Capítulo 18

—Anna, ¿qué haces aquí? — preguntó Elsa cuando, tres semanas después, su amor se dejó caer por Winter McKenzie.

—¡Qué manera de recibir a la mujer a la que amas! —Saber que aquella mujer la amaba la hacía sentirse ligera como una mariposa, de pura felicidad.

—Bueno, es que me ha sorprendido verte. —No se le notaban las arrugas que la tensión había dibujado en su rostro últimamente. Resplandecía como nunca—. ¿Qué novedades hay?

—¿Puedes desaparecer el resto de la tarde?

Elsa se acordó de la última vez que se había marchado temprano con Anna y el estómago le dio un vuelco. Se habían pasado la tarde en la cama.

—Por ti, lo que quieras.

—Tengo el coche ahí fuera —dijo Anna, tomándola de la mano.

—De acuerdo. ¿Adónde vamos?

—Ya lo verás. Ten paciencia, mi amor.

Se le aceleró el corazón al oír aquella palabra tan tierna.

—Ya sabes que no tengo paciencia en lo que a ti respecta. Sobre todo si me pones las manos encima.

—Paciencia —repitió, acariciándole el muslo—. Te prometo que valdrá la pena.

—Sabes muy bien lo que me vuelve loca. —Elsa quería hacer el amor con ella allí mismo, encima de la mesa. Pero no sería apropiado, en horas de trabajo. Contuvo las hormonas, recogió sus cosas, le dijo a la sonriente Morgana que se iba hasta el día siguiente y acompañó sumisamente a su amor a los ascensores.

Diez minutos después llegaban a una pequeña zona de oficinas. Había coches aparcados ante los diversos locales, que se agrupaban en torno a un patio.

—¿Qué hacemos aquí? —preguntó Elsa, que no entendía nada.

—Ven conmigo.

Salieron del coche. Anna la tomó de la mano y la llevó hasta el fondo del patio. Apresuró el paso a medida que se acercaban a una oficina vacía.

—¿Te acuerdas de Uru Webster? —le preguntó.

—¿La apisonadora sureña? ¡Imposible olvidarla!

—Bien —dijo Anna, riéndose—. Me habló de una oportunidad…

—¿Anna? —Elsa leyó la placa que había en la puerta.

—Rechacé la oferta de Powell y Powell. —Le habían ofrecido ser socia en uno de los bufetes de abogados más prestigiosos de la zona. Anna le apretó la mano a su amada—. Quiero ayudar a la gente. Quiero ayudar a las mujeres y a los niños desprotegidos. Pero eso no lo puedo hacer desde una gran mesa de despacho, cincuenta y tres pisos por encima del nivel del suelo. Quiero trabajar con personas a quienes no les importe con quién me acuesto, que sólo se interesen por la ayuda que pueda prestarles. Quiero cambiar un poco la vida de la gente.

La emoción y la convicción que acababa de expresar era exactamente lo que le parecía más propio de Anna. Elsa sintió un amor desbordante por aquella mujer fuerte y apasionada. La abrazó y murmuró:

—Te amo, Anna —y la besó—. Estoy orgullosa de ser tu compañera. Bueno, enséñame la oficina.

Antes de abrir la puerta del futuro, un futuro que viviría con la mujer a la que amaba, Anna pasó la mano levemente por la placa:

ANNA SUMMER, ABOGADA

ESPECIALIDAD EN DERECHOS DE LA MUJER Y LA INFANCIA

FIN.

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Hola, bueno les vengo a decir que, no se olviden que son adaptaciones. Ustedes lo saben, ya les había dicho mucho antes quisiera llevarme el crédito pero no. Espero que lo entiendan ahí me dijeron un par de cosas y si algo siempre me ha molestado es que no me gusta que me acusen sin bases concretas. Pero ese es otro rollo, espero que les este gustando las adaptaciones y se emocionen tanto como yo.

Deartod, miguel.puentedejesus, Rens rain, Deilys leon, y todos los demás que me comentaron, que agregaron a fav y a todos. Gracias por seguir la historia. Estoy feliz de poder terminar el proyecto y quedar muy bien con ustedes.

Julie Cannon 2008 Ven A Buscarme, también Goldsby Gabrielle - Ajuste de cuentas.

Cuídense mucho y nos veremos los viernes y si puedo publico antes, todo es por si acaso.

Que La Fuerza Los Acompañe...

Hasta Siempre...