Capítulo 6
Los besos de Gin la estaban enloqueciendo, sentía que ardía y que su corazón se iba a salir por la garganta, no era la primera vez siendo besada y tocada pero aquellas veces habían sido tan vacías que esta ni se comparaba un poco.
Gin besó con fuerza su cuello, sabía que mañana tendría un pequeño moretón en el lugar, el chico estaba consciente de lo que provocaba en ella, otro suspiro de parte de la rubia se escuchó cuando Gin recorrió con delicadeza sus piernas, era una caricia suave y ella se sintió como de porcelana, estaba teniendo cuidado con ella, al sentir una de sus manos en la cintura supo que quería llegar a algo más.
Rangiku hizo que Gin dejara de besar su cuello y volviera a sus labios, bajó una de sus manos de su mejilla a la camisa de botones que llevaba, poco a poco la fue quitando hasta que el mismo chico se deshizo de ella, luego fue él quien controló el beso.
La volvió a besar de una manera que la hizo olvidar hasta su nombre y donde se encontraban, las manos de Gin buscaban desatar el vestido que llevaba, ella pronto lo ayudó con esa labor para luego volver a besarse como si no hubiera mañana.
Gin la apreció cuando rompió el beso, Rangiku pudo ver en sus ojos algo que la hizo sentir completa, podía ver la mezcla de deseo y amor en ellos. Aquello la quebró, no se había dado cuenta hasta ese momento de lo fuerte que era lo que sentía ella por él y él por ella.
—Eres demasiado hermosa —susurró mientras bajaba de su cuello besándola, parecía estar alabándola y al mismo tiempo curándola. Parecía querer mostrarle que quería todo de ella.
Un pequeño gemido se escuchó de sus labios cuando sus manos tocaron su pecho, Gin sonrió, y con una de sus manos empezó a acariciar su abdomen bajando. Ambos se recorrieron entre suaves e íntimas caricias, de vez en cuando Gin susurraba algo en el oído a Rangiku que la hacían sentir aún más querida por él.
Pronto estaban ardiendo de deseo, los besos y caricias se tornaron aún más pasionales, Rangiku sentía que estaba ardiendo, la caricia intima que le estaba dando Gin la estaba llevando al nirvana, sentía que enloquecería si él no continuaba.
—G-gin, por favor…
El chico pareció escucharla, se despojó de la última prenda que le quedaba, Rangiku gimió al sentirlo entrar, y supo que toda las experiencias atrás quedaban en el olvido. Gin era lo que ella necesitaba, pronto cerró los ojos y gimió, estaba llegando al cielo, sentía esa presión en su vientre indicando que estaba cada vez más cerca, Gin mordía el lóbulo de su oreja, le susurraba palabras y la besaba, pronto ambos consiguieron tocar el cielo juntos.
Gin se dejó caer a su lado, tomó a Rangiku acomodándola junto a él, la chica aún tenía los ojos cerrados y la respiración entrecortada, cuando abríos sus ojos, aun había esa neblina en ellos, la chica sonrió y él besó su frente.
—Creo que estaré más ebria a menudo —Comentó, Gin sonrió negando, esa chica era una caso.
*.*.*
Gin sentía que su sonrisa no se borraría de su rostro, esa mañana se sentía mejor que en mucho tiempo, había dejado la chica dormir hasta tarde mientras examinaba que había sido de sus amigos.
Se encontró con una sala hecha un desastre, botellas y comida estaban en la mesa, los cojines desordenados pero por lo menos no había nada roto. Encontró a una pareja de pelinegros durmiendo en el sofá, Uryu abrazando a la chica de forma protectora, una escena algo dulce de ver. En el otro sofá se encontraban Ichigo y Rukia, la pelinegra utilizando de almohada las piernas de su novio.
La cocina estaba sola y despejada, hecha un desastre pero no había nadie en ella, sabía que Grimmjow y Ulquiorra deberían estar en sus habitaciones pero no veía a Byakuya por ningún lado, se había olvidado completamente de su amigo. Haber estado con Rangiku lo había desconectado del mundo y probablemente Byakuya se había ido.
Tomó su teléfono, empezaba a sentir una sutil punzada en la cabeza, marcó y escuchó el teléfono sonar, cuando Byakuya le habló se sorprendió. El chico no mostraba su tono neutral y serio, parecía más de recién levantado, su voz se escuchaba algo extraña.
