Capítulo 5: La primera orden
Ben suspiró algo nervioso por lo que iba a ocurrir en ese momento. Estaba en un ascensor, de colores grises con cristales blanquecinos, dirigiéndose directamente a su nuevo destino. Esa misma mañana un soldado de asalto había entrado en su habitación, dispuesto a escoltarlo hasta Snoke. El soldado se lo había quedado mirando, pues en vez de dormir en la cama, dormía en el suelo, con las rodillas casi en el pecho y la espalda pegada a la pared, tal y como se había quedado tras la visión del día anterior. El soldado había estado callado por lo que calculó fueron unos segundos al ver el desastre de habitación que había armado, pero no dijo nada, solo que mandaría un droide de limpieza más tarde.
Por lo menos no tendría que limpiar él mismo su desastre.
La puerta del ascensor se abrió mostrando una sala completamente roja. El soldado le indicó que pasara, pero no salió del ascensor, volvió a bajar, pues su deber de escoltarlo había acabado.
Ben miró al frente, la sala era grande y en ella había una especie de trono donde se encontraba el que suponía era su nuevo maestro. No era precisamente lo que se esperaba de un poderoso usuario del lado oscuro de la fuerza. Tenía una cara alargada, con una piel pálida y casi translucida, sus ojos claros, casi blancos, lo estaban observando con atención, pero él no podía dejar de mirar la cantidad de cicatrices que presentaba, sobre todo la gran cicatriz que se extendía desde la parte superior de su cabeza, hasta su frente y una quemadura que se observaba en su mejilla, lo que le provocaba que su boca tuviera un aspecto grotesco y contorsionado. Habría esperado otra cosa de alguien que se hacía llamar líder supremo, alguien con un aspecto más imponente tal vez, pero lo que veía le parecía un alienígena humanoide, viejo y enfermizo.
A su alrededor, había varios soldados, vestidos de rojo y armados, parecían una guardia, todos vestidos de la misma manera, con armas claramente visibles y esas enormes armaduras rojizas, no podía distinguir si eran hombres o mujeres, todos parecían tener la misma altura y la misma constitución, lo que le pareció impresionante.
—Mi joven aprendiz…—Dijo Snoke sacándolo de sus pensamientos—Disculpa que ayer no pudiera atenderte como es debido, espero que te agradara tu nueva habitación…
—Sí, gracias—Contestó secamente.
—Acércate joven, todavía no muerdo.
Ben fue a dar un paso hacia delante pero su cuerpo no respondió. Sintió como una fuerza invisible lo jalaba hacia delante, deprisa, justo a los pies de ese trono improvisado de Snoke.
—Mucho mejor…—Lo escuchó decir.
El adolescente no daba crédito a lo que acababa de ocurrir, ni siquiera lo había visto moverse, para mover objetos en la fuerza él necesitaba mover sus manos, ejercer ese agarre invisible con sus dedos, pero Snoke ni siquiera se había movido, lo había arrastrado simplemente con el movimiento de una de las falanges de su dedo, un movimiento milimétrico y casi imperceptible.
—Oh sí... puedo observar el poder bruto que pensaba en ti… tan nítido, tan salvaje y puro… bruto... serás poderoso en la fuerza mi joven aprendiz… tan poderoso como Lord Vader.
El joven tragó saliva al sentir como los ojos claros de Snoke escrutaban cada centimetro de su cuerpo, cada rincón de sus pensamientos, podría ser que ese hombre tuviera el aspecto de un viejo enfermizo y frágil, pero en ese momento, agarrado como lo tenía con la fuerza, podría incluso partirle el cuello y ni siquiera llegaría a poder moverse.
—Debemos darnos prisa con tu entrenamiento, no creo que Skywalker tarde mucho tiempo en regresar…
—¿Skywalker?—Preguntó sorprendido—Skywalker está muerto, yo lo maté.
