CAPÍTULO III: 'Afraid of the dark (do you hear me whisper?)'
Lamentablemente esos ojos eran acompañados por otros más oscuros, unos que me infundieron recelo al instante, no son normales… aunque, francamente, ninguno de los pares de ojos que me observan tan detenidamente pertenece a gente normal… Partiendo por Leorio, ¿Existe alguien con peores hábitos de limpieza? Ni decir que "la habitación es el reflejo del dueño"… ¿Ya mencioné los ojos oscuros de este chico albino, agudos y, hasta cierto punto, desafiantes? ; Su actitud parece indiferente, mantiene las manos en los bolsillos y no se acerca demasiado… ¿Y los ojos almendra? En la fracción de segundo que alcancé a divisarlos me dieron la impresión de estar llenos de vida y energía… cosa que comprobé cuando repentinamente él se transformó en una bolita de cabello puntiagudo que fue a aterrizar sobre la cama en la cual me encuentro acostado…
Cerca, muy cerca estuvo de caer sobre mí… Unos escasos centímetros nos separan… ¡Gracias al cielo!
.-¡Gon, ten cuidado! ¡Kurapika está convaleciente!- lo regaña Leorio, bueno, o eso intentó, ya que el pequeño no parecía estar muy afectado por ello.
.-Nee, Kurapika, ¿verdad que me recuerdas?-
…
…
…¡Ah! ¡Soy yo!
.-…No…- respondo lentamente, con cierto desdén y un toque… temeroso… es que de verdad no parece alguien normal.
.-¿¡No me recuerdas?- insiste con los ojos bastante húmedos y brillantes; el albino, que aún está tras él, lanza un resoplido y cierra los ojos con fastidio.
.-Leorio ya nos había dicho que no nos iba a reconocer, deja el escándalo, sabes de sobra lo que tiene…-
.-¡No me importa si tiene amnesia, la amistad es más fuerte!- reclama volteando a mirarlo… para volverse a mí con tanta rapidez que no me permite una preparación previa (aunque… sinceramente, nada podría haber preparado para esto…)- ¡KURAPIKAAAAA, SOY YOOOOO!- exclama tomándome del cuello de la camisa y acercándome a su rostro- ¡TU AMIGO! ¡SOY GON!-
.-¿G-gon?- respondo carente de astucia, quizá si digo su nombre me suelte… no, mala idea, ahora le dio por creer que soy una especie de toalla llena de arena que necesita una buena sacudida… Oh, mi cerebro golpea las paredes de mi cráneo… me sorprende que no salga disparado por una de mis orejas.
.-¡GON!- vociferan el albino y Leorio a la vez, lanzándose a sujetar a… no sé, esta cosa que tengo encima… ¿cómo dijo que se llamaba? (n/Kita: no, si no lo acaban d gritar ¬¬)
Me quedé estupefacto… es que no me esperaba ser zarandeado de esa forma… bueno, de ninguna forma… niño loco, ¿qué le pasa? ¿Tanta molestia le causa que no lo recuerde? No… no es molestia lo que veo en sus ojos… ¿desilusión? ¿Tristeza? Ya he visto antes esta combinación: en la mirada de Leorio, la primera vez que lo vi… o la primera vez que recuerdo haberlo visto.
.-Es mejor que… salgamos de aquí- dice el albino posando una mano en el hombro del moreno y obligándolo a voltearse, lo raro es que mantiene la vista fija en mí…
.-Killua…- susurra el más pequeño para luego asentir con resignación. Ambos se retiran a paso lento y… ¿es mi idea o se abrazan en cuanto están fuera de la habitación? No, no, debe ser un error… o talvez está muy conmocionado y el de pelo blanco lo quiere consolar… Sí, eso… uhm… ¿los amigos también se besan para consolarse? ¡Oh, Dios mío! ¿¡Qué están haciendo?
.-Creo que… cerraré aquí- murmura Leorio un tanto ruborizado, dirigiéndose rápidamente a juntar la puerta- Bueno… Killua realmente se debilita cuando se trata de ver a Gon triste-
.-Ellos… son… ¿qué son?- no, ni yo pude preguntar directamente si eran "N-o-v-i-o-s".
