Hola, bellezas. Al fin me conseguí un tiempito para escribir y aquí tienen el segundo capítulo de la historia. Espero que les guste, y de nuevo, si tienen correcciones o sugerencias, no duden en dejármelas, también, los comentarios y los favoritos son bienvenidos.
Finalmente, los personajes no son míos (ya quisiera), son de Trey Parker y Matt Stone.
Finalmente, sonó la tan esperada campana de fin de clases y suspiré, aliviado. Mientras alistaba mi mochila para irme, llegó mi mejor amigo.
"Amigo, ¿vamos?" Dijo en una voz un poco más aguda de lo normal, estaba emocionado.
"Vamos."
En el recorrido a casa, fuimos hablando sobre cualquier bobada que se nos ocurriese. Hasta llegar a mi casa; allí terminaríamos el proyecto de biología hasta que llegara la hora de irnos a la dichosa fiesta.
Faltando unas dos horas antes de la fiesta, Bebe le mandó un mensaje a Stan, diciéndole que había terminado con su novio en California, Brad; y que si podía contarle lo que había sucedido, ya que Stan era muy "bueno escuchando". No me creí eso ni por un segundo. Tenía bastante claro que Bebe era una de las chicas más putas del grado y eso me sacaba de quicio. Debo admitir que me dio mucha rabia el asunto y no estaba seguro si podía llamar a eso celos, porque ¿en realidad me sentía celoso de Bebe? Sé que nunca le tuve afecto a Wendy y me sentía algo triste cuando salían ella y Stanley juntos. ¿Pero sería verdad que yo…?
No creo que haberlo pensado tanto haya sido bueno para mí, porque en ese preciso momento, sentí que mi corazón se detuvo y luego todo se tornó negro. Lo único que recordé después de abrir mis ojos fue a Stan, con lágrimas en sus ojos, gritando mi nombre a duras penas; se notaba, a él también le costaba respirar. Fue allí cuando me di cuenta. Estaba sentado en una silla de hospital, con una enfermera tomándome signos vitales. Me asusté tanto que dejé caer el termómetro, liberando todo el mercurio en él.
Pero, si Stan estaba cansado y estábamos en un hospital, eso significaba que… ¿Me había cargado hasta aquí? Vaya… Jamás pensé que alguien como él haría algo como eso.
En fin, después de que la enfermera concluyó en que la causa del desmayo sólo había sido una baja de azúcar y también afirmando que no volvería a suceder, salimos del hospital. Durante el camino a casa, Stan seguía insistiendo en que debía quedarme allí descansando, pero yo sinceramente, quería ir a esa fiesta con Stan, por algo accedí a ir, sólo porque él me lo había dicho.
Por otro lado, no quería ver cómo Bebe se ligaba a mi mejor amigo, me darían ganas de meterle un puñetazo en la boca y no creo que sea bueno; y para rematar, en las fiestas, Stan siempre se pasa de copas, quedando completamente ebrio y adivinen a quién le toca hacer de niñera y cuidarle, sí, a mí.
"Stan, ¿puedo hacerte una pregunta?" Pregunté al llegar de nuevo a mi casa.
"Acabas de hacer una." Dijo riéndose, le pegué un golpe amistoso en el brazo.
"No, idiota, otra pregunta." Dije con tono serio.
"Calma, Kyle, estoy bromeando."
"Bueno, quería saber qué pasó, ¿por qué terminé en el hospital?"
"Está bien, Kyle. Verás, una vez te dije lo de que Bebe había terminado con su novio y eso, y que quería contarme bien la historia, ¿recuerdas?" Asentí, respondiendo su pregunta. "Pues, después de eso, te caíste de la cama y no reaccionabas. Al principio, pensé que estabas bromeando, pero luego me di cuenta de que tu respiración no era constante y tu pulso era muy débil. Te alcé en mis brazos, y me fui corriendo hacia el hospital." Mis ojos se abrieron como platos al escuchar esa historia.
"Vaya… Gracias, amigo."
"No hay ningún problema."
Seguimos ambos muy silenciosos hasta mi habitación y miramos el reloj. Nos dimos cuenta que la fiesta de Bebe apenas había comenzado. Decidí arreglarme e ir junto con Stan; así nada malo me pasaría.
Llegamos a la dichosa fiesta; todavía no había llegado mucha gente, porque ya saben, ya nadie llega a tiempo. Sólo habían llegado Kenny – él nunca llegaría tarde a una fiesta –, junto con Butters, Tweek junto con Craig, Token, Jimmy y claramente, Bebe. Estaba un poco más que claro que Clyde llegaría mucho más tarde.
"¡Hola, chicos!" Butters nos saludó con esa vibra alegre que emana de él.
"Hola, Butters." Dijimos al unísono.
"¿Quieren ayudarnos a terminar de acomodar los preparativos de la fiesta?"
"Yo te ayudo." Respondí, entusiasmado.
"Gracias, Kyle." Butters miró a Stan como preguntándole si iba a hacer algo.
"Oh, y-yo también, ayudaré a decorar la sala."
"Gracias a ti también, Stan."
Así que empecé a servir vodka y cerveza en pequeños vasitos de plástico, mientras que Butters servía gaseosa. Me asomé a ver qué hacía Stan; y justo como lo pensaba, estaba hablando con Kenny, Craig y Tweek.
Terminamos nuestra tarea y procedimos a ir a la sala de la casa de Bebe mientras que comenzamos a hablar. Poco rato después, Bebe bajó las escaleras con un top que parecía más un sostén y unos shorts tan cortos que casi podíamos verle el culo. Era increíblemente vulgar.
Pude ver desde la esquina de mi ojo, a Kenny babeando. Qué asco me da esa niña.
"Stan, ¿puedes acompañarme a mi cuarto un momento?" Dijo con voz melosa. Mi cara reflejaba furia pura.
¿Acaso esta noche puede ir peor?
Ay pobre Kyle, no me gusta hacerle esas cosas, pero es que Bebe me cae muy mal (me recuerda a una chica en especial) y pues ¿quién mejor que ella para aprovecharse de Stan?
Bueno, bellezas, nos leemos en el próximo capítulo, besos.
