¡Hey aqui powerdark!
Después de hace unos meses... Lo siento mucho, pero ahora me he vuelto una esclava. Pero en ningun momento dejo de pensar en esta historia y mucho menos en ustedes.
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Invasión
El largo regreso a casa parecía no tener fin. Una vez los dos Utonio entraron a su avión, todo se volvió silencio. Boomer y Brick estaban en la cabina piloteando, tan concentrados en todo lo que hacían que ni siquiera hablaban entre ellos. No quería errores como la última vez; El resto estaba en un ambiente tenso. Kuriko y Butch estaban sentados juntos, la muchacha se quedó dormida a mitad del vuelo y Butch cuidaba que no se golpeara contra el vidrio; Ken estaba unos asientos detrás hundido en sus pensamientos y su padre hasta el final, sin dejar de mirar a su hijo que seguía molesto con él.
Cuando finalmente llegaron, tuvieron que dar muchas explicaciones sobre porque un vehículo de guerra de más de cinco años había sido estacionado en el aeropuerto, la mayoría de los civiles habían entrado en pánico al ver aquello llegar. Pero Brick pudo zafarse del problema ya que tenía amigos en aquel lugar. Aun así se quedó para explicar las cosas, pero dejaron ir a los demás; Boomer acompaño a Kuriko hasta su casa y Butch llevo a los dos hombres a su casa.
–Tengo mucho sin ver a tus padres, Butch. – Decía Utonio mientras Butch abría la puerta de la casa.
–Y no lo harás. – Contesto el mencionado mientras entraba. –Ya no vivimos con nuestros padres desde hace unos años.
–Entonces ¿Qué haces para ganarte la vida? –Pregunto Ken entrando con sus maletas grandes y pesadas que arrastraba desde hace buen rato.
Cuando Butch encendió la luz, no tuvo que contestar aquella pregunta, el lugar lo hizo por sí mismo: Había un mapa mundial gigante a lo largo de toda una pared, en él había tachuelas de diferentes colores encajadas en diferentes puntos, algunos tenían además fotografías (carteles) en los que se decía con letras grandes y rojas "SE BUSCA" y debajo de eso una cantidad de dinero; Si dirigía su mirada al fondo de la pared bajo las escaleras había una pared llena hasta el tope de armas de todos tipos y tamaños que asombraron a Ken.
Butch se apresuró hasta ese lugar al escuchar a Ken exclamar algo sobre ello, dejo las armas que llevaba encima mientras murmuraba entre dientes quien había sido el idiota que dejo aquello al descubierto, coloco una combinación en el costado de la pared y las armas se guardaron, la pared dio un giro rápido y en silencio apareciendo un tapiz rojo en la pared.
–Deben estar cansados, así que seré breve. –dijo Butch subiendo las escaleras, lo acompañaron al segundo piso y Butch abrió una de las tantas puertas, y también la contigua. –Son habitaciones para invitados, no solemos recibir muchas visitas, así que quizás estén un poco sucias, pero podrán limpiarse mañana, hay un baño al final del pasillo. – Butch se veía apresurado. –Ahora yo me iré, nos vemos mañana.-
Hizo un ademan con la mano y bajo las escaleras. Tomaba su chamarra cuando Boomer apareció en la puerta, al igual que su hermano, se veía cansado, el rubio miro al moreno curioso.
– ¿A dónde vas?-
–Afuera- Contesto con obviedad Butch, cosa que Boomer odiaba y Butch la sabia. El menor dirigió una mirada de fastidio a su hermano, éste rio al mirar eso. –Iré con Robin.-
Robin era una chica que Butch había conocido hace poco, habían tenido "algo" por un tiempo, pero él siempre decía que solo la usaba para tener sexo. Lo cual era verdad, pero Boomer siempre se preocupaba por su hermano.
