Capítulo 3
Rangiku no podía dormir, era la segunda noche con insomnio, estaba cansada pero no podía dormir, su mente no la dejaba descansar. Caminó por aquella sala a oscuras, estuvo tentada a ir por Gin pero prefería no hacerlo, si se acostumbraba a ir a dormir con él cada vez que sufría de insomnio podía crear una dependencia más grande de la que ya tenía, no se podía ilusionar, él velaba por ella pero ambos sabían que no debían avanzar de ahí.
—No puedes dormir —Rangiku sintió que se le iba a salir el corazón de la boca, no había escuchado los pasos ni nada y la voz de Byakuya la asustó.
—¡Me vas a matar!
—Deja el drama—bufó, el pelinegro se veía distinto en actitud esa noche, en otra simplemente la hubiera ignorado sin preguntar—. ¿Qué te sucede?
—¿Estas segura de ser el mismo Byakuya? No es algo que diría normalmente —ella no pudo evitar comentarlo.
El pelinegro no dijo nada y simplemente fue a la cocina pasando de ella, Rangiku solo lo vio alejarse y suspiró. No quería responderle al chico, ya se veía lo suficiente débil con lo pasado hace dos días, no quería que la viera más débil. Tenía que endurecerse de nuevo y volver a ser la de siempre, decidió ir en la mañana de nuevo al trabajo, sabía que su jefe le volvería a dar el puesto, necesitaba distraer su mente y como aún seguían de vacaciones decembrinas en la universidad, le quedaba su trabajo, además con lo que había hecho hace dos días, sabía que debía olvidarse de sus cuentas, tarjetas, autos, de todo. Tenía que empezar desde cero, para su sorpresa ese pensamiento no le dolió, necesitaba eso. Había sido tonto resistir toda aquella tontería y no independizarse desde antes
—Toma —La voz del pelinegro la volvió a asustar, Rangiku insultó al chico por hacerlo de nuevo, para su sorpresa él solo le dio un vaso con una bebida.
—¿Qué es esto?
—Un té relajante, ayuda a conciliar el sueño. Bébelo y no molestes —solo dijo antes de darle la espalda e ir a la habitación donde estaba durmiendo
—Gracias idiota —sonrió Rangiku, el pelinegro se giró a verla mal para luego cerrar la puerta de la habitación.
Ella suspiró, realmente Gin y él la estaban ayudando demasiado, observó el vaso en su manos y se tomó el té, la calidez de la bebida la hizo suspirar, al terminarla se acomodó mejor en el mueble, necesitaba dejar de pensar en las idioteces que solo la estaban destruyendo por dentro, cerró los ojos y pronto sintió la pesadez, aquella bebida realmente era milagrosa.
*.*.*
Gin bostezó al salir de la habitación, realmente era temprano pero había empezado a trabajar en una tienda de tecnología y era el encargado. Se dirigió a la habitación que ocupaba Rangiku, la chica no había pedido esa noche que durmiera con ella, estaba algo preocupado, sabía que cuando estaba en ese estado sufría de insomnio.
Abrió con delicadeza la puerta y se sorprendió de no verla en la cama, ni en ninguna área, caminó hasta el baño de la habitación y tocó, no obtuvo respuesta. El chico empezó a preocuparse, era muy temprano como para que saliera y ella no era alguien madrugador. Además, se encontraba muy apática por lo que era poco probable que saliera.
Salió de la habitación, corrió a la cocina pero en ella no estaba, por la sala tampoco se veía, no le quedaba más que molestar a Byakuya y preguntarle si sabía de la rubia. Pero justo antes de dirigirse de nuevo al pasillo, divisó unos cabellos rubios en el mueble, con cuidado rodeó el sofá, encontrándose a la chica dormida profundamente.
Soltó todo el aire que había estado conteniendo, últimamente estaba más nervioso por ella, se acercó y acarició su cabello, aquella chica lo estaba enloqueciendo. Con delicadeza la tomó en brazos para llevarla a la habitación, se veía incomoda en el sofá.
La dejó en su cama, besó su frente, debía dejarla unas horas pero sabía que estaría bien, Byakuya sorprendentemente se había ofrecido a estar en casa las horas que él trabajaba, las cuales no eran muchas, pero aquel gesto sorprendió al chico. El pelinegro era demasiado exigente y su vida era su trabajo.
Se dirigió de nuevo a la cocina, necesitaba un café para poder funcionar, ahí se encontró a Byakuya, se sentó junto a él luego de servir su taza.
—Anoche la encontré deambulando en la sala, no podía dormir —Su amigo lo sorprendio con ese primer comentario, Gin asintió viéndolo.
