Déjà vu

by Kita-chan

CAPÍTULO II: 'An empty heart (replaced with paranoia)'

Cuando se está en una situación como la mía se pierde toda noción del tiempo. Las horas que paso despierto me parecen una eternidad, entre peleas conmigo mismo e incesantes visitas de gente que asegura conocerme y no logro reconocer, sólo ruego porque la enfermera se digne a venir pronto para sedarme y poder dormir… Al momento de despertar no recuerdo nada de mis sueños y siento que únicamente estuve un par de minutos con los ojos cerrados.

Ese es el problema de usar tantas drogas, mi cuerpo no consigue descansar lo suficiente y caigo en un estado de somnolencia permanente; pero eso no parece importarle al doctor, persiste en comentar lo rápido que estoy sanando y lo pronto que saldré de aquí, mientras sonríe con satisfacción… Supongo que para cualquier otro paciente esa es una gran noticia, en mi caso… da igual.

Me dijeron que sufro de amnesia… lo cual significa que mi maldita memoria está perdida y nadie tiene la menor idea de cómo recuperarla. El recuerdo más antiguo que poseo es haber despertado en esta misma habitación… Patético, ¿no? Aunque ya tengo más que asumido todo este asunto, el único problema es que no sé qué hacer… ¿debo alegrarme cuando alguien viene a verme? ¿O sería mejor estar triste por no conocerlos?

Al final… todo me resulta indiferente. No distingo una persona de otra y mucho menos un día del anterior… Es inútil intentar retener información, sobre todo los nombres… los olvido casi al segundo de haberlos oído. Estoy tan harto de todo esto… Despierto sólo para volver a dormir, no le encuentro sentido a mi existencia…

…Y de esta manera pasó una semana, totalmente monótona para mí, ¿cómo lo supe? Pues… no sé, intuición talvez…

¡¡Kurapika, se cumplió una semana!-

Y sí, ese es Leorio… el sujeto más persistente, y quizá ruidoso, entre mis visitantes. Lo digo porque insiste en venir a verme aunque yo no sepa quién es, cuando el resto de la gente se va al oírme preguntar: '¿Y se supone que te conozco?'.

Me costó mucho aprender su nombre, pero se veía tan feliz cuando lo oyó por primera vez que de alguna manera quise recordarlo, a modo de retribución por el tiempo que emplea en hacerme compañía.

¿Y qué con eso?-

Oh, es cierto…- percibo algo de nerviosismo en él, contrariando con la actitud despreocupada que tiene normalmente- No te lo había dicho, pero… Hoy el doctor te va a traspasar a otra persona-

Lo observo esperando algo más como explicación, noto que no me sostiene la mirada, sino que la desvía a las máquinas que aún tengo conectadas. Recientemente descubrí que ese líquido se llama suero y básicamente sirve para que no me deshidrate, poco interesante, ¿verdad?

Eso significa… que desde hoy eres mi paciente-

¿Acaso eres doctor?- Sí, creo que mi rostro reflejó a la perfección mi perplejidad. ¿Se molestaría por mi pregunta? Debería dejar de decir lo primero que se me viene a la mente… Un momento, ¿se está riendo?

Sí, soy doctor- responde algo melancólico, levanta la vista hasta posarla directamente en mis ojos- ¿Sabes? Tú fuiste una de mis principales fuentes de motivación-

Pero en una semana no se puede estudiar medicina…-

Mi comentario fue inocente, juro que no pensé que lo haría enfadar. Se levanta de su asiento junto a mi camilla y adopta una expresión sumamente seria, que sin saber por qué, me crispa los nervios.

Esa es una de las razones por la que no quiero que estés aquí- aprecio en su voz una nota llena de disgusto- Estando en un hospital no vas a recuperar tu memoria y las medicinas que te están dando sólo lo empeoran, estoy seguro de que estos métodos convencionales no van a funcionar. Tienes que estar en un ambiente que te haga recordar, acompañado por… gente que te conozca-

Hizo una pequeña pausa, y me di cuenta de lo mucho que había cavilado antes de decir por quién estaría acompañado, lo cual rápidamente me hace pensar que me lleva para que esté con él… Pero, ¿bajo qué motivo? Al principio quise creer que su idea es ayudarme, sin embargo, me da la impresión de que le resulto más un experimento que otra cosa, ¿seré un caso muy raro? Yo no quiero estar bajo la observación de nadie…

Por eso, hoy te vas conmigo, te llevaré a mi casa-

Las palabras tiemblan ligeramente al salir de su boca, pero no por eso parece inseguro de lo que dice, la forma en que me observa me da a entender que está resuelto a llevarme sí o sí, y eso no me gusta, ¿un médico que lleva a un paciente a su casa? No me suena bien… Al menos podría haberme consultado, ¿no? Digo, no estoy de prisionero aquí, soy una persona que puede decidir por sí misma, y estos doctores hicieron todos esos trámites sin siquiera consultarme.

