
- Lamentablemente sí— dijo el joven preocupando a sus amigos presentes en el Gran Comedor. Sirius un poco triste continua
Sin embargo, Harry Potter estaba todavía allí, durmiendo en aquel momento, aunque no por mucho tiempo. Su tía Petunia se había despertado y su voz chillona era el primer ruido del día.
—No le chilles a mi hijo Petunia— dijo Lily furiosa con su hermana.
—Espero Tuney que hayas tratado a nuestro sobrino con amor— dijo Caro matando con la mirada a su hermana ya Vernon.
Harry P. pidió a Sirius que siguiera, él lo hizo extremadamente preocupado y curioso por la infancia de su ahijado.
- ¡Arriba! ¡A levantarse! ¡Ahora!
Harry se despertó con un sobresalto. Su tía llamó otra vez a la puerta.
- ¡Arriba! —Chilló de nuevo. Harry oyó sus pasos en dirección a la cocina, y después el roce de la sartén contra el fogón.
—Harry ¿cómo escuchas el fogón desde tu habitación? - preguntó confuso Fred.
—Que esta si bien recuerdo en el segundo piso — informó George. (2)
—Sirius seguí por favor— pidió Harry sabiendo que la alacena iba a salir. Su padrino continuó.
El niño se dio la vuelta y trató de recordar el sueño que había tenido. Había sido bonito. Había una moto que volaba.
- ¿Recuerdas mi moto? - preguntó Sirius interrumpiéndose su lectura.
—Si— contestó Harry con una sonrisa.
—Recuerda mi moto, recuerda mi moto, recuerda mi moto— dijo saltando el ojigris alegre.
Un rato después se calmó y continuar.
Tenía la curiosa sensación de que había soñado lo mismo anteriormente.
—Ah, recuerdas mi moto— dijo Sirius bailando mientras lo decía en murmullos "Recuerda mi moto" muchas veces. Lily le pidió que continuara mientras aguantaba la risa. Sirius le dio un abrazo a la pelirroja que se extrañó un poco (3) y siguió
Su tía volvió a la puerta.
- ¿Ya estás levantado? —Quiso sable.
- Casi —respondió Harry
- Bueno, date prisa, quiero que vigiles el beicon. Y no te atrevas a dejar que se queme.
—Espero que solo quieras que lo vigile— dijo Lily con voz siniestra.
—Seguí Sirius— pidió Harry.
Esta frase se considera para muchos como mal presagió, sobre todo para Lily y Carolina que fulminaron a su hermana con la mirada. Sirius continuó.
Quiero que todo sea perfecto el día del cumpleaños de Duddy.
—Pobre Dudley— dijo Seamus.
—Sí, mi mamá me dice así yo la mato— dijo Dean.
Sirius sigue un poco riendo
Harry gimió.
- ¿Qué ha dicho? —Gritó con ira desde el otro lado de la puerta.
—No sabía que gemir era hablar— dijo Luna con voz enojada.
—No, dijo nada— dijo Lily levantándose.
—Deberías tratarlo mejor— agregó Caro haciendo que Lily se sentara.
Sirius decidió seguir antes de que hubiera una Evans menos en el mundo aunque él también estaba enojado.
- Nada, nada ...
El cumpleaños de Dudley ... ¿cómo había podido olvidarlo? Harry se levantó lentamente y comenzó a buscar sus calcetines. Encontró un par debajo de la cama y, después de sacar una araña de uno, se los puso.
- ¿Una araña? - preguntó con miedo y extrañeza Ron.
- Harry, ¿Tú no eres tan sucio? - preguntó Neville extrañando al resto que no lo conocían mucho.
—De hecho eres el más ordenado y limpio de todos y nos mandas a clean when crees que está demasiado sucio en nuestras partes— informó Seamus.
—Responde Harry, ¿Por qué en tu habitación hay arañas? - preguntó todavía preocupado Ron
—Por favor Sirius sigue— pidió a Harry encogido por todas las miradas que le dirigían sin responder. Su padrino lo miró y siguió
Harry estaba acostumbrado a las arañas, porque la alacena que había debajo de las escaleras estaba llena de ellas, y allí era donde dormía.
- ¿What? - preguntó gritando todo el comedor.
Por esto, todos estaban sorprendidos sobre todo los de Slytherin y enojados sobre todo las madres.
—¡Es sólo un niño! - exclamó enfadada Narcissa dejando a muchos sorprendidos porque la consideraban fría y sin sentimientos. (4)
Lily y Caro en cuanto Sirius leyó donde dormía Harry, se levantaron y caminaron hacia su hermana y Vernon, ya este último le pegaron una cachetada diciéndole que había corrompido a su hermana.
Harry P. al ver esto, se acercó hacia su tía Caro y su madre, las abrazó para calmarlas y les pidió que se sentaran de forma tierna pero autoritaria. Ellas lo hicieron mientras su hermana temblaba pensando que la iban a golpear a ella también. Vernon mientras tanto hizo el amague de pegarles, being atado por Harry que luego de hacerlo se acercó a su padrino para pedirle que se calmara y continuara. Sirius murmurando maldiciones y amenazas inentendibles (que ponían nerviosa a Petunia), se calmó y siguió leyendo.
