Capítulo 5
Gin no entendía que hacia esa mujer frente a él, su rostro con expresión arrogante, su forma de vestir elegante y la forma de mirar tan despectiva, solo le daban ganas de empujarla fuera de la tienda, pero debía controlarse, era una mujer y aunque le desagradara, él no era un animal como ella pensaba que era.
—¿Qué está haciendo usted en este lugar? —preguntó.
—Siempre tan poco educado, tus padres no estarían nada contento de verte así y menos…en este lugar —observó la tienda y negó.
—Mire señora, este es mi trabajo y prefiero conservarlo, así que si solo viene a decirme esas estupideces, puede irse —señaló la puerta pero ella lo ignoró.
—No vine hablar de ti sino de Rangiku
—Estoy en horas de trabajo —Gin no quería tener esa mujer cerca ni tampoco hablar de Rangiku, la chica ya había sufrido mucho con ellos, solo quería que la dejaran en paz.
—Sé que solo te faltan minutos para finalizar tu jornada, así que esperare afuera —La mujer sonrió con autosuficiencia.
—Ahora tengo acosadora
—Sigues siendo ese niño quisquilloso de siempre
—Y usted sigue siendo la bruja del cuento —Ella curiosamente dio una media sonrisa y salió de la tienda, no sin antes indicarle que lo esperaría afuera.
Gin nunca había entendido esa mujer, la madre de Rangiku era una persona difícil de leer, unas veces tratable y otras veces odiable. La mayor parte del tiempo era la última, pero extrañamente era una persona que no se alteraba.
Unos minutos después estaba saliendo de la tienda, su turno había finalizado, bufó cuando vio a la mujer sentada en unos de los bancos del centro comercial, su mirada fija en él. Se sentó junto a ella, sin ánimos pero debía saber qué diablos quería esa mujer.
—Aquí me tienes, ¿Qué necesita usted de mí?
—Sé que Rangiku está contigo y sé que ambos se quedan con Kuchiki Byakuya —A Gin esa afirmación no le sorprendía, ya se lo había imaginado.
—Si usted sabe eso, ¿por qué está aquí?
—He llamado e intentado hablar con ella, pero no ha querido contestar —Por un momento pudo ver preocupación en su mirada.
—¿Le sorprende?
—Sé que fuimos muy bruscos con ella…—Con eso se fue todo el control de Gin al diablo.
—¿Bruscos? Señora, disculpe pero ustedes la trataron como si no fuera una persona, como si no tuviera decisión propia.
—Lo sé —La mujer asintió, su tono de voz denotaba culpa algo que sorprendió al chico.
—¿Qué es lo que usted quiere?
—Solo hablar con ella
—Si ella no la ha contactado es porque no quiere saber aun de ustedes
—Gin, seamos claros, tu sabes que no me agradas y yo sé que tampoco soy de tu agrado, pero necesito que hagas algo por mí —Gin se sorprendió por lo directa que fue.
—Esto es nuevo
—Nosotros no quisimos hacerle daño a Rangiku, sé que no somos los mejores padres…pero aun así nos importa su seguridad, tú no eres nada seguro para ella en cambio…
—Sí, lo sé. Pero ustedes no piensan en ella realmente, solo en los beneficios. Señora, yo no me voy alejar de ella —Si eso era lo que le iba a pedir, ya se podía ir olvidado de la idea.
—No espero que lo hagas, aunque odio admitir esto, tú realmente has sido su apoyo —Esa frase si le sorprendió.
—Entonces ¿qué quiere? —Ella solo la vio con esos ojos claros que compartía con Rangiku.
—Que no la presiones
—¿Disculpa?
—Que ella decida, pero si no están las cosas saliendo a tu favor. No interfieras —El chico no estaba entendiendo a lo que se refería.
—No sé de qué habla
—Si lo sabes, tú lo has notado mucho antes que nadie. Por algo elegimos a Kuchiki y no es solo por los beneficios —Gin la vio sin aun comprender hasta que mencionó a Byakuya, él lo había notado pero había pensado que era idea suya, desde hace mucho tiempo lo había visto, suspiró.
—Bien, señora. Si eso es lo único que quiere, puedo hacerlo
—Gracias Gin —Por primera vez escuchó unas palabras tan sinceras de la madre de Rangiku.
—Pero a cambio…—La mujer se vio sorprendida, Gin sonrió—, ustedes aceptaran su decisión
—Yo lo haré —aseguró pero el chico entendió lo que quiso decir, ella prometía cumplir pero no podía decir lo mismo de su esposo.
