Capítulo 7: El droide
Tenía los ojos cerrados y se concentró totalmente en la misión que iba a cumplir, no faltaba mucho tiempo para que la nave de transporte aterrizara en la superficie árida y yerma del planeta Jakku, y si decía la verdad no tenía ningunas ganas de encontrarse con Tekka.
Si no recordaba mal, Lord San Tekka sabía perfectamente quién se escondía detrás del casco de aquel que llamaban el asesino de Jedis. Sabía quién era realmente y qué relación sanguínea le unía a Skywalker, a quién había decidido destruir.
Las órdenes de Snoke habían sido claras, si la resistencia se hacía con el mapa, la prioridad principal era destruirlo, pero para él, la principal prioridad era recuperar ese mapa para así enfrentarse por fin a su mayor enemigo, por ello había decidido ir él mismo a ese planeta que podía considerarse ninguna parte, por ese motivo había dado orden a sus caballeros de permanecer en sus naves, no dejaría que nadie, salvo él mismo, pusiera sus manos sobre ese maldito mapa que señalaba el paradero de Skywalker.
La puerta de la nave de transporte se abrió y descendió por la pasarela seguido de dos soldados de asalto, localizando enseguida a Tekka, quien era arrastrado por algunos de sus hombres. Cerca de ellos, otros soldados habían rodeado a todas las personas que formaban parte del poblado de Tekka, sin escapatoria, pero no les prestó mucha atención, sabía perfectamente cuál era su objetivo y todo lo demás, incluidos soldados de asalto y aldeanos, estaban siendo ignorados por su mente.
Kylo Ren observó a Tekka, examinándolo de los pies a la cabeza como si fuera una reliquia de museo y se fijó en que Tekka lo examinaba de la misma forma. La máscara negra con hendiduras en la frente y un aparato de respiración que parecía un hocico cubría su rostro, pero sabía perfectamente que Tekka se hacía una idea de quién podía esconderse tras esa máscara y que lo veía como una persona diferente a la del pasado, obviando al hombre que se escondía tras la máscara y viendo de él solo el metal de la misma, tal y como si él fuera un droide y la humanidad en él se hubiera disipado por completo.
—Mira lo viejo que te has vuelto—Dijo el hombre encapuchado.
A pesar de que las palabras emanaban de una garganta humana, su voz estaba distorsionada por la máscara, confiriéndole un tono enfermizo, casi espectral, pero Tekka no parecía sorprendido, como si se esperara ese tono incluso antes de que hubiera hablado.
—A ti te ha sucedido algo peor—Le respondió el anciano.
Las palabras no provocaron efecto alguno en él, sabía lo que le había ocurrido, lo que había tenido que aguantar todos esos años y ahora ese tipo de comentarios no generaban ningún tipo de reacción en él, ni ira, ni tristeza, sólo impaciencia, impaciencia porque estaban dejando de lado el tema principal, el paradero del mapa.
—Sabes por qué estoy aquí.
—Sé de dónde provienes—Dijo Tekka totalmente tranquilo—De un tiempo en el que no te hacías llamar "Kylo Ren".
Se le estaba acabando la paciencia, así que gruñó, para mostrarle a ese hombre que no tenía todo el día para sus tonterías.
—El mapa. El mapa para encontrar a Skywalker. Sabemos que lo tienes, y ahora se lo darás a la Primera Orden.
—La Primera Orden surgió del lado oscuro. Tú no. Tu sitio no está con ellos—Tekka habló con calma, sin miedo.
Su impaciencia se empezó a convertir en frustración al ver que esa conversación no salía de sus orígenes. Ese hombre intentaba reconducirlo a la luz, como muchos otros antes que él, pero después de todo lo que había hecho no podría volver, había perdido la esperanza de cambiar de idea desde que había decidido convertirse en el ser que era ahora, porque no estaba seguro de cuál era el lado de los monstruos exactamente, y los monstruos debían combatirse con monstruos.
—No conviertas esta simple transacción en una tragedia para estas personas, Tekka—Dijo de forma bastante amenazadora.
—Estoy en paz con estas personas y este lugar desde hace tiempo. Y con respecto a lo otro, negar tu herencia es la verdadera tragedia—Respondió.
