Capítulo 12. Un acontecimiento inesperado en Hogwarts
—Ahora cada jefe de casa va a pensar en su sala común diciendo sin hablar y realizando un movimiento circular y pequeño "locus videtur communis". (1)
Sprout, McGonagall, Flitwick y Snape se pararon y mirando el techo pensaron en las palabras que les dijo Harry P. y en su sala común.
Al instante en que dejaron de hacer el movimiento circular se generaron cuatro puertas en la pared opuesta a la que tenían las ventanas. Cada puerta tenía el escudo de cada una de las casas.
Los alumnos de esa generación fueron y entraron en la puerta que tenía el escudo correspondiente al que tenía el escudo de su casa excepto Luna que fue a la que el escudo de Gryffindor invitada por Ron. Los profesores y los del futuro fueron a la puerta que tenía el escudo de la casa a la que pertenecieron. En cuanto a los del pasado, los parientes de Harry, Sirius, Remus, Frank, Alice, los Gemelos P y Peter fueron a la puerta de la casa de Gryffindor y Lia fue a la puerta con el escudo de Ravenclaw ya que en la de Gryffindor no entraba nadie más.
Cada sala común estaba compuesta por carpas que tenían delante los nombres de las personas que iban a dormir allí. Estas carpas eran todas iguales, lo que cambiaba era la decoración interna y el tamaño. Las decoraciones eran las que tenían actualmente o en su época de estudiante. Minerva y Dorea se sorprendieron dado que ellas dormían juntas. El lado de Minerva tenía su cama con una bandera grande de Gryffindor reposada como si fuera una colcha y la de Dorea tenía un acolchado con el escudo de Slytherin. La decoración que más llamaba la atención era la de los merodeadores que tenía carteles de Quidditch y de artículos de broma con sus ofertas (precios). El sector de Lunático tenía sus libros. Esta decoración se repetía en cierta forma en la carpa de Sirius y Remus salvo que la misma por obviedad era más chica.
Durante gran parte de la noche se escuchaban muchas charlas, algunos hablaban de la lectura de los libros, otros hablaban de lo que iba a pasar, otros de Quidditch y Dean de fútbol para variar.
A las dos de la mañana Harry se levantó y fue hacía la carpa de las de tercero, golpeó y susurró el nombre de su chica varias veces. Después de lo que parecieron horas, la chica apareció en la entrada de la carpa con el rostro confundido y media dormida.
Cuando salió del todo y cerró tras de sí, Harry le agarró la mano y dijo suavemente:
—Acompáñame por favor.
Hermione asintió y comenzó a caminar junto a él. Caminaron un poco saliendo por las puertas del Gran Comedor y yendo por un camino que estaba iluminado como si estuviera guiándolos. Cuando llegaron al fin del camino apareció una puerta. La abrieron, entraron y la cerraron. La habitación que presenciaron era extremadamente grande, algo así como la mitad del Gran Comedor. Tenía las paredes pintadas de blanco con algunas antorchas rojas que estaban prendidas, el techo lleno de estrellas (como si tuviera el mismo encantamiento que había en el techo del Gran Comedor), el suelo estaba decorado con flores de todos los colores que iban desde lotos rojos hasta jazmines blancas.
A pesar de la decoración de la habitación Harry estaba nervioso y miraba a Hermione de reojo, mientras ella lo miraba también pero por extraño que parezca estaba o parecía estar tranquila.
Luego de cómo cinco minutos mirándose a los ojos con una mezcla de sentimientos y emociones que iban desde la confianza hasta el amor, Harry tomó una bocanada de aire para empezar a hablar del tema por el que estaba allí con ella.
—Herm, sabes que soy muuuuy lento con estas cosas— empezó el muchacho, ella sólo sonrió brevemente animándole a seguir— Pero por primera vez estoy haciendo lo que quiero— agregó.
- ¿Y qué es lo que quieres mi amor? - preguntó ella dulcemente.
—Justo esto— retomó él— Solo amarte, todos los días sin importar el resto del mundo. Defenderte de todos y que me defiendas. Que nos acompañemos. Pasar la vida junto a ti— terminó Harry que reflejaba en su mirada mucha determinación y amor.
—Harry, ¡Qué lindas palabras! - exclamó ella con lágrimas cayendo por sus mejillas presa de la emoción que la embargaba.
—Es por eso mi bellísima novia que pensé en hacer esto… - empezó con la idea él.
- ¿Qué cosa? - preguntó ella curiosa.
