Capítulo 2

Despertó desorientada, sus ojos pesaban y se sentían hinchados, sus mejillas estaban húmedas por las lágrimas, no sabía por qué lloraba, ni recordaba que había soñado. Su cabeza dolía y lo único que pensaba en ese momento era el deseo de que aquel dolor terminara, no la dejaba pensar con claridad.

Observó la habitación donde se encontraba, no la reconoció pero en seguida supo que era de un hombre, los colores eran muy sobrios y monocromos, la decoración era minimalista y elegante, pero muy poco personal.

A su mente llegó fragmentos, ella corría sintiéndose completamente traicionada y utilizada, su mente era un caos y solo quería llegar a Gin, lo necesitaba. Lo esperaba, alguien la tomó del brazo, la llevó hasta un lugar, luego solo recordaba cosas vagas, una habitación, una botella de licor, la llamada que realizó a Gin, las lágrimas.

—Iré a ver si despertó —escuchó aquella voz que reconocería así estuviera en el mismísimo infierno.

—Gin —susurró, se sentía tan fuera de ella en ese momento.

La puerta se abrió y lo primero que vio fueron esos ojos Cian, su cuerpo automáticamente se relajó y nuevas lágrimas se acumularon en sus mejillas, trataba de detenerlas pero en ese momento no sabía que le pasaba, no se podía controlar, se sentía tan frágil. Un sollozo se escapó de sus labios apenas el chico la abrazó, él la tomó con fuerza, parecía querer mantener sus pedazos juntos pero ya era tarde, ella estaba completamente rota.

—Está bien, Ran. Llora, estoy aquí —susurró mientras le acariciaba el cabello con cariño.

—G-gin… —No era ni capaz de formular una frase, se abrazó con más fuerza a él.

Aquella noche había descubierto algo que ya intuía pero no había confirmado, aun así aquello dolía demasiado, confirmarlo solo la había terminado de quebrar. Ella había jurado que si aquello era cierto no lloraría pero no podía ni controlarse, aquello era más fuerte que ella misma.

—Ran, por favor, respira con calma —Se sentía ahogada y lo demostraba, su pecho se sentía tan oprimido.

A la habitación entró alguien más, y ella hizo lo mejor que pudo para ocultarse en el pecho de Gin, no quería que nadie la viera en ese estado más que él. No tenía fuerza para controlarse, no podía dejar de llorar, solo le quedaba que no la vieran así.

—Toma —escuchó, Gin se movió un poco para tomar algo, pocos segundos después se escuchó la puerta cerrar.

Rangiku se alejó un poco, el chico limpió sus lágrimas con delicadeza, la acomodó mejor en sus brazos y le dio un vaso. La rubia lo vio dudosa pero él solo le susurró de forma cariñosa que eso le haría bien, ella confiaba en él. Se tomó el agua, sabía extraño pero no mal.

Gin la acomodó mejor, ambos se recostaron en la cama, Rangiku seguía sin soltarlo, sentía que si lo hacía, realmente se desarmaría. Él la abrazó, ella empezó a dejarse llevar por la respiración de él, tratando de controlar sus sollozos y su propia respiración, al final sintió una pesadez, los parpados empezaron a cerrárseles, su mente se sentía más tranquila. Cerró los ojos y pronto se quedó dormida.

Gin al sentir que la chica se durmió, la acomodó mejor, le quitó los restos de lágrimas en su mejilla y besó su frente, dolía verla así, tan quebrada, tan rota. Rangiku era una persona demasiado alegre y a pesar de todo buscaba lo positivo a la vida pero las veces que caí, caía muy fuerte y levantarla requería tiempo. Le dolía verla en ese estado y más que todo le enojaba de sobremanera que los causantes de eso sean personas que poseen su misma sangre, que deberían protegerlas y ser los que menos dolor le inflijan.

—Maldición —susurró molesto.

Necesitaba controlarse, se soltó de Rangiku y la cubrió bien, caminó controlando su respiración hasta la puerta y la cerró de forma silenciosa. Al girar a la sala, se encontró a su amigo sentado en el sofá, el chico tenía varios documentos en sus manos.

—¿Realmente lo intentaron? —preguntó.

—Créeme que también fui sorprendido por aquella propuesta, no había esperado algo tan descarado —respondió mientras le daba los documentos.