—Está sufriendo de insomnio
—¿Por qué no volvió a dormir contigo? —preguntó, Gin suspiró.
—¿Lo notaste? Ella no quiere abusar de ninguno de nosotros, notó que como yo velaba su sueño no dormía mucho
El pelinegro solo asintió, estaba más conversador que nunca pero Gin entendía la razón, Rangiku significaba mucho para ambos y estaban preocupados. Permanecieron unos minutos en silencio, ambos tomando su café y perdidos en su pensamiento, hasta que Byakuya volvió a hablar.
—¿Por qué no va a un psicólogo? Ella no está bien, parece ser la misma pero por momentos parecer romperse, es algo extraño de ver
—No quiere, ella ha ido los últimos años a uno pero en los últimos meses ha estado renuente a volver a ir —Gin parecía agotado mientras lo decía, Byakuya notaba que su amigo realmente estaba afectado por la situación de la chica, se sintió mal por haber permanecido tan aislado.
—Es peligroso en su estado emocional que no vuelva
—Lo sé, por eso temo dejarla sola —comentó Gin, Byakuya iba a decir más pero fue interrumpido.
—No soy una niña pequeña para que ambos estén velando por mí, —Ambos giraron en dirección a la entrada de la cocina, la rubia no parecía muy feliz, se acercó a ellos—, estoy bien y punto. No necesito ninguna psicóloga que me diga lo que ya yo sé, solo debo superar esto. —tomó aire antes de continuar con un tono más relajada—. Ahora, no quiero que ninguno de ustedes cambie su vida por "mi bien", Gin se te va a hacer tarde para tu trabajo y Byakuya, puedo estar sola, así que también puedes irte. De igual manera pensaba hoy irle a rogar al jefe para que me deje de nuevo trabajar en la cafetería
—¿Realmente crees que es lo mejor? —Se atrevió a preguntar Gin, ambos pensaban que era mala idea.
—Sí, ahora, vayan a alistarse y dejen de actuar como padres sobreprotectores, me produce escalofríos —Ambos se levantaron, sería imposible convencerla de lo contrario, ambos conocían esa mirada, nada la haría cambiar de opinión.
Rangiku al quedarse sola en la cocina, suspiró, con esa conversación que escuchó había decidido dejar de preocuparlos, también dejaría de preocupar a Nell y a las chicas, debía volver a ser la acostumbrada Rangiku Matsumoto.
*.*.*
Nell se sentía demasiado estresada, la cafetería estaba más llena de lo normal, al parecer estar a dos días de fin de año alborotaba a las personas, ya no sabía a cuantas gente había servido sus órdenes. Ella junto a la nueva empleada realmente era muy poco personal para aquella temporada pero el jefe parecía estar renuente a contratar a alguien más, Nell tenía la sensación que esperaba por Rangiku, ella también. Podía ser el primer trabajo de la rubia pero realmente se esforzaba y les hacía falta su ayuda.
Las campanillas del lugar sonaron, ella escuchó como la nueva suspiró cansada mientras entraba a la cocina por uno de los pedidos, Nell alzó la mirada y no supo cómo no se controló para no saltar sobre la persona que había entrado.
—Veo que necesitan ayuda —comentó Rangiku sonriendo.
—Oh si, querida. —Nell n ose contuvo y fue a abrazarla, pero al soltarla le dio la bandeja que llevaba—. Toma esa bandeja, el día será pesado y te juro que de mí no te libras hasta que sepa todo —Le guiñó un ojo mientras volvía con uno de los clientes.
—Debí pensarlo mejor y conseguirme otro empleo —suspiró de forma audible para que su amiga la escuchara.
—¡Bruja!
*.*.*
Byakuya revisaba unos papeles en su escritorio, pero su mente estaba en otro lugar, por muy extraño que pareciera para él, no podía dejar de pensar en la rubia. Había estado en desacuerdo en dejarla ir a su trabajo, la chica se notaba desde lejos que no estaba estable y no le dejaba de molestar el hecho de dejarla ir de esa manera. Gin solo le había dicho que iría por ella después de su trabajo, pero igual le seguía molestando. Bufó, aquello no era nada normal en él.
La puerta de su oficina se abrió sacándolo de sus pensamientos, dejó los papeles, la única que abría de esa manera la puerta y sin anunciarse era Rukia, también algunas veces Gin, pero sabía que no era su amigo por la hora.
—Hermano, necesito hablar contigo —El rostro serio de Rukia le dio a entender que era algo grave, solo rogó al cielo que su hermana no hubiera cometido una locura y este por decirle las consecuencias, iría a matar a Kurosaki si acertaba.
—¿Qué sucede?
