¡Hey aqui Powerdark!

Algunos me han preguntado cada cuando se actualiza mi historia y para ser honesta con ustedes, no tengo forma de contestar. Trato de ser constante, pero hay muchas cosas que me lo impiden, a pesar de eso, nunca dejo de pensar en esta historia. Se que les molesta que no sea cada semana o algo parecido, pero creanme que hago lo mejor que puedo, incluso he conseguido converncer a mi mejor amiga y compañera que sea mi Beta-reader para que pueda ayudarme a ser mas constante. Y creanme, estoy inmensamente agradecida y se que ustedes tambien lo estaran, pues no pienso dejar esto al aire nunca más. Quiero contar esta historia y quiero que ustedes la disfruten tanto como puedan. Es por eso que hay muchas sorpresas en este capitulo para todos los que me leen (si es que aun hay alguien por ahi).

Y si es así haganse presentes, me animan mucho sus comentarios, no importa que tan pequeños o laaargos sean. Sin mas que agregar, disfrutenlo.


El despertar

Brick estaba sentado en la mesa del comedor junto con todos los demás, excepto Butch y Boomer, puesto que Butch se había quedado a vigilar a las capitanas de la muerte que habían sido sedadas y encadenadas, mientras que Boomer en cambio, estaba aún inconsciente. Lo habían llevado a su habitación y lo primero que hicieron fue hacerle un estudio completo en la sangre; completamente exhaustivo, sin dejar nada a la suerte. No podían tomar ningún riesgo. Eso les había dicho Brick, el cual parecía al borde de la histeria junto con Butch.

Pero no había nada, su sangre estaba limpia de químico, la chica que se lo había quitado dijo la verdad. Aun así ya era tarde para liberarlas, y justo en ese momento no era lo adecuado pensar en eso. Tenían algo mucho más urgente que tratar: El arma que Utonio había llevado para acabar con los capitanes.

Todos miraban interrogantes a Utonio. El cual esperaba pacientemente su interrogatorio. Aunque nadie parecía querer pronunciar palabra, en ese tipo de situaciones, siempre eran los hermanos los primeros en hablar. El ambiente tenso se extendía a cada segundo.

— ¿Desde cuándo tienes esa arma? —fue lo primero que Brick preguntó.

Ken miró a su padre, estaban uno al lado del otro, pero Ken sentía miedo; miedo de que Brick decidiera echarlos a ambos a la calle y obligarlos a deshacerse de esa cosa que tenían, apenas era su primer día en aquel lugar y ya había estallado un golpe de estado, nunca lo creyó posible, pero parecía que deseaba volver a su guarida en la selva donde parecía estarían más seguros.

—Estuve investigando junto con mi hijo durante tres años, y sólo conseguí hacer este prototipo con los pocos materiales que tuve a mi alcance. Descubrí que ya que ambos químicos se repelen esto genera que haya una reacción violenta una vez que estos dos entran en contacto. Es por eso que cuando los disparamos a los capitanes de la muerte, estos acabaron muertos, ya que son personas que tienen cantidades descomunales de químico dentro de sus cuerpos.

—Conseguiste una forma de matarlos —afirmó Brick comprendiendo rápidamente, aunque era de esperarse de él.

Utonio asintió avergonzadamente.

—Lamentablemente ese no era el objetivo del arma, ni de la investigación.

Todos se miraron desconcertados por un segundo, Roxy fue la siguiente en atreverse a hablar.

— ¿Entonces cuál era el objetivo? —preguntó.

Utonio soltó un suspiro.

—Revertir los efectos para revivir a una persona sin que esta esté bajo el control de Him.

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Cuando el arma dos despertó, mantuvo la cabeza baja pero miró a su alrededor trato de ponerse de pie, pero cadenas mantenían sus pies y manos aferradas contra el suelo, no podía moverse mucho. Frente a ella había barrotes.

—Genial. Ahora sé cómo se siente…

—Al fin despiertas —habló una voz masculina que la hizo callar enseguida.

Butch estaba del otro lado de los barrotes, sentado en una silla de brazos cruzados. Ambos guardaron silencio durante un momento, y la muchacha pudo notar que no era la única en la celda, sino que Nirvana estaba ahí también, pero ella seguía herida e inconsciente.

—Déjame ir —dijo la muchacha tratando de ponerse de pie, pero solo conseguía hacer ruido con las cadenas.

El hombre se le quedo mirando y soltó un bostezo, ya se esperaba esa clase de reacción en cuanto cualquiera de las dos despertara.

—No.

La muchacha siguió luchando con las cadenas hasta que se hizo daño en las extremidades, comenzando a sangrar.

—Deja de hacer eso.

Pero la chica no paraba, Butch podía ver como sus muñecas sangraban hasta el punto que comenzó a preocuparse. El hombre entró a la celda y la tomó por los hombros.

—¡Ya basta! —gritó dándole una bofetada, lo que causó que su capucha callera hacia atrás mostrando su cabello rubio y ojos azules.

La muchacha parecía haber quedado estética por el golpe, pero Butch, al ver su rostro, estaba en shock, tan pálido que parecía haber visto un fantasma, y de hecho lo estaba viendo. Veía el rostro de su compañera de hace más de cinco años en la resistencia.

Veía a Miyako.

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— ¿Dices que revivir a alguien con sus memorias intactas es posible?; ¿sin que Him o alguien más lo controle?

Utonio se encogió de hombros.

—Digo que hay una posibilidad. Mucha gente dejó la resistencia porque después de que Him descubrió como revivir a los muertos, utilizó eso en nuestra contra; profanando tumbas de seres que conocíamos haciéndolos sus esclavos. Regresaban sin sus recuerdos, sólo una marioneta que Him podía controlar. Him entró en lo más profundo de la mente de esa gente, teniendo que pelear contra sus propios familiares.

—Eso nunca fue algo nuevo para Him… —murmuró Brick para sí mismo, recordando como él y sus hermanos llegaron a ser enemigos hace tantos años.

—Pero consiguió hacerlo aún más personal.

Seguían discutiendo cuando Butch entró en la habitación, todos se le quedaron viendo, estaba pálido y sus manos temblaban.

— ¿Dón… Dónde tenemos el alcohol?

Butch no miró a nadie mientras decía esas cosas, no podía ver a nadie a la cara.

—Donde siempre —dijo Jess señalando el estante—. ¿Estás bien?

—No se ve nada bien —reconoció Boro.

Butch fue hasta la cantina que tenían en la cocina y todos lo siguieron con la mirada, como abría una de las botellas de tequila y comenzaba a beber directamente de la botella.

Cuando despegó sus labios de la botella soltó un quejido desde lo más profundo de la garganta y miró la botella, eso hizo que le recobrara el color en la cara, fue directamente hasta Brick y se puso a su lado.

—Tenemos un problema. No, no es un problema, es la madre de los problemas. No, ni siquiera se le acerca, no sé qué tenemos ahí abajo en el sótano Brick, pero es una mierda. Una puta mierda.

Dicho eso dio otro trago, un muy largo trago a la botella, y Brick lo único que pudo hacer fue quitársela.

— ¿Qué ocurre? —preguntó Brick mirando preocupado al hombre, al cual nunca lo había visto así

Butch miró a todos los que estaban viéndolo a él, soltó un suspiro y unas cuantas maldiciones antes de poder hablar.

—Tienen que ver lo que está ahí abajo, o más bien, quien está allí.

Todos lo miraron confundidos.

—Es… es la peor cosa que pudo pasarnos.

Todos bajaron al sótano. Miyako estaba sentada en el suelo, aún con las manos y pies atados, pero mucho más tranquila que antes. Tenía la mejilla enrojecida por el golpe que Butch le había dado, pero no parecía siquiera estar consciente de eso.

—Ah, ya volviste con todos tus amigos —dijo la mujer sonriendo—. ¿Quién de ellos va a liberarme?

Brick volteó a ver a Butch y después a Miyako, y una vez más a Butch. Completamente sorprendido y sin palabras, Brick le arrancó de la mano la botella a Butch comenzando a beber él también. Todos parecían haber entrado en shock.

—Mierda —dijo Brick finalmente después de terminarse la botella.

Miyako miraba a todos los presentes como si no entendiera lo que estaban haciendo o por qué todos la veían raro, no sabía por qué lo hacían, pero si era una nueva forma de tortura era muy rara.

— ¿Qué les pasa? —cuestionó la encadenada mirándolos confundida.

Brick tomó a Butch, Roxy, Jess, y Ken apartándolos de los demás.

— ¿Qué demonios está pasando? —preguntó Jess deprisa tratando de procesar todo—. No puede ser ella.

— ¿Hay forma de saberlo? —cuestionó Roxy de igual manera—. Hasta donde sabemos ellas están muertas.

