Capítulo 4
Rangiku observaba la luna desde la ventana de su temporaria habitación, entendía porque Byakuya había elegido esa cuando todas eran igual de grandes y bonitas, esa era la que mejor vista tenia.
Se abrazó a sus piernas, otra vez estaba con insomnio pero no quería requerir a Byakuya para que le volviera a dar ese té, ya los estaba preocupando mucho. Estaba agotada pero su mente realmente no la dejaba descansar, estaba algo desesperada. Decidió abrir la ventana, el aire frío de la noche invadió la habitación, observó el cielo, la luna estaba muy hermosa esa noche, amarilla y grande, luna llena, no se veía ninguna nube oscura tapándola, hasta para su sorpresa podía ver algunas estrellas, no mucha pero suficiente para maravillarse.
Bajó la mirada luego de unos minutos y observó hacia abajo, el apartamento realmente era un penthouse y la altura del edificio era considerable para ella, podía ver muy poco, parecía una especie de vacío.
Su pensamientos divagaron, era curioso cómo estaba entre un cielo hermoso y un frío vacío que terminaba en cemento. Como toda su vida había estado, entre el bien y el mal, lo hermoso y lo horrible, lo aceptable y no, la belleza de la vida y la miseria de una.
—Maldición —bufó cerrando la ventana.
Últimamente tenía pensamientos así y le molestaba, ella sabía que no podía estar tan depresiva pero era algo que surgía de la nada. Había pensado que volver a trabajar la ayudaría, el cansancio y actuar con normalidad la harían descansar y continuar su vida pero no había sido así. Esa noche en especial se sentía aún más…triste.
Se levantó y se dirigió al lugar donde sabía que esos pensamientos desaparecerían y dormiría con la más grande calma, estaba asustada por el resiente pensamiento. Tocó suavemente la puerta de la habitación dada a Gin, no obtuvo respuesta por lo que la abrió un poco. El chico dormía con tranquilidad, ella quiso reír, había caído tan cansado que ni siquiera se había cambiado, apenas se había quitado los zapatos, dormía casi atravesado en la cama, ella con pasos silenciosos se acercó y acomodó lo mejor que pudo junto a él.
Se sorprendió al sentir como él la rodeaba con sus brazos acercándola más, encontrando la comodidad de ambos. Había pensado que estaba despierto por lo que alzó la mirada pero el chico aún tenía los ojos cerrados y su respiración seguía muy acompasada, suspiró y dejó llevarse por su respiración tranquila, eso siempre funcionaba para relajarla y hacerla dormir, no sabía porque pero él lograba eso en ella. No quería atribuírselo a los sentimientos que tiene por él, ella había descubierto que se sentía segura desde mucho antes de tenerlos.
Sonrió al recordar ese niño sonriente que vivía junto a su casa, la cantidad de juegos y situaciones que pasaron siendo niños. Las bolas de nieve, las jugarretas de verano, las bromas de Halloween, los regaños de sus padres y los consuelos que luego le brindaba al verla llorar. Gin no era mayor que ella más que por meses pero siempre fue responsable de ella aun siendo niños, aquello la hacía sentir protegida, lo que no sentía en su propio hogar.
Pronto desarrolló un amor más fuerte que una simple amistad, pronto se enamoró de él por todas sus atenciones, por sus miradas, por su sonrisa real que le regalaba y sobretodo, el haberse mantenido junto a ella a pesar de sus peleas estúpidas y de la inestabilidad emocional de ella, él parecía quererle a pesar de todo.
Y eso era lo que más le asustaba, su inestabilidad podía originar algún quebrantamiento en lo que sentía por ella, ella no se sentía capaz de resistir si una relación con él no funcionaba, no podía romper esa amistad de tantos años, temía que no funcionara, aquello la destruiría. Gin tenía esa capacidad y él lo sabía.
Cerró los ojos y trató de dejar en blanco su mente, la respiración suave de Gin la hizo acompasar la suya, sintió las manos de Gin en su espalda, acercándola aún más. Pronto sus parpados cayeron y ella se olvidó de sus problemas, se olvidó de todo y soñó.