.-… ¿Humanos?- "No me fastidies, Leorio", eso dice mi cara –Bueno… son algo así como "amigovios", si a eso te refieres…-
.-… ¡Ah, es que yo pensé que el más bajito era un chico-
.-¿Qué? ¿Gon?- ¿y éste de qué se ríe? Bueno, no es mi culpa que sea tan poco femenina la pobre…-¡Es hombre, torpe!- hey, cuidado con los insultos- Los dos son hombres… ¿entiendes?- puntualiza modulando perfectamente y con un susurro de voz, como si así el asunto fuera a resultar menos absurdo para mí.
Sé que mis ojos se desorbitaron al principio ante la inminente asimilación en mi cabeza de la situación… Esos chiquillos no podían pasar de los catorce años ¿y eran… eso? Guardé silencio, sin saber qué decir. Se supone que yo los conozco… ¿cuál será mi opinión sobre ese tema? Ansío saber.
De pronto un despiadado sentimiento de vacío oprime mi interior… ¿por qué no puedo recordar nada? Ni siquiera sé qué clase de persona soy o cómo reaccionaría normalmente ante… ¡cualquier cosa! ¿Qué clase de persona es Kurapika? ¿Qué clase de persona soy yo? Ese chico… se veía tan triste… Leorio se veía tan triste… Hasta el albino me recriminaba con la mirada que no lo reconociera… ¿por qué no los puedo recordar…?
.-Ellos… eran mis amigos, ¿cierto?- pregunto con el ceño fruncido y los dientes apretados… la vista fija en el cobertor de la cama… sin fijarme verdaderamente en él.
.-Son tus amigos, Kurapika…- contesta recalcando la primera palabra, su voz suena insólitamente dulce, tan diferente de la que le he escuchado durante este corto período. Noto que se acercó cuando una mano se posa en mi hombro- Y yo también-
Desconozco la razón, pero en cuanto alzo el rostro y contemplo esa gentil expresión una extraña sensación me invade… Esta sonrisa, ya la he visto… Esos ojos irradiando cariño y preocupación, los conozco… Cada facción de esta persona, la sé de memoria… Esto ya lo viví… pero no logro acordarme de cuándo fue… el recuerdo se desvanece de mi mente en cuanto intento materializarlo en un lugar o tiempo determinado…
Un déjà vu…
La calidez que antes recibía mi hombro pasa a mi mejilla en una caricia involuntaria de Leorio al levantar su mano… ¿o sería realmente una caricia lo que quería hacer? Eso me pregunto ahora que sujeta mi rostro… ¿por qué me paralizo? ¿Dónde están todas las posibles palabras que podría decir en esta situación?... Y todavía más intrigante… ¿en qué momento aminoró la distancia entre nosotros?
Separo los labios en el intento frustrado de formular una pregunta, que se queda atrapada en mi garganta negándose a salir, intimidada por la suave respiración que roza mi piel… y esa sonrisa sigue allí, como diciéndome: "Todo va a estar bien". No puedo más que mirarlo… el cuerpo no me responde…
Entonces, la puerta golpea estrepitosamente contra la pared, dando paso a…
.-¡Eh, oji-san!- …un chico albino que se queda impactado al vernos-… ¡Yo sabía que te ibas a querer aprovechar de Kurapika ahora que…!- nunca sabré la continuación, una mano oportunamente colocada sobre su boca impide que continúe hablando.
.-Killua, cállate- Leorio sonríe de manera nerviosa y trata de parecer calmado. Con prisa mal disimulada empuja al chico fuera de la habitación, mascullando un: "Ya vamos".
Me aseguro de haber recuperado el control de mis sentidos en su totalidad palpando mi cara con ambas manos… ¿qué me pasó?
.-¿Quieres… ir a hablar con ellos?- me pregunta despacio, como si dudara la factibilidad de una respuesta afirmativa- No importa que no los recuerdes… después de todo, ellos vinieron aquí advertidos de que sufrías amnesia. Aunque entiendo si no…-
.-Sí quiero ir- interrumpo sin miramientos, la decisión fue instintiva. Las muestras de dolor son cubiertas por una sonrisa llena de determinación, me cuesta caminar, pero no lo demostraré. Aún así, Leorio camina muy cerca de mí, quizá temiendo que de pronto pierda la fuerza y caiga al suelo.
Tan sólo al asomarme en la sala de estar los susurros que tenían lugar se detienen, dejándome la visión del chico de cabello negro con ojos extremadamente preocupados. Intento ignorar mi nerviosismo tomando asiento en uno de los sillones, notando que Leorio se sienta a mi lado, mas el moreno sigue de pie.