— ¡Pero es posible! —sentenció Ken con seriedad—; Him ha podido resucitar a los muertos con el químico negro antes, ¿Por qué no iba a poder revivirlas?, Nada lo ha detenido hasta ahora.

Jess movía las manos rápidamente, algo que hacia cuando estaba nerviosa.

—Es diferente, los capitanes de la muerte no estaban muertos cuando se les inyecto químico negro; estaban a punto de morir, pero no muertos, es por eso que tienen funciones motoras completas y pueden hablar y moverse, como un ser humano normal, si no pudieran hacer eso entonces solo serían necróticos —explico Roxy mirándolos uno por uno, los cuales la miraron sorprendida—. También soy soldado, no sé porque se sorprenden cuando hago esas observaciones. El punto es que si esa mujer es en realidad Miyako, significa que ella nunca murió y Him la tuvo siempre en su poder. Y si ella estuvo viva entonces Kaoru y Momoko…

Se calló de golpe al darse cuenta que había dicho los nombres de las muchachas que todos habían evitado decir en presencia de los hermanos. Aunque solo había sido una regla entre ellos tres, todos se habían acoplado para que ellos no se sintieran mal. Los tres dirigieron su vista hasta Brick y Butch, los cuales parecían completamente estar en otro mundo muy lejano. Roxy se preocupó por ambos.

Se acercó hasta Brick y tomó su mejilla, donde tenía la cicatriz, eso pareció funcionar para que el despertara.

—Estoy bien… —dijo Brick al ver la cara de Roxy.

—No, no lo estas —contestó ella mirándolo con pena—. Creo que lo mejor es que tú y Butch salgan de aquí por un rato.

— ¿Qué?; No, estoy bien, enserio. No se preocupen. Butch y yo…

Brick miró a su hermano el cual seguía mirando a la nada, acariciando sin darse cuenta el tatuaje de su antebrazo. El hombre soltó un suspiro aceptando que en realidad no estaban bien.

—Tenemos que decirle a Boomer — murmuró Butch entre dientes.

—No —dijeron todos a unísono, excepto Brick.

— ¿Por qué no? —renegaron los hermanos.

— ¡Sólo mírense!—dijo Ken tratando de que entraran en razón—. Ustedes están como locos, ¿Tienen idea de cómo va a reaccionar él?

Ken tenía razón. Brick y Butch lo sabían, los dos hermanos soltaron un largo suspiro, molestos de la situación.

—Bueno, a Boomer podemos decirle después —dijo Jess, todos la miraron—. Boomer tendrá que saberlo tarde o temprano, pero por ahora él debe recuperarse de sus heridas.

Jess estaba cruzada de brazos mirando a los hermanos. En ese momento ellos no parecían siquiera capaces de reprochar como tal, alguien debía ser el líder y si Brick no lo era entonces debían buscar a alguien más de momento.

Roxy asintió y tomó a Brick de la mano, quien a su vez tomó a Butch por la chaqueta para subir a la casa, dejando a todos los demás abajo. Una vez estando arriba Butch fue directamente a la habitación donde Boomer seguía dormido, Brick iba a seguirlo cuando Roxy lo detuvo.

—Brick, por favor detente un segundo.

El pelirrojo le hizo caso, casi de inmediato, miraba a todos lados, se veía bastante incómodo.

—Roxy, lamento estar tan… alterado —se disculpó.

Al verlo de esa manera, Roxy no pudo evitar ver al muchacho de dieciséis años que conoció; deprimido y confundido de haber perdido a la muchacha que había amado desde que había conocido. Toda esa masculinidad y ferocidad que representaban a Brick se había esfumado por un momento dejando ver al Brick frágil y asustado que había mantenido oculto durante tantos años. El Brick que se negaba a salir de su habitación porque culpaba al resto del mundo por la muerte de Momoko.

La mujer sonrió y abrazo a ese muchacho. Brick se sintió sorprendido de aquel repentino contacto, pero no podía negar que realmente lo necesitaba. Sonrió regresándole el abrazo a Roxy. Adoraba a esa mujer.

—Cuando todo esto se haya calmado, necesito preguntarte algo —le contó Brick sonriendo y mirándola a los ojos.

Roxy no tenía idea de que iba a preguntarle, pero sintió algo en su estómago, algo extraño que le decía que tenía motivos para estar nerviosa. Lo besó, y él le correspondió ese beso con fuerza. Ella enredó sus dedos en sus rojos cabellos de la nuca, mientras él la rodeaba por la cintura sin dejar de besarla. Sus respiraciones se volvieron más entrecortadas, hasta que finalmente se dejaron llevar.

Brick la levantó en brazos llevándola hasta el cuarto más cercano, que resultó ser el suyo, Roxy comenzó a quitarle la camiseta impaciente mientras él la recostaba en la cama quitándole la ropa, casi arrancándosela de una vez. Hasta que finalmente ambos estaban desnudos besándose y perdiendo lentamente la cordura, y el sentido del espacio. Olvidándose de todo, excepto de ellos mismos.

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Butch estaba mandando mensajes con su teléfono a Robin mientras seguía esperando que Boomer despertara. El silencio lo estaba volviendo loco, pero los gemidos que escuchaba en la parte de arriba también lo volvían loco. En realidad toda la situación lo estaba volviendo loco y no tenía idea de cómo rayos iba a salir cuerdo de aquella situación.

Robin no contestaba, y eso lo volvía más ansioso. Brick podía desquitar su frustración teniendo sexo con Roxy en ese momento, pero él se quedaba solo con las preocupaciones de Boomer, la Miyako del sótano, y con la estúpida idea de que quizás Kaoru estuviera viva. Odiaba esa idea más de lo que se hubiera imaginado, siempre lo había deseado, había soñado miles de veces con esa idea, de que un día ella apareciera en la puerta de su casa y besarla. Besarla como nunca pudo cuando creían ser hermanos, besarla como siempre había deseado hacerlo.

Pero mientras más probable se volvía la posibilidad de que ella estuviera viva, más repudiaba esa idea.

Sus pensamientos fueron interrumpidos de golpe cuando Boomer soltó un quejido mientras abría los ojos pesadamente. Butch miró a su hermano y sonrió, pero Boomer se veía pálido, sus ojos estaban rojos y su cuerpo sudoroso.

—Boomer —lo llamó Butch yendo hasta él y abrazándolo.

El hombre rubio no parecía reaccionar del todo, sino que parecía apenas querer entender si estaba en otro sueño.

—¿Estás bien? —preguntó Butch dándole espacio.

—Agua… —pidió su hermano mirando de un lado a otro.

Butch se levantó enseguida corriendo a la cocina, volvió casi de inmediato con una jarra de agua y un vaso. Boomer tomó el vaso que Butch le extendía y comenzó a beber, cuando terminó aquel vaso le quito la jarra y continuó bebiendo sin detenerse. Butch, lejos de preocuparse se sentía feliz de ver a su hermano moverse.

Cuando terminó el agua dejo la jarra vacía en la mesa de noche y se quedó sentado en la cama viendo a su hermano mayor.

—Boomer, cuando te sientas mejor, hay algo que debo decirte…

El rubio asintió y mientras continuaba mirando a Butch con sus ojos llenos de angustia.

—Butch. No tenía idea. Lo lamento.

Lo dicho por su hermano no parecía tener sentido, o más bien, Butch no parecía comprender. Así que solo pudo expresar confusión en su rostro, lo que hizo a Boomer sentir la necesidad de explicarse mejor.

—El químico que me inyectaron; en cuanto lo hicieron todo se volvió negro, fue horrible, Butch, ¿Cómo lo soportaste por años?

Al escuchar eso, Butch notó lo que su hermano trataba de decirle y sintió pena por él. Butch sabía lo que era tener esa cosa en la sangre, invadiendo tu mente y tu cuerpo al mismo tiempo. Sabía que justo en ese momento, había cientos de personas con químico negro de Him en sus cuerpos, pero no le importaban, sin embargo, la idea de que uno de sus hermanos, alguien a quien amaba, alguien por quien daría su propia vida, sufriera de esa manera, no quería pensar en eso.

Butch se quedó ahí mirando a su hermano sin palabras.

—Y nunca dijiste nada… —dijo Boomer mirándolo—. Todo este tiempo estuviste sufriendo con esa idea tu solo, sin que nadie más te comprendiera.

—Boomer no era tu culpa, no había modo de que lo entendieran.

—Pues ahora lo entiendo —reprochó su hermano tomando su mano—; entiendo el dolor, entiendo el sentimiento, sé que fue por poco tiempo, y no es nada comparado con los años que tu viviste con esa cosa y ni siquiera sabías el porque te dolía, no entendías ni la furia, ni la locura que se apoderaba de ti, pero Butch… No quiero que pienses nunca más que estas solo.

—No me sentía solo.

—No mientas Butch —le pidió mirándolo suplicante. Butch bajó la mirada y soltó un suspiro—, no más secretos, ¿sí?