Harry sólo se arrodilló y tomando la mano izquierda de su novia dijo:
—Hermione Jane Granger ¿Quieres casarte conmigo? (2)
Hermione solo quedó boquiabierta por lo que su novio le había pedido. Después de superar su sorpresa también se arrodilló y dijo emocionada:
—Si acepto.
—Ahora quiero pedirte una cosa más— dijo el chico ahora sin estar nervioso y emocionado porque su novia había aceptado.
- ¿Qué? - preguntó ella.
—Sé que si esperamos para casarnos a los diecisiete, tu madre, la mía, mis abuelas y Molly entre las demás mujeres van a preparar la fiesta del año. Es por eso que quiero que ahora nos casemos sólo nosotros dos sin ningún invitado excepto Hogwarts. ¿Me harías el honor? - propuso Harry.
—Si acepto. A parte el honor es mío también— dijo ella mostrando una seguridad que poco a poco se acentuaba.
Cuando Hermione aceptó su propuesta, Harry pensó en un altar lleno de flores de loto blancas y rojas que eran las favoritas de Hermione.
Luego de que el altar apareció levantó delicadamente a Hermione. Cuando se acercaron al altar se dieron cuenta que brillaban y esperaron para saber que iba a pasar.
A los cinco minutos de estar parados, cuatro voces jóvenes (dos masculinas y dos femeninas) dijeron con perfecta sincronía:
—Jóvenes por favor sus votos y promesas matrimoniales.
—Yo Harry James Potter Evans te prometo amarte para siempre y ni la muerte separaría nuestras almas. Prometo hacerte feliz, prometo que estaré allí para ti y prometo sobre todo hacerte sentir como mi igual— pronunció Harry feliz y sonrojado.
—Yo Hermione Jane Granger Green prometo estar siempre, acompañarte, aprender de ti y contigo. Prometo hacerte feliz como tú te mereces y por sobre todo eternamente tratarte como mi igual— declaró ella con emoción.
Una vez que terminaron de decir los votos las mismas cuatro voces proclamaron suavemente:
—La magia, el alma, el cuerpo, la vida, el honor, la confianza y la lealtad siempre los unirá. Se pueden besar.
Los chicos se acercaron y se besaron suavemente, deleitándose entre ellos y como nunca se han besado.
Cuando se separaron una cama matrimonial en forma de corazón con sabanas y colchas rojas apareció. Como eran muy chicos no tuvieron una noche de miel común así que sólo se quitaron las túnicas quedando en pijamas, se acostaron y durmieron abrazados.
Este casamiento, aunque pareciera simple ocasionó tres cosas: un temblor en todo el castillo que sólo Dumbledore y Caro notaron, un leve cambio en el hechizo que realizó los del futuro que hizo sonreír a Harry P y Hermione P y que algo estallará en el limbo de la sala de menesteres (la misma en la que dormían los recién casados).
A la mañana siguiente todos excepto los jóvenes que se han casado se han levantado y estaban llegando al Gran Comedor. Incluso Ron y los demás chicos que compartían la carpa con Harry estaban en el Gran Comedor sentados.
En ese momento Sirius se acercó a Ron y le preguntó preocupado:
- ¿Y Harry?
Ron al principio miró para todos lados buscando a su amigo, luego se preocupó también porque tampoco estaba Hermione y por último miró al moreno y contestó:
—No lo sé, Sirius.
—Pero… - empezó el hombre poniéndose histérico.
—Yo que ustedes no me preocuparía tanto, estarán haciendo sus cosas— interrumpió una chica pelirroja y de ojos verdes.
- ¿Por qué lo dice señorita Evans? - preguntó Dean.
—Porque ahí vienen- respondió ella con una sonrisa que la hacía más hermosa.
Los chicos y Sirius se tranquilizaron y entonces la pelirroja dijo:
—Dean, llámame Caro.
—Ok— respondió Dean sonrojado.
Cuando Harry y Hermione se sentaron todos notaron que había un cambio en ellos o mejor dicho varios. Harry estaba más alto, menos flaco, no tenía los lentes ni cicatriz, encima su pelo estaba un poco más ordenado y tenía una mecha castaña. Hermione tenía los dientes más chicos, era más alta y su pelo estaba arreglado y tenía una mecha morocha.
Nadie preguntó nada, aunque querían, porque estaban terminando de desayunar. Los Weasley y los Sirius más bién se comían el plato.
El desayuno terminó y las voces del techo dijeron:
-Director
Hola
Por aquí reeditado
Kira
Notas de autor
1) locus videtur communis- el lugar parece ser común
2) Se que para muchos, pueda ser muy precipitado pero tengo mis motivos. Además ambos llevan viendo el amor de sus versiones futuras.
Saludos, lectores
Kira
