Capítulo 9: Invitada

Ren observó a la muchacha cuando acabó de agarrarla a la silla de interrogatorios. Ella seguía inconsciente, respirando pausadamente, sus rasgos le llamaban la atención y varias veces estuvo tentado a tocar su rostro con sus dedos enguantados, pero no lo hizo, se alejó de ella en cuanto tuvo oportunidad, colocándose frente a la chica, de cuclillas en el suelo, pues desde esa posición podía observarla mejor, analizarla. Hasta que notó como ella hacía un brusco movimiento y se despertaba.

La sala en la que estaban era oscura como la noche, por lo que suponía que ella, debido a la posición en la que se encontraba, aun no lo había visto. Observó como ella dirigía la mirada hacia las cinchas de la silla, que la mantenían cautiva, y después hacia la sala, hasta que fijó su vista en él. Sintió la ira proveniente de ella cuando cruzó su mirada con la suya.

—¿Dónde estoy?—Preguntó.

El tono de su pregunta, valiente, decidido y agresivo lo hizo sonreír un poco tras el casco, aunque en seguida volvió a adquirir su expresión habitual.

—Eres mi invitada—Respondió con un tono menos amenazador que el que había usado en el bosque.

Sentía que debía ser menos autoritario o la asustaría de nuevo, como había pasado en Takodana y él solo quería respuestas, respuestas que podría conseguir con un tono más amable y dulce que el que había usado, aunque no estuviera nada acostumbrado a él. Hizo un pequeño ademan con su mano y seguido de un sonido parecido a un clic, algunas de las restricciones dejaron de apretar los miembros de la chica. No la había liberado completamente de la silla de interrogaciones, pero sí que había soltado algunas restricciones para que estuviera más cómoda, aún no había hecho nada y ya sentía que ella estaba aterrada por su culpa.

—¿Dónde están los otros?—Volvió a preguntar ella.

—¿Te refieres a los asesinos, traidores y ladrones a los que llamas "amigos"?—Le cuestionó resoplando—Te sentirás aliviada de saber que no tengo ni idea.

Ren observó como la muchacha lo observaba con odio, veía en sus ojos sin necesidad de introducirse en su mente toda su furia contenida, pero no lo entendía, había sido algo amable con ella, le había liberado de algunas de esas inútiles restricciones que sabía que le hacían daño, no había dejado a los hombres de Hux ponerle una mano encima, y aun así ella, que no sabía nada de él o sus circunstancias, lo odiaba con fuerza.

—Debo tener cuidado con él, es peligroso.

Los pensamientos de ella se habían introducido en su mente como un vendaval. Al parecer su amabilidad no había sido percibida por ella, y la chica no tenía otro pensamiento en mente que…

—Aun quieres matarme—Dijo sorprendido.

—Eso es lo que pasa cuando eres perseguida por una criatura con una máscara.

Pensó detenidamente en sus palabras por un segundo, tal vez ella estaba intranquila por el aspecto deshumanizado que le otorgaba la máscara. Sentía su miedo y su incomodidad, así que después de sopesarlo decidió que, aunque hacía años que nadie salvo Snoke lo veía sin su máscara, tampoco era una gran pérdida si ella podía relajarse aunque fuera durante un segundo, así que apretó el botón para que la máscara se abriera y se la quitó, sintiéndose extrañamente desnudo ante ella y más aún cuando vio su rostro sorprendido al mirarlo.

Supuso que su aspecto no era lo que se esperaba de una criatura con una máscara, como ella lo había llamado, pues no hacía más que observarlo de arriba abajo, desde las puntas de su ondulado y rebelde cabello negro hasta su piel blanca y sus intensos ojos oscuros.

Dejó la máscara en una especie de mesa cerca de ellos para romper el escrutinio de su contacto visual y se acercó a ella de nuevo, dispuesto a sacarle la información que necesitaba.

—Háblame del droide—Dijo cambiando su hasta ahora tono amable por uno mucho más serio.

—Es una unidad BB con lector de selenium y vindicador hyperscan térmico…

—Lleva una sección de un mapa de navegación—Le cortó—Tenemos el resto, que recuperamos de los archivos del Imperio, pero necesitamos la última parte. De alguna manera, tú convenciste al droide para que te lo mostrara—Paró de hablar, mirándola con atención—A ti. A una simple chatarrera.