Butch miró a su hermano directamente a los ojos. Boomer hablaba completamente enserio, no lo veía con pena, sino con dolor. Había comprendido por lo que él había pasado y eso lo había deseado muchas veces, pero jamás creyó que fuera posible que alguien pudiera comprenderlo así. Se sintió maldito por siquiera haber deseado eso, pero Boomer ahora estaba bien, y era lo único que le importaba.

—Sí, de acuerdo —aceptó Butch con una sonrisa en su rostro, una sonrisa completamente genuina que su hermano le devolvió—. Creo que necesitas descansar un poco más. Después podremos hablar.

Boomer asintió recostándose de nuevo en la cama. Butch lo contempló dormir así un rato, hasta que el finalmente se rindió quedando dormido sentado en la silla al lado de su hermano.

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Utonio tenía a Nirvana sujetada en una camilla fuera de la celda, a su lado estaba Ken organizando un montón de frascos con químicos y diferentes sustancias en una mesa. Cuando eso pasaba, Jess bajaba las escaleras, y al llegar hasta el último escalón se les quedo mirando.

— ¿Qué están haciendo?

Los dos científicos no estaban prestando atención, pero los miembros equipo Alfa también estaban ahí, mirándolos. Jess se acercó hasta los demás, los cuales solo se dedicaban a mirar. La mujer los imitó un momento, miraba como los hombres ataban con fuerza a Nirvana en la camilla, la cual parecía bastante tranquila, también miraban como preparaban algo en un cuenco. Parecían brujos a punto de hacer alguna locura. La impaciencia de Jess no tardo en brotar para preguntar.

— ¿Qué está pasando?

—Bueno, Utonio dijo que el arma que había diseñado con químico blanco no había sido diseñada en realidad para matarlos, sino para reinvertir el efecto del químico negro y regresarlos a la normalidad —Le explicó Dany señalando a la muchacha en la camilla —. Quieren intentar hacer eso con la chica.

— ¡No saben lo que están haciendo! —Gritó desde la celda Miyako agitando sus cadenas —. ¡La mataran!

Se veía bastante molesta. Ninguno del equipo Alfa había tratado mucho con Miyako, pero si recordaban que de las tres chicas, ella había sido desde el principio una fiel soldado de la resistencia. Y a pesar de que esa "causa" se había perdido hace muchos años, aun así dolía ver a alguien que siempre había sido tan buena en su trabajo en ese estado tan desastroso.

— ¡Nirvana!, ¿Qué dirán Karin y Alexa si te pasa algo?

La muchacha miró desde la camilla a Miyako en la celda. Nirvana sonrío.

—Karin y Alexa solo están apegadas a mí por un recuerdo falso que Him implanto en nosotras. No tenemos un lazo genuino —la cara de Nirvana mostraba que hablaba enserio—. Investigue un poco de ellas; tenían una mejor amiga que consideraban su hermana, cuando ellas se convirtieron en capitanas, Him les llenó ese hueco conmigo.

—Vaya, Him enserio está enfermo —comentó Boro cruzándose de brazos.

Nirvana soltó un suspiro nervioso.

—Yo no quiero ser más una capitana, si hay una esperanza para mí, la tomare, estoy cansada de ser un títere más de Him, por eso accedí, incluso si significa que muera, prefiero eso a ser como tú.

Miyako después de eso dejo de insistir y se quedó muy callada en su lugar. Ken miró de reojo de nuevo a Miyako, aun sin poder creerse que era ella. Pero cuando ella volteó y sus miradas se cruzaron, Ken cortó la conexión casi de inmediato. Le costaba mucho pensar que era ella.

—Tal vez sientas un dolor inicial —Dijo Utonio acercando una pistola con la punta como una jeringa a su brazo.

Hizo una pausa para mirar a Nirvana la cual asintió. Utonio procedió a colocar el químico, jaló del gatillo y el químico entró de golpe a las venas de la capitana, al momento de hacer eso, su cabeza pareció agitarse como un látigo hacia atrás en un movimiento brutal, lo que continuo fueron convulsiones en su cuerpo que hicieron que la camilla en la que se encontraba se sacudiera tanto que parecía a punto de caerse.

—Su presión y latidos cardíacos han aumentado, su corazón no resistirá mucho si sigue así —comentó Ken mirando un monitor que no dejaba de sonar.

Dany y Jess corrieron para sujetar a la capitana que seguía moviéndose sin control, hasta que de golpe paró.

—Los latidos están estabilizándose.

Las mujeres dieron unos pasos atrás al ver como el cabello y ojos de Nirvana cambiaba. Mostrando un cabello castaño y ojos claros, el rostro de un humano común, no de un capitán de la muerte. Todos se veían asombrados por lo que estaban viendo.

Utonio se acercó hasta la muchacha, comenzando a desatarla. Cuando se incorporó, miraba a todos confundida. Tomó su cabeza, mirando su cabello mucho más oscuro que el típico cabello blanco de los capitanes. Y una amplia sonrisa se mostraba en su rostro.

—Funcionó… —dijo Utonio mirando a la muchacha —. Cómo… ¿C ómo te llamas?

—Rebecca —contestó la muchacha mientras sostenía su cabeza—. Puedo… puedo recordarlo todo.

Lágrimas brotaron de los ojos de Rebecca, se veía bastante feliz. Por su parte, Miyako miraba desde el otro lado de los barrotes completamente asombrada. Sin duda ella no esperaba ese resultado, aunque realmente nadie lo esperaba.

Rebecca siguió sonriendo por un momento, pero entonces sangre comenzó a salir de su nariz, sangre roja, que después de un momento siguió saliendo hasta que también era químico lo que salía de su nariz.

— ¿Qué está pasando? —preguntó Miyako al ver como Rebecca comenzaba a cabecear, a punto de perder el conocimiento.

El monitor cardíaco comenzó a sonar de nuevo, pero ahora no mostraba que el pulso estuviera elevado, sino lo contrario, el corazón estaba comenzando a bajar su ritmo drásticamente.

La muchacha limpió su nariz, pero de nada sirvió, pues comenzó a brotar rápidamente de nuevo, y no solo quedo ahí, comenzó a toser con bastante fuerza, una tos que vino con sangre, químico negro y blanco.

—Recuéstenla, entrara en paro cardiaco —ordenó Utonio y las dos mujeres entraron en acción, tomándola por los hombros haciendo que se recostara boca arriba.

Sus ojos también se llenaron lentamente de químico. El monitor sonaba las alertas a todo lo que daban, hasta que el sonido tan conocido de cuando deja de latir llenó la habitación.

—Despejen —rugió Utonio con el desfibrilador en mano. Lo colocó en el pecho de la muchacha, la cual se sacudió en la mesa, pero no mucho más, no hubo reacción, el mayor ordenó a su hijo subir la potencia, Ken obedeció aquella instrucción y cuando se cargó volvió a colocarlo en el pecho de la chica.

Pero no funcionó. Nada funcionaba.

—Felicidades, ¡Mataron a mi amiga!—dijo la muchacha cubriendo su rostro llenó de lágrimas.

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Cuando le informaron a Brick lo que había ocurrido, al principio el hombre se mostró escéptico, pero al mostrarle la evidencia bajando al sótano, parecía anonadado.

— ¿Ahora sigo yo? —preguntó Miyako cuando vio a Brick en el sótano—. Ella no merecía lo que le hicieron. Son un montón de basura, todos ustedes.

Brick miró a Miyako directamente del otro lado de los barrotes, justo a los ojos, pero ella no se retractó. Ya que Miyako estaba sentada en el suelo Brick se tuvo que poner en cuclillas para mirarla a los ojos.

— ¿De verdad no sabes quién soy verdad?

— ¿Acaso importa? —contestó ella de forma retadora—. Si soy honesta, no me interesa en lo más mínimo.

—Miyako…—dijo su nombre Brick, con una voz que parecía una súplica, y la muchacha lo miró sin palabras—. Sé quién eres. Soy Brick; Brick Rowdy, el hermano de Boomer, tu amigo.

La chica examinó de pies a cabeza al hombre que estaba ante ella. Y Sonrió.

—Sí, claro —se burló—. Brick está muerto, tenía tantas heridas cuando se lo llevaron que fue imposible que sobreviviera, igual que sus hermanos; igual que él.

— ¿Te refieres a Boomer? —preguntó Roxy entrando en la conversación—. ¿Por qué creerías que están muertos? Tú y… Ellas dieron su vida por ellos.

Miyako se tiró al suelo y rodó para darles la espalda, enrollándose en sus cadenas, igual a un capullo.

—Sean quienes sean, no importa, Boomer está muerto.

Brick y Roxy se miraron entre ellos por un momento.

—No, está vivo. Y está justo aquí.

— ¡YA BASTA! —gritó Miyako cubriendo sus oídos.

La habitación se llenó de silencio durante un minuto.

