¡Hola!

De verdad no sé cómo agradecerles por todos sus comentarios, me hicieron sentir querida :') Si soy sincera, me he sentido un poco ignorada en mi fandom por lo que decidí cambiar de aires y ay, son tan divinos todos ustedes :3 me hicieron volver a creer de nuevo que sí me leen y que mis fanfics son buenos, les agradezco muchísimo por ello.

Les respondo reviews de los guest al final del cap.

Les pido perdón por adelantado si me pongo de intensa con algunas palabras pero es la costumbre... también me disculpo por si hay por allí algún sensible del tema del "lenguaje y la lenguaja" que yo no ando agregándole "a" algunas palabras que me enseñaron que son neutras pese a que parezcan ser en masculino.

Saint Seiya ni el origen del fanfic me corresponden. NUNCA olviden que este es una historia aparte de los fanfics de Misao-CG por lo que los detalles que les suenen raros son porque están tomados de allí y si yo agrego más, aclararé el por qué al final. Advierto que todo es una sola escena.


Capítulo 3.

Afrodita y Shaina ya habían avanzado un buen tramo del bosque, iban a un cuarto del camino ya para las cuatro de la tarde.

- ¿Te parece si nos detenemos a descansar?- preguntó él quitándose el abrigo pues para ese entonces y con todo lo que habían caminado, ya le estaba pareciendo que traía puestas veinte cobijas.

- Sí, ya es hora de la comida- respondió Ofiuco y avanzaron solamente un poco para encontrar un buen lugar y sentarse. Decidieron consumir sus alimentos cerca de un enorme tronco tirado, ambos tomaron asiento en él luego de ver que servía para sentarse y Shaina sacó de su bolso la comida junto con un par de botellas de agua.

Simplemente se dijeron "buen provecho" y comieron acompañados de los sonidos del bosque. Justo él iba a comenzar la plática cuando un timbre de teléfono lo interrumpió.

- Pensé que no tendría cobertura aquí- se dijo la mujer y sacó su celular de la bolsa del pantalón- Es Seiya...- murmuró sorprendida mientras leía.

Ni para Piscis ni para nadie en el Santuario era un secreto lo que había pasado con ella y el caballero de Pegaso, o más bien lo que no pasó. El asunto era un secreto a voces pero con el paso de los años, se notaba que ella ya no tenía esa fijación tan rara por él; pero eso sí, nadie sabía el por qué ella había cambiado.

Afro siguió comiendo mientras ella releía el mensaje y meditaba si contestarle o no.

- ¿Qué respondes ante un "Hola, me enteré que fuiste a Suiza, ¿te puedo encargar unos chocolates" de alguien con quien no hablas en meses?- preguntó ella con fastidio pero dirigiéndose a Afro.

- No sé, creo que no le respondería, eso es ser muy descarado.

- Pero quiero mandarlo al demonio- dijo ella casi con inocencia mientras mordía el sándwich de salami que tenía en manos.

- "Vine de misión, no de turista. P.D: Vete al diablo" o qué sé yo- respondió él pensativo.

- Gracias- murmuró Shaina mientras tecleaba el teléfono.

- Pensé que se había metido a estudiar en Japón- comentó el sueco como si nada pues realmente no quería enterarse, sino que era solamente por decir.

- Yo también y que por eso había dejado de visitar el santuario pero aquí lo tienes, pidiendo chocolates- dijo la mujer con fastidio.

- Bueno, no se va a morir por eso.

Ambos de nuevo se quedaron callados pero Shaina lo miró y sonrió con nostalgia.

- ¿Sabes?, hubo un tiempo en el que me habría puesto como loca por esa respuesta.

- ¿Sí?

