Los hermosos personajes de Sakura Card Captor no me pertenecen. Pertenecen a las maravillosas señoritas de Clamp. Pero esta historia, así como algunos personajes que saldrán a medida que avance son míos.

Después de todo Eriol tenía razón, si tan solo hubiera averiguado quien era mi prometida, no tendríamos que estar sufriendo los dos…. ¡Si los dos! Porque, así como ella amaba a ese hombre yo la amaba a ella, y ahora ambos estábamos casados y amando a una persona que jamás nos correspondería.

Un año antes-

POV - SHAORAN

En una habitación se encontraba un joven hombre rompiendo todo lo que se encontraba a su paso mientras sujetaba con fuerza una carta en las manos.

No podía creer lo que había leído su esposa había escapado dejándole una carta que no explicaba nada, estaba furioso como se suponía que ahora lidiaría con los malditos viejos del concilio.

Después de descargar su ira y ver que no había nada más para romper se sentó y se tomó la cabeza con ambas manos, estaba consciente de que ese momento llegaría en cualquier momento, pero jamás habría adivinado que su esposa le tuviera tan poca consideración, es decir después de todo habían sido amigos desde su infancia.

- Joven Shaoran – dijo un hombre mirando el desastre dentro la habitación – su madre llamo para recordarle que tiene una reunión en unas horas con los inversionistas alemanes

- lo sé – fue todo lo que pudo responder – puedes retirarte Wey

El hombre salió en silencio, sabía que ese no era el momento de hablar con su joven amo, el mejor que nadie entendía los problemas que vendrían ahora que la joven señora Li había escapado

Shaoran estaba enojado, pero más que eso estaba triste por la traición de su "esposa", ambos estaban consientes desde el momento que se casaron que no había amor y que jamás lo habría, pues ella amaba a otro hombre y él… a él le daba igual, nunca se había enamorado antes y dudaba hacerlo en un futuro por eso había aceptado esa boda, para que su familia dejara de molestarlo y para ayudar a su amiga.

POV NORMAL

Desde tiempos antiguos las familias más acaudalas de China y Japón se habían caracterizado por una peculiar regla que nadie se atrevía romper, y esa era que estaba prohibido el matrimonio entre familias de ambos países, algo estúpido dirán muchos, pero era una regla que había prevalecido, la razón simple, hace muchos, muchos años atrás, una joven japonesa contrajo matrimonio con un chino, al inicio su unión fue recibida con gusto por las familias de ambos jóvenes, después de todo era la unión de dos grandes y honorables familias lo cual traería prosperidad y mayor riqueza de la que poseían, pero pronto se dieron cuenta que las cosas no serían como lo habían imaginado, el choque de culturas y más aún la codicia de parte de ambas familias termino por destruirlas, y ese solo fue el inicio, tiempo después se unieron otras parejas terminando en la misma situación.

Al ver esto los mayores de las familias más poderosas de ambos países se reunieron y firmaron un acuerdo donde se prohibía la unión de sus familias, la explicación era simple un dragón y un tigre jamás podrían vivir juntos, las luchas por quien tenía más poder entre las familias era inevitable y esto solo los llevaba a la ruina y extinción, cosa que no podían permitir, pues eran pocas las familias antiguas y poderosas que quedaban.

Y fue así que esa regla no se rompió por generaciones, si bien las actuales familias tenían lazos de amistad y negocios entre ellos, en cuanto notaban cambios que podrían terminar en un enamoramiento entre los jóvenes los separaban e inmediatamente los comprometían con otras personas para evitar problemas futuros.

Los años pasaron, las tradiciones continuaron y las cosas entre las familias no cambiaron, todo se debía mantener en ese orden para no provocar el caos, pero existía una familia china que no estaba contenta con esa regla y habían intentado cambiarla sin poder lograrlo.

Era la familia de los Li, una de las más antiguas, en sus venas corría la sangre y orgullo de los antiguos emperadores, la nueva generación estaba cansada de esa tonta regla pues era un impedimento para incrementar su riqueza, pues ellos habían notado que si las cosas continuaban pronto las familias chinas terminarían siendo inferiores a los japoneses, quienes a través de los años se habían convertido en una gran potencia y amenaza.