–Es muy tarde-
–Le mande un mensaje, ella dijo que estaba bien siempre que no me quede a dormir. Ella y su novio irán a desayudar o algo.-
–Eres patético-
–No, tú si lo eres.- Butch tomo sus llaves. –No puedes culparme porque rechazas a todas las chicas que se te acercan Boomer, si prefieres tu mano no es mi problema. Aunque quizás por eso que sigues siendo virgen.-
Boomer enrojeció a morir y trato de excusarse.
-Yo no soy…-
Pero Butch no lo dejo terminar, hizo un puño con su mano, subió y bajo la mano un par de veces haciendo una seña obscena y se fue cerrando la puerta.
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Tyler se puso de pie a media noche, comenzó a caminar descalzo sobre el piso frio. Lo bueno de ser un capitán es que las sensaciones eran más débiles, antes de eso él no hubiera podido avanzar sin estar saltando por el frio del suelo, pero ahora no era realmente importante, abrió su puerta de la habitación para luego salir de ella. El pasillo estaba oscuro, pues las luces se apagaban temprano en aquel lugar. Siguió avanzando, sintiendo la necesidad de avanzar, como si algo lo estuviera llamando.
Una imagen voló por su mente, la imagen de una pequeña niña rubia que corría por los pasillos riendo.
–Oye espera- gritó él apresurándose para alcanzarla por los pasillos, pero la niña iba muy apresurada, incluso para él, parecía difícil alcanzarla. Escucho una risa a su espalda y se volteó, la niña ahora estaba detrás de una de las puertas. – ¡No puedes estar ahí!- le advirtió preocupado, abrió la puerta, pero esta vez la niña no huyó, se quedó ahí de pie.
Tyler se arrodillo para estar a su altura y verla a los ojos, unos ojos azules muy hermosos, ese color, Tyler lo conocía.
-¡Tyler!-
Con ese grito, la niña desapareció de la nada, como una nube de humo. Una ilusión. Miro a todos lados y reconoció a Nirvana, la cual lo miraba preocupada junto con el otro hombre.
-¿Qué?- preguntó Tyler y volvió a mirar por todos lados.
-¿Por qué entraste a la cabina del arma?- preguntó el hombre junto a Nirvana, parecía tan asustado que le daba la impresión de que le daría un ataque. -¿Qué era lo que pretendías? ¡Todos pudimos haber muerto!-
-Pero…- trataba de encontrar las palabras el etéreo hombre. –Pero estaba aquí… Lo juro-
Nirvana miro a su compañero, tan confundido y al parecer asustado, que eso le ponía nerviosa a ella también.
-¿Quién estaba aquí Tyler?-
Tyler miro a su alrededor, estaba la alarma de seguridad cuando entro a la cabina del arma, por eso ellos habían llegado, pero eso supieron dónde estaba. Miro al arma, tan inmóvil como siempre dentro de aquel líquido verdoso y sus firmes ojos cerrados, pero algo en ella había cambiado, su rostro era igual al de un Ángel severo con sus labios sellados en línea recta. Era eso, eso había cambiado, sus labios ya no eran una línea recta. Ahora había una ligera curva en ellos, algo imperceptible, pero Tyler se había dado cuenta. Ahora mismo, el arma sonreía.
Volvió la mirada a Nirvana, la cual seguía preocupada al ver aquella expresión de confusión y miedo que Tyler mostraba, no era algo común en él.
-Tyler.- Lo nombro de nuevo. – ¿Había alguien más contigo? ¿Un intruso? ¿Trataron de hacerle algo al arma? ¿Por eso entraste así?-
-No… No, yo… No, nada de eso. Pero juro que la vi.- Tyler no se explicaba que había pasado, estaba asustado.
-¿Qué viste?-
Tyler miro a Nirvana a los ojos antes de contestar.
-Vi a mi hermana menor.-
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-Mi señor- Saludaron todos los que estaban en la sala mientras Him entraba.
Era un cuarto de control, lleno de computadoras y maquinas que estaba localizando el movimiento de las tropas que Him había mandado. Un capitán que estaba en la sala fue hasta él y lo saludo.