- Ajá, Seiya era algo además de inalcanzable, sagrado. Yo realmente me obsesioné con él debido a la ley de "amar o matar" e hice muchas cosas en las cuales lo único que perdí fue a mí misma. Puse ese supuesto amor incluso por encima de mi deber y eso no estaba bien, rompí reglas y pelee donde no me correspondía. No me malentiendas, no me arrepiento pero tampoco es algo de lo que deba de enorgullecerme. El objetivo de portar una máscara no es olvidarte de tu género solo porque sí sino pelear con tu fuerza sin que importe tu condición de mujer, y si un hombre te ve, amarlo o matarlo es tu decisión pero en ello debes demostrar la fuerza que has adquirirlo, matarlo con tus propias manos no solamente es fuerza física sino también fuerza del espíritu, cargar con una muerte debe de requerir un alto nivel de fortaleza para que no te pese; amarlo por obligación también pues el corazón parece ceder ante alguien a quien queramos mirar pero dominar todo el amor que puedas darle a alguien hasta el punto de realmente amarlo, creo que requiere de todavía más fuerza porque el amor puede hacer que tu cuerpo se mueva solo o que tus ojos dejen de ver lo que importa. Ahora que puedo hablarlo sin tener ese supuesto sentimiento presente, le echo la culpa a que era casi una niña cuando todo pasó pero cuando ustedes fueron revividos y esa ley quedó obsoleta, recapacité y pude perdonarme a mí misma el haberme hecho todo eso en nombre del amor que decía tener por Seiya. Jamás hable de todo esto con él pues todo lo que hice fue cosa mía, la que tenía que darse cuenta de todo era yo y aceptar mi pasado; claro que también tenía que perdonarlo por todo aunque mi enredo emocional estaba en la mente, tenía que ser capaz de encararlo sin que tuviera algún tipo de rencor, aceptar que él no me iba a mirar pues en mí todavía quedaba una pequeña y tonta esperanza- comentó ella mientras ponía una tranquila expresión en su cara.

Afro se sorprendió de tales palabras pues mientras Shaina hablaba, era como si viera a una rosa abrir lentamente para dejar ver todo su esplendor. Nunca antes había escuchado a alguien hablar de sí sin presunciones o aparentando, ella estaba contando lo que salía de su corazón en aquel momento.

- Han pasado los años y ahora puedo decir que soy libre de todos esos sentimientos y si uso la máscara es porque la hice mi símbolo de fuerza- declaró sonriendo.- Perdón que me haya soltado así pero tenía días que no lo pensaba- dijo terminando su comida.

- No, está bien. Me gusta tu reflexión y me alegra saber que pudiste superarlo.

- Gracias.

- Es bueno que lo enfrentes a tu manera, significa que has madurado pero si él nunca habló contigo acerca del tema, tienes derecho a echarle algo de culpa. No creo que tus demostraciones fueran pasadas por alto- comentó él algo mosqueado.

- Ya estoy resignada a nunca hablar de eso con él y está bien, ahora solamente me conformo con mandarlo al demonio en casos como este- respondió Shaina apagando su teléfono por si Pegaso volvía a molestar.

Afro no dijo más, simplemente le sonrió y siguieron descansando pues ya habían caminado bastante.

- Cuéntame algo de ti- pidió Shaina para seguir con la plática.

- ¿Como qué?- preguntó él algo divertido.

- No sé, algo de tu vida.

- Apesta- respondió Piscis prestándole más atención a sus alrededores

- ¿Tanto así?

- No, no es eso sino que ¿no te llega un olor como a podrido?

Shaina olfateó el aire y efectivamente, un ligero olor a podrido se percibía. Ambos santos se pusieron de pie pues aquel olor parecía acercarse despacio pero en cierto punto dejó de incrementarse y se quedó en una misma intensidad, no era un olor a podrido como de basura sino como de cadáver. Nadie debería de saber cómo huele uno pero en algún punto de la existencia nos topamos con algo así.

- Se me va a revolver el estómago- dijo Shaina y tomó sus cosas, Afro la imitó y continuaron con su camino pero unos metros más adelante había algo de pie entre los árboles. El espesor del bosque no era mucho por lo que debían ver aquello bien, y a esa distancia lo que estaba allí no se le veía una forma definida.

- Eso no me gusta nada- murmuró Piscis y entonces lo que les aguardaba entre los árboles comenzó a caminar hacia ellos con lentos pasos torpes. Al acortar los metros que los dividían, los santos se percataron de que era una criatura de color negro, de una altura similar a la de un hombre promedio pero lo que les extrañó es que aquella cosa iba ataviada con una espada y un casco que lo delataba como un guerrero nórdico. Ya teniéndolo a más o menos cinco metros, apreciaron que era casi un cadáver, sus huesos eran negros y el resto de su cuerpo tenía lo que parecían pedazos de músculo enegrecido. Las cuencas de sus ojos estaban vacías y su mandíbula se movía de arriba a abajo como si estuviera hablando.

- ¡A MI LA...

- ¡ESPERA!- detuvo Afro sosteniendo la mano que Shaina había elevado pero la soltó de inmediato- Todo lo que sabes es lo que estás viendo, no ataques imprudentemente- advirtió y en cuanto notaron, aquella criatura blandió su espada y le mandó un corte a Piscis, quien la esquivó fácilmente, siguió haciéndolo para estudiarlo.