Kylo Ren se tensó, ligeramente, dando un paso al frente, ese viejo estaba insistiendo demasiado en recordarle sus orígenes, en recordarle de dónde provenía y lo que no sabía era que él no lo había olvidado, sabía perfectamente cuales eran sus raíces, pero se había deshecho de esos sentimientos hacía mucho tiempo, o eso creía.
—Basta ya de tonterías—Estiró el brazo—Dámelo, o te enseñaré el verdadero lado oscuro.
—Puedes intentarlo…—Respondió Tekka con una tranquilidad desafiante—pero no puedes negar quién es tu familia.
El hombre enmascarado sintió como la ira y una furia creciente empezaban a intensificarse en su interior. Encendió su sable de luz escarlata, cansado ya de la conversación tan poco fructífera con el anciano, y decidió que ese juego debía acabar de forma y manera que Tekka se diera cuenta de que no quedaba nada del chico que conoció en el pasado.
—Es verdad.
La luz reluciente e inestable del sable de luz de Ren atravesó el cuerpo de Lor San Tekka, acabando con su vida en un instante. Escuchó los gritos de la gente a su alrededor y sintió una presencia más que no había sentido antes, una presencia minúscula pero amenazante.
El hombre reaccionó inmediatamente al percibir el rayo que se acercaba a él y levantó su mano bruscamente, interceptando la descarga del arma que había disparado un piloto de la resistencia, por el uniforme que se podía observar en él. Usó la fuerza sobre el hombre que se veía sorprendido ante la presión que ejercía sobre él, presión que no le dejaba mover ni un solo músculo. Lo había paralizado por completo, igual que a su disparo.
Un par de soldados de asalto detuvieron al hombre y lo llevaron frente a Ren. Mientras lo acercaban a él observó cómo el hombre miraba sorprendido el rayo azul que le había disparado con el blaster y que aún seguía paralizado, flotando sobre la nada.
Los soldados de asalto pegaron un golpe en las piernas del piloto y lo hicieron arrodillarse ante él, así que bajó su cuerpo para observarlo con atención. Podía sentir su miedo y los nervios que estaba sintiendo, pero lo examinó sin prisas, observando con detalle sus facciones, sus ropas…
—¿Quién habla primero? ¿Tú hablas primero? ¿O yo hablo primero?—Dijo el piloto intentando alardear.
Si el piloto hubiera visto el rostro tras el casco, habría descubierto en él una sonrisa. Pensó en lo estúpido que era, intentando sonar chulo y fuerte, y decía intentando porque lo único que demostraba con sus alardeos era su nerviosismo.
—El viejo te lo ha dado a ti ¿verdad?
—Es complicado entenderte con esa…—Siguió el piloto—Cosa…
—Registradle—Ordenó.
Uno de los soldados que arrastró al hombre hacia él comenzó a registrarlo minuciosamente, mientras el otro lo sujetaba. La revisión no duró mucho, pero el soldado no encontró absolutamente nada en ninguna de las partes que había palpado en su cuerpo.
—Buen trabajo—Dijo el piloto guiñándole un ojo al soldado que le acababa de registrar—Una pena que no vayáis a encontrar nada.
—Nada, señor, ¿Lo eliminamos?—Preguntó el soldado.
Kylo Ren no mostró decepción, no mostró nada. Debía ser paciente, aunque había pensado en matar a ese maldito piloto por su chulería decidió dejarlo vivo, porque si no encontraban lo que estaban buscando en ese lugar solo había una posibilidad y era que ese hombre hubiera escondido el mapa en otro sitio.
—No. Subidlo a bordo—Hizo una breve pausa y completó—Intacto.
Sintió algo de decepción en los dos soldados de asalto, pero cumplieron sus órdenes justo como esperaba. Los vio marchar y una oficial se acercó a él, Phasma le parecía que se llamaba, no tendía a darle importancias a los nombres de los oficiales, pero esa mujer llamaba la atención, pues aunque él era un hombre alto, esa mujer aún era más alta que él y su armadura plateada brillaba incluso con la pobre iluminación de ese lugar.
