Volvamos a casa

Encontrar a Ken y a su padre pareció ser más complicado de lo que creyeron en un principio. Cuando Utonio recobró el conocimiento lo primero que notó fue a Boomer en una silla mirándolo curioso.

-¡¿Quiénes son?!- preguntó él, levantándose de golpe, Boomer se sorprendió por eso -¿Qué le hicieron a mi hijo?- exigió saber.

Su voz estaba rasposa, Boomer no podía saber si era porque Butch lo había asfixiado dañándole la garganta o si era por el hecho de que había envejecido.

-Tranquilo anciano- habló Boomer con una voz calmada -¿Acaso no me conoces?- le pregunto sonriendo.

Esa sonrisa Utonio la conocía bien, miró al hombre que estaba ante él a detalle. Ojos azules, cabello rubio, sonrisa de Rowdy.

-¿O tengo que ponerme un uniforme de la resistencia para que me reconozcas?- Bromeó

-¡Boomer!- dijo Utonio cayendo en la cuenta -¿Qué haces aquí? ¿Cómo es que nos encontraste?-

-No fui yo…- dijo Boomer mirando hacia otro lado.

En ese momento Kuriko entró a la habitación, ahora su cabello estaba hecho una trenza que le caía por la espalda. Miro a Boomer sonriéndole. –Te traje algo para comer, tus hermanos lo encontraron en el suministro y lo hemos calentado- La muchacha levanto la mirada, notando que Utonio ahora estaba despierto y su sonrisa se borró de inmediato.

-Hola Kuriko- la reconoció enseguida Utonio, dedicándole una sonrisa de genuina alegría al ver a la muchacha.

-Hola.- contesto ella cortante. Y volvió la mirada a Boomer –Es sopa, come cuando quieras- La dejo en una mesa cerca de la puerta para después retirarse.

Boomer soltó un silbido. Le sorprendió mucho como ella se había dirigido a su exdirector, sin duda era una situación poco agradable, pero Boomer había pasado por cosas peores que esas. Kuriko parecía decepcionada de que así fuera su encuentro con Ken y su padre. Utonio también lo había notado

-Me sorprende lo mucho que ha crecido- dijo mirando la puerta cerrada por la que Kuriko había hecho su aparición y desaparición.

-Si, a todos…- dijo Boomer mirando la misma dirección.

.

Kuriko volvió al antiguo comedor de la base. Había algunos lugares en los que la explosión no había hecho grandes daños, y ese lugar era uno de ellos, Butch y Brick estaban sentados con Ken, el cual no parecía atreverse a mirar a ninguno de los dos hombres a la cara.

Y más le valía que no lo hiciera, el muy sin vergüenza, pensaba Kuriko sentándose en otra mesa, los tres hombres la miraron y los hermanos se miraron después entre ellos, comunicándose sin hablar, algo que habían aprendido después de un tiempo estando juntos.

Butch asintió y fue hasta ella. Brick se quedó con Ken.

-Tienes que hablarle en algún momento- dijeron ambos hermanos a sus respectivos muchachos.

-No quiero- dijo Kuriko mirando justo al lado opuesto al que Ken se encontraba. -¿tu estas bien?-

-Kuriko, me has preguntado eso al menos una docena de veces y te he dicho lo mismo… Sí, estoy bien-

-Te torturo- dijo con resentimiento hacia el muchacho que estaba con Brick –No debimos venir aquí. Creí que iba a rescatar a mi amigo.

-Para eso estamos aquí.-

-él no es mi amigo- le dijo ella mirando a Ken –Es un monstruo, te torturaron y quien sabe que más te hubieran hecho a ti y a tus hermanos.-

Butch bajo la mirada.

-Kuriko… aún hay cosas que no sabes sobre nosotros.- Le dijo Butch –Ken hizo lo que creyó conveniente en el momento conveniente… Nosotros no somos mejores que esto.-

La muchacha quedo pasmada por lo recién dicho por el hombre que estaba ante ella. ¿Qué le estaba queriendo decir Butch? ¿Acaso ellos también habían torturado personas?

-No entiendo porque me dices estas cosas- dijo ella cabizbaja

En ese momento Boomer y Utonio aparecieron por la puerta del pasillo, los presentes los miraron, pero Ken corrió hasta su padre aliviado de que estuviera vivo y lo abrazo, Utonio lo recibió con los brazos abiertos, hubiera jurado que Ken iba a llorar, pero no podía estar segura.

-Te lo digo porque las personas tienen sus propios motivos para actuar.- Le explico Butch con los dedos de las manos entrecruzados. –Quizás para ti no tenga sentido, pero todos tienen su razones para hacer lo que hacen. Algo que los impulsa, y si quieres conocer sus motivos la única manera es preguntando.

Kuriko miro asombrada a Butch, si bien tenían unos cuantos años de ventaja, ¿Cuándo había madurado de aquella manera? Nunca se habría imaginado que Butch Rowdy fuera a darle un sermón tan sabio como aquel. Miró a Ken, el cual abrazaba a su padre con fuerza, feliz de saber que estaba bien. Ella conocía esa expresión de alivio, Brick y Boomer la habían tenido cuando revisaron que Butch no tuviera heridas graves.

La muchacha soltó un suspiro. Se puso de pie y camino hasta los Utonio, los cuales la miraron interrogativa y se separaron.

Solo hasta ese momento, Kuriko se dio cuenta de que Ken ahora era más alto que ella, y su cuerpo se había vuelto fuerte. Un chico como el con músculos, dispuesto a torturar personas por su familia.