*.*.*
Byakuya se encontraba en la cocina preparando café, era muy temprano en la mañana, caminó hasta la sala y encendió el televisor, escuchó una puerta abrirse con cuidado. El pelinegro vio a Rangiku salir a hurtadillas de la habitación de Gin, la rubia al darse cuenta de su presencia se paralizó, luego solo le guiñó un ojo y le hizo una seña de que guardara silencio, después entró a la otra habitación.
El chico estaba extrañado, no la entendía, siempre había pensado que ellos dos tenían algo pero seguía sin entender qué clase de relación. Volvió su vista al televisor pero su mente siguió pensando en lo que vio, le estaba molestando algo pero no quería aceptarlo. Byakuya sabía que no debía ir por ese camino, él más que nadie sabía que solo terminaría en un enrollo emocional que podía ahorrarse pero aun así no dejaba de darle vuelva a la situación.
Su celular sonó y bufó al ver quien lo llamaba, el maldito asesor de su abuelo tenía agallas, realmente no quería saber de él, pero era accionista y seguía siendo el abogado de su abuelo. Colgó la llamada, no estaba de humor para sus quejas y sugerencias estúpidas.
—Idiota, ¿Tienes algo que hacer en este momento? —preguntó Rangiku unos minutos después saliendo de su habitación arreglada.
—¿Qué sucede, pequeña demente? —La rubia rodó los ojos por el apodo, Byakuya no lo admitiría pero era divertido sacarla de quicio.
—¿Podrías llevarme con Nell? —realizó la misma expresión que utilizaba cuando quería lograr algo de Gin. Byakuya maldijo internamente, era efectiva esa táctica.
—¿Vas a volver? —preguntó, la rubia bufó ofendida.
—Aun no te vas a deshacer de mí, así que no tengas tantas esperanzas —Una sonrisa apareció en el rostro de la chica mientras respondía.
—¿Y Gin? No te estas escapando ¿Cierto? —Ella solo se encogió de hombros.
—Él debe trabajar pero aún puede dormir un poco más, no quiero molestarlo…
—Y a mí si —Rangiku solo amplió su sonrisa.
—Exacto, llévame ¿Si?
Byakuya lo pensó, no era común para él estar acompañado pero la presencia de Gin y Rangiku lo sacaban un poco de su cotidianidad, no se había dado cuenta que había estado demasiado tiempo ensimismado con su trabajo y había dejado de relacionarse con personas más que en el ámbito laboral.
—Igual tengo que irme ya —aceptó a su estilo el pelinegro.
*.*.*
Rangiku volvió a observar el perfil de Byakuya, el chico parecía muy concentrado manejando, la mirada de la rubia había ido la mayor parte del camino a la ventana y luego a él. Byakuya no la estaba llevando al departamento de Nell, acababa de confirmarlo cuando lo vio tomar otra ruta distinta.
—Okey ¿A dónde me llevas? —preguntó cuándo ya era evidente que no era la vía.
—No desayunaste ¿Cierto? Yo igual —fue su respuesta, sorprendiéndola.
—¿Me estas llevando a desayunar? Eso es nuevo, ¿Acaso se va a caer el cielo? —Rangiku se asomó por la ventana viendo hacia arriba.
—Debí pensarlo mejor
Ella no pudo evitar reír por su comentario, el chico podía verse indiferente y neutro pero realmente era una persona tratable, a veces arrogante pero tratable, de los tres era el más centrado y era quien siempre les ponía los pies sobre el piso.
—¿Dónde desayunaremos? —Preguntó la chica unos minutos después—. Byakuya no vayas a exagerar, no quiero terminar en la presa y siendo perseguidas por las caza fortunas que te siguen —le advirtió.
—Es un lugar discreto
Ella asintió creyéndole, sabía que Byakuya era muy serio con su vida privada, al ser uno de los herederos de una compañía importante era casi imposible tener privacidad con la prensa amarillista de la ciudad, pero sorprendentemente el chico había sabido lograrlo. A su mente volvió la escena de ese día, cerró sus manos, sus padres podrían haber arruinado hasta eso.
—Oye...sobre lo del otro día —Rangiku se sentía incomoda por volver a hablar del tema—. Lo siento por lo que mis padres te propusieron, realmente no pensé que harían algo como eso. Y disculpa por todo lo que dije, estaba enojada.