De esta manera los nuevos patriarcas de los Li, Hien e Irean comenzaron a maquinar un plan para conseguir que alguno de sus descendientes se casara con algún heredero japonés.

Primero pusieron la mirada en los Kinomoto, esa familia al igual que ellos descendían de la realeza y eran quienes más poder tenían en Japón, así que decidieron que su hija mayor Futtie conquistara al heredero de los Kinomoto, Touya, pero no contaron que este ya estaba enamorado y comprometido con otra joven japonesa Kaho Mizuki, inmediatamente pensaron en su hijo menor Shaoran quien podría casarse con la otra heredera de los Kinomoto, pero ella ya estaba comprometida desde su nacimiento, así que con pesar tuvieron que descartar a esa familia.

La siguiente en la lista era la familia Daidouji, quienes solo tenían una heredera, una niña, pero al igual que los Kinomoto ya la habían comprometido con otra familia.

Luego estaban los Hiragizawa, pero ellos solo habían tenido un hijo quien era el prometido de Daidouji, así que también estaba descartado.

Y así fueron analizando familia por familia, los Tsukishiro, Mihara, Sasaki, Yaganisawa, Yamazaki, hasta llegar finalmente a los Akizuki, ellos eran su última opción, ya que, si bien eran de las familias más antiguas, debido al mal manejo financiero de las generaciones anteriores provocaron que su riqueza mermara considerablemente, aun así, no les importo ya que ellos solo querían el apellido y no así la riqueza, pues estaban seguros que al tener el apellido de tan respetable familia y con el manejo adecuado a esta lograrían lo que otras familias chinas no habían logrado, introducirse en el mercado Japonés y vencer a la competencia.

Fue así que, tras analizar y trazar un plan, hicieron que Shaoran se convirtiera en el amigo de la pequeña heredera de los Akizuki, Nakuru.

Con los años ambos crecieron, Shaoran se convirtió en un joven serio y un tanto frio, de rasgos fuertes, su piel era un tono más moreno que el de sus hermanas, su cabello de un castaño oscuro y unos ojos ámbar que atraían a cuanta mujer miraba, además de poseer un físico bastante trabajado.

Nakuru era todo lo contrario en cuanto al carácter de su amigo, amigable, alegre y bastante parlanchina, físicamente era una belleza, su cabello lacio y café le llegaba hasta la cintura, sus ojos de un café achocolatado y su figura fina y estilizada.

A pesar de la gran diferencia de carácter de ambos, se construyó una sólida amistad, ambos se apreciaban lo suficiente como para contarse todos sus secretos y considerarse casi hermanos.

Un día, Nakuru le contó a Shaoran que estaba enamorada de un joven heredero a quien había conocido en una fiesta tiempo atrás y que este le correspondía, pero ambos temían contárselo a sus respectivas familias pues no estaban seguros si su relación seria aceptada, Shaoran a pesar de que sabía de los planes de su familia, decidió apoyar a su amiga pues nada le complacería más que verla feliz.

Con el tiempo la familia del muchacho termino aceptando a Nakuru y los comprometieron, decidiendo hacerlo público una vez ambos se graduarán, pero la familia Li no estaba contenta con esto, después de todo no podían desperdiciar todo el trabajo que habían hecho para que ahora su presa escapara de sus manos, así que sin pensarlo demasiado filtraron una información que terminaría con ese absurdo compromiso, revelaron que la familia Akizuki casi estaba en la ruina, al enterarse de esto la familia del muchacho termino con el compromiso y alejo a su hijo de Nakuru, dejándola destrozada, pero las cosas empeoraron, pues varias familias se enteraron de lo ocurrido y los tacharon de estafadores, ya que pretendían casar a su hija para salvar su familia y como ellos no querían correr con ese peligro terminaron sus asociaciones con los Akizuki, lo que provoco que terminaran en la banca rota.