*.*.*
Rangiku se encontraba en el departamento de Byakuya, estaba aburrida. No estaban ninguno de los dos y el lugar se sentía más grande de lo que ya era, se sentía sola. A su mente regresó esos años de soledad en la casa familiar, sacudió la cabeza, ahí estaban de nuevos esos pensamientos.
Últimamente no podía dejar de pensar de esa forma que la asustaba, ya había ido por ese camino hace unos años y las consecuencias no fueron las mejores, acarició sus muñecas, esas cicatrices eran su recordatorio. Pero algunos días, añoraba ese sentimiento de paz y de elevación, era esos días donde más se asustaba.
—Maldición
Estaba frustrada, por más que intentaba pegar sus trozos, ellos se volvían a romper, estaba demasiado rota. Alzó los pies del sofá y se abrazó a sí misma, esta era una de las razones por la que no quería a las chicas a su alrededor, no se podía controlar y ellas estaban lidiando con sus propios demonios para que también les añadiera los suyos.
La puerta se escuchó y ella solo ocultó sus rostros en sus rodillas, ya las lágrimas se habían empezado a deslizar, no quería ver a nadie pero al mismo tiempo si quería, quería alguien que la reconfortara, quería a alguien que le dijera que todo estaba bien, quería a Gin. Pero eso solo enredaría más las cosas.
Sintió un peso adicional a su lado, alzó la mirada esperando encontrar esos ojos Cian pero en cambio encontró unos grises, Byakuya estaba junto a ella. Por un momento se sorprendió, el chico no había pasado de largo y su mirada le transmitía también de alguna manera seguridad.
—Lo siento, debo parecer estúpida —susurró incomoda, se limpió las lágrimas tratando de volver a la compostura.
—¿Por qué haces eso? —Sus ojos fijos en ella.
—¿Qué?
—Esconder el dolor, ¿por qué actúas como si no ocurriera nada?, ¿por qué sonríes?, ¿por qué bromeas? ¿Por qué lo escondes? —Rangiku fue sorprendida por esa serie de preguntas.
—No puedo actuar como mártir Byakuya, no me gusta que las personas me vean como la sufrida. —Se abrazó más a sí misma y volvió a apoyar su rostro en sus rodillas, su mirada fija en la vista del ventanal del departamento—. A las personas no les interesa tu dolor sino que muchas veces se aprovechan de él, y a las que les importa solo estarán siendo lastimados al verme así. Mi sonrisa siempre ha sido mi mejor arma y escudo. —añadió con sinceridad.
—Pero también es la razón por la que no cicatrizas bien, solo taparlas no funciona —La rubia lo vio interesada, se volvió a acomodar pero esta vez se apoyó del hombro del chico, Byakuya se sorprendió, era algo que ella acostumbraba a hacer cuando eran aún más jóvenes, pero tenía mucho sin hacerlo.
—Estás muy hablador —susurró.
La chica parecía estar constantemente buscando muestras de cariño, desde que era una niña era así, le gustaba abrazar y estar constantemente encima de las personas. Aunque parecía estar siempre más apegada de Gin, esa chica estaba enamorada de su amigo desde hace demasiado tiempo, probablemente mucho antes de que el chico se diera cuenta. También él sabía que para su amigo aquella chica era su mundo, sabía que había luchado contra eso y seguía sin entender porque desgastar tanto esfuerzo en mantenerse solo como amigos si eso era reciproco.
Inconscientemente acarició el cabello de la chica sorprendiéndose y más a ella, pero la rubia no dijo nada. Ella había sido de las pocas personas que a pesar de su frialdad y arrogancia se había mantenido junto a él con su amistad, sabía que no era por interés y era realmente sincera. Ella y Gin eran las únicas personas que él sentía que valían la pena conservar una amistad, una sincera amistad.
Pronto sintió como la chica se relajaba, bajó la mirada y la encontró dormida, su rostro estaba tranquilo, él sin evitarlo rozó con sus dedos su mejilla, estaba aún algo húmeda por las lágrimas. No sabía que estaba ocurriendo recientemente pero su preocupación por Rangiku había crecido, se sentía nervioso de no saber de ella, tenía una idea de lo que pasaba pero no iba aceptarlo, por ese camino solo perdería todo y él no lo transitaría.
La puerta se escuchó, él retiró su mano y observó a Gin entrar, el chico se veía muy desgastado, su amigo últimamente se veía algo enfermo, podía siempre animar a Rangiku pero también parecía estar siendo drenado, estaba seguro que era por las preocupaciones en su cabeza. Gin los vio sorprendido, se sentó del otro lado de Rangiku, examinó su rostro y posó sus manos en su mejilla y luego frente.