—¿Estas bien? ¿Te fuiste temprano?
—Decidí irme cuando amaneció, no parecía que ninguno reaccionarían temprano, bebieron demasiado —respondió, su voz seguía escuchándose extraña.
—¿Estas bien?
—Si —Gin rodó los ojos, ese chico era demasiado difícil para hacerlo hablar.
—Okey, llevaré de regreso a Rangiku luego de que ordene esto y ella se despierte —Suspiró cuando el chico solo dijo un está bien y colgó. Algo le pasaba y él ya intuía que era, la culpa lo invadió.
*.*.*
Rangiku abrió los ojos, la claridad de la habitación la había empezado a fastidiar, se giró a un lado encontrando el espacio vacío, la sensación no le gustó. Había preferido encontrarse a Gin, ella se incorporó examinando la habitación.
—¿Gin?
Él no estaba a la vista, no supo porque le molestaba tanto el hecho, se levantó y buscó su ropa. Justo cuando terminaba de acomodarse el vestido la puerta se abrió y un despeinado Gin entró, el chico aún se veía como recién levantado, su suave sonrisa la tranquilizó.
—Pensé que dormirías más —Le dijo, Rangiku solo lo vio.
—No estabas aquí cuando desperté
—Lo siento…¿Te molestó no verme? —bromeó al final, Rangiku tomó una almohada y se la lanzó.
—Maldito imbécil
Él solo empezó a reírse, ella bufó, el chico podía sacarla de sus casillas rápido, aun así no pudo evitar la sonrisa se instaló en sus labios, era refrescante. Se sentó junto a él en la cama, ambos quedaron pensativos, ellos sabían que lo sucedido aquella noche debía ser hablado.
—Rangiku…
—Estoy consciente de lo que sucedió —La rubia correspondió la mirada de Gin, quería que entendiera lo que ella sentía en ese momento—. Tengo miedo de arruinarlo, sabes mi estado, no quiero que esto nos afecte
—Rangiku, ambos eramos consciente y anoche cruzamos esa línea, no hay vuelta atrás. Yo cuidare de ti y lo sabes —Ella le creía pero aun así tenía miedo.
—Puedo hartarte Gin, ni el cariño de mis padres he logrado mantener, soy un desastre y lo sabes —Él hizo que alzara el rostro.
—No es tu culpa —Esas palabras se las había repetido tanto pero escucharla de la voz de él, la aliviaba. Se abrazó a Gin, el chico le acarició el cabello y se apoyó en su cabeza.
—Por favor Gin, no llegues a odiarme nunca —susurró Rangiku.
—No lo haré —besó su frente con cariño.
*.*.*
Byakuya por primera vez sentía lo que era tener una resaca, estaba en el sofá tratando de concentrar su mente, no sabía ni como había sido capaz de llegar al departamento sin haber causado un accidente en el camino. Cuando escuchó entrar a sus dos amigos quiso realmente echarlos del lugar, sentía que su cabeza estallaría, no entendía como podían ser ruidosos solo al caminar. Ambos se sentaron a cada lado de él.
—¿Estas bien, Sugar? Pareces más pálido de lo normal —comentó Rangiku, Byakuya por primera vez pensó en lo alto que ella hablaba.
—Mierda, Byakuya. ¿Cuánto bebiste? Nunca te había visto así —dijo su amigo, Byakuya solo quería mandarlos al diablo ¿Por qué eran tan ruidosos?
—Pueden bajar la voz —Aquello pareció ser muy gracioso para los dos. El pelinegro realmente estaba a punto echarlos.
—Pensé que eras de lo que no les afecta el alcohol —dijo la rubia y el chico estaba de acuerdo con ella, él también se había creído inmune al alcohol pero al parecer no era así—. Iré por una pastilla, sé lo que quita la resaca con mayor rapidez
Rangiku se levantó y fue a su habitación, Byakuya había notado la pequeña marca en el cuello de la chica por el movimiento, se giró hacia Gin y alzó una ceja, el chico solo dio media sonrisa, parecía estar a punto de decirle algo con su personalidad chispeante pero lo vio dudar y luego notó la culpabilidad.
—Gin, sabía que esto iba a ocurrir —Le dijo cerrando sus ojos, no quería tener esa conversación en ese momento.