Aprovechando la desesperada situación de los Akizuki los Li les propusieron ayudarlos bajo la condición de que Nakuru y Shaoran se casaran, primero los japoneses se negaron pues en sus mentes aún estaba aquella regla que no se podía romper, pero la presión por parte de los acreedores y sus trabajadores quienes exigían sus sueldos, los llevaron a aceptar la oferta.

De esa manera los casaron después de que ambos se graduaran, sin embargo, hubo otro trato que los padres de ambos muchachos no sabían, tanto Shaoran como Nakuru estaban en contra de casarse, pero ella accedió por su familia y el por su amiga, prometieron jamás consumar su matrimonio pues ella aun amaba al hombre del que la habían ha apartado y estaba segura de que lo amaría hasta su último suspiro, por su parte Shaoran no creía en el amor pues todas las mujeres que había conocido solo eran ambiciosas y egoístas niñas ricas, probablemente encontraría el amor en una mujer normal sin apellido y fortuna pero estaba más que seguro que sus padres la destruirían antes de permitir su unión, así que con estas razones por ambas partes se casaron prometiéndose respeto mutuo y amor fraternal, más nunca accederían a dar un heredero.

Los años pasaron y los patriarcas Li se preocuparon al ver que no nacía ningún heredero, pues lo necesitaban para asegurar su futuro, si bien su plan había funcionado con el matrimonio y habían logrado entrar al mercado japonés y destruir esa tonta regla, aún les faltaba ese heredero que demostraría a todos que la unión de su hijo era verdadera y que los Li eran la familia más poderosa de toda Asia.

POV – SHAORAN

Ya había pasado un mes desde que Nakuru lo había abandonado y aún no había sido capaz de informárselo a sus padres y ancianos del concilio, solo les había dicho que su esposa se encontraba de visita en la casa de unos amigos a quienes no veía hace mucho tiempo. Durante todo ese tiempo había contratado a un investigador para que le diera el paradero de su esposa y para su poca sorpresa le informaron que ella estaba en Japón.

Inmediatamente partió en busca de su esposa, y la traería de regreso aun si eso significaba traerla a arrastras, pues por mas amiga que fuera no permitiría que ninguna mujer le viera la cara y lo humillara antes la sociedad y su familia.

Después de casi cuatro horas de viaje llego a su destino, inmediatamente tomo un taxi y se dirigió a la dirección que le había dado el investigador, al bajarse de este y ver el lugar donde vivía su esposa se sorprendió un poco, jamás habría pensado en buscarla en un lugar así, no era exactamente una pocilga, pero era tan diferente a lo que estaba acostumbrado, se notaba que era un vecindario tranquilo y las personas que vivían en ese condominio eran personas decentes, pero de estatus económico bajo, miro el papel en sus manos, el apartamento de Nakuru se encontraba en el último piso, busco el ascensor para poder llegar hasta el, pero solo encontró escaleras, eso le molesto bastante pues era inaudito que el gran Li Shaoran tuviera que subir por esas escaleras, pero no le quedaba otra opción.

Finalmente llego al último piso y busco el apartamento, al encontrarlo toco el timbre, parecía no haber nadie pues ya llevaba tocando un buen rato y nadie abría, ahora estaba furioso, no había hecho un viaje desde china, ni había subido todas esas malditas escaleras para no encontrarla, pues él tenía todas las intenciones de llevársela ese mismo día de regreso.

- Shaoran? – dijo una voz que lo saco de sus pensamientos

Alzo la vista y ahí la vio con cara de pánico, era Nakuru quien llevaba unas bolsas en las manos las cuales dejo caer por la impresión, comenzó a retroceder, mientras lo veía con terror

Shaoran reacciono rápido al notar que ella tenía intención de huir, la sujeto de los brazos con poca delicadeza, sabía que le estaba haciendo daño pero estaba tan enojado que poco le importo

- como pudiste hacerme esto? – le recrimino molesto – confiaba en ti, teníamos un trato y saliste huyendo sin darme una explicación

- yo… yo…

- sabes todos los problemas que esto ocasionara si llegan a enterarse los del concilio – comenzó a sujetar sus brazos con más fuerza – sabias que mi posición está en peligro, pero a ti no parece importarte

- Shaoran por favor me haces daño – dijo haciendo una mueca de dolor – suéltame!