Cuando estuvo vestido al recibidor y entró en la cocina. La mesa estaba casi cubierta por los regalos de cumpleaños de Dudley. Parecía que había conseguido el ordenador nuevo que quería, por no mencionar el segundo televisor y la bicicleta de carreras. La razón exacta por la que Dudley podía querer una bicicleta era un misterio para Harry, ya que Dudley estaba muy gordo y aborrecía el ejercicio, excepto si conllevaba pegar a alguien, por supuesto.
—Espero que no sea a ti amigo— dijo Ron mirando mal a Dudley que se encogió en su silla.
Sirius preocupado siguió
El saco de boxeo favorito de Dudley era Harry, pero no podía atraparlo muy a menudo. Aunque no lo parecía, Harry era muy rápido.
—Pendejo mimado— dijo James.
—Tú mejor no digas eso mucho— dijo Harry enojado. (5)
—Chicos mejor, porque no le hacemos alguna broma— sugirió Lunático al ver el miedo de James por la mirada de su hijo.
—Eres un genio Lunático— dijo Frank.
Y así durante 10 minutos, todos los bromistas se dedicaron a planificar una broma, con los Remus diciendo la 8 con la 15 y cosas así que sólo los merodeadores y Frank conocían. Sirius sonrió con nostalgia y cuando terminaron continuó.
Tal vez tenía algo que ver con eso de vivir en una oscura alacena, pero Harry había sido siempre flaco y muy bajo para su edad (—No, es herencia— comentó al pasar Sirius) . Además, parecía más pequeño y enjuto de lo que realmente era, porque toda la ropa que llevaba eran prendas viejas de Dudley, y su primo era cuatro veces más grande que él.
—Ni, ropa le comprabas maldita— dijo Lily a gritos mientras se enojaba.
—Mamá por favor el vocabulario— amonestó Harry un poco incómodo.
Petunia estaba asustada por lo que le iban a hacer sus hermanas. Sirius enojado la miró mal ya que ya sabía que la ropa que tenía su ahijado no era de su talle y continuó luego de calmarse.
Harry tenía un rostro delgado, rodillas huesudas, pelo negro y ojos de color verde brillante.
—En conclusión un bombón— dijo una Ravenclaw de séptimo haciendo que los Harry se sonrojaran.
Hermione la miró con enfado, luego le dijo a Sirius amablemente que siguiera. Este lo hizo sonriendo ante la situación
Llevaba gafas redondas siempre pegadas con cinta adhesiva, consecuencia de todas las veces que Dudley le había pegado en la nariz.
Frente a esto la castaña de 13 años se levantó y le dio a Dudley un cachetazo, luego de esto se sentó y Harry para calmarla la abrazó. Harry P pidió un Sirius que continuara.
La única cosa que a Harry le gustaba de su apariencia era aquella pequeña cicatriz en la frente, con la forma de un relámpago.
—Pero si la odias— dijo Ron asombrado.
—Era lo único que le acercaba a sus padres— le dijo Hermione.
Ron asintió entendiendo. La lectura fue seguida por Sirius luego de esto.
La tenía desde que podía acordarse, y lo primero que recordaba haber preguntado a su tía Petunia era cómo se la había hecho.
- En el accidente de coche donde tus padres murieron —había dicho—. Y no hagas preguntas.
- ¿Cómo? - preguntó Arthur con las orejas rojas del enfado.
- ¿Le mentiste hermana? - preguntaron furiosa Carolina y Lily.
—Tenía todo el derecho a saberlo— dijo Ron enojado y mirando muy mal a los tíos de su amigo.
—A parte de sino pregunta, no aprende— dijo Luna enfadada con la tía de su compañero.
Mientras eso pasaba McGonagall reprendía a Dumbledore. Sirius y Remus se echaban la culpa y Draco y Snape miraban sorprendidos a Petunia por su maldad: el primero sintiéndose un poco mal por cómo había actuado con el moreno porque a él no le gustaría que le mintieran sobre la muerte de sus padres.
Sirius se calmó y continuó antes de cometer un asesinato después que el resto se calmara también.
«No hagas preguntas»: ésa era la primera regla que debería observar si quería vivir una vida tranquila con los Dursley.
Tío Vernon entró a la cocina cuando Harry estaba dando la vuelta al tocino.
—Y lo hacías cocinar— dijo Lily.
—Y se quemaba— dijo Caro.
—Tal vez Caro deberías quemarlos a ellos— le dijo Lily enojada a su hermanita.
—No vale la pena— dijo Harry y agregó cuestionando— ¿Cómo los quemarías ?, ¿con un incendio?
—No, yo tengo mis modos— dijo Caro sonriéndole. Luego pidió a Sirius que continuara después de poder calmar a Lily que seguía enfadada.
