Naruto no me pertenece, mucho menos

sus personajes


Cinco días habían transcurrido desde que ingresó al territorio Hyuga, cinco días en las que, no había siquiera entablado conversación alguna con el que se suponía era su prometido, que tipo de relación conllevarían dos desconocidos que en su vida interactuaron? es más, que aún viviendo bajo el mismo techo se dirigían la palabra.

Así mismo, Tenten Amma, princesa del País del viento, estaba viviendo en la mansión donde también se hallaba viviendo Neji Hyuga, según los ancianos y consejeros de ambos monarcas, la novia y el novio debían "convivir", conocerse, aceptarse y respetarse para que el matrimonio rindiera buenos frutos, además, estaba el hecho que, para ser una buena señora Hyuga, debía pasar por varios entrenamientos "básicos de aprendizaje" acerca de la cultura, costumbres y leyes de los Hyuga, claro, resultaba que no era tan diferente a su palacio, donde había pasado los mismos procedimientos para convertirse en una Princesa sabia, culta y justa, mudarse a otro país, otra casa, con otra gente no difería en nada a su antiguo hogar.

Esa mañana como todas las anteriores desde su mudanza, la despertaban para sus nuevas enseñanzas, Mizuki, quien había sido asignada para asistirla en todo lo que ella necesitara, se hallaba una vez más frente a su puerta con una bandeja plateada que contenía un Té de manzanilla y galletitas de vainilla para su desayuno, ambas traídas de su País. Su presencia no era molesta en lo absoluto, más bien era algo incómodo, la entendía, también se sentiría de esa manera si se hallase en su posición, mira que venir a servir a la persona que te arruinó la vida no era una idea tan grata en verdad, pero que culpa tenia ella? fue su Padre que de un día para otro decidió casarla con uno de los herederos del clan enemigo, ella tan solo obedeció la orden, pues como siempre, alguien más tomaba partida de su vida sin que ella pudiese hacer algo al respecto.

Desde que la nueva doncella ingresó en la habitación, Tenten sentía que el aire de pronto se había cargado de tensión, pues, la muchacha no era muy simpática con ella, de hecho, parecía odiarla, y aunque a la princesa aquel rechazo parecía lastimarla, no podía hacer nada con los sentimientos de su nueva doncella.

Tenten quiso ayudar a la nueva doncella a levantar el poco, o casi nulo desorden de la habitación, desde niña aprendió que las buenas muchachas debían ser recatadas, finas y limpias, por eso, por más que apenas tuviese 3 años, su habitación siempre se hallaba en perfectas condiciones y este caso no era diferente a aquel tiempo, no quiso decir nada para no ofender a la muchacha, más bien, en un afán de ganar su simpatía recogió la bandeja con el té que aún no había tomado, al darse cuenta Mizuki de esto, quiso detenerla y retirar el objeto de sus manos, Tenten se opuso, y en la resistencia, la taza con té humeante cayó sobre la muchacha, y la única solución de evitar un dolor, fue tomar la pequeña jarra de cristal con agua fría sobre la mesita de noche, la empapó de pies a cabezas, y sin ambas darse cuenta, ya había alguien más en la habitación que ante el grito había irrumpido el pequeño cuarto, y lo único que atinó a ver, fue a la princesita arrojando agua a su doncella, Tenten quiso decir algo, reaccionar, pedir disculpas, pero antes de abrir la boca, Neji había tomado el brazo y llevado a Mizuki de la habitación, sin antes lanzarle una mirada de desprecio.