- no me importa! – exploto, había estado aguantando todo por un mes y ahora no se controlaría – tomaras tus cosas, regresaremos a Hong Kong ahora mismo

- no… no puedo regresar – comenzó a llorar mientras trataba de liberarse de Shaoran – ahora que finalmente logre escapar no regresare

- no es una pregunta – su tono se volvió frio dejando a Nakuru congelada, ella mejor que nadie sabía que cuando su esposo usaba ese tono las cosas podían volverse peligrosas

- te lo suplico – le dijo llorando – si regreso… tu madre… tu madre

- mi madre? – aflojo un poco su agarre, no entendía que tenía que ver su madre en todo eso

Antes de que Nakuru pudiera contestarle sintió un fuerte golpe contra su espalda, alguien le había arrojado algo duro

- aléjate de ella, la estas lastimando! – grito una voz femenina tras él

Al girarse vio con sorpresa que lo que lo había golpeado era una naranja, y al alzar la vista quedo sorprendido, frente a él se encontraba la mujer más hermosa que había visto en su vida

- que no me escuchaste?! – se acercó a ellos empujándolo mientras ponía a Nakuru tras ella – quien eres y que es lo que quieres

Se quedó mudo, no sabía cómo reaccionar, era la primera vez que una mujer lo atacaba y más aun con una naranja?, no pudo evitar comenzar a reír, las cosas no estaban saliendo como lo había planeado, estaba consciente de que había sido más brusco de lo que hubiera querido con Nakuru, pero ahora ser atacado por esa mujer lo había dejado sin palabras

Mientras continuaba riendo descontroladamente, vio que la mujer y Nakuru lo veían como si estuviera loco, y él también se sentía como uno, era la primera vez que una mujer lo impresionaba de esa forma, talvez se trataba del tan llamado amor a primera vista?, y como no caer ante esa mujer si era tan hermosa, su cabello era largo y de un castaño claro, su piel clara, un cuerpo que sería la envidia de cualquier modelo y sus ojos… Dios… esos ojos que le habían quitado la respiración, un par de hermosas esmeraldas que ahora lo miraban molesta

- si continúas riéndote y no me explicas lo próximo que te arrojare será las latas que llevo en la bolsa – le dijo mientras le fulminaba con la mirada

- lo siento – trato de contener la risa – pero es la primera vez que alguien me ataca con una naranja

- conoces a este idiota? – la mujer se dio la vuelta para mirar a Nakuru

- no soy idiota – respondió mirándola fijamente – mi nombre es Li Shaoran y soy…

- el esposo de Nakuru – respondió casi en un susurro mientras lo veía preocupada

- entonces ya lo sabias – la mujer asintió

- tienen muchas cosas que aclarar – saco las llaves de su bolso y abrió la puerta indicándole que pasara

- como sé que no me atacaras una vez entre, loca de las naranjas – dijo en tono desconfiado

- primero – se giró a verlo – si te ataque fue porque estabas lastimándola – dijo apuntando a Nakuru – y segundo mi nombre no es loca de las naranjas

- y cuál es?

- no tengo porque contestar a eso – lo miro desafiantemente

- entonces te seguiré llamando loca de las naranjas – se encogió de hombros – y no entrare a ese lugar, prefiero hablar con Nakuru aquí afuera

- eres tan…. – suspiro – si te digo mi nombre entraras sin hacer tanto problema – Shaoran asintió – está bien… mi nombre es Hayashi Midori


Ju ju ju gracias por sus reviews! Me alegre mucho al leerlos y pues me anime a continuar esta historia.

Y pues que les pareció? La historia se ira poniendo más interesantes espero je je siempre y cuando la musa de la inspiración no me abandone…

Sin embargo, espero poder terminar esta historia sin defraudar a nadie n.n

Bien agradezco los reviews de semillas de amapola, Sayu, itzel21, Doris, no sabía que mi historia gustara pero con sus palabras me animaron a continuar, muchas gracias!

Bueno espero poder subir el próximo capitulo pronto!

Saludos!

.:Nymeria:.