¡Hola de nuevo!
De verdad estoy muy contenta de que este fanfic (pero es fanfic del fanfic... metafanfic =_=) haya sido tan bien recibido. No creí que la pareja tuviera tantos fans, me puse muy feliz por recibir comentarios tan positivos ¡Mil gracias! iba a actualizar hasta el miércoles pero me emocioné de más.
Me gustaría decir que tengan en cuenta que este es una especie de spin-off de la saga de Misao CG por lo que puede que varios detalles les suenen raros.
Nada es mío más que la trama.
Capítulo 2.
A la hora acordada, Piscis y Ofiuco se encontraron en la salida del santuario para dirigirse al aeropuerto, quedaron de verse en la acera que daba hacia la avenida en donde los recogería un taxi. Se suponía que solamente estarían tres días fuera así que no llevaban tanto equipaje, solamente una maleta cada quien (y Shaina un bolso de mano grande) pues iban de civiles y habían avisado a qué irían a los nórdicos para que no pensaran mal. Ambos vestían ropa cómoda, la mujer optó por un pantalón de mezclilla azul claro, botines cómodos y una chamarra que lucía abrigadora, él por su parte llevaba un pantalón negro zapatos de vestir y un abrigo gris.
- ¿Listo todo?- preguntó Afro sonriendo.
- Sí. ¿Tú?- respondió ella sin mirarlo pues la vergüenza todavía estaba presente.
- También.
- Qué bueno.
- ¿Y tu aprendiza?
- Le pedí a Marin que se encargara de ella- dijo Shaina jugando con el cierre de la chamarra que llevaba pues intentaba no alzar la mirada.
Afro notó que la mujer lo estaba evitando, ¿sería acaso que siempre sí la había incomodado al visitarla la noche pasada?
- Shaina- llamó él mientras escogía sus palabras. Ella se sobresaltó por escucharlo llamarla y volteó de inmediato a verlo ¿desde cuándo el guardián del último templo era así de... de... 'roba aliento' si tenía la misma apariencia de siempre? ¿o era acaso que ahora la intimidaba? no, ella no se intimidaba tan fácil.
- Dime- respondió ella subiendo y bajando su cierre.
- Yo...- murmuró él pero el sonido que la mujer hacía lo desconcentraba por lo que de un momento a otro le tomó delicadamente la mano para detenerla.- Perdona pero es que me estabas distrayendo. Sobre anoche yo...
Oh no allí venía el sermón.
- Quería disculparme- sentenció él con seriedad pero sin soltarla.
- ¿Pero por qué?- preguntó ella sintiendo que las piernas se le aflojaban. Pensaba que Afro le iba a decir cualquier cosa, incluso a decirle que se regresara porque finalmente quería ir solo, que su presencia le desagradaba pero ocurrió lo contrario.
- Por anoche, no es correcto visitar a una chica a esas horas, te pido perdón por incomodarte.
- No Piscis, soy yo la que debe disculparse. Recibirte así... No fue apropiado, quiero decir, no me justifico pero debí ser cuidadosa. Es cierto que un enemigo no va a venir y tocar la puerta pero aún así debí de estar presentable- reconoció Shaina sonrojándose en primera por su disculpa y en segunda porque la mano que sostenía la suya le mandaba calor a todo el cuerpo, además la estaba volviendo loca el sentir una mano firme pero sin ser ruda y que la envolvía por completo, le costaba creer que esa mano que la tomaba suavemente fuera capaz de aniquilar.
Afro estaba casi en las mismas, las manos de Shaina eran pequeñas y suaves, se pensaría que tendrían durezas o que se sentirían ásperas pero no, eran unas manos pequeñas y blancas corrrespondientes a una chica linda.
El sonido del claxon del taxi los sacó del ensimismamiento y el santo de Piscis la soltó despacio. El conductor bajó para abrirles la cajuela y de nuevo Shaina fue sorprendida por la amabilidad de Afro pues él tomó la maleta y la metió por ella, luego Ofiuco estaba a punto de abrir la puerta trasera para sentarse pero él se la abrió y la dejó pasar.
Nada que ver con los burdos tratos de los otros plateados. Intentó no ponerse nerviosa o algo pero el ver que él se sentaba a su lado la hicieron alejarse lo más posible por mera inercia y pegarse a la puerta.