—¿Sus órdenes señor?—murmuró la oficial.
Miró todo lo que le rodeaba, la villa estaba en llamas y sus hombres habían destruido plantaciones y suministros de agua, y en un planeta como Jakku, lo más magnánimo que se le ocurría en ese momento era acabar con el sufrimiento de esa gente de raíz. Además, ya había perdido mucho tiempo y no le gustaban los atrasos.
—Mátelos a todos y registren la villa. Cada escondite, cada piedra… quiero que lo revisen todo, sabe lo que buscamos.
Ella asintió una vez y se dio la vuelta. Una fila de soldados se formó frente a los supervivientes de la villa, y Phasma dio la señal para comenzar con el fuego. Se escucharon los llantos y los gritos, pero la matanza no duró mucho, en menos de medio minuto los únicos ruidos que se escucharon fueron los de los soldados de asalto.
Kylo Ren se giró de camino a la nave de transporte, pero paró. Notaba algo extraño, un soldado de asalto con el casco manchado de sangre lo miraba a unos metros de distancia, estaba paralizado, aterrado, pero no le dio importancia, Hux era el que tenía que encargarse de posibles insubordinaciones, era como estaba estipulado, así que siguió su camino, dejando de aguantar con la fuerza el rayo del bláster que había lanzado el piloto, haciendo que se estrellara contra una estructura de rocas, y sorprendiendo al soldado que lo miraba, que por fin había reaccionado.
—Preparad al prisionero para un interrogatorio—Dijo nada más subir a la nave de transporte.
En cuanto llegaron al Finalizador y uno de sus subordinados le dijo que no se había encontrado ningún mapa en la villa de Jakku, no perdió más tiempo, quería encontrar pronto el mapa, así que fue rápidamente a la sala de interrogatorios, donde encontró al piloto de la resistencia encadenado a la silla, golpeado por los hombres de Hux, que como no, no habían podido sacarle el paradero del mapa.
Esa sala de interrogatorios no tenía barrotes, ni grilletes en la pared, la propia silla encadenaba al prisionero y lo único que dejaba que moviera era la cabeza y de forma mínima.
—No sabía que teníamos al mejor piloto de la resistencia a bordo—Dijo con tono irónico—Delatar tu posición con ese ataque fue algo completamente estúpido, Tekka ya estaba muerto, ¿Cómodo?
—No, la verdad—Respondió el piloto—Las instalaciones aún dejan mucho que desear ¿sabes? Tal vez sin la silla y con más…
—Estoy impresionado…—Dijo cortando al hombre—Nadie ha conseguido sonsacarte información, aunque tampoco es que me extrañe mucho, los métodos que utilizan los hombres de Hux son… primitivos.
—Sí, en eso estamos de acuerdo. Es difícil conseguir información de un muerto.
—¿Dónde está el mapa?—Preguntó.
El hombre lo miró fingiendo inocencia y se acercó a él lentamente. Igual que se había sorprendido con el rayo láser que había parado con la fuerza, estaba seguro que no estaba acostumbrado a lo que iba a pasar en ese momento. Se creía poderoso, pensaba que podría resistir cualquier cosa. Era un hombre estúpido.
—Mi tiempo es muy valioso, y hoy lo estoy perdiendo. Piensa que todo pasaría más rápido y sería menos doloroso si me dijeras lo que quiero saber.
—La resistencia no se va a dejar intimidar por ti—Respondió secamente.
—Como quieras, pero te recuerdo que aquí solo estamos tú y yo.
Levantó la mano hacia su rostro y escudriñó en su cerebro como en un libro abierto, se resistió, sabía lo doloroso que era resistirse, él mismo se había resistido a Snoke en el pasado y al igual que en el pasado, no pasó mucho tiempo antes de que Poe Dameron, piloto de la resistencia, gritara de dolor, enseñándole justo lo que quería saber.
—El piloto no lo tiene. El mapa con la localización de Skywalker está dentro de un droide. Una unidad BB.