El ojigris siguió luego de dejar a todos curiosos por el comentario de la joven.
- ¡Péinate! —Bramó como saludo matinal.
Una vez por semana, tío Vernon miraba por encima de su periódico y gritaba que Harry necesita un corte de pelo. A Harry le ha cortado más veces el pelo que al resto de los niños de su clase todos juntos, pero no servía para nada, pues su pelo seguía creciendo de esa manera, por todos lados. (—Potter— murmuraron todos)
Harry estaba friendo los huevos cuando Dudley llegó a la cocina con su madre. Dudley se parecía mucho a tío Vernon. Tenía una cara grande y rosada, poco cuello, ojos pequeños de un tono azul acuoso, y abundante pelo rubio que cubría su cabeza gorda. Tía Petunia decía a menudo que Dudley parecía un angelito. Harry decía a menudo que Dudley parecía un cerdo con peluca.
—Muy buena esa Harry— comentaron los Gemelos W para aligerar el ambiente, cosa que lograron un poco. Sirius sonrió levemente y continuó.
Harry puso sobre la mesa los platos con huevos y beicon, lo que era difícil porque había poco espacio.
—Y ahora aparte de cocinero, es mozo— dijo Caro tristemente por cómo vivía su sobrino.
Sirius con una sonrisa malévola siguió.
Entretanto, Dudley contaba sus regalos. Su cara se ensombreció.
- Treinta y seis ofrecen, mirando a su madre ya su padre—. Dos menos que el año pasado.
- Querido, no has contado el regalo de tía Marge. Mira, está debajo de este grande de mamá y papá.
- Muy bien, treinta y siete entonces ofrecen Dudley, poniéndose rojo.
Harry; que podía ver venir un gran berrinche de Dudley, comenzó a comerse el beicon lo más rápido posible, por si volcaba la mesa.
—Ni yo recibo tantos— dijo Draco.
- ¿No le pegaste? - dijo Hugo Evans a su hija mayor.
—Nosotros te criamos para que no malcriaras a tus hijos— dijo Elizabeth mirando a su hija mayor con decepción.
—Bueno, ya basta. Hay que terminar el libro— dijo Harry P. (6)
Sirius siguió
Tía Petunia también sintió el peligro, porque dijo rápidamente:
- Y vamos a comprarte dos regalos más cuando salgamos hoy. ¿Qué te parece, pichoncito? Dos regalos más. ¿Está todo bien?
Dudley pensó durante un momento. Parecía un trabajo difícil para él. Por último, dijo lentamente.
- Entonces tendré treinta y .. treinta y ..
—No sabe ni sumar— dijo Lily asombrada por la ignorancia de su sobrino.
Sirius continuó al ver que el muchacho no decía nada
- Treinta y nueve, dulzura oferta tía Petunia.
- Oh —Dudley se dejó caer pesadamente en su silla y cogió el regalo más cercano—. Entonces está bien.
Tío Vernon rió entre dientes.
- El pequeño tunante quiere que le den lo que vale, igual que su padre. ¡Bravo, Dudley! Disponible, y revolvió el pelo de su hijo.
En aquel momento sonó el teléfono y tía Petunia fue a cogerlo, mientras Harry y tío Vernon miraban a Dudley, que estaba desembalando la bicicleta de carreras, la filmadora, el avión con control remoto, dieciséis juegos nuevos para el ordenador y un vídeo.
- ¿Para qué quiere todo eso un niño de 11 años? - preguntó Jane.
—Para que no moleste a sus padres— dijo Hermione P.
—Y aun así, ni le compraban ropa a mi hijo— dijo Lily totalmente triste.
Sirius continuó cuando miró a su ahijado que lo miraba suplicante.
Estaba rompiendo el envoltorio de un reloj de oro, cuando tía Petunia volvió, enfadada y preocupada a la vez.
- Malas noticias, Vernon oferta—. La señora Figg se ha fracturado una pierna. No puede cuidarlo. —Volvió la cabeza en dirección a Harry.
La boca de Dudley se abrió con horror, pero el corazón de Harry dio un salto. Cada año, el día del cumpleaños de Dudley, sus padres lo llevaban con un amigo a pasar el día a un parque de atracciones, a comer hamburguesas o al cine. Cada año, Harry se quedaba con la señora Figg, una anciana loca que vivía a dos manzanas. Harry no podía soportar ir allí. Toda la casa olía a repollo y la señora Figg le hacía mirar las fotos de todos los gatos que había tenido.
- ¿Ni siquiera te llevaban a pasear? - preguntó Hugo G.
—No señor, no lo hacían— le respondió el muchacho avergonzado.
Sirius suspiró, contó hasta 10 para calmarse y seguir leyendo.
- ¿Y ahora qué hacemos? —Preguntó tía Petunia, mirando con ira a Harry como si él lo hubiera planeado todo. Harry sabía que debería sentir pena por la pierna de la señora Figg, pero no era fácil cuando recordaba que pasaría un año antes de tener que ver otra vez a Tibbles , Snowy , el Señor Paws o Tufty .