—De acuerdo —Accedió Brick poniéndose de pie—. Está claro que no me creerás, ¿Qué dices si lo ves por ti misma?

Miyako volteó la vista hacia Brick, el cual sonreía, parecía estar tratando con un animal salvaje, que si se acercaba demasiado solo terminaría espantándolo más. La muchacha sin embargo, no parecía interesada en hablar. Por lo que Brick y los demás, excepto Boro, salieron de la habitación. Dejando a Miyako sola con él.

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—Sean quienes sean, deberían dejarme ir —Repitió Miyako por quien sabe qué vez.

—No vamos a dejarte ir, no planeábamos hacerlo cuando pensábamos que eras una capitana, mucho menos ahora que sabemos quién eres.

Miyako sacudió las cadenas desesperada y llena de ansias de moverse.

—¿Qué te sucede?

—He pasado al menos un año en una maldita capsula con agua dormida, ¿Crees que de verdad quiero estar cautiva? Lo único que quiero es poder estirar las piernas sin que alguien me esté apuntando con una maldita arma.

Boro la miró a los ojos y soltó un suspiro. Sabía que si tenían una prisionera, cualquier cosa que dijera o hiciera no era justificación para desatarla o liberarla, pero siempre le había parecido aburrido quedarse ahí esperando a que los demás decidieran que hacer, y mientras lo decidían él debería estar ahí solo escuchando sollozos y quejas de los prisioneros.

Pero sin duda era diferente tener a una ex compañera como prisionera, y más si era alguien a quien creías muerta, eso solo conseguía que su mente volara a lugares oscuros que había creído sepultados hace mucho.

—Cualquiera podría seguir con vida.

No. No podía pensar así. No podía llenarse la cabeza con ideas que no tenían lugar, la esperanza era estúpida, había aprendido a dejar de tener esperanza hace muchos años, pues había aprendido que de nada serviría. Quizás fuera triste para algunos, pero él era feliz viviendo el momento, no esperando nada de nadie en lo absoluto. Eso significaba no vivir con esperanza, no desear nada. Y eso incluía no desear ni esperar que tus antiguas compañeras estuvieran vivas, pues si le dabas oportunidad a que algo te diera esperanza y resultaba no ser cierto, solo te romperías el corazón.

Boro había sabido lo que era que le rompieran el corazón cuando tenía quince años, la chica que él amaba decidió sacrificarse por él en un barco enemigo que explotó y se hundió. Lo había salvado, ella y su hermana habían salvado al equipo, pero siempre que lo recordaba sentía un sabor amargo en la boca. Esperó semanas para que finalmente las hubieran dado por muertas, y después de eso, nunca más se atrevió a tener esperanza.

—En teoría eso es verdad —dijo Miyako levantando la mirada hacia Boro—. ¿Hay alguien a quien quieras ver?

Miyako sonrió burlona, y Boro lo sabía.

—No. En lo absoluto.

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— ¡Funciono! —dijo Utonio un tanto exaltado—. Funcionó muy bien, la capitana tenía su cabello y ojos como una persona normal y no solo eso, pudo recordar todo antes de convertirse.

—No sé si viste lo mismo que yo Utonio; pero la chica ¡Está muerta! —alzó la voz Jess mostrando su molestia—. Lo que sea que hayas creído que estaba funcionando, es claro que no funciona.

Utonio cerró la boca después de eso.

—Aun así estamos cerca —Esta vez no fue ni Utonio ni Ken, sino Brick quien habló, por lo que todos se mostraron sorprendidos—. ¿Hay alguna probabilidad de que el efecto sea permanente? Sin que la persona que tenga el químico en la sangre muera, quiero decir.

—Me atrevería a decir que es posible. Pero necesitaría experimentar antes, y se necesitan materiales que no tengo aquí, son cosas que se quedaron en una de las bases de la resistencia donde residíamos. Un lugar que estoy seguro, ustedes no quieren pisar.

El científico estaba seguro de que podría crear una cura, lo único que le hacía falta era perfeccionar la sustancia. Brick por su parte parecía analizar todo lo que le estaban diciendo.

— ¿Brick en que estás pensando? —preguntó Roxy por todos los presentes.

—Miyako tiene químico negro en su sangre, el suficiente para poder manipularlo, si conseguimos purificar su sangre ya no sería una sirviente de Him. Podríamos salvarla.

Jess negó con la cabeza mientras se echaba a reír. No creía lo que estaba escuchando.

— ¿Sabes que el simple hecho de tenerla encerrada en nuestro sótano es desobediencia civil verdad? —dijo la mujer directamente hacía Brick—. Escucha, si comenzamos a hacer misiones secretas, y escabullirnos hacia antiguas bases del ejercito, Him creerá que se está creando una nueva resistencia, ¿Eso es lo que quieres?, ¿Otra estúpida guerra?

—Ya hay una guerra —contestó Brick—. No sé si te diste cuenta Jess, pero lo que pasó ayer en la firma del tratado fue una declaración. Ahora todo el mundo tiene que tomar una decisión, y yo estoy tomando la mía.

—No tomarías esta decisión, no tomarías estos riesgos si se tratara de cualquier otra persona, pero como es tu estúpida amiga la que está ahí abajo, solo por eso haces todo esto, ¡Quieres librarte de las culpas que tienes desde que tienes dieciséis años!

— ¡Jess! —Roxy no parecía reconocer a la mujer que estaba frente a ella.

Se hizo el silencio durante un momento, pero la mujer decidió salir de la habitación, nadie fue tras ella, todos sabían que necesitaba estar sola.

—Lo haría por cualquiera —Dijo Brick después de que se fuera—. Estoy harto de perder personas. Y si hay una oportunidad de recuperar a Miyako, estoy dispuesto a correr el riesgo, lo hago por Boomer, es cierto, pero lo haría por cualquiera de ustedes.

— ¿Qué acabas de decir?

Al escuchar esa voz la cara de Brick palideció, volteo rápidamente hacia la puerta, donde estaba Boomer de pie, descalzo, siendo ayudado por Butch para sostenerse y caminar, pues seguía débil, aun algo pálido por lo que le había pasado, pero su mirada de completa sorpresa y confusión le decían a Brick que había escuchado todo. Primero vio a su hermano rubio, y luego vio la cara de Butch, el cual le decía claramente que no tenía ni idea de cómo arreglar eso.

— ¿Qué quieres decir con recuperarla?

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Los tres hermanos se apartaron de todos los demás para tener privacidad.

Le explicaron todo a Boomer, desde el momento en el que había quedado inconsciente, hasta que Butch había descubierto que era Miyako. Boomer no dijo nada en toda la historia, ni una interrupción, de hecho apenas y parpadeaba, cuando sus hermanos terminaron la historia, Boomer solo dio las gracias y se dirigió a su habitación, tanto Butch como Brick sabían que era algo bastante delicado. Y debía tomarlo con calma. También debían darle su espacio.

Butch y Brick soltaron un suspiro simultaneo y después se dirigieron una mirada. Ahora que le habían dicho la verdad, sentían un alivio por haber poderle dicho y no guardarse el secreto. Estaban tomando un trago de Vodka del bar, cuando el celular de Butch sonó, el tomo su chaqueta de cuero y sus llaves.

— ¿Es Robin? —preguntó Brick sonriente.

—Sí, me mandó un mensaje, su novio y ella pelearon, así que quiere verme.

—Oh, no Butch. ¡Vamos! —Reprochó el mayor mirándolo un tanto irritado—. Eres guapo y joven, podrías tener a cualquier chica ¿Por qué tienes que meterte con mujeres que tienen novio?

Butch soltó una pequeña risa, se bebió lo que quedaba en su vaso de un trago y se colocó la chaqueta.

—Así sé que no me toman enserió, no necesito una novia Brick, necesito sexo, eso del sentimentalismo no es lo mío. Sé que es lo tuyo, sé que fue lo de Boomer, pero no quiero terminar como él: Lamentando el hecho de que solo amó una vez a alguien y ahora no quiere saber nada más de nadie.

Brick lo miró mal. Sabía perfectamente que Butch y Boomer eran completamente diferentes, por lo tanto cada quien tenía su manera de tratar sus sentimientos hacía el mundo y en especial con mujeres. Boomer no quería salir con nadie por el recuerdo de Miyako, y Butch salía con todas las chicas que pudiera para olvidarse a sí mismo. Y en cuanto a él mismo, se había dado una oportunidad con Roxy, y ella era maravillosa, por lo que se consideraba afortunado.

—De acuerdo, ve. Pero regresa antes del anochecer, ¿quieres? No deberíamos bajar la guardia tomando en cuenta todo lo que está pasando.