Hux se le quedó mirando sin sorprenderse lo más mínimo, pues después de todo ya se esperaba que Kylo Ren consiguiera la información que necesitaban. Ren observó la cara de satisfacción del pelirrojo, sonreía de lado como si ya hubiera solucionado mentalmente el problema del droide, como hacía con todo. Podía incluso escuchar su cerebro funcionando como una máquina. Odiaba a ese tipo.
—Esto se está volviendo bastante fácil. El mapa está en el droide, y el droide, en el planeta—Dijo Hux.
—Está en un planeta que tiene miles de lugares donde un droide puede esconderse—Le señaló.
—Es verdad, pero Jakku es un planeta primitivo. El droide irá a una instalación de apoyo, lo tiene en su sistema, e instalaciones de ese tipo hay pocas en ese planeta.
Planeaba algo, de eso estaba seguro, así que lo dejó actuar y simplemente se fue de allí, estar cerca del general Hux siempre lo ponía de mal humor, no era más que una sanguijuela, un hombre loco al que cualquiera podría leer la mente aun sin usar la fuerza, quería poder, escalar en la primera orden hasta la cima, quería superar al mismo Snoke, pero eso, para una sanguijuela débil como Hux, pensó, era imposible.
Dejó a Hux encargado del asunto del droide, pero no pasó mucho tiempo sin volver a verlo, ya que, minutos después, el ruido de las naves disparando, las explosiones y los gritos de los soldados de asalto lo llevaron a presentarse en el puesto de mando donde el general daba órdenes de derribar el caza que escapaba del Finalizador.
—¿Es el piloto de la resistencia?—Preguntó, acercándose a Hux.
El general lo miró sorprendido de que estuviera allí y simplemente asintió antes de admitir lo que iba a admitir sobre uno de sus hombres, pues él pensaba que su sistema de soldados de asalto era perfecto, no podía admitir frente a Ren una falla en sus métodos.
—Sí, y le ayudaron. Uno de los nuestros. Estamos comprobando los registros para…
—FN-2187
—¿Qué?—Preguntó el general sorprendido porque lo supiera.
Kylo Ren, por su parte, no tenía dudas de quién había sido el traidor, después de todo lo había visto pararse en el planeta y mirarlo con terror. Lo estaba mirando, pensando que era un monstruo por haber matado a Tekka, por haber ordenado que hicieran desaparecer a los aldeanos, normalmente los soldados de asalto ni siquiera tenían consciencia y ese soldado parecía tenerla. Tenía miedo y quería huir de ese lugar, pero había decidido huir de la peor manera posible, traicionando a la primera orden, llevándose a su prisionero.
—Cañones ventrales listos—Informó el teniente sacándolos a ambos de sus pensamientos.
—Fuego—Ordenó Hux.
Observó el caza en las pantallas mientras Hux daba la orden de disparar. Ese caza iba a escapar, era como si lo sintiera, así que simplemente salió de allí y poco tiempo después, uno de los hombres de Hux le informó de que el caza había caído en el planeta Jakku y que no se habían encontrado los cadáveres de FN-2187 ni del piloto de la resistencia. Empezó a sentir una furia sobrehumana que a pesar de que su expresión se ocultaba tras la máscara, era palpable a simple vista.
Estaba seguro de que a raíz de los nuevos acontecimientos Hux haría algo estúpido, ese hombre era algo voluble cuando las cosas no salían conforme a sus planes, así que entró en la habitación, acercándose a Hux y a la capitán Phasma, quienes tenían una conversación con respecto a la actitud correcta y casi invisible de FN-2187.
—Buscar los fallos de los métodos de entrenamiento no ayudará a encontrar ese droide—Dijo Kylo al traspasar la puerta.
—El Líder Supremo lo dijo claramente: nuestra tarea es evitar que la Resistencia consiga el mapa que lleva a Skywalker, ya sea capturando al droide si tenemos la oportunidad, o destruyéndolo si es necesario.
Kylo Ren se giró, analizando las palabras del general, como si hubiera dicho justo la estupidez que pensaba que iba a decir.
—Usted mismo dijo que encontrar un droide en un planeta como Jakku sería algo fácil. ¿Qué tan capaces son sus soldados, general?