-¿Cómo están las cosas?- pregunto Him mirando alrededor y las distintas pantallas
-Señor, los capitanes que mando al cuidado de la segunda arma han llegado, pero hubo un problema con ella. Al parecer uno de los capitanes por poco activa el arma antes de tiempo
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Ken se levantó con el olor a hotcakes recién hechos, se puso de pie de golpe e inmediatamente se llevó la mano al suelo, comprobando su pulso. Todo estaba en orden, no estaba muerto, lo que significaba que los hotcakes eran reales. Salió de su habitación animadamente y bajo las escaleras, a pesar de que él no conocía el interior de la casa más el corto tramo que Butch le había mostrado de la entrada a su habitación, si supo guiarse por el olfato hasta la cocina, donde había escena que Ken no sabía describir muy graciosa o muy aterradora:
Roxy y Dany, ambas con delantales y espátulas en las manos sonreían. Jess, Boro y los trillizos miraban cuidadosamente una enorme montaña de panqueques recién horneados como si se tratara de una bomba que debían desactivar.
-Buenos días.- Saludo el muchacho sentándose al lado de Boro, al cual reconoció gracias a su cabello negro e interesantes ojos rojos.
Boro, al igual que los hermanos era mayor y con músculos, pero seguía pareciendo un tanto delgado, recordó que hubo un tiempo en el que las personas creían que él era el cuarto hermano Rowdy.
Cuando Ken se sentó, todos le sonrieron y saludaron, para luego volver la mirada a los hotcakes.
-No van a explotar ¿verdad?- Preguntó Ken tomando su plato y ocultando su rostro temerosamente.
-Si lo hiciera, ese plato solo te estallaría en la cara. Pero no, eso casi nunca nos pasa.- Dijo Jess tranquila sin despegar su mirada de los hotcakes.
Boro miro al chico y después la torre de hotcakes.
-Lo que estas presenciando es conocido como "la ruleta de hotcakes"- Le explico Boro .-¿conoces el juego de la ruleta rusa?-
Ken asintió.
-Se trata de poner una bala en un revolver y halas el gatillo apuntándote a ti mismo.-
Boro asintió complacido de que lo conociera.
-Bueno, esto es algo parecido… Roxy, ella no se le da nada bien la cocina, una vez algo de su comida hizo que a Brick lo internaran en el hospital.- El mencionado se estremeció, pero le sonrió a Roxy tiernamente. –Dany en cambio es muy buena cocinera. Una vez al mesa ellas dos cocinan hotcakes y los acomodan como ahora, nosotros los comemos, no importa cual hotcakes elijas, debes comértelo todo una vez lo hayas tocado.
Ken miro a todos los presentes como si fueran locos.
-¿Por qué hacen esto?-
-Porque es divertido- dijeron todos como si fuera una obviedad
Realmente debían estar perturbados por tanto tiempo en la guerra… Y aún más siendo caza recompensas. Pero ya no lo resistía, tenía hambre y eso olía delicioso. Extendió su mano, tomo el primer hotcakes de la pila y le dio la primer mordida, tenía tanta hambre que ni siquiera lo saboreo, pero la segunda mordida sí que la sintió. Sabia asqueroso, casi de inmediato lo escupió.
Los trillizos no tardaron en soltar carcajadas al mirar la cara de Ken, el cual tomaba agua para tratar de pasar el sabor, pero no lo conseguía.
Mientras se reían Brick recibió una llamada, que contesto tratando de sonar lo más tranquilo posible, pero eso era tan difícil teniendo enfrente la cara de Ken a punto de vomitar.
-Hola- dijo Brick limpiándose una lágrima de la risa.
-Hola, ¿Brick Rowdy? Habla Amanda Rogers, secretaria del estado. Llamo para la confirmación de la medida de seguridad 9-B3 el día de hoy.-
-Por supuesto.- dijo Brick volviéndose más serio. Ignorando por completo a Ken ahora. –Mi equipo estará ahí en una hora.-
-Excelente. Gracias.-
La llamada se cortó después de eso y Brick descubrió a todos mirándolo.