.-Kurapika, yo… lo siento mucho- comienza a decir, demuestra tanta sinceridad que me obliga a suavizar la expresión ceñuda con que lo miraba segundos antes- No debí actuar de esa manera… Killua y yo sabíamos que no nos podrías reconocer… es sólo que… Supongo que en el fondo guardaba la esperanza de que no fuera cierto- agacha la cabeza cual cachorro descubierto por su dueño haciendo alguna travesura y se sienta con el albino.
.-No… no te preocupes, está bien…- oigo mi propia voz entrecortada y algo me impulsa a seguir hablando, a pesar de encontrarme entre "extraños"- Debe… debe ser incómoda esta situación para ustedes… digo, apenas puedo recordar mi nombre… no hay manera de que sepa… quiénes son… o cómo nos conocimos… o por qué cosas pasamos…- ¿qué diablos me pasa? ¿Por qué no me callo de una vez y dejo de decir estas irrelevancias que a nadie importan?- Lo siento… yo… no recuerdo nada… no puedo recordar…-
Había mantenido la vista en un florero, francamente horrible, mientras hablaba, de manera que no noté las miradas tan atentas que estaba recibiendo… Están pendientes de mí, de cualquier palabra o gesto… ¿de verdad… les importo? ¿Este Kurapika vale algo para ellos?
Un silencio incómodo se apodera del interior de estas cuatro paredes… pero no, no es incómodo, mejor sería decir que está cargado de preocupación, como si todos temieran decir alguna palabra o frase que pudiera desencadenar un imperioso peligro.
.-Nadie te pide que recuerdes- la impasible frase dicha por el albino retumba en mi cabeza… capta automáticamente la atención de todos- El asunto es que por lo menos lo intentes-
.-¡Killua!- reclama el menor poniéndose de pie súbitamente.
.-¡Pero es que es cierto, Gon! Lo único que hace es sentarse ahí, vernos y decir que no tiene idea quiénes somos. Ni siquiera se ha molestado en preguntar nuestros nombres o las circunstancias en que nos conocimos, ni nada. Todos aquí sabemos que tiene amnesia y no puede recordar, vinimos para ayudarlo y no pone de su parte- gira el rostro hacia mí- Kurapika, si de verdad te quieres recuperar vas a tener que esforzarte un poco, no esperes que hagamos todo por ti-
Me da la impresión de que cada una de sus palabras me atravesara hasta grabarse en mi cerebro y se quedara allí para atormentarme con su presencia. Busco en Leorio algo de apoyo… pero en su semblante no hallo más que una muda, y a la vez culpable, aprobación, dándome a entender que opina lo mismo pero no se sentía capaz de decírmelo.
¿Y yo? Creo que estoy de acuerdo con él…
.-Bueno, ya es suficiente, Killua… Kurapika- levanto la vista- Yo soy Gon, Gon Freecs, y este es Killua Zaoldyeck… ¿Quieres que te cuente cómo fue que nos conocimos?-
.-Sí… por favor-
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-
Durante la siguiente hora mis oídos fueron testigos de un relato tan fantástico que no fui capaz de concebir como la historia de nuestro encuentro. Palabras como "cazador", "examen" y "examinador" se repetían con frecuencia mientras me hablaban de increíbles aventuras por las que supuestamente habríamos pasado juntos: atravesar un bosque lleno de animales mágicos, correr una maratón aparentemente interminable, cocinar para una excéntrica chef profesional y su enorme ayudante, y un sinfín de tareas por el estilo.… Simplemente extraordinario, ¿hice todo eso? Para terminarme de convencer trajeron mi propia "licencia de cazador", la verdad es que no le encontré nada del otro mundo… mas todos miraban el trozo de plástico con tanta admiración y respeto que tuve que aceptar, y prometer, guardarlo en un lugar seguro.
No obstante, sé que no me contaron todo, es decir, hasta yo noté ese mal disimulado cambio de tema cuando pregunté a qué me había dedicado tras recibir mi certificación; Gon parecía querer contestarme, pero Killua le dio un codazo indicándole que mirara a Leorio, quien negaba delirantemente con la cabeza hasta que se dio cuenta que yo también lo había visto y entonces comenzó a reír histéricamente murmurando algo sobre que era muy tarde y el tiempo pasaba volando al estar divirtiéndose.