Insisto, no quiero ser el conejillo de indias de nadie… Menos de él.

¿Y si no quiero ir?- inquiero de forma desafiante. Él se deja sorprender por unos instantes, para luego sonreír como si se hubiera esperado esa reacción desde el principio.

Cierto, cierto, disculpa, me imagino que querrás ir a tu casa…- comenta con fingida expectación- Por cierto, ¿sabes dónde queda?-

…No- mi ojos están fijos en los suyos, reclamándoles el tono sarcástico que acaba de emplear, no necesito que además se burle al respecto- Pero prefiero quedarme con alguien que sepa lo que está haciendo a irme con un medico de cuarta categoría, sólo porque no hay quinta-

Flaquea. Toda su actitud flaquea cuando me escucha. No entiendo exactamente qué le pasa, mi burla debiera ser pasada por alto. Nunca le he visto ejercer como doctor, por lo que él tendría que tomar el comentario como lo que es: una broma insidiosa de un chiquillo irritado.

Para mi asombro, se acerca a mí y pone una mano en mi hombro, con una mueca de incredulidad mayor que la mía. Veo que sus labios se mueven sin emitir sonido alguno, como si de pronto sus cuerdas vocales hubieran dejado de funcionar. Descubro que no es así cuando finalmente oigo su voz algo quebrada por la… ¿emoción?

Kurapika… Por fin suenas como tú-

Sin dar lugar a mi posible respuesta estira los brazos para cruzarlos tras mi cuello en un abrazo improvisado, al cual tampoco alcanzo a responder antes de su siguiente acción.

¡Es un gran avance! ¿Lo ves? ¡Podemos recuperar tu memoria!- exclama con euforia, a la par que yo tomo una actitud de completa indiferencia hacia lo que me dice.

Escucha, lamento haberte tratado así, quizá debí hablarlo contigo primero…-

Un resoplido por mi parte le indica que ese 'quizá' sobraba.

Pero al menos has el intento, ven conmigo-

No, no me convence.

Como una prueba, si ves que no hay mejoría, yo mismo te traigo de vuelta-

Veamos, ¿cuál es la palabra que busco? Ya la recordé: NO

Por favor…-

¡Cuando digo que no es…! ¿Qué acaba de decir?

Te lo ruego, quiero ayudarte… quiero recuperar a mi amigo…-

Bien, esta es una escena totalmente inesperada. ¿Leorio me está rogando… a mí? Sólo atino a asentir ligeramente. No sé si esto realmente resultará, y la verdad es que no tengo muchas esperanzas, pero no puedo negarme si me está… rogando… debe ser muy importante para él. ¿Sería él igual de importante para mí? Cómo me gustaría recordarlo…

¡Gracias!- se inclina y me vuelve a abrazar.

Increíblemente logra contagiarme algo de su entusiasmo, y así esbozo la primera sonrisa que recuerdo. Me observa con un extraño brillo en los ojos, algo que logro reconocer como felicidad auténtica, aunque leve.

Voy a buscar a las enfermeras para que te saquen todo esto y al doctor para que te dé de alta finalmente, ¡nos iremos ahora mismo!-

Sale de la habitación más rápido de lo que yo consideraría humanamente capaz, dejando una estela de polvo en el lugar que ocupaba hacía tan sólo una fracción de segundo, y entonces me empiezo a cuestionar: ¿Habrá sido buena idea el aceptar ser su paciente?

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Justo cuando creí que nos multarían por infringir el mínimo de velocidad permitida, Leorio presionó el freno hasta el fondo, deteniendo el automóvil frente a un edificio un tanto… ¿cómo decirlo? Interesante. Mi nuevo doctor se apresura en bajarse y dar la vuelta por delante del coche para abrir mi puerta y desabrocharme el cinturón n/Kita: ké tan pensando? Pervertidas de seguridad. Lo siguiente que hace es un ademán que me da a entender que pretende cargarme, yo lo veo alzando una ceja.