El pelinegro no dijo nada por lo que la rubia se avergonzó, realmente sus padres los habían hecho pasar un mal momento. Y ahora ella se sentía incomoda, algo poco normal en ella.
—Dime algo Rangiku, ¿Por qué permitiste que te llevaran contra tu voluntad y por qué llegaste hasta ahí? —preguntó.
—No pienses mal de mí, es solo que…fui estúpida
Permanecieron en silencio, Byakuya no la quería presionar, ya podía intuir que había ocurrido. Estacionó el auto cuando llegaron al pequeño lugar, era un sitio privado que el conocía alejado del centro de la ciudad.
—Es agradable —susurró Rangiku cuando bajó del auto.
El lugar era como una cafetería junto con una librería, muy acogedora, se veía un sitio ameno y daba un aire privado. Siguió al chico dentro, lo trataron con confianza, algo que sorprendió a Rangiku, que él permitiera que lo trataran de esa manera, no era algo que se veía todos los días.
—Ven, aquí está la mesa de siempre. ¿Ella es tu novia? Es muy linda, bienvenida, me llaman cuando tengan sus pedidos —La mesera que los atendió parecía tener tiempo conociendo al chico, Rangiku enarcó una ceja, él solo sutilmente se encogió de hombros.
—Espero que seas tú el que pague —comentó la rubia sonriendo mientras alzaba el menú.
*.*.*
Gin estaba atendiendo a su clientela, estaba de mal humor pero aún seguía sonriendo para ellos. Aquella mañana, había despertado y Rangiku ya se había ido. Sabía que la chica había ido a dormir a su habitación, se había hecho el dormido para que ella se sintiera cómoda y descansara. Había velado su sueño hasta que de nuevo el cansancio lo noqueó y cuando despertó ya no estaba.
Byakuya le había enviado un mensaje diciéndole que estaba con él y que la llevaría al departamento de Nell. Él estaba molesto, a él no le hubiera importado llevarla pero sabía porque no lo había despertado ni mucho menos se lo había pedido.
Rangiku estaba siendo muy cruel al colocar los límites y él estaba a punto de romperlos todos como un niño haciendo un berrinche. La noche anterior se había resistido un montón de no abrir los ojos y besarla, estaba usando todo su autocontrol. Lo que más le molestaba es que se sintiera privada de pedirle algo o estar con él y también se privara ella.
—Maldición —bufó, Rangiku lo había estado enloqueciendo más de lo normal los últimos meses, él sabía que ya estaba muy cerca de destruir su autocontrol, sentía que un día tendría un ataque de histeria y no resistiría de decirle todo lo que ellos sabían y habían estando evitando.
—Veo que no estas de buen humor —La voz de Grimmjow lo sorprendió, el chico tenía una sonrisa burlona, al parecer llevaba unos minutos en la tienda.
—¿Qué haces aquí? —preguntó luego de saludarlo, Grimmjow señaló hacia atrás de él.
—El emo necesita algo de aquí, yo solo lo vine a acompañar—Se encogió de hombros, Gin observó el lugar, encontrando al pelinegro viendo algunas portátiles—. Nell me llamó esta mañana, estaba feliz porque Rangiku iba, ¿arreglaron todo? —Gin volvió su atención al chico junto al mostrador.
—Aun no, creo que solo huía
—¿Huía? ¿De qué? —preguntó curioso, el rostro del pálido se veía cansado, Grimmjow supo que no se le estaba haciendo sencillo ayudar a la rubia.
—De mí
Grimmjow solo lo observó, la respuesta del chico comprobó su pensamiento, lo poco que sabía le había hecho entender que Rangiku era una persona muy compleja y aún seguía sin entender qué tipo de relación mantenía esos dos, pero de algo estaba seguro, eran demasiado unidos y ambos parecían realmente entrelazados.
—Maldición, Gin. Tu estas bien jodido, nunca he entendido eso —comentó, Gin dio una de sus típicas sonrisas que no llegaban completamente a sus ojos.
—Ni yo
Permanecieron unos minutos en silencio, Grimmjow no se sentía cómodo de verlo tan desanimado, el chico era el alma de una fiesta, gracioso y completamente astuto. Últimamente parecía simplemente estar en modo automático, no parecía ser su autentico yo.