—¿Ha estado llorando? —preguntó.
—La encontré en ese estado, se quedó dormida hace un momento
Permanecieron un minuto en silencio, Gin la acomodó para que estuviera apoyada en él, luego observó a Byakuya, el chico parecía examinar lo que él hacía. Cuando el pelinegro lo notó, desvió la mirada.
—¿Sabes? Mi primera impresión al verte con Rangiku así, fue el querer golpear…—Byakuya no lo dejó terminar.
—Gin, sabes que…
—Byakuya lo sé, ella es importante para nosotros y tal vez tú también la ves como yo la veo —Tenían que ambos sincerarse, tenían demasiado años de amistad y él realmente no quería romper aquello. Le había estado dando vueltas pero ya había que hablarlo. Aunque Byakuya no se la estaba dejando fácil.
—No sé a qué te refieres
—Yo creo que sí, he querido hacerme el ciego todo este tiempo pero tu personalidad cede un poco cuando estas alrededor de Ran, sonríes más, eres atento, preocupado y ambos parecen disfrutar de sacarse de quicio, como yo con ella, Byakuya. Yo no lo quería ver
—Yo no…
—Hay que aceptarlo, te gusta Ran como a mí me gusta ella —Byakuya frunció el ceño y desvió su mirada.
—Odio el camino que está tomando esta conversación, no me interesa que diablos fue lo que te metieron en la cabeza pero tu bien sabes que ella está enamorada de ti —Al final lo volvió a ver, su mirada era intensa.
—Eso no quiere decir que ella no pueda también hacerlo de ti, tal vez sea lo mejor para…
—¡Maldición, Gin! ¿Te estas escuchando? —Gin por primera vez observó como el pelinegro estallaba, parecía enojado.
—Tú eres mi amigo y sé que ella estaría segura
—¿Y tú que, Gin? —Byakuya volvió a su acostumbrada personalidad—. Yo no soy persona de compartir y ella no solo seria para mí, ella te ama a ti, a mí me ve solo como un amigo. Siempre ha sido así. Así que deja de decir estupideces y llévala a su habitación.
Gin al final aceptó, la llevó en sus brazos hasta la habitación pero no pudo soltarla, ella no lo dejaba ir, estaba dormida pero parecía necesitar de alguien con ella. Él no pudo evitar y se recostó a su lado, la acomodó mejor y besó su frente
—Para mí sería muy difícil verte con él o con cualquiera, ya lo he experimentado y lo odio —susurró mientras acariciaba su cabello—. Aun así si tú llegas a quererlo, yo me alejaría, sé que él no te lastimaría y aunque él no lo admita, también está enamorado de ti.
Ella se quejó en sueños y solo se abrazó más a él, amaba tanto a esa chica que dolía, estaba empezando a cansarse de ceder, le gustaba sentirla a su lado, le gustaba aquellas sonrisas para él, le gustaba como se escuchaba su nombre en su boca, le gustaba molestarla, le gustaba todo de ella, así que por ahora solo lucharía para que ella mejorara y también para poder cruzar esa línea con ella.
*.*.*
Byakuya se quedó pensativo luego de esa discusión, era cierto todo lo que Gin había dicho, él no había querido admitirlo, pero así era. Él se había enamorado de Rangiku, una de las razones por las que se mantuvo unos meses alejados de ellos era eso, había empezado a notar esos cambios en él, siempre la había considerado algo importante para él como lo era Gin, pero cuando empezó a notar que esos sentimientos adquirían más fuerzas decidió lo mejor, mantener un poco la distancia. Gin parecía estar seguro que ella podía enamorarse de él, pero ese chico era un ciego, esa chica no le interesaba más nadie que él. Byakuya sentía que había perdido esa batalla mucho antes de empezarla, así que para que gastar esfuerzos.
Bufó, eso era fácil de decir, pero había caído esa mañana de nuevo por ella, no podía evitarlo, a pesar de saber que no iba a ningún lado el estar así con ella, no podía evitarlo, le preocupaba, le gustaba.
Se levantó del sofá enojado, iría a comer afuera, necesitaba alejarse un poco de toda la situación, también visitaría una vieja amiga psicóloga, se le había ocurrido que si la chica no quería ir, ellos podían orientarse para ayudarla.