Gin se sentó junto a él y comenzó a leer, mientras lo hacía, más sentía su cólera arder, habían sido descarados, sucios y unos malditos. Levantó la vista y vio a Byakuya, el chico no lo veía sino al ventanal, él sabía que su amigo pensaba lo mismo.

—Por cierto, Rukia llamó —comentó volviendo sus ojos grises a él.

—¿Le dijiste que estaba aquí?

—No, asumí que ninguno de los dos aún están preparados y siendo sincero no quiero tenerlos a ellos aquí haciendo alboroto

—Byakuya, gracias por lo que hiciste —expresó con sinceridad Gin.

—No hice nada

—No caíste en su trampa y además la ayudaste a salir del lugar, hiciste mucho —insistió.

—Créeme que no me engañaron ni un momento, además no sé qué les hizo intuir que yo hacía tales tratos. Y sobre ayudarla, ella estaba muy mal

—Igual gracias, Byakuya…Temí que volviera a pasar lo de aquella vez —confesó temeroso, el pelinegro lo volvió a ver.

Gin por primera vez apreció algo distinto en su forma de mirar, había pensado que conocía todas sus miradas ya que era poco expresivo pero aquella no la reconoció.

—Ya no es aquella tonta chica de dieciséis años, Gin. Ella ya no iba a hacer lo mismo

Bajó la mirada, las palabras de Byakuya eran ciertas pero la imagen de encontrarla en su habitación, bañada en sangre y casi sin pulso nunca había abandonado su mente, el miedo y la desesperación fue demasiado, realmente no quería volver a pasar aquel infierno.

—Igual no pude evitar sentir ese miedo

Permanecieron en silencio unos minutos, Gin tratando de alejar sus recuerdos y Byakuya solo permaneció estoico junto a él, aunque sabía que su amigo estaba pensando algo más que no exponía.

—Ve con ella, creo que necesita que la reconforten —Se sorprendió de escuchar aquellas palabras de él, asintió.

—Gracias

Byakuya lo vio ir de nuevo a la habitación, el pelinegro volvió a tomar los papeles y los volvió a leer, bufó y los lanzó en la mesa. Le había ofendido que realmente le hayan hecho aquella propuesta cuando claramente su hija no estaba de acuerdo, él no estaba tan desesperado como para aceptar aquella estupidez.

*.*.*

Rangiku volvió a abrir los ojos, esta vez era de día y la habitación se veía más iluminada, estaba sola. Se incorporó, aún tenía un pequeño dolor de cabeza pero no era tan fuerte como antes y se sentía menos aturdida.

Caminó despacio hasta la puerta, sabía que Gin debería estar cerca pero aún le llamaba la atención de donde estaba, no era el departamento de Gin, ni el de Nell. Abrió con cuidado y se asomó, no había nadie, caminó y se dio cuenta que no estaba en un sencillo departamento, era grande y completamente elegante, se detuvo en la cocina y se impresionó de la imagen que encontró.

—¿Byakuya? —El chico estaba preparando lo que parecía ser el almuerzo, nunca se había imaginado ver al chico en una escena tan hogareña como esa, ni siquiera sabía que cocinaba y por el olor, era algo delicioso —. ¿Qué diablos no hace bien este idiota? —pensó

—Gin esta por volver —fue lo único que le dijo mientras agregaba algo a lo que cocinaba

—¿Cómo rayos llegué…—Se preocupó de repente, no recordaba llegar a aquel lugar.

—No tengas una crisis en este momento que Gin es el que sabe que hacer —interrumpió sorprendiéndola.

—Siempre con poco tacto, ¿no? —suspiró sentándose en una de las sillas estilizadas de la barra del lugar.

—Un gracias es suficiente, pequeña demente —Byakuya giró a verla, no sonreía ni nada pero Rangiku sabía que se estaba burlando de ella.

—Aun sigues con eso, Sugar. Han pasado más de diez años y no lo superas —bufó la rubia.

—Ve quien habla —El pelinegro regresó su atención a la cocina.

—Tienes un punto

Permanecieron en silencio, Rangiku agradeció de alguna manera estar con Byakuya, no quería hablar del tema y sabía que el chico ni preguntaría. Para su mayor vergüenza, él ya sabía todo, había sido quien la había sacado de la locura del día anterior.

—¿Dónde está, Gin?