- ¿Y esos quiénes son? - preguntó curiosa Astoria de 11 años.
—Alguno de los gatos de la señora Figg— respondió Harry.
—Que le hicieron los gatos para que los mate con esos nombres— dijo Hermione para aligerar la tensión.
Hubo algunas sonrisitas y Sirius continuaron.
- Podemos llamar a Marge —sugirió tío Vernon.
- No seas tonto, Vernon, ella no aguanta al chico.
—Ni yo a ella— dijo Harry enojado.
—Esa puta ya está muerta— dijo Hermione P con una mirada siniestra y asustando y asombrando a muchas por esas palabras. (7)
Sirius siguió un poco curioso.
Los Dursley hablaban a menudo sobre Harry de aquella manera, como si no estaba allí, o más bien como si pensaran que era tan tonto que no podía entenderlos, algo así como un gusano.
- ¿Y qué me dices de ... tu amiga ... cómo se llama ... Yvonne?
- Está de vacaciones en Mallorca —respondió enfadada tía Petunia.
- Podéis dejarme aquí —sugirió esperanzado Harry. Podría ver lo que quisiera en la televisión, para variar, y tal vez incluso hasta jugaría con el ordenador de Dudley
Tía Petunia lo miró como si se hubiera tragado un limón.
- ¿Y volver y encontrar la casa en ruinas? —Rezongó.
—Es más probable que la destruya el gordo de tu hijo— dijo Fred enojado
—A qué la destruya Harry que es retranquilo— terminó George más enojado aun.
Sirius suspiró y siguió
- No voy a quemar la casa ofrece Harry, pero no le escucharon.
- Supongo que podemos llevarlo al zoológico ofrecer en voz baja tía Petunia —... y dejarlo en el coche ...
- El coche es nuevo, no se quedará allí solo ...
Dudley comenzó a llorar a gritos. En realidad no lloraba, hacía años que no lloraba de verdad, pero sabía que, si retorcía la cara y gritaba, su madre le daría cualquier cosa que quisiera.
—Yo me quedó con los dos— informó Carolina con la mirada determinada y agregada— Voy a conseguir esa custodia y nada de lo que me digas director va a hacer que cambie de idea.
—Es cierto, ella lo va a enderezar— dijeron Lily y Elizabeth.
—Pero es mi hijo— dijo Petunia asustada.
—Entonces por qué le haces eso, estás destruyéndolo, tú no eras así— le dijo enojado Hugo E.
Sirius continuó.
- Mi pequeñito Dudley no llores, mamá no dejará que él te estropee tu día especial —exclamó, abrazándolo.
- ¡Yo ... no ... quiero ... que ... él venga! —Exclamó Dudley entre fingidos sollozos—. ¡Siempre lo estropea todo! —Le hizo una mueca burlona a Harry, desde los brazos de su madre.
Justo entonces, sonó el timbre de la puerta.
- ¡Oh, Dios, ya están aquí! Ofrecer tía Petunia en tono desesperado y, un momento más tarde, el mejor amigo de Dudley, Piers Polkiss, entró con su madre. Piers era un chico flacucho con cara de rata. Era el que, habitualmente, sujetaba los brazos de los chicos detrás de la espalda mientras Dudley les pegaba. Dudley suspendió su fingido llanto de inmediato.
Media hora más tarde, Harry, que no podía creer en su suerte, estaba sentado en la parte de atrás del coche de los Dursley, junto con Piers y Dudley, camino del zoológico por primera vez en su vida. A sus tíos no se les había ocurrido una idea mejor, pero antes de salir tío Vernon se llevó aparte a Harry. (Sirius y Remus murmuraban rápidamente maldiciones en voz baja)
- Te lo advierto oferta, acercando su rostro grande y rojo al de Harry—. Te estoy avisando ahora, chico: cualquier cosa rara, lo que sea, y te quedarás en la alacena hasta la Navidad.
—No amenaces a mi hijo— dijo Lily enfadada.
—Te lo advierto, si castigas a mi hijo— comenzó James acercándose a Vernon y agregó— te encerrare en la alacena hasta que yo tenga 40 años.
—Si mi ahijado la pasa mal, me conocerás— dijo Canuto.
—Y yo te transformaré en algo— dijo Caro y luego Sirius que estaba furioso continue sin calmarse.
- No voy a hacer nada disponible Harry—. De verdad ...
Pero tío Vernon no le creía. Nadie lo hacía.
El problema era que, a menudo, ocurrían cosas extrañas cerca de Harry y no conseguía nada con decir a los Dursley que él no las causaba. (—Magia accidental— comentaron a lo bajo los profesores)
En una ocasión, tía Petunia, cansada de que Harry volviera de la peluquería como si no hubiera ido, cogió unas tijeras de la cocina y le cortó el pelo casi al rape.
—Te mato, es el pelo Potter— dijo Charlus que si bien no estaba hablado estaba furioso.