- ¿Al aeropuerto- preguntó el chofer disimulando la sorpresa por ver la apariencia del santo.
- Sí- dijo él sin inmutarse.
- ¿Entonces sí me perdonas?- dijo Shaina para distraerlo pues notó la rara mirada del taxista y no quería que su acompañante se sintiera incómodo.
- Claro, después de todo, hubo algo digno de ver- bromeó él mirándola casi, digo casi con coquetería. La mujer abrió los ojos a todo lo que le daban pues nunca se esperó un comentario de esa índole por parte de Afro.
En ese momento Piscis pensó que quizá había errado al decirle eso ¿y si la había ofendido? ya veía venir un sopapo.
- De algo sirve tanto entrenamiento- dijo ella riendo un poco. Lejos de enojarse, le dio risa pues no detecto malicia.
Afro quiso tener allí enfrente a Máscara para demostrarle que Shaina no era lo que todos decían.
Ella era como las rosas, no podías pretender tomar una sin llevarte un pinchazo por lo que debías tratar de tomarla de tal manera que no te dañes pero al mismo tiempo, que la rosa misma pueda ceder a ser cortada.
Ambos rieron un poco y quedaron en silencio, mirando por la ventana.
- ¿Entonces de a cuánto?
- Cincuenta Euros.
- Es mucho dinero para el que gane.
- Sí.
- Y sólo son dos opciones: que Afro regrese ileso o que no regrese hasta días después con partes vendadas y/o enyezadas.
- Podríamos apostar acerca de lo que Shaina le va a lastimar primero.
- Ah, así sí. Bueno, cincuenta Euros a que le da una buena cachetada por no ponerle atención, Afro es bien distraido- dijo Shura alzando la mano.
- Yo cincuenta a que le rompe un brazo- dijo Milo y Camus se encargó de anotar todo en una libreta porque era muy serio y todo pero también le gustaba apostar.
Los dorados se reunieron en la casa de Cáncer primero para discutir cosas referentes al santuario pero siempre trataban de acabar lo más pronto posible para comenzar a comadrear.
- Cincuenta a que regresa con un ojo morado- dijo Kanon pensativo.
- Van a la montaña así que pienso que lo puede empujar... cincuenta a una pierna rota- dijo Aioros destapando un refresco enlatado.
- Eso es tenerle mucha poca fe a Afro- dijo Shaka quien hasta ahora había estado en silencio.
- Hasta tú te llegas a exasperar con él- le recordó Mü riendo un poco.
- Pero no creo que llegue lastimado, regañado y traumado sí pero no sin dientes.
- ¡Cincuenta a que llega con un diente de menos o alguno roto!- dijo Aioria creyendo que esa era una buena opción.
- A ver, entonces Aioros dice que una pierna rota, Shaka que un trauma y Aioria con la dentadura dañada- dijo Camus en voz alta para ver si había escuchado bien.
- Oigan yo no...- quiso negar el rubio.
- Ya hablaste y te aguantas- le dijo Aldebaran sacándole los pulmones con una amistosa pero no suave palmada en la espalda.
Luego de alegar un poco, hicieron recuento de las posibles lesiones de Afro.
- ¿Y tú Máscara?- preguntó Shura notando que él no entraba todavía.
- ¿Yo?- dijo él mirando a todos seriamente. Los dorados lo miraron con atención creyendo que por conocer bien a Afro y a Shaina, podría decir bien qué pasaría. Tenía la ventaja en ese sentido pero siempre podían ocurrir las otras opciones.
- Faltan tú y Mü- dijo Acuario revisando la planilla improvisada.
- Apuesto cincuenta a que regresa sano y salvo- declaró Cáncer sonriendo triunfalmente.
- Lo secundo- dijo Mü cruzándose de brazos.
- ¿Tú apostando porque alguien regrese sano? claro, y Afro y Shaina van a acabar enamorados- dijo Kanon riendo, al resto también les provocó risa porque se les hacía por lo menos absurdo.
Siguieron discutiendo por un buen rato hasta que acordaron bien los términos de la apuesta, en poco tiempo terminaron de pasarse el resto de los chismes y se fueron a sus respectivos hogares.
- Oye Mü- llamó Máscara al ver que el ariano ya se iba.
- Dime.
- ¿Por qué apostaste lo mismo que yo?- preguntó curioso.