—No, no lo hiciste, él sobrevivió y volverá, de eso estoy seguro…
Ben se sorprendió, que alguien pudiera haber sobrevivido a eso era increíble, pero no por nada ese hombre era un héroe de guerra, un héroe al parecer difícil de matar.
No sabía cómo sentirse ante la nueva información que le había desvelado Snoke: aliviado, por no cargar con una muerte más en su conciencia; asustado, porque alguien fuera capaz de salir ileso de un derrumbamiento provocado de esas características; o furioso, porque el tío que lo había traicionado, aquel que había intentado acabar de la forma más cobarde con su vida, estaba vivo y volvería para acabar con lo que había comenzado.
—Simplemente debes tener la mente fría mi joven aprendiz, la furia no es mala compañera, pero el exceso de pasión tampoco es bueno en ninguna circunstancia.
El joven se asustó, pues al parecer ese hombre estaba de nuevo en su mente, no había posibilidad de ocultarle ninguno de sus pensamientos. Ni siquiera los secretos más recónditos de su alma.
—Debemos comenzar tu entrenamiento cuanto antes. Necesitas fortalecerte lo más rápido posible en la oscuridad.
—¿Por qué debemos darnos tanta prisa, maestro?
Sintió su cuerpo caer, de rodillas en el suelo, tal y como si se estuviera arrodillado ante Snoke. Lo había hecho apropósito, podía sentir la fuerza obligándolo a arrodillarse ante él, forzándolo a agachar la cabeza.
—Muestra un poco de respeto y no me interrumpas. ¿Por dónde iba? ¡Ah sí!
La pregunta fue más para sí mismo que para él, así que Ben ni siquiera contestó, definitivamente no debía enfadar a su nuevo maestro.
—La fuerza tiende al equilibrio. Cuando la oscuridad crece, la luz intenta hacerlo en igual medida, para enfrentarla. Si tu poder crece, tu alter ego en la luz también lo hará.
Se levantó del trono y empezó a bajar lentamente, directo hacia el adolescente moreno, quien aún tenía la cabeza gacha, mirando el suelo.
—Por eso debemos darnos prisa con tu entrenamiento, para tener una ventaja sobre la luz, para que a Skywalker no le dé tiempo a recuperarse, ni a la fuerza a equilibrarse, tú vas a darle caza, mi joven aprendiz, has nacido para ello, para acabar con Skywalker, para derrotar a los Jedi, pero… aun dudas… ¿Por qué dudas?
Había llegado justo donde se encontraba Ben e hizo un milimétrico movimiento con su dedo para levantarlo y enfrentarlo cara a cara. Para que lo mirara directamente a su grotesco rostro.
—Volveré a repetirlo… ¿Por qué existe ese conflicto en ti? ¿Por qué aun dudas de que la oscuridad sea tu camino?
—No… no tengo dudas—Dijo intentando acabar con la conversación.
Él sabía que tenía dudas, quién no las tendría, acababa de matar a sus compañeros Jedi, matar niños no era el camino correcto, pero eso lo había intentado hacer tanto el lado de la luz como el de la oscuridad, pues si no recordaba mal su tío lo había intentado asesinar mientras dormía, por lo menos él había dejado a los alumnos Jedi defenderse, aunque el resultado hubiera sido su muerte…
Estaba tan confundido…
—Intentas mentirme cuando tu mente grita tus dudas constantemente, pero tranquilo, al final sabrás que estás en el lado correcto. Tengo algo que podrá aclarar tu conflicto. Sígueme.
Snoke comenzó a caminar lentamente y Ben sintió que su cuerpo se destensaba de repente, había dejado de mantenerlo con la fuerza y se sintió aliviado, volvía a estar libre de su agarre invisible. Lo siguió en silencio, pasando por innumerables pasillos que no consiguió ubicar. Probablemente si lo hubieran dejado solo en ese lugar se habría perdido.