—Rukia y una chica llamada Nelliel han estado llamando continuamente, así que fue a hablar con ellas —respondió unos minutos después.

—¡Maldición! —exclamó, sabía que si no mostraban señales de vida esas dos matarían a Gin.

—Sigues siendo vulgar —comentó Byakuya sacándola de sus pensamientos.

—Y tu amargado pero no me quejo, deberías aprender de mí —Le respondió Rangiku, definitivamente los años no pasaban para ellos.

—Veo que están volviendo a los viejos tiempos —Los dos no escucharon llegar a Gin, el chico les sonreía a ambos.

—Él empezó, llamándome pequeña demente —dijo la chica con una especie de puchero.

—Estoy de acuerdo con él que lo que hiciste fue una locura —respondió con una sonrisa sentándose a su lado, la chica lo vio mal.

—Tenía doce y me parecía muy lógico en ese momento aceptar aquel reto, además ustedes estaban abajo, sabía que si les gritaba me agarrarían —dijo a regañadientes para salvar algo su orgullo.

—Saltaste de un segundo piso, ¿sabes cuantos metros habían? —preguntó Gin.

—Pequeña demente —Susurró Byakuya

—Lo sé, no lo pensé bien —soltó al final la chica.

Gin soltó una carcajada, aquella que aliviaba un poco los pesares de Rangiku, el chico no sabía pero realmente dependía mucho de él, era su ancla y quien la mantenía atada al mundo. Ambos sabían sus sentimientos pero ella estaba rota y él temía romperla más, así que ambos debían actuar de esa manera.

—¿Cómo te sientes? —preguntó de forma baja Gin, ella lo vio, sabía que con sus expresiones no podía engañarlo, realmente no estaba bien pero tampoco lo iba a decir, ella se prometió no volver a pasar por esto y afirmarlo es traicionarse a sí misma.

—Lo siento por preocuparte —evadió la pregunta.

—Ran…

—Sé que me vas a decir pero tengo que mantener mi mente fuera de eso o realmente enloqueceré

—Nelliel, Orihime y Rukia están muy preocupadas por ti —comentó Gin, decidiendo cambiar el tema, no la iba a presionar.

—¿Saben que estoy aquí? —él negó, ella sonrió—. Lo imagine, sino ya las tuviera sobre mí. No les digas aún…aún tengo que acondicionar mi mente. Permaneceré unos días aquí

—Si no mal recuerdo, el dueño del lugar soy yo —comentó Byakuya, Rangiku había olvidado que estaba en la cocina.

—Ya me aceptaste, así que ya te jodiste —dijo la rubia encogiéndose de hombros.

—Tu lenguaje empeora con los años —comentó Byakuya.

—Eso y pasar tiempo con Nell y Grimmjow, esos dos hacen que hasta una monja maldiga —añadió Gin riéndose, Rangiku le dio un golpe en el brazo.

—¿Me perdí de algo? ¿Orihime y Ulquiorra ya oficializaron o qué? Porque al paso que iba primero me hacía vieja —preguntó curiosa.

—Oh, sí. Exactamente ayer —respondió Gin.

—Y no estuve ahí para molestarla, maldición. Iré a escribirle, no diré que estoy aquí, ustedes no digan nada —Ran se levantó y volvió a la habitación.

—Está fingiendo, ¿cierto? —preguntó Byakuya apenas escuchó la puerta de la habitación cerrarse.

—Es su forma de protegerse, siempre hace esto. Es lo que no quería pero es muy terca — respondió Gin desanimado.

*.*.*

Nelliel estaba muy enojada y ofendida, Rangiku seguía sin decirle donde diablos estaba metida y algo le decía que no estaba bien. Se sentía como un león encerrado, había vuelto a su departamento con la esperanza que ella estuviera ahí pero estaba solo, le hacía mucha falta hablar o estar con ella, se había convertido en parte de su vida. A pesar de tener a Orihime y a los chicos, sentía ese espacio vacío y estaba preocupada, ella había visto que Rangiku era una persona fuerte en el exterior pero frágil por dentro y sabía que sus padres le afectaban.

—Maldición, Rangiku Matsumoto contéstame el bendito teléfono, maldita insensible —dijo fuera de sí mientras llamaba, era su tercer intento en ese día.

Wow, que manera de saludar —Nell se sorprendió al escucharla responder.