Ella miró hacia otro lado, avergonzada y dolida, lo sentía en su interior, su vergüenza por su procedencia, por no ser nadie, por no ser especial, aunque no estaba seguro de que las cosas fueran exactamente así, pues la atracción que sentía simplemente por estar así, a dos palmos de ella, ese empuje de la fuerza la hacía alguien, sino especial, inusual.

—Sé que has visto el mapa—Repitió—Y es lo que necesito. Por ahora.

Por el momento la prioridad era el mapa, pero no la dejaría ir hasta que descubriera quién demonios era en realidad y por qué la fuerza los conectaba de esa extraña manera.

—Sabes que puedo conseguir lo que quiera—Dijo al ver que no había respuesta.

Los músculos de Rey se tensaron, pero no dijo nada, así que se acercó a ella aún más, colocando su mano cerca de su cabeza, sin tocarla, haría eso con toda la delicadeza posible para evitarle el dolor, pero tomaría aquello que necesitaba, pues ella no atendía a razones.

Rey sabía que tratar de resistirse sería algo totalmente inútil, doloroso y desagradable, como en el bosque, así que permaneció inmóvil y en silencio, con los brazos a los costados, mientras la mano de él se elevaba hacia su cara.

En cuanto se introdujo en su mente ambos sintieron algo, algo extraño, inesperado, como una sacudida extraña, pero él lo descartó, pensado que solo él había sentido el empuje de sus mentes, siguiendo con lo que estaba haciendo al introducirse en su memoria.

—Has estado tan sola—Murmuró, mientras buscaba el mapa—Has tenido miedo de irte—Una leve sonrisa se mostró en su rostro—Por la noche, desesperada por dormir, imaginas un océano. Puedo verlo… Puedo ver la isla…

Rey intentaba resistirse, con todo lo que tenía, todo su esfuerzo, pero era inútil, él seguía empujando en su mente, paralizando su cuerpo, observando sin ningún tapujo sus facciones, embrujado totalmente por la atracción que sentía hacia ella. Esa muchacha le parecía hermosa como un ángel, y sentía una atracción por ella como jamás había sentido por nadie, nunca había sentido nada hacia el sexo opuesto, salvo molestia alguna vez que alguna mujer se había interesado en él, pero eso era diferente, esa sensación era totalmente diferente. Hasta que a su mente llegó lo que veía ella en la orilla de esa isla imaginaria, lo que le descentró del escrutinio sobre su rostro.

—Y al otro lado... a Han Solo —Continuó—Sientes que él es como el padre que nunca tuviste. Por experiencia puedo decirte que te habría decepcionado…

—¡Sal de mi cabeza!—Le gritó.

El grito no sirvió para nada, pues aunque él se alejó un poco de ella volvió a introducirse en su mente, esta vez sin tocarla, concentrándose única y exclusivamente en el mapa.

—Has visto el mapa. Está ahí. Y yo voy a cogerlo.

Aunque intentó ver el mapa en cuestión no pudo concentrarse totalmente en él. Ese algo que sentía dentro de ella, esa fuerza proveniente de lo más profundo se su ser lo alejaba de su objetivo, sí, lo sentía, ella era la que había despertado en la fuerza y también sentía esa atracción extraña por él, como si algo que siempre hubiera estado ahí hubiera despertado de repente al conectar sus mentes, y a ella le causaba pavor, tenía miedo de lo que estaba comenzando a percibir.

—No tengas miedo. Yo también lo siento.

—No te voy a dar nada.

La fiereza de ella volvía a mostrarse a él y no pudo evitar que una pequeña sonrisa se escapara de sus labios. En lugar de preocupación sentía un extraño orgullo.

—Ya veremos…

Estrechó su foco de atención y clavó su fiera mirada en los ojos de ella. Ella se la sostuvo sin mirar hacia otro lado, aguantando sin apartarla mientras luchaba contra él, ni siquiera parpadeaban. En su escrutinio él encontró algo interesante, no era el mapa, era algo más interesante todavía, algo que lo atraía aún más que el mapa, fragmentos del pasado, fragmentos con los que poder descubrir si esa chica y la chica de sus visiones eran la misma.