Butch asintió, estaba consciente de que no debería tardarse mucho. Solo quería tomar aire fresco un rato. Salió por la puerta dirigiéndose hasta su motocicleta negra con detalles verdes. Amaba esa motocicleta, tanto que a veces olvidaba que era de Kaoru en realidad. Subió en ella y condujo por la carretera hasta llegar a una plaza, la ciudad había quedado destruida por varios lugares, pero aquel lugar se había mantenido intacto, quizás porque estaba a las afueras, como quiera que fuera, el ambiente estaba pacifico, después de lo ocurrido el día anterior los capitanes habían desistido, pero no se sabía hasta cuando duraría esa paz.

Apagó el motor de la motocicleta, se quedó esperando a que Robin apareciera, pasaron diez minutos sin una señal de ella. Soltó un suspiro irritado, ella le había pedido que llegara rápido, y ahí estaba, pero claro que ella podía darse el lujo de hacerlo esperar tanto como quisiera.

Bajó de la moto y caminó hasta una tienda donde compró una lata de refresco, lo estaba bebiendo tranquilamente en una banca de la plaza cuando pudo ver a una chica de largo cabello negro caminando, volteó a verla de golpe, algo que siempre hacia, la chica pareció sentir su penetrante mirada, pues sus miradas se cruzaron. Los ojos de esa chica eran de color verde, lo que hizo a Butch apartar la mirada y dar otro trago a su bebida.

Pero eso no fue todo, pues la chica caminó hasta él, Butch levantó la vista para ver a la muchacha. Traía puesta ropa de civil; unos shorts negros y una camiseta de tirantes, era bonita, Butch debía reconocerlo, pero su parecido con Kaoru no le fascinaba.

—Bonita moto —dijo la muchacha pasando un dedo por la mencionada motocicleta.

—Gracias —contestó Butch cortante. Sí se parecía a ella, pero no era ella. Kaoru debería tener un aspecto casi idéntico al de cuando murió, igual que Miyako. De estar viva, tendría el aspecto de una muchacha de dieciséis años, pero esa mujer se veía casi de su edad, quizás más joven.

La chica solo dijo eso y se fue al notar lo cortante que Butch se puso, pero él la siguió con la mirada. Tenía un lindo trasero, eso también habría que reconocerlo. Quizás no fuera tan mala idea hablar con ella, Robin no aparecía por ningún lado. La mujer chocó con otro hombre que pasaba por ahí, Butch se puso de pie al notar que era un capitán.

—Lo siento —dijo la mujer, retrocediendo un poco.

— ¿Necesitas que te lleve a algún lado? —preguntó el capitán sonriendo, pero la mujer se negó retrocediendo.

—No, estoy bien.

— ¿Segura?, será divertido.

Butch se acercó lo más rápido que pudo hasta ella, tomándolo de los brazos.

—Ella ya tiene quien la lleve —le dijo Butch al capitán, el cual no se veía muy feliz de verlo ahí.

El capitán puso mala cara y se fue de aquel lugar. Más fácil de lo que Butch esperaba.

—Gracias —dijo la chica—. Aunque yo sola podía con él, no te preocupes.

— ¿Necesitas que te lleve? —Preguntó Butch ofreciéndole un casco mientras se subía a la motocicleta—. No te haré nada, lo prometo.

—Gracias —dijo la mujer subiendo a la motocicleta—. Em...

Ella miró a varios lados antes de que Butch tomara sus manos y las colocara alrededor de su cintura. Le dijo que se sujetara antes de que el arrancara.

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Brick caminaba de un lado a otro girando intranquilo fuera de la casa. Roxy salió para tranquilizarlo luego de unas cuantas horas. Se acercó hasta él pero Brick no le notó hasta que ella se puso frente a él para detenerlo.

—Oye, deberías descansar un poco ¿sabes?, Boomer ya despertó y Butch, bueno, Butch es Butch. Estará bien.

El hombre no pude evitar sonreír ante lo dicho por ella. Sí, Brick se preocupaba por ellos y Roxy era quien se preocupaba por él. Dio un paso más cerca hasta ella mirándola justo a los ojos.

— ¿Estas bien?

Brick asintió, tomó la mano de Roxy y la llevó hasta un lugar más privado. Roxy no sabía exactamente que pensar, pero confiaba en Brick, y confiaba en que no pasaría nada malo mientras estuviera con él. Llegaron hasta la parte trasera de la casa donde estaba el patio, no era muy grande, además de que casi nadie iba para allá, por lo que estaba descuidado, solo había un viejo árbol y una pequeña fuente que no funcionaba. Desde la puerta trasera se colaba la luz de dentro de la casa. Estaba atardeciendo.

—Hace unas horas te dije que quería preguntarte algo cuando todo estuviera más tranquilo —dijo Brick—, pero la verdad es que no sé cuándo todo esto se tranquilice, quisiera equivocarme, pero ciento que es la calma antes de la tormenta.

Roxy acarició su mejilla, sonriéndole tiernamente. Brick respiró hondo, cerró los ojos y se puso de rodillas.

—Roxana… —La mujer ahogó un grito y se cubrió la boca con ambas manos, Brick conocía a esa mujer desde hace varios años, pero no supo cómo interpretar ese signo, aun así, agarró coraje para sacar la caja negra de su bolsillo y la abrirlo—. Te… ¿Te casarías conmigo?

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Utonio escribía sobre una libreta sus anotaciones de todo lo que había pasado. Ken entró a su habitación y se quedó mirándolo, cuando estaban ellos dos, se había acostumbrado a darle privacidad a su padre; solía ayudarlo con las investigaciones, pero había cosas que simplemente prefería no estorbar, y más cuando su padre comenzaba a mascullar cosas que solo él comprendía. Un momento después, su padre pareció terminar, volteó la vista hacia su hijo y le entregó la libreta de anotaciones.

—He escrito todo lo que sé sobre el químico blanco, Ken. No sé si sea lo necesario, pero quizás sirva.

Ken miró a su padre un momento, había algo raro en su mirada, pero Ken no sabría decir que era.

—Te amo, hijo —Utonio abrazó a Ken, y este lo correspondió—. Te has convertido en un muchacho del que estoy orgulloso, porque no importa lo que los demás te digan, siempre has luchado por lo que crees y realmente estoy agradecido de tenerte.

Padre e hijo se quedaron hablando un rato, hasta que el cielo se volvió oscuro.

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Boomer salió de su habitación cuando estaba atardeciendo, justo en ese momento la casa estaba tan callada que resultaba extraño, bajó las escaleras hasta el comedor, tenía demasiada hambre, no había comido nada desde el día anterior, comió todo lo que pudo; desde carne hasta unos cuantos hot cakes que habían quedado del día anterior, incluso se comió los que había hecho Roxy, tenía tanta hambre que no le importaba.

Una vez que sació su hambre abrió la puerta del patio trasero, ya había oscurecido, la luna y la luz de la cocina eran lo único que iluminaba el lugar, cerró la puerta, solía sentarse en la fuente cuando necesitaba pensar. Pero se sorprendió al ver a Brick sentado allí mirando sus manos.

— ¿Estas bien?

Brick levantó la vista y Boomer pudo notar sus ojos opacos. Su rostro no era el de alguien que se veía realmente bien. El mayor de los dos miró hacia otro lado y soltó un suspiro.

—Sí, bueno, yo… —Titubeó Brick, y eso ya era una mala señal.

Boomer vio las manos de su hermano, las cuales jugueteaban con una pequeña caja negra. Brick suspiró de nuevo y le lanzó la caja a Boomer, el cual la tomó y la abrió, al ver el anillo dentro silbó.

— ¿Cuánto gastaste en esto?

Brick soltó una risa seca, casi irónica, pero se veía muy cansado para que fuera irónica.

— ¿De verdad vas a hacerle la gran pregunta a Roxy?, Hermano, felicidades, estoy feliz por ti.

El rubio le regresó el anillo, pero Brick lo miró de nuevo y guardó la caja en su bolsillo.

—Sí, bueno, no ocurrirá —Brick se encogió de hombros, Boomer se veía asombrado por lo que le acababa de decir, por lo que Brick sintió la necesidad de explicar—. Ella dijo que no.

— ¿Y te dijo por qué? —preguntó Boomer consternado—. Realmente debe tener un motivo, ustedes se veían bien juntos, ¿Entonces terminaron?

Brick miró el cielo mientras inflaba las mejillas, parecía estar cuestionándose algo importante, pero con la expresión, parecía un muchacho de quince años.

—En realidad jamás estuvimos juntos como tal ahora que lo pienso. Siempre fue complicado, y sin duda se iba a complicar más a partir de ahora, así que acordamos que lo que teníamos, fuera lo que fuera, acabaría. Si lo pienso en retrospectiva, fue una idea bastante tonta.

Flashback…

— ¿Roxana, te casarías conmigo?

Brick sonreía tímidamente, pero Roxy no sonreía para nada, quitó las manos de su rostro y se arrodilló junto con Brick, la mujer estaba al borde de las lágrimas. Tomó la caja y la cerró con sus manos, sin soltar las de Brick.