Sirius soltó una pequeña risita por el comentario dramático de Charlus y continue
, exceptuando el flequillo, que dejó «para ocultar la horrible cicatriz». Dudley se rió como un tonto, burlándose de Harry, que pasó la noche sin dormir imaginando lo que pasaría en el colegio al día siguiente, donde ya se reían de su ropa holgada y sus gafas remendadas. Sin embargo, a la mañana siguiente, descubrió al levantarse que su pelo estaba exactamente igual que antes de que su tía lo cortara. (—Ese es nuestro hijo— dijeron en voz baja James y Lily)
Como castigo, lo encerraron en la alacena durante una semana, aunque intentó decirles que no podía explicar cómo le había crecido tan deprisa el pelo.
—La magia accidental, no se controla— describe Flitwick.
—Además es muy poderosa— lo alabó McGonagall mientras mataba con la mirada a Vernon.
Sirius con el pecho alzado por el orgullo, continua.
Otra vez, tía Petunia había tratado de meterlo dentro de un repugnante jersey viejo de Dudley (marrón, con manchas anaranjadas). Cuanto más intentaba pasárselo por la cabeza, más pequeña se volvía la prenda, hasta que finalmente le habría sentado como un guante a una muñeca, pero no a Harry. Tía Petunia creyó que debería de recibir encogido al lavarlo y, para su gran alivio, Harry no fue castigado.
—Las prendas se encogen luego de muchos lavados - comentó Lily.
—Y tú lo sabes— agregó Caro dándose cuenta de que la culpa era de Vernon.
Sirius también curioso antes de las palabras de la pelirroja y la colorada decidió continuar y preguntarles después a que se referían.
Por otra parte, había tenido un problema terrible cuando lo encontró en el techo de la cocina del colegio. El grupo de Dudley lo perseguía como de costumbre cuando, tanto para sorpresa de Harry como de los demás, se encontró sentado en la chimenea.
—¿Te apareciste o volaste? - preguntó Flitwick.
—Creo que volé— dijo el muchacho.
—Como nosotras Lil— dijo Caro alegre con el gran despliegue de magia de su sobrino.
Sirius, cerró los ojos para imaginarse a su ahijado volar, cuando le llegó la imagen sonrió y continue con la lectura.
Los Dursley recibieron una carta amenazadora de la dirección del colegio, diciéndoles que Harry andaba trepando por los techos del colegio. Pero lo único que trataba de hacer (como le gritó a tío Vernon a través de la puerta cerrada de la alacena) fue saltar los grandes cubos que estaban detrás de la puerta de la cocina. Harry suponía que el viento lo había levantado en medio de su salto.
Pero aquel día nada iba a salir mal. Incluso estaba bien pasar el día con Dudley y Piers si eso significaba no tener que estar en el colegio, en su alacena, o en el salón de la señora Figg, con su olor a repollo.
Mientras conducía, tío Vernon se quejaba a tía Petunia. Le gustaba quejarse de muchas cosas. Harry, el ayuntamiento, Harry, el banco y Harry eran algunos de sus temas favoritos. Aquella mañana le tocó a los motoristas.
—Déjanos en paz— dijo Sirius.
—¿Por qué lo aguantas? - preguntó una chica desde Hufflepuff.
—Yo ya les hubiera pateado— dijo su amiga.
Vernon ante eso dijo:
—¡Cállate anormal! -
Luego de esa exclamación Harry dijo:
—Él qué se calla eres tú y además acá la mayoría es maga.
El joven luego de esto se paró, apuntó a su tío y dijo
—Aguamenti.
El hechizó provocó que Vernon fuera empapado con agua fría. Frente al hechizo, los alumnos y los merodeadores y algunos adultos aplaudieron y Flitwick sorprendido comentado
—Sr Potter sabe que ese hechizo es de sexto—
—Sí, lo encontré en un libro. (8) Sirius por favor continúa.
El ojigris hizo lo que le pedía su ahijado.
- ... haciendo ruido como locos esos gamberros oferta, mientras una moto los adelantaba.
- Tuve un sueño sobre una moto oferta Harry recordando de pronto—. Estaba volando.
—Error Harry— dijeron los Gemelos W.
—Lo sé chicos— dijo Harry a los gemelos.
Sirius siguió.
Tío Vernon casi chocó con el coche que iba delante del suyo. Se dio la vuelta en el asiento y gritó a Harry:
- ¡LAS MOTOS NO VUELAN!
Sirius paró de leer, se puso de pie, se acercó a Vernon y gritándole al oído dijo:
—LA MÍA SÍ—
Luego de eso, se sentó y siguió leyendo.
Su rostro era como una gigantesca remolacha con bigotes.
Dudley y Piers se rieron disimuladamente.
- Ya sé que no lo hacen Harry—. Fue sólo un sueño.
Pero deseó no haber dicho nada. Si había algo que desagradaba a los Dursley aún más que las preguntas que Harry hacía, era que hablara de cualquier cosa que se comportara de forma indebida, no importa que fuera un sueño o un dibujo animado. Parecían pensar que podía llegar a tener ideas peligrosas.