—Byakuya yo…
—No te sientas mal por mí, créeme que no es algo tan fuerte
—Te engañas a ti mismo pero a mí no me puedes engañar —Gin lo veía con culpa—. Debiste beber demasiado, nunca habías llegado a este extremo, nunca te había visto con resaca
—Dejemos el tema, no estoy cuerdo para esta discusión —Su amigo iba a refutar pero ambos escucharon un sonido fuerte en la habitación donde había entrado la chica.
—¡Maldición!
El grito de Rangiku los hizo ponerse de pie, pero no les dio tiempo moverse cuando la chica salió como una fiera de su habitación. Ninguno de los dos recordaba haberla visto tan enojada como en ese momento, estaba roja y completamente fuera de sí.
—¡Juro que esta vez no me va interesar nada, ni que sea mi padre! —comentó mientras tomaba de nuevo su abrigo y salía del apartamento
Gin y Byakuya quedaron un momento confundido, pero luego salieron detrás de ella. Gin la logró detener antes de tomar el elevador, se sorprendió que al ella voltear encontró lágrimas en su rostro, parecía llenada de indignación y enojo.
—¿Que sucede?
—¡¿Que sucede?! Que al parecer yo no tengo ni voz ni voto en mi propia vida, ¿Cómo diablos es posible que no respeten mis decisiones? ¡Les dije que no quería saber una mierda de sus tratos ni nada, que no quería saber nada de ellos, que se olvidaran de que tenían una hija! Pero ni eso pueden hacer, ¿Acaso soy yo la que siempre tiene que ceder? No, ya no soy una estúpida niña de dieciséis años que convencieron para que no dejara ese bendito infierno, he soportado demasiado por sentirme culpable de que ellos no fueran feliz. ¡¿Pero saben qué? Eso no es mi jodida culpa!
Rangiku estaba demasiado alterara y los dos no tenían ni idea de que hacer para calmarla, Gin solo la acercó a él abrazándola. La llevó de nuevo al departamento, detrás los siguió Byakuya, él nunca había sido bueno con las palabras pero no podía dejarla.
La rubia estaba estallando, había sido una bola de nieve que rodó por una colina recogiendo más nieve a su paso hasta que ya no pudo contener más su relleno y estalló al final del camino, había estado resistiendo demasiado por una consideración que no le tenían ella.
—¡Son unos egoísta! No sé por qué diablos buscaba su atención o su cariño, o por lo menos algo de interés de su parte. ¡Mira como estoy! ¡Estoy jodida! ¡Rota y sin posible reparo! Estoy sin rumbo y asustada ¡Y los malditos culpables son ellos! por tenerme de esta manera, ¿Por qué diablos no se preocupan aunque sea un poco por mí? ¿Por qué debo sacrificar todo por ellos? ¿Por qué simplemente no piensan en mí? ¡Maldición, soy su hija, no un pedazo de mercancía a la que vender cuando es necesario!
—Ssshhh tranquila Ran, si sigues gritando te harás daño —Gin odiaba verla en ese estado, le acarició la espalda y besó su mejilla, ella estaba agitada y las lágrimas no dejaban de salir.
—Necesito hacerlo, Gin. No puedo seguir guardando todo, lo necesito. —Él asintió, ella apoyó su en su hombro, cuando la rubia alzó la mirada se encontró con la mirada de Byakuya—. Lo siento, Byakuya. Creo que mi padre acaba de abrir la caja de pandora
El pelinegro al principio la vio sin entender pero luego bufó y se levantó, empezó a caminar pensativo en la sala. Gin sostuvo a la chica más fuerte, él también había entendido lo que le quiso decir a su amigo. Aquello era malo, le preocupaba la repercusión que podría tener en alguno de los dos, o en los dos.
—Dime que fue lo que hizo —Byakuya se detuvo frente a ella, la rubia bajo la mirada sintiéndose culpable, después de todo eran sus padres quienes estaban causado el desastre.
—Estoy segura que él es la persona que filtró el rumor en la prensa, acabo de recibir una llamada de un amigo de la familia preguntándome si era cierto que estaba comprometida contigo. Me dijo que están haciendo rodar el rumor.
—No entiendo porque lo hacen ¿Que ganaría haciendo eso? Si él sabe que yo no cederé —comentó Byakuya.