-Era por el trabajo de hoy. Sera mejor que terminemos esto de una vez.-
Todos asintieron y comieron de la montaña terminándose la pila. Nadie más devolvió el alimento, ni siquiera hicieron gestos de disgusto. Al parecer solo había un mal hotcakes.
-Hora de trabajar.- dijo Boomer poniéndose de pie.
Todos se dirigieron a la entrada, sacaron varias armas y alistaban todo. Comunicadores de audífono, sensores, esposas e incluso dardos tranquilizantes, no tomaban nada hasta que lo revisaban al menos tres veces.
Entonces Ken noto que todos estaban vestidos de trajes formales, saco, pantalón y zapatos, Todo muy elegante. Todos estaban listos al parecer. Estaban tan concentrados que ignoraban casi por completo a Ken.
El joven muchacho parecía en cierta forma emocionado al ver como todos los adultos tomaban sus cosas listos para cualquier improvisto. Ken parecía feliz de verlos preparándose, era como si la esperanza, por la cual se había tomado tantas molestias en hacer que fueran para encontrarlo, resurgía en el igual que una llamarada. Fue tal su emoción sin pensarlo bien, que tomo una de las armas casi sin darse cuenta.
-¡Quieto ahí!- Dijo Butch apresurándose a quitarle el arma. -¿Qué crees que haces?-
-Am…- Ken se vio a sí mismo y luego a los demás. Estaba un tanto avergonzado. -¡Quiero ayudar!-
-oh, No. Para nada.- dijo Brick ocultando de nuevo las armas. –No vas a hacer absolutamente nada estúpido como eso.-
Ken miro a Brick consternado y sus manos se volvieron puños.
-¡¿Y porque no?!- Grito furioso mirando al pelirrojo. –Cuando estabas en el ejército tenías mi edad. Lo que sea que vayan a hacer yo quiero ayuí…-
-¡No!- lo interrumpió Brick severamente. -¿Estas escuchando lo que dices? Esto no es un juego. Gente real podría morir. Tú podrías morir. No vamos a ir a jugar a la guerra, esto es importante Ken. Eres solo un niño.
-¡Tú tenías mi edad cuando…!-
-¡Cuando perdí todo lo que tenía!- Grito ferozmente y todo se quedó en silencio.
Nadie se atrevió a hacer ningún ruido. Hasta que Roxy pareció ser la primera en reaccionar.
-Iremos adelantándonos.- Dijo la mujer tomando a Jess y Dany de los brazos. –Por favor no tarden mucho.
Boro también las siguió, saliendo de la casa. Quedando solo los hermanos y Ken.
Brick pasó su mano por su rostro frustrado. Ken miraba el suelo.
-Yo creía que… que lo habían olvidado.- murmuro el chico.
-¿olvidado?- repitió Boomer con ironía en la voz. Una carcajada se escapó de su garganta, pero no era una risa feliz, sino más bien amarga.
-Nunca lo hemos olvidado Ken.- dijo con pesar Butch buscando la palabras adecuadas. –No hay un día que pase que no pensemos en… eso.-
Brick se acercó hasta el muchacho y se puso a su altura.
-Ken… ¿sabes qué día es hoy?-
El muchacho no pareció comprender la pregunta, hasta que de la nada todo pareció claro.
-Hoy es… el aniversario del día que la Guerra contra Him seso por la rendición de la resistencia.-
Brick asintió.
-Por lo tanto es el día de las firmas del tratado de paz. No es un lugar para jugar, y nada por el estilo. Los representantes de los países neutrales estarán en ese lugar para firmar los tratados de paz. ¿Sabes lo que eso significa?-
-Que Him gano…
-No.- hablo Boomer poniéndose en la misma posición que Brick para hablar con el menor. –Significa que ya no hay porque pelear, no más guerra, no más peleas, no más muertes. Eso es lo que significa. Ya no tenemos que sentirnos inseguros, ya no tienes que temer. Lo que quiere decir, que ya no necesitas usar esto.-
Boomer señalo el arma que le habían quitado.