—Ustedes lo que necesitan es una fiesta con mucho alcohol, eso soluciona problemas. —Propuso el chico en voz alta—. Mañana es fin de año, Nell y yo tenemos pensado organizar una reunión en el departamento, vengan, tal vez le haga bien —Gin lo pensó un momento y asintió.
—No es mala idea, Rangiku ama las fiestas
—Lo sé por eso Nell la quiere hacer —dijo sonriendo el chico, luego vio cómo su amigo aun revisaba el lugar—. ¿Emo, terminaste? Pareces mujer eligiendo zapatos —Ulquiorra solo le dirigió una mirada mortal.
—A ti te encanta sacar de quicio a Ulquiorra
—El bastardo es divertido, últimamente lo logró con más frecuencia. Orihime lo está ablandando —comentó, ambos rieron.
*.*.*
—¿Qué estás haciendo, Hime? —preguntó Rangiku abrazando a la pelirroja.
Había pasado toda la mañana en el departamento de Nell, agradeció que ninguna le preguntara sobre lo que había pasado y solo actuaron como si la última semana no hubiera ocurrido. Rukia aún no llegaba del trabajo por lo que solo estaban Orihime, Nell y ella.
Se habían sentado a hablar, Nell estaba emocionada con la idea de hacer una fiesta de fin de año y quería que ella fuera. Rangiku asintió, siempre le animaba estar en una fiesta, sentirse rodeada de personas, de alguna manera aquello la calmaba. Ambas habían notado que su pelirroja amiga no había regresado desde que fue unos minutos atrás de la cocina, por lo que la rubia fue por ella.
—Nada —dijo rápidamente dándose la vuelta y queriendo ocultar lo que tenía.
Rangiku solo le picó más la curiosidad por lo que la hizo un lado, no pudo evitar reír al ver lo que hacía, su amiga podía ser muy adorable. Nell le había contado que Orihime había estado intentado a escondidas aprender a hacer galletas, la pelirroja se había dado cuenta que Ulquiorra a pesar de todo lo frío que podía llegar a ser le gustaban los dulces, y Nell hacia unos días había hecho unas galletas que parecieron gustarle, ella quería hacérselas pero era muy torpe en la cocina.
—Créeme Orihime, si pudiera comerte lo haría, eres demasiado dulce —comentó abrazándola.
—¡Ran! —dijo sonrojada la chica.
—¿Qué pasó? —preguntó Nell entrando a la cocina.
—Que Orihime es adorable, está haciendo galletas para Ulquiorra
—Aww —Nell se unió al abrazo de la rubia, Orihime no podía estar más roja.
—Me están avergonzando
—¡Oh! Llegue en un buen momento —Ninguna por las risas habían escuchado a Rukia entrar hasta que se lanzó sobre ellas a abrazarlas.
—M-me asfixian
Las tres no pudieron evitar reír por la reacción de la chica, Rangiku por ese momento se sintió tan liviana y libre de peso que deseo mantener ese momento en su memoria. Tal vez ya era hora que regresara con ellas, les hacía falta las ocurrencias de Rukia, lo adorable de Orihime y las locuras de Nell. Pero al mismo tiempo sabía que no podía hacerlo hasta que ella arreglara sus problemas. Sus amigas tal vez estaban más estables que ella pero aun mantenían heridas que estaban sanando, ella tenía una muy abierta y no quería infectar a las demás de sus problemas.
Nell aún estaba superando su etapa oscura, apenas es que había empezado a mostrar su verdadera personalidad, Orihime estaba demasiado reciente de haber salido de esa situación enferma en la que su familia la había mantenido, aún tenía crisis nerviosas. Rukia era la más estable pero aun así no quería llenarla de sus problemas.
—Ok, entonces quedamos así. —asintió Rukia, todas había vuelto a la sala y ahora hablaban de los preparativos de la reunión—. Ichigo me dijo que si iba a ir pero luego de las doce, quiere despedir el año con su familia primero, así que mi hermano y yo si llegaremos antes
—¿Byakuya va? —preguntó sorprendida Rangiku, el chico no era muy dado a reuniones ni nada por el estilo. Aun se preguntaba cómo es que seguía siendo amigo de Gin y de ella, si ambos eran adictos a las fiestas.