*.*.*
Rangiku abrió los ojos con pesadez, había dormido profundamente, no había soñado ni nada. Estaba en la habitación sola, Gin parecía haberse ido, sabía que el chico había estado con ella, aun podía percibir su loción en el aire. Se incorporó, no sabía que camino recorrer, quería aliviar un poco su alma y también quería terminar de tener una relación con Gin, pero no sabía por dónde empezar.
Salió de la habitación aun durativa, era de noche, tal vez había dormido mucho más de lo que creía, caminó hasta la sala pero luego se dijo que debía dejar de ser cobarde, entró a la habitación de Gin con cuidado. Volvió a encontrarse al chico atravesado en la cama y sin haberse cambiado, apenas se había quitado los zapatos. Suspiró, él parecía últimamente cansado, e intuía que era su culpa. Resignada, se dio la vuelta dispuesta irse.
—Quédate —él susurró de Gin la sorprendió.
—Gin…
—Quédate, Rangiku —pidió y Rangiku supo que él chico no estaba muy bien.
—Está bien
Se sentó apoyada a la cabecera de la cama, velaría su sueño, ella había dormido lo suficiente, el chico se acomodó mejor en la cama y apoyó su cabeza en el regazo de la rubia. Ella se sorprendió, aun así acarició su cabello con calma.
—Duerme
*.*.*
Nell parecía muy emocionada y eso también la estaba emocionando, Rangiku la veía preparar varios platos y aperitivos para la fiesta de fin de año, Rukia y Orihime la ayudaban. Ella era un desastre por lo que solo le pedían que sacara los ingredientes, picara los vegetales o simplemente probara.
—Ichigo dijo que vendría con Uryu y Nemú, espero que no les moleste —comentó Rukia.
—Yo quería que Soi Fong viniera, pero la chica es tan testaruda —bufó Nell.
—¿Soi Fong? —preguntó Orihime confundida.
—Es la chica nueva del trabajo, siento que le falta un poco alocarse, es muy seria. Además…
—También lo notaste ¿cierto? —Rangiku vio a Nell y la chica asintió.
—¿Qué cosa? —preguntó Rukia.
—Ella necesita alegría, está mal por dentro, la mirada la delata —susurró Rangiku, lo había notado desde el primer momento que la vio entrar a la cafetería, la chica mostraba signo de agotamiento y su mirada era triste.
—Creo que todas sabemos reconocer eso —Rukia dio una sonrisa triste.
—Olvidando lo triste, ¿Por qué diablos creen que los chicos tarden tanto? Grimmjow prometió ayudarme —Nell decidió cambiar el rumbo de la conversación, estaban ahí para divertirse.
—Estoy segura que están comprando todo el licor que puedan, Grimmjow estaba ansioso por eso y Gin dijo que necesitaba mínimo dos litros de vodka en sus sistema para animarse —comentó la pelinegra.
—Rangiku —Nell vio a la rubia fijamente.
—¿Que?
—¿Que le hiciste a Gin para que este así?
—Yo no le hice nada —dijo haciéndose la ofendida, las demás solo se rieron—. Además, ¿tú no dijiste hace unos días que era un gran hijo de su mamá al que le querías patear las bolas?
—Cierto, pero hoy cambie de parecer —Rangiku bufó por su respuesta y las demás rieron.
—No le hice nada, además ni que fuéramos novios. Tal vez sea eso, últimamente lo siento algo gruñón, tal vez tiene problema con alguna de sus citas —Comentó, lo último con algo de rabia.
—Ran, te vas a romper los dientes si los aprietas tanto —comento riéndose Rukia.
—¡Rukia!
—Estoy seguro que no tiene a nadie, él solo es para ti —añadió Nell riéndose.
—¡Nell!
La puerta del departamento se abrió y se escucharon las risas de los chicos, interrumpiendo así la ocurrencia que estaba a punto de soltar Rukia. Las dos chicas se estaban encargando de burlarse un rato de Rangiku.
—Hablando del rey de roma —dijo Nell—. Grimmjow trae tu culo para acá y ven ayudarme, que esto también fue idea tuya
—Nell, esa boca —Grimmjow entró a la cocina riéndose de su novia. La chica lo vio mal.
—Y créeme puedo decir algo peor
—Tal vez pueda darle otro uso —todos gritaron por aquel comentario de Grimmjow, riéndose de como Nell se puso roja y le lanzó el primer vegetal que alcanzó.
—¡Grimmjow!
—Hay niños presentes, ¿me quieres traumar a Orihime? —comentó Rangiku tapándole los oídos a la pelirroja, aunque la chica no había ni prestado atención a lo que Grimmjow había dicho.