-Hay paz… Quizás nunca como nos la imaginamos, pero la hay. Y mientras eso exista, no hay razón para que otro niño tome un arma, ¿Qué tan desesperado debe estar el mundo para reclutar niños?-
Ken miro a los tres hermanos. Los tres lo miraban con una especie de sonrisa que lo estaba haciendo sentir confundido, entendía a que se referían, pero eso no quería decir que no dejara de sentirse extraño. Era cierto que a falta de hombres, habían reclutado niños en la guerra, pero eso nunca había sido extraña para él, porque jamás pensó en lo realmente mal que estaba eso.
Claro que los tres ya no eran niños, pero sin duda la guerra les había dejado sus secuelas a los Rowdy, miro la fea cicatriz de Brick en su mejilla. Una horrida marca de guerra. No había razón para sentirse orgulloso de hecho. Ken finalmente entendía.
-Lo lamento…- dijo el muchacho, lo decía de verdad. –Nunca quise que ustedes se preocuparan por mí, no de esa manera.
-No hay problema, Ken.- Dijeron los tres. –Aun nos importas.
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-Es precipitado…- decía una voz desde la cabeza de Him, era como sentir la presencia de alguien en el mismo cuarto.
-Si sigue así solo va a terminar arruinando todo.-
-Silencio…- dijo Him con voz de fastidio dando vueltas en la habitación. –Trato de pensar.-
-Al hablar con nosotros eso haces .- le dijo otra de las voces.
-Pero no quiero hablar con ustedes, desaparezcan.-
Him hizo un movimiento con su mano como si disipara humo, tratando de disipar las voces.
-Antes era divertido hablar contigo.- se quejó una voz. Pero fue la última vez que las escucho
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-Muy bien Ken- Le decía Brick mientras caminaban dentro del parlamento donde se llevarían a cabo la renovación de los tratados de paz. –Puedes estar con nosotros como un apoyo, pero solo harás lo que yo diga y si desobedeces cualquiera de mis órdenes estas fuera.-
Cuando entraron, pese a que aún faltaban horas para que diera iniciado la ceremonia, se vieron rodeados casi por completo de docenas de personas, desde congresistas y representantes de diversos partidos a través del mundo, hasta reporteros. Eso sin mencionar a los escuadrones de seguridad que parecían rodear a la multitud, vigilantes como estatuas inmutables.
-No hay segundas oportunidades aquí.- Le seguía hablando Brick. -¿entiendes?-
Ken asintió mientras trataba de seguirlo sin perderse entre la multitud. De alguna forma consiguió llegar hasta las puertas donde estaban siendo revisados Brick y los demás. Ken fue hasta ellos paro antes de poder alcanzarlos choco contra un hombre.
-Lo siento…- estaba disculpándose Ken, hasta que se dio cuenta de que era uno de los capitanes de la muerte de Him, el cual lo estaba mirando con mala cara y esos inquietantes ojos que hicieron estremecer al muchacho, Ken se había quedado callado al verlo.
-¡He tú! No deberías estar aquí niño.- El hombre extendió su mano con intenciones de sacar Ken de ese lugar, pero de la nada, como si hubieran aparecido en un segundo, todos sus amigos rodeaban a Ken mirando al capitán con seriedad, el menor miraba todo paralizado del susto por tener a uno de esos monstruos frente suyo.
Lo que más le sorprendió fue ver como Butch sostenía la mano de uno de ellos aplicando presión al capitán.
-Te pedimos disculpas.- Dijo Boomer serio poniéndose frente al capitán. –El muchacho es nuevo, pero viene con nosotros. Si tienes algún problema con el trátalo conmigo o mis hermanos.-
El capitán paseo la vista por cada uno de los que rodeaban a Ken, hasta quedarse en Butch, quien seguía apretando su mano con una fuerza que bien podía compararse con la de un capitán.