Dirigió toda su atención a eso, tratando de analizarlo, tratando de encontrar esa pequeña casucha de metal en medio del desierto, el muñeco, algo que le diera pistas para saber si lo que había creído era cierto, pero algo lo detuvo en seco.

No pudo evitar parpadear cuando sintió algo empujar su sonda con fuerza, su mente estaba siendo violada por el empuje de la de ella, lo notaba y no la podía sacar, había podido incluso sacar a Snoke de su mente en el pasado, pero no estaba pudiendo sacar a una maldita chatarrera que no era nadie, la sentía en su interior, viajando sin rumbo hasta que se centró en algo, en su secreto, en aquello que le preocupaba.

—Tú… tú tienes miedo—Dijo claramente—¡Tienes miedo de no llegar a ser tan fuerte como… Darth Vader!

Ren apartó bruscamente la mano que mantenía alzada hacia ella, como si de repente el solo hecho de acercarse a esa mujer le quemara la piel. Confundido y conmocionado, respirando con dificultad, se echó hacia atrás, tambaleándose.

Observó como la chica no le apartaba la mirada, algo había cambiado, ya no había más miedo en ella, ni respeto, sentía su fuerza, su poder, su afinidad por la fuerza, y había violado su mente como si no fuera la gran cosa, como si fuera un simple aprendiz de Jedi que no sabía lo que hacía. Una mujer sin entrenamiento se había introducido en su mente desvelando su mayor temor.

Kylo Ren se dirigió a la salida después de colocarse la máscara y, en el último momento, se giró a mirarla, cerrando los grilletes que le había quitado al comienzo de su conversación. Confundido y alterado, llegó al pasillo, y descubrió que estaba jadeando, nervioso. Eso en sí mismo era inquietante, no recordaba la última vez que alguien le había plantado cara de esa manera, pero tuvo poco tiempo para seguir desconcertado, un soldado de asalto apareció y se dirigió a donde estaba, lo que lo obligó a volver en sí mismo, lo que le hizo volver a ponerse esa máscara imperturbable en su rostro.

—¡Señor! El Líder Supremo ha solicitado su presencia.

El encapuchado asintió, sin hablar, aún estaba demasiado alterado como para hacerlo, y se dirigió al lugar del encuentro, acompañado por el soldado, no sin antes pegar una última mirada a la sala de interrogatorios donde seguía esa extraña mujer, la única que le había hecho bajar la guardia hasta el momento.

—¿Esa chatarrera, se te resistió?

Kylo se encontraba de nuevo frente al holograma del líder supremo, en la enorme y oscura cámara de la base. Desde que había entrado ahí había perdido su máscara y su aspecto imponente para volverse frente al imponente holograma una figura encorvada e insegura.

—Sí, esa chica se resistió. Una chatarrera de Jakku. Ella es poderosa en la fuerza, no está entrenada, pero es más hábil incluso de lo que ella misma sabe.

El joven no llevaba puesta su máscara, se la había quitado al entrar, y Snoke notaba los cambios en él. Hablaba con inseguridad, no con el aplomo habitual, y su tono de voz mostraba algo que no había percibido antes en su aprendiz. Estaba impresionado con la chica, algo orgulloso por su fuerza, lo que era extraño porque debía estar avergonzado por haber dejado que una simple chatarrera sin formación se le resistiera, a no ser que detrás de eso hubiera algo más y sabía muy bien lo que era.

—Sientes compasión por ella—Dijo Snoke con voz grave.

—¿Compasión?—Preguntó el moreno—¿Por un enemigo de la Orden? Nunca.

Sabía lo que significaba la compasión, los Jedi la tenían, era lo único que no estaba prohibido, y para un Jedi, la compasión, le había dicho su madre, era algo que se podía equiparar al amor incondicional y él no sentía compasión por esa muchacha, no sentía nada más que curiosidad por ella.

—Percibo el problema—Afirmó Snoke—No es su fuerza lo que te está haciendo fallar, es tu propia debilidad, al igual que le pasó a Vader.