—¡Ran!

Nell me vas a dejar sorda, ¿desde cuando eres tan escandalosa? —La chica tuvo ganas de matar a la rubia por esa pregunta, estuvo mucho tiempo preocupada por ella para que realizara ese comentario tan común.

—Desde que la perra de mi amiga no me contesta el maldito teléfono

—Wow, ya entendí el comentario de Gin

—No me hables de él, que quiero romperle el cuello. El muy desgraciado llegó esta mañana diciendo que estabas bien pero necesitabas tiempo. ¿Por qué él puede ser dónde estás? —Inquirió enojada pero no le dio tiempo de respuesta a Rangiku—. Aprovechador, no le rompí las bolas por consideración a ti.

Okey, estas alterada

El comentario de su amiga le hizo reaccionar, estaba siendo injusta, aun no sabía que estaba pasando con ella y ya estaba soltándole todas esas estupideces, tomó aire, tranquilizándose en el proceso.

—¿Estás bien? Dime la verdad por favor —escuchó un suspiro de parte de la rubia.

Solo, solo necesito tiempo Nell. Solo quiero que sepas que estoy bien

—Está bien, Ran. —Respondió Nell al ver que no añadiría más, si eso era lo que necesitaba su amiga, ella se lo daría, aunque no estuviera de acuerdo—. Sabes que cualquier cosa puedes contar conmigo. De todas maneras estoy en mi departamento, si necesitas algo ven

¡¿Estás sola?! —exclamó alarmada, Nell sonrió, la chica podía estar mal pero siempre se preocupaba por ella.

—No, me traje a Orihime. Aunque Rukia me dijo que quería pasar unos días con nosotras, llega más tarde. Así que tú sabes que cuentas con nosotras

Me extraña que te separas de Grimmjow, si parecen chicles —ambas se rieron por su comentario, aunque Nell sabía que solo era para aparentar normalidad.

—Eres una….aish

Sabes que me amas. —sé quedó callada y luego solo se despidió—. Te dejo Nell, asegúrate de decirles a las chicas que estoy bien

—Está bien, cuídate y ya sabes, cualquier cosa, corres que aquí estamos

Nell suspiró al escuchar como su amiga colgaba, a ella no la engañaba, Rangiku no estaba nada bien pero no podía presionarla, necesitaba su espacio y ella lo entendía, aun así odiaba tener que solo esperar, Rangiku había hecho demasiado por ella y quería recompensarla, además era la primera vez que consideraba a alguien realmente su amiga, le preocupaba demasiado.


¡Gracias por leer!

¿Que tal estuvo este primer capitulo? Al personaje que me refería con que lo desarrollaría un poco mas distinto de lo que acostumbramos ver es Byakuya, ya verán mas adelante a que me refiero. Y la sorpresa, bueno si vuelve a leer la sinopsis luego de leer este capitulo sabrán de que se trata jajaja

Gracias por sus comentarios y que sigan apoyando estas historias, disculpen la demora, aun no me libró de la universidad

Respuesta a reviews de guest:

Violeta: Me alegro que disfrutaras de el final del Ulquihime y espero lograr engancharte en esta. Tranquila por los comentarios, asumí que te había pasado, es algo común (me pasa mucho jajaja). Si, Ran en ese momento tuvo un quiebre, sobrevivió a el pero ahora esta viviendo con las consecuencias que dejó ese momento, me refiero a la depresión silente que posee. Tomar aquella decisión tan definitiva a mi parecer debe ser originada por la misma desesperación y dolor que debe sentir la persona, lamentablemente solo queda esperar que aquellas personas consiguieran la paz que anhelaban e intentar ayudar a los que aun luchan para no tomar esa decisión. Lamento mucho lo de tu amiga. Muchas gracias por tus bellos comentarios.

Aly36: Buscaré esas dos novelas cuando sea libre jajaja. Si, empecé con drama pero normalmente lo hago jajaj es inevitable, soy dramática. Creo que te confundí, al personaje que me refería que seria algo distinto a lo acostumbrado era Byakuya, pero tranquila, en esta historia descubres quien es la chica de la cafetería. Gracias por tomarte el tiempo de comentar, tendré presente que lo lees a pesar de que no comentes, aunque adoro que lo hagas porque así se tus reacciones y opinion ;)

¡Hasta la próxima!