Hux apartó la vista del archivo holográfico del soldado mirando a Ren. Se notaba que el odio entre ellos era mutuo. Si bien era cierto que respetaba a Kylo Ren y sus habilidades, no le temía, más bien todo lo contrario, pues su rango de general lo había conseguido siendo cruel y no torciéndose ante nadie, salvo el mismo Snoke, claro estaba.
—No voy a permitir que ponga en duda mis métodos.
—¿Qué métodos son esos, general? ¿Los que permiten a un soldado liberar a un prisionero, escoltarlo hasta un hangar y ayudarlo a escapar? Es evidente que algunos de sus soldados son expertos en alta traición. Quizá el Líder Snoke debería considerar el uso de un ejército de clones.
Hux se contuvo con gran dificultad, tragando saliva y reflexionando la contestación antes de hablar.
—Mis hombres reciben un entrenamiento excepcional. Están programados desde su nacimiento para ser leales a sus compañeros, a sus oficiales y a la Orden. Una sola anormalidad no le da el derecho de cuestionar los métodos que se han perfeccionado a lo largo de…
—Mantener el mapa lejos de las manos de la Resistencia no debería ser un problema, entonces. ¿Cierto?—Lo interrumpió.
—Otra vez ese mapa… que, por lo que sabemos, tal vez ni siquiera exista.
La voz de Ren se oscureció de tal manera que Phasma dio un paso atrás, asustada ante el gruñido de su superior.
—No me interesan en absoluto sus insinuaciones, general. Le sugiero que ni siquiera se atreva a pensar esas cosas en mi presencia.
—Mi deber es luchar por la Primera Orden con cada ápice de información, cada fragmento de material y cada soldado útil a mi mando—Dijo Hux intentando mantenerse firme—Cuidado, Ren, que tus intereses personales no interfieran con las órdenes directas del Líder Snoke.
Si Kylo Ren se sintió ofendido por la audacia del general, no lo demostró. Como si nada hubiera pasado entre ellos.
—El puesto de Niima—Dijo Kylo intentando centrarse en el asunto a atender—Según el lugar donde cayó el caza TIE, ese es el asentamiento más cercano, por lo que el traidor y el piloto estarán allí.
—Coincido. De hecho, encontramos la armadura del traidor. Estaba abandonada junto a un rastro en medio del desierto. Aunque las huellas visibles se intercalan entre las dunas, forman un patrón consistente con dirección a Niima—Sonrió levemente—Un equipo de ataque ya está en camino.
—Bien, general, y por su seguridad recuerde, quiero ese mapa, así que consígalo.
Antes de que Hux pudiera objetar una vez más, Ren dio la media vuelta y se marchó por donde había llegado. Si sintió las oleadas de odio que fluían del oficial hacia él, optó por no responder. Si hubiera permanecido medio segundo más en presencia del general, seguramente lo habría ahogado o lo habría hecho volar, y debía controlarse si quería que ese hombre siguiera sus órdenes.
Estuvo un rato observando el exterior, a través de la ventana externa del finalizador, ofrecía una vista ininterrumpida de la inmensidad del espacio. Soles y nebulosas, misterios y enigmas, todos presentados ante el espectador. Era una vista destinada a estremecer e inspirar: esa era la razón por la que pusieron una ventana, cuando unos monitores habrían sido suficiente y a decir verdad, le gustaba estar allí, lo relajaba, miraba a través de ella en medio del silencio y podía meditar, pero ya hacía horas que había dicho a Hux que quería el mapa y estaba empezando a perder la paciencia.
Caminó hasta otra sala, menos armoniosa que la sala del ventanal, llena de máquinas y ordenadores que ni siquiera se había molestado en saber para qué eran. En medio de su silencio escuchó unos pasos.
El teniente Mitaka se acercó por detrás, manteniéndose callado. No sabía por qué se imaginaba que lo que fuera que iba a decir ese hombre no le iba a complacer lo más mínimo, así que ni siquiera se giró. Sentía que el hombre estaba nervioso, obviamente querría estar en otro sitio, cualquier planeta de la galaxia le serviría con tal de no estar en el lugar en el que iban a darle malas noticias.
—Señor, a pesar de nuestros mejores esfuerzos, no pudimos capturar al droide en Jakku.