Tres días pasaron de aquel accidente, y Mizuki no volvió a aparecérsele, por más que la buscara no pudo encontrarla. Hiashi había dicho que la quemadura no fue tan mala, y que debido al entrenamiento de la muchacha el dolor era inexistente, no pudo ocultar el alivio que sintió al escuchar aquello, pero aún así, la culpa no disipaba, es más, no era la culpa en sí lo que incomodaba, fue aquella mirada cargada de desprecio que Neji dirigió a su persona, era esa lo que ocupaba la mayor parte de sus pensamientos, de hecho no fue la única, esa mañana lo había encontrado en el pasillo, y aquel comportamiento hostil se a vuelto incluso más agresivo que el del día de su presentación, todo aquello estaba acabando con su energía, tan solo quería encontrar a Mizuki y quitarse al menos un poco de la carga que sobre sus hombros llevaba, al doblar el jardín vio a la señora Yuna, y oh por kami! se había olvidado del entrenamiento importantísimo de como servir té, de por sí el día ya era fatídico como para sumársele uno más y la mirada exasperada de su maestra, confirmaban sus sospechas, este seria unos de sus peores días.

..

El brazo dolía, la cabeza retumbaba, el cuerpo pesaba, no recordaba que servir té fuese tan exhaustivo, no al menos en su palacio, la señora Yuna era realmente intensa, a cada error, la punta de un látigo iba a parar en uno de sus brazos, cuando se cansaba de agredir una de sus extremidades, era el turno del otro, luego volvía al brazo, y de ahí a los costados y la cadera, incluso hace dos días, aquella bruja atino su rostro con el látigo, apostaba que aquella mujer adoraba humillarla, y a los golpes se le sumaba los gritos, llamándola de todo tipo de cosas ofensivas, Tenten se sentía tan miserable.

Bajo el vestido, su alguna vez cuerpo delicado se hallaba lleno de moretones, manchas rojas, incluso pequeñas heridas del látigo impregnadas de sangre, debido al castigo extremo de la mujer, llegaba a creer que su "instructora" descargaba algún tipo de ira sobre ella.

Tan solo quería llenar la bañera de agua caliente y pasar toda la noche recostada ahí, aliviando la tensión de sus hombros, el dolor del cuerpo y las heridas de su alma magullada, algunas veces, no soportaba estar en esa mansión, se sentía desechable, vacía… sola, tener un novio que te odia sin siquiera haberte dirigido la palabra, una instructora que la usa como un saco de boxeo cada vez que se le antojaba, una doncella que piensa que fue la causa de que su vida fue arruinada, arrebatándole el hombre con el que se casaría y tomando posesión del apellido que le pertenecería , todo, todo era exhaustivo para ella, añoraba volver a casa, al menos su madre estaría esperándola con una agradable sonrisa en el rostro, su padre le recordaría que era su vida y su tesoro, y su querido hermano, aquel que le acariciaría la cabeza para luego decirle que lo había hecho bien, extrañaba tanto a su familia, a sus padres a su hermano y a la anciana Kaede que la consentía en todo.

Su nueva vida fuera del palacio no fue el cuento que la Reina le había prometido, no fueron estos los deseos del Rey para su pequeña hija, de un día para otro, su vida se volvió insípida, solitaria y sin sentido, su situación se convirtió ridícula, vacía y deprimente, ella pasó a ser un completo y aburrido chiste, uno que dolía incluso ver, una princesa rechazada que inspiraba pena, una persona que fue lanzada al fondo de un pozo sin ninguna posibilidad de escape, sus alas que aspiraban a volar fueron cortadas, sus sueños de mujer romántica marchitadas, y su vida sin un sol que alumbrara sus colores,y allí, recostada en una bañera fría, de una mansión ajena, a miles de kilómetros de su hogar, de su gente se puso a pensar en lo irónico del rumbo que su vida había tomado.

Ella, una mujer que deseaba libertad, que añoraba salir de la jaula dorada en la que fue criada, y explorar el mundo junto a Touya, ahora, daría cualquier cosa para volver a su prisión, dónde al menos había calor humano que la reconfortara, ansiaba volver allí, con todas sus fuerzas, con todo su corazón.


Pido disculpas a aquellas personas que siguen esta historia por haberme tardado tanto en continuar, ya saben, no siempre tenemos buenos momentos.

De verdad espero y me disculpen, y aun tengan un poco de curiosidad por este fic, prometo no demorarme mucho la próxima vez.

Los quiere y atesora

Malú

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01/04/2018