Puedo caminar solo, gracias-

No, no puedes, te lo digo como tu doctor-

Silencio. Ambos nos sostenemos la mirada, destellando resolución en cada poro, cuál más terco que el otro… Supongo que el premio me lo llevo yo al ponerme en pie de todas maneras, manteniendo la expresión desafiante. Sé muy bien que mis piernas no soportan el peso de mi cuerpo, y de todas maneras les sobre exijo e incluso fuerzo una sonrisa en mi semblante; la perspectiva de 'perder' me causa mayor dolor del que estoy experimentando ahora.

Bien, como quieras. Pasa- se hace a un lado tras pronunciar las palabras que definen mi victoria. La sonrisa se acentúa en mis labios y prácticamente siento el ego llenar cada rincón de mi ser, sin embargo… no me muevo…

¿Y? ¿Te piensas quedar ahí todo el día? Entra de una vez, ya sé que puedes solo-

Me encantaría, pero…- miro al suelo, haciendo un esfuerzo todavía más grande que el anterior para decir la frase exacta- No puedo moverme- siento el rostro acalorado… maldita sea, ¿¡Y él de que se ríe?

¡Parece que la terquedad es algo demasiado fuerte en ti!-

Mi primer impulso es volver a sentarme, pero sería humillante. ¿A qué se refiere con eso? No soy terco… me rehúso a creerlo sin importar lo que diga, no lo soy y punto final. (¿Es mi idea o eso es lo más terco que he dicho? Eh… no importa)

¿Ahora vas a dejar que te ayude?-

Tiende una mano que veo con cierto recelo. ¿Cómo manifestar en mi cara la frase: 'ni aunque estuviera en peligro inminente de ser aplastado por una manada de rinocerontes salvajes te dejaría cargarme'?

¿Y si te lo pido por favor?-

Escucharlo me descoloca. No logro comprender, ¿la idea de esto no es ganar? Digo… al pedirlo por favor está aceptando que perdió y reconociendo mi superioridad, ¿por qué no me hace feliz? Me siento… culpable… Hay tanta sinceridad reflejada en sus ojos, no es una treta para vencerme, ¿realmente sólo quiere ayudar?

… Está bien- murmuro inexpresivamente. Él no dice una palabra más, cierra la puerta del coche y me mira de arriba a abajo… ¿Es eso necesario? Me pone nervioso… Desvío la mirada, fijándola en una fascinante piedra cerca de la rueda del auto. (¿Acabo de decir 'fascinante piedra'? La locura se apodera de mí, poco a poco…)

Sin darme tiempo a reaccionar pasa una mano bajo mis rodillas y la otra sujeta mi espalda… ¿Me levanta tan fácil? Debe tener más fuerza de la que aparenta. La situación me resulta francamente humillante, odio ser cargado. Apenas veo la entrada al edificio trato de bajarme, pero él me detiene, reteniéndome en sus brazos.

Vamos a tomar el ascensor, pero no quiero que camines todavía- me indica hablando muy seriamente.

Como digas… pero por favor retira esa mano de ahí- entrecierro los ojos algo molesto. Y es que en el forcejeo que hizo para impedir que me bajara, su mano terminó demasiado cerca de una parte que preferiría no nombrar.

Ah, sí… disculpa, fue… un accidente- apura el paso y evade mi mirada con la excusa de ver el tablero del elevador.

Y me vuelvo a preguntar… ¿habrá sido una buena idea venir con él?

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Si tuviera que elegir una palabra para describir su apartamento… diría que paso. No podría elegir sólo una; en cada lugar que poso mi vista me encuentro con algo distinto. Al entrar da la impresión de estar muy bien cuidado, pulcro y limpio… mas eso es únicamente en el recibidor y la cocina. La sala de estar ya estaba más desordenada, los cojines de los sillones lucían aplastados y algunos adornos rogaban porque les quitaran un poco el polvo acumulado desde quién sabe cuándo. Pero hasta eso resultaba tolerable al contemplar la habitación de Leorio…