- ¿Por qué no lo acabas?- preguntó la mujer algo desconcertada por ver a su acompañante dar vueltas en círculos alrededor de ella mientras esquivaba las estocadas de la criatura. En eso, el morador de la décimo segunda casa creó una rosa pero ésta no se clavó en donde debería y cayó al suelo como si se hubiera resbalado.

- Aparentemente no es letal pero no deja de ser peligroso además, no hay vida en él, es un no-muerto- dijo él esquivándolo por última vez, tomó la espada en un corte que le mandó y le propinó un fuerte golpe de la cabeza a la criatura, quien retrocedió aturdida pero de inmediato reanudó su ataque.

- ¿No te recuerda un poco a los esqueletos de Castlevania?

- Me hablas en chino, mujer- respondió él tomando más distancia- Todo tuyo, tu ataque lo desarmaría y quizá podrías detenerlo.

Y Shaina, con una de esas patadas que solamente ella sabía dar, estrelló su pie justo en la frente de la criatura haciendo que su cráneo se enterrara hasta las costillas, abriéndose paso mientras astillaba todos los huesos hasta quebrar la pelvis y dejar las piernas huesudas allí de pie, como si fueran dos pequeños árboles plantados.

- ¡Era un Draugr!- exclamó Afro luego de analizar lo que había visto.

- Ahora tú me hablas en húngaro.

- Es un tipo de zombie, si quieres llamarlo así, leí que son criaturas muy pesadas y que tienden a crecer, son cadáveres despertados de sus tumbas por medio de magia u otros medios, no debió de ser tan fácil de derrotar por lo que sabía pero pudiste- explicó él algo asombrado.

- Si no sabes qué es y tiene huesos qué romper, rómpeselos antes de que te lo haga a ti primero- respondió la peliverde revisando si su zapato no había recibido daño.

- Ahora podemos estar seguros de que la misión se pondrá interesante, si aparecen más de esas cosas no nos quedará más que enfrentarlas y reducirlas a polvo- declaró el santo de Piscis revisando a sus alrededores con la mirada.

- Mientras solamente sean estas cosas, será sencillo ¿qué más podría venir?- preguntó Ofiuco; el Sino siempre se ve retado ante ese tipo de cuestiones por lo que pronto apareció algo que podría marcar un antes y un después en esta pequeña y sencilla misión.

A lo lejos se escuchaban los árboles crujir, como si fueran vencidos hacia un lado para dejar pasar a algo enorme, de nuevo ambos se pusieron en guardia mientras sentían al suelo temblar bajo sus pies. Una enorme criatura se dejó ver pronto, corría cual atleta en maratón y en cuanto detectó a ambos humanos, aceleró su paso mientras rugía dejando escapar espuma por la boca. Era como ver a un enorme bonobo corriendo hacia ellos pero éste, tenía unos brazos todavía más largos y unas manazas cuyos dedos tenían garras, estaba cubierto por completo de pelo negro y de apariencia grasosa, tenía un viejo trapo mugriento atado a la cintura que hacía de su única vestimenta.

- Nos toca hacer de Beowulf, ¡Andando!- gritó Afro y corrió hacia aquella bestia.

- Definitivamente necesito una repasada de literatura- se dijo ella y siguió al dorado.

Al aproximarse más a la criatura, Piscis preparó un puño pero dudó por un momento pues esa cosa medía alrededor de cuatro metros y encendió su cosmo para atacarlo, Shaina hizo lo mismo y se elevó dando un salto para dar su ataque pues se adelantó porque iba a dar el primer golpe. Para sorpresa de ambos, aquella criatura tomó a la mujer en el aire y la lanzó como si nada hacia Afro, él se dio cuenta a tiempo y alcanzó por poco a detener su golpe para atrapar a su compañera, Shaina no pudo hacer más que esperar el golpe con el suelo y volverse a levantar pero sintió como que chocó contra algo y vio el mundo de cabeza, el hombre de ojos celestes la pudo atrapar en el vuelo, la abrazó fuertemente de la cintura y debido a la fuerza del lanzamiento, derrapó unos cuantos metros con la amazona en una posición poco convencional en sus manos. Los brazos de Shaina colgaban hacia el suelo y sus pantorrillas estaban sobre el hombro derecho de Piscis. La criatura mientras se puso a despedazar los árboles a su alrededor pues pensó que con eso tendrían los humanos.