Kylo, finalmente, se giró para poder verlo. Mitaka habría preferido que no lo hiciera, pues siempre le pareció perturbador tener que ver la máscara metálica de su superior y verlo girado hacia él, acaparando toda la atención del encapuchado, era demasiado terrorífico.
—¿El droide fue destruido?
—No, señor—El teniente tragó saliva—Los informes de la superficie indican…
—¿No tenemos resultados del reconocimiento aéreo?—Preguntó Kylo interrumpiéndolo.
—Los dos cazas TIE que enviamos perdieron el contacto con el destructor. Suponemos que… que encontraron dificultades en el planeta—Dijo callando de repente.
No quería seguir hablando, sabía que si enfadaba a su superior probablemente acabaría ensartado en alguna pared, o atravesado por ese inestable y rojizo sable de luz, la ira de Ren era conocida por toda la primera orden. El asesino de Jedis no se conocía por ser el hombre más paciente y calmado de la galaxia.
—Los informes de los soldados que se encuentran en tierra indican que el droide escapó en un carguero corelliano robado, modelo YT. Una nave vieja, pero en manos de un piloto competente, muy capaz.
—¿El droide robó un carguero?—Preguntó Kylo ironicamente.
No sabía si carcajearse en la cara de ese inútil teniente o seguir escuchando esa sarta de tonterías de que un droide había sido capaz de escapar de dos cazas robando un carguero.
—No exactamente, señor—Mitaka empezó a sudar—No tenemos confirmación, pero pensamos que el soldado FN-2187 pudo haber ayudado al droide a escapar.
Ren tomó el sable de luz de su cinturón, lo activó y levantó la hoja rojiza. Mitaka cerró los ojos, esperando una muerte rápida. Un momento después, al sentir su cabeza todavía unida a su cuerpo, se atrevió a abrir los ojos una vez más. Ren estaba destrozando las consolas, las paredes, la cubierta, cortando todo lo que encontraba a su paso ante él. Resultaba terrible contemplar su furia. Mitaka se esforzó por permanecer quieto, sin atisbos de seguir con vida, le daba miedo incluso respirar fuerte.
Ren desactivó la espada de luz y miró al teniente. Mucho más calmado después de haber destrozado todas las consolas de la estancia.
—¿Algo más?—Preguntó recobrando el aliento.
—Los dos iban acompañados de una persona más, presuntamente de la localidad. Una chica.
Los ojos de Kylo Ren se ensancharon de repente y no pudo evitar recordar el momento exacto en el que había visto la sombra de una mujer antes de llegar a Jakku, cuando estaba con sus caballeros, ese momento en el que le había parecido ver a la chica de sus visiones, chica que en teoría residía en un desierto árido, en un planeta lleno de chatarra, exactamente como Jakku.
El hombre levantó la mano enguantada atrayendo al teniente hacia él, agarrándolo del cuello y sorprendiendo al pobre hombre, quien pensaba que lo de la chica era lo menos peligroso para él de la información que tenía para Ren.
Mitaka estaba muy cerca del rostro metálico, más cerca de lo que había estado jamás. Mientras el oficial luchaba por respirar en medio de ese agarre implacable, la voz de Kylo Ren adquirió un timbre más grave y amenazador que cualquiera que el teniente hubiera oído antes, casi como si la información que acababa de darle fuera la parte más importante de todo lo que le había dicho, como si eso fuera aún más importante que el droide en sí mismo.
—¿Qué chica?
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¡Hola! ¡Siento mucho el retraso!
Sé que no han sido dos semanas, ha sido un mes, pero no he podido evitarlo, demasiados proyectos abiertos y demasiados trabajos en la universidad me han hecho tener que dejar lo de escribir en un segundo plano.
No sé cuando podré actualizar el siguiente capítulo, seguramente no tarde tanto como con este, pero no creo que pueda seguir haciendo capítulos semanales, sorry.
¡Muchas gracias por todos esos magníficos comentarios! ¡De verdad! ¡muchisimas gracias!
Espero que os haya gustado el capítulo aunque haya sido un poco recordatorio.
¡Nos leemos!
Helen Martinelli ;)