-Si es así.- dijo soltándose del agarre de Butch. –Cuídenlo mejor, no es un lugar para jugar.-
-Eso lo sabemos bien, sigue con tus asuntos y nosotros haremos lo mismo.- Le dijo Brick sonriendo, pero sus ojos eran una clara advertencia.
Aunque el capitán no pareció inmutarse, soltó una risa por lo bajo.
-Me habían dicho que los Rowdy ahora eran caza recompensas, pero jamás lo había creído hasta ahora.-
Al escuchar aquello todos quedaron callados.
-¿Quién te lo dijo?- pregunto Roxy aturdida.
-¿No lo saben?- el capitán parecía divertido. –Him sabe que están vivos, ciertamente siguen vivos porque él así decidió hace mucho, aunque nunca supimos porque Him era tan considerado con unos traidores como ustedes, sin duda debe tenerles algo de afecto.- Nadie se atrevió a hablar.
Brick parecía procesar todo en su cabeza. –Bueno, supongo que ya todo será revelado…-
El capitán se alejó de ellos dejando a todos con interrogantes.
-Basta de juegos. Ken tú te quedaras conmigo, los demás ya saben que hacer.-
Al Brick decir aquello todos asintieron y se marcharon.
Ken acompaño a Brick hasta una sala especial, donde estaba un grupo de personas, una mujer se acercó a ellos, la cual llevaba un traje formal y los miraba con seriedad.
-Señor Rowdy.- dijo la mujer.
-Amanda- contesto Brick a modo de saludo. –Mi equipo está preparado y listo, igual que las últimas veces.-
La mujer no le agradeció ni nada parecido, solo miro a Ken.
-¿Quién es este muchacho?-
-Es un amigo, está viviendo en nuestra casa por ciertas… circunstancias.-
La mujer se le quedo mirando.
-Y está aquí porque…-
-Porque necesitaba una mano extra para cuidar al señor Hallows. El trabajo de Ken será ser el asistente del representante mientras estemos aquí. Se lo mucho que usted trabaja, pensé que estaría bien echarle una mano.
Ken se quedó fascinado por la gran capacidad de Brick para mentir, tanto que se preguntaba si se le había ocurrido en el momento o pensó que decir a lo largo del camino hacia allá. Pues estaba seguro de que Brick había sido el primero en decir que no iría hace menos de una hora. Pero dejando eso de lado, también se impresiono de que ahora sería el asistente temporal del representante Hallows, sabia apenas nada de él, pero si tenía el conocimiento de que era quien firmaba los tratados de paz con Him representando el país neutral en el que se encontraban justamente.
-Oh, Brick. Muchas gracias. Es usted siempre tan atento.- La mujer pareció enrojecer un momento antes de volver a su compostura habitual. –Entonces acompáñame joven…
-Richard- Dijo Brick. –Su nombre es Richard Gama.- Brick miro a Ken con cautela.
El muchacho entendió de inmediato que no podía usar su nombre real, y era algo bastante sensato. ¿Quién querría escuchar el nombre Utonio en un tratado de paz?
-Señor Gama, acompáñenos para presentarle al señor Hallows y comenzar a trabajar-
Ken asintió y todos caminaron hasta una habitación donde solo se encontraba un hombre de unos veintisiete años revisando unos documentos.
-Señor Hallows- llamo la mujer y el hombre levanto la vista –Brick y su equipo han llegado.
El señor Hallows era atractivo y se veía bastante joven. Sin duda Ken no se lo había imaginado de esa forma, el imaginaba más a un hombre viejo y bastante serio, pero el señor Hallows al verlos sonrió amigablemente. Su cabello era marrón, pero sus ojos eran negros.
-¡Brick!- sonrió el hombre al ver al pelirrojo
El cual también sonrió.
-Hola Kori.- saludo Brick.