- Esto es vergonzoso- dijo ella comenzando a molestarse.

- ¿Te lastimaste?- preguntó Afro pensando en como bajar a la mujer y seguir peleando.

- No, suéltame- pidió Shaina con molestia para con la criatura, que si no han captado qué es, es el Grendel.

Él no estaba muy seguro pero confió en que ella se levantaría, al liberarla, la amazona puso las manos en el suelo e impulsó sus piernas hacia el frente para ponerlas en el suelo y luego levantar el torso. En cuanto estuvo de pie, fue de nuevo contra el monstruo pero éste se dio cuenta de que no los había detenido y desprendió un árbol del suelo para golpear a la amazona pero ella lo esquivó e intentó patearlo, su golpe tuvo el mismo efecto que lanzar una piedra a la arena. Ella tomó distancia y repitió su ataque pero el resultado fue el mismo.

- ¡Aléjate de ahí!- gritó Piscis al ver lo que había pasado, ella lo miró sorprendida pero obedeció sin dudar- No quería pero no hay opción- murmuró extendiendo una mano y comenzando a emanar cosmo.

- ¡No lo hagas, la misión va a fracasar!- gritó de vuelta Shaina al saber qué ocurriría pero ya era tarde.

- Rosas Pirañas- enunció y la ráfaga de rosas negras se dirigió hacia el Grendel, las flores de cosmo lo golpearon y parecieron tener efecto pues la criatura parecía no verlas, estaba sufriendo bastantes cortadas pero el efecto de la técnica no era precisamente esa pues su función era desgarrar todo y no simplemente cortar. Se detuvo al ver que no iba más allá de los arañazos. El Grendel cargó contra él envuelto en furia y mandó un puñetazo hacia Afro quien lo recibió pero antepuso sus brazos para amortiguar el golpe. El puño se estrelló y empujó al santo unos centímetros. Volvió a golpearlo ahora con el otro puño y de nuevo Piscis aguantó el golpe.

- ¡Allá voy!- dijo Shaina dispuesta ayudarlo.

- ¡NO!- respondió él ahora poniendo toda su fuerza en un puñetazo que mandó hacia arriba, aunque por la diferencia de tamaños fue a dar en contra del estómago y preparó otro para aturdirlo.

- ¡No me vengas ahora con que quieres protegerme y esas idioteces!

- ¡Por supuesto que no es eso!- dijo él ahora enzarzándose en un duelo de puñetazos con el gigante- ¡Soy un caballero dorado y estoy a cargo, es mi deber el acabar con esta criatura! ¡Tú asegúrate de que nada más nos ataque y si te digo que te vayas tú sola, te vas!- dijo él entre golpes.

- ¡PERO...

- ¡OBEDECE OFIUCO!

Shaina sintió impotencia, verlo pelear a golpes con esa cosa le tocaba los nervios pues no estaba en su naturaleza el estar solo de espectadora. A las criaturas de allí no parecía afectarles el cosmo y eso era malo, la base de todos sus poderes y habilidades era esa energía, de la cual se valían para casi todo.

El grendel estaba haciendo de Afro un simple sparring y aunque el dorado tenía su cosmo encendido para ayudarse, solamente lo estaba usando para ponerse en condiciones similares. Elevar su cosmo atraería a su armadura y eso no era bueno, podía ser malinterpretado.

La mujer estaba a punto de hacer lo contrario que Afro le dijo pero sintió que le tocaron el hombro, ella volteó por reflejo y vio a un hombre con una capa verde sobre su cuerpo. Extendió su mano frente al rostro de ella y la desmayó.

- ¡Shaina!- exclamó Piscis y aunque quisiera desatender su pelea, el Grendel ahora se ayudaba de un tronco para querer golpearlo.

Aquel hombre examinó a la mujer quien yacía tendida en el suelo, sacó una mano que parecía humana y le acarició el rostro delicadamente, pasando un dedo sobre los labios y luego la levantó para abrazarla como si la estuviera recuperando. Afro observó todo esto aunque se llevó un buen golpe con el tronco del estómago.

Otro estruendo azotó el bosque y el dorado temió un tercer atacante.

- ¡Regresa a Helheim, monstruo!- enunció una poderosa voz femenina y la dueña de aquella voz apareció corriendo mientras blandía un cayado que lanzó como jabalina directo al hombre que estaba con Shaina y acertó, éste volteó y miró de donde provino el cayado que lo golpeó.