La comparación le dolió más de lo que se habría imaginado. No hacía mucho habían tenido una conversación en la que Snoke le había dicho que los sentimientos de Vader habían hecho caer al imperio, por no ser lo bastante fuerte como para matar a su hijo, ahora se lo echaba en cara a él, comparando la debilidad de su abuelo con la suya, empujándolo a mostrarle que él no tenía ninguna clase de sentimientos, ni por esa muchacha, ni por nadie.

—¿Dónde está el droide?—Preguntó de repente Snoke.

—Ren consideró que el droide ya no tenía importancia.

Escuchó la voz de Hux y palideció ante sus palabras, era cierto que lo había dicho, y la chica se le había resistido, lo que hacía esas palabras aún más humillantes, y más cuando el general entraba con paso firme en la estancia, a sabiendas de que había fallado.

—Creyó que nos bastaría con la chica, que podría obtener de ella todo lo necesario. Como resultado, es probable que el droide ya esté en manos del enemigo, aunque no podemos asegurarlo.

—La Resistencia debe ser destruida antes de que encuentren a Skywalker—Sentenció Snoke.

—Seguimos su nave de reconocimiento hasta el Sistema Illenium.

—Bien. Prepare el arma y destruya el sistema, no podemos perder más tiempo.

El general se cuadró ante él, presentándole sus respetos, y se dirigió a la salida del lugar con el pecho hinchado, sabiendo que con todo el tema del droide había conseguido más puntos frente a su líder supremo, más puntos que el propio Ren, quién había fallado estrepitosamente contra una mujer que ni siquiera había dejado todavía la adolescencia.

Kylo Ren apretó la mandíbula, no estaba leyendo la mente de Hux, pero la última mirada que le había brindado le señalaba que se burlaba de él, estaba disfrutando de su humillación, pero le cerraría la boca, conseguiría lo que necesitaban de la chica.

—Líder Supremo, yo puedo obtener el mapa de la chica. No necesitamos nada más. Sólo necesito su guía para hacerlo.

Vio como el holograma de Snoke se encorvaba, hacia delante, como si estuviera analizando cuál debía ser su próximo paso.

—Si lo que dices de esa chica es cierto, tráemela y te mostraré el verdadero lado oscuro, mi joven aprendiz.

—¡Sí, Líder Supremo!

El holograma desapareció y suspiró sonoramente. Se volvió a colocar su casco y se dirigió hacia la sala de interrogatorios. Su corazón latía bastante rápido, no podía creer lo que había pasado dentro de esa sala y la sola idea de que ella volviera a introducirse en su mente lo incomodaba. Se preguntó si ella sabía lo que había hecho, o si su desconocimiento de la fuerza era tal como para ni siquiera saber algo tan básico, no tenía entrenamiento, estaba claro, pero eso no le había impedido violar su mente. Era fuerte y no lo quería decir muy alto, pero esa mujer, entrenada, podría llegar a ser su igual en la fuerza.

Entró en la celda con ese pensamiento, con la idea de que si entrenaba a esa chica en el lado oscuro serían imparables, pero no estuvo mucho tiempo con ese pensamiento en la cabeza, pues la celda estaba completamente desierta y el corazón que antes latía presa de los nervios en su pecho ahora se había parado de golpe. Ella había huido.

—No—Susurró respirando con dificultad.

Incapaz de contenerse por más tiempo, el hombre sacó su sable de luz, lo encendió con un movimiento rápido y lo blandió salvajemente, reduciendo el recinto a escombros mientras gritaba para que los guardias fueran a la celda, necesitaba saber qué rayos había ocurrido y quién la había liberado.

Al escuchar los gritos de furia, un par de soldados que caminaban por el pasillo cambiaron de rumbo al oír lo que sucedía dentro de la celda, ninguno de ellos quería ser el primero que se acercara a un Kylo Ren fuera de sí, así que se dieron la vuelta al ver cómo trozos de metal salían de la celda, sin hacer ningún ruido, pues eran soldados de asalto, pero no eran suicidas estúpidos.

Ren, que tenía al teniente Mitaka justo delante, luchaba por controlarse. Hacía un rato que había ordenado la búsqueda de la chica por toda la base y no solo un grupo de soldados la buscaba, había desplegado un operativo sin precedentes para poder encontrarla.