-¿el señor Hallows se llama Kori?- pregunto Ken mirando extrañado a Brick
-Señor Hallows suele sonar más formal.- explico el hombre sonriendo. -¿Tú quién eres?- pregunto Kori.
-Mi nombre es Richard.- dijo Ken, trataba de recordar el apellido que Brick le había inventado, pero ya no lo recordaba. –Seré su asistente mientras Brick lo cuide.-
-Siempre tan cuidadoso, Brick.- comento Kori sonriendo.
-Es mi trabajo.- dijo encogiéndose de hombros. –Prefiero ser así, ya lo sabes.-
-Sí, no me lo recuerdes…-
Ken miraba al señor Hallows y después a Brick. Ambos se veían animados hablando tan amenamente. Que era difícil pensar que solo se trataba de trabajo, parecían conocerse.
-¿Por qué el señor Hallows y Brick se tutean?- pregunto Ken en voz alta.
Amanda, quien estaba a su lado lo miro y sonrió.
-¿No lo sabes?- cuestiono la mujer –Ellos son viejos amigos, estuvieron juntos en algunas misiones durante la guerra.-
Ken miro al hombre, pero no lo recordaba. Estaba seguro de que no lo había visto en los registros de la resistencia, pero claro, era obvio que no iba a recordar a todos los soldados que estaban.
-Señor Hallows, me informan que la ceremonia dará comienzo pronto- dijo Amanda interrumpiéndolos.
Brick y Kori dejaron las bromas y chistes personales y se tornaron serios de la nada.
-Bueno, a trabajar.- dijeron todos.
El señor Hallows se puso de pie y fue cuando Ken pudo ver de dónde Brick lo conocía, el hombre tenía tatuado en la muñeca izquierda un fénix rojo ardiendo. Ken se quedó atónito al mirarlo. El señor Hallows noto la mirada de Ken y se apresuró a cubrir el tatuaje con su saco negro.
Kori le sonrió a Ken.
-No es un secreto que yo también era un soldado. Pero no es un tema que sea agradable tratar en una reunión como esta. Tratemos de ser discretos con esto ¿sí?-
Ken miro a Brick, el cual lo miraba esperando una reacción de su parte. El muchacho se limitó a asentir con la cabeza lo que hizo sonreír al señor Hallows.
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-Todos están listos.- dijo una voz a través del radio de Butch.
Él siempre estaba en la planta alta. Esa era su posición, estaba ahí junto con Boomer vigilando, pero no solo estaban ellos dos. Desde ahí se podía ver a todos en el tratado de paz. Estaba la mesa en media luna donde los representantes se sentaban, los guardias de cada uno de los representantes al lado de la silla de pie mirando atentos y cautelosos. Desde ahí podían ver a Brick al lado del señor Hallows. Más allá se encontraban las sillas para los testigos e invitados, así como para los reporteros que estaban registrando todo.
-¿estás bien?- pregunto Boomer mirando como su hermano golpeaba la protección de mármol distraído.
-Sí, no es nada.- dijo Butch mirando hacia otro lado.
Ciertamente odiaba estar ahí. Había muchos rostros conocidos para el que ahora habían cambiado su cabello y ojos, pero seguían siendo soldados que Butch había conocido en el ejército de Him.
-Entonces deja de golpear esa cosa.- le recomendó Boomer
Butch miro sus nudillos, estaban ligeramente rojos. Siempre hacia esas cosas cuando estaba molesto o nervioso y siempre era Boomer quien se daba cuenta y lo regañaba.
La puerta detrás de ellos se abrió y rápidamente se giraron ambos para ver quién era.
Dos capitanes de Him entraron y Butch se quedó atónito al ver quiénes eran.
-¿Snake?- llamo a la mujer que tenía un portafolio y miraba seria a Butch.
-¿Butch Matsubara?- pregunto la mujer reconociéndolo.
Boomer miro de golpe a Butch, el cual pareció temblar ante aquel nombre. El moreno tenía años sin que nadie lo llamara así.