—La princesita tal vez ya no sea tan inocente —dijo riéndose—. Además yo no me refería a eso, son unas pervertidas de primera
—Sí, Grimmjow. Y yo soy la santa inmaculada Rangiku —dijo la rubia riéndose.
—Eso si lo pongo en duda
Gin no pudo evitar soltar una carcajada cuando Rangiku le lanzó un pimentón a Grimmjow y luego le sacó el dedo medio, la chica parecía estar de ánimo ese día. Él no podía decir lo mismo, a pesar de haber dormido lo suficiente aún se sentía como un zombi.
*.*.*
Rangiku no estaba segura de que era gracioso pero no podía dejar de reír, en su subconsciente sabía que había abusado en ese décimo trago, se le había ido la mano en vodka, aunque no era la única. Todos parecían muy animado, había pasado ya unas horas desde que gritaron ese grandioso ¡Feliz año!, ahora todos se encontraban tremendamente divertidos y ebrios, o por lo menos eso quería creer porque ella no podía ser la única en ese estado.
Volvió a reírse cuando vio como Orihime le bailaba "sexy" a Ulquiorra, la chica tenía la misma dosis de sensualidad que un conejo blanco bebé, eso quería decir, cero. En vez de sexy se veía adorable, y por la expresión de Ulquiorra sabía que él pensaba lo mismo. En un momento la tomó del brazo haciendo que se sentara sobre su regazo y abrazándola protectoramente, la pelirroja se quejó pero solo recibió un beso en la frente de parte de Ulquiorra.
Rangiku decidió ver a otro sitio, encontrándose con una escena aún más divertida, Byakuya había sentado a Rukia a su lado y veía con intensiones asesinas a Ichigo que estaba en el sillón del frente, Rukia no parecía estar en su mejor estado, nunca la había visto tan ebria como en ese momento
—Maldición, Byakuya. D-déjame ir con Ichigo, ya no soy una niña ni la chica de dieciséis años que podías controlar, soy una n-niña grande, hermano. Es mi novio desde hace mucho tiempo
—No estás en tus cabales
—¡E-sstoy en mis… bales! A-además, no es la primera vez que estoy ebria, él nunca me ha lastimado
—Lo vio aprovecharse de ti mientras bailaba —Ichigo tragó en seco, podía ver que él sabía que era su muerte si decía algo.
—Maldición, H-hermano. No soy una chica virgen de dieciséis años, tengo v-veintiuno, ya se lo que hago. Además él nunca se ha aprovechado de mí, si yo lo deseo se detiene y si no deseo que lo haga el prosigue, respeta mi voluntad
—Rukia, no es momento para que sueltes la lengua —susurró Ichigo temiendo por su muerte.
—No Ichigo, tiene que entender que no soy una niña inocente del mundo, soy una persona ya racional. Estaré mareada y viendo doble pero se lo que digo. Además yo deseo estar contigo y mi hermano me lo impide —a lo último hizo una especie de puchero.
—Ok, soy hombre muerto —Ichigo cerró los ojos
Rangiku decidió que era hora de intervenir, Byakuya era demasiado sobreprotector con Rukia, y la chica en su estado no estaba ayudando mucho a que se calmara. Hora de intervenir.
—Ya Byakuya déjalos ser, ven a bailar conmigo —dijo tomando la mano de él, el pelinegro al principio pareció renuente pero cedió—. Tienes que dejarla ir Byakuya, no es una niña —susurró a penas se alejaron.
—Es mi hermana menor
—Y es humana, joven y en una relación bonita con su novio. Ya deja de fruncir el ceño, vamos por Gin, seguro debe estar planificando algo divertido, algún juego o algo
Encontraron a Gin en la cocina, estaba con un mazo de cartas en una mesa rodeado por Nell y Grimmjow, la pareja parecía estar compitiendo entre ellos, siendo observados por Uryu y Nemú.
—¡Sube! —Gritó Nell emocionada, Gin reveló la carta—. ¡Maldición! —Gin le sirvió un poco de lo que parecía una bebida mezclada.
—Si sigues perdiendo, terminaras más borracha de lo que estas —comentó burlón Grimmjow.
—¡Cállate, Grimmie!
—Oh yo quiero jugar —dijo Rangiku mientras arrastraba a Byakuya a sentarse con ella —. Espero que estés jugando Gin, porque te haré beberte todo eso que has preparado
—Ya veremos, preciosa —Gin le guiñó un ojo.