Era un sábado muy soleado y el zoológico estaba repleto de familias. Los Dursley compraron a Dudley ya Piers unos grandes helados de chocolate en la entrada, y luego, como la sonriente señora del puesto preguntó a Harry qué quería antes de que podría alejarse, le compraron un polo de limón, que era más barato. (—Es mi favorito— murmuró Harry)
Aquello tampoco estaba mal, pensó Harry, chupándolo mientras observaban a un gorila que se rascaba la cabeza y se parecía notablemente a Dudley, salvo que no era rubio.
—Eso puede resolverse - dijo Bill.
—Nosotros lo ayudamos— dijo Charlie y empezaron las risas suaves.
—Pero el gorila ¿Qué culpa tiene? - dijo Luna preguntando.
Lo dicho por Luna sólo provocó que aumentaran las risas en el gran comedor, que se burlaban de Dudley.
Sirius se calmó y siguió
Fue la mejor mañana que Harry había pasado en mucho tiempo. Tuvo cuidado de andar un poco alejado de los Dursley, para que Dudley y Piers, que comenzaban a aburrirse de los animales cuando se acercaba la hora de comer, no empezaran a practicar su deporte favorito, que era pegarle a él. Comieron en el restaurante del zoológico, y cuando Dudley tuvo una rabieta porque su bocadillo no era lo suficientemente grande, tío Vernon le compró otro y Harry tuvo permiso para terminar el primero.
—Permiso— dijo Molly enfadada.
—Les arrancaré la cabeza— dijo Hagrid.
Un rato después, el muchacho se reía por lo dicho por Hagrid. Sirius gruñó y continuó
Más tarde, Harry pensó que debería haber sabido que aquello era demasiado bueno para durar.
Después de comer fueron a ver los reptiles. Estaba oscuro y hacía frío, y había vidrieras iluminadas a lo largo de las paredes. Detrás de los vidrios, toda clase de serpientes y lagartos se arrastraban y se deslizaban por las piedras y los troncos. Dudley y Piers querían ver las gigantescas cobras venenosas y las gruesas pitones que estrujaban a los hombres. Dudley encontró rápidamente la serpiente más grande. Podía haber envuelto el coche de tío Vernon y haberlo aplastado como si fuera una lata, pero en aquel momento no parecía tener ganas. En realidad, estaba profundamente dormida.
Dudley permaneció con la nariz apretada contra el vidrio, contemplando el brillo de su piel.
- Haz que se mueva —le exigió a su padre. Tío Vernon golpeó el vidrio, pero la serpiente no se movió.
—Y no lo va a hacer— dijeron los Slytherin orgulloso de su animal y enojados con Vernon.
—Ah, conocen a su hermano— dijo Ron un poco burlón
—Basta, Ron madura un poco— amonestó Harry un poco enojado.
Ron se encogió un poco por el temor a recibir el gran carácter de su amigo y Sirius asustado dado que parecía que Harry tenía el carácter de su madre, continuar
- Hazlo de nuevo —ordenó Dudley.
Tío Vernon golpeó con los nudillos, pero el animal siguió dormitando.
- Esto es aburrido —se quejó Dudley. Se alejó arrastrando los pies.
Harry se movió frente al vidrio y miró intensamente a la serpiente. Si él hubiera estado allí dentro, sin duda habría muerto de aburrimiento, sin ninguna compañía, salvo la de gente estúpida golpeando el vidrio y molestando todo el día. Era peor que tener por dormitorio una alacena donde la única visitante era tía Petunia, llamando a la puerta para despertarlo: al menos, él podía recorrer el resto de la casa.
—Harry, tú no eres un animal— dijo Hermione P.
—Eres un chico bueno, noble, inteligente y rojo— dijo Caro sonriéndole con ternura.
—Los animales acá son ellos— dijo Astoria GM señalando a Petunia, Vernon y Dudley.
Sirius asintió de acuerdo y continuo.
De pronto, la serpiente abrió sus ojillos, pequeños y brillantes como cuentas. Lenta, muy lentamente, levantó la cabeza hasta que sus ojos estaban al nivel de los de Harry.
Guiñó un ojo.
—Coqueteando con una serpiente— dijo Fred sonriendo.
—Sigue, Sirius— dijo Harry sonriéndole a Fred.
Sirius curioso lo hizo.
Harry la miró fijamente. Luego echó rápidamente un vistazo a su alrededor, para ver si alguien lo observaba. Nadie le prestaba atención. Miró de nuevo a la serpiente y también le guiñó un ojo.
La serpiente torció la cabeza hacia tío Vernon y Dudley, y luego levantó los ojos hacia el techo. Dirigió a Harry una mirada que decía claramente:
- Me pasa esto constantemente.
—Entiendes a las serpientes— dijo Charlus.
—Lo hace— le informaron los alumnos de ese tiempo.
—Charles, que las entienda no significa nada, yo también lo hago— dijo Caro.