-Te creía muerto.- dijo la mujer fríamente. –Bueno, supongo que no importa.- murmuro y comenzó a caminar hacia el otro lado de la protección junto con su compañero.
Butch no pudo decir o hacer nada y solo pudo poner su mano en su rostro. Boomer podía ver claramente como temblaba.
-Butch…- le llamo Boomer mirando preocupado a su hermano.
-Rowdy…- dijo Butch respirando agitado. –Ese es mi nombre… Butch Rowdy, Butch Rowdy, Butch Rowdy, Butch Rowdy…-
Boomer tomo el hombro de su hermano, el cual lo volteo a ver entre los dedos de su mano se podía ver que tenía las pupilas dilatadas.
-Si… Ese es tu nombre.- le dijo y Butch sonrió.
Esa sonrisa que los tres solían mostrar cuando todo se estaba desmoronando. Boomer se preocupó aún más.
-Sal de aquí.- le dijo Boomer. –Llamare a Boro para que te cubra-
Butch negó con la cabeza y miro hacia la planta baja, donde la ceremonia estaba por dar inicio.
-Si ella está aquí, significa que él va a llegar pronto.- dijo Butch serio, pareció estar más controlado ahora.
-Pero…-
-Boomer.- lo interrumpió Butch mirándolo con una sonrisa. –Voy a estar bien.- le garantizo.
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Cuando el representante de Him entro en la sala, todo se llenó de murmullos, comenzó a caminar tranquilamente por la sala hasta la mesa como si se tratara de un paseo tranquilo, a ambos lados de él había capitanes de la muerte mirando con arrogancia a todos. Al llegar a la mesa el señor Hallows al igual que todos los demás se pusieron de pie dándole la bienvenida.
-Señor Jojo.- dijo Kori.
Butch al ver de quien se trataba se quedó pasmado.
-Se nos dijo que usted seria en esta ocasión quien viniera en representación de su líder, el señor Him. ¿Qué le paso al señor Fuzzy?-
-El señor Fuzzy fue relevado de su puesto. Y es todo lo que se tiene que decir.
-¿Fuzzy murió?- hablo Butch en un murmullo que solo los que estaban en planta alta escucharon.
-No dijo que muriera.- le dijo Boomer. Pero entonces Butch volteo a ver a Boomer como si hubiera dicho una tontería. Estaban hablando de Him. -¿lo conocías?-
-Me entreno durante un tiempo…-
-Fuzzy firmo los tratados en representación de Him durante los últimos tres años. Pero fue cambiado por Mojo cuando Fuzzy se reúso a utilizar los químicos negros en su cuerpo. Him aun así lo utilizo, y lo forzó a inyectar los químicos, pero murió…-
Butch miro a Snake, quien le estaba diciendo todo eso con una mirada fría.
-Pensé que no a todos los forzaban a usar eso.- hablo Butch.
Snake sonrió.
-Supongo que no… algunos lo hacemos voluntariamente.-
Mojo le extendió unos documentos a Kori.
-¿Qué es esto?-
-Es el nuevo tratado que el amo Him ha escrito personalmente. Si cumplen estas demandas, no pasara nada malo.
Todo el auditorio se lleno de escándalos. Kori tomo el documento y procedio a leerlo.
-Pero esto… Esto es imposible. Le entregaríamos todo. ¿Cómo pretende que podamos hacer esto?-
-Este documento pide que entregen la mitad de sus tierras y que cada hombre y mujer a partir de los dieciocho años acceda a la retención del quimico negro en su cuerpo. En caso de reusarse, se le conciderara un rebelde y por lo tanto. Un traidor.-
Los capitanes que estaban al lado de Mojo pusieron dos portafolios en la mesa. Y los abrieron al mismo tiempo. Uno de esos portafolios traía una bomba la otra jeringas y quimico negro en frascos.
-Si se niegan todos en este lugar morirán-
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Y eso es todo por ahora. Gracias a todos los que aun me siguen. Sus reviews me ayudan mucho a seguir con esto.