—Me llamó uno de los asesores del abuelo diciéndome locuras, dime que eso no es cierto —exigió algo alterada, Byakuya la vio.
—Se directa, Rukia —dijo, aunque él ya sabía de qué hablaba.
—¡La cláusula! —Exclamó exasperada, se veía roja del enojo, esa había sido la razón por la que no le había dicho nada, ella era muy apasionada—. No me dijiste nunca que mi abuelo había dejado en su testamento una clausula tan bizarra
—No tenía por qué —Su respuesta la enojo más.
—¡Me estás diciendo que aceptas eso!
—No, Rukia —Eso pareció calmarla un poco.
—¿Y que vas a hacer? ¿Realmente la vas a cumplir?
—Es algo que solucionare a su debido tiempo
—Escúchame bien, Kuchiki Byakuya, llegas a cumplir esa cláusula sin estar completamente dispuesto a ese compromiso y te juro que no te vuelvo a hablar en mi vida. Dejare de ser tu hermana ¿Entiendes? —El pelinegro levantó una ceja.
—Pasas mucho tiempo con Kurosaki, ¿ahora me amenazas Rukia?
—No, solo quiero que sepas mi postura, hermano —Se avergonzó por su actitud pero no retrocedió, a Byakuya le gustaba ver a su hermana tan segura de lo que decía.
—Puedes estar tranquila, no voy a hacer nada respecto a eso. Igual sigo teniendo derecho y la cláusula tiene plazo indefinido
—Eso espero. ¡El abuelo estaba demente!
—Era empresario, eso es lo que ellos hacen, velan por su patrimonio —Ella frunció el ceño ante ese comentario.
—Deberían velar por nuestro bien en vez de una maldita empresa
—Rukia… —iba amonestarla por su lenguaje pero la chica fue más rápida.
—Me voy, dejé mi puesto por esta estupidez y tengo una montaña de expedientes por revisar, nos vemos hermano.
Byakuya se levantó de su asiento a penas escuchó la puerta cerrarse y se acercó al ventanal de su oficina, podía tener desde ahí un panorama de una parte de la ciudad. Esperaba que Rukia tardara en descubrir quién era la persona indicada para cumplir aquella clausula. Bufó y se dirigió a el teléfono de la oficina, le pidió a su secretaria que hiciera llamar a aquel asesor, si esa era su manera de presionarlo lo haría pagar caro, no le gustaba que mezclara a su hermana en el asunto.
*.*.*
Rangiku sentía la mirada de Nell sobre ella, por lo que trataba de actuar lo más cotidiano posible, la nueva chica de la cafetería también la veía con curiosidad, era seria y algo malhumorada pero de alguna manera le agradaba, tenía esa sensación de que la chica era leal y atenta.
Estaba algo cansada, había olvidado la rutina de la cafetería, se sentía fatigada, además de nunca haber trabajado en temporada y realmente era algo difícil. Las personas parecían enloquecer con el fin de año, suspiró, en otro momento estuviera organizando una fiesta para ese momento pero realmente ni tenia animo de eso.
La campanilla sonó y Rangiku obligó a su rostro a regalarle una sonrisa al nuevo cliente, se sorprendió al ver que era Gin, el chico sonrió de la forma que siempre lo hace, entrecerrando sus ojos, ella bufó, le tenía poca confianza.
—¿Qué haces aquí, idiota?
—Que bella manera de saludar a tus clientes, ¿Cómo aun tienes el trabajo?
—Por ser bella y tener atributos necesarios —Gin dirigió su mirada a su pecho y Rangiku le dio un golpe en la cabeza—. Hablo de mi simpatía, maldito pervertido.
Gin no pudo evitar reír contagiándola, estaba enojada con él pero no sabía cómo hacía para que siempre terminara riéndose a pesar de todo.
—Iré por tu café —No esperó que él ordenara, después de todo sabía cuál era su pedido.
Nell estaba en el recibidor y por su sonrisa sabía que iba a burlarse de ella, estar mucho tiempo con Grimmjow la había hecho cambiar, aunque empezaba a creer que en realidad solo la estaba ayudando a sacar su verdadera personalidad.
—Que te dije Ran, es un maldito aprovechador. Te apuesto que vino por café gratis
—Grimmjow debe amar el café de aquí entonces —comentó viéndola, la chica bufó.
—Tu caso es distinto al mío —Luego pareció arrepentirse de su respuesta.
—Sí, lo sé —susurró, su amiga se vio más apenada.
—Ran, lo siento
—Tranquila es la verdad, y quiero que se mantenga así —Rangiku solo le sonrió aunque no le llegara a los ojos y fue a la cocina por la bebida.