- Ella ha cuidado a Kiki y hemos charlado bastante, Shaina es buena chica y Afro también, si ella lo golpea sería por accidente. Nadie le tiene fe a la pobre, además si se llega a enterar que apostamos, me salvaría de una buena patada- explicó riendo inocentemente.
- Mamma mía, la serpiente nunca se muerde la lengua, ¿verdad?- dijo Cáncer soltando una carcajada.
- Porque solamente saca los colmillos para atacar. Si sabes algo me avisas- respondió por último Mü y bajó hacia su casa.
- Claro- le dijo y ya viéndose solo en su casa, fue a sentarse a ver la televisión en su sillón favorito- Veamos qué nos compraremos- dijo Máscara tomando un catálogo de ventas por teléfono mientras escuchaba un programa.
- Italiano...- murmuró Afro mientras leía unos folletos acerca de Lugano y de la montaña a la que debían de ir. Leía con atención toda la información mientras escuchaba música pues todas las personas pasando a su alrededor lo ponían de nervios. A su lado Shaina estaba entretenida jugando con una pequeña consola que le había confiscado hace unos días a Rin. Salían justo a las 10
- Realmente nunca he estado en Suiza pero a donde vamos lo hablan, no sé si sea una variante pero si sí, de todas formas podremos entendernos- dijo ella sin despegar la mirada de la pantalla.
- Está bien- respondió él pues ella le habló fuerte.
- ¿No llegaste a pensar que nos mandaron a nosotros solamente porque no había nadie más disponible?- preguntó la mujer sin dejar de apretar botones.
- Al principio sí, pero viéndolo bien, si iba yo solo acabaría perdido ya que siempre me confundo en los aeropuertos para hacer las escalas y sería malo para mí porque mi italiano no es muy bueno.
- De ser posible te llevo de la mano para que no te pierdas... ¡Demonios, era un shiny y ya no tengo pokebolas!- exclamó enojada.
- ...
Piscis solamente la miró mientras volvía la atención al juego, ya vería si era cierto o no si soportaba su forma de ser.
La salida hacia Berna fue anunciada y ambos se levantaron para abordar, minutos antes ya habían documentado sus maletas. Irían a la capital de Suiza pues no encontraron un vuelo directo a Lugano así que después tomarían tren o el autobús para llegar hasta su destino.
Ya en el avión, tomaron asiento juntos y siguieron todas las instrucciones de las azafatas. Como ya era hora en la que ambos estaban casi por dormir, decidieron acomodarse en el asiento.
- Trata de descansar- dijo ella haciéndose bolita hacia el lado opuesto de Afro pero luego lo sorprendió pues subió el cierre de su chamarra hasta el tope, lo cual cubría su rostro porque subía hasta el gorro.
- Igualmente, buenas noches- respondió Piscis cruzándose de brazos y reprimiendo la risa, era algo cómico verla así.
- Yo sé que te estás riendo pero no me importa, sólo así duermo cómoda- respondió Shaina con la voz ahogada.
- No dije nada.
- Pero lo pensaste.
- Pensaba en que no había visto una prenda que cubriera el rostro por completo.
- Me la regaló mi mamá, ella me la hizo porque sabe cómo duermo cuando viajo.
- ¿Cómo te apellidas?- preguntó Afro curioso.
Shaina se volteó hacia él y descubrió su rostro porque no entendía cómo es que pasó de un tema a otro así. La respuesta era fácil: ella mencionó a su madre, que era hermana de la madre de Máscara, él tenía otro apellido distinto y ella también debía de tenerlo pero no lo sabía así que por eso preguntó.
- Zeppeli- respondió Shaina esperando la típica reacción: "Anda la osa, casi como la banda".
- Ahhh...
- ¿Qué?
- Esperaba un "Costa" o "Rossi", no "Zeppeli".
- Pues tú no eres "Johansson" ¿o sí?- dijo ella enarcando una ceja.
- Thunberg de hecho.
- Ahí lo tienes, no porque sea mayoría en un país, es obligatorio llevarlo.
- No es por eso sino porque tu familia es muy numerosa.
- Podría ser que sí pero no, hay variedades de nombres y apellidos.
- ¿Tienes segundo nombre?
¡Caray, este hombre cambiaba de tema muy rápido!
- Alondra- respondió Shaina sintiéndose como en un interrogatorio, tal vez era que Afro no podía dormir y se entretenía conversando con ella mientras le daba sueño.