—¡Rangiku esta on fire! —Rangiku sonrió, su amiga tenía ya mucho alcohol en su sistema.
—Ya veo que Nell ha perdido mucho —comentó—. Bien, empiezo yo —Gin colocó la primera carta en la mesa, un diez de espada —.¡Baja!¡Vamos bien! —gritó cuando ganó.
—Byakuya decide ¿Sube o baja? —preguntó Gin, el pelinegro lo vio y luego al mazo. Observó la carta que le había salido a Rangiku. Era un tres.
—Sube —Gin se empezó a reír cuando reveló la carta, Byakuya había perdido.
—Oh mi amigo, aquí tienes —Le dio un trago, que el chico se tomó sin ni siquiera fruncir el ceño, Gin sabía que él tenía mucha resistencia al alcohol—. ¿Grimmjow, sube o baja?
Continuaron jugando hasta que ya ni coordinaban que numero veía, Nell había perdido más veces de las que podía contar sus dos manos y las de Grimmjow. Rangiku había perdido seis, Gin cuatro y Byakuya cinco. Grimmjow era el que menos había perdido.
Ichigo entró a la cocina con una brillante sonrisa, todos lo que lo conocían solo bufaron. El chico ebrio era un show, venía de la mano con Rukia, los dos se venía muy alegre. Grimmjow no pudo evitar hacer un comentario subido de tono, haciendo que Ichigo volviera a recibir una mirada asesina del hermano de su novia.
Rangiku rió, decidió ir por mas bebida a la sala, quería jugar algo mas pero esta vez con todos. Estaba algo mareada por lo que cuando llegó a la sala sentía que el piso se movía, se sostuvo del sillón antes de tropezar.
—¿Ran, estas bien? Creo que has bebido mucho —comentó Gin, la había seguido al ver su estado.
—E-estoy bien —pero cuando quiso dar otro paso se tropezó con sus pies y se agarró de Gin para no caer.
—¿Qué voy a hacer contigo?
—Quererme —susurró la chica.
—Creo que es mejor que te recuestes, ya estás diciendo estupideces —Gin la llevó hasta su habitación, ella pareció renuente pero al final aceptó.
Él la ayudó a quitarse sus tacones y la acomodó mejor en la cama, la chica parecía casi a punto de quedarse dormía, acarició su cabello, ella suspiró y cerró los ojos. Sus mejillas estaban rojas y cuando abrió sus ojos claros, Gin sabía que esa imagen era demasiado para su mente.
—¿Tú me amas? —preguntó.
—Tú sabes la respuesta, Rangiku
—¿Y por qué no me besas entonces? —La rubia hizo una especie de puchero, que requirió todo el autocontrol de Gin para no ceder.
—Mañana me odiaras
—Yo nunca te odiaría —su mirada le decía que hablaba en serio.
Gin trató realmente de no avanzar, pero el rostro sonrojado de la chica y sus labios tan cerca, además del alcohol en su sistema terminaron de romper ese límite que tanto le había costado construir. Sin ya el pensamiento de culpa, invadió los labios de la chica con avidez, saboreó como si estuviera tomando un cóctel, pronto aquel beso se profundizó.
Rangiku soltó un suspiró, se alejaron solo un momento para poder respirar y retomar aquel beso. En sus acciones podían sentir el anhelo, había tanto reprimido sus sentimientos que lo corazones de ambos parecían estallar en ese momento y no podían controlar sus acciones. Gin besó las comisura de sus labios, su mentón y fue bajando hacia su cuello, el olor de Rangiku también lo enloquecía, melocotón con un toque de vodka, acaba de hacerse adicto a esa esencia.
Había tenido la oportunidad de solo probar una vez esos labios, pero eran dos niños inexpertos que habían prometido no hacerlo más. El recuerdo de aquel momento no era ni un poco cercano a este, este era más descontrolado, más pasional, más deseoso y definitivamente con más amor. Ambos habían esperado tanto aquello...
¡Gracias por leer!
Tenemos beso al fin, este capitulo no me quedo tan genial pero prometo mejorar jajaja
Disculpen que no actualice con frecuencia, estoy teniendo muchos problemas con mi internet, ademas de haber iniciado semestre ya llena de actividades y trabajos (si quieren enloquecer estudien ingeniería jajaja).
Y si señores, es oficial, tenemos triangulo amoroso entres Byakuya, Gin y Rangiku. Prepárense que ahora voy a ser cruel y aun no estoy segura con quien.
¡Gracias por sus comentarios!