Sirius que ya lo sabía asintió como apoyo y siguió
- Lo sé —murmuró Harry a través del vidrio, aunque no estaba seguro de que la serpiente pudiera oírlo—. Debe de ser realmente molesto.
La serpiente asintió vigorosamente.
- A propósito, ¿de dónde vienes? —Preguntó Harry La serpiente levantó la cola hacia el pequeño cartel que había cerca del vidrio. Harry miró con curiosidad.
«Boa Constrictor, Brasil».
- ¿Era bonito aquello?
La boa constrictor volvió a señalar con la cola y Harry leyó: «Este espécimen fue criado en el zoológico».
- Oh, ya veo. ¿Entonces nunca has estado en Brasil?
Mientras la serpiente negaba con la cabeza, un grito ensordecedor detrás de Harry los hizo saltar.
—Que hermosa conversación— dijo Sirius al ver que la serpiente no era mala.
—Realmente muy curiosa— habló por primera vez Alastor Moody.
Sirius continuó confuso por lo dicho por el exauror.
- ¡DUDLEY! ¡SEÑOR DURSLEY! ¡VENGAN A VER A LA SERPIENTE! ¡NO VAN A CREER LO QUE ESTÁ HACIENDO!
Dudley se acercó contoneándose, lo más rápido que pudo.
- Quita de en medio oferta, golpeando a Harry en las costillas. Cogido por sorpresa, Harry cayó al suelo de cemento. Lo que sucedió a continuación fue tan rápido que nadie supo cómo había pasado: Piers y Dudley estaban incluidos cerca del vidrio, y al instante siguiente saltaron hacia atrás aullando de terror.
Harry se incorporó y se quedó boquiabierto: el vidrio que cerraba el cubículo de la boa constrictor había desaparecido.
—¡Que despliegue genial de magia, Sr. Potter! - exclamó sorprendido Kingsley sonriéndole con la mirada mientras que hablaba con su voz calmada.
—A veces ni los magos entrenados pueden hacerlo— le informó Moody sorprendido.
—Ese es mi hijo— dijeron Lily y James orgullosos de él.
—Ese es mi nieto— dijeron Elizabeth, Dorea, Charlus y Hugo E.
—Ese es mi Harry— dijo Hermione, lo abrazó y luego lo besó rápidamente en la boca.
Sirius sólo lo miró, le guiñó el ojo y miró a la colorada, ella hacía algo parecido. Remus también lo felicitó y el joven Harry quedó muy contento. (9)
La lectura continúa luego de que terminarán las felicitaciones.
La descomunal serpiente se había desenrollado rápidamente y en aquel momento se arrastraba por el suelo. Las personas que estaban en la casa de los reptiles gritaban y corrían hacia las salidas.
Mientras la serpiente se deslizaba ante él, Harry habría podido jurar que una voz baja y sibilante decía:
- Brasil, allá voy ... Gracias, amigo. ( Me cae rebien esa serpiente pensó Sirius)
El encargado de los reptiles se fueron totalmente conmocionado.
- Pero ... ¿y el vidrio? —Repetía—. ¿Adónde ha ido el vidrio?
—No sé— empezó Fred.
—Magia— terminó George y todos se rieron un momento.
Pasado este momento, el ojigris siguió con la lectura.
El director del zoológico en persona preparó una taza de té fuerte y dulce para tía Petunia, mientras se disculpaba una y otra vez. Piers y Dudley no dejaban de quejarse. Por lo que Harry había visto, la serpiente no había hecho más que darles un golpe juguetón en los pies, pero cuando volvieron al asiento trasero del coche de tío Vernon, Dudley les contó que casi lo había mordido en la pierna, mientras Piers juraba que había intentado estrangularlo. Pero lo peor, para Harry al menos, fue cuando Piers se calmó y pudo decir:
- Harry le estaba hablando. ¿Verdad, Harry? ( Este también sufre nuestra broma pensaron los bromistas)
Tío Vernon esperó hasta que Piers se hubo marchado, antes de enfrentarse con Harry. Estaba tan enfadado que casi no podía hablar.
- Ve ... alacena ... quédate ... no hay comida —pudo decir, antes de desplomarse en una silla. Tía Petunia tuvo que servirle una copa de brandy.
—Vas a ir a la mazmorra— empezó Snape.
—Dónde no te vamos a dar de comer— terminó Remus
Dejaron en este intercambio a todos asombrados. Ellos se miraron y se encogieron de hombre. Sirius furioso continuó con la lectura luego de calmarse un poco.
Mucho más tarde, Harry estaba acostado en su alacena oscura, deseando tener un reloj. No sabía qué hora era y no podía estar seguro de que los Dursley estuvieran dormidos. Hasta que lo estuvieran, no podía arriesgarse a ir a la cocina a buscar algo de comer.
—Robar en su propia casa - dijo Hugo E con tristeza
—Hija quiero que tú, tu hijo y tu esposo cuando vuelvan hagan sus valijas y se vayan— informó Elizabeth.