—No.

Eso sorprendió un poco a Brick, aunque era obvio que había contemplado esa respuesta. Aun así, no podía mentir diciendo que no estaba decepcionado.

—Brick —Lo llamó—. No puedo hacerte esto, no puedo mentirte y decirte que sí quiero casarme y vivir contigo en otro lugar. Porque aunque hay una parte de mí que de verdad, te juro que de verdad lo desea, sé que no es lo correcto.

El hombre bajó la mirada, sentía como sus manos temblaban, pero no sabía si era Roxy o él quien lo causaba.

—No sientes eso por mí.

Roxy miró al cielo, parecía estar implorando por algo.

—Yo creía que sí, pero al verte aquí de rodillas, pidiéndome que me case contigo, finalmente me doy cuenta de que ni tú ni yo estamos listos. Brick, después de perder a Momoko, no has amado a nadie más. Tratas de superarlo, lo sé porque también perdí a alguien y lo intento. Pero, Brick, ¿Lo has superado?

Brick cerró los ojos por un segundo, recordó la marca que tenía en la mejilla por proteger a Momoko, las cicatrices en su estómago de cuando la perdió, pensó en sus hermanos y en todo lo que ellos habían hecho, también pensó en la forma en la que reaccionó cuando vio a Miyako en el sótano.

Butch no dejaba de andar con mujeres porque nunca superó a Kaoru, y esa era su forma de ocultarlo, Boomer nunca volvió a salir con nadie, porque nunca superó a Miyako y esa era su forma de ocultarlo. Y ahí estaba él, estando en una relación que no llevaba a ningún lado, porque nunca había superado a Momoko.

—No… —su voz salió ronca.

Roxy tomó su barbilla levantando su rostro para poder verlo a los ojos. Ella lloraba.

—Y hasta que esa herida no sane, no podrás estar con alguien Brick —La mujer lo acercó más a él y le dio un beso. Fue corto, quizás demasiado para el gusto de ambos.

Ella se puso de pie y regresó a la casa, dejando a Brick solo, fue hasta en ese momento que se atrevió a llorar.

Fin del Flashback…

Claro que no podía decirle eso a Boomer, porque no sabía de qué forma plantearle lo que le había dicho Roxy sin que no se lo tomara mal. Pero lo haría lo mejor que pudiera.

—Vaya… pues lo lamento hermano.

—Ella dijo que yo en realidad no estaba listo para una relación así de seria.

— ¿Por qué diría eso?

—Porque… Cree que no he superado a Momoko.

De hecho incluso decir su nombre seguía siendo doloroso.

—Oh.

Boomer ladeo su cabeza. Brick lo miró mal, como si esa simple expresión lo hubiera ofendido gravemente.

— ¿Cómo que "oh"?, ¿Eso qué significa?, Tú también crees que no la he superado ¿verdad?

Brick se acercó hasta Boomer lo suficiente para darle un buen golpe, o para derribarlo por aquello, pero no lo hizo, porque Boomer le sonreía, era la sonrisa de siempre, la clásica "todo va a estar bien." Brick soltó una pequeña risa ante aquella expresión y ambos hermano se sentaron en la fuente, mirando el cielo un buen rato en silencio. Escucharon varios ruidos en la casa, pero estaban tan tranquilos ahí que decidieron ignorarlo, escucharon abrirse la puerta del patio de nuevo, notando a Butch acercarse hasta ellos, tenía su chaqueta de cuero, la camiseta aun medio abierta mostrando su pecho y una marca en el cuello.

Los hermanos al mirarlo sonrieron.

— ¿Tiempo de reflexión? —preguntó Butch sentándose a su lado.

—Parece que a ti realmente te hace falta —comentó Boomer al verlo con aquellas fachas.

—Mira quien habla, campanita.

Los tres hermanos soltaron una risa pequeña.

—Acabo de mandar a Robin a la mierda —contó Butch. Sus hermanos lo miraron y soltaron un suspiro de alivio.

— ¡Ya era hora!, ¡Era horrible! —dijeron simultáneamente—. La odiábamos.

—Sí, ahora necesito encontrar una nueva psicóloga —Los hermanos miraron de golpe a Butch sin comprender a que se refería, y Butch volvió a reírse—. Nunca les dije esto, pero busqué un psicólogo en internet, ella accedió a darme una primera cita gratis. Y me agradó, luego nos comenzamos a acostar —Sus hermanos lo miraron mal—. Sé que fue muy poco profesional tanto de su parte como irresponsable de mi parte, pero la verdad es que, teniendo sexo con ella, no sentía que estuviera hablando con una loquera, sino con… una amiga.

La mirada de ambos hermanos se suavizó. Butch tomó su cabeza con ambas manos y las pasó por su cabello negro tratando de quitar la frustración.

— ¿Y rompiste con ella, pero luego fuiste a acostarte con otra chica?

—Lo sé, soy el hombre más patético del planeta —volvió a ocultar su rostro entre sus manos.

Boomer miró a Brick, el cual se encogió de hombros.

—Pues a mí me rechazaron una propuesta de matrimonio —dijo Brick mostrando el anillo para comprobarlo. Butch miró de golpe a su hermano, solo en esos momentos se podía apreciar el verdadero parecido entre los trillizos, puesto que Butch tenía exactamente la misma expresión que Boomer había tenido

— ¿A eso llaman patético?; mi ex novia muerta está en mi sótano trastornando a medio mundo.

Butch levantó la vista moviendo los ojos de un lado a otro pensando.

—De acuerdo, no soy el más patético. Los tres lo somos.

—Totalmente —dijo Brick levantando el anillo como si se tratara de una copa de vino donde brindar.

—Eso es cierto —Boomer levantó el puño y abrazó a sus dos hermanos.

Los tres rieron un buen rato, y luego se hizo de nuevo el silencio. Butch sacó de su chaqueta cigarrillos y los paso a sus hermanos, luego de encender el suyo también pasó el encendedor. Ni Brick ni Boomer fumaban a menudo, Boomer mucho menos, pero en esos momentos, parecía que no fuera tan malo.

—Creo que ya estoy listo —dijo Boomer al cabo de un rato. Sus hermanos lo miraron y él se puso de pie, dio una última inhalada al cigarro antes de lanzar el residuo y la ceniza a la fuente. Saco el humo lentamente—. Voy a ver a Miyako.

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El equipo alfa estaba reunido, Ken había cambiado de lugar con Boro para cuidar a Miyako, por lo que ahora todos estaban reunidos escuchando a Utonio. Incluida Jessica, la cual no se veía muy contenta.

—Brick está dispuesto a intentar hacer que Miyako vuelva a la normalidad, y sé que ustedes no están de acuerdo con eso, en especial tu Jessica, pero solo quiero pedirles una última misión. Luego de eso, serán libres de decidir qué hacer.

Todo el equipo se vio entre ellos para nada felices.

—Y ya que sé que ustedes no harán esto por voluntad propia, estoy dispuesto a hablar su idioma —Utonio tenía una tableta en sus manos, hizo varios movimientos en ella y cuando acabó, los teléfonos de todos sonaron al mismo tiempo.

Todos tenían el mismo mensaje, en sus cuentas bancarias habían depositado medio millón.

—Tendrán la otra mitad cuando hayan traído todo lo necesario.

Utonio les entregó una lista, Jess la tomó, el equipo Alfa se miró entre ellos por un momento y luego sonrieron. La misión había sido aceptada. Se despidieron de los chicos y salieron inmediatamente en una camioneta.

.

Brick y Butch trataron de persuadir a Boomer para bajar con él, pero sabía que debía hacerlo solo, además, que ciertamente sentía que necesitaría privacidad.

El cuerpo de Rebecca había sido cubierto por una manta blanca y Miyako estaba dándole la espalda, había una silla donde él podía sentarse, pero prefería el suelo, así estaría a su altura, ya que está seguía encadenada.

—Así que finalmente te trajeron —dijo Miyako sin voltear. Ella estaba sentada con las piernas cruzadas y los ojos cerrados, trataba de estar centrada, no podía vivir en engaños, nunca más.

— ¿Miyako?

—Prueba que eres él. Pruébalo —ordenó la muchacha aun sin voltear —. Prueba que eres mi Boomer.

Boomer la miró un rato, su cabello rubio era muy largo, tanto que lo arrastraba, pero sabía que era su voz. De eso no había duda.

— ¿Cómo sé que en realidad eres mi Miyako? —dijo él seriamente.

La muchacha abrió los ojos, después se dio la vuelta con cuidado de las cadenas para quedar sentada frente a él. Miyako parecía sorprendida, paseo la vista lenta y detenidamente sobre el cuerpo de Boomer hasta su rostro, pero al llegar a este no hizo una cara muy convencida.