- Nunca lo habría imaginado.
- Nadie lo sabe más que mi madre... y ahora tú- dijo ella dándose cuenta de ese detalle. No era que le desagradara llamarse así sino que nadie se molestaba en preguntar y por ello se le olvidaba que lo tenía.
- Vaya, si yo tuviera segundo nombre créeme que lo usaría pero de cualquier forma, "Shaina" o "Alondra" son muy bonitos- reconoció Afro sorprendidísimo de estar teniendo una conversación moderadamente larga con alguien además de su mejor amigo o su Diosa.
- Gracias...- balbuceó ella luchando contra su sonrojo. Podría ser que él lo dijo como un comentario más pero para ella significó mucho.
- No te estoy dejando dormir, perdona- dijo Piscis algo apenado pues recién cayó en cuenta del detalle.
- Descuida, es temprano de todas maneras para mí porque a estas horas estoy viendo "Spartacus"- dijo ella más relajada, ahora sabía que sí se podía platicar con él.
- ¿Te gustan ese tipo de series?
- Más bien de cualquier tipo, las conseguimos en DVD y entre Marín, June y Geist nos las prestamos. ¿Tienes alguna buena?
- Sinceramente no soy mucho de series, ni de novelas... más bien, casi no veo la televisión pero me gusta ir al cine, la última que vi fue "Furia de titanes 2"
- Ay, esa también fui a verla, estos americanos me parecen unos fantasiosos pero me gustó.
- Sí, valió la pena pero solamente para verla una vez, a veces compro los DVDs si me gustan para verlas de nuevo pero con esta no.
- Entonces películas sí tienes.
- Ajá.
- ¿Qué te gusta ver más?- preguntó la mujer algo entusiasmada porque le encantaba hablar sobre el cine, solamente que entre su círculo casi nadie tenía ese pasatiempo así que muchas de las veces iba sola al cinema y rara vez comentaba las cintas pero ahora había descubierto que él había visto casi las mismas películas que ella.
Tenían en mente que las diez horas que duraba el vuelo serían algo tediosas pero al paso que iban parecía que no les iban a alcanzar, pararon de hablar al notar que los demás pasajeros ya estaban durmiendo; no hablaban en voz alta pero concordaron en que ya era hora de dormir.
Pidieron a la azafata unas mantas y ya al tenerlas, nuevamente se desearon un buen descanso. Esta vez Shaina no se cubrió el rostro pues ya estaba cansada. Afro tardó más en conciliar el sueño pues estaba algo eufórico, no cualquiera le sabía conversar de Tarantino y luego pasar a cine de Bosnia en tan poco tiempo; Piscis siempre se reservaba sus gustos pues sus demás compañeros no los tenían, cuando iba al cine con Máscara, él se dormía o se la pasaba preguntando lo que pasaba por lo que últimamente había optado por ir solo... tal vez debía de probar ir con ella, tal vez.
Al arribar al aeropuerto de Berna, desayunaron algo en una cafetería y salieron, Afro no tuvo tanto problema pues sí sabía alemán por lo que él era el que guiaba la misión en esa parte.
- Tendremos que ir en taxi a la terminal, creo que está algo lejos- dijo él mientras consultaba un mapa enorme que estaba cerca de la salida del aeropuerto.
- Te sigo- respondió Shaina sintiéndose un poco perdida por ver los numerosos carteles del aeropuerto en un idioma que no sabía. Piscis se acercó a un taxi estacionado en la acera del aeropuerto y preguntó por la estación más próxima, el hombre le respondió pero Afro le dijo algo y se volvió hacia su acompañante.
- Cobra doscientos francos- dijo él frunciendo el ceño algo ofendido.
- Es demasiado, estas personas siempre abusan- dijo ella mirando de mala manera al conductor quien solamente les devolvía la mirada intentando descifrar su acento.
- Vayamos más adelante, los taxis que están cerca siempre cobran casi el triple, ni aunque estuviera perdido pagaba eso- respondió Afro y se acomodó la maleta, ambos llevaban unas maletas alargadas de correas para transportar fácilmente, ella lo imitó y luego él le ofreció el brazo pero la falta de costumbre de la peliverde la llevó a no prestarle atención.
- ¿Qué?- preguntó Shaina sin comprender por qué él seguía allí parado con un brazo medio flexionado.