—Presión, ¿Los accionistas saben de la cláusula? —Preguntó Gin, él sí sabía que buscaban, el pelinegro asintió y bufó al darse cuenta—. Harán que te presionen para que aceptes, a ellos le conviene ese tipo de unión, la compañía del padre de Ran es muy reconocida y es beneficioso esa unión. Además todos quieren que tu tomes el control del lugar y para eso debes cumplir la cláusula —El pelinegro bufó, su amigo tenía toda la razón.
—Byakuya, yo…Lo siento, realmente me siento mal. Mis padres te acaban de poner en una situación horrible —susurró la rubia.
—A mí no solamente, tú también serás presionada. Pero son unos idiotas si piensan que con eso cederé y te convenceré a ti para que aceptes. Tu padre está muy mal mentalmente si eso es lo que quería y se lo voy a hacer saber —Byakuya estaba enojado, realmente odiaba que se metieran en su vida, y más odiaba el hecho de que Rangiku se sintiera culpable de todo aquel desastre—. Gin, no la dejes salir. Iré a ver qué puedo hacer para revertir esto
—Maldición, Byakuya. Yo no soy una estúpida chica que puede quedarse aquí llorando, ya mucho daño me hicieron. Yo voy contigo a ver cómo resolvemos esto, esto también es mi problema —La rubia se soltó de Gin, se limpió las lágrimas y se dispuso a ir con él. Ambos chicos la vieron, no estaban de acuerdo con que fuera.
—Ran, tu…
—Gin no digas nada, o vienen los dos o yo voy sola —amenazó mientras salía del departamento.
—Maldición —Gin y Byakuya la siguieron a regañadientes.
*.*.*
Rangiku se había sentido tan fuerte en ese momento en el departamento pero ahora, ahora se sentía como un conejito atrapado en una trampa. Odiaba a los empresarios, era un nido de víboras, lo triste es que ella ya conocía bien eso, había vivido en un nido también.
—Señor Kuchiki, usted saber que esto sería muy beneficioso —habló de nuevo uno de los viejos accionista, su tono era tan indiferente que Rangiku empezaba a sentir que su enojo regresaba.
—Beneficios para ustedes, yo no le encuentro ningún beneficio, no necesitábamos la unión de nada, la empresa está bien como esta —La rubia admiraba como el pelinegro tenía una postura tan decidida y no se dejaba doblegar por todos esos hombres.
—No seas cerrado —Ja, ella se quiso reír, aquel viejo era un imbécil.
—Quiero que entiendan algo, —Byakuya se levantó de su puesto y vio a todos en el lugar—, esa cláusula no la cumpliré por ahora, yo decido que quiero hacer con mi vida privada confórmense de como estoy dirigiendo el lugar
—Pero no podrá ser el presidente de este conglomerado si usted no cumple esa cláusula —esta vez habló uno de los jóvenes accionista, en sus ojos se veía un deseo de poder y control, Rangiku lamentó la vida de la novia de ese ser.
—Es mi vida, no me importa que decidan ustedes. Sigo teniendo el mismo derecho y la mayor cantidad de acciones, así que por favor, dejen sus narices fuera de este asunto —Byakuya le estaba diciendo sus cuatro verdades a esos hombres, la chica solo con estar unos minutos sabía que todos los presentes querían doblegar al pelinegro, estaba casi segura que era por la juventud.
Ella se sentía como un objeto aun lado de Byakuya, ninguno pedía su opinión, había sido un milagro que la dejaran estar en esa reunión, Gin no podría decir lo mismo. Se sentía mal, sabía que él entendía la situación pero le daba miedo que podría traer consecuencias en lo que apenas estaba empezando entre ellos. Con sinceridad en ese momento solo quería golpear a todos esos viejos y luego ir a buscar resguardo en Gin. Pero ya no podía estar haciendo eso.
—Rangiku, ¿cuál es tu opinión en esto? —La pregunta la sorprendió, buscó los ojos grises de Byakuya y luego vio a los demás.
—No estoy interesada en confirmar este absurdo compromiso, y digo que es absurdo por la siguiente razón. Yo renunciaré a los bienes de mi familia, me desligaré de ellos, para ustedes no sería beneficioso que Byakuya se comprometiera conmigo, yo ya no tendré nada que pueda servirles.
Todos se sorprendieron por las palabras de ella, hasta Byakuya le dirigió una mirada. Después de todo solo Gin sabía sus planes de romper lazos con sus familia, ella ya no quería ser parte de aquello que tanto la había dañado, empezaría de cero.