El Grendel no se inmutó y continuó así que siguió contra Afro, él mientras tanto decidió dejar todo en manos de aquella mujer pues de pronto se sintió inspirado.

Mientras tanto, el hombre que tenía la capa de pronto dejó de ser tal y se transformó en una bestia parecida a una hiena pero de seis patas y enorme, con piel rojiza y marcas blancas, tomó a la amazona entre su boca y se fue corriendo perdiéndose en la montaña.

- ¡No huyas!- gritó la mujer apareciendo en el campo visual del dorado pero ella ya sabía que había llegado tarde. Entonces ella se percató de la pelea que tenía a su lado y se prestó a ayudar. Tomó su cayado y saltó para golpear al Grendel con éste mientras seguía enfocado con Piscis, su golpe fue poderoso y sacó de balance a la bestia.

- ¡Rosa sangrienta!- enunció él viendo la oportunidad y la mandó hacia un ojo, se clavó en su objetivo haciéndolo bramar del dolor y con ello la sangre comenzó a drenarse mientras caía de rodillas.

- Ya no salgas de tu infierno, monstruo- clamó la mujer y en su mano se formó una luz que puso en la espalda del Grendel para infundirse en él y hacerlo quemarse, la criatura se hizo cenizas y desapareció con el aire.

A Afro no le importó que su enemigo ya fuera derrotado, iba a salir disparado para buscar a Shaina, buscó con el cosmo pero no hubo rastro de ella.

- ¿Dónde está?- dijo comenzando a temer un poco pues no era usual que no se pudiesen buscar por ese medio.

- Espero que no muy lejos- respondió la voz femenina con algo de pesar.

Piscis volteó a ver a la dueña de la voz y de pronto sintió un profundo respeto por ella pues su presencia no era humana. Ella le sonrió y se presentó.

- Soy Thrud, señora del coraje y de la fuerza, hija del poderoso señor de trueno- anunció la mujer inclinándose hacia el suelo poniendo una rodilla en éste y clavando un cayado. Afro no pudo evitar mirarla, era sin duda una mujer hermosa, llevaba un elegante vestido que gritaba "vikinga" en color verde esmeralda acompañado de un cinturón dorado con motivos negros y un collar ancho con una esmeralda enorme en el centro, una capa gris, también llevaba unas botas de piel color marrón, su larga cabellera color rubio cobrizo iba libre, la coronaba una especie de tiara con alas y una placa verde seco en la frente.

- Gracias yo soy-

- Sé quien eres, hermoso guerrero de Athena, mi padre me envió a auxiliarlos ya que él fue enterado acerca del regalo de tu señora, he venido en son de paz pues el resto de mis parientes, menos el dios de la luz, están enterados de la generosidad de tu diosa- anunció ella levantándose y sacó una espada de entre su espalda y ropa para extendérsela a Afro.

- Usted es la del autobús...- dijo él recordando y sujetó la espada.

- Así es y ruego que me disculpes por ser tan indiscreta pero tenía que asegurarme que eran ustedes los enviados por Athena. Lamento no haber llegado a tiempo pues tomaba mi distancia para que no me vieran y tuve que irme por un momento a atender otra cosa, sospechábamos que pasaría algo así pero dejar salir al Grendel, a esta bestia e invocar a un draugr es demasiado porque ninguno de sus ataques sirve contra ellos y pudieron morir, incluso es demasiado hasta para alguien como Loki... un momento...- dijo la mujer mirando en todas direcciones y pareció caer en cuenta de algo- ¡HELA!- gritó ella con furia y Afro podía jurar que escuchó un rayo caer

- Le agradezco bastante, en verdad y me encargaré de hacer llegar a los oídos de Athena lo que ocurrió- respondió él un poco desconcertado porque si no estaba mal, frente a él tenía a una de las míticas Valquirias.

- Lamento que tu compañera haya sido llevada por el Bergkonge, esa bestia suele raptar mujeres muy seguido, tenemos que apresurarnos o puede que no volvamos a saber de ella- explicó la diosa.- Y si me encuentro a esa... esa... esa mujer voy a tirarle todos sus dientes- dijo ella con enojo.

- Shaina...- dijo para sí Piscis preocupado, si tal sólo hubiera prestado más atención eso no habría pasado.

- Fuiste sumamente valiente al haber enfrentado al Grendel pero el embaucador, o en este caso su hija, siempre sale con cosas así de deshonrosas, te prometo que la encontraremos- prometió Thrud palmeando con suavidad el hombro de Afro.