-Hay mucho de qué hablar- Hablo Utonio.

Kuriko estaba consciente de eso, miro a los hermanos, que en algún momento, y sin que ella se diera cuenta, se habían colocado detrás de ella. La muchacha regreso su vista hacia Utonio y asintió.

.

Him estaba desayunando en un gran comedor digno de un rey, había un capitán de la muerte ahí, el cual controlaba a un necrótico que sostenía una bandeja caminaba hasta llegar con Him y depositaba la bandeja enfrente de Him y volvía al lado del capitán al lado de la puerta.

Se le veía de buen humor. De la nada la puerta se abrió agresivamente de golpe y el capitán mando a su necrótico a atacar.

Quien había abierto esa puerta era Shoudren, a su lado se encontraba Damian. El necrótico los ataco tan rápido que Shoudren por la sorpresa no pudo evitar el ataque, solo abrió los ojos aterrado mientras veía como el necrótico se lanzaba con sus manos y dientes putrefactos para romperlo. Pero de la nada el necrótico se quedó inmóvil. Y Shoudren sorprendido miro a su lado.

-Alto ahí, ¿Qué pretenden al irrumpir de esta manera?- Dijo el capitán mirando al necrótico y luego a Damian.

Damian tenía la mano extendida y la mirada seria. Sus ojos se habían vuelto completamente negros, ya no había división alguna entre la pupila y el resto del ojo, ahora todo era negro. El capitán que estaba en la entrada pareció molesto al ver como Damian se atrevía a manipular a su juguete. Así que levanto de igual forma ambas manos mientras sus ojos se volvían como los de Damian.

-Es un asunto urgente. Este no es asunto tuyo, capitán de la muerte.- dijo Damian mirándolo con seriedad.

-Suéltalo- le dijo el capitán, refiriéndose a su necrótico, pero Damian no obedeció.

El necrótico parecía estar convulsionándose, el químico en su sangre se confundía al recibir múltiples órdenes al mismo tiempo.

Shoudren miro a Him, el cual no parecía interesado en parar aquella pelea, sino que comía mientras todo sucedía. Lo entretenía.

Damian se veía más serio de lo habitual y el capitán al que se enfrentaban se veía menor, quizás de la edad de Shoudren. El muchacho miro a ambos lados al ver como otros necróticos se acercaban hacia él y Damian. Al parecer, el capitán estaba dirigiendo a más de un necrótico. Mientras Damian solo se había concentrado en uno solo.

Los tres necróticos se lanzaron de improvisto hasta Damian, pero Shoudren los intercepto, golpeo a uno lejos con una patada y a otro con un golpe, en otro alcanzo tomarlo de la muñeca comenzando a torcérsela sin limitarse en la aplicación de fuerza. Shoudren soltó un quejido, pero tomo del brazo al necrótico y se dio una vuelta, derribando al necrótico, el sonido de un hueso rompiéndose lleno los huesos de Shoudren, pero el muchacho sonrió complacido.

Desde luego que los necróticos no sentían dolor, pero el simple gusto de romper huesos lo alegraba. La criatura no se quejó, ni lloro, pero ahora su brazo era inútil, lo movía pero el ángulo era extraño, Shoudren casi suelta una carcajada alegre al ver aquello. Pero esa cosa se estaba levantando, y los otros dos estaban poniéndose de pie de nuevo.

Sin perder el tiempo, Shoudren saco de su manga un cuchillo. Y se cortó con él la mano izquierda llenándolo con su sangre negra. Shoudren soltó un quejido antes de lanzarlo hacia uno de los necróticos, el cual corría hacia ellos con todas sus fuerzas cuando el cuchillo lo alcanzo, dándole en uno de sus ojos. El necrótico cayó al suelo con el cuchillo enterrado, pero Shoudren sin demora levanto el cuchillo lleno de químico negro y lo utilizo para destruir a los dos necróticos que aún estaban por atacarlo.

El capitán cayó al suelo de la nada, parecía herido, Shoudren lo había debilitado al destruir a los necróticos. El necrótico restante ahora estaba quieto esperando órdenes.

Damian miro a Shoudren, su mano sangraba, rápidamente se puso de rodillas para mirar la herida que Shoudren tenía.

-Estás herido, Shoudren- le dijo aparentemente preocupado. Pero Shoudren negó con la cabeza.

-Estoy bien.- le dijo, pero Damian ya estaba atendiendo su herida Te lastimo- su voz mostraba furia.

Shoudren tomo su mano herida y la cubrió. Pero Damian ya estaba de pie. El necrótico, siendo manipulado por Damian ataco al otro capitán comenzando a lastimarlo. El capitán gritaba mientras el necrótico comenzaba a golpearlo, arrancarle la piel y romperle los huesos.

-¡Ya basta!- le dijo Shoudren, pero ya era tarde. El capitán estaba muerto.

Him comenzó a aplaudir. Ambos capitanes miraron al hombre sonriente desde su asiento, le parecía muy gracioso, pero entonces vio lo serio que era cuando ambos lo miraban con miedo. Eso nunca había pasado con ellos.

-¿Qué es lo que pasa?- dijo Him alarmado.

Shoudren miro el suelo, en parte, se culpaba de que todo eso pasara. Pero aquella acción solo hizo alarmar aún más a Him.

-¿Por qué me ven así?- dijo el hombre y fue hasta ellos –Como si tuvieran miedo…-

Ambos capitanes se miraron, Shoudren bajo la mirada de nuevo y Him miro a Damian, el cual dio un paso en frente para acercarse más a Damian.