Estaba furioso, sentía su sangre hirviéndole en las venas y su cabeza dolía hasta el punto en que notaba un incesante martilleo en su sien. Durante toda su vida había sido educado en el control, primero bajo la tutela de Skywalker, luego dejando a un lado sus sentimientos con Snoke, pero en aquel momento no podía siquiera mantener un gramo de esa calma que había perfeccionado con los años. Ya había sido bastante humillante que la chica lo expulsara mientras la sondeaba y que luego leyera su mente, y ahora la perdía.

—No hemos encontrado a la chica aún, señor.

—Entiendo—La voz de Ren parecía indiferente, como si sus pensamientos estuvieran en otra galaxia—¿Y el soldado que estaba de guardia?

—Aún está siendo interrogado. No recuerda nada de lo que pasó. Estaba en su puesto y, de repente se encontró con que estaba en su cuarto. Las primeras evaluaciones indican que está diciendo la verdad

—Siga interrogándolo. Tal vez recuerde algo.

Cerró los ojos respirando hondo, debía calmarse, lo sabía, pero haciendo eso lo único que hacía era sentirla. El problema era que la sentía por todas partes, no sentía su presencia como en el bosque de Takodana, donde parecía que la fuerza se afanaba en que la encontrara, ahora tal parecía que ella estaba en todas partes, como una presencia omnipotente, como si la fuerza la alejara de él. La fuerza a veces era cruel. Le mostraba a la chica, para luego arrebatársela sin saber si era la misma que en sus visiones, de la forma más humillante que recordaba.

—La chica… está aquí, en algún lado. No tiene a dónde ir. Cuando la encuentren, tráiganla ante mí… —Su voz sufrió un pequeño cambio, se oía menos autoritaria cuando se concentraba en la presencia de la chica.

El oficial tragó saliva, esperando que le preguntara por qué seguía allí, pero las cuestiones no llegaron, Kylo Ren solo abrió los ojos y dirigió su mirada a la distancia, contemplando algo que el oficial no podía ver. Ese definitivamente no era el día del teniente Mitaka, definitivamente estaba escrito en algún lugar que debía morir.

—Señor—Dijo el teniente para llamar su atención—Se ha encontrado un carguero coreliano modelo YT que creemos se corresponde con el Halcón Milenario.

El teniente se encogió sobre sí mismo y apretó los labios intentando protegerse con sus propios brazos cuando sintió la imponente figura de Kylo Ren girarse para encararlo. No podía ver el rostro tras la máscara, pero estaba seguro que lo que se escondía tras ella no era una sonrisa comprensiva y amable, más bien una mirada furiosa y acusadora.

No sabía qué le había hecho al mundo para merecer eso, tal vez debía haber escogido otro trabajo, picar piedra en las minas de metal de la Primera Orden sonaba mucho más seguro que ser oficial bajo el mando de ese ser que se mostraba ante él y por lo que veían sus ojos, pronto tendría que dar parte al servicio técnico para que remplazaran de nuevo las computadoras de la sala.

.

.

¡Capítulo recién subido y seguimos para bingo!

Como os habéis dado cuenta, algunos de los diálogos que utilizo son una mezcla entre película y novela, que aunque no se van mucho, ambas tienen partes que me gustan y partes que no, por eso hago mi versión 2.0 made in Helen, pero el canon es el canon y no lo puedo cambiar y ahora estamos en el canon, pero bajo el punto de vista del conflictivo Kylo.

Como algunas os dais cuenta de toh, os habréis fijado en que algunos de los pensamientos de Kylo con respecto a Rey se corresponden con los de Anakin con respecto a Padmé, el verla como un ángel, incluso la definición de compasión, y está hecho adrede, porque puede que a Anakin la obsesión por querer proteger a las personas que amaba lo llevara al lado oscuro, pero en Ben yo creo que eso mismo lo llevará por el buen camino, no sé qué pensareis sobre eso. Espero vuestros comentarios al respecto.

Como siempre ¡Muchas gracias por los comentarios! Me alegra ver que cada vez somos más.

¡Nos leemos!

Helen Martinelli ;)

PD: Tranquilo todo el mundo que está sufriendo por Mitaka, sigue vivo, queriendo cambiar de empleo, pero vivo.