- Bueno...- mustió él extrañado de que ella no lo tomara- Vayamos juntos- dijo y la mujer lo miró como si le hubiese preguntado si el agua moja.
- Ah, claro- respondió ella comenzando a caminar todavía sin saber qué había pasado.
Afro quiso cederle su medalla a la distracción a Shaina pero considerando que ella se le quedaba mirando raro cuando le abría la puerta o cuando le extendió la mano para ayudarla a bajar de las escaleras mecánicas, no era distracción sino que era falta de costumbre. Le ofreció el brazo pues no quería ir más rápido que ella, así podría ir a su paso además... tenía que admitir que no quería distraerse con algo y terminar perdiendo a Shaina, sabía que ella no conocía bien el alemán y aunque Berna se veía pacífica, era un lugar grande, iban en perfil bajo por lo que usar el cosmo para localizarla debía ser la última opción.
A su mente le vino un recuerdo de cuando era un niño de apenas diez, el maestro de Shaina tenía que salir y la debía de ir a dejar a la cuarta casa para que la cuidara la maestra de Máscara y como él iba apenas a subir las doce casas, al hombre se le hizo fácil encargar a la pequeña, lo hizo tan rápido que Afro no tuvo oportunidad de reclamar.
Flash back.
- ¿Cómo te llamas?- preguntó amablemente pero la niña se aferró a su mano. Debía de tener unos cuatro o cinco años si no es que menos porque se veía pequeñita, era de las pocas niñas que entrenaban para poder postular a una armadura. Naturalmente tenía el rostro cubierto pero por la barbilla estaban escurriendo sus lágrimas.
- ...
- Está bien si no quieres decirme tu nombre- dijo él algo nervioso pues jamás había tratado con niños más chicos- Vamos arriba.
- No quiero ir- dijo ella y se abrazó a la cintura de Piscis.
- ¿Por qué no?
- Tomasso me molesta mucho cuando su maestra no lo ve- dijo la pequeña Shaina.
- ¿Máscara se llama Tommaso?- preguntó Afro sin creerlo, pues hasta ese momento no le había podido sacar su verdadero nombre a Cáncer.
- Oh no, me va a molestar más ahora que te dije- murmuró la niña llorando más fuerte y se apartó.
- Ahí lo tienes- le dijo él agachándose a la altura de la aprendiz.
- ¿Qué?
- Si te molesta, llámalo por su nombre real y dile que le dirás a todos que se llama así- le aconsejó.
- No creo que funcione...
- Claro que funcionará, si nadie más lo sabe es porque a él no le gusta y no quiere que se enteren, si le dices eso vas a ver que no te va a molestar- le explicó y aunque no le podía ver la cara, pudo sentir que ella sonreía feliz y como la niña que era, le dio un abrazo colgándose de su cuello, Afro le devolvió el abrazo pues le dio tanta ternura que sintió una alza en su azúcar. Qué bueno que no había nadie más por ahí.
- Gracias señor Piscis- dijo Shaina soltándolo.
- Empecemos a subir, Tommaso debe de estarte esperando- respondió él riendo abiertamente. No era un nombre feo pero si no le gustaba a su amigo era por algo. La pequeña lo volvió a tomar de la mano con mucha seguridad.
- No me gustan los lugares grandes y por eso mi maestro siempre me lleva de la mano- afirmó ella y se pegó más a Piscis.
No supo por qué pero Afro mismo se prometió no olvidarlo.
Fin del Flash Back.
A lo mejor ella ya no se acordaba, todo lo que había ocurrido antes debió de haber enterrado esa memoria en la mente de Shaina pero ahora había brotado en la de él.
- Shaina, no te adelantes- pidió amablemente y la mujer se detuvo, entonces él la tomó de la mano para después hacer que ella lo tomara del brazo como originalmente pretendía, la guió hasta el antebrazo izquierdo el cual ella tomó débilmente pues estaba demasiado sorprendida.- Caminemos un poco y veamos si nos alcanza un taxi.
- Bien...- murmuró ella perpleja, nunca antes en su vida había caminado así con un chico y menos aun un hermano de armas. ¿Sería por eso que sentía las palmas de las manos sudorosas y que si le soplaban, se desmoronaría como un pilar de arena?