—Pero tu padre…—Uno de los viejos salió del aturdimiento.
—Él no toma decisiones por mí, soy mayor de edad y como tal tengo voz y voto. Que sea su única hija no le da el derecho ni a ustedes tampoco a querer hacer conmigo lo que quieran. Lo siento pero yo no continuare con esa farsa. Les sugiero que desmientan ese rumor lo antes posible
—Señorita Rangiku…
—Ella tomó su decisión y yo tome la mía, así que esta reunión finaliza. Pueden retirarse
Los accionista salieron enojado de aquel salón, Byakuya bufó. La chica sabía que él estaba agotado, aun podía notar leves síntomas de su resaca, además de estar molesto. Nunca lo había visto así, estaba realmente muy molesto.
—Los rostros de felicidad en los accionistas, me dijeron todo —Gin entró unos minutos después sonriendo.
—Esos malditos viejos son demasiado obtusos —Aquel comentario de Byakuya dejó un momento a Rangiku y Gin sorprendidos.
—Es la primera vez que lo escucho maldecir —Rangiku relajó el ambiente con ese comentario y los dos chicos no pudieron evitar sonreír—. Somos mala influencia, Gin. ¿Cómo pudimos corromper al perfecto Kuchiki?
—Había tardado demasiado —Gin sonrió siguiéndole el juego a Rangiku, Byakuya bufó pero una media sonrisa se instaló en sus labios, esos dos sabían aligerar ambiente—. ¿Y si vamos a comer?, deja esa montaña de papeles, estoy que muero de hambre
—Conozco un sitio, no muy lejos de aquí. Byakuya paga porque ahora tiene dos amigos pobres
—Rangiku, yo aún estoy disputando mi herencia
—Bueno, una amiga pobre. Entonces los dos le deben pagar el almuerzo —le guiñó un ojo y salió como si nada hubiera pasado, con su actitud de siempre.
—Está volviéndolo a hacerlo ¿cierto? —comentó Byakuya, Gin suspiró.
—Si
—Hable con una amiga psicóloga, creo que encontré la mejor forma para ayudarla —Gin lo vio interesado.
—Acepto sugerencia, ya no sé qué hacer
*.*.*
—¡¿Por qué hiciste eso?!
Una hermosa mujer entró furiosa a la oficina de su esposo, aquello no había sido el trato que habían hecho. Se enojó aún más al ver que su esposo la ignoraba. Haineko sabía que había soportado demasiado a su esposo. Si, ella no iba a negar que era ambiciosa y tal vez a veces era fría, pero eso no quería decir que la única oportunidad que le quedaba para hacer algo bien por su hija, su esposo la mandara a la mierda.
—No estoy para tus estupideces
—Eres un imbécil, no sé ni cómo te he aguantado todos estos años. ¿Sabes el daño que le vas a crear?. ¡Ya nos odia, ¿Que más quiere?!
—No voy a permitir que ella arruine todo —respondió seguro y completamente inflexible.
—¡Es tu hija!
—No creo que te hubieras quejado cuando lo comenté hace unos años —En ese momento tuvo grandes deseos de ahorcarlo con sus propias manos. Sí, no había sido la mejor madre pero él no era el mejor para restregárselo en la cara.
—Pues he cambiado de parecer, ¿No te hizo a ti cambiar esa mirada que nos dirigió aquella noche? ¡Le rompimos el corazón!
—Es por su bien
—No lo es y lo sabe. Pero a ti nunca te ha importado. ¿Sabes qué? Haz lo que quieras Yo he sido una idiota por seguirte todo este tiempo —Salió de esa oficina dispuesta a buscar la manera de arruinar toda la estupidez que él quería hacer.
¡Gracias por leer!
En este capitulo hubo una mezcla de todo, escenas bonitas, hubo resignación, dolor y por ultimo culpa. Espero compensarlos por la espera, sigo teniendo problemas de internet T_T.
Review de comentarios de guest:
Aly36: jajaja estaba dificil que lo adivinaran, Soi Fong es un personaje que utilizo mucho en mis historias. Yo amo a Grimmjow jajaja no puedo evitar ponerlo en esa faceta. Siempre es un reto poner a Byakuya enamorado, pero lo intento jajaj. Sobre tu pregunta, Nell solo estaba aclarando que podria llegar a decir mas palabras altisonantes. ¡Besos!
¡Hasta la proxima!