—Gin lo convenció, llegó a su oficina un poco más temprano de que me fuera exigiéndole que él también debería ir, como fue que dijo: "A ver si quitas esa cara de estirado". A Gin siempre le ha gustado molestar a mi hermano pero siempre lo convence —dijo riéndose Rukia.
—¿Ese es el que creí que era gay? —preguntó Nell, Orihime y Rukia la vieron curiosa.
—Ese mismo —respondió riéndose Rangiku, al ver la incertidumbre de las otras dos, decidió aclararles el asunto—. Nell y la nueva empleada creían que ellos eran pareja
Por un momento Rukia y Orihime parecían analizar las palabras dichas por Rangiku pero al comprender, empezaron a reír como locas.
—Y-ya va-a, no respiro-o —Rukia parecía estar tratando de controlar su risa, hasta que por fin logró acallarla—. Bueno, si lo analizamos, entiendo su conclusión, ellos siempre han sido muy unidos, con seguridad puede llegar a ser un bromance. En el instituto eran aún más, al igual que con Rangiku, son en realidad las personas con las que mi hermano interactúa mas y de manera informal
—Entonces es bueno que vaya, parece un ser muy solitario —comentó Nell, ella había notado la expresión en su rostro—. Yo también invite a la nueva, pero ella me dijo que estaba muy ocupada y que no podía. Rangiku ¿Tú no has notado que ella parece constantemente cansada?
—Escuche a el jefe amonestarla por llegar tarde, parece que tiene otro trabajo de medio tiempo por lo que se le complica llegar a sus turnos a veces
—Mier…y ella me dijo que estudiaba también en la misma universidad que nosotros. Creo que me dijo Derecho, tal vez tú la conozca, Rukia —Nell estaba curiosa.
—¿Cómo es?
—Bajita y menuda, de cabellos negros y mirada algo intimidadora.
—Tendría que verla, hay varias que estudian conmigo que cumplen esa descripción
—Bueno, no importa, ya la veras cuando vayas a la cafetería —Nell se encogió de hombros y en ese momento recordó algo que ella le había dicho en la tarde de ayer—. Rangiku, hablando de ella, ayer me dijo que una mujer fue a buscarte a la cafetería
—¿Quién?
—No le dijo ni su nombre
—¿Una mujer? —se preguntó extrañada, se encogió de hombros restándole importancia.
Continuaron con la conversación de la reunión, Rangiku se sentía con mejor ánimo que en la mañana, había tomado una buena decisión al venir a relajarse con las chicas. Su teléfono sonó una hora después del mediodía y al ver el nombre se le descompuso el cuerpo, supo enseguida quien había ido a buscarla. Era su madre. Decidió no contestar por lo que apagó el teléfono, Nell notó aquello pero no hizo comentario. La rubia siguió bromeando con ellas aunque algo había cambiado en su ánimo. Nell llamaría luego a Gin, el chico parecía ser el único que sabía que estaba mal con su amiga.
¡Gracias por leer!
Creo que tarde algo en actualizar pero mi internet estaba muy necio jjaja. Espero que tuviera un buen final de año y una buena navidad, mis mejores deseos para este año.
Gracias por sus bellos comentarios, como siempre, me animan a continuar estas historias.
Respuesta a reviews de guest:
Violeta: jajaja a veces me paso cuando termino un capitulo jajaja esperaré un poco mas para destapar la olla de la clausula, que mala soy jajaj. En este capitulo explica un poco porque aun no esta lista para estar con ellas, se preocupa mas por sus amigas que por ella misma. Rangiku respondio eso al principio del capitulo, tiene miedo de avanzar y arruinarlo, Gin es una persona demasiado importante en la vida de ella, teme que al final no funcione y se aleje. Gin tiene un pensamiento similar pero ya estamos viendo que el chico esta llegando a su limite. Muchos besos y gracias por comentar.
Aly36: Muy buena definición de esta amistad "La extrovertida, el rarito y el introvertido" jajja esta muy buena. Créeme a mi amiga y a mi no han gustado chicos y luego descubrimos que batean para su mismo equipo jajaja vivimos desilusiones. Créeme la chica nueva es todo menos tierna, mas adelante sabrás. Ya dentro de unos capítulos daré su nombre. ¡Besos!
¡Hasta la próxima!