- Entonces me pongo en sus manos, señora- respondió él haciendo una reverencia, ella le correspondió y comenzó a caminar a paso veloz. Piscis como pudo la siguió.

- Conozco esta montaña y sé que tiene solamente dos cuevas por lo que si usas tu energía primordial para localizar a tu compañera, la encontraremos fácilmente.

- ¿Energía primordial?

- Es cierto, ustedes lo conocen como cosmo. Tendrás que hacerlo tú porque lo que se llevó a tu compañera detecta mujeres gracias a ello. Desconozco si otras bestias fueron liberadas pero si solamente tratamos con una, podremos acabarlo.

- Es lo primero que hice pero no la puedo percibir- dijo él sintiendo un escalofrío en la espalda.

- Todavía estamos a tiempo pues aún no anochece, todos los ritos que se hacen son normalmente cuando las estrellas dejan ver su brillo. Debe de haberle infundido algo para no detectarla.

Ambos siguieron avanzando en línea recta por el camino que marcaba Thrud, ella iba rápido pero procuraba no dejarlo atrás. Echarían a correr pero la valquiria no quería llamar la atención de otras bestias si era el caso pues apenas si la habían dejado ir sola.

- No es que no agradezca su ayuda, al contrario, estoy honrado de que la mismísima señora del coraje haya venido aquí a ayudarnos pero me era más fácil imaginar que un dios guerrero pudiese venir antes que una deidad- dijo Piscis con toda la delicadeza que pudo para no ofender de alguna manera a la mujer.

- Sería lo más lógico, decirle a la señorita Hilda que nos prestara ayuda pero quise venir yo; Baldr decidió encarnar en humano hace casi diesiseis años y soy la encargada de cuidarlo en la distancia. En su cumpleaños le será revelado su condición divina y serán abiertas las puertas de Asgard para él así que será una ocasión especial. El regalo de tu señora es muy oportuno y bastante significativo para todos nosotros, mi padre y mi abuelo e incluso mis hermanas de armas quisieron venir a asegurarse que todo fuera bien pero venir todos sería bastante llamativo. Es misión tuya y de tu compañera resguardar ese muérdago, si hubiéramos enviado a un Dios guerrero seguro que se armaba una batalla campal que llegaría hasta Baldr, su energía primordial apenas está despertando y se daría cuenta de todo, sería un gran caos para él, por eso también abogamos por la discreción.

- Entiendo, de nuevo le doy las gracias- dijo Afro sonriéndole amablemente y ella lo miró algo sonrojada.

- Al contrario. ¿Cuál era tu nombre?- preguntó la diosa cayendo en cuenta del detalle.

- Soy Afrodita de Piscis, cab-

- Afro entonces- cortó Thrud sin dejarlo acabar pues solamente quería conocer su nombre, no el resto de sus motes. Iba a preguntarle acerca de Shaina pero en eso detectó un aroma en el aire- Huele a cadáver- dijo tornándose seria y buscó con la mirada en todas direcciones.

- Ya sabía yo que te mandarían a ti, querida- dijo una voz femenina.

- Tú- susurró la valquiria apretando los puños. De detrás de unos árboles surgió una mujer atractiva de cabellera negra y ojos rojos, su vestimenta era un vestido negro ceñido, un grueso cinturón plateado adornado con cráneos blancos.

- ¿Creías que me iba a quedar fuera de ésto?

- No, tú siempre tienes que arruinar todo como tu padre, Hela- siseó Thrud intentando no cumplir la promesa que hacía poco había hecho pues necesitaba que la diosa hablara.

Afro sabía a quiénes tenía enfrente y sintió como que salía sobrando.


Espero que les haya gustado. Hice en un dressup a Thrud, por si quieren saber cómo luciría más o menos:

fav. me/ daxgcsj

No olviden quitar los espacios.

También hice a Hela con el mismo dressup:

fav. me/d axntvb

Puse el detalle del olor a cadáver pues en la mitología, Hela supuestamente es una hermosa mujer de la cintura para arriba y hacia abajo es un cadáver putrefacto. Se supone que Thrud es giganta pero la puse de tamaño normal por fines prácticos para el fanfic.

Para crear a sus personajes, pueden ir a dolldivine o a rinmaru games, no me pagan por promocionarlas pero hacen todos esos jueguillos por amor al arte y lo más que puedo hacer es recomendarlas y que sigan siendo gratis.

No olviden comentar qué les pareció :D

Creo que no se me pasó nadie.

Gracias por leer!

Que la fuerza les acompañe!