—Es la primera vez que me muestran una versión de Boomer tan adulta. Siempre me lo mostraban como yo lo recordaba, pero al ver sus ojos siempre es lo mismo, un vacío, de cualquier clon.

—Pues esta es la primera vez que veo a una chica idéntica a Miyako. Pero eso no significa que seas ella. Ha pasado mucho tiempo desde que la perdí. Y si todo este tiempo estuvo viva, creo que es más que obvio que no puede tener su mismo rostro que cuando tenía quince años.

Boomer no debía ser permisivo, no podía permitírselo, si Him había encontrado la manera de hacer que alguien se pareciera tanto a Miyako solo para explotar un punto débil en él, no podía permitirse bajar la guardia, debía estar seguro, realmente seguro de que era Miyako. Hasta ahora, parecía comprender lo que le estaban diciendo Miyako, al parecer Him si la tuvo cautiva todo ese tiempo, y quizás para que cooperara habían tratado de hacer clones de la única persona en la que podía confía, esa era lo que ella le estaba dando a entender.

Ambos se miraron a los ojos con desagrado, no con felicidad de verse después de años de creerse muertos, sino como si después de años de tener sueños donde aparecían una y otra vez salvándolos de todo lo oscuro y frío de las pesadillas, solo quedara una triste decepción de saber que esos sueños no se harían nunca realidad, y después de eso solo quedaba una sensación de fastidio que lentamente se convirtió en molestia.

Pero lentamente esas miradas de desagrado fueron suavizándose de ambas partes, reconociéndose en aquellos ojos azules que tanto habían adorado.

La mente de Boomer dio destellos rápidos de recuerdos, cuando se conocieron en el refugio para niños de la resistencia ya que ella lloraba y él había conseguido hacerla sentir mejor cuando las enfermeras no lo habían logrado, cuando ella le lloró diciendo que la olvidaría en cuanto encontrara a sus hermanos, la promesa que le había hecho en una rueda de la fortuna, su primer beso…

—Cuando Miyako murió me quede un tiempo con su muñeco favorito.

— ¿Cuál era ese? —cuestionó desconfiada.

—Un pulpo con un sombrero.

— ¿Tienes a Pulpi? —La muchacha pareció sorprendida y alegre por un momento.

—Lo tenía, pero ahora está en la casa que solía ser de Miyako y sus padres antes de la guerra.

— ¿Por qué irías a mi casa?

—Porque le hice una promesa a Miyako antes de que muriera. ¿Sabes cuál fue esa promesa? —ahora era el turno de Boomer de hacer preguntas.

—Boomer me prometió que al terminar la guerra me acompañaría a la casa de mi infancia.

—Claro que la guerra no terminó, pero después del funeral que hicimos en tu honor y el de las chicas, decidí que yo iría. Dejé a Pulpi ahí, pensando que era el lugar al que pertenecía.

Miyako soltó un grito ahogado al darse cuenta de la verdad, sus ojos se llenaron de lágrimas al igual que las de Boomer.

—Boomer… —murmuró la muchacha recargando su cabeza sobre los barrotes.

—Miyako —Boomer sonreía, pasó sus manos sobre el rostro de la muchacha—. ¿Cómo es posible?

—Him me salvó de la muerte, extrajo todo el químico blanco que tenía en la sangre y lo reemplazó con químico negro, así pudo revivirme. Pero el poder que me dio no podía controlarlo, tenía miedo de usarlo y dijo que te había capturado. Dijo que si cooperaba con él, te dejaría libre. Trajeron a un chico que se parecía a ti, pero no eras tú, me molesté y el químico en mi sangre se volvió inestable, Him me mandó encerrar en una prisión de agua. Era como… una incubadora. Estuve ahí por un año. Hasta que un capitán me liberó.

El hombre la miró con pena. No tenía idea de que ella habría sufrido tanto en ese tiempo, aún estaba tratando de analizar el hecho de que ella estuviera viva, para empezar.

Miyako miró a Boomer antes de continuar.

—Sé que eres tu Boomer, por eso debo pedirte que me liberes, no debo estar aquí.

Boomer se sorprendió.

—Tranquila, todo estará bien. Te sacaremos de aquí, incluso podremos curarte, ya verás que en unos días todo estará…

— ¡¿Curarme?! —soltó Miyako indignada levantando la vista molesta—. ¿Curarme de qué?

—Del químico que está en tú sangre para que Him no pueda encontrarte, para mantenerte a salvo.

—Mataron a Nirvana, ¿Esa es tu definición de mantenerme a salvo?, No puedes quitarme el químico. Y te juro que si alguno de ellos intenta tocarme lo matare.

—Pues entonces me aseguraré de que nunca salgas —contestó Boomer firme—. Además, por lo que me dijeron, ella prefería morir a ser una estúpida capitana de la muerte, igual que tú.

Miyako abrió los ojos sorprendida, fue entonces cuando Boomer se dio cuenta de que tal vez no dijo las palabras correctas.

—Trataban de ayudarla —trató de remediarlo.

—No pueden ayudarla, ¿No lo sabes?, Cuando tu cuerpo es revivido a base de químico negro se queda en tu ADN, no puedes sacarlo, se adapta. Him mata a los capitanes que ya no le hacen falta arrancándoles el químico. Es el mismo proceso que ustedes acaban de hacer, solo que incluso más violento. Lo siento. Pero no hay cura para esto. Enviaste a tus amigos a su perdición cuando los enviaste a la base para obtener más químico blanco.

Miyako comenzó a reír, pero Boomer no le veía la gracia.

— ¿Cómo sabes que los enviamos a la base?

—Me encantaría decírtelo, pero no puedo, ya no tengo tiempo —le contó Miyako para luego mostrar sus dos manos frente a Boomer; ya sin esposas ni cadenas—. Ya llegaron por mí.

Boomer no pudo reaccionar de lo rápido que fue. Miyako lo había sujetado por las ropas y golpeado contra los barrotes dejándolo inconsciente.

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Utonio, Ken, Brick y Butch estaban en la cocina. Boomer había arrasado con toda la comida, así que oficialmente solo había quedado una idea coherente; pedir pizza. Estaban esperando al repartidor mientras hablaban sobre Boomer.

— ¿Creen que estén bien esos dos solos? —se atrevió a preguntar Ken jugando con su celular—. Es decir, ustedes reaccionaron bastante mal cuando la vieron.

—Boomer insistió en que lo dejáramos solo, además, si llega a tener algún problema, le dimos el botón de pánico, si lo presiona sabremos que es momento de ir a interferir, porque nuestros celulares nos enviaran un mensaje —Explicaba Brick cuando el timbre sonó.

— ¡Pizza! —Brick fue a abrir la puerta.

Ken miró como los dos celulares que estaban sobre la mesa comenzaban a sonar, Butch abrió el suyo y en ese momento su cara se tornó seria.

— ¿Qué ocurre? —preguntó Utonio mirándolo.

—Es Boomer, apretó el botón, iré a revisar.

Butch caminó hasta la puerta del sótano.

Brick por su parte estaba en la entrada y la abrió, para su sorpresa no era el hombre de las pizzas, sino dos mujeres, una de cabello negro atado en una cola de caballo y ojos verdes, la otra tenía el cabello rojo y unos fríos ojos rosas. Detrás de ellas, había dos capitanes de la muerte.

La de cabello oscuro sonreirá cuando le habló.

— ¡Hola!, ¿Esta Butch?

Brick cerró la puerta de golpe, pero antes de poder cerrarla por completo, una mano lo empujó lanzando la puerta, y a Brick, por el corredor.

Butch escuchó el golpe de la puerta de entrada justo cuando llegaba a la puerta del sótano, por lo que se distrajo, saliendo el también disparado. Al caer al suelo, siendo atacado por una lluvia de astillas de la puerta del sótano al ser destrozada.

Ambos hermanos se pusieron de pie adoloridos, pero alertas.

— ¡Ken, muévete de la cocina! —gritó Brick al muchacho y a su padre.

Pero fue tarde, pues de la puerta del patio apareció otro capitán de la muerte, que no era otro más que Tyler, completamente curado gracias al químico negro. Utonio corrió hacía Ken para protegerlo, apuntando a Tyler con el arma, pero el muchacho no parecía intimidado, Utonio disparó, pero por desgracia la bala había fallado apenas rozando su brazo el cual parecía burbujear.

Tyler soltó un quejido de dolor y se abalanzó hasta Utonio, el cual apartó a Ken recibiendo todo el impacto.

— ¡Papa! —Gritó Ken, pero fue en vano.

El capitán de la muerte le disparó justo en el corazón y sonreía completamente satisfecho. Tyler se puso de pie lentamente, miró a Ken por un segundo, pero simplemente se dio la vuelta hacia el interior de la casa.

Mientras tanto Brick se levantó del suelo con dificultad, frente a él estaba una mujer de mirada penetrante y fría como el hielo. Pelirroja y de ojos rosas.