Rangiku se apoyó en la puerta al entrar, Nell había dado justo en el clavo, era distinto porque Grimmjow venía a verla pero ella no podía decir lo mismo aunque sabía que Gin iba por ella, después de todo ellos no eran mas que amigos de la infancia. Sacudió su cabeza, no era momento para volver a caer en su dilema, tenía aun que superar lo que había pasado, con un solo problema bastaba por día.
Cuando regresó con el pedido de Gin, se extrañó de ver a Nell y a la nueva viendo algo fijamente, sonrió, y las agarró a ambas por la cintura asustándola.
—¿Qué tanto ven? —preguntó, buscando lo que miraban.
—Rangiku, nunca me dijiste que Gin es gay...¿o tal vez bi? —Nell parecía sorprendida, Rangiku quedó igual por su comentario.
—¡¿Perdón?!
—Yo juraba que era playboy pero no tan liberal —añadió dejando más confundida a la rubia.
—¿De qué diablos hablas Nell?
La chica señaló hacia la mesa de Gin y Rangiku no supo si reírse a carcajada o ir a darle unos buenos golpes a esos imbéciles. Gin se encontraba hablando con Byakuya, el pelinegro se veía serio pero no despegaba la mirada de su amigo. Lo que le extrañaba era la idea tan extremista que tuvieron ellas, desde la perspectiva se veía como dos amigos, no entendía que había hecho que tergiversaran el asunto.
—Son unas muy mal pensada, ese es su amigo, el hermano de Rukia. Byakuya Kuchiki —comentó sorprendiendo a Nell.
—¿En serio? ¿Y no es gay? —preguntó, Rangiku no pudo evitar reírse.
—Ya yo decía que ninguno lo aparentaba —comentó la nueva entendiendo que se habían equivocado.
—¿De dónde diablos sacaron esa idea? —La rubia las vio curiosa.
—Lo siento, Ran. Es que ella y yo hemos visto últimamente varias parejas de dos chicos, donde los dos eran demasiado bellos, vivimos muchas desilusiones últimamente. Él llegó directo a sentarse con Gin y parecían tan en confianza que nos hizo dudar —Nell sonrió, la pelinegra apoyo el comentario de su compañera.
—¡Ustedes están locas!
Rangiku e acercó a los chicos, tuvo intenciones de bromear con las suposiciones de las dos chicas pero recordó que debía estar enojada, dejó la taza frente a Gin, se cruzó de brazos y ahora vio a Byakuya, ¿Qué diablos hacia él?. El chico ni se inmuto y solo la veía, parecía disfrutar de burlarse ella. Empezaba a sentir la imperiosa necesidad de agarrar a los dos por las orejas y sacarlos a patadas de la cafetería.
—Okey, entiendo lo de Gin por ser paranoico, pero ¿Tú, Byakuya?, esto es extremista
—No sé de qué hablas
—Claro, ahora es coincidencia que ambos vinieran a la misma cafetería donde yo trabajo
—Si —respondieron los dos al mismo tiempo, Rangiku se exasperó.
—No puedo con ustedes. ¡Nell ven a atender esta mesa! —bufó llamado a su amiga, la chica fue sorprendida y solo se señaló.
—¿Esto se puede hacer? ¿No está violando ningún derecho por no querer atendernos? —Le preguntó Gin a Byakuya. La rubia lo volvió a ver mal.
—En la puerta hay un cartel que dice "Se reserva el derecho de admisión". No me hagan hacerlos pasar pena sacándolos. —Ellos no pudieron evitar sonreír, uno más disimulado que el otro, la chica era graciosa cuando estaba molesta—. ¡Nell!
Gin no pudo evitar sonreír cuando la chica se fue a buscar a su amiga, él también había sido sorprendido al recibir un mensaje de Byakuya diciéndole que iba a acompañarlo a la cafetería donde trabajaba Rangiku. No quiso decir sus razones pero ya el sospechaba que eran las misma que él. Les preocupaba Rangiku.
¡Gracias por leer!
El final fue una locura momentánea que decidí dejar jajaja yo he trabajado con una amiga en lugares turístico y nos ha pasado mucho (La desilusión es grande, pero amor es amor jajaja).
¿Les gusta la amistad de los tres? ¿Que les parece?
¡Gracias por sus bellos comentarios!
Respuesta a reviews de Guest:
Violeta: Gracias por buscar tiempo de leer y comentar :), poco a poco voy dando pista de lo que querían. A mi tambien me pasó lo mismo con Byakuya pero pensé que era subjetiva porque me encanta ese personaje jajaja. Vamos a ver que va a pasar entre los tres (muajjaja) ok no. ¡Besos!