El anciano se paró delante de una pequeña puerta que se abrió en unos segundos sin ningún tipo de seguridad o código. Los guardias se quedaron fuera mientras Snoke le indicaba que cruzara con él. El lugar era pequeño, mucho más oscuro que los demás sitios donde había estado debido a su tenue iluminación. No había muchos muebles, solo se encontraba una única silla delante de una consola de proyecciones. Las luces rojas de las consolas de alrededor parpadeaban y le pareció ver algo en medio del parpadeo delante de la silla.
Se acercaron más y por fin Ben pudo distinguir lo que había ahí, era una máscara fantasmagórica y desfigurada, un trozo de chatarra espacial que no sabía exactamente cómo iba a conseguir aclarar su conflicto interno.
—Te presento a tu abuelo, joven Solo.
Los pensamientos en su mente pararon de repente y no pudo evitar mirar la máscara con mayor detalle. Pese a que la máscara estaba maltratada y deforme, podía distinguir en ella vestigios del rostro que perteneció a Darth Vader, a aquel que había conseguido hacer temblar la galaxia entera con solo pronunciar su nombre.
—Él, como tú, dudó al principio de que este fuera el camino correcto, pero lo escogió al final, porque sabía que ese lado Jedi no era más que la enfermedad que corroía la galaxia. Dejó de lado a Anakin Skywalker y renació como Lord Vader… y eso es lo que debes hacer tú.
—¿Lo que debo hacer?—Preguntó
—Deja atrás a ese niño solitario y asustado, a ese adolescente que teme que sus padres lo rechacen, el que teme no ser un poderoso Jedi. Mata a Ben Solo.
Empezó a pensar en lo que significaba eso, matar a Ben Solo no solamente significaba dejar atrás un nombre, sino cortar todas las relaciones de ese chico con el mundo, con él mismo. Dejar de pensar en Leia Organa y Han Solo como sus progenitores significaba estar completamente solo en la galaxia, aunque en parte ya lo estaba.
—Renace como Kylo Ren.
—¿Kylo Ren?
—Si matas lo que eres necesitarás un nuevo nombre, ¿Te gusta?
No sabía qué decir ante eso, aun tenía dudas. Más dudas aun debido a la visión de la niña que había tenido esa noche. Esa niña, sus ojos le mostraban que él era un monstruo y una vez que matara a Ben Solo… ¿podría dejar algún día de ser ese ser? ¿Podría dejar de ser Kylo Ren si se daba cuenta que estaba equivocado? Pero no, no habría vuelta atrás, matar a Ben Solo significaría acabar con él por siempre.
—Aún después de enseñarte la máscara tienes dudas…
Se mordió el labio, no le hacía falta contestar para que Snoke supiera la respuesta a sus preguntas, y negarlo era una idiotez cuando ese hombre claramente estaba constantemente en sus pensamientos.
—Habla con él.
—¿Disculpe?
—Para disipar tus dudas, habla con él.
El hombre señaló el casco con la cabeza y salió del habitáculo dejando a Ben confundido y solo. Snoke le había indicado que hablara con el casco, pero él solo podía preguntarse cómo demonios le iba a contestar un casco de un muerto disipando así sus dudas. Suspiró. Sabía que Snoke estaría escuchando así que lo intentó, de todas formas no tenía nada que perder.
—Abuelo, soy Ben… yo… tengo dudas con respecto al camino que he elegido. He intentado seguirte, seguir tus pasos, pero solo llevo un día haciéndolo y… tengo miedo…
Suspiró. Como pensaba la máscara no le iba a contestar, así que simplemente tomó el asiento que había frente a ella y continuó.
—He intentado sucumbir completamente a la oscuridad y lo único que tengo claro es que voy a convertirme en un monstruo, si no es que ya lo soy. No me he hecho más fuerte, solamente me he quedado solo. La oscuridad es fría y lúgubre, por ello busco inconscientemente la calidez de la luz… entiendo que los Jedi son el problema, pero abuelo… necesito algo más para seguir con esto…
Siguió rodeado de ese silencio incomodo, estaba claro que una máscara no iba a contestarle. Se levantó cansado, sintiéndose algo estúpido por lo que acababa de pasar. Tocó la máscara, en una caricia de despedida, pero no estaba preparado para lo que vino después.