Afro iba al paso que ella marcaba, al inicio ella iba lento pero pronto fueron tomando un poco de velocidad. Él realmente no quería tomarle mucha importancia pero se le hacía curioso, la temible cobra que intimidaba incluso a algunos dorados ahora parecía un tierno y asustadizo conejito con una de sus patitas sujetándolo. Tal vez era que ella todavía le tenía un poco de temor a los espacios abiertos pues en el camino que iban no había mucho tránsito y al estar el aeropuerto casi a las orillas del río Aar, dejaba ver todavía despoblados los alrededores.
- Eres un hombre raro, Piscis- dijo ella ya más serenada, descubrió en poco tiempo que si dejaba de estar nerviosa, podía disfrutar de aquel inesperado paseo. Se sentía extrañamente protegida y a gusto.
- ¿Por qué lo dices, Ofiuco?- preguntó él sin mirarla. Ya estaba anticipándose para un comentario con respecto a su personalidad o su aspecto.
- Sabes que oficialmente yo renuncié a ser una mujer pero me estás tratando como a una dama- respondió Shaina riendo ante la ironía.
- Eso no tiene nada que ver, yo solamente estoy siendo amable... pero si soy sincero, creo que yo mismo me estoy dando un gusto- rebatió Afro ahora sí dirigiendo su mirada hacia ella mientras sonreída casi complacido pues que ella no tocase alguno de los dos temas que siempre lo incomodaban le agradó.
- ¿Cómo que un gusto?
- Uno no siempre tiene la oportunidad de pasear por Suiza mientras se deleita con el espacio abierto con una linda chica del brazo.
- Ajá...
- ¿Qué?- preguntó él al escuchar el tono escéptico de la amazona.
- A mi no me engañas, vamos así porque tú no quieres perderme- respondió Shaina riendo todavía más.
- En parte... un treinta por ciento, el setenta restante es porque de verdad me nace ser así contigo- reconoció Piscis contagiado por la armoniosa risa de la mujer.
- ¿Y eso por qué?
- No sé, debe de ser porque realmente me caes bien- "Y no te has quejado de mi" agregó mentalmente.
- Y tú a mi Afro pero deja de ser tan caballeroso que me agobias.
- No prometo nada- afirmó él sonriéndole de nuevo pero ahora sintió que hasta su corazón lo hizo.- Mejor tú acostúmbrate.
- Pues eso no se va a poder, de todos los hombres que conozco, nada más tú me tratas así y si me acostumbro, me voy a sentir mal cuando nadie me abra la puerta.
- Sigue quejándote y voy a ponerme peor.
- ¿Qué? ¿se puede más?- preguntó Shaina como retándolo.
- Podría llevarte cargando o podría ponerme de tapete incluso, llamarte "señorita" o si quieres que te agobie más "mi lady", hay muchas cosas que podría hacer por ti- dijo él agravando un poco la voz para darse más énfasis. Ella abrió más los ojos por la impresión pero rió de nuevo aunque de inmediato se puso melancólica.
- No te dejaría hacerlo jamás, aunque sea así de broma, no digas esas cosas.
- ¿Por qué lo dices?
- Nunca debes de perder la dignidad por más que quieras quedar bien. Caminar al lado de alguien es mejor que intentar serle útil... si lo sabré yo- agregó Shaina suspirando. Afro quiso preguntar pero decidió que no era lo más indicado.
- En ese caso no te quejes porque te ofrezca el brazo, tómalo y caminemos, punto- le dijo para animarla un poco.
- Está bien, no todas las chicas pueden presumir que un dorado las escoltó- respondió la peliverde algo resignada.
- ¿Ves cómo no es tan malo?
- Si no dije que lo fuera.
Decidieron iniciar otro tema y en lo que lo hicieron, lograron hacerle la parada a un taxi, el cual los llevó a la estación de autobús; allí compraron algunas cosas para el camino abordaron otro autobús que haría al menos dos paradas antes de Lugano.
- ¿Qué sabemos exactamente del lugar al que vamos?- preguntó Shaina ya cuando estaban en el autobús.
- Vamos al monte Lema, tendremos que subir y buscar pues la persona que cultiva los muérdagos no dio su dirección exacta. Llegaremos cerca de las dos o dos y media, considerando la altura, diría que para la noche ya debemos tener el muérdago en nuestras manos.