Después de todo eso… estoy aquí, sentado a la mesa del comedor, observando distraídamente cómo Leorio hace gala de sus dotes culinarios… aunque por alguna extraña razón tengo un mal presentimiento sobre esto, quizá sea el alarmante olor a quemado que comienza a propagarse junto con un humo de curioso aspecto o el hecho de que Gon y Killua rechazaran la invitación a cenar en cuanto tuvieron conocimiento de quién sería el "chef"… muy probablemente son las dos cosas.
.-Este… ¡Kurapika, si quieres anda a acostarte, yo te llevo la cena en cuanto esté lista!-
Me grita desde la cocina, yo me levanto casi automáticamente, pero no para ir a mi habitación, si no para asomar mi cabeza y poder saciar la curiosidad de saber qué pudo haber pasado…
Lo primero que diviso es el delantal rosa chillón que usa Leorio, (da la sensación de que aunque se fuera la luz bien sería capaz de seguir encandilándote la vista) y las manchas en él, las paredes, el suelo, la cocina, el mismo Leorio… e incluso el techo… que parecen pertenecer a lo que en un pasado fue la sopa… ¿Cómo se las habrá arreglado para hacer estallar una simple cacerola?
Ante esto, hago lo único que se puede hacer en este tipo de situaciones: largarme a reír de tal manera que debo sujetar mi estómago y apoyarme en la pared para mantener el equilibrio.
.-¿Y tú de qué te ríes?- pregunta el súper-cocinero en un tono de molestia, cosa que sólo me hace soltar carcajadas mayores. Siento unas puntadas en la espalda, talvez producto de las heridas sin cicatrizar todavía, mas no me importa, vale la pena estarse riendo de esta forma… hasta pequeñas lágrimas comienzan a asomarse, aunque no estoy seguro si son por reírme tanto o por el dolor.
La cocina se vio inundada de risas cuando, finalmente, Leorio se contagió de mis carcajadas y decidió compartir la broma. Duró largo rato, fue extraño, pero al intentar parar escuchaba su risa y comenzaba de nuevo, con más ganas y más fuerza… ambos nos limpiábamos los ojos con cierta regularidad… hasta que la risa se fue apagando…
.-Oye, no deberías reírte tanto… en el examen de cocina, Mench dijo que tú estabas a mi nivel…-
Nos miramos unos segundos y… vuelta a reír. Lejos de sentirme ofendido, me causaba gracia la escena…
.-No puedo creerlo… ¿TAN mal cocino? ¿Qué hice? ¿Le serví una bola de arroz con peces vivos adentro?-
Yo seguí riéndome, pero Leorio se detuvo de golpe… bueno, ¿también soy malo contando chistes?
.-Exacto…-… ¿qué?- Eso fue exactamente lo que hiciste… de hecho, todos hicimos eso… ¿cómo lo supiste?-
¿… cómo lo supe? No lo supe… ¿o sí? ¿Lo recordé? Por más que trato, no puedo acordarme de eso… ¿Adiviné? ¿Habrá sido una coincidencia? ¿Cuántas posibilidades reales existen de que haya acertado por simple coincidencia? Sin embargo… de entre todas las estupideces que podía decir, ¿por qué dije justamente esa?
.-… no importa, debió ser una casualidad… entonces, ¿comida china?-
Ah, Leorio… como actor eres un excelente cocinero… ¿no te das cuenta que no sabes disimular? Me pregunto si será siempre así o cree que puede engañarme fácilmente por mi falta de memoria… de cualquier manera, esta no es la forma en que finge normalmente, ¿dónde está esa forzada expresión de calma que nadie se traga? El auricular quedó a medio camino y mira con mucho detenimiento el aparato, como si no estuviera seguro de la manera correcta de presionar los botones para realizar una llamada exitosa. Estoy por decir algo cuando levanta la vista hasta chocar contra la mía…
.-Kurapika… ¿no te pareció extraña la historia que te acabamos de contar?-
¿Que si me pareció extraña? ¿A qué viene esto? ¿Y por qué sigue con el teléfono en la mano?
.-Sí… bastante… ¿por…? - soy interrumpido, una vez más, por un apremiante Leorio.
.-Entonces, ¿por qué la aceptaste sin decir nada más? ¿Por qué no te alteraste como las otras veces o simplemente alegaste que detuvieran esa ridiculez?-
.-Porque… no tengo nada más en qué creer, ¿verdad?- intento sonreír, a pesar de que sé que estoy mintiendo, pero eso parece ser suficiente para él y para realizar la dichosa llamada al restauran de comida china.
La verdadera razón de que me haya creído todo sin poner objeción es ese déjà vu… Eso fue capaz de convencerme de que estaba en el lugar correcto y, por sobre todo, con la persona correcta. No estoy seguro de qué significa o cómo interpretarlo o siquiera si fue real… aún así, es mi única pista…
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-
La cena resultó silenciosa. Al menos por mi parte, ya que Leorio se enfrascó en una perorata sobre los mentecatos que ponen a un chino que no habla una gota de español a contestar el teléfono para ordenar la comida. Yo seguía dándole vueltas al asunto, no podía alejarlo de mi cabeza… así como tampoco podía callar a Leorio de una maldita vez.
Al final, no logré llegar a ninguna nueva conclusión, ya que mi acompañante, aparte de aburrirme de muerte, se aseguraba de que estuviera poniéndole atención llamando mi nombre si no oía un "sí" o un "claro" cada ciertos intervalos regulares de tiempo; así, aprendí que el "sushi" no es una comida china, sino japonesa, como le alegó el sujeto del teléfono a Leorio, quien lo imitó a la perfección con un burdo acento oriental, diciendo: "No, no, sushi comida Japón, aquí comida China", sacándome un par de risas.
Después de eso me sentí mucho más relajado, librado de un peso que no me había dejado desde el momento en que desperté en esa camilla; quizá sólo me hacía falta reír un poco. Leorio me encaminó hasta mi habitación, dudé que fuera sin alguna razón especial y lo comprobé cuando se detuvo en la entrada y volteó a mirarme con aire de seriedad…
.-Kurapika… no sé si lo habrás notado, pero esta va a ser tu primera noche sin calmantes- hace una significativa pausa en la que entiendo la magnitud del asunto- Quizá te cueste conciliar el sueño, pero inténtalo-
.-Estaré bien, no tienes que preocuparte- mi idea es tranquilizarlo, la verdad es que ni yo sé si podré hacerlo, esas drogas eran lo único que me permitía dormir…
Antes de que pudiera entrar por completo a mi habitación, sentí como una mano sujetaba mi hombro… no con fuerza, tampoco con cariño… algo que no supe definir…
.-Si te sientes mal o necesitas cualquier cosa, no dudes en avisarme, estoy en la pieza de al lado, ¿de acuerdo?-
.-Te dije que no te preocuparas-
Para reafirmar lo que había dicho me acerqué a mi cama con toda la intención de cambiarme y acostarme rápidamente… me sentí un tanto incómodo ante la mirada de Leorio… no quise darle importancia, de cualquier forma, es mi doctor y mi amigo, por lo demás, quizá hasta ya me haya visto así… por lo que me quité la camisa sin mayores reparos en su presencia.
.-¿Necesitas ayuda con el pijama?-
.-No, yo puedo solo- respondí muy convencido de mí mismo, al menos me podré cambiar de ropa sin asistencia médica, ¿no?
Miraba detenidamente la lámpara en el velador, como excusa para no verlo a él. Ahora que lo pienso, parece que me estoy acostumbrando a evadir las situaciones estresantes fijándome en objetos inanimados y sin gracia… Al terminar me meto inmediatamente entre las sábanas, con toda la intención de dar la indirecta de 'te puedes ir, estoy acostado, sano y salvo'; por suerte Leorio interpreta bien lo que quiero transmitir y se va apagando la luz tras él.
Cierro mis ojos más por inercia que voluntad propia. Diablos, ya no tengo sueño… si no hubieran llegado esos niñitos a molestar podría haber dormido una buena siesta; aunque tampoco me arrepiento, logré conocer gran parte de mi 'vida' y… parecen ser buenas personas, me sorprendieron mucho, no estaría mal verlos de nuevo.
Me doy media vuelta, buscando la posición más cómoda posible; tarea un tanto complicada, si tomamos en cuenta mi condición… sólo apoyar el costado en la cama me duele demasiado, de tal manera que abro los ojos por reflejo… y entonces… Entonces me doy cuenta de la oscuridad que me rodea… No puedo ver nada, por más que fuerzo mi vista no distingo ninguno de los objetos que se apreciaban con la luz del día, es como si… no hubiera nada… eso es, sólo una nada que me desespera…
Y si no puedo distinguir ningún objeto… ¿cómo puedo saber qué se encuentra allí? Porque sé que hay cosas aquí, pero ¿dónde están? ¿Qué se esconde tras este manto tan oscuro? Podría haber cualquier cosa en esos rincones… o la ventana… ¿qué podría entrar por esa ventana sin que yo me diera cuenta?
Todo… todo es negro… y en medio de esta oscuridad… veo sombras… sombras que se acercan… sombras en tonos escarlata… ¿quiénes son? ¿Por qué estiran sus brazos hacia mí? No puedo moverme, no puedo cerrar los ojos… una fuerza mayor me lo impide, tengo que seguir mirando esto… pero no quiero… daría lo que fuera por mover mis manos y taparme hasta la cabeza para no ver nada… Esas cosas siguen ahí, ¿son reales? Se ven reales, me asustan… y están cada vez más cerca…
Siento el cuerpo húmedo y frío; el cabello se me pega a la frente… estoy temblando, pero es involuntario, son unos espasmos que me sacuden entero, por más que trato de frenarlos… Toda mi cara está mojada… Y los sigo viendo… ¡ésta oscuridad no se va! ¡Estoy congelado! Váyanse… déjenme en paz…
Aparecen más sombras… Concentro todas mis fuerzas en cerrar los ojos, y por fin lo logro, aprieto tan fuerte los párpados que me llegan a doler… Pero aunque no las vea, sé que siguen ahí… aproximándose, persiguiéndome, esperando el momento de atacar…
.-Leorio…- susurro con un hilo de voz el único nombre que se me viene a la cabeza, quizá el único que recuerdo… Quisiera gritar su nombre… pero no puedo, no tengo las fuerzas… y por otro lado, supongo que tampoco las ganas…
Lo sigo repitiendo en silencio, como si así fuera a venir… La sensación de frío se expande por cada una de mis extremidades, centrándose en mi pecho; al temblar siento por un momento una oleada de falso calor, que se esfuma en menos de un segundo, dejándome aún más entumecido que antes… Siento como si mi cerebro se hubiera expandido y aumentado de peso, cargando mi cráneo con mayor masa neuronal de la que puede soportar…
Todavía tengo miedo, pero ahora no soy capaz de abrir los ojos para enfrentarme a mis fantasmales adversarios… percibo la adrenalina corriendo por mis venas de sólo pensar en separar los párpados…
En medio de todas esas sensaciones aparece una que inmediatamente resalta de entre todas las demás… Siento una fuerza que me rodea, acompañada de un suave calor, ambos materializados en dos brazos que me sujetan fuertemente y una mano que se posa en mi cabeza.
.-¡Kurapika! Tranquilo, tranquilo… ¡Cálmate!-
Quiero hacerle caso; si tan sólo tuviera el control de mí mismo… Con un hilo de voz vuelvo a llamar su nombre, no sé por qué, simplemente lo hago…
.-Tranquilo… estoy aquí-
Oigo el susurro de su voz a lo lejos y a la vez siento el cosquilleo de su respiración cerca de mi oreja… Lentamente voy quedándome quieto, los temblores pierden intensidad y el calor del cuerpo de Leorio logra entibiarme… Una de sus manos roza mi mejilla; entonces me doy cuenta de que estaba llorando.
.-Tranquilízate, todo va a estar bien-
Abro los ojos pesadamente, es un gran esfuerzo, y lo primero con lo que me encuentro son los ojos azules de Leorio… la vista se me nubla… lo único que puedo hacer es acercarme más a él… lo último que alcanzó a escuchar es un: "¡Estás ardiendo en fiebre!"… no alcanzo a responder…
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-
Kita-chan: haaai -.-U reportándome, me disculpo por este capítulo… no me gustó mucho y al final me di cuenta que no importa cuándo tiempo más me tome para publicarlo, va a seguir igual porque tampoco quiero cambiarlo… Raro, bueno… prometo que el próximo va a estar mejor redactado n.nU (le gusta hacer promesas imposibles)
Uhm… me preguntaron por ahí para qué pedía reviews si no los respondía… bueno, los pido para saber si gusta la historia y si hay alguna sugerencia, los respondo cuando vienen con alguna pregunta (como este caso, duh), pero todavía no descubro la forma de responder un "Qué buen fic, síguele" con originalidad y algo más que un escueto "Gracias, sigue leyendo"; cuando me invente algo, no duden que lo haré.
Muchas, muchas gracias por sus reviews… si alguien quiere saber lo que sigue, escriba una petición en un review… y si no, lo seguiré escribiendo igual porque estoy fervientemente enamorada de esta historia, gracias n.n