Vio fragmentos. Un niño en el desierto despidiéndose de su madre, sentía su dolor al separarse de ella, pero un Jedi le había prometido que todo estaría bien y lo había acogido como su aprendiz. Ese mismo niño había crecido para convertirse en un joven, un joven que tenía pesadillas con su madre siendo asesinada y al que convencieron de que no debía tener esa clase de apegos mundanos. Vio su dolor, al sostener a su madre muerta en sus brazos, vio como una hermosa mujer lo reconfortaba y como esa misma pareja se casaba en un balcón en Naboo. Después las cosas estaban menos claras, sentía dolor y traición, pero no sabía el motivo, todo estaba oscuro, hasta que pudo distinguir algo, en un lugar yermo, el joven aprendiz, sin un brazo y sin piernas, intentaba arrastrarse por el suelo para alcanzar a su maestro, el mismo que había provocado esas amputaciones. El hombre mayor decía algo, pero Ben no podía centrarse en otra cosa que no fuera en ese joven que se resbalaba hacia un lago de lava. El cuerpo se prendió fuego en cuanto la lava hizo contacto con él, haciéndolo gritar, transmitiéndole ese dolor como si él mismo estuviera en llamas.
Ben apartó la mano de la máscara, sobresaltado. Asustado de lo que acababa de ver en su mente. Al parecer su abuelo sí que había decidido comunicarse con él, de una manera que se había grabado en su mente.
Las imágenes habían parado, pero el adolescente aún estaba respirando con dificultad. Esa secuencia de imágenes solo le había dejado una cosa clara, su abuelo había sufrido lo indecible en su vida como Jedi, se había separado de su madre, la había visto morir, incluso había sido atacado por su propio maestro. Él amaba a las personas que estaban a su alrededor y los Jedi le habían obligado a destruir esos apegos hasta casi matarlo. Si bien no había oído la conversación, ver a ese maestro Jedi cortar las piernas de su alumno mientras observaba como se quemaba vivo había sido algo realmente revelador. Los maestros Jedi parecían temer al poder y arreglaban todo intentando matar a sus alumnos. Definitivamente debía destruirlos, debía convertirse en un auténtico monstruo para combatir a esos monstruos, aunque tuviera miedo de destruir todo lo que era en el intento. Estaba en el bando correcto.
Salió de la pequeña habitación encontrándose de bruces con Snoke y algunos de sus guardias, el hombre lo miraba, preguntándole si su conversación con su abuelo había tenido algún resultado esclarecedor.
—¿Y bien? ¿Qué has decidido, joven Solo?—Preguntó Snoke.
—Ben Solo está muerto. Mi nombre es Kylo Ren.
La sonrisa macabra de Snoke ni siquiera lo alteró, se mantuvo firme mientras escuchaba que era hora de entrenar, pero lo que había vivido hasta ese momento no le había preparado para el entrenamiento infernal de Snoke. Nada podía haberlo preparado para lo que le esperaba.
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¡Buenas! ¡Capítulo de la semana subido!
Este capítulo es importante porque acabamos de dejar atrás a Ben Solo para dar la bienvenida a Kylo Ren. En cuanto a las preguntas del romance que me habéis hecho por privado, vendrá, todo vendrá, dentro de algunos capítulos, promesa, ahora estamos con Kylo, cuando llegue Rey todo se andará.
Espero que os haya gustado. Y... ¡Muchísimas gracias por dejar comentario en la historia! De verdad, me ha alegrado mucho ver vuestros comentarios, por ahí decís cosas tan bonitas que no puedo parar de escribir ;)
¡Muchas gracias de nuevo! ¡Nos leemos la semana que viene!
Helen Martinelli ;)