- Esperemos, ¿sabes? me preocupa que alguien se haya enterado de esta misión- admitió ella pensativa.
- Athena misma avisó a todos los los dioses menos a Baldr de lo que le regalaría por lo que no lo podrían tomar a mal aunque sabemos que hay un dios que podría aprovecharse de la situación. Loki podría intervenir para hacer quedar mal a la princesa pero él está ahora en Helheim... y eso no es garantía de que se quede ahí- dijo Afro abriendo una botella de agua para tomar.
- ¿Por?
- Hela es hija de Loki y si bien él no vendrá en persona, puede mandar a alguien o algo para detenernos y urdir algo.
- Ah... esperemos que no- pidió ella y se lo quedó mirando pues el sujeto parecía saber muy bien de qué hablaba.
- ¿Sí?- preguntó sintiéndose algo intimidado por esos ojos verdes.
- ¿Qué carrera estudiaste?- preguntó la mujer, Afro se tensó y se removió algo incómodo en su asiento pero decidió contestarle.
- Literatura europea, especialidad en Europa septentrional- dijo él algo cohibido pues realmente todos creían que había estudiado botánica o química y en el peor de los casos: cosmetología.
- ¡¿En serio?! ¿Y por qué no diste clases o algo?- cuestionó Shaina admirada porque a ella le llamaba la atención la literatura pero decidió mejor estudiar otra cosa pues no se sentía capaz, así que mejor decidió ser entrenadora física porque sentía que le serviría más aunque por el momento tenía pausada su carrera.
- Si te soy sincero, solamente quería sacarme una carrera pero me terminó gustando mucho, prefiero la investigación antes que dar clases por lo que trabajo haciendo reseñas o artículos para una revista electrónica
- Eso es genial, yo creía que no hacían nada más que estar en sus casas- dijo ella tomando su bolso para sacar un paquete de papas fritas.
- Los demás realmente no sé pero al menos a mí la princesa me dio su permiso- reconoció él algo apenado.
- Creo que eso me hace respetarte todavía un poco más- admitió Shaina.
- ¿Quieres decir que antes no lo hacías?- preguntó Piscis algo sorprendido de que Ofiuco no le saliera con algún comentario que le bajase la moral con respecto a su carrera; generalmente nadie le creía.
- Dije "un poco más", tampoco te emociones- murmuró ella comenzando a comer la botana.
- Lo siento, es la falta de costumbre.
- ¿Ahora me entiendes?- preguntó la mujer mientras le ofrecía de las papas.
- Sí, ahora sí- respondió y negó con la mano- Gracias- dijo sonriendo, le gustaban las frituras pero no se había lavado las manos en un rato. ¿Por qué sería que siempre ante cada acción y palabra pensaba en lo que usualmente le decían? es que justo ahora pensó en que por negarse, alguno de sus compañeros le comenzaría a hacer burla o a soltarle algún comentario acerca de que cuidaba la línea o cosas así.
- No debería estar comiendo- se dijo a sí misma Ofiuco.
- ¿Por?
- No me lavé las manos- comentó y guardó lo que comía.
Afro rió un poco debido a la situación y porque la encontraba casi irónica.
- ¿De qué te ríes?- preguntó Shaina con curiosidad mientras rebuscaba en su bolsa de mano una botellita de gel antibacterial.
- De todo y a la vez de nada- respondió él sonriéndole amablemente, la mujer le correspondió, luego él dio un bostezo- dormiré un poco- anunció.
- Está bien- dijo ella y lo miró por un momento para luego encogerse de hombros. Afro se estiró en su asiento con cuidado, soltó otro bostezo, decidió dormir en lo que llegaban pues la peliverde en lugar de seguir comiendo, se puso a jugar de nuevo al notar que él quería descansar. El movimiento del autobús lo arrulló así que cruzó los brazos y cerró los ojos. Shaina siguió concentrada en su juego por un buen rato.
- Por fin pude con los altos mandos- dijo ella ahora estirándose, dejó la consola de lado y miró a su alrededor, se percató de que una mujer en el asiento diagonal al de ellos miraba a Afro pero al notar que Ofiuco la vio, aquella mujer se volteó asustada y ahora solamente se veía su cabellera color rubio cobrizo. La amazona regresó su mirada al origen de la situación y comprendió por qué miraba hacia allá.- No la culpo- admitió sonriendo casi con superioridad pues no solamente ella lo miraba sino también otras damas pero éstas eran más disimuladas.