Tan sólo desde el umbral parecía que el desastre que él llamaba 'cuarto' alargaba un brazo y te abofeteaba el rostro. Ante la insistencia por parte del dueño me vi obligado a penetrar en la marea de objetos esparcidos al azar. Consideré increíble cómo podía tapar hasta el último centímetro de la alfombra, siendo tan grande; una proeza notable, hasta la cama se veía pequeña bajo el montón de ropa (que rogué a Dios porque estuviera limpia cuando me tuve que sentar). Ya menos impresionado e incitado por la ausencia de Leorio, quien había vuelto al automóvil para buscar cosas que no especificó, me concentré en los artículos que yacían bajo mis pies: revistas que parecían ser de medicina, corbatas por montones, algunos lápices, envoltorios de caramelos, el control remoto de la televisión pidiendo auxilio entre unos calcetines evidentemente sucios y en una esquina, cerca del armario (que espero nunca ver por dentro) unos videos de dudosa reputación… ¿Dónde me fui a meter?

¡Listo!- la voz de Leorio me saca del medio estupor, medio shock en que me encontraba- ¿Quieres ver cuál va a ser tu habitación?-

Sin pensármelo dos veces me pongo de pie de un salto, del cual me arrepiento al instante, malditas piernas que no me responden bien…

¡Kurapika!- exclama aproximándose. No puedo creer que estoy tan cerca del suelo que ya tocar con los pies me asqueaba- Ten más cuidado, sólo por estar fuera del hospital no significa que estás mágicamente curado- me regaña.

Fue un 'accidente'- respondo mirándolo con un deje de ironía. Me levanto como puedo e intento caminar usando las paredes como apoyo, rechazando la ayuda que se me ofrece.

Es esa puerta de ahí- en el pasillo señala una recamara que sólo es separada por el cuarto de baño de la suya. ¿Vamos a estar tan cerca? En mi interior pido al cielo que esté medianamente limpia… con eso me conformo.

Hago la puerta a un lado y una inusitada perplejidad se apodera de mí… ¡Está ordenada! De hecho, más que el recibidor… Creo distinguir algunos reflejos del sol que lucen como brillos en toda la habitación, aunque quizá sólo sea efecto de mi sorpresa. Inevitablemente se forma una sonrisa en mis labios y toma fuerza cuando Leorio señala el armario…

Traje tus cosas… las fui a buscar a la mansión Nostrade… bueno, no espero que te acuerdes… sólo ponte cómodo, estás en tu casa-

Mantengo los ojos en él hasta que desaparece de mi vista. ¿Mansión que qué? ¿Por qué mis cosas estaban en una mans…? Oh bueno, no me importa… En este momento no quiero pensar. De los cajones extraigo unas extrañas vestimentas… ¿esto es una falda? ¿Qué hace una falda aquí? …Es… ¿mía? Ya averiguaré más tarde…

Me tiendo en la cama… es tan confortable, mucho mejor que la camilla del hospital. Debo admitir que me gusta más este ambiente (siempre y cuando me mantenga alejado de la pieza de al lado) aunque no voy a admitirlo, ya casi puedo figurarme la sonrisa de satisfacción de Leorio y esa mirada gritando: 'Te lo dije'.

Mis párpados se juntan… y no hago nada por impedirlo, creo que es la primera vez que me pasa esto: tengo sueño, quiero dormir. Un ruido a lo lejos llama mi atención, fundiéndose con mi sueño, formando imágenes extrañas en mi cabeza: una campana verde… que baila sonriéndome… se acerca y me habla: 'Kurapika, tienes visitas…', un cascabel de un tono anaranjado, con voz más chillona me dice: '¡Tanto tiempo!' mientras que una caja de leche viene tras él… Despierto sobresaltado, dos muchachos están parados frente a mí… un par de ojos almendrados brillan contemplándome…

CONTINUARÁ…!

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Kita-chan: wiiii! Otro cap! Estoy feliz, me gusta como va n.n aunke se me salió la vena humorística en este cap u.ú weno, no pueo evitarlo, pero a ver si libera un poco tensiones, me dijeron ke taba muy serio o.ó

Aprovecho d mandarle un saludito a mi niña Harley, aer si se me anima un poco - También a mi mami Akane, ke realmente me motiva pa seguir escribiendo! Te keruuuuuu! T.T y por último! A Minasuka, ke es un amor! (muy a su manera n.nU) Disfrútalo, es la única vez ke lo voy a reconocer ¬¬

DEJEN REVIEWS!

Y gracias por los ke ia me dejaron U