—Pero mamá— empezó Petunia.
—Petunia esa casa está a mi nombre, tú no tienes ningún derecho allí y la verdad no sé porqué vives allí— aclaró Caro. (10)
Sirius continúa
Había vivido con los Dursley casi diez años, diez años desgraciados, hasta donde podía acordarse, from que era un niño pequeño y sus padres estaban muertos en un accidente de coche. No podía recordar haber estado en el coche cuando sus padres murieron. Algunas veces, cuando forzaba su memoria durante las largas horas en su alacena, tenía una extraña visión, un relámpago cegador de luz verde y un dolor como el de una quemadura en su frente.
—Es la maldición asesina— dijo Alastor Moody.
—Sobreviviste a una asesina— le dijo asombrado Frank.
—Sí, pero fue gracias a mamá— dijo Harry y Sirius continuó.
Aquello debía de ser el choque, suponía, aunque no podía imaginar de dónde procedía la luz verde. Y no podía recordar nada de sus padres. Sus tíos nunca hablaban de ellos y, por supuesto, tenía prohibido hacer preguntas. Tampoco había fotos de ellos en la casa.
—Tú tienes fotos de nosotros— dijo Lily.
- ¿Por qué no se las mostraste? - preguntó Caro.
—Me las hizo quemar— dijo Petunia simplemente y Vernon se ligó un piñazo de una castaña de 13 años.
Sirius felicitó a Hermione y siguió.
Cuando era más pequeño, Harry soñaba una y otra vez que algún pariente desconocido iba a buscarlo para llevárselo, pero eso nunca sucedió: (—Y yo ¿dónde estoy? - preguntó en susurros Caro)los Dursley eran su única familia. Pero a veces pensaba (tal vez era más bien que lo deseaba) que había personas desconocidas que se comportaban como si lo conocieran. Eran desconocidos muy extraños. Un hombrecito con un sombrero violeta lo había saludado, cuando estaba de compras con tía Petunia y Dudley Después de preguntarle con ira si conocía al hombre, tía Petunia se los había llevado de la tienda, sin comprar nada. Una mujer anciana con aspecto estrafalario, toda vestida de verde, también lo había saludado alegremente en un autobús. Un hombre calvo, con un abrigo largo, color púrpura, le había estrechado la mano en la calle y se había alejado sin decir una palabra. Lo más raro de toda aquella gente era la forma en que parecían desaparecer en el momento en que Harry trataba de acercarse.
—Magos- afirmaron los magos de la sala.
—Desaparición— explicaron los docentes al ver que algunos estaban confusos.
Sirius continuó.
En el colegio, Harry no tenía amigos.
- ¿Fuimos, los primeros? - preguntó Ron triste.
—Si— dijo Harry y agregó contento— los mejores
Todos sabían que el grupo de Dudley odiaba a aquel extraño Harry Potter, con su ropa vieja y holgada y sus gafas rotas, ya nadie le gustaba estar en contra de la banda de Dudley.
—Bravucones— dijo enojada Ginny.
—Se terminó el capítulo— dijo Sirius.
Luego de este comentario Sirius cerró el libro y se dirigió a alguien diciéndole:
—Lee tú.
Algunos cambios de este capítulo.
Recuerden acceder a la última encuesta.
Kira
Notas de autor:
1) Me refiero a que Petunia es una exagerada con respecto a las dietas, de hecho recuerden que en el cuarto año cuando tiene Dudley que adelgazar, ella hace que todos hagan dieta incluso los que no lo necesitan.
2) En esta intervención sabemos que los gemelos W conocen que la habitación de Harry es arriba, lo que hace que el moreno no debería poder escuchar lo que sucede en la cocina.
3) Lily se sorprende por el abrazo de Sirius porque del tiempo de dónde ella viene de los Merodeadores solo se lleva bien con Remus.
4) Es cierto que Narcissa se muestra muchas veces altanera e intocable pero sabemos que es sobretodo una madre y que puede ser como una leona con su hijo.
5) Para Harry que su padre diga que su primo es mimado es un poco hipócrita porque James se mostró mimado y arrogante cuando se presentó.
6) Harry del futuro no quiere que reten tanto a Petunia porque sabe la historia de su tía.
7) Aunque la historia de Marge es diferente a lo que parece, Hermione P no le perdona que le haga la vida imposible a su marido.
8) Que Harry conozca algunos encantamientos de años superiores y los sepa hacer es porque es poderoso y además porque han estado investigando en los dos años anteriores (para averiguar a Flamel y los de la Cámara de los secretos)
9) Caro y Harry tienen poderes parecidos, la diferencia es que ella tiene mayor control sobre la magia, en parte porque su infancia fue muy feliz y cuidada. Además Harry se pone contento porque no está acostumbrada que lo halaguen y le gusta que la gente que quiere aprecie sus logros.
10) Lo invente. Es obvio teniendo en cuenta que en el canon Caro no existe.
Nos leemos
Kira