Piscis se veía tan calmado mientras dormía, aunque usualmente lo era, verlo daba una sensación de calidez o al menos así lo sintió Shaina, a cada segundo mientras lo miraba, podía sentir que su corazón se llenaba de calor y que podría estar así, mirándolo todo el tiempo del mundo, mirarlo como Clitia a Helios por toda la eternidad. Dio un respingo cuando él comenzó a despertar y rápidamente sacó de nuevo su consola para disimular.
- ¿Ya llegamos?- preguntó Afro adormilado y se talló los ojos.
- Casi- murmuró la amazona con vergüenza aunque no tendría por qué sentirla.- ¿Descansaste?
- Sí pero extraño mi cama- dijo él mirando por la ventana.
- Millones en el mundo y ninguna como la de tu casa.
- Ajá...- respondió él volteando rápido pues sintió una mirada, la misma mujer que Shaina detectó, lo miraba pero ahora no se volteó sino que por unos instantes le sostuvo la mirada; Afro pudo percatarse de que esa mujer tenía los ojos verde claro y unas pequeñas pecas cafés en las mejillas y nariz, era hermosa pero él podía asegurar que no lo miraba por interés ni por curiosidad sino que era como si lo estuviera reconociendo.
La voz del chofer los interrumpió en ese duelo de miradas. Afro no entendió muy bien pero su acompañante sí.
- Dice que la próxima parada es el monte Lema- dijo la peliverde al notar que él se despistó.
En menos de cinco minutos estuvieron en su destino y casi la mitad de los pasajeros se bajó donde ellos, incluida la misteriosa mujer.
- Según las instrucciones, no vamos precisamente a la cima sino que justo donde termina el bosque pues ya más arriba es zona turística- dijo Afro leyendo los papeles que le había dado el Patriarca.
- Mira, hay teleférico a medio monte que te lleva a la cima- señaló Shaina al leer el cartel que lo anunciaba.
- Sí pero ve aquí- indicó Piscis y rodeó a la chica con los brazos para ponerle enfrente el mapa que él tenía- La persona que nos dará la planta vive donde termina la zona boscosa y es justo debajo de donde pasa el teleférico, podríamos subir y descender pero la cima es peñasco así que llamaríamos mucho la atención si comenzamos a bajar solo porque sí además, no sé qué tan inclinado esté y bajar puede ser peligroso, opino que es mejor subir por el bosque, además así iremos más en paz- explicó señalando con los dedos el papel pero todavía rodeando a la chica.
- B-bueno- susurró ella sintiéndose pequeña, diminuta en sus brazos, o más bien, casi. Él se dio cuenta pero se apartó con normalidad pues no le desagradó el haberlo hecho.
- Desearía poder usar la velocidad Luz, a este paso quizá estemos allá hasta ya muy entrada la noche - dijo Afro elevando la vista y lamentando que no pudieran subir como Shaina había sugerido.
- Aquí es donde demuestras que estás en forma. Aunque no podamos ir a mayor velocidad, podemos ir más rápido que una persona normal. Lo ideal sería subir a paso veloz pero sin correr, no hay mucha inclinación pero tampoco es como para no tomarla en cuenta- respondió ella ya recuperada de la sorpresa.
- Empecemos- indicó Piscis y se fueron acercando poco a poco hacia donde comenzaba el bosque. El monte tenía un camino para los turistas pero decidieron no usarlo pues buscaban discreción además, hacía un poco de calor y el bosque era algo espeso por lo que no les afectaría tanto como si fueran por el camino despejado.
Caminaron a paso rápido y pronto se perdieron entre el bosque sin percatarse de que eran seguidos por una persona.
Espero que les haya gustado.
"Heidenröslein" es un poema de Goethe y con 'musicalización' de Schubert, me gusta porque ésta y parte "99 luftballoons" son lo único que sé pronunciar bien del alemán. La traducción según la wikipedia sería "Rosita de matorral" y aunque el poema nada que ver con esta situación, en algún punto pienso hacer que tenga sentido aquí.
El apellido "Zeppeli" lo saqué de Jojo's Bizarre Adventure porque el personaje también es italiano. Por si a alguien le sonó.
Gracias por leerme!
Cuídense.
Que la fuerza los/las acompañe.