—Hola, Brick —saludó la mujer sin emoción en su voz—. ¿Me recuerdas?

El hombre miró a la mujer completamente en shock. Ésta acarició la mejilla con la cicatriz de Brick el cual rápidamente la apartó de un empujón y un golpe en la cara.

— ¡Sí! —Gritó furioso—; sí te recuerdo, Momoko.

El hombre se lanzó de lleno contra ella comenzando una pelea. Momoko utilizó ambas piernas para evitar que se abalanzará de lleno, lanzándolo a unos metros, la mujer utilizó el peso de Brick para poder manipularlo y alejarlo.

—Pensé que me extrañarías, pero te estas comportando como un idiota, Brick.

Brick pateó las rodillas de Momoko doblegándola, al tiempo que utilizaba su rodilla para golpearla justo en la quijada. La mujer no cayó al suelo, pero si escupió sangre, sangre real y roja. Cosa que hizo enfurecer a Brick.

— ¿Yo soy el idiota? —preguntó el hombre tomándola por el cabello, forzándola a mirarlo—. Tú fuiste la que me abandono a mí. Si hay un idiota aquí, eres tú.

Brick le pateó haciéndola rodar por el suelo, donde la mujer se quedó inmóvil por un segundo. Lágrimas salían de los ojos de Brick, pero seguiría peleando.

Del otro lado de la casa Butch peleaba contra la chica de cabello negro y ojos verdes, la cual sonreía sin detenerse. Sabía que era la chica que había encontrado en la plaza aquella tarde, a la que había alejado de esos capitanes, que ahora mismo estaban en la casa. Había bajado la guardia pensando de Kaoru se vería idéntica a cuando él la pensó muerta, pero la verdad es que no se sentía así para nada. Había envejecido, su cabello ahora estaba largo y su cara había madurado igual que la suya.

Distraído por sus pensamientos, Kaoru atacó con fuerza mandándolo al piso. Butch se puso de pie de inmediato dando una vuelta hacia atrás. Limpió su labio el cual sangraba por el reciente golpe. También se había hecho más fuerte. Pero no era la única.

—Y pensar que me acosté contigo esta tarde —dijo el moreno burlón.

Kaoru soltó una risita.

—Sí. Te excitó que te golpeen. Estás más enfermo de lo que pensé, Butch.

— ¿Quieres intentar?, Me estoy poniendo duro.

La mujer dejó las bromas, dio una vuelta de carro usando la fuerza acumulada y pateó a Butch en la cara, levantándolo en el aire y lanzándolo varios metros. Kaoru corrió para alcanzarlo, pero Butch no cayó de golpe; dio un giro en el suelo nuevamente con rapidez, rodeó a Kaoru y la atacó golpeándola con el codo justo en el costado.

Kaoru se dobló por el dolor, a lo que Butch aprovechó para darle un buen golpe justo en la boca del estómago sofocándola. Butch corrió hasta el sótano donde se supone que Boomer estaría, pero terminó siendo rodeado por dos capitanes de la muerte y Kaoru.

— ¿Tus amigos? —preguntó Butch.

—Son mis hermanos Butch —contestó Kaoru apoyando su brazo en el hombro del menor—; mis verdaderos hermanos.

Butch levantó la vista para verlos claramente. La verdad es que no podía decir que fuera cierto o falso, ambos eran niños cuando Him los había asesinado también. Shou y Dai, ambos de cabello blanco y ojos negros. Capitanes de la muerte.

—Maldita seas, Him.

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Miyako subió las escaleras del sótano y abrió la puerta de golpe, haciéndola pedazos y provocando que Butch, el cual estaba en la entrada, saliera lanzado. Le pareció divertido en un principio, pero entonces sintió como unas manos la sujetaban de los hombros lanzándola escaleras debajo de nuevo.

Se incorporó con fuertes dolores en todo el cuerpo, mirando a Boomer, el cual apenas se recuperaba del golpe que ella le había hecho.

— ¿Qué hiciste?

—Te dije que me dejaras ir, ahora están aquí. Y si siguen peleando para que yo no me vaya todos aquí van a morir. Incluyendo a tus preciosos hermanos.

Boomer bajó la vista por un segundo pensando que hacer, cuando recibió otro golpe quedando inconsciente.

Miyako levantó la vista encontrándose con Tyler, mirando a Boomer sin expresión.

— ¿Estás bien? —Preguntó el muchacho.

—Takaaki —la muchacha sonrió feliz de ver al capitán, el cual la abrazo feliz.

—Gracias por devolverme la memoria, Miyako.

Miyako miró a Boomer por un instante para luego subir las escaleras junto con el capitán. El primer piso era un caos, las cosas se rompían y salían volando por todas partes, Miyako pudo ver como Kaoru y sus hermanos peleaban con Butch, el cual estaba en injusta desventaja. Del otro lado estaba Momoko, recibiendo golpes sin control de Brick, la mujer esquivaba lo mejor que podía.

Eran más, y sin duda el factor sorpresa había ayudado. Pero no habían ido ahí con la misión de matar, habían ido con la misión de rescatar, y ya lo habían hecho, era tiempo de irse a casa.

Miyako abrió la boca lentamente, por un momento no salió nada, pero entonces comenzaron a retumbar los vidrios al tiempo que un sonido agudo lleno los tímpanos de todos los presentes. Los vidrios reventaron al mismo tiempo que Brick, Butch, y Ken caían al suelo retorciéndose del dolor. Hasta finalmente quedar inconscientes.

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El primero en despertar fue Ken. La casa estaba destrozada y todo estaba hecho un desastre. Bajó al sótano donde Boomer estaba tendido, lo cargó en su espalda dejándolo en el patio, luego hizo lo mismo con Butch y Brick. Revisó sus signos vitales y si todo iba bien, despertarían en un rato, como él lo hizo. Tomó su celular y marcó un número, contestaron al tercer timbrazo.

—Sé que estás ocupada, o quizás no quieras hablar conmigo —comenzó a decir Ken mientras su voz se quebraba cada vez más—. Pero nos atacaron y no sé a quién llamar.

No hubo respuesta, solo el sonido de la llamada terminándose. Ken no sabía cómo tomar aquello, así que solo se quedó ahí, sentado en el borde de la puerta llorando. Al poco rato un auto se estacionó en la entrada y de él salieron Kuriko, Mitsuko y Robert.

Los tres llegaron hasta Ken, el cual seguía llorando. Kuriko se acercó tomándolo por el hombro, el muchacho levantó la vista y la abrazó con fuerza.

—Mataron a mi papá —fue lo único que dijo para seguir llorando.

Robert miró a su hija y le dijo que se quedara con Ken. Mientras tanto Mitsuko y Robert entraban a la casa y revisaban todo. El cuerpo de Utonio estaba por la cocina, aún tenía los ojos abiertos. Mitsuko se los cerró.

Cuando salieron al patio trasero encontraron a los tres hombres, ya habían despertado, pero seguían tendidos en el suelo sin querer moverse. Mitsuko les dijo que buscaría las cosas para darles primeros auxilios y volvió a desaparecer en la casa, mientras tanto Robert buscaba si habría quedado alguien o algo.

Los trillizos miraban el cielo nocturno sin ganas de nada.

—¿Alguien más siente que vivió un deja vú? —preguntó Butch en el suelo completamente derrotado.

Boomer y Brick levantaron la mano desde donde estaban.


¡Hola otra vez!

Les prometi que habría sorpresas. (Aunque quizas ya se lo esperaban) Diganme si se lo esperaban o no en los comentarios, quiero saber la reacción que tuvieron ¡por favor!

Recuerdo que hace mucho tiempo, (En la temporada anterior) Hice un concurso que si recuerdan era ¿Quien quiere matar a Sedusa? En el que el ganador apareceria como un personaje en mi historia mientras me mandara su descripcion. Pues estoy planeando hacer lo mismo.

Si quieren aparecer en esta historia como todos los miembros del equipo Alfa, que si recuerdan, todos ellos entraron al concurso anterior, pueden hacerlo, ahora ustedes tienen esta oportunidad. (Ya que el concurso de la portada no fue bien organizado, quiero compensarselos.) Diganme quien estaria interesado en su review o bien por PM si son mas timidos (No muerdo).

Ahora bien, no puedo revelar que hara ese personaje especial, pues se consideraria como spoiler, pero si puedo decirles que no planeo que pase desapersivido.

Esos es todo por ahora de avisos. Un gran abrazo y beso a todos ustedes que siguen mi historia y me animan a continuarla, (Y tambien a esos fantasmitas que tambien la leen, se que estan ahí porque investigo y escucho rumores. ¡Yo los invoco!).

Quiero darle un agradecimiento a Jek. Quien me ha ayudado muchisimo en la limpieza y analisis de continuidad de esto. Ella me hace ser mejor escritora.