-No es miedo de ti.- dijo Damian tratando de buscar la mejor forma de explicarse –Es sobre nuestra tarea… Cuidar el arma.-

-Oh- dijo Him, estaba desconcertado, pero aliviado de que los muchachos aun parecían confiar en el -¿ya la han conocido?-

-Cuando nos hablaste de ella, no creíamos que te refirieras a una mujer… Tenemos muchas preguntas-

-Naturalmente.- dijo Him demostrándoles a ambos que podían preguntar lo que fueran.

Damian y Shoudren estaban a punto de preguntar sobre el arma, de que se trataba y cuál era su propósito, y porque estaba encerrada como una criminal altamente peligrosa. Pero no pudieron, puesto que en ese momento, alguien más entro a la habitación. Un hombre de menor rango que los dos, pero con bastante apuración.

-Señor Him… las tropas ya fueron enviadas para la invasión.- le dijo el hombre seriamente. –Se estima que llegaran para allá mañana.-

Him sonrió y comenzó a ir hasta el hombre recién llegado.

-continuaremos con nuestra conversación en otro momento. Por ahora vuelvan a su labor- y fue con el hombre desapareciendo en los pasillos, dejando a ambos solos.

.

Kuriko y los Rowdy fueron guiados por los sobrevivientes hasta un laboratorio en el que había docenas de computadoras y radares, aunque la mayoría estaban destruidos por la explosión.

-¿Cómo lograron sobrevivir todo este tiempo en un lugar como este?- pregunto Butch mirando esa destrucción.

Kuriko pensó que Butch se veía algo enfermo, se había vuelto más pálido de lo normal mientras más tiempo pasaban ahí.

-Cuando la resistencia se destruyó por los acuerdos y yo me negué a firmarlos, algunas personas lo tomaron como una amenaza. Así que decidimos ocultarnos aquí.- Les conto Utonio comenzando a monitorear la zona con las computadoras.

-Utilizamos el viejo equipo de los fénix y reparamos algunas de las computadoras, las enlazamos a las frecuencias que Him utiliza hackeando el servidor principal de la base que está en la zona. También reparamos un radar de la zona y amplificamos su límite de lectura, así podemos saber cuándo cualquiera se acerque y tomar precauciones.-

Kuriko soltó un bufido de incredulidad mientras se cruzaba de brazos.

-¿Tomar precauciones es secuestrar y torturar a cualquiera que esté de paso?-

Ken soltó un golpe a la mesa, sorprendiendo a todos.

-¡Ya basta!- le dijo Ken acercándose hasta estar frente a frente con ella.

Kuriko de pronto se sintió muy pequeña ante Ken, era mucho más alto que ella ahora. Todos se quedaron en silencio.

-Creí que estabas muerta- dijo Ken frustrado, su voz tembló por un segundo. –Creí que todos lo estaban. Escuchamos la frecuencia a diario, y justo ayer escuchamos como lanzaban un proyectil a un avión que no contestaba la radio. Escuchamos como el avión exploto. Mandaron a un pelotón a comprobar que no hubiera nadie en el área. Creíamos que eran los soldados que enviaron.

Brick se acercó a ambos chicos, al hacerlo, Ken se separó de Kuriko, y el mayor puso sus manos sobre los hombros de la muchacha en señal de apoyo, ahora sintiendo las manos de Brick en sus hombros volvió a sentirse diminuta, las manos de Brick eran muy grandes, y toda ella era una pequeña chica.

-Todo esto ha sido un enorme mal entendido.- Dijo mientras le sonreía a Kuriko. Todo esto no era su culpa.

-Pero hay algo que no entiendo- dijo Butch para tratar de aliviar la tensión. –Ustedes han estado aquí todo este tiempo y no han tenido problemas. ¿Por qué enviaron un mensaje de auxilio a Kuriko?-

Utonio dio unos pasos en frente, su rostro se mostraba confuso, y Ken de repente pareció tensarse.

-¿mensaje?- repitió. –Nosotros no enviamos ningún mensaje…- Se veía bastante confundido, pero de repente miro a su hijo. -¡KEN!- grito de repente molesto.

El muchacho se encogió ante aquel grito de furia de su padre.

-Yo envié el mensaje a Kuriko- comenzó a explicar –Porque sabía que ellos vendrían así.-

Utonio se pasó una mano por la cabeza, parecía que se arrancaría el cabello de la ira.

-Ya habíamos hablado de esto, muchas veces. Te prohibí que hicieras exactamente esto.-

-Pero es nuestro deber, es la única forma. Sé que así podremos vencer a Him.-

En ese momento, justo después de esas palabras todos se callaron de repente. Los Rowdy miraron a Ken horrorizados mientras este miraba a su padre y después a Kuriko y los demás.

-Sé que perdieron la esperanza en la lucha contra Him, pero ahora, hay pruebas para que esa esperanza vuelva a resurgir.-

Todo el mundo lo miraba como si estuviera loco. Pero Ken parecía tan seguro de sí mismo y de lo que escuchaba, incluso Utonio parecía no reconocer a su propio hijo al decir todo aquello. Kuriko miro a los chicos, los cuales estaban muy quietos y serios. Ella sabía que eso no era buena señal. Sabía que así era como ellos se mantenían antes de lanzarse de lleno contra su víctima, igual a un felino salvaje cazando presas. Se preocupó por los Rowdy, y por Ken.

Brick miro a sus hermanos, los cuales miraban y escuchaban atentamente lo que Ken decía, serios, demasiado serios. Tan serios como él lo estaba, sabía lo que eso significaba, si no hacía algo y evitaba que Ken siguiera hablando, no sabría lo que sus hermanos serían capaces de hacerle al pobre ingenuo. Pero también había algo más. Brick conocía lo suficiente a sus hermanos como para saber que no solo había molestia en sus ojos, también mostraban miedo.

El líder avanzo hasta el muchacho de cabello negro y puso las manos en los hombros de este, Ken lo miraba sonriendo, esperanzado. Y Brick no pudo evitar sonreír.

-¿Por eso nos has llamado a nosotros?- pregunto Brick sonriendo

Ken asintió emocionado. Utonio al ver como Brick se había acercado tan peligrosamente hasta su hijo, pero Ken estaba tan ensimismado diciendo que tenía la respuesta para derrotar a Him, que no se daba cuenta.

Brick no estaba emocionado, no estaba siquiera cerca de eso. A su espalda escucho como la puerta se abría y cerraba de un golpe casi al instante. Brick no tenía que voltear para saber que uno de sus hermanos se había marchado, soltó un suspiro, no podía culparlo, era mejor salir de allí antes de que no pudiera responder por sus actos.

-No puedo creer lo que escucho… ¿Derrotar a Him?-

Ken sonreía, pero Brick ya no. El mayor miro a Utonio seriamente, y el hombre se acercó hasta su hijo, temiendo que Brick le hiciera algo.

-Lo lamento Brick…- se disculpó el hombre, pero el pelirrojo ya estaba dándose la vuelta dándole la espalda a ambos.

-Boomer- llamo a su hermano, el cual permanecía estático al lado de Kuriko, al parecer, había sido Butch quien había salido, lo que no le sorprendía. –Ya sabes que hacer.- le sonrió y Boomer le devolvió la sonrisa.

El rubio asintió, tomo a Kuriko por un brazo y salieron del lugar, pero no sin que Kuriko diera una mirada de preocupación a Ken.

El joven miraba a Brick y luego a su padre confuso. Brick soltó una risita amable.

-Supongo que eso es todo…- dijo Brick comenzando a caminar hasta la salida.

Ken se apresuró a tomar la mano del pelirrojo

-¿Qué quieres decir con eso?- pregunto Ken alarmado -¿ni siquiera vamos a discutirlo? ¿De verdad no te importa?-

Brick volvió a ver al muchacho. Había una chispa de esperanza que ahora titilaba en su mirada, el Ken seguro había desaparecido al ver como Brick parecía tan alusivo a escucharlo.

-Saldremos en unas cuantas horas… Tienen hasta entonces para decidir si se quedaran aquí o volverán a la civilización.- dijo cortante volviendo a avanzar, pero Ken no lo soltaba.

-¡BRICK!- Grito Ken nuevamente suplicante. –Solo escucha lo que tengo que decir, ¡es sobre el químico negro!-

El hombre se zafó del agarre del menor exasperado. Ken se sorprendió.

-¡Ya basta!- le grito –No sé qué diablos pretendías al traernos a todos aquí Ken, pero la realidad es que ni yo ni mis hermanos estamos dispuestos a sacrificarnos de nuevo por una causa muerta.-

El muchacho retrocedió asustado.

-¿así es como piensas?- dijo Ken con la voz ronca, como si fuera a llorar. -¿Qué diablos le sucedió al muchacho que me dijo que no importaba que tan difícil estuvieran las cosas, siempre se podía salir adelante si tenías con quien contar? ¡Tú y tus hermanos me enseñaron eso!-

Brick detuvo su caminar y miro a Ken.

-¿Cómo puedes pensar así?- siguió Ken con la voz como un hilo. –Creí que ustedes más que nadie entenderían lo que es… Lo que es ser utilizado por Him. Ustedes fueron los más dedicados en la resistencia cada misión que realizaban era excepcional, sin errores, ustedes me inspiraron a convertirme en alguien como ustedes… Y pensé que… cuando te dieras cuenta que aún había esperanza no dudarían en pelear de nuevo por la causa…-

Ken se detuvo un segundo porque había comenzado a derramar lágrimas. Su padre lo tomo de los hombros, pero Ken se zafo para volver a ver a Brick, el cual parecía entristecido por lo que Ken le decía. Su mirada se había suavizado mostrando una mueca de lamentación.

-¿Qué rayos le paso al chico con esperanza con el que pase los mejores años de mi miserable vida?-

-¿Dices que nos rendimos?- pregunto Brick mirando severamente a Ken, el cual se cubría el rostro para que no lo vieran llorar –Nosotros no nos rendimos. Nosotros seguimos firmes ante la decisión de seguir peleando por la resistencia aun cuando todo el mundo decía que ya era un caso perdido.- Brick miro a Utonio, el cual parecía no estar feliz con lo que Brick decía. –Nosotros teníamos esperanza, de que algún día llegaríamos a derrocar a Him. Pero fue tu padre quien se rindió.-

Ken miro a su padre, el cual miraba el suelo avergonzado.

-Él fue quien nos dijo que la causa estaba perdida… Nos arrebató la esperanza que teníamos de seguir peleando.- los ojos de Brick mostraban nostalgia. –Fue tu padre quien nos dijo que no había forma de derrotar a Him. Que era indestructible. Y entonces nos mandó lejos. ¿De verdad te creíste la historia de que él fue el único de todos los miembros del consejo que se negó a pelear? No te equivoques al pensar que puedes confiar en él, aunque sea tu padre Ken.-

Dicho eso, Brick se fue de la habitación dejando a Ken y su padre solos.

.

Nirvana y Tyler se veían intrigados. Les habían dicho cuál era su misión, pero nunca les habían dicho a donde irían. Cuando llegaron a la base de Him lo ultimó que esperaban era que dicha base se encontrara en uno de los pocos países que aún estaban declarados como neutrales según los últimos acuerdos de paz que esos países firmaban con Him.

-El arma es inestable todavía.- decía un hombre con bata frente a uno de los muchos monitores, detrás de él, Tyler miraba con sin palabras el contenedor que tenían frente a ellos.

Era una mujer, desnuda, el contenedor tenía un líquido color verdoso en el cual flotaba dicha mujer con los ojos cerrados. Su cabello era blanco, pero a pesar de eso, podía verse que tenía una marca negra en el pecho.

Nirvana conocía ese tipo de marcas, algunos capitanes las tenían, cuando sus heridas eran muy profundas antes de renacer el químico trataba de rehacer el tejido, pero esa cicatriz negra quedaba para siempre.

-¿Cuánto falta para que se vuelva dócil para poder transportarla?- dijo Nirvana mirando fascinada a la mujer y después comenzando a leer la información de la arma.

-Es un arma señorita Nirvana.- dijo el hombre aun tecleando en su computadora un sin número de claves y combinaciones que parecían hacer que la maquina funcionara. –Yo no cometería el error de llamarla Dócil en ningún momento. No fue creada con ese propósito, es peligrosa en todo sentido. Pero podemos estabilizarla, tardara quizás una semana más, pero cuando esté lista, será capaz de caminar e interactuar con los humanos a su alrededor como una persona normal. Justo como El Amo Him lo pidió.-

-¿De dónde sacaron a esta chica?- pregunto Tyler cruzándose de brazos, se veía algo incomodó.

-No se nos informó, solo hicimos lo que el señor Him nos pidió.- dijo el hombre apartando su vista del monitor para mirar al arma, y después a Tyler. – ¿no es una belleza? Escuche que ustedes los capitanes no tienen muchos recuerdos de su vida anterior, ¿pero no será que al ver a esta chica te lleguen recuerdos de alguien que conocías, capitán Tyler?-

El capitán miro al hombre y después al arma. Soltó un quejido y se fue de la sala. Nirvana dejo los reportes de lado y fue con él.

-Quizás no lo sepa porque no es un capitán- le dijo al hombre del monitor –Pero no se nos permite hablar de nuestra vida anterior. Así como tampoco se nos permite preguntar a otros de la suya. Mientras más sepultados estén esos recuerdos es mejor para nosotros.-

El hombre pareció intimidarse ante la mirada de Nirvana, rápidamente ofreció una disculpa temiendo lo que pudiera pasarle.

-Que no se repita.- y salió de la sala.

.

Butch estaba sentado en un lugar de la base llena de escombros, tenía las manos sobre la cabeza. Un fuerte dolor como una punzada atravesaba su cabeza incrementando el dolor.

"-Kaoru- grito Butch mal herido al ver que Kaoru estaba llena de heridas con varios pedazos de escombro sobre ella así como sangre en todo su cuerpo.

-Butch- murmuro Kaoru mirando como su el muchacho estaba tan lejos de ella e igual de mal herido."

Soltó un suspiro y maldijo, de la nada soltó un golpe contra la pared, la cual vibro ante aquello.

-¿Butch?-

El moreno se dio la vuelta, encontrándose a Kuriko con la mirada preocupada. La mirada del moreno se suavizo al verla y le sonrió, pero la chica no se creyó esa sonrisa.

-¿estás bien?- dijo ella acercándose hasta el hombre. Butch volvió a soltar otro suspiro –No te has visto muy bien desde que llegamos a esta base… ¿acaso es por lo de la tortura?-

La muchacha realmente estaba preocupada por él, y Butch no podía hacer más que preocuparla.

-No, no es por eso.- Dijo Butch mirando la parte destruida de la base. –Es algo completamente diferente.-

Kuriko iba a insistir, pero entonces apareció Boomer mirando a ambos complacido.

-¡ah! Ahí están, ya casi es hora de irnos- les dijo y Kuriko miro a Boomer, luego miro a Butch.

Ambos hermanos compartieron una mirada por unos segundos y Butch volvió a soltar un suspiro.

-Entonces supongo que es hora de alistarnos- razono Butch volviendo dentro de la base.

Al pasar al lado de Boomer, el rubio también noto la pesadez en la mirada de su hermano. Soltó un suspiro el también un tanto intranquilo.

-Mientras mas rápido salgamos de aquí será mejor para todos.- murmuro Boomer al mirar como su hermano caminaba con un aura de incomodidad.

-Creo que no está bien, Boomer, deberíamos revisarlo de nuevo, para asegurarnos que lo que le hayan hecho no tendrá repercusiones…-

Boomer acaricio la cabeza de Kuriko despeinándola mientras le sonreía.

-Que linda, preocupándote por Butch es algo muy noble de tu parte Kuriko, pero Butch ha sufrido peores cosas que eso, lo que le pasa no es por la tortura que le causaron. Sino por algo completamente diferente.-

La muchacha se quedó en silencio esperando a escuchar la razón por la cual Butch se veía tan enfermo.

-Aquí fue donde perdió por primera vez a…- iba a decir el nombre de la muchacha. Pero siempre que lo intentaba parecía formársele un mudo en la garganta.

-A Kaoru.- dijo Kuriko en su lugar comprendiendo todo. Miro por el pasillo donde Butch caminaba. –Por eso no soporta estar aquí.-

.

-Bueno…- dijo Alexandra mirando todo desde la ventanilla –Ya llegamos.-

Karin a su lado soltó un bostezo aburrida.

-Ya era hora- le dijo estirándose en su aciento. Ambas miraron detrás de él. Deimos estaba hasta el final del pasillo mirando por la ventana muy serio, como si de verdad odiara tener que estar ahí.

El hombre volteo a ver a ambas mujeres en cuanto sintió su mirada. Karin se volvió a su asiento con un gesto de molestia, pero Alexa le sonrió.

Deimos no respondió, así que ella también volvió sobre su asiento. Unos minutos después se les indico que podían bajar y así lo hicieron.

Karin bajo los últimos escalones de un salto e inhalo fuertemente el aire a su alrededor. –Ah, todo está como lo recuerdo.- dijo ella sonriendo mirando alrededor. –Hogar dulce hogar.-

Alexa a su lado no parecía muy feliz. Y Deimos mucho menos.

Un hombre con bata blanca llego para recibirlos y darles la bienvenida.

-Bienvenidos capitanes de la muerte. Tenía mucho sin verlos por aquí.- dijo el hombre sonriente. –Tenemos todo preparado para que comiencen cuando ustedes nos lo indiquen.-

Los tres asintieron y comenzaron a caminar hacia la entrada de lo que parecía ser una base. El acabado gótico y las esculturas de demonios sosteniendo los pilares les daba la sensación de parecer que estaba a punto de entrar por las puertas hacia el infierno.

El hombre de bata introdujo un código en la cerradura y las puertas se abrieron.

Los cuatro entraron y notaron que lo primero era una sala de estar bastante lúgubre, no parecía que fuera muy común utilizar ese lugar, estaba sucio y viejo. Parecía estar, al igual que todo ahí, muerto.

-La decoración sigue como la recuerdo- comento Karin caminando por la estancia.

Los cuatro llegaron hasta el final de la habitación, donde había una puerta mucho más grande con barrotes, el hombre volvió a abrirla con otro código diferente y la puerta se abrió, dejando ver unas escaleras que descendían hacia la oscuridad.

Todos bajaron sin protestar. Al terminar de bajar las escaleras comenzaba un túnel lleno de luces, lo recorrieron, caminaron por varios minutos sin hacer ningún ruido.

Los tres capitanes miraban a su alrededor, recordando cómo habían hace mucho tiempo recorrido esas paredes, solo que en dirección contraria cuando apenas habían renacido. En ese tiempo, los tres estaban confundidos y temerosos, pero ahora se veían decididos y calmados, como si no hubiera nada que temer.

-La última vez que estuve aquí… estaba muerto.- dijo Deimos recordando como un destello el dolor que había sentido al ser transportado hacia aquel lugar.

Recordaba estar en un combate y algo había pasado, algo tenía que ver con una granada… toda la parte baja de su cabeza había sido desfigurada por la explosión y el fuego terriblemente y sentía como moría poco a poco, hasta que lo encontraron y lo llevaron a ese lugar, donde lo metieron a esa horrible cabina para inyectarle el químico. Su cabello negro se había vuelto blanco, y cuando finalmente renació, lo arrastraban de nuevo a la superficie.

-La ultima vez que estuve aquí… estaba tan ardiente.- Bromeo Karin

Cuando la nave exploto debido a la resistencia, ella estaba en el barco como un soldado más junto con Alexandra, solo recordaba ver como sus mejores amigos lograban escapar, traicionándolas. La nave las había envuelto en llamas, pero gracias a la intervención de Him y del químico, habían logrado sobrevivir. Pero pasaría un tiempo antes de que pudieran salir de aquel lugar junto con Deimos.

-No sabía que así te habías hecho la cicatriz- dijeron ambas mujeres mirando al hombre que tenían al lado.

-Después de que eso les pasó a ustedes… no supe como tomarlo. Cada misión que tenía, solo pensaba en ustedes y en lo mucho que deseaba vengarlas… Pero luego pasó esto… y las pude encontrar.-

Ambas mujeres miraron al hombre que tenían delante de él, su cabello y ojos habían cambiado de color, pero ellas, aun podían ver al verdadero Deimos, al hombre que en realidad ni siquiera se llamaba así.

-Sé que has sufrido mucho por nosotras…- dijo Alexandra tomando el mentón de Deimos, las cicatrices se sentían como pequeñas montañas en toda su piel –Lo siento.- le dijo ella abrazándolo.

Deimos se quedó sorprendido, pero le regreso al abrazo un segundo después, parecía estar sonriendo. Karin solo rodo los ojos y siguió caminando junto con el hombre, un segundo después Deimos y Alexa los alcanzaron.

-Comenzaremos con la creación de nuevos necróticos en cuando este todo instalado.- dijo Karin al hombre.

-A juzgar por el trabajo del saqueo de las tumbas y el despertar, yo diría que tardarían maso menos tres días en estar listos para que todo funcione como se planea.-

-Bien.- dijo Karin pensando en su trabajo. –Supongo que eso será tiempo suficiente para instalarnos aquí.-

Después de tanto caminar, comenzó a verse una luz hasta el final, cuando llegaron ahí los tres capitanes se quedaron estupefactos.

Había docenas de cabinas de las que se creaban a los capitanes de la muerte, más allá, había montones de cuerpos apilados en una enorme pila. Cuerpos que ya no servían, para volverlos necróticos, ya que la cantidad de químico destruía de manera demasiado acelerada los cuerpos que no aceptaban dicha sustancia.

Alexa tomo el brazo de Karin buscando protección, la cual hizo lo mismo con Deimos.

Los cuerpos estaban siendo incinerados en hornos gigantes. Pues devolverlos a sus tumbas era demasiado agotador, además de que no estaban seguros de quienes eran, solo saqueaban las tumbas, no necesitaban preguntar nombres, y mucho menos si no se sabía realmente a que tumba pertenecía.

El hombre de la bata sonrió.

-Bienvenidos a la necrópolis-

.

Boomer habia preparado todo para volar, y ahora todo estaba listo, incluso habian logrado esta vez comunicarse con una base de Him fingiendo ser un avion de mercadeo para asegurarse de no ser derribados. Cuando les dieron la orden de proceder. Boomer solto un suspiro, no le gustaba hablar con cualquiera que tuviera que ver con Him, pero a decir verdad, si lo pensaba bien realmente ya no habia nadie en ese mundo que no tuviera algo que ver con Him. Así que solo decicio relajarse, al menos ahora estaria tranquilo sin pensar que un enorme misil no volaria hasta ellos y los haria volar en pedasos en cualquier momento.

-¿No deberiamos esperarlos?.- pregunto Kuriko mirando por la ventana.

Boomer nego con la cabeza.

-Es su decicion Kuriko, hiciste lo que pudiste por ellos, pero no puedes decidir su vida.-

La muchacha miro a Boomer y luego a Butch, el cual entraba al avion calmado, se veia aliviado, de verdad debia odiar estar ahí. Kuriko decicio no decir nada que molestara a Butch y el hombre se sento a su lado dirigiendole una sonrisa.

-Mis heridas sanaron- dijo el mostrando su brazo con lo que parecia apenas un rasguño.

-Eso fue rapido.- dijo ella asombrada

-Si conoces las hiervas de campo no es gran problema hacerte un remedio para las heridas.- dijo el encogiendose de hombros.

Kuriko sonrio y miro de nuevo la ventana, su expresion cambio de nuevo a una apagada.

-Lastima que no pueden curar un corazon.- dijo Butch al aire, pero Kuriko lo escucho poniendose roja -Oh, no seas tonta, Kuriko. Vi como mirabas a Ken. Esa clase de cosas no se ocultan.

-Callate.- le dijo ella, dandole un codazo.

Butch rió un poco relajandose en su asiento.

Brick estaba afuera tomando una maleta con alimento suficiente para el camino, cuando Ken y Utonio aparecieron con maletas. El hombre se veia intranquilo, pero Ken estaba decidido, Brick podia notarlo en sus ojos.

-Iremos con ustedes.- dijo Ken mirando a Brick suplicante. -No puedo esconderme toda mi vida.-

Brick miro a los ojos a Ken por un segundo y despues sonrio.

-Deacuerdo, pero mas les vale que traigan mas comida, porque lo que traigo no sera suficiente para todos, en especial si esta a Butch ahi adentro-

-¡Traemos toda la que nos quedo!- dijo Ken entusiasmado comenzando a subir.

Utonio iba subiendo cuando Brick lo retuvo.

-Sin trucos Utonio.- le dijo al mayor con ojos llenos de advertencia.

Utonio miro a Ken entrar al avion. -Solo vengo aqui para cuidar a mi hijo. No hay nada mas que yo pueda o quiera hacer ahora.-

Despues de eso, Brick lo solto dejando que subiera al avion despues de el.

-Muy bien Boomer, volvamos a casa.-

.

Shoudren giro el cuadro del ángel y el demonio y entro por el pasillo, bajo las escaleras y llego hasta estar tan cerca de las rejas como podía sin que la mujer lo alcanzara con sus manos.

Pero ella estaba dándole la espalda, acostada, quizás dormida.

-¿Qué habrás hecho para estar aquí?- le preguntó a la mujer calmadamente, como si no quisiera despertarla.

-Nací maldita.- Le contesto ella girando para verlo.

Shoudren se sorprendió, ambos se quedaron mirando durante un rato, asombrados.

-¿vienes a castigarme?- pregunto la mujer incorporándose.

El sonido de cadenas se hizo presente mientras ella se movía. Además de los barrotes, tenía unas gruesas cadenas que cubrían sus manos.

-¿Por qué haría eso?-

La mujer se encogió de hombros abrazando sus rodillas.

-Him nunca me había traído a nadie aquí. Solo venia el desde que estoy aquí.-

-¿Him te hacía daño?-

La mujer miro hacia otro lado, no quería hablar de eso. Y Shoudren no la iba a presionar.

-¿Cuántos años tienes?- le pregunto el muchacho.

Ella miro las paredes que la rodeaban y se encogió de hombros. No tenía idea de cuantos años tenía, ni cuánto de ese tiempo había estado ahí.

-¿tienes un nombre?- La mujer bajo la cabeza. -¿no puedes decírmelo?- Ella negó.

-¿eres como yo?- la mujer no comprendió aquella pregunta, pero Shoudren extendió su mano herida, aun la herida seguía abierta, pero ya no sangraba, solo quedaba una mancha negra. –Una capitana de la muerte. ¿Controlas el químico negro?-

-¿Esas heridas? ¿Te las hizo tu compañero?-

Shoudren miro su mano y negó con la cabeza.

-Yo mismo la hice, para protegerlo. Pero cuando el vio la herida se puso fuera de control y mato a un capitán.- lo contaba con resentimiento –Le dije que yo estaba bien, pero él nunca escucha, siempre que estoy herido le pasa lo mismo.

La mujer sonrió, se acercó hasta los barrotes y tomo la mano de Shoudren un tanto temerosa. Como si no tuviera una noción de lo que era el contacto físico. Shoudren por alguna razón, no tenía miedo. Sino curiosidad.

-Cuando una persona está dispuesta a sacrificarse por otra, existe un amor tan puro, que no hay nada en la tierra que lo borre.- le dijo ella tomando con ambas manos la herida de Shoudren. El comenzó a sentir un calor en su palma –No te enojes con tu compañero, debe quererte mucho para hacer tremendo sacrificio por ti. Y tú a él, a pesar de lo mucho que quieres disimularlo.-

La mujer quito ambas manos y regreso a su lugar en el fondo de la celda. Shoudren miro su mano, estaba curada, sin siquiera una marca de que antes hubiera ahí una cicatriz. El muchacho estaba sin palabras. La mujer sonrió.

-¿Cómo hiciste eso?-

-Him hizo cosas conmigo…- dijo la muchacha mirando su celda –Muchas cosas…- sus ojos se ennegrecieron de repente como si recordara algo terrible. –Pero me dio habilidades. Aunque no puedo recordar nada de mi misma antes de que Him me convirtiera en esto.- la mujer miraba sus manos.

-¿No tienes ningún recuerdo? ¿Nada? Quien eras, tus amigos, tu familia…-

La mujer negó con la cabeza.

-Quizás sea lo mejor.- dijo ella sonriendo –Así es más fácil estar aquí abajo… Si recordara todo eso, los extrañaría muchísimo, y eso me haría aún más miserable.

Shoudren hizo una cara triste y ella se encogió de hombros sonriendo.

-Pero ahora te tengo a ti y a tu compañero. Así que ahora tengo con quien hablar.- dijo ella entusiasmada. Shoudren le sonrió diciéndole que tenía razón. -¿tú recuerdas cosas antes de convertirte en un capitán?-

El muchacho bajo la mirada.

-No mucho… Him me encontró cuando tenía como 5 años, yo casi morí en un fuego cruzado con mis padres, en ese tiempo aún no había forma de revivirnos, pero Him mantuvo mi cuerpo bien conservado hasta que fue posible que renaciera como un capitán. Claro que mi cuerpo creció mientras yo estaba en ese extraño tipo de coma. Tuve que tomar varios meses de terapia para recordar caminar y hablar. Pero Damian siempre estuvo conmigo, desde el primer día.

-Así que realmente no conoces otra cosa que no sea la guerra.-

Shoudren se encogió de hombros.

-Him me dio esta nueva oportunidad de vivir. Por su puesto que iba a tomarla. Y mi nombre se volvió Shoudren desde ese momento. Aun no recuerdo muchas cosas.

La mujer le sonrió, de verdad que parecía feliz de escuchar al muchacho hablar. Shoudren se puso de pie.

-Tengo que irme, pero mañana volveré ¿de acuerdo?-

La mujer asintió y Shoudren comenzó a subir escaleras, pero cuando iba por el segundo escalón, regreso.

-Si vamos a ser amigos creo que necesitamos un nombre mejor para ti que "arma número 1 de Him"-

La mujer se echó a reír.

-Sabes… No recuerdo muchas cosas, pero me pareces muy familiar.- Le dijo él, mientras la miraba a través de los barrotes. –Aunque quizás solo sea mi imaginación.- pensó encogiéndose de hombros. -¿segura que no puedes decir tu nombre?-

-Lo tengo prohibido. Lo siento Shoudren.-

-No hay problema, ya se me ocurrirá un nombre para ti, pero te advierto que soy malo para eso.- Le grito sonriendo y ella le devolvió la sonrisa, el muchacho volvió a subir. Y ella dejo de sonreír.

¡Hey aquí Powerdark!

Ya sé lo que me van a decir… ¿Por qué te tardas tanto? Pues porque estaba terminando mi semestre en la universidad, mi hermana quiere que la ayude con un evento muy importante y otras cosas que a nadie realmente le interesan. Pero no crean que nunca los he olvidado.

Ahora mismo tengo un terrible conflicto con esta historia. Resulta que tengo dos alternativas para esta historia y no se por cual de las dos irme. Se suponía que ya tenia planeada absolutamente TODA la historia. Pero perdi (como siempre, la muy tonta de mi) la libreta en la que tenia todo. Así que volvi a escribir lo que recordaba y comencé a irme en otra dirección sin darme cuenta.

Ahora bien, encontré la libreta que tenia perdida… Y ahora comparo ambas versiones de la historia y es diferente… Así que no se que hacer. Por lo que les pediré un favor: ¡Denme ideas! Quizas pueda lograr hacer algo con ambas versiones. Y es que ambas son propuestas muy buenas.

No les dire nada sobre las dos versiones, porque eso equivaldría a hacer un spoiler descomunal, y nadie quiere eso.

Quiero pedir disculpas también por tardarme tanto, pero quizás que ahora estoy de vacaciones pueda avanzar mas con esto. Creanme, nadie quiere seguir mas con esto que yo. Así que les pido su apoyo.

Muchas gracias a los que aun siguen mi historia, de verdad se aprecia. !Y les recuerdo que el concurso sigue en pie así que aun pueden anotarse si les interesa! Pueden revisar las reglas en el capitulo 3 a los interesados.

Eso es todo por ahora. Los quiero